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LIBROS PATROCINADOS Y GANADORES LIBRO DEL AÑO 2018

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TÍTULO: EL TIEMPO ESTÁ PRÓXIMO COMPRA RESEÑA
TÍTULO: LA LARGA ESPERA COMPRA RESEÑA
TÍTULO: ÚLTIMA  COMPRA RESEÑA
TÍTULO: VENDRÁ LA MUERTE Y TENDRÁ TU ROSTRO  COMPRA RESEÑA

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– “Bajo nuestros pies“ – Francisco Javier Olmedo Vázquez (Editorial ExLibric).
– “Betamax: Una comedia con superpoderes“ – J. Olloqui (Editorial Drakul).
 – “Perro ladrando a su amo” – Javier Sachez (Eolas Ediciones).
– “Remordimiento – Almas perdidas“ – F.J. Beristain (Autopublicación).

CUANDO EL DIABLO SE SIENTA A TU LADO – RACHEL RIPLEY – UNIVERSO DE LETRAS, 2018.

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TÍTULO: CUANDO EL DIABLO SE SIENTA A TU LADO.

AUTORA: RACHEL RIPLEY – WEB – TWITTER – FACEBOOKINSTAGRAM 

EDITORIAL: UNIVERSO DE LETRAS – WEB

PÁGINAS: 210.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Leo, un joven empleado en una multinacional, vive relativamente feliz con Laura, su esposa. Forman un matrimonio con los problemas cotidianos de cualquier pareja de clase media. Pero Leo, ambicioso, se embarca en una peligrosa espiral que lo llevará a acumular cuantiosas deudas que lo colocarán al borde del abismo. Cuando cree que roza el fin, conoce a Álex, un tipo de aspecto elegante y modales excéntricos. Este lo invita a subir a su lujoso coche y le cuenta una historia increíble que a Leo le cuesta creer. Antes de subir a casa, el hombre le da un papel doblado con el que solucionará para siempre sus problemas económicos y hará desaparecer todas sus deudas. Leo, con el casero acuciándole y agobiado por los nubarrones que le acechan, seguirá el consejo de Álex. Casi al instante, el dinero comienza a lloverle, sus deudas a desaparecer e incluso las cartas y las ruletas le favorecen siempre. Sin embargo, un día, al mirarse al espejo, la vida le da un vuelco.

