Crítica libros

LA TIERRA PERMANECE, (EARTH ABIDES) – GEORGE R. STEWART, 1949 – Ed. MINOTAURO 1962.

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No me resisto a pegar aquí el Documental “La Tierra sin humanos”. Fantástico.

 

TÍTULO: La Tierra permanece (Título original Earth Abides) – 1949.

AUTOR: George R. Stewart (1895-1980).

EDITORIAL:  Minotauro (1962).

PÁGINAS: 379.

SINOPSIS: Un devastador y desconocido virus asola la civilización; inexplicablemente, Isherwood Williams sobrevive a la plaga. A la deriva, ha de afrontar un mundo sin humanidad, de paisajes degradados y hordas de insectos y roedores. Finalmente, dará con una superviviente, con la que fundará una nueva sociedad semejante a la de los antiguos nativos norteamericanos. Único testigo del pasado, Ish nos recuerda que «los hombres van y vienen, pero la Tierra permanece».

GUSTARÁ: A aquellos que quieran seguir el canon de la crítica y disfruten viendo el desmoronamiento de la sociedad con las reflexiones que se plantea el protagonista.  

NO GUSTARÁ: A los que piensan que la acción narrativa, y más en un contexto apocalíptico, es una pieza fundamental en toda novela de este género. Ver al protagonista dar palos de ciego organizativos, dejando al azar la mayoría de sus decisiones, tampoco ayuda.

RESEÑA: La novela alumbra en 1949, con los humos de la reciente finalización de la II Guerra Mundial aún picando en los ojos. Es el mismo año de la publicación de “1984”, la obra cumbre de George Orwell. Son momentos en los que la amenaza nuclear, y el sentimiento de fatalidad vitalista, se instalan en las sociedades que han vivido el horror de una guerra que se ha llevado por medio muchos sueños, relaciones y amigos. Son tiempos de desolación y de reconstrucción de familias rotas e ideales truncados. En este caldo de cultivo son multitud los autores que reflexionan acerca del papel del hombre sobre la Tierra que nos ha sido prestada, durante un período vital relativamente corto. Unos autores se decantarán por la pequeñez y temporalidad del ser humano y sus exiguas circunstancias, mientras otras verán un futuro fascista, amenazador y subyugador de las libertades individuales, como pieza fundamental en el devenir de los acontecimientos. (Orwell erró en “1984” únicamente en el año, pero acabará acertando, es cuestión de tiempo).

La Tierra permanece ganó el Premio International Fantasy 1951, y se puede decir que razones no le faltan en el contexto en que fue laureada. Tras un virus que arrasa a casi toda la humanidad, el protagonista comparte con el lector la problemática de crear una nueva sociedad bajo las antiguas costumbres o el propio derecho consuetudinario o Natural. La logística, el transporte, la vuelta al ámbito rural, la crianza de una nueva generación nacida en valores y circunstancias completamente nuevas, la labor punitiva de las nuevas sociedades, y una larga batería de preguntas que no encuentran respuestas fáciles en los hombros de unos “primeros hombres” que deben cargar con el peso de la creación de una nueva sociedad menos imperfecta de la que tenían. Es su oportunidad. Un gran proyecto que a veces se enfrenta a grandes dudas, poca colaboración y la desidia personal de quienes no creen que esto sea posible.

Hasta aquí las virtudes de la novela, que no son pocas. Además es seguramente el pilar fundamental de todo el género post-apocalíptico que ha venido después, (incluidos zombis e infectados 2.0). Pero STOP, seamos sinceros. A los que disfrutamos con el género de ficción, con las tramas, sus personajes, la tensión y los hilos y vaivenes argumentales, nos encontramos ante una gran decepción en la presente lectura. Posteriormente han surgido multitud de novelas, donde nos han narrado acontecimientos parecidos si bien, además de las lógicas preguntas trascendentales de la muerte y resurrección de una sociedad, nos han brindado momentos de apoteosis argumental, tensión y pasajes terroríficamente míticos. Títulos hay muchos, por mencionar algunos: “La carretera” de Cormac McCarthy, “El mundo sumergido” de J.G. Ballard, “Soy leyenda” de Richard Matheson, “Apocalipsis o La danza de la muerte” de Stephen King, “El canto del cisne” de Robert McCammon, entre otras muchísimos más.

