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PERRO LADRANDO A SU AMO – JAVIER SACHEZ (EOLAS EDICIONES, 2018)

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TÍTULO: PERRO LADRANDO A SU AMO.

AUTOR: JAVIER SACHEZ.  TWITTER 

EDITORIAL: EOLAS EDICIONES. – WEB

PÁGINAS: 198.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón 2018
Una empresa necrófaga hambrienta de inmuebles ajenos. Una anciana indefensa que recoge lo que la ciudad detesta. Un joven ultra de ojos violentos que aborrece lo que la sociedad representa. ¿Puede al final el odio transmutarse en ternura? ¿Pueden las zarpas alguna vez acariciar?
Novela urbana que aborda temas de actualidad como la marginación, la violencia de género, la soledad de la vejez y el desprecio de los jóvenes hacia las personas mayores, Perro ladrando a su amo es, a juicio del jurado del VII Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón, «una construcción poliédrica con una muy acertada presentación de unos personajes muy bien integrados en la trama, y en un hábitat urbano donde todos confluyen».

– AUTOR –

Javier Sachez García Nació en Campillo de Llerena (Badajoz) en septiembre de 1970. Pronto descubrió que su padre amaba la sabiduría. Como diría Luis Chamizo, fue un hombre que amó mucho y que trabajó mucho. Sus hermanos le inocularon el amor por la poesía y su madre le recitaba fragmentos del Martín Fierro, de Chamizo y de Gabriel y Galán, mientras los campos enmudecían por las heladas. Alrededor del pueblo la naturaleza era rotunda pero íntima y el sol retaba.
Se inició muy joven en la escritura, a la par que su hermano Joaquín, y juntos bucearon por los versos narcóticos y el nostálgico morbo de lo otoñal. Comenzó a publicar en 2005 por un mero principio de mitomanía. Ha publicado algunas novelas y poemarios donde se asoma alguien que no es del todo él. Sobrevive en una ciudad de dos milenios y lo hace con Lola y con María, en un creativo triunvirato. Ama el frío esencial y ese húmedo aire de septiembre que señala el inicio del colegio.
NOTA DE PRENSA LA VANGUARDIA: AQUÍ

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A aquellos que indagan en lecturas que retuercen el punto de vista del lector, que no hacen enemigos ni se casan con lugares comunes ni correcciones políticas. A este libro se viene llorado de casa y con muda limpia de repuesto por si hay que leérselo del tirón sin regresar durante varios días a tierra firme. Gustará a los escépticos que observan desde la atalaya el paso de la marabunta borreguil unidireccional a sus pies y se preguntan si hay alternativa al pensamiento único. Y, por supuesto, a los que cotillean qué extrañas historias acontecen detrás de los muros de los vecinos pero que no se atreven a ir de frente y relacionarse con ellos.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los amantes de la ficción y la fantasía más ortodoxa. Tampoco será el campo de juegos de aquellos que prefieren narraciones más amables, encorsetadas y ceñidas a circunstancias lúdicas y de entretenimiento. Aquellos lectores de piezas fáciles y evasivas no encontrarán aquí su lectura. No gustará a los pintores de paletas de colores simples y primarios. Tampoco encandilará a todos aquellos que no se permiten transitar por terrenos movedizos de valores y sentimientos sino que prefieren atarse a la seguridad de un buen hormigón bajo sus pies para no tener opción alguna a desestabilizarse con acciones u opiniones contrapuestas.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Desde allí observa el pasar de los coches tránsfugas y a algunos niños correteando huyendo de la lluvia por el parquecillo espectral, salpicado por árboles que ya se han desvestido totalmente. El barrio se extiende aposentado en edificios disímiles que muestran sus pequeñas ventanas rectangulares, tras las cuales se aplastan sus vidas anónimas de los residentes. También puedes distinguir la Avenida principal que, escoltada por farolas y edificios, culebrea hacia el centro de la ciudad en destellos bicolores. Hay algo mágico en la imagen, como si él no perteneciera a ese escenario vivo que se representa como una obra de teatro inacabada”.

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Hoy traemos a primera fila Perro ladrando a su amo de Javier Sachez. Bajo este metafórico título tenemos a la merecidísima novela ganadora del VII Premio de novela corta Fundación MonteLeón. Mucho se puede comentar de la presente novela, de la justificación de su premio y del porqué nosotros le aplicamos el sello #ForolibroRecomienda. Lo primero que tenemos que comentar es que si se considera novela corta a una de una extensión menor a doscientas páginas, y esta lo es, el autor, a nuestro juicio ha encontrado, pretendidamente o no, la duración y el tono perfecto para que todos sus personajes entren, nos importunen, nos incomoden y se vayan, dejándonos mirando por la ventana con una taza de té humeante que aún no hemos podido degustar con tranquilidad so pena de quemarnos y perder ya el gusto para el resto de la sesión. Si la entrada en este libro es sin ducha previa antes de la inmersión en aguas heladas, la salida es la de la llamada de emergencia que deja los platos con la comida en la mesa. Perro ladrando a su amo, camina intrincándose con la forma y el fondo en un virtuoso puzle narrativo, sencillo, claro, natural y eficaz, pero al mismo tiempo, rudo, desaliñado y zarrapastroso.
Club-Pickwick.jpgFue a partir de mediados del siglo XIX cuando un conjunto de autores realizó un cambió significativo en los cánones de las letras, alejándose de las formas románticas para abrazar el Realismo literario. Precisamente es en 1856 cuando la revista Realismo invoca estos nuevos principios “El realismo pretende la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente social y de la época en que vivimos…“. Esta reproducción debe ser lo más sencilla posible para que todos puedan comprenderla y asimilarla. Tras la revolución burguesa de 1848, comenzó en Francia una carrera para mostrar con cristalina plasmación todo aquello que ocurría en la calle sin pasarlo por el tamiz de la ficción y la fantasía.  Baudelaire, 1851: “Estudiad todas las úlceras como el médico que está de servicio en un hospital“. Flaubert consultó tratados médicos para describir la muerte por envenenamiento de Madame Bovary, y, en general, los novelistas se documentaban rigurosamente sobre el terreno tomando minuciosos apuntes sobre el ambiente, las gentes y su indumentaria. Autores consagrados como Honoré Balzac, Sthendal, Gustave Flaubert, William M. Thackeray, Charles Dickens, Gustav Freytag o Wilhelm Raabe son paradigmáticos de esta época. En España donde siempre no ha llegado todo un poco más tarde, la irrupción sería a partir de 1868 con la revolución burguesa de “La Gloriosa”, y duraría poco, hasta comienzos del siglo XX. Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas “Clarín” o Emilia Pardo Bazán, fueron claros ejemplos de la crónica patria que puso luz y taquígrafos a las vicisitudes de las gentes de nuestro país. Posteriormente, en relación a la literatura española y, como siempre que ocurre una guerra y una dura postguerra, nacen a su abrigo obras y autores que tratan de relatar fielmente el estado de las cosas del pueblo llano y trabajador. Carmen Laforet con Nada, Camilo José Cela con La colmena, Miguel Delibes con El camino, Rafael Sánchez Ferlosio con El Jarama, etc. Todas ellas describen a la perfección un tiempo concreto de un país que intenta reconstruirse de las cenizas físicas y la crisis moral. Otro ejemplo interesante podría ser el libro de José Ángel Mañas, Historias del Kronen, publicado en 1994 y finalista del premio Nadal. 
1351974905_738358_1351975128_noticia_normal.jpgPerro ladrando a su amo, de Javier Sachez tiene pinceladas y texturas de todo lo anterior. Es una novela que pisa y escucha a la calle, asume los aromas de sus plazas y jardines enarbolando la bandera del sopapo de la realidad como eje central de su trama. La novela realista en ocasiones pierde identificación y empatía con el lector al perderse en infinitos detalles para otorgarle la pomposidad de una fotografía en alta definición, mas si cabe en unos tiempos donde la velocidad es el nuevo dios del Olimpo, no quedando espacio para entrar en muchos detalles. Como decíamos al principio, la novela de Javier Sachez pasa por el microscopio su personal experimento científico dejando que sus personajes entren en conflicto consigo mismos y con la sociedad que les ha tocado vivir. Si bien el realismo pone los cimientos de aquello que debe ser contado al margen de la ficción más fantástica nosotros no estamos de acuerdo en que esto sirva mejor a la causa de la concienciación que da valor a lo que se cuenta como cronista de un lugar específico del presente al que el autor se ciñe. Diariamente somos asaeteados por telediarios y periódicos que llevan a su portada el enésimo caso de violencia dentro de la pareja, de injusticias con los más desfavorecidos, del abismo de los desahucios, de los ajustes de cuentas entre bandas violentas o de niños violados por sus profesores. El público tiende a banalizar todo esto, por repetitivo y por falta de afección. Es, sin embargo, mediante la ficción, por muy realista que sea, donde se graba la impronta de todos estos sucesos. Un periódico no puede superar lo que sucede en la mente de un lector/espectador cuando estos temas son tratados sin ambages. Y esto es precisamente lo que nos ofrece Javier Sachez, su personal debate sobre el estado de la nación, su canto a los sucesos de barrio de la gente corriente, no moraliza su discurso ni trata de tamizarlo, ni de censurarlo ni de adoctrinarlo. Simplemente expone las cartas y pone a rodar la ruleta de la fortuna, que, en ocasiones, caerá en la quiebra y, en otras, en el premio gordo. Cuestión de suerte, de condicionamiento, de educación, de elección, de los embates de la vida… Esto será lo que tenga que enjuiciar el lector. Perro ladrando a su amo solamente abre el telón, los personajes hablarán mediante la sensibilidad de cada lector, descubriéndose muchos de ellos con la diatriba a punto de salirles por la boca al no poder definirse claramente por un bando. En esta novela los grises abundan y eso incomoda y atrae al mismo tiempo. Cuando los buenos y los malos se difuminan el lector se queda sin referencias. El asidero se despega de sus anclajes desconociéndose qué tipo de aterrizaje se producirá.  
Perro ladrando a su amo es un cuento contemporáneo que se ejecuta al abrigo de la crisis económica (y de valores) vivida en nuestro país en los últimos años. Por ello toca temas interrelacionados con este fenómeno social que se ha instalado en la mente colectiva de nuestra sociedad. Somos testigos de un argumentario sobre la violencia en la familia, el tráfico y consumo de drogas, los desahucios, el poder de la banca y, por extensión, de los organismos públicos, la inmigración, la presencia de la radicalidad en las calles encarnadas en facciones ultras y xenófobas, el aislamiento y la soledad del individuo, la desafección en las relaciones familiares, la quiebra de la autoconfianza personal y social, etc. El autor desgrana a la perfección lo que ocurre en un  barrio anodino con sus anónimos personajes que son la metáfora del tiempo que nos ha tocado vivir. 
red-riding-hood-314714_1800x1075.jpgCuando a los niños pequeños se les narran los cuentos clásicos al abrigo de sus aún seguras moradas protegidas por sus progenitores no es necesario acompañarlos con moralejas o discursos complementarios a la propia lectura. El niño cuando lee El Rey Midas entiende rápidamente es qué consiste la avaricia y su potencial peligro, cuando lee Caperucita roja aprende inmediatamente el peligro de parar a hablar con extraños, o cuando lee El patito feo es consciente de la importancia de la integración, la superación y la igualdad entre todas las personas. La realidad se entiende mucho mejor mediante la ficción que con explícitos anuncios de la DGT intentando paliar los accidentes de tráfico. En el gen del relato de ficción se encuentra la impronta que educa en valores y civismo, lo demás es adoctrinamiento. Javier Sachez toma distancia con sus personajes. Ellos toman vida, fluctúan, luchan, huyen y sobreviven en un confinamiento moral y ético que les define y les hace ejercer con dignidad su papel de hipocresía aciaga que les acompaña en unas ocasiones y de una soberbia autosuficiencia en otras. Se juntan la pronoia y la paranoia en un caldo primigenio de difícil solución. ¿Nace o se hace la maldad en el individuo?, ¿hay posibilidad para la redención y la expiación?
Javier Sachez impacta con su texto desde la claridad de ideas y la postulación más nihilista del género humano. No deja opción para el desfallecimiento. Si pestañeas es que te lo has perdido. Todo el desarrollo narrativo de esta novela engrana perfectamente. Es ágil, certera en las voces y comportamientos de sus personajes. Incorpora diálogos de calidad de adolescentes y jóvenes en contraposición con otras obras en los que aparecen como sujetos desvalidos, idiotizados y febles. Aquí la voz es fuerte, ruidosa y arriesgada. Libro de prosa sencilla, abierto a todos los públicos, pero muy duro en sus consecuencias y desenlace. Es muy notable el conjunto artesanal que ha armado el escritor mediante la sinceridad de sus palabras. 
La moraleja del libro se la dejaremos a cada lector, pues sin duda estará abierta a multitud de interpretaciones. Aunque si tienen duda en cómo enfocarla pueden observar la fotografía de portada de la novela. Ahí puede que tengan una gran pista. ¿Acaso vivimos en una sociedad que nos ha puesto una barrera infranqueable para que podamos comunicarnos o nos la hemos puesto nosotros mismos? Todos queremos contar a quienes nos rodean cuál es la visión de nuestro mundo, pero, ¿qué ocurre cuando nadie nos quiere escuchar?, ¿tenemos válvula de seguridad como las ollas a presión o no? Chapó, Javier Sachez.

