LOS 101 VERICUETOS DE MARRAKECH (PERIPECIAS DE UN EXPATRIADO) – JESÚS GREUS – EDITORIAL NAZARÍ, 2021.

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Los 101 vericuetos de Marrakech - cubierta 06-11-2021

TÍTULO: LOS 101 VERICUETOS DE MARRAKECH (PERIPECIAS DE UN EXPATRIADO).

AUTOR: JESÚS GREUS – TWITTER – FACEBOOK

EDITORIAL: EDITORIAL NAZARÍ, 2021 – WEB

PÁGINAS: 287.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 – SINOPSIS –

Los 101 vericuetos de Marrakech resume quince años de vida del autor en Marrakech. Vividos en primera persona, nos describe los avatares de la vida social y cultural de una ciudad, cruce de caminos para una variopinta comunidad internacional. Esta recopilación de retratos y de relatos novelescos nos pasea por la peculiar e interracial sociedad local en una urbe delirante y heterogénea. Personajes disparatados, amoríos absurdos, delirios de grandeza, enardecidos artistas, asesinatos en la vieja medina, riqueza y pobreza amalgamadas. Desde la vida familiar de barrio hasta las fiestas más mundanas, un universo de asombrosos contrastes palpita en estas páginas. No pueden faltar las costumbres tradicionales: los imprescindibles cafés, los curanderos, la magia, el lenguaje gestual, las miradas en la calle, las festividades musulmanas tal y como se viven dentro de un barrio popular, la muerte y la vida codo con codo. A la vez, esta obra sirve de guía para el visitante ocasional, indicándole rutas a seguir en la ciudad, lugares y museos, así como excursiones al Atlas y alrededores. Esta obra es, en fin, una ventana abierta a la vida cotidiana de Marrakech.

– AUTOR –

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Jesús Greus nace en Madrid y es licenciado por el Institute of Linguists de Londres. Ha sido colaborador de los periódicos ABC, Diario 16 de Baleares, El Día del Mundo, Libération du Maroc y, actualmente, de diversas revistas literarias digitales. Novelista, ensayista, poeta, dramaturgo, músico, gestor cultural, conferenciante (Universidad de la Sorbona, Burdeos y Silves, institutos Cervantes…). En el año 2015 fue invitado a participar en la antena de Marrakech de la prestigiosa fundación Ted Talks. Ha publicado las novelas Ziryab, Junto al mar amargo, Aquella noche en el mar de las Indias, Sólo una sombra y El enigma de Abravanel; el libro Así vivieron en al-Andalus, en Ediciones Anaya, que ha sido 13 veces reimpreso; el ensayo Rebuscar entre las nubes. Anécdotas, tormentos y manías de los grandes escritores en Huerga & Fierro; los relatos de Laberinto de aljarafes. Cuentos morunos; un Diccionario español-árabe marroquí, y la obra poética Claro de luna y Luces de La Habana, libro de relatos ambientados en Cuba.

– GUSTARÁarrow-145786__340

A los lectores que se deleitan con narrativas descriptivas, sencillas, directas y teñidas de humor. A los amigos de los libros de viajes que van más allá de las convencionales guías turísticas. A los curiosos escrutadores del alma humana, vista a través de sus interacciones y peripecias sociales. A quienes aprecian la ironía inteligente, las segundas lecturas y el encanto del vodevil social.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A quienes son partidarios de la construcción más barroca de la biografía y la novela. A aquellos que  prefieren degustar estilos pragmáticos de ensayo o rehúyen el divertimiento literario. A los que se niegan a mirar un espejo en el que tal vez, si tuvieran la oportunidad, podrían encontrar su imagen.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Pomerantz decía de Aldous que era masoquista, se regodeaba en el sufrimiento. Lo apodaba el Sufriente, y decía de él, socarrón: Le atraen las amistades peligrosas. Terminará sus días deliciosamente ahogado en un baño de sangre, con una sonrisa feliz en los labios”.