En La Tierra permanece, no solo el argumento y trama principal deja lagunas y momentos sin explicación, sino que los personajes, (y principalmente el protagonista), realizan acciones irracionales y completamente erradas para la necesidad y urgencia de los duros momentos por los que tienen que bregar. Muchos asuntos se concluyen de manera azarosa. El hilo argumental y la motivación de los personajes en cada situación, no es el fuerte de esta novela.

Aunque la calificación haya sido de 3/10, es debido a que se queda corta en el argumento como novela de ficción. Hay que reconocerle muchas virtudes, incluido su final poético, pero a nivel de ficción narrativa, le falta coherencia y sentido de la creación novelesca. Hay que leerlo en cualquier caso, ya que es un clásico del que beben gran parte de todo lo que se ha publicado después sobre este tema. Además leyéndolo en sus capas más profundas, da bastante miedo reflexionar acerca de la mera posibilidad de que el autor antes o después acabe acertando el tiro.

RESEÑA “MAL DE ALTURA” – JON KRAKAUER – ED. DESNIVEL 2008    

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TÍTULO: Mal de altura

EDITORIAL: Desnivel

PÁGINAS: 266

SINOPSIS: Mal de altura se ha convertido en una lectura obligada para todo amante de la literatura de montaña, de aventura o de viajes. Un best-seller internacional tanto por la calidad de la historia como por el acierto con el que su autor, Jon Krakauer, nos narra lo sucedido. Qué más se puede decir de una tragedia que conmocionó el mundo de la montaña incluso transcendiéndolo… quizá sólo que merece la pena empaparse de la intensidad de las palabras y el estilo gráfico del autor que consiguen atrapar al lector y nos llevan en este viaje literario hasta el corazón mismo de lo inevitable.

GUSTARÁ: A aquellos deportistas fornidos y aventureros intrépidos que se encogerán de miedo, viendo en carne ajena, los peligros de la montaña y de la naturaleza desatada.

NO GUSTARÁ: A aquellos que le da frío solamente pensar en sacar al perro a pasear.

RESEÑA: Jon Krakauer nos narra en primera persona la expedición en la que participó en el Himalaya en 1996 para escribir un reportaje acerca de la explotación comercial creciente del Everest. En aquella época varios tours turísticos se dedicaban a llevar a ahorradores montañeros a la cima de mundo, con la promesa de la seguridad y la emoción como pilar principal de la aventura. La intención primordial del autor del libro y periodista de profesión, fue la de intentar averiguar qué le lleva a personas sin aparente formación y amplia experiencia en alpinismo a intentar lograr uno de los retos más complejos al que se puede enfrentar un ser humano. Casualidades del destino, fue precisamente en esta expedición cuando una imprevista meteorología adversa, la falta de pericia de alguno de los integrantes del grupo escalador, así como diversos fallos de organización, seguridad y evacuación, tornaron aquello en una auténtica pesadilla, con varios muertos y heridos incluidos.

Jon Krakauer también es el escritor de “Hacia rutas salvajes”, (https://forolibro.com/2016/11/18/hacia-rutas-salvajes-jon-krakauer-ediciones-b-2009/), publicado en 1996 y llevada al cine por Sean Penn en 2007. Mal de altura alcanzó el primer puesto entre los bestsellers de no ficción en el New York Times.

La presente historia se llevó al cine en 2015.

WATCHMEN – ALAN MOORE – DAVE GIBBONS – DC COMICS 1986-1987

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WATCHMEN

NOTA: 9,0

GUSTARÁ: A los lectores de historias complejas y diferentes, desviadas de los clásicos cómics de peleas eternas, las frases manidas y los personajes planos.

NO GUSTARÁ: A aquellos que prefieren la argumentación clásica, sin sobresaltos, ni intrincamientos argumentales.

Si en el cómic clásico de superhéroes el argumento principal es la eterna lucha entre el bien y el mal, encarnada en las espaldas del héroe y del villano, en Watchmen, la delgada línea entre ambas caras de la realidad se entremezcla de forma sibilina. Aquí nos encontramos con personajes más complejos, en una historia (e intrahistoria propia) muy rica en matices y en situaciones. Rebasamos el predominio de las batallas épicas entre el caballero blanco y el señor maligno para adentrarnos en las razones de unos superhéroes castigados por el tiempo, por los medios de comunicación y por sus propias decisiones familiares y vitales.