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CALENDARIO PREMIOS FOROLIBRO 2018

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Estimados amigos, autores y editoriales,
Os recordamos que de todos los libros que hemos leído y reseñado durante el año 2018 hemos sellado como recomendados aquellos que nos han parecido de mayor calidad literaria o que simplemente nos han gustado más. De entre todos ellos haremos un “top 10” y, de esos diez, seleccionaremos los tres mejores para premiarlos con el galardón “Forolibro – Libro del año 2018” el próximo 21 de diciembre.
Os confirmamos el calendario para el fallo de los premios: 
  • 14 de diciembre: Último día reseñas de los libros a concurso 2018.
  • 17 de diciembre: Listado completo “Forolibro recomienda 2018”.
  • 19 de diciembre: Listado “Top 10 – 2018”.
  • 21 de diciembre: Publicación de los 3 ganadores. “Forolibro – Libro del año 2018”.

 

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  – Listado de los 14 “Forolibro recomienda 2018” a 1 de diciembre (de 41 libros leídos) –

“Arde hasta el fin, Babel”Diego Vaya (Editorial Maclein y Parker).
– “Bajo nuestros pies“ — Francisco Javier Olmedo Vázquez (Editorial ExLibric).
– “Betamax: Una comedia con superpoderes“ — J. Olloqui (Editorial Drakul).
– “Bullying: Secuelas del pasado“ — Emi Negre (Autopublicación).
– “El barbero de Treblinka“ — Santi Osakar (Ediciones El gallo de oro).
– “Hijo del hierro” — J.P. Naranjo (Ediciones Labnar).
– “La invasión de los sombríos“ — Jordi Villalobos (Editorial Proust).
– “La Larga espera” – J.S. Roy (Autopublicación).
“Las mujeres imposibles”Cayetano Santana (Oromana ediciones).
– “Mottainai“ — Javier Olasagarre Ibaibarriaga (Ediciones Emilianenses).
“Purgatorio – Almas perdidas“ — F.J. Beristaín (Autopublicación).
– “Remordimiento – Almas perdidas“ — F.J. Beristaín (Autopublicación).
  – “Última”Enrique J. Vercher”  (Editorial Nazarí).
Vendrá la muerte y tendrá tu rostroJosé Luis Tomás Porta (Azur grupo editorial).

 

 

ARDE HASTA EL FIN, BABEL – DIEGO VAYA, (MACLEIN Y PARKER, 2018)

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TÍTULO: ARDE HASTA EL FIN, BABEL.

AUTOR: DIEGO VAYA  WEB 

EDITORIAL: MACLEIN Y PARKER – WEB

PÁGINAS: 186

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Una casa misteriosa y con vida propia trastoca la rutina de madre e hija cuando deciden mudarse. En lo más profundo de un valle, enclaustrado entre montañas, existe un lugar donde los hombres prehistóricos acudían a morir y hoy es el pueblo con el índice de suicidios más alto del país. Un pintor, en el ocaso de su carrera, relata las artimañas y vilezas que cometió para llegar a la cumbre. En todas las narraciones que componen este volumen de relatos confluyen la falta de asideros en el mundo moderno, la incomunicación y la fatalidad, personificados en familias desestructuradas o marcadas por la adversidad, aves de rapiña de la televisión y artistas malditos.
Arde hasta el fin, Babel es un conjunto de relatos —novelas cortas, en algunos casos— que, a su vez, conforman un todo y recuerdan a un puzle al que le falta alguna pieza, pero del que ya se intuyen las formas. Resulta un artefacto narrativo complejo, aunque sumamente adictivo; como una realidad incómoda que queremos ignorar, pero de la que es imposible apartar la vista. Diego Vaya consigue crear de manera precisa un ambiente desasosegante que impregna el libro al completo, como una neblina que se pega a la piel y no se desprende del lector, incluso cuando ha cerrado sus páginas.

– AUTOR –

Diego Vaya (Sevilla, 1980). Es Licenciado en Filología Hispánica. Ha publicado, entre otros, los poemarios Un canto a ras de tierra (Ed. La Garúa, 2006, Premio de Poesía La Garúa), El libro del viento (Ed. Rialp, 2008, Accésit del 61º Premio Adonáis de Poesía), Única herencia (XIV Premio de la Universidad de Sevilla), Circuito cerrado (Ed. La Isla de Siltolá, 2014) y Game over (Ed. Renacimiento, 2015, XIII Premio Vicente Núñez). Como narrador, ha publicado las novelas Inma la estrecha no quiere mi amor(Ed. La Isla de Siltolá, 2011) y Medea en los infiernos (Ed. Punto de Lectura, 2013, XVIII Premio de Novela de la Universidad de Sevilla). En 2016 apareció su ensayo Luis Gordillo [insularidad e inconformismo] (Ed. La Isla de Siltolá).
NOTA DE PRENSA – DIARIO DE CÁDIZ: AQUÍ

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– GUSTARÁarrow-145786__340

A los seguidores de las historias extrañas e irreverentes cargadas de reflexión y mala leche narrativa. A todos aquellos que disfrutan en la incomodidad de los puntos de vista tangenciales y originales en historias construidas con premisas que chirrían en los áticos y, sobre todo, en el alma.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los amantes de la novela clásica o contemporánea pero de construcciones más amplias, elaboradas y nutridas. Tampoco gustará a los que leer en constante inquietud no es su fuerte ni a aquellos que prefieren lecturas que transiten por zonas más templadas, accesibles y calmas.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Sin embargo, a los padres de la chica desaparecida les resulta imposible quedarse de brazos cruzados. Mientras esperan a que los amigos de su hija les traigan carteles con la fotografía de ella y con sus teléfonos para repartirlos por la ciudad, deciden volver a llamarla. Es inquietante y esperanzador al mismo tiempo que el teléfono siga encendido; de alguna manera, para ellos esto significa que todavía existen posibilidades de encontrarla pronto”.