– AUTORA –

Rachel RipleyNací en Madrid, en 1967. He vivido, además de en España, en Estados Unidos y en Francia; lo que me ha permitido,  tener una mente más abierta a la hora de mirar a mis semejantes. Desde siempre me ha gustado escribir, especialmente historias de terror y fantasía, aunque también creo historias para niños. Aparte de escribir me encantan los animales, leer, ver cine en el cine (especialmente la saga Star Wars), ver series (mi favorita es The Big Bang theory) y caminar por la naturaleza. Llevo escribiendo desde… ni se sabe. Al principio escribía en cualquier cuaderno, en cualquier sitio, incluso en clase de arte o historia, cuando apagaban la luz para poner diapositivas. Para recordar mi primer cuento publicado, he de remontarme a los tiempos del colegio, cuando uno de mis relatos salió en la revista mensual. Una versión libre de “El Perro de los Baskerville”, de Sir Arthur Conan Doyle en la que algunas de mis compañeras de clase eran las protagonistas del relato. En aquella época, llenaba cuadernos y cuadernos de historias que salían de mi cabeza sin ningún esfuerzo y que guardaba con sumo cuidado y devoción. Desde entonces, no he dejado de disfrutar de mi auténtica vocación: escribir. Después mi primer relato corto, El tercer secreto, que fue publicado en una antología de la editorial El Arte de Escribir, de los relatos de ganadores y finalistas de premios convocados por ella. Mi relato Apunto de resultó ganador del VI premio P+L de verano 2011, de la revista POESIAMAS. Después llegó mi primera novela, Senderos cubiertos de Rosas y un cuento para niños en inglés y en español, Dunai, el gnomo de las dunas.  Actualmente acabo de publicar una novela de terror, “Cuando el diablo se sienta a tu lado” con la editorial Universo de letras, y estoy enfrascada en la escritura de un thriller y experimentando con una novela por entregas, El Tercer Secreto, que podéis encontrar en Wattpad. ¡Ah!, y por si alguien tenía alguna duda, Rachel Ripley es mi seudónimo 😉
Mis libros favoritos: Además de leer, me encanta releer, repaladear los libros unos meses después de haberlos leído. Si pienso en las veces que los he releído, mi favorito, sin duda, es El Último Catón, de Matilde Asensi, que fue la primera de sus obras que descubrí y me convirtió en una fan absoluta de esta escritora. Los Pilares de la Tierra, de Ken Follett es quizá el segundo de mis favoritos, junto con todas sus obras y, el tercer lugar, lo ocupa, Rachel se va de viaje, de Marian Keyes, una escritora que nunca deja de sorprenderme. Disfruto mucho con las novelas de intriga, aventuras y espionaje, lo que me ha llevado a conocer autores como Ken Follett, Frederic Forsyth, Michael Chritchon… Me gusta también la literatura fantástica, especialmente autores como J.R.R Tolkien o C.S. Lewis, a quien descubrí gracias al cine. De igual manera, me encanta la filosofía y destacaría La rebelión de las masas o Estudios sobre el amor, de José Ortega y Gasset, aunque cualquiera de sus obras me parece fabulosa. De Julián Marías he disfrutado mucho con La educación sentimental. Me resultó muy interesante El Contrato Social, de Rousseau, y El Ser y el Tiempo, de Heidegger. Son  muchos los autores que han caído en mis manos a lo largo de estos años, como Kant, Schegel, Nietzsche, Platón, Aristóteles…, y de todos ellos he aprendido mucho. Entre mis autores favoritos de ensayo se encuentran José Antonio Vallejo-Nájera, con obras como Locos Egregios, Mishima o el Placer de Morir, Perfiles humanos o biografías como Yo el Rey o Yo el Intruso. Entre los clásicos me quedo con El Principito, de Saint-Exupèry, Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carrol o cualquiera de las obras de Sir Arthur Conan Doyle protagonizadas por Sherlock HolmesLas tribulaciones del joven Werther, de Goethe, también me han acompañado muchas veces en mi vida. Mis lecturas también recogen a los clásicos del siglo XIX, como Viaje al centro de la tierra o La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne, además de distintas obras de Alejandro Dumas o Walter Scott. 
Me encantan las obras de Shakespeare, especialmente, Hamlet o El Sueño de una Noche de Verano o La Vida es Sueño de Calderón de la Barca. También disfruto con la poesía de Quevedo. Por otro lado, me encanta leer divulgación científica, especialmente si el autor es un buen comunicador. Stephen Hawkings, Albert Einstein, Ian Stewart o Kip S. Thorne, entre otros. Me han ayudado a comprender mejor cómo funciona nuestro mundo desde el punto de vista científico y matemático, y todo ello sin marearme con cientos de integrales y fórmulas matemáticas, lo cual es de agradecer. 
Mis películas favoritas: In and Out, the Kevin Kline ocupa, sin duda, el primer lugar entre ellas. No me canso de verla, especialmente la escena en la que el actor intenta aprender a ser masculino. El Indomable Will Hunting (Good Will Hunting), con Matt Damon y Robin Williams, es otra película que siempre me enseña algo nuevo y, en mi videoteca tampoco puede faltar. En cuanto a la ciencia ficción, pertenezco a la generación que tuvo la oportunidad de ver Star Wars allá por el 77,  y soy una seguidora de la saga, incluso de las tres últimas, aunque me rindo ante las tres primeras. Terminator (las dos primeras), MatrixAvatar, y, como no, la terrorífica Alien y su segunda parte.
Mi música favorita: Mozart, Beethoven, Haydn, Chopin, Brahms, Schumman…, adoro la música clásica y estos compositores a menudo me acompañan mientras escribo, proporcionándome momentos de auténtico deleite musical. Y, por supuesto, la ópera; en especial La Traviata de Verdi,Tannhäuser Tristan e Isolda de Wagner y cualquiera de las de Mozart, aunque me quedo con el Aria de la Reina de la Noche, de la Flauta Mágica.