A mediados de los años 80, llegando a su fin el período denominado como de “Guerra fría” entre los entonces dos grandes bloques hegemónicos mundiales formados por EE.UU y por la entonces U.R.S.S, el escepticismo moral de la población y de los principios básicos de coexistencia pacífica llega a sus cotas más altas de desconcierto. En Watchmen plasman a la perfección este período, habitándolo de personajes de toda índole, que desgranan sus razonamientos acerca de cómo llevar la batuta del “dios-director” de orquesta, para salvar a la humanidad de sus peores pesadillas. El dilema radica en entender cuál es la mejor solución para un mundo que brega en decadencia y se arrastra moribundo. ¿Cómo afrontar un nuevo orden?, ¿Qué valores morales estamos dispuestos a defender o a modificar en aras del progreso y la paz?

El argumento novelesco principal es sin duda muy interesante. Pero si algo hace de esta obra un intemporal baluarte icónico son sus personajes, y sobre todo, la interacción entre ellos, entre las varias generaciones familiares y de amistad que se enfrentan a su destino con mentalidades diferentes por el devenir de los tiempos. Conflictos que tendrán que solventarse para llegar a respuestas, sobre preguntas muy incómodas, pero que antes o después habrá que afrontar.

El director Zack Snyder, que venía del aclamado éxito de “300 – 2006″” llevó esta obra a la gran pantalla de una manera más que digna en 2009. Posteriormente se lió la manta a la cabeza con “El hombre de acero – 2013″ y ” Batman vs Superman: El amanecer de la justicia – 2016″ con resultados más modestos. Veremos que ocurre con la “Liga de la justicia” que se estrenará en breves fechas. Sabemos que Wonder Woman tendrá mucho que decir. Por algo ha sido sin lugar a dudas el gran descubrimiento del año.

Wathmen lo ha ganado todo, situándose para muchos como la mejor historia de superhéroes de todos los tiempos. No es casualidad que le hayan otorgado galardones tan prestigiosos como el Kirby, Eisner, Harvey, y el Hugo, nunca entregado con anterioridad a ningún cómic hasta la fecha. Watchmen es la única novela gráfica listada en “Las cien mejores novelas desde 1923 al presente” por la revista Time.

¿Quién vigila a los vigilantes?

CRÍTICA NOVELA “CAEN ESTRELLAS FUGACES” – JOSÉ GIL ROMERO & GORETTI IRISARRI – SUMA DE LETRAS – 2017

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“CAEN ESTRELLAS FUGACES O DE MADRID AL INFIERNO DE POLIFEMO”

 

