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MIEDO EN VIMEN

MIEDO EN VIMEN

– GUSTARÁ:
A aquellos lectores infantiles y adultos que, además de la propia aventura narrativa que tiene todo relato en busca del entretenimiento de los más pequeños, disfrutan con el añadido de una parte didáctica y reflexiva de sensibilidad interior. El mundo de Vimen es un proyecto artesano en el que hay depositada mucha ilusión y personalidad.

– NO GUSTARÁ:
A los lectores que se decantan por la ficción de los cuentos clásicos, archiconocidos y, en ocasiones, edulcorados por la mano de Disney. Conglomerado empresarial que progresivamente va eliminando EL MIEDO de sus productos para “proteger” a los menores. (Medida contraproducente en nuestra opinión. Un niño que crece protegido entre plástico de burbujas se convertirá en un adulto temeroso de su entorno. Como ejemplo el personaje hipocondríaco de madre dominante Eddie Kaspbrak en el libro It de Stephen King).

– LA FRASE:
“La leyenda de Nurem y Nanrem dice… si perdemos el AMOR entre nosotros, hacia la naturaleza y el universo, aparecerá un gran enemigo: el MIEDO. El MIEDO todo lo destruye, y te hará ser quien no eres en realidad, y perder tu propia esencia”.

– RESEÑA:
Hoy traemos para reseñar la segunda parte de la saga de las aventuras en el mundo de Vimen. Colección de cuentos infantiles de la autora Delia Lahuerta Sánchez que trata de desgranar los distintos sentimientos y fases por las que todo individuo atraviesa en su etapa infantil. Tras la presentación del mundo de Vimen en el primer volumen, en este segundo, la autora inicia la tematización de sus aventuras en función de sus inquietudes. Ahora el foco lo dirige hacia EL MIEDO. Este sentimiento primigenio y atávico de nuestro cerebro reptiliano que bien encauzado y dirigido nos alerta y protege de circunstancias sobrevenidas, inesperadas, urgentes y de supervivencia. Pero las circunstancias del ser humano han cambiado desde la pura supervivencia diaria del cazador/recolector/guerrero, hacia una sociedad en la que la mayoría de sus integrantes no viven una amenaza diaria (aunque por desgracia aún muchos millones sí se encuentran en esta circunstancia). El miedo ha tornado sus garras, ha mutado para seguir desarbolando la mente de los individuos que entran en su juego. Si el miedo gana nos volvemos pequeñitos e indefensos. Este resultado no solamente afecta al que lo sufre de manera particular sino a su entorno, y es aquí donde la presente narración da en el clavo.

El miedo, a veces, ataca por el flanco de los pensamientos futuros negativos sobre acciones que en la mayoría de ocasiones no terminan por suceder. En otras ocasiones es el propio individuo, al que sorprende el hecho luctuoso, el que no se ve capacitado para hacerle frente. El mundo de Vimen está caracterizado por la armonía de sus habitantes, pero un cambio drástico hará que el pánico, el temor y la desorientación se anclen en la mente de todos ellos. Las repercusión es la ruptura de la comunidad (al igual que en cierto momento de la inmortal obra de J.R.R Tolkien). Aparece el egoísmo y los resquemores entre sus habitantes. Se rompe el nexo comunitario y solidario entre ellos. Cada uno forjará su destino independientemente de los demás… Todo ello ocasionará que el próspero mundo en el que viven se sitúe al borde de la desaparición. El miedo, una vez más, se adueña de la situación sembrando dudas, desasosiego e impidiendo que la positividad, el raciocinio y la entereza tengan su espacio de calma y análisis. Pero Los Nadis, protagonistas de este cuento, serán capaces de sacar fuerzas en un momento de flaqueza para resolver el misterio que asola sus vidas.

Vimen habla del cambio, del miedo a aceptarlo, a asumirlo y a convivir con él. El paso de la etapa infantil a la juvenil y de ahí a la adulta es la asunción, la normalización y la canalización del cambio como motor de la progresiva madurez. Delia Lahuerta encuentra el punto exacto en la plasmación de sus ideas en el presente relato. Con una formulación no adoctrinadora, sino más bien expositiva y didáctica, la autora dispone su mantra sobre el tapete de juego. El miedo paralizante debe tornarse hacia una crisálida en forma de cambio pacífico y asumido. La autodestrucción del miedoso le hace convertirse en una realidad paralela de su propio ser, desdibujándole la esencia y creando, en ocasiones, a un monstruo. Es el miedo al diferente lo que ocasiona los brotes de agresividad que nos acompañan diariamente. Aquel que ha sufrido el silencio implacable del miedo por medio de la violencia o de los abusos puede llegar a convertirse en un abusador con el tiempo. La canalización de los sentimientos y la empatía por las personas que nos rodean es el núcleo central del presente relato de ficción. La autora también hace un hueco en su narración para acometer el problema del miedo al rechazo en el innecesario y fanfarrón “postureo” del que, en la mayoría de ocasiones, solamente se encuentra un alma victimista, con afán de protagonismo o con falta de cariño. Aboga por actuar con la naturalidad que nos dicte el corazón en lugar de con la competencia vacua de quienes no somos (pautas de una sociedad que nos prejuzga, encasilla y nos marca con su sello imborrable). Este “síndrome del impostor”, auto aceptado y limitante, impide que el individuo pueda optimizar sus capacidades intelectivas quedándose en la simple pelea cortoplacista de la búsqueda de aceptación por los demás. En un mundo plenamente digital se le dota de mucha importancia, que no tiene, a la aprobación de las redes sociales mayoritariamente integradas de perfectos desconocidos. Se busca la aceptación del extraño antes de buscar el bienestar del familiar o amigo.

La literatura de Delia Lahuerta busca al público infantil pero llega a encontrar al público adulto mediante un epílogo reflexivo que puede interesar a los padres a contextualizar los mensajes que están plasmados en la narración en forma de moraleja final. Además, la autora ha creado un vehículo didáctico, extensible más allá de la lectura tradicional, mediante la música, canciones, títeres y coreografía. Este sistema multimedia añade valor a la narración ya que cualquier niño podrá acercarse a la presente obra por diferentes ángulos sensoriales. La atención del relato se alcanzará por varias vías ya que, como sabemos, los niños se sienten seducidos por estímulos completamente diferentes entre unos y otros. Aquí, la autora ha realizado una gran labor de enfoque multidisciplinar para llegar lo más lejos posible en la difusión de su mensaje de amor, superación, cambio, cordialidad y confianza.

Por último, destacar que el libro de Miedo en Vimen es un volumen de tapas duras, profusamente decorado y dibujado. Muy colorista con escenas de gran tamaño, pero sin descuidar un texto elaborado, cuidado, extenso y, en ocasiones, complejo y rico en matices.


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