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20181129_064546.jpgArde hasta el fin, Babel, de Diego Vaya nos llega por la gentileza de la editorial Maclein y Parker para que buceemos en sus ramificaciones narrativas en un intento de hallar la sustancia de la que están hechas las ideas de su autor. Tenemos entre manos un libro de relatos cortos, que junto con los poemarios, son, seguramente, de los géneros que más exigen del lector. El libro de Diego Vaya cuenta con seis relatos que no guardan una relación narrativa ni de personajes claramente identificable. Ahí radica la dificultad. La novela y su clásico orden de: presentación, nudo y desenlace se sextuplica en este caso para formar una teórica suma de dieciocho escenas y esto es lo que siempre despista al lector. Además no olvidemos que las editoriales tradicionales suelen huir básicamente de tres tipos de propuestas de borradores: poemarios, colecciones de relatos y trilogías. Todos estos ejemplos tienen sus respectivas explicaciones, siendo la principal, la de la viabilidad económica. El editor busca el estándar de ventas en una tipología concreta: novela de aproximadamente trescientas páginas de lenguaje ágil, contemporáneo y realista. Es por esto que nos alegra que alguien haya confiado en este libro para que hoy lo podamos traer aquí ante todos vosotros. El “problema” de un libro de relatos es la dificultad de armar una sinopsis comercial digna que atraiga a los posibles lectores. El lector abdica en ciertos momentos de entrar y salir a cada poco de un relato. No termina de fijar la trama y a sus personajes cuando de repente finaliza el acto y tiene que volver a empezar de cero. Tiene grandes ventajas para los lectores ocasionales, pero se le queda corto a aquellos lectores asiduos. Valga el ejemplo de quienes devoran series televisivas de tres en tres pero les aburre una película de dos horas y media. Además tenemos el asunto de la falta de retención y el olvido y, con ello, las menores posibilidades de recomendación por el boca-oreja ya que el lector no se acordará exactamente de los relatos disfrutados. Mención a la excelente película Relatos Salvajes (Damián Szifrón, 2014) donde echando la vista atrás siempre se nos olvida alguno de dichos relatos, y esto, con un largometraje, no ocurre. Algunos recordamos con cariño que en las recopilaciones literarias clásicas de relatos de terror, de ciencia ficción inglesa, de Alfred Hitchcock presenta…, etc, subrayábamos con lápiz los cuentos que más no habían gustado, para un futuro lector o futura segunda lectura supongo.
La-maldicion-de-Hill-House-640x371.jpgDiego Vaya nos presenta un articulado muy variopinto de inquietudes. Curiosamente empieza por el lado más clásico del género con el relato que más páginas ocupa. Se trata de una casa misteriosa que afectará poderosamente a su pareja de inquilinas. (Por cierto, este relato tiene, seguramente, el momento más terrorífico de todo el recopilatorio. Avisados están). Además de los consabidos y, en ocasiones, manidos recursos del género de suspense y terror que, aunque ya los conozcamos son del todo imprescindibles en estas lides, hay que destacar el reparto humano de los protagonistas de estos cuentos. Ahí justamente reside el éxito de la reciente serie televisiva La maldición de Hill House de la plataforma Netflix; en la familia protagonista. Sin ellos la narración televisiva no pasaría de una pieza del montón olvidable. Pero la génesis del miedo está en las personas que lo contraen, lo afrontan, lo abrazan o lo rechazan. Es en esa pelea donde el lector o espectador encuentra la abertura para internarse con credulidad en el mundo que el creador le expone. Si el personaje que mira debajo de la cama tras haber escuchado un crujido nos es del todo indiferente, el potencial del miedo desaparece por completo, convirtiéndose la narración en un simple pastiche de slasher.
dcd858190687a5671976fc040ca5be7c.jpgSi el rumbo que marcaba el autor parecía transitar por terrenos ya bien pisados, nos encontramos que nos lleva por sendas más oscuras, entre el realismo rural más descabellado, pasando por (tristemente) historias que podrían aparecer en portada de cualquier periódico o noticiero de tirada nacional, hasta encuentros con personajes sin  escrúpulos ni consideración hacia el prójimo. Terrores hay muchos y sufren siempre de un cíclico resurgimiento dependiendo de las condiciones socioeconómicas, políticas y evolutivas de la sociedad. El terror gótico y romántico de los siglos XVIII y XIX tenía su propio canon lógico que asombraba a las gentes más crédulas y pegadas al folclore y a las leyendas locales. A lo largo del siglo XX según fue avanzando la tecnología científica y la comunicación llegaba cada vez más lejos se ha ido desechando progresivamente el oscurantismo y la superchería. Las sociedades urbanitas empezaron a modificar sus miedos a los castillos encantados en páramos neblinosos y bosques plagados por satánicas apariciones hacia una tipología de miedo que se ha ido consagrando en los últimos tiempos. El terror a las nuevas tecnologías, a la soledad, a la indiferencia, a la crueldad del vecino, a la locura del compañero de trabajo, al aislamiento del grupo social, a la indiferencia del resto, en definitiva, a la dificultad de adaptarse en un tiempo de falta de valores, consumismo, desapego y frustraciones continuas. Solamente hay que ver la evolución del género desde Twilight Zone, Cuentos asombrosos o Historias de la cripta hasta Black Mirror. El miedo cambia de cara, pero nunca nos abandona.
Es aquí donde Diego Vaya saca su varita de mortífago para entrar por unos vericuetos que desestabilizarán al más bregado en la materia. El autor ataca una temática muy variada incluso dentro del mismo relato. Es característico de este género buscar el giro último, bien con un final cerrado o abierto. Los autores afrontan el relato en una loca carrera por dar ese aldabonazo final que han madurado durante tiempo. El error radica en que algunos escritores para concluir “que todo era un sueño” o que “el asesino era el propio protagonista” se olvidan de la atmósfera. En cambio Diego Vaya busca crear el desasosiego antes que jugárselo todo a la carta más alta con el notable acierto de que fluya la narración sin métrica encorsetada de tal manera que el lector la perciba como inconexa, desorientadora e incompleta. Algunos relatos juegan con la abstracción de juego de matrioska en la que con distintas capas superpuestas no sabemos, o no podemos adivinar, hacia dónde nos lleva la pluma del escritor.
La soledad, la falta de empatía, el aislamiento, la locura, la expiación, la desesperación, la arrogancia, la obstinación, la falsedad, son temas que se dan cita en la presente obra. El aspecto paranormal, esotérico o misterioso aparecerá con infausta presencia pero siempre desde la óptica más social y humana de los personajes que lo sufren, nunca gratuitamente. También contiene trazas de crítica a los modernos medios de comunicación, a las redes sociales, a la ausencia de intimidad, a la telebasura, al consumismo o a la dispersión de la familia y de las relaciones personales tradicionales.
Arde hasta el fin, Babel, es, por encima de todo, un elegante ejercicio estilístico, nada corriente, fulgurante y, en ocasiones, escabroso, más que por las imágenes que representa, por el trato con que las alimenta. Y si nos piden recomendar un único relato nos quedamos con Los padres de la chica desaparecida. Es en él donde radican todas las virtudes de este recopilatorio: atmósfera opresiva, desasosiego, ausencia de respuestas y complicidad del lector en su final.

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SUEÑOS DE LUNA – LEO MAZZOLA – (AUTOPUBLICACIÓN, 2018)

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TÍTULO: SUEÑOS DE LUNA

AUTOR: LEO MAZZOLA WEB FACEBOOK TWITTER

EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN

PÁGINAS: 436

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

¿Alguna vez has soñado con una persona desconocida? ¿Has sentido la imperiosa necesidad de buscarla? Sergio, un hombre que ha sufrido un trágico suceso familiar, y Alba, una mujer cautiva de un doloroso desengaño sentimental, se conocen surgiendo entre ellos una fuerte atracción. Pero él aún no es libre; Luna, una mujer desconocida que aparece con insistencia en los sueños de Sergio, y la actitud de él de encontrarla a toda costa, impiden que Alba pueda entregarle todo su amor. Será en Egipto, a orillas del Nilo, donde Alba y Sergio descubrirán quién es y qué se esconde tras la enigmática mujer del sueño, una revelación sorprendente que jamás habrían podido imaginar. Déjate seducir por este trepidante y apasionado thriller romántico que mantiene la intriga y el suspense hasta la última página.