      Cuando Ulises arribó a la isla de los cíclopes se topó con el gigante Polifemo, que devoró a varios de sus hombres haciendo prisioneros a los demás. Los aventureros tuvieron que urdir una calculada estratagema para finalmente poder huir de aquellas peligrosas tierras. Primero emborracharon a la descomunal criatura con un barril de vino, para posteriormente atravesar su único ojo con una lanza. Así, Polifemo quedó a ciegas, para posteriormente ser engañado. Los cautivos pudieron finalmente liberarse y abandonar aquel paraje. Aunque la venganza de Polifemo (hijo de Poseidón) en forma de maldición, les perseguiría en su viaje. Al igual que Polifemo, Elisa, nuestra heroína, es engañada y clama venganza. Lo que sus ojos no pueden ver lo suplen el resto de sus sentidos, afinadísimos todos ellos, incluido el metasensorial. Acompañaremos a Elisa por un tiempo convulso que todavía se lame las heridas del alzamiento popular contra Napoleón.
      El personaje principal de “Caen estrellas fugaces” se adivina desde un primer momento que no es de carne y hueso, sino inmaterial. Fluye a los vaivenes de su destino, demuda a todos los personajes que pululan por sus calles en penumbra. Vientos del cambio acompañan a las almas apesadumbradas que intentan sobrevivir a un mundo, que se torna nuevo y que sorprende a calzón quitado a sus parroquianos. Si Ruiz Zafón nos brindó el mejor crisol posible del Siglo XX con la tetralogía literaria de “El laberinto de los espíritus”, Jose Gil Romero y Goretti Irisarri nos pintan el Madrid de la segunda mitad del Siglo XIX, de lo que es, y sobre todo, de lo que será. Son guías de una ciudad que derriba sus murallas para extenderse entre campos de cultivo, viejas fábricas y campos en desuso. El narrador utiliza para ello su omnisciencia para exponernos no solo el estado presente de la capital, sino lo que deparará su futuro, tanto en acontecimientos históricos y políticos como, y esto es seguramente lo más interesante, en la modificación, ensanche, demolición y vuelta a construir de una ciudad viviente, según los gustos de la época y sobre todo, de las necesidades del momento. También nos muestran unas apariciones estelares, “actores invitados”, que mejor no desvelar, pero que engarzan perfectamente con el fluir del momento. Madrid ciudad de acogida de inmigrantes sin recursos en busca de nuevas oportunidades pero también refugio de actores, políticos y escritores que con mayor o menor fortuna se van granjeando un nombre, un salario y sobre todo, un lugar en la Historia.
      En una ciudad donde todavía la luz eléctrica no ha recluido a las sombras nocturnas a las esquinas más recónditas, aparece el leviatán en múltiples formas. Dicen que de Madrid al cielo, pero aquí los autores han pensado que es mucho más divertido llevarnos al infierno, que no será de Dante, pero si Del Fierro, que como nos acompaña hasta nuestros días en las figuras de los poderosos sin alma, viste guante de seda, pero en puño de hierro. Y sí, también, a hierro mata, dejando la segunda parte del refrán para una futura ocasión. Es un Madrid que vive la noche con recelo, cautela e inseguridad. Solamente el chuzo del sereno, que ni siquiera caerá de punta, tranquiliza a las pobres almas que se azoran por llegar al hogar antes de que la noche traiga a los demonios a clavetear su pezuñas por las adoquinadas calles, jalonadas de tahúres, pelanduscas, borrachuzos y demás caterva de malandrines. Aunque una categoría más infecta de criminalidad se mueve por salones alfombrados, palcos exclusivos en teatros de postín, calesas relucientes y hoteles de rechupete.
      Hoy en día la luz lo inunda todo, ya no hay apenas sótanos oscuros con secretos inconfesables. El subsuelo está asaeteado por cientos de kilómetros de líneas de metro, aparcamientos, túneles para coches y un alcantarillado que tiene mejor mantenimiento que los setos de El Retiro. El misterio se repliega cada vez más, en una sociedad de la “posverdad” (moderneces del lenguaje que parece que la RAE va a adoptar como un hijo pródigo) que limita el contacto con lo sobrenatural e incluso con lo natural que nos circunda. Nada nos apasiona, nada nos importa. Pasamos de puntillas por lo que Madrid nos ofrece. El neón nos deslumbra, el ruido nos enloquece, y con ello nos aislamos en nuestras cajas de cristal. El Madrid que nos pintan en esta novela es abierto, chismoso, inquieto, ilusionante, lleno de ganas por medrar y salir a “portagayola”. Se interactúa con tenderos, boticarios, churreros, modistas. Se llenan los teatros y los bares. Se habla en voz alta. Se discute de lo divino y de lo humano en los cafés que exudan literatura por doquier. En definitiva, es el latido de una ciudad que quiere formar parte de la modernidad y que, sin saber cómo, avanza a trompicones hacia el futuro.
      Somos testigo de los primeros vestigios de la moderna técnica policial al estilo europeo. Métodos forenses incluidos, (C.S.I Matritensis). El desarrollo de la sanidad desde el “chicoparatodo” del barbero a la especialización médica reglada. El alcantarillado público quiere sanearse y regularizarse también. Algunos piensan en llevar el agua a las casas. (Incluso agua caliente, ¡válgame Dios!). Mientras tanto, en cárceles, arrabales de las afueras, buhardillas, hospicios y bodegas de mala muerte, la pestilencia sigue contagiando a sus moradores.
      Respecto a la trama de la novela, baste con leer la sobrecubierta, aquí no haremos desvelos inoportunos de lo que el lector disfrutará a través de sus páginas. Valga decir que hay correrías nocturnas, emboscadas, pesquisas policiales, descubrimientos escabrosos, maleantes enrabietados, y una sociedad hermética que parece que lo tiene todo muy bien atado para lograr sus fines más secretos. Se agradece que no lastre la novela ni romanticismos forzados ni giros deslumbrantes de la manga que restarían seriedad al resultado final. Quedamos deseosos de ver cómo evolucionan los personajes y su tablero de juego.
      El Madrid de 1859 se mueve de día y de noche, lejos quedan todavía los tiempos de la “movida madrileña”, pero este siglo XIX para el tándem “Romero & Irisarri asociados” trae movidas muy truculentas. Tengan el candil siempre cerca, es posible que lo necesiten.
NOTA: 7,5
GUSTARÁ: A aquellos buscadores de lo oscuro en sótanos y subsuelos abandonados que disfrutan de Madrid como su casa, y se interesan por la historia de su ciudad.
NO GUSTARÁ: A aquellos que prefieren el ” Thriller bookseller de moda” y que rehúyen de tramas y personajes más cercanos a nuestras costumbres y maneras.