– GUSTARÁarrow-145786__340

A aquellos lectores que disfrutan con el lado más amargo del éxito y de la derrota. Interesará a aquellos a los que la tentación les sigue llamando a la puerta con diferentes caras y cada día les es más difícil dar un “no” por respuesta. Gustará a aquellos lectores de novelas de terror e intriga con tintes psicológicos y reflexivos. Muchas veces no es necesario llevar al diablo dentro para volverse un ser despreciable.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A aquellos que huyen de los relatos fantásticos y de todo aquello relacionado con la parte perversa que todos llevamos dentro. No gustará tampoco a los que no transigen en que los relatos de terror no empleen las fórmulas góticas tradicionales con su puesta en escena altamente descriptiva y sus diálogos ampulosos y barrocos. 

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“…la suerte se convirtió en mi compañera inseparable. Daba igual que fuera la ruleta americana o la francesa o qué mesa de blackjack eligiese. Jugara donde jugara, mis pérdidas se compensaban rápidamente con ganancias y, al poco, mis bolsillos ya no daban para guardar todos “los círculos de colores” que acumulaba. Cumplí entonces otro de mis sueños recurrentes, pedir a los responsables del casino que las custodiaran hasta que terminara. Repartí generosas propinas aquí y allá, que generaron la admiración de quienes contemplaban el juego y me convirtieron en la estrella de la noche”.