– RESEÑAletter-576242__340.png

Hoy traemos para reseñar Los 101 vericuetos de Marrakech que nos relata Jesús Greus, en una muy ágil y entretenida obra, elaborada sobre la base de sus 15 años de vivencias en una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, por cuyo nombre también fue conocida antiguamente en español. Capital que fue en su momento del Imperio Islámico y centro de convulsas turbulencias durante siglos. A Marrakech fueron llegando en los años de entreguerras (los felices 20 y 30 del siglo XX) personajes multinacionales de toda laya: artistas, intelectuales, millonarios, bohemios y vividores, como exóticas vanguardias transformadoras de usos y costumbres ancestrales. Jesús Greus nos revela que llegó a la Ciudad Roja en el inicio del siglo XXI, con tiempo aún para disfrutar y padecer las tremendas modificaciones físicas que, inevitablemente, el padre Cronos propicia sin descanso y sin final. También para contemplar algunos retazos del pasado esplendor arquitectónico y, muy especialmente, para conocer e interactuar con algunos especímenes residuales, herederos intelectuales de aquellos colonos vanguardistas mencionados. Su relación con estos, y con la población autóctona con la que convive y se relaciona el autor, con naturalidad y en muy diversos planos, se incardina intensamente en estas crónicas que llegan directamente a la mente y al corazón del lector.
window-morocco-marrakech-blue-design-wallCualquiera que se traslada de un país a otro puede hacerlo bajo una de las múltiples etiquetas que la sociedad ha elaborado: Turista, animoso viajero, emigrante económico, exiliado forzoso, refugiado político, expatriado voluntario, etcétera, todo dependerá de múltiples circunstancias, unas voluntarias y otras no. Jesús Greus nos permite transitar junto a él por sus 101 vericuetos de Marrakech con el espíritu abierto y la aguda mirada de un viajero, devenido en residente, que se pega al terreno y lo escruta con detenimiento. Ofrece al lector interesado ciento y una ventanas a las que asomarse con curiosidad para ser sorprendidos por ciento y un cuadros reflejados en un  mismo lienzo. Pero el autor va más allá, consigue multiplicar por diez o por cien el título y nos hará vivir mil y una aventuras y saborear las pinceladas locales que todo turista sueña y que muy pocos osan experimentar. Pasajes sencillos de la vida de un expatriado, como Jesús Greus se autodenomina, que harán las delicias de aquellos apresurados coleccionadores de países, a más de uno por día, que trotan tras el guía acompañante para ponerse en manos del guía local. Ahhh (piensan algunos), quién pudiera ocupar asiento toda una tarde en un café de barrio y observar a los vecinos aborígenes, fuera de las rutas turísticas. No digamos dedicar una mañana entera a visitar un mercado local, cuyo nombre no está en las guías turísticas, y (quizás algo perturbados por penetrantes olores) entenderse por señas con paisanos y comerciantes que ni siquiera hablan el universal inglés, de Toro Sentado, que practican los más osados del colectivo visitante: “I like you product but it is very expensive” “yo gusta tu artesanía, pero ser muy caro”.
Para el turista occidental que visita por primera vez alguno de los destinos turísticos de la órbita musulmana, “estrella” de las agencias de viajes, como Estambul, Túnez o El Cairo, resulta muy impactante el estruendoso y colorido aspecto de plazas y mercados que, en alguna medida, resulta  intimidante. No es extraño que los engloben en el terreno de lo exótico. Es como el misterio de la acera de enfrente, la que siempre está al otro lado de la calle, o de las antípodas con la necesidad de atravesar la tierra, o rodearla, para acceder a ellas. Con lo exótico pasa otro tanto, al puro neoyorquino de Manhattan le resultará exótico un paisaje de Groenlandia, una choza del Serengueti o una callejuela de Toledo. Al campesino indio de Sirikonda le parecerán exóticas la 5ª Avenida de Nueva York o las Torres Petronas de Kuala Lumpur.