 

– AUTOR –

Leo Mazzola nació en Valencia. Arquitecto superior y máster de urbanismo por la Universidad Politécnica de esa ciudad, a lo largo de su trayectoria profesional ha diseñado y construido edificios para uso residencial, hotelero, comercial, cultural, deportivo, y de oficinas, además de numerosas viviendas unifamiliares. La profunda crisis del sector inmobiliario le ha proporcionado la posibilidad de fomentar una de sus mayores aficiones, la de escritor. AMORES PROHIBIDOS (Diario de un hombre) – 1ª Parte, fue su primera novela en publicarse en papel por la Editorial Chiado en Noviembre de 2013. En Agosto de 2014 se integra en la asociación literaria Colección LCDE y publica bajo este sello la versión digital. Poco después, en Septiembre, y con el patrocinio de LCDE, ha publicado tanto en papel como en ebook AMORES PROHIBIDOS (Diario de un hombre) – 2ª parte, con el que pone fin a esta bilogía.
En Diciembre de 2014 organizó el I Encuentro de Novela Romántica Ciudad de Alicante, un certamen que contó con la participación de 12 autores que presentaron sus últimas novedades, 2 foros literarios, y actuaciones de teatro y danza contemporánea. La madrina del evento fue Arlette Geneve, finalista del premio Planeta 2008. En noviembre de 2015 organizó la 2ª edición del ERA, en esta ocasión en el Centro Cultural Las Cigarreras, un evento en el que participaron presentando sus obras un total de 24 autores procedentes de diversas ciudades de España, certamen en el que presentó su tercera novela: ATRAPADA EN VENECIA, una historia romántica llena de intriga y suspense y que se apoya en un gran trabajo de investigación histórica.
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A los amantes de la novela romántica o rosa pero con tintes de intriga, suspense, fenómenos clínicos, oníricos y paranormales. Aventuras fuera de la clausura de las correrías de alcoba y sentimentalismos de postureos de Instagram. A aquellos que les gusta viajar a destinos culturalmente diferentes a los propios también descubrirán una interesante propuesta.

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A los detractores de los besos, las lágrimas, las carreras desaforadas de último minuto por los aeropuertos, los malentendidos y, en general, todo lo relacionado con el olor de la carne llena de testosterona y estrógenos. Recordemos que aquí no todo son amoríos, pero sí los suficientes para un amplio grupo de lectores. 

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“Todos los seres humanos disponemos de una serie de capacidades que no llegamos a utilizar. Conforme vayamos avanzando en el conocimiento de nosotros mismos, es muy posible que descubramos cómo hacer uso de ellas. Hoy por hoy, percepciones extrasensoriales como la clarividencia, la precognición, la telepatía, o la retrocognición, no son avaladas por la comunidad científica, pero tampoco existen pruebas que puedan negarlas, simplemente se desconocen los mecanismos para ponerlas de manifiesto”.

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222741.pngHoy traemos Sueños de luna de Leo Mazzola, una desinhibida novela de un autor que va aglutinando experiencia literaria en un género, el romántico, que, aunque siempre ha tenido su cuota firme en el mercado del libro, es en estos últimos años donde ha despuntado notablemente de su letargo. Seguramente al cobijo de dos fenómenos singulares, la todopoderosa aparición de los libros de E.L. James y su trilogía de las cincuenta sombras y el nuevo movimiento feminista del siglo XXI. Si el fenómeno vino en los años noventa con Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992), ahora el foco está puesto en las desventuras amorosas de Anastasia Steele y Christian Grey (curioso analizar la traducción del significado de ambos apellidos, elegidos con toda seguridad con un propósito narrativo muy bien definido). Son los sentimientos más primigenios y reptilianos los que congregan a un sin fin de asiduos lectores (lectoras en su mayoría) a ser partícipes del juego de la seducción en todas las vertientes que la imaginación del autor es capaz de verter en el papel en blanco. De orígenes inmemoriales es de dónde nos llega esta temática que hasta la Edad Media con el término Romance (y novela pastoril) no acuñó lo que hoy conocemos como tal, aunque con esquemas muy diferentes. Resumidamente se cumplía el siguiente arco narrativo: encuentro de una pareja de jóvenes (enamoramiento, fuga, boda…), separación (en un viaje arriesgado con sinsabores, guerras, naufragios, piratas…), reencuentro de los enamorados (que han sido fieles a pesar de las dificultades) y final feliz. De ahí pegando un increíble y sintético salto podemos anclarnos a la Santísima Trinidad del género: Orgullo y prejuicio de Jane Austin, Cumbres borrascosas de Emily Bronte y Jane Eyre de Charlotte Bronte. En estas novelas el romance era una pieza fundamental en la narración pero siempre enfocado a la crítica y a la escenificación de los distintos estratos sociales y políticos de una época donde la libertad de actuación y elección de los amoríos estaba supeditada a ciertos componentes reglamentarios, protocolarios y económicos.
Caspar_David_Friedrich_-_Wanderer_above_the_sea_of_fog.jpgCon la irrupción del siglo XX y más en concreto tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, Europa vivió una etapa de libertad (y libertinaje) que se plasmó en una erotizante fagocitación de la novela romántica tradicional. Aunque mejor deberíamos llamarle género “rosa” para no pisar a la genuina literatura romántica de finales del XVIII y mediados del XIX con sus insignes referentes que nada tienen que ver con lo que popularmente se entiende hoy en día como literatura romántica: Goethe, Hoffmann, Víctor Hugo, Lord Byron, Aleksandr Pushkin, Edgar Allan Poe, Mary Shelley, y también españoles como José de Cadalso, José de Espronceda, Mariano José de Larra, José Zorrilla, el Duque de Rivas, Gustavo Adolfo-Becquer o Rosalía de Castro. Todos estos autores merecen por méritos propios que las nuevas generaciones de lectores puedan diferenciar entre la literatura romántica clásica y la moderna o, como decimos, “rosa o erótica”. Lo que diferencia aquella de la moderna es básicamente que el espectro de la literatura romántica es mucho más amplio y toca temas sobre los designios de la naturaleza, la furia y pasión de los sentidos, la imaginación, la fantasía, la irracionalidad del espíritu en contraposición a la reglamentación de la etapa neoclásica, la búsqueda de la libertad de formas y estilos del individuo para romper cadenas, explorar, aventurarse en paisajes de ensueño y vivir con la conciencia de un ser limitado pero sediento de nuevas sensaciones y exploraciones. En cambio, la novela “rosa o romántica contemporánea” adapta varias de estas premisas pero las margina y concreta, mayoritariamente, a los besuqueos más o menos afortunados de sus protagonistas, siendo este el argumento principal de la obra y dejando de lado otros hilos narrativos que son, simplemente, la excusa para que la fricción amatoria surja. Y al revés, otros géneros incluyen el romance en ellos, pero es la aventura, el espionaje, el suspense, el terror o la literatura negra la que lleva la voz cantante y achica los asuntos de alcoba. 
Y, ¿dónde podemos ubicar a Sueños de Luna?. Pues como comentábamos antes, las primeras obras del Romance se basaban en: encuentro, separación con peripecias varias y reencuentro (esto nos puede recordar a la, seguramente, mayor aventura jamás narrada de la mitología clásica; La Odisea de Homero, donde Ulises se separa de Penélope durante veinte años de aventuras e infortunios para regresar finalmente a Ítaca donde tendrá que superar un gran desafío para volver a disfrutar de los brazos de su amada). En este tipo de novelas prima la aventura sobre la relación amorosa. Sin esta epopeya principal no tendría sentido el sentimentalismo del resto del argumento. Sueños de Luna parte del núcleo principal de una relación heterodoxa entre los protagonistas de lógicas antagónicas con mochilas de muy distinto pesaje. El autor culebreará las situaciones y aguijoneará a estos, ya no tan jóvenes efebos, para que se encuentren en el piélago de sus destinos y emprendan juntos (y, a veces, revueltos) una aventura exótica con su punto onírico y paranormal. Es con estos antecedentes con los que Leo Mazzola entra en río revuelto para darle una vuelta de tuerca a una relación de daguerrotipia que les fijará a un lecho común. Aunque antes de su desenlace llegará el viaje exótico.
Tendremos ocasión de visitar un Madrid que rumia sus tardes de tascas con chances de aventuras de mentidero asfalto, aromas cosmopolitas, ilusiones de castizas callejas y encuentros al ritmo circadiano de quien no duerme a sus horas y se ata la trenca en un eterno otoño que cambia sus hojas por los ojos de los transeúntes que asaltan con la mirada sus tertulianos cafés. Leo Mazzola nos describe muchos madriles, tantos como sus personajes son capaces de absorber para lograr llegar a unas tablas ajedrecísticas que les hagan tenerse que volver a sentarse juntos para compartir una nueva partida de la que tampoco saldrá ninguno victorioso. Sergio y Alba irán viendo como la madeja de la leyenda del hilo rojo japonés se les va enrollando en la aspadera. Y lo que ha unido las retuertas del destino que no lo separe el hombre. Si es Madrid el atril del discurso de la pareja, será Egipto el vehículo que pondrá a prueba la cohesión y fortaleza de su relación. Aquí hayamos el viaje, la partida, el exotismo, la tierra extraña en la que serán despojados de su poltrona y del fuego del hogar para ser entregados al desafío hercúleo que, jugándose el todo o nada, enjuiciará el futuro de la relación de los protagonistas. Sin superar este escollo no podrán liberarse de las cadenas que les atan a unas vidas pasadas, trágicas y, como veremos al final, sorpresivas. Es precisamente la metáfora del viaje la que alcanza a cada individuo que quiere lograr algo fuera de su zona de seguridad y confort. Aquí seguramente se encuentre el mayor acierto de la presente obra. El autor viste un Egipto contemporáneo pero muy cercano al encantamiento de las épocas faraónicas donde acudían los arqueólogos y la burguesía europea al abrigo de leyendas, mitos y fortunas esotéricas.