– RESEÑAletter-576242__340.png

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Hoy traemos a reseñar el libro Cuando el diablo se sienta a tu lado de Rachel Ripley. La teniente de la nave Nostromo se enfrenta en cueros y en su pequeña nave de supervivencia a un gran y funesto bicho que primero eclosiona de una pequeña y desesperada circunstancia personal pero que rápidamente se transforma en un aniquilador de almas. Novela corta que bebe narrativas clásicas pero que las actualiza a un tiempo contemporáneo donde observamos que el progreso no desecha el influjo de las fuerzas del mal de antaño. El mal como fuerza etérea y abstracta se pasa a la edad digital, pero se sigue zambullendo en las mentes de aquellos que les corroe la codicia y buscan los atajos o soluciones rápidas para sus problemas. En momentos de flaqueza, él aparece, en el cuerpo y la fisonomía de quien trabaja de paisano y pasa desapercibido. Se lima los cuernos, se embadurna de desodorante para eliminar el hedor a azufre y deja en depósito el tridente en el ropero de salida del infierno. Llega entonces a un mundo que conoce muy bien; a la tierra de los humanos. Un lugar irracional lleno de almas que corren en el ajetreo de una vida que no respetan, pisando los cadáveres que dejan por el camino, dando igual que estos yazcan en un lejano país en guerra o en un enmoquetado club social de postín abarrotado de gente vacía. Este mundo es su patio de recreo. Las almas buscan respuestas a grandes problemas que ellos mismos se han buscado por su inoperancia afectiva de altas expectativas y eslóganes publicitarios. Es aquí donde el diablo no tiene que pescar, directamente, los salmonetes, saltarán a su barca y él, con infinita paciencia, los irá saboreando uno a uno.
DPM6QpyWkAAmUs3Desde los albores de la humanidad existen mitos y leyendas intrínsecamente unidas a las maldiciones que llevan a la perdición, normalmente por un uso indebido o abusivo de ciertos artefactos vedados, esotéricos y poderos. De todos ellos, la maldición del espejo, del reflejo, del yo que nos mira desde el otro lado es una de las que más calado tiene y ha llegado, actualizada, hasta nuestros días. Son incontables los mitos que se entrelazan en este terreno sinuoso de ensoñaciones entre la realidad y la ficción. Es nuestra propia alma la que nos mira desde un mundo ajeno e insondable, analizando y enjuiciando quienes somos para concluir si nos merecemos su aquiescencia para seguir viviendo. Los ejemplos de espejos y reflejos malditos se agolpan ya desde la aparente inocencia infantil con: “A través del espejo y lo que Alicia encontró allí” (Lewis Carroll 1871) o Blancanieves (hermanos Jacob y Wilhelm Grimm 1857). Son también muchos autores los que hacen referencia a los espejos en su obra: Marcel Schwob, H.P. Lovecraft, Virginia Woolf, Isaac B. Singer, G. K. Chesterton, Goran Petrovic, Borges, Edgar Allan Poe, Walter de la Mare, Angela Carter, Bioy Casares o Giovanni Papini. El mito se siguió engrandeciendo con la aparición del término doppelgänger acuñado por Jean Paul Richter, siendo su gran referente la narración de Edgar Allan Poe “William Wilson” (1839). Otro gran ejemplo es “El retrato de Dorian Gray” (Oscar Wilde 1890). La maldición del espejo se enfrenta contra el propio protagonista espectador. El romanticismo literario, pugnando contra la Ilustración, impone nuevos cánones mostrando y criticando el racionalismo exacerbado, formalista y clásico. Huye de las estructuras creadas en un todo perfeccionista de obras pulcras y cerradas. Mana el liberalismo y la libertad en las pautas de la creación literaria. Liberados del corsé estructural de la etapa anterior saltan al coso de las letras el drama, la novela gótica e histórica y la ficción no necesariamente didáctica. También dejó su impronta en este tema el renombrado J.R.R Tolkien con elementos como los Palantir, o la escena de la ciénaga de los muertos donde cae Frodo fruto de los mareos y ensoñaciones que sufre viendo la cara de los antiguos guerreros fallecidos bajo las oscuras aguas de aquel antiguo campo de batalla. Una vez más, es el reflejo el que tiene un terrible poder de adicción sobre el que lo mira demasiado tiempo con escrutinio torturador intentando entrar en lo más insondable e inalcanzable del alma humana.
MANSION-EN-EL-ESPEJO.jpgEn el mundo cinematográfico tenemos también muchos ejemplos del espejo como símbolo maldito de seducción, engaño, turbación y muerte: (Reflejos, 2008), (Oculus, 2013), (Candyman, 1992), (El espejo, 1975), (Al otro lado del espejo, 2003), (El espejo roto, 1980), (Dark Mirror, 2007), (El espejo de la bruja, 1962). También hay otras superficies que hacen las veces de espejos y tienen las mismas nefastas consecuencias. (Poltergeist, 1982) o (Ringu 1998). Pero donde la maldición del reflejo en el espejo toma su mayor dimensión es en la figura del vampiro, encarnada en Drácula como su mayor baluarte. Ya no es el espejo el maldito, sino que la propia maldición del chupasangre ha trascendido a su propia figura arrebatándole su humanidad y con ella su propia imagen. El vampiro es un ser con sombra pero sin alma, que queda patente en la ausencia de su propio reflejo. Ni vivo ni muerto. Aquí el espejo nos expone claramente la situación descarnada de este personaje. No nos podemos resistir a hacer un inciso introduciendo este breve extracto de la obra cumbre de Bram Stoker. “Dormí sólo unas cuantas horas al ir a la cama, y sintiendo que no podía dormir más, me levanté. Colgué mi espejo de afeitar en la ventana y apenas estaba comenzando a afeitarme. De pronto, sentí una mano sobre mi hombro, y escuché la voz del conde diciéndome: “Buenos días.” Me sobresaltó, pues me maravilló que no lo hubiera visto, ya que la imagen del espejo cubría la totalidad del cuarto detrás de mí. Debido al sobresalto me corté ligeramente, pero de momento no lo noté. Habiendo contestado al saludo del conde, me volví al espejo para ver cómo me había equivocado. Esta vez no podía haber ningún error, pues el hombre estaba cerca de mí y yo podía verlo sobre mi hombro ¡pero no había ninguna imagen de él en el espejo! Todo el cuarto detrás de mí estaba reflejado, pero no había en él señal de ningún hombre, a excepción de mí mismo. Esto era sorprendente, y, sumado a la gran cantidad de cosas raras que ya habían sucedido, comenzó a incrementar ese vago sentimiento de inquietud que siempre tengo cuando el conde está cerca. Pero en ese instante vi que la herida había sangrado ligeramente y que un hilillo de sangre bajaba por mi mentón. Deposité la navaja de afeitar, y al hacerlo me di media vuelta buscando un emplasto adhesivo. Cuando el conde vio mi cara, sus ojos relumbraron con una especie de furia demoníaca, y repentinamente se lanzó sobre mi garganta. Yo retrocedí y su mano tocó la cadena del rosario que sostenía el crucifijo. Hizo un cambio instantáneo en él, pues la furia le pasó tan rápidamente que apenas podía yo creer que jamás la hubiera sentido. —Tenga cuidado —dijo él—, tenga cuidado de no cortarse. Es más peligroso de lo que usted cree en este país —añadió, tomando el espejo de afeitar—. Y esta maldita cosa es la que ha hecho el follón. Es una burbuja podrida de la vanidad del hombre. ¡Lejos con ella! Al decir esto abrió la pesada ventana y con un tirón de su horrible mano lanzó por ella el espejo, que se hizo añicos en las piedras del patio interior situado en el fondo”. Extracto de Drácula (Bram Stoker 1897).
mirrormirror-590x308.jpgPero, seguramente, el episodio que se nos viene primero a la mente al leer Cuando el diablo se sienta a tu lado es el capítulo “mirror, mirror” de Amazing Stories (1985-1987). Dirigido por Martin Scorsese y producido por Steven Spielberg. Para quien no lo haya visto, le invitamos a ello y luego nos cuentan si el protagonista de la obra de Rachel Ripley no pasa las de Caín, al igual que el personaje de esta clásica serie de culto. Aquí nos encontramos la codicia y la ludopatía de quien quiere jugar a ostentar el poder y la maldición inherente que va siempre de la mano, (karma que lo llaman ahora). Tenemos el mismo ejemplo en el modus operandi de ciertos timos y fraudes, que sin la complicidad del timado o “víctima” que se cree más listo que el resto de los mortales, el timo no podría ejecutarse. Subyace siempre en el género humano esa sensación de que el aprovechamiento del semejante es factible siempre que este se le etiquete como el tonto de turno. Aunque realmente esa facha de superioridad es rebasada por la dura realidad al verse engañado.
Rachel Ripley nos trae un cuento actualizado que exuda varios de los pecados capitales clásicos. Habla de enfermedades modernas, de esas que afectan más a la mente que al cuerpo. Tiene también un espacio para poner encima del verde tapete de juego las miserias y negras consecuencias de la sociedad capitalista y de consumo en la que llegar el segundo no es suficiente. Lugar donde la apariencia, el selfie, y la envoltura en la que todos estamos inmersos nos lleva a la perdición. Individuos que no encuentran ni su espacio, ni su función, ni sus metas. Ante tal amalgama de competiciones y competidores, observamos trabajadores dopados que sonríen mientras se caen a pedazos por dentro.  Cuando el diablo se sienta a tu lado equilibra con resolución ambos tonos: el referente a una narración clásica de terror y el que analiza las desigualdades sociales del modernismo urbanita y los sacrificios del individuo para seguir a flote. Y recuerden, los chinos con el tema del feng shui no son muy de espejos, ni de pantallas, ni de reflejos; por algo será.