shutterstock_685174879-compressor-e1547277066304Así que si piensa en viajar a Marrakech no deje de incluir este libro en su equipaje y disfrute con los escenarios reales que aún mantengan su presencia física en el mapa o disfrute imaginando el pasado esplendor, o la decadencia, de los lugares que Jesús Greus describe magistralmente en sus páginas. En lugares emblemáticos como La Plaza, Yemaa el-Fna, de irremediable visita, podrá encontrar (o podría haber encontrado) parte de la legión de contadores de cuentos, músicos “gnaua” o bereberes, hombres travestidos, encantadores de serpientes, videntes, dentistas, faquires “aisauas”, curanderos y charlatanes. Un madrileño de pura cepa, “un gato” que describiría con certeza Manuel G. Sanahuja, en su Historia de Madrid, pensaría en los mejores tiempos del Rastro, pero “a lo bestia”. También a un parisino, un londinense o a un lisboeta, les recordará a su Marché aux Puces, al Mercado de Portobello, o a la Feira da Ladra, respectivamente. Siempre, eso sí, multiplicados por muchos enteros, todo asombroso y desmesurado. Pero lo mejor es que también podrá hacer ese viaje sentado cómodamente en su sillón de lectura aunque le falten los olores, sabores, sonidos y, sobre todo, el pálpito cardiaco. No obstante, se aproximará tanto al Marrakech descrito como Douglas Quaid a Marte por medio de Memory Call (si recordamos a Arnold Schwarzenegger en el film de ciencia ficción “Desafío total” de Paul Verhoeven).
En cualquier caso consuela saber, y hace la lectura más agradable, que en la más cruda realidad hasta un curtido residente como Jesús Greus puede necesitar armamento más pesado que una zapatilla o un cepillo de dientes para “defenderse” de un ejército de gorriones (qué pensaría Hitchcock), o que también al autor puede costarle trabajo convencer a un pertinaz borracho, en el idioma del bebedor, que se vaya a casa a dormir la mona. Tampoco será una anécdota menor tomar el té en casa de un amigo con mayor o menor riesgo de que el techo se venga encima si no soporta el peso de una vaca aunque, como diría Asurancetúrix, probablemente eso no pasará mañana.
Sería quimérica la tarea de pincelar todos y cada uno de los 31 capítulos, que como 31 documentales de vivencias, merecerían su propio comentario. Pero cuando, de la mano de Jesús Greus, nos sumergimos en una fiesta de “marraxíes” (nada que ver con Mallorca) nos resulta imposible no establecer comparaciones con otras ”faunas”, cinematográficas o literarias, que tanto juego y tanto jugo han dado. Personajes como Lady Cebra, Anunciada de Bergia o el galerista gay Henry Heller podrían representar el compendio de estilos de vida que la mayoría de los mortales presencian solamente en papel cuché o en celuloide, si se permiten los arcaísmos. Por analogía “animal” resulta obligada la remembranza de Yalinka Galdámez, la propietaria, gestora y diseñadora del emporio Mundo Cebras, S.L., con la que nos hizo disfrutar, desde las páginas de Pinceladas de Harmonía.con, su creador José Luis Fernández Juan.
Zoco-de-MarrakechEn Los 101 vericuetos de Marrakech podemos apreciar como el drama y la comedia a menudo se funden en los diferentes planos de una fiesta que puede ocultar miserias y frustraciones bajo capas de alocado histrionismo y “postureo”, escenas que ora divierten, ora inquietan al espectador. Innumerables los ejemplos, mayores y menores, dramáticos y cómicos que ciertos tipos de amalgamas sociales producen: desde La Dolce Vita de Fellini, hasta Los organillos (novela de Henri-Francois Rey y film dirigido por Juan Antonio Bardem), pasando por La Pantera Rosa del director Blake Edwars o Una jaula de grillos que orquestó Mike Nichols. La obra de Jesús Greus tiene estructura y materia sobrada para pasar con éxito al mundo audiovisual. Con soltura, humor y elegancia, el autor nos cuenta un sinfín de amenas anécdotas. Tan pronto nos pasea por La casa de los diablos de Guillaume de Pomerantz, creador de artistas insospechados por ellos mismos, a quien Jesús Greus describe como “un crío que no quería crecer”; como nos presenta a El Idrissi, chef de altura que tuvo su restaurante en la que fue residencia del Jefe de eunucos del Pachá de Marrakech (que también perteneció al modisto Pierre Balmain); así como nos invita a conocer a un estudioso “marrachí”, que por mor de presuntuoso fue apodado El Cardenal, y también al sufrido loco por amor Aldous, cuyas impagables desventuras pueden hacer saltar las lágrimas (de risa) a algún despiadado lector; sin dejar atrás la claridad mental de Liberto Albornoz y su amante. Tampoco faltan otros estrafalarios merecedores de llamativos y divertidos motes que recorren los vericuetos, como Juan Luis Monsalve, “Gopala” como nombre iniciático, “Abd el Malek” por nombre musulmán y “Abd el Plasta” para los amigos.
Desde el prólogo al adiós hemos disfrutado sin tregua y compartido con agrado las peripecias del autor en ese mundo fascinante, para nosotros mucho más que exótico y encantador en el sentido mágico de la palabra. Un gran autor, como Émile Salomón Wilhelm Herzog más conocido como Marcel Proust, dijo que “Cultura es lo que queda después de haber olvidado lo que se aprendió”, confiamos en que los vericuetos de Jesús Greus hayan dejado en nosotros algo de su personal cultura y una perdurable huella de su paso por la gran ciudad de Marrakech.

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