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Leo Mazzola también nos habla de sueños, de la búsqueda psiquiátrica en el interior de un alma que no está bien engrasada y que tiene un pasado que le lastra al fondo de un pozo sin fondo. Sueños recurrentes que incomodan, aprisionan y se pueden llevar por delante a un individuo y a todos los que se relacionan con él, ya que en lo más profundo de la psique del protagonista se haya un secreto que no será fácil de extirpar. Valga el sistema de trepanación egipcio como metáfora de la purga que tendrán que llevar a cabo los enamorados para empezar un nuevo camino fructífero. Nos encomendamos a Osiris, diosa de la resurrección en su pugna cíclica y eterna con Seth. Osiris moría en la estación más seca para renacer tras la retirada de las aguas de la crecida. Mientras Seth reinaba como dios caótico del desierto Osiris representaba todo lo que renace, pero sobre todo el Nilo, símbolo de regeneración y fertilidad, dios de la inundación que conlleva la victoria de la tierra negra, el limo fértil para el alivio de agricultores, sobre las zonas de influencia de Seth, el desierto y las tierras áridas.
Sueños de Luna es una novela romántica (“rosa”) que bulle algunas inquietudes más allá de la cerrazón de las debilidades de la carne tan características en este tipo de novelas. Las tramas secundarias quedan imbricadas en la principal de tal manera que funciona como varias capas que dotan de profundidad a unos personajes que si bien se aman, también deben cumplir con algunos requisitos del género de intriga y suspense. Mantendrá por tanto al lector entretenido en un juego de dioramas de prosa ágil, directa, con notables descripciones y diálogos con enjundia. 
El viaje es el eterno juego que el destino nos tiene reservado, pero no en primera clase, sino atravesando los sinsabores de la bodega de carga. Allí, en la lucha, es donde se aprende.

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SABOR A TIERRA – JUAN CARLOS BOÍZA LÓPEZ (ACEN EDITORIAL, 2018)

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TÍTULO: SABOR A TIERRA

AUTOR: JUAN CARLOS BOÍZA LÓPEZ – WEBFACEBOOKTWITTERINSTAGRAM

EDITORIAL: ACEN EDITORIAL – WEB

PÁGINAS: 301

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Antonio Castro fue apodado el “matacuras” después de asesinar de forma brutal al sacerdote de Hondañedo, al terminar la Guerra Civil española. Ajusticiado y enterrado en una fosa común, junto a dos guerrilleros republicanos, su historia parecía olvidada hasta que su familia decidió luchar por recuperar sus restos setenta años después.
El día antes de la exhumación, los guardiaciviles encargados de la custodia de la fosa son asesinados y el cuerpo del “matacuras” desaparece. La muerte vuelve a las calles de Hondañedo, mientras los crímenes se suceden y el rumor de que el “matacuras” ha vuelto de la tumba se apodera de la localidad. La teniente de la Guardia Civil, Alba Salcedo, perseguida por los errores de su pasado, y Daniel Castro, el nieto del “matacuras”, son los protagonistas de una trama apasionante, en la que muerte, pesadillas y recuerdos de un pasado no vivido se entremezclan.
Una historia donde nada es lo que parece y la verdad se encuentra enterrada bajo un puñado de tierra manchada de sangre…

 

– AUTOR –
Juan Carlos Boíza López (Madrid, 1969).- Titulado en Ingeniería Técnica de Telecomunicaciones y Técnico en aplicaciones multimedia, ha desarrollado su carrera profesional principalmente en el campo del diseño gráfico lo que compagina con su faceta de escritor. Dirigió el portal de literatura EscritoresLibres.com y es fundador, y  director de la revista digital Más Literatura, en la que participó, además como articulista. Ha colaborado en diversas publicaciones digitales entre las que destacan  Espectadores.net y Espaciolibros.com entre otros.
Ha publicado la novela “Síndone”, lo que le permitió colaborar en la revista Más Allá con el artículo “¿Es la Sábana Santa el Santo Grial?” y ha sido entrevistado por el periodista Pedro Riba en su programa de radio Luces en la Oscuridad de Punto Radio. Es autor de la novela “El libro de Toth” y dos volúmenes recopilatorios de relatos cortos titulados “Relatos en el límite”. Ha participado, también, con diversos relatos en las antologías de cuentos sin ánimo de lucro “Cuentos Solidarios –  Los Gestos del Suicida”, “Cuentos Solidarios – La Curiosidad del Gato” y “Cuentos Solidarios – Líneas sin Sombra”. Su última obra es la novela “Sabor a tierra” publicada por Acen Editorial y disponible ya en librerías de toda España.

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A los que conservan la memoria fresca y actualizada para no cometer los mismos errores del pasado (y de todos ellos, el peor, la lucha entre hermanos). Gustará también a los amantes del thriller clásico de personajes en un continuo tira y afloja. Suspense construido con esmero y dedicación que divertirá pero que también hará reflexionar sobre el encuadre bélico del pasado, latente en nuestro presente.

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A los aficionados a las novelas ausentes de momentos escabrosos y sanguinolentos, así como a todos aquellos que ven los hechos históricos parapetados en las trincheras pintadas de su color y que no se dejan desviar ni un ápice de su acondicionamiento, muchas veces, adoctrinado. Tampoco será del gusto de aquellos que necesitan una mayor profundidad en escenarios, personajes y arquitectura narrativa.

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“Las llamo pesadillas, pero en realidad las vivo más como si fuesen recuerdos. Son sueños increíblemente vívidos y realistas en que me veo como si fuese mi abuelo. Experimento todos y cada uno de sus sentimientos, como si fuesen los míos propios. He visto como me detenían, acusaban y torturaban. He visto como era conducido a mi propia fosa y he vivido como era fusilado. Hasta he sentido el sabor de la tierra mezclada con mi propia sangre en el momento de morir”.

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Hoy traemos el nuevo libro de Juan Carlos Boíza López. Un thriller hilvanado en la latencia de los sucesos que ni se olvidan ni se perdonan. Retazos que transfiguran aquellos polvos en estos barros. Oscura historia de venganza psicopática entre descendientes de hermanos que vertieron su misma sangre en un conflicto (la Guerra Civil española) que, para muchos, sigue durmiendo un sueño ligero que despierta con celeridad al primer toque de diana. Asistimos, una vez más, a uno de los mejores recursos narrativos que ha dado la literatura en español; el mundo rural, con pilares básicos como El camino y Los santos inocentes de Miguel Delibes, La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela, El bosque animado de Wesceslao Fernández Flórez, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez o Pedro Páramo de Juan Rulfo. Todos ellos tienen parámetros comunes. En las pequeñas comunidades alejadas del cosmopolita rugir existe una lógica interna que se escapa a las entendederas de los habitantes de las grandes ciudades. Son pequeños reductos que mantienen un recuerdo colectivo intacto con sus férreas tradiciones de cierto inmovilismo religioso y político. Subyacen bajo un velo de aparente calma: rencillas, caciquismos, envidias perdidas en la noche de los tiempos familiares y conflictos de intereses. Todo ello bajo una convivencia cercana y, en ocasiones, opresiva, que genera un clima de desconfianza, desazón, inseguridad y venganza.
Sabor a tierra es una novela negra, marrón tierra más bien, que nos muestra sin contemplaciones ni paños calientes hasta dónde pueden llegar las arteras habilidades de aquellos que han tachonado el pasado con hermética y confiada fuerza. Pero que el paso del tiempo ha logrado degradar su confinamiento con el peligro de sacar a flote sus vergüenzas y tropelías sin, todavía, ajusticiamiento. Hondañedo, una pequeña localidad andaluza, será la platea y personaje principal de una epopeya que nace de un pasado bélico, cual ojos del Guadiana, para lastrar a una comunidad que vive en aparente calma. Un inveterado suceso pondrá de actualidad lo que muchas bocas callan y muchos oídos nos quieren captar. El castillo de naipes caerá y en este “sálvese quien pueda” todos los personajes afectados, inculpados, señalados y utilizados, lubricarán el cronómetro regresivo hacia un final que no permitirá que todos logren sus ansiadas pretensiones. Solamente una verdad prevalecerá.

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La presente novela no se jacta de abrazar ningún pabellón rojo ni azul. Su entreverada reivindicación nace de la necesidad del cierre de todas las heridas y la sanación de todas las mentes de aquellos familiares que quieren terminar de reconstruir la vida y muerte de sus seres queridos exhumándolos de lugares recónditos, allá donde encontraron un vil ajusticiamiento sin garantías legales ni honras de ningún tipo. Muchos de ellos fueron represaliados por cuestiones puramente militares de (triste) lógica bélica, otros, por razones pueriles y artificiosamente egoístas. Vecinos delatando a vecinos, justicia paramilitar con nocturnidad, caudillaje y envalentonamiento de quien no tiene bozal, amo, ni código que le impida campar a sus anchas al acecho del conciudadano que, simplemente, no realiza una genuflexión respetuosa al paso del autoproclamado jerarca del pueblo.
Así son las guerras entre hermanos que comparten las mismas tradiciones, costumbres, historia, idioma y acervo cultural. Viven la crueldad de tener que disparar a un enemigo con el que, en otras circunstancias, podrían haberse ido a tomar unas cañas y a charlar de fútbol o de toros (La vaquilla – Luis García Berlanga, 1985). Pero en estas contiendas existen órdenes del alto mando que les obligan a matar a sus iguales. Por supuesto, si la propia guerra es devastadora, la que parte familias como un melón que cae desde un ático al asfalto es la que tarda más en curar ya que, periódicamente, las heridas se vuelven a infectar. 

Cuando los enemigos que se encuentran en la planicie del campo de batalla defienden posturas culturales opuestas o la frontera de su territorio, a los batalladores les es menos complejo armarse de valor para evitar que su pueblo sea fagocitado. Ejemplos ya encontramos desde la antigüedad con las Guerras Médicas o las Cruzadas en Tierra Santa. Aunque incluso, en estos casos en los que los bandos difieren notablemente en casi todo, la propia condición humana se resiste a perder su esencia. Así ocurrió durante la Gran Guerra, el 24 de diciembre de 1914 cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras. Luego cantaron villancicos. Las tropas británicas desde sus propias trincheras respondieron con los mismos villancicos en su propia lengua. En la tierra de nadie se intercambiaron whisky y cigarrillos. Incluso se jugaron varios partidos de fútbol. La artillería estuvo en silencio varios días. La tregua también permitió que los caídos recientes fueran recuperados y enterrados en ceremonias con soldados de ambos lados que lloraron juntos sus respectivas pérdidas, ofreciéndose mutuo respeto.

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Con todo lo comentado, no nos equivoquemos, Sabor a tierra no solo reivindica el derecho de los familiares a enterrar con dignidad y respeto a sus familiares caídos en lugares no identificados fruto de las venganzas intestinas sino que, sobre todo, es un thriller de frondosa acción que se  abre a la realidad actual de la investigación criminalística, los intereses políticos, el funcionamiento de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y la tensa confrontación entre vecinos con la envidia como pendón más inhiesto. Asistimos al arrojo de una pareja protagonista que defiende sus intereses particulares con un acuerdo de mínimos para intentar descubrir a una mente trastornada que riega de sangre la tranquila vida de una pequeña localidad. Encontrar a este psicópata será la única vía de salvación de sus perseguidores, ya que de ello dependerá su prestigio y su propia vida.
Sabor a tierra contiene también algún episodio paranormal que nos recuerda que aquello que está mal enterrado siempre querrá volver a salir a la cegadora luz de un nuevo día en lugar de vivir el oprobio de la oscuridad eterna. La novela funciona en sus dos vertientes trabajadas por el autor, de una lado, la recreación y reivindicación de una etapa anclada en el mundo rural que no olvida ni sella todavía sus llantos y, de otro, una aventura de acción con buenos, malos y regulares que botará de suspense en suspense hasta una resolución, quizás algo hollywoodiense e inverosímil en algunos de sus preceptos (pero claro, la ficción está para ser maleada y jugada al brío que dicta el propio autor). De lenguaje cercano, prosa sencilla, rápida, sin barroquismos ni elucubraciones inapetentes, Juan Carlos Boíza López arma un competente castillo dramático que divierte e instruye por igual. Nos hubiera gustado sumarle cien páginas más al libro para que Hondañedo pudiera tener una mayor profundidad de personajes, situaciones y ramificaciones de tela de araña, que nos haría comprender mucho mejor las situaciones que se producen.
El autor desentierra fosas, abre heridas, muestra y compara la visceralidad de unos personajes honestos con otros por los que la Transición pasó sin despeinarles y esputa a la cara de aquellos caciques rurales y caudillos de impostado fario que, aprovechando el desconcierto del caos de la guerra, blandieron sus afilados cuchillos contra los menos afortunados y débiles congéneres.
A estos cabecillas hay que temerlos pero hacerles frente, ya que al olor del perro flaco siempre germina un hombre con un palo grueso.

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LA LARGA ESPERA – J.S. ROY – (AUTOPUBLICACIÓN, 2018) – FINALISTA IX PREMIO DEL NOVELA “ALARCÓN SIGLO XXI”.

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TÍTULO: LA LARGA ESPERA

AUTOR: J. S. ROY 

EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN

PÁGINAS: 343

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

París, 1874. Tras cinco años de duro esfuerzo, monsieur Vignon se ha convertido en uno de los hombres más influyentes de Francia. Su periódico, Le Petit Journal Parisien, ha desplazado a la competencia, convirtiéndose en el diario más vendido en la capital. En la madrugada del 9 de mayo, mientras revisa el contenido del periódico que saldrá a la venta en pocas horas, le llega un telegrama urgente: monsieur Boudle, amigo de infancia y compañero de profesión, acaba de fallecer. Sin embargo, el magnate ignora que tras esa trágica noticia se esconde algo: su destino está a punto de verse comprometido por una amenaza del pasado. Sin que él lo sepa aún, alguien ha decidido que la larga espera ha llegado a su fin.

– AUTOR –

J. S. Roy nació en 1985 en Madrid, aunque hoy por hoy reside en Zaragoza, donde se dedica al diseño gráfico, gestión de redes sociales, digitalización, maquetación y corrección de textos. Desde pequeño ha sentido siempre un enorme interés por la lectura y, también, por la escritura, aunque dejó apartada esta última hasta 2015, cuando comenzó a trabajar en una serie de relatos, entre los que se encuentra ClarØscuro, la canción del atamán, que ganó en 2016 el XV Certamen Literario organizado por el Ateneo Cultural Paterna y que ha sido recientemente publicado en papel (abril de 2018) en la antología Premis XV del Certamen Lliterari.
En los dos años siguientes, 2017 y 2018, resultó ganador y finalista respectivamente en el I y el II Concurso de de relatos en torno a la gaita de boto aragonesa (Asoziazión Cultural Bente d´Abiento) con los relatos Sopla que sopla y Aprender es recordar, pendientes de publicación en una antología.
Su último reconocimiento literario está ligado a La larga espera, su primera novela, que quedó finalista en el IX Premio Internacional de Novela “Alcorcón Siglo XXI” (Asociación Cultural Alcorcón Siglo XXI). Actualmente el autor está trabajando en una novela corta ambientada en la España rural de los años sesenta, cuya trama gira en torno a la despoblación.
“Quizás una de las tareas más difíciles de un autor sea valorar su obra, pues siempre que vuelve a leerla descubre algo que no le gusta o se siente tentado a reescribir alguna de sus partes. Pero nada resiste el paso del tiempo, y esta novela forma parte del pasado, de otro yo, de otras circunstancias, y, por tanto, he de resistir las tentaciones de mi yo actual por cambiarla. Pese a que no pueda emitir una valoración, dado que nunca sería objetiva, sí que puedo adelantaros que “La larga espera” combina distintas temáticas ―misterio, mitos y leyendas, folletín o costumbrismo, entre otras―, si bien no se decanta por ninguna definitivamente. Considero que su carácter diferenciador radica en la tensión continuada, siempre in crescendo, las altas dosis de realismo, la psicología de los personajes y, sobre todo, los elementos y giros inesperados. No obstante, si ha de haber alguien que pueda opinar y hablar de esta obra, sois vosotros, lectores, los que cerráis el ciclo creativo y tenéis la última palabra. Y por ello animo a los que la lean a que expresen su opinión, para que, de esa manera, pueda comprobar si la aventura que yo he vivida escribiéndola se corresponde con la que habéis vivido vosotros leyéndola”.
J.S.ROY

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A los amantes de las narraciones pretéritas que rememoran a cada página unos sucesos que ya no volverán pero que tuvieron una gran repercusión y validez para sus coetáneos. Esta obra la disfrutarán los fieles amantes del misterio más reposado, reflexivo y del formalismo no deudor del fondo narrativo. Es para aquellos que visten de gala sus letras pero que siempre encuentran el momento para desanudarse la corbata llegados a los postres. La presente obra está dotada de un equilibrio que no permite el aburrimiento pero que tampoco se abandona al desboque.

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A aquellos lectores que viven tan apegados a la realidad del presente que todo lo demás les huele a naftalina, leyendas de abuelos olvidadizos y cuentos de Calleja. Tampoco conectará con los fieles de la literatura cortoplacista diseñada en laboratorios editoriales para asegurar su éxito de ventas, tan impactante publicitariamente como caduca en su fecha de donación a la biblioteca municipal.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Siendo consciente de que he entrado en contacto con el demonio, acudo a misa y me acerco a recibir el cuerpo de Cristo. No obstante, lo único que hago es sentirme peor. No puedo olvidar el cuerpo de esa mujer, aunque no logro enfocar su cara. Tengo miedo; de madrugada la he vuelto a ver desnuda sobre mí. Reía sin parar mientras mi cuerpo yacía inmovilizado. Por primera vez he rezado a Dios”.