JOYLAND – STEPHEN KING (RANDOM HOUSE MONDADORI 2013

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JOYLAND (RHM 2013)

 

RESUMEN:
       Devin Jones es un estudiante de 21 años que consigue trabajo en el verano de 1973 en Joyland, un pequeño parque de atracciones de estilo antiguo, anterior a la llegada de los modernos parques temáticos. Una de las leyendas que corre entre los empleados es que en la casa de los horrores habita el fantasma de una chica asesinada allí años atrás. Mientras cumple sus obligaciones diarias, Devin va atando los cabos sueltos que lo llevarán a descubrir la identidad del asesino.

 

CRÍTICA: (NOTA 6,5)
       Novela corta (300 páginas para Stephen King, es un simple aperitivo). El autor deambula por el escenario que más le gusta, los años de la adolescencia y la etapa universitaria. Los primeros amores y trabajos de verano. El gran punto a favor de este cuento es, como siempre, la maestría del autor para crear escenarios dotados de vida compleja para sus personajes perfectamente delineados. En este caso nos adentramos en el día a día de una feria, en una época en que los grandes complejos de los llamados “parques temáticos” fagocitan a estos pequeños reductos de otros tiempos, donde se encuentran personajes pasados de vueltas, anclados en los viejos oficios ya perdidos y tan analógicos como un botijo castellano.
       Stephen King tira de oficio para adentrarnos en la feria en la que todos hemos querido trastear cuando fuimos pequeños, y sobre todo responder a la eterna pregunta, ¿Qué te encontrarías si bajaras del cochecito en mitad de la oscuridad de la atracción del túnel del terror?

 

GUSTARÁ: A aquellos seguidores del maestro de Maine que siempre aporta personajes antológicos.
NO GUSTARÁ: A los que buscan una trama compleja, y medianamente realista.

 