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VIENTO SOBRE EL MAR – PEBELTOR – CALIGRAMA, 2017

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TÍTULO: VIENTO SOBRE EL MAR.

AUTOR: PEBELTOR – WEB – TWITTER – FACEBOOKINSTAGRAM 

EDITORIAL: CALIGRAMA – WEB

PÁGINAS: 708.

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 – SINOPSIS –

Es la propia naturaleza del incentivo, donde el mayor hallazgo son las fisuras del ojo público y los apuntes de las cabezas hacia el infinito. Violencia de género y enfermedades de las más atroces, como el querer curar a alguien matándolo y no poder, en definitiva, yermas comunicaciones: «que no te dé miedo luchar por lo que deseas». Ella es como una yegua joven, morena y hermosa como la que más; y él un funcionario decidiendo lo suyo. A la dama la cabeza le dice una cosa y el cuerpo otra. El dinero le encanta: fue meretriz y panadera, ya no se da a los quijotes falsos. Comparte esa sedación azul y carcelaria del otro; incluso, ese Paseo del Arte madrileño donde anidan sus paralelismos diciendo «aquí estoy yo». Entonces, surgen dos interrogantes repletos de inquina:¿qué hacemos con los ancianos? ¿Qué es imperdonable? Dos preguntas del color de las rosas negras. La muchacha compartiría ese «A mí no me ha gustado nunca Dios», y se desnuda llenando de malos suspiros las almohadas. Bodas de sangre. Pequeños gestos que cambian el mundo frente a un solo cadáver recuperado.

– AUTOR –

P1014429Soy Pedro Belmonte Tortosanacido en el año mil novecientos setenta y seis, según consta en mi partida de nacimiento, a las cinco y treinta y cinco horas del día siete de enero, en el Hospital de la Cruz Roja situado en la avenida Reina Victoria de Madrid… Poco más podría decirles de aquella intentona, salvo que supongo que estaba en otro desