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LOS NOMBRES DE LA MUERTE

LOS NOMBRES DE LA MUERTE

–GUSTARÁ:
A aquellos seguidores de las historias y tramas propias de héroes de la arqueología de sagas cinematográficas y de videojuegos como: Indiana Jones, Lara Croft o Uncharted y de los libros de autores como: Clive Cussler, Paul Sussman, Wilbur Smith, Steve Allen, Douglas Preston y Lincoln Child, Javier Sierra, etc. También gustará a los amantes de las ciencias ocultas y el contacto con lo desconocido.

– NO GUSTARÁ:
A aquellos que aprecian en sus lecturas una construcción narrativa profunda y extensa más allá de ritmos frenéticos y cinematográficos. Tampoco encajará a aquellos que los giros de guión y las situaciones límite resueltas con pulso azaroso no son de su estilo. Si no eres de tumbas, tesoros, misterios y oscurantismos varios, este tampoco será tu libro.

– LA FRASE:
“Hoy he conocido a la Muerte, pero sigo vivo. Me ha encomendado una misión, por qué a mí solo ella lo sabe. Cada día está más débil porque cada vez mueren menos personas. Y si la Muerte deja de existir, la vida desaparecerá. Para seguir existiendo, debemos morir. Debo alimentar a la Muerte, debo llevarle más vivos. Debo acabar con la vida de miles de hombres para saciar su hambre. Esa es mi misión y si fallo, será el fin de la humanidad”.

– RESEÑA:
“Los nombres de la Muerte” de Sergio Sola Ponce es una novela corta donde la arqueología y los poderes ocultos se dan la mano. Este tándem virtuoso lo hemos observado en multitud de ocasiones. Las películas sobre arqueología no se quedan estancadas en encontrar la ciudad perdida, el tesoro del emperador, o los manuscritos de una biblioteca perdida. Donde realmente hipnotizan y emboban al espectador es cuando el misterioso objeto o artículo encontrado encierra unas cualidades o poderes que exceden en mucho el simple cuerpo del objeto hallado, que posteriormente se expondrá en cualquier museo arqueológico del mundo. De esta manera hemos visto como arqueólogos de renombre fílmico inexcusable como Indiana Jones, Lara Croft, Dirk Pitt, Nathan Drake, Rick O´Conell o el mismísimo Tadeo Jones se han batido el cobre con todo tipo de espíritus, maldiciones y seres de otros mundos ante el aplauso y los vivas del público. Desde Fu Manchú, a La Momia clásica en la ficción, hasta la leyenda de la maldición en la apertura de la tumba de Tutankamón por el arqueólogo Howard Carter en 1922 en el plano real, la imaginería sobre un descubrimiento oculto durante siglos siempre ha atraído a lectores y espectadores de todo género y condición. La arqueología es el arte de explicar los porqués de nuestro pasado, forjando los pilares de lo que somos en la actualidad. Del pasado aprendemos de nosotros mismos: miedos, anhelos, cultos arcanos, festividades, tradiciones, creencias, folklores, etc… Pero también pueden desenterrarse las peores pesadillas que fueron confinadas a la oscuridad pero que siempre se topan con la hábil mano de un investigador que las saca a flote rompiendo sus sellos y extendiendo su contenido pandórico sin posibilidad de contención.

En la presente novela nos encontramos a una pareja protagonista donde el personaje masculino, como sus ya tradicionales compañeros de profesión modernos, es de técnicas más karatecas que de pluma y máquina de escribir. Como todos sabemos son licencias poéticas, las mismas que siempre han vestido a James Bond de un refinado espía que igual que reconoce todo tipo de explosivos, puede pilotar una nave espacial o saber qué “Burdeos” de 1967 casa mejor con un plato de foie con frutos rojos. Aquí acompañaremos a una especie de Jesús Calleja de la aventura, pero más misógino, engreído, orgulloso y fenómeno de masas. En cambio su compañera femenina entona una mayor naturalidad y, quizás, realismo, en las formas constructivas de su personaje. En cualquier caso nos encontramos con una pareja protagonista que les va más el correteo que al televisivo Raúl Gómez de Marathon Man. Disfrutaremos con descubrimientos impactantes por medio mundo, con tumbas célebres y de personajes de leyenda donde nuestros héroes sufrirán, lucharán y se sacrificarán en la búsqueda de la verdad, aunque dicha verdad sea mucho más incómoda de lo que en un primer momento les hubiera gustado. Es una carrera de fondo en el que apuestan el todo por el todo y sin saber ni siquiera si podrán llegar a la línea de meta o fenecer en el intento. La meta tampoco será una garantía de éxito… Ya lo entenderán tras leer el libro.

Sergio Sola juega también sus cartas en el apartado de la fenomenología paranormal y de las ciencias ocultas con dos temas que introduce en su novela y nos invita a reflexionar con ellos, estos son: la muerte y la religión. Cómo se entretejen, cómo asolan a todos los que se ven envueltos en sus luchas intestinas. En definitiva, nos abre un marco que corre paralelamente a la acción natural de este tipo de novelas para adentrarnos en caminos mucho más tortuosos donde el poder de la religión y de sus acólitos más fanáticos retan a la propia muerte en un juego cósmico de dimensiones bíblicas. Cada actor tendrá su componente de protagonismo donde sus acciones y juicios de valor obtendrán una respuesta, normalmente belicosa, por parte del resto de los actores del teatro socio-político mundial. La batalla por el control, la supervivencia y el bienestar de la humanidad está en juego.

Sergio Sola Ponce, autor de esta novela de aventuras con tintes paranormales, mantiene un tono sencillo, célere, directo y sin pasajes abultados, barrocos o tediosos. El material que tenemos entre manos podría dar para mucho, ya que echamos de menos mayor extensión en sus pasajes y mayor ambientación en los aspectos descriptivos de sus escenas; así como la excesiva, en ocasiones, aparición del “deus ex machina” que campa a sus anchas, sobre todo, al final de la novela. Puede que falte profundidad y más capas de texturas narrativas y expositivas. Pero lo que tenemos claro, es que para el lector poco habitual o con poco tiempo para dedicar al sosiego de la lectura, la presente obra no le pesará dado su formato y su alta velocidad de crucero.

Por cierto, el nombre de una de las protagonistas del libro es Emily Clark, muy parecido al de la actriz Emilia Clarke, famosa por, en otros papeles, encarnar a Daenerys Targaryen de la serie televisiva de HBO “Juego de Tronos“, basada en la novela homónima de George R.R. Martin.
Y ya saben, de la muerte no te puedes esconder. Ya sea en Bagdag o en Samarra, como reza el clásico cuento persa… Allí donde te escondas, la muerte siempre te encontrará. Siempre. Sin distinguir ni a reyes ni a criados.

La pálida muerte llama con el mismo pie a las chozas de los pobres que a los palacios de los reyes.
Horacio (65 AC-8 AC) Poeta latino


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