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“ESTÁS SOLA” DE ALEXANDRA OLIVA – PLAZA Y JANÉS 2017

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LA CONCURSANTE DEL FIN DEL MUNDO
   No podemos pedir a una novela primeriza que llegue a las altas cotas de complejidad narrativa, detallismo y vasta descripción, de obras mayores del género como “El canto del cisne” de Robert McCammon, “Apocalipsis” de Stephen King, “El mundo permanece” de George Stewart, “El día de los Trífidos” de John Wyndham, “El mundo sumergido” de J.G. Ballard, “Ensayo sobre la ceguera” de José Saramago, “Hijo de los hombres” de P.D. James, “Cántico por Leibowitz” de Walter Miller, “El martillo de Lucifer” de Larry Niven, o “La carretera” de Cormac McCarthy, entre otras muchas más. Todas las anteriores pertenecen al genero postapocalíptico “realista”, no entramos en el género Zombi, ya que no es comparable en la novela de Alexandra Oliva.
   “Estás sola”, se encuadra más en la arrolladora novela moderna juvenil, rauda, ágil y alejada de las obras anteriores, donde prima la acción y el romance por encima de otras cuestiones reflexivas, argumentales o descriptivas. Entre los adalides de esta nueva hornada podemos encontrar a “Los juegos del hambre” de Suzanne Collins, “El corredor del laberinto” de James Dashner, “Divergente” de Verónica Roth, “Crepúsculo” de Stephanie Meyer, “Soy el número cuatro” de James Frey y un largo etcétera.
   Siempre preferiré el primer grupo de novelas a este segundo, donde a la que te descuidas te cuelan un romance en mitad de la batalla para que dicha obra alcance a un espectro mayor de lectores y, sobre todo, de lectoras. Llegando tanto a los que buscan la historia distópica principal del argumento, como a aquellos que derriten sus adolescentes hormonas en los romances subyacentes. Los que somos de la generación de “Los Goonies”, de “Willow“ de “Los Cinco”, de “Los tres investigadores”, de “Los siete secretos”, etc, aborrecemos el romance por decreto y solamente queremos acción, aventura y búsqueda del tesoro, con personajes entrañables, complejos y sobre todo que no les falte un hervor. Serán tiempos nuevos a los que las actuales generaciones sí están acostumbradas y así aplauden a sus nuevos ídolos.
   Volviendo a “Estás sola”, hay que comentar que es una correcta primera novela que juega con capítulos alternos entre el narrador omnisciente y el narrador en primera persona, (a mi juicio ralentizando la inmersión en la trama), entrando a jugar con la crítica a los “reality shows” que editan todo lo que nos ofrecen para potenciar lo que quieren que veamos y ocultando lo que no. De esta manera orientan a la opinión pública hacia la finalidad de la productora, moviendo a sus “marionetas” al son de la rentabilidad. La realidad que nos presentan está alterada y parcheada, por lo tanto más que un “reality” es una obra de ficción que juega con la veracidad y con sus participantes, simplemente para explotar su producto económicamente, nada más. No hay más realidad que el papel de regalo en el que se prepara, lo demás es una simple alteración ramplona y miserable. Otro punto a favor es que incluso las reglas del concurso son de lo más azarosas, aleatorias y cambiantes.
   Aunque le falta tensión narrativa sobre todo en la parte del concurso, hay que destacar que es muy loable este primer acercamiento al género por parte de la debutante Alexandra Oliva. Peca eso sí, de un claro distanciamiento entre los personajes y el lector. Tampoco ayuda presentar a una protagonista que aunque le grites al oído que despierte a lo que está ocurriendo, parece que no se entera, (incluso habiendo en ocasiones claros errores en técnicas de supervivencia, prioridades fisiológicas, y decisiones que distan mucho de ser coherentes con las situaciones a las que se enfrenta). Por otro lado lo más destacable de las novelas sobre “El fin del mundo”, es el plano descriptivo. El ¿cómo demonios hemos llegado hasta aquí?, el ¿cómo hemos dejado el mundo?, y el ¿cómo vamos a salir de este apuro?, y por supuesto todo ello regado con impresionantes descripciones de un mundo en el que de repente, todo ha quedado en calma y la naturaleza se ha apropiado de aquello que le había sido arrebatado. Aquí Alexandra Oliva, pasa levemente por estas preguntas y sobre la descripción de este nuevo mundo. (Compárese con el pasaje del cruce del túnel Lincoln en la estupenda Apocalipsis de Stephen King).
   Lo mejor sin duda es la crítica televisiva y la competencia entre los concursantes, (aunque se podía haber ahondado más en sus conflictos e intereses). Se agradece que la parte romántica esté contenida y que no haya excesivas charletas adolescentes acerca de asuntos baladíes y completamente prescindibles. La protagonista luchará por el premio del concurso que sin saberlo es su propia supervivencia.
NOTA: 5,0
GUSTARÁ: A aquellos seguidores de la novela juvenil sin pretensiones ni complicaciones.
NO GUSTARÁ: A aquellos que quieren sentir más profundamente la caída de la sociedad.
LA CONCURSANTE DEL FIN DEL MUNDO
NOTA: 5,0

 

 

FELIZ VALENTÍN – 50 SOMBRAS DE GERALD

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EL JUEGO DE GERALD, (RBA 2007)

 

RESUMEN:
En una cabaña aislada, desnuda y esposada a la cabecera de la cama. Jessie asiste inerme al macabro desenlace del juego erótico de Gerald, el hombre con quien ha convivido durante veinte años y que está tendido en el suelo junto al lecho. Acuciada por el hambre y la sed, asediada por los fantasmas del pasado, adquiere conciencia de que la realidad es más pavorosa que la peor de sus pesadillas.