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La larga espera de J.S Roy es, ante todo, una buena noticia. Cuando un autor novel bucea en la historia para recrear su obra lo primero que hay que hacer es reconocerle tan magno esfuerzo ya desde el despliegue en la fase de documentación, ajustándose a la coherencia narrativa y a la atmósfera que quiere conseguir. El acercamiento a una obra no contemporánea siempre tiene la dificultad de saber aunar la fidelidad de la arquitectura de un mundo pasado con el propio guión al que nos quiere imbuir el autor en su propuesta. No siempre se sale victorioso de esta lucha dicotómica entre la inmersión en el pasado y la verosimilitud de los acontecimientos que se narran. A veces chirrían el enfoque de uno u otro aspecto. En el presente caso debemos elogiar al escritor que ha orquestado una competente obra que recoge muchos de los cánones del género pero que exprime otros tantos recursos estilísticos mucho más modernos y que juegan a su favor para la lectura de nuevos y jóvenes lectores. Aquellos que estén bregados en mil batallas literarias agradecerán la atmósfera que arma el autor, y, los menos avezados en la materia, contarán con un relato de un estilo ágil y sin grandes alardes en florituras ni barroquismos. Es precisamente este el punto fuerte del libro, aquel que versa sobre un tiempo, Francia a finales del siglo XIX, donde se abría a pasos agigantados el camino definitivo hacia los cambios en los usos racionalistas y empíricos de la investigación científica. Son los métodos deductivos los que superan la etapa del romanticismo de primeros de siglo donde lo sobrenatural y los sucesos inmateriales se les dotaba de un lugar preeminente en la sociedad del momento.
Con el símil de la ciudad de las luces como recurso estilístico llegamos al París de 1874. Una ciudad que, a mediados de la década de 1830, ya había sido conquistada por la luz de gas (ingenio desarrollado por, entre otros, el ingeniero y químico francés Philippe Lebon). Esta dualidad de luz en la razón (psíquica) y luz en las calles (física) fue la puntilla a un pasado de sombras, de callejones oscuros, de leyendas urbanas, de mitos y de fabulaciones. Se conjugó la tecnología con el cambio de mentalidad de las sociedades urbanas europeas. La Ilustración a mediados del siglo XVIII ya se había postulado como clara vencedora del duelo con la superstición sustentada en el poder omnímodo de la iglesia y del estado. La aristocracia y la burguesía apostaron por la política, la educación, la filosofía y las artes como una forma de expresión que superponía al Hombre a todos los elementos espurios que quisieran despojarle del trono de centro del universo. Porque hubo un tiempo anterior a la construcción de la Torre Eiffel de 1889. Antes de la aparición de la iconografía más importante de Francia (y, seguramente, de toda Europa) se encontraba una sociedad latente y expectante que quería elevar la mirada al futuro.

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Respecto al relato detectivesco, es propio y va de la mano de esta nueva forma racionalista de entender el mundo. Ya no se pueden achacar a la intervención divina o a la insondable e ininteligible mano de la superstición los sucesos criminales que ocurren en las grandes ciudades. Aunque no así  en las zonas rurales que seguían con esquemas oscurantistas del pasado (valga recordar la obra La leyenda de Sleepy Hollow de Washington Irving de 1820. En la versión cinematográfica de 1999 de Tim Burton, que difiere notablemente con el original, un agente (en el original, un profesor) es enviado desde Nueva York a una pequeña aldea para que investigue los terribles asesinatos que se están sucediendo. El protagonista se encontrará una pequeña sociedad anclada en el ayer, atada a las supercherías más caducas y con un temor reverencial al Altísimo y al diablo. Ichabod Crane, el protagonista, demostrará (y asombrará) a los allí residentes con sus nuevos métodos de investigación que harán frente a un misterio que pudo ser resuelto (en su mayor parte) mediante dosis justas de racionalismo y deducción). Valga el ejemplo para dilucidar de dónde viene la moderna novela detectivesca europea. Varias fuentes ponen como primera piedra del género el relato Zadig de Voltaire en 1748. A partir de ahí y hasta nuestros días se abre una pléyade de investigadores, detectives y fuerzas de seguridad que con las modernas herramientas (novedosas aunque ahora ya obsoletas) buscan la verdad por más profundamente enterrada que se halle. En una primera gran hornada tendríamos a Edgar Allan Poe, Wilkie Collins, Charles Dickens, Arthur Conan Doyle o Agatha Christie, entre otros muchos. Luego vendría la novela negra detectivesca norteamericana con referentes en el género como: Dashiell Hammett, Erle Stanley Garner, Raymond Chandler, etc. Y llegamos hasta nuestros días con referencias claras en series televisivas como Colombo, Se ha escrito un crimen, Luz de luna, Canción triste de Hill Street, Remington Steele, hasta las más modernas: Castle, Bones, Mentes criminales, El mentalista, etc.
Toda esta tradición del afán en la búsqueda de la verdad se hace palpable en la presente obra de J.S. Roy de una manera manifiestamente desinhibida. Para nosotros es un punto fuerte en este género de misterio e investigación policial y criminal la ambientación en un tiempo anterior a Internet, a las nuevas tecnologías de posicionamiento por satélite y a la digitalización global. Pensar y analizar en modo analógico dignifica y agudiza los murder-she-wrote-e1513781745389sentidos. Observar el entorno, recordar los detalles, retener las formas, los aromas, el tacto, las imágenes. Mirar a los ojos, percibir el tono de voz de tu interlocutor, compilar datos, darles forma, sentido, contexto y significado. Hoy en día la memoria es un extraño que nos mira con displicencia. La inquietud por la investigación duerme en cajones sucios y desvencijados. La atención, la reflexión y el enjuiciamiento sereno han cedido terreno al permanente multicanal sensorial en el que estamos embutidos diariamente. Hubo una época en la que las personas se miraban y se hablaban personalmente durante horas. Esto hacía que la realidad del alma humana aflorase entre los mares de dudas y sospechas. Ahora el telón digital vela a quien está al otro lado. Se ha perdido espontaneidad y madurez. El yo real pugna con el yo imaginario que nos devuelve el distorsionado reflejo de nuestra personalidad en las redes de la información computerizada. El resultado es la bipolaridad de muchos individuos que no saben si viven en Matrix o en la caverna de Platón. Pero existió un momento en que las células grises estaban ejerciendo todo su poderío y J.S. Roy nos regala un catalejo bien engrasado para poder acercarnos a tan  gratos momentos históricos.
Debemos destacar en esta obra el equilibrio entre la forma y el fondo. Se nota el pulso del autor en dotar de sentido la trastienda del local mientras nos despacha un complejo, aunque no difícil, relato bien construido en cada una de las secuencias que nos propone. Se reconoce el estudio minucioso en sus páginas para hacerse con el caballo cimarrón introduciendo el bocado de la brida con delicadeza y conocimiento para no frenar al lector en seco y volver a salir al galope. En cambio, el ritmo resultante es trotón y desvergonzado. En ocasiones los autores aprovechan que se llevan los hechos de sus novela al pasado para darnos una homilía recauchutada de cifras y datos para su gloria y orgullo erudito. En cambio, en la presente novela, sí podría faltar alguna aproximación adicional a ciertos sucesos y ubicaciones, pero sobrar no, no sobra nada. Comentar también que, tangencialmente y, en consonancia con los tiempos de cambio que viven los personajes, se cuestionan curiosas, valientes y, en ocasiones, férreas diatribas sobre el mundo político, social y cultural que les circunscribe, les clasifica en estratos y les exige que su comportamiento se ajuste a tal situación.
La larga espera de J.A Roy es ante todo una novela viva, colorista y efectiva. Se conjugan a la perfección la descripción de finales del siglo XIX con los chispeantes y formales diálogos entre los personajes. Estos engarzan sus fuerzas con suficiente decoro, estilo e idoneidad para creernos sobradamente que tienen entidad propia, carácter y autonomía narrativa. La novela consta de dos partes, que si bien no pierden la cohesión de estilos, sí se puede observar que, mientras la primera de ellas es la que expone las reglas del juego y describe el estado de la situación, es la segunda en la que los pasajeros subirán a un tren que ruge furioso haciendo piruetas sobre una sola vía y que acaba desfondado habiéndolo dado todo para llegar a un final digno, tenso y jugoso. 
Den cuerda a su reloj de bolsillo, vístanse para la ocasión, pongan sus córneas en blanco y negro, y, sobre todo, desenchufen ese terrible aparatito que les chupa la sangre. ¿De verdad se querrían perder una noche de baile en la última cubierta de tercera clase del Titanic? Allí solamente el humo del tabaco, los vuelos de las faldas, el roce de los desgastados zapatos contra el recién estrenado suelo y el olor fuerte e indecoroso a expectativas vírgenes y libertad fueron testigos de que no se necesita mucho para ser felices. Pasen y deléitense.

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LA LEYENDA DEL TERCER VUELO (LOS MUNDOS PROFANOS) – CIX VALAK (CÍRCULO ROJO, 2017)

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TÍTULO: LA LEYENDA DEL TERCER VUELO

AUTOR: CIX VALAK – TWITTER  FACEBOOK  INSTAGRAM WEB

EDITORIAL: CÍRCULO ROJO – WEB

PÁGINAS: 825

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Los mundos profanos es el primer volumen de la saga llamada La leyenda del tercer vuelo.
​Jeremar es un joven druida de vida sencilla, entregado a la defensa y protección de la Madre Naturaleza. Responsable del cuidado de fauna y flora en el bosque de Dürk, Jeremar siempre se sintió más afín al entorno natural que a la civilizada sociedad de sus iguales. Encontró entre los druidas un estilo de vida que encajaba perfectamente con sus valores, y no dudó en entrar a formar parte de esta hermandad que vive en comunión con la naturaleza.
​Feliz por haber encontrado su sitio, y sintiéndose realizado por la profesión que desarrollaba, todo cambiará para este tímido druida un día en el que, bajo una impresionante tormenta nocturna, tendrá un encuentro con un extraño. Aquel individuo anunciará a Jeremar la oscura finalidad que le ha llevado desde un desconocido universo hasta Arnemuq, mundo nativo del druida.
​Ese día marcará el inicio de una nueva vida para Jeremar, quien se verá involucrado en una aventura que tendrá como objetivo detener al extraño. El joven druida terminará teniendo como compañeros a un tenebroso grupo con diversas y siniestras historias a sus espaldas. En su camino, sus vidas se verán entrelazadas con habitantes del Universo Original, lugar del que proviene el extraño, y que en paralelo lucharán por la misma causa que Jeremar sin siquiera conocerle.
​Prepárate para vivir en primera persona una épica aventura, donde se entrelazarán las historias de más de treinta personajes. Tras más de veinticinco años disfrutando del universo que el autor ha ido creando para sus juegos de rol, se plasma por primera vez este fantástico universo en la saga repleta de tramas que confluyen en el temido tercer vuelo. Acompaña a Jeremar en este viaje de misterio y fantasía, cargado de aventuras y emociones, donde podrás sentir sorpresa, odio, ternura, venganza, culpa y amor en los mundos profanos.

– AUTOR –

Cix Valak es el seudónimo del creador de un pequeño universo ficticio.
Han transcurrido más de veinticinco años desde que Cix comenzara a soñar e inventar historias ambientadas en ese mundo paralelo. A través de los juegos de rol y de breves relatos, el Universo Original llegó a convertirse en un lugar de fantasía repleto de lugares mágicos, personajes con un pasado extensamente desarrollado y tramas que se entrecruzan en los más de treinta mundos que componen este plano ficticio.
​De formación psicólogo, amante de la naturaleza, apasionado de la fantasía épica y con un pasado ligado a las artes marciales japonesas, todas estas influencias han terminado convergiendo en el Universo Original y en sus habitantes.
​Los mundos profanos se trata de la primera obra que Cix Valak publica, y formará parte de una saga, cuyo número total de libros forma parte de los misterios que la envuelve: La leyenda del tercer vuelo.

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– GUSTARÁarrow-145786__340

A los amantes de las grandes y extensas obras de fantasía épica y ciencia-ficción donde un nutrido grupo de personajes se dan cita para crear un compendio de temas y aventuras complejas que obligarán al lector a prestar toda su atención para no perderse por las laberínticas ramificaciones que tiene la obra. Emocionará también a todos aquellos que fantasearon sobre un tablero de rol con mundos lejanos de fantasía plagados de criaturas extrañas a las que descubrir a golpe de infortunios. 

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los que gustan de una literatura más corta y simplificada. Tampoco encandilará a aquellos que no casan con la fantasía épica extensa y de un reparto amplio y complejo. Los que no mantengan todavía algo de la mirada de aquel niño que fueron hace tiempo no podrán entrar al fondo en la presente obra, pues el portal que los debe trasladar hasta allí no funciona con carburante de adulto.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Le encantaba leer a escondidas una y otra vez un libro que su padre guardaba en la estantería más alta de la biblioteca personal que poseía. Se trataba de un tomo que versaba sobre los misteriosos ninjas orientales. Restelia quedó prendada de su cultura, no solo por el halo mágico que les rodea a los guerreros de las sombras, sino por el papel que jugaban las mujeres en esta sociedad clandestina, de tremenda igualdad con sus compañeros masculinos. Lo tuvo claro, quería convertirse en kunoichi, aunque le desagradaba profundamente la parte relacionada con la seducción empleada como arma”.

– RESEÑAletter-576242__340.png

Al final de la película Ultimatum a la Tierra (The Day the Earth Stood Still, 1951) se avisaba a la humanidad de que una escalada de violencia injustificada ocasionaría el fin de la civilización y de la propia Tierra. Una raza extraterrestre venía a judicializar las abyectas y temerosas acciones de los humanos en relación con una estructura armamentística que ya estaba tomando trazas nucleares (recordemos que eran tiempos de la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia). La humanidad nunca ha estado tan cerca de la aniquilación. El claro mensaje que daba la película era que mediante el conflicto armado y la violencia no había ningún futuro posible. Solamente a través del pacifismo y el ecologismo las distintas sociedades del universo serían capaces de progresar en armonía y convivencia. En el libro que nos ocupa hoy La leyenda del tercer vuelo también se consigue abortar in extremis un terrible apocalipsisA partir de ahí se abrirá el telón de la imaginación a un vasto universo repleto de texturas, diversidad de razas alienígenas y pugnas por el poder. Cohabitarán pues distintas realidades y sensibilidades fruto de la colisión de intereses e ideales.
Tenemos entre manos un manual heterodoxo de la fantasía más ecléctica que bebe de fuentes tan diversas como El señor de los anillos, Warcraft, Las crónicas de la Dragonlance, Dune, Fundación, Los cuentos de Terramar e incluso trazas de los universos de Riddick y Starship troopers. En este libro de proporciones hercúleas hay tiempo para todo y para todos. En más de ochocientas páginas se sucederán todo tiempo de peripecias, aventuras y filigranas narrativas de toda índole. El estilo que nos presenta el autor es de un motor diésel cinematográfico. En el descomunal mundo que se nos sirve en bandeja de plata habitan un sinfín de personajes que interactuarán con aplomo lógico según sus intereses de supervivencia y preponderancia para salvaguardar a cada respectivo pueblo. En La leyenda del tercer vuelo todo es faraónico, empezando por el propio trazado de su geografía que maravilla desde las primeras páginas hasta su lógica fantástica deudora de grandes tardes (y noches) jugando al rol con dados de múltiples caras y colores, atiborrándonos con cheetos, patatas fritas, ganchitos y fanta de naranja. Y todo para vivir en un mundo lejanos plagado de terribles peligros. Allí estuvimos sentados entorno al Dungeons & Dragons, al Hero Quest, al Magic, a La llamada de Cthulhu o al Warhammer 40.000, entre otros muchos.

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La leyenda del tercer vuelo es la primera parte de la colosal trilogía de Cix Valak. Destaca por su desinhibido juego narrativo de distintos planos y sensibilidades. Esto hace que el reparto coral de sus personajes nutra de férreos e interesantes vínculos al lector ávido de líneas argumentales múltiples y complejas como son las que aquí tenemos. También hay que destacar que pese a ser una novela extensa, su ritmo cámara al hombro, muy visual y en ocasiones frenético, hace que el lector no bostece ante descripciones demasiado tolkianas sino que, por el contrario, quiera más dosis de lances. A tener en cuenta el glosario que el autor introduce en las últimas páginas del libro. Con esto se pueden hacer una idea de que este comodín para olvidadizos es fundamental en aras de la fluidez lectora, máxime para aquellos que no tienen tiempo para leer diariamente. Esto mismo lo ejecutaba con maestría, entre otros, la gran escritora Agatha Christie con su índice preliminar de personajes. Bendito salvavidas cuando nos perdíamos con tanto árbol genealógico y enredos familiares varios.
Además, el libro esconde alguna curiosidad en su interior. Al igual que los muchos mundos y razas michael-ende-la-historia-interminable-historia-sin-fin--D_NQ_NP_4258-MLA2908342982_072012-Fque se expanden por este rico universo, la tipología de letra de los propios capítulos de la novela varía en función de la voz que esté exponiendo su juicio en cada momento. Esto hará que el lector fluya mucho más con la historia al identificarse perfectamente con los distintos narradores. Este detalle nos recuerda al efecto usado en el libro La historia interminable de Michael Ende donde el cambio del color de la tipología de letra nos indicaba si la acción se situaba dentro o fuera del mundo de Fantasía. Pero no solamente el “truco” finaliza ahí, también los personajes se comunican directamente (o lo intentan) con el propio lector sin el filtro tamizado del escritor de por medio. Esta herramienta de metaliteratura (siempre que esté bien empleada) incorpora profundamente al lector a la aventura con aquellos personajes que se dirigen a él, haciéndole así partícipe de sus triunfos y desdichas.
Como comentábamos al principio de la reseña, La leyenda del tercer vuelo, más allá de reivindicar el juego, la aventura épica y el divertimento literario, exuda por sus poros varias temáticas que hacen de la presente obra algo más que un pasatiempo juvenil. Seremos testigos de excepción de las luchas del poder político, de la hegemonía xenófoba de los poderosos con la velada amenaza permanente hacia los débiles, de la protección del ecologismo, del mantenimiento de las tradiciones culturales y del folclore popular de los pueblos menos belicosos como herramienta de prosperidad. La Madre Naturaleza será por tanto un personaje más en esta Pangea sideral.
Y no olvidemos la cuidada edición de la editorial Círculo Rojo que, como siempre, tiene una excelente presentación de materiales, calidad de sus portadas y maquetación de sus obras. Quedamos a la espera de los siguientes pasos de Cix Valak en este mundo suyo que ya es de sus miles de incondicionales y que no para de crecer por toda la galaxia. 
AVISO IMPORTANTE: “Esto no es un libro, es un objeto mágico que debe ser utilizado con suma responsabilidad. Abre un portal que traslada al lector a otro universo”.

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