 

CRÍTICA: (NOTA 7,0)
Stephen King, ganador de la medalla de las artes y humanidades estadounidenses 2015, premio nacional del libro 2003, seis veces ganador del British fantasy society, diez veces ganador del Horror writers association, cinco veces vencedor del premio Locus, entre otros cientos de premios y menciones honoríficas durante sus más de 40 años de carrera como escritor, guionista, productor, director, columnista, etc, habiendo sido ya auspiciado desde varios círculos críticos para el Nobel de literatura, creó el mejor, más brutal y cruel cuento de San Valentín que se haya escrito jamás. El juego de Gerald.
No querría extenderme mucho para no desvelar nada acerca de esta obra monstruosa, que es posible que Netflix produzca para la gran pantalla en 2017, (supongo que será calificada como X). No es para menos. Me ha venido ahora a la cabeza este libro de reciente lectura por dos motivos. El primero, que hoy es 14 de febrero, momento en el que en la antigüedad romana existía una fiesta pagana dedicada a la fertilidad, llamada Lupercalia, donde las mujeres era golpeadas con látigos confeccionados con piel de cabra, mojados en la sangre de estos animales. Creían que así, la fertilidad manaría de la mujer. Hasta mucho más tarde no se asoció esta fecha al enamoramiento, a la pareja y al matrimonio. Y en segundo lugar, la tediosa novela y peor película, según toda la crítica internacional, de las famosas 50 sombras de un tal Grey. Ambos motivos, “látigos” de San Valentín y Grey, que parecen que van de la mano, son hoy motivo de mi inquina.
Pues eso, que una vez que el aparato de marketing comercial nos acondiciona para comprar tonterías varias a nuestras parejas, futuras parejas y novios imaginarios, al abrigo de instagramers y youtubers millenials plañideros alborotadores y demás realas, perdemos la cabeza en este ritual de la estupidez, la lágrima fácil, las flores, (también las de plástico), los bombones y la madre que los parió a todos. Llegados a este punto y mostrando mi absoluta y soporífera indiferencia ante el San Valentín de Grey y sus merdosas sombras de latiguillos adolescentes y estereotipos de pueril acné, vengo a defender lo que hace 25 años creó el maestro de Maine.
El Juego de Gerald, (Stephen King 1992), es la lucha por la supervivencia física y sobre todo mental más desgarradora a la que un lector pueda enfrentarse. Cuando el juego se va de las manos, toda la baraja de cartas arrolla a los protagonistas que desfilan por sus páginas, con una intensidad muy bien marcada, (a sangre, no tanto a fuego).
Llegado el momento de calma y atadura, bien impuesta o voluntaria, las personas hincamos la rodilla, tiramos del freno de mano y nos paramos a reflexionar acerca de por qué estamos dónde estamos y qué esperamos que nos suceda en el futuro. Pero como normalmente no llegamos a estos momentos de paz y calma interior al estar corriendo por la vida como pollos sin cabeza, no conseguimos casi nunca llegar a nuestro yo interior, al que nos desgarra si le miramos de frente en el espejo del baño a medianoche. Los fantasmas aprovechan y nos salen al encuentro en estos períodos de reflexión. Será nuestra labor pugnar con ellos y devolverlos a las catacumbas por donde se han escurrido para ir a nuestro encuentro.
Mientras el tal Grey tiene a una tal Anastasia que le sigue los pasos como una tronista granhermana de telecinco a la chequera del primer directivo con el que se cruza, (los tronistos hacen lo mismo, quede dicho), Gerald tiene a una fiera indómita en su lecho, quebrada por dentro, enjaulada en si misma, y con un grave problema de salud mental que resolver. Jessie es una bestia encabritada, dispuesta a todo por redimirse de la miseria con la que duerme cada noche y con unas voces que le taladran la cabeza y el inconsciente, y que no le dejan avanzar en su tragicómica vida. Pero unas esposas M-17 tendrán la llave para que se desate el mayor de los infiernos. (Juntemos el Ángel exterminador de Luis Buñuel, La Cabina de Antonio Mercero y Alien de Ridley Scott y el pepinazo que va a pegar esto será legendario).
Amigo Grey, váyase a postularse como ayudante segundo de algún “torturadorcillo” de Guantánamo y déjenos en paz con sus telenovelas de salón de té y peluquería de barrio. Se puede colgar de los mismísimos innombrables y tirarse al contenedor de reciclaje de pendejos más cercano a su flamante y caro domicilio. Torquemada tendría que afinar el medievo en sus posaderas de niño malcriado.
Jessie querida, unos cardan la lana, y otros se llevan la fama. Espero que la fama te llegue a ti en algún momento cercano con el esperado debut cinematográfico, que si es fiel al libro o al menos brillante en su planteamiento, nos regocijará con tu claustrofóbica experiencia.
Feliz San Valentín a todas las almas desperdigadas por las floristerías y El corte inglés.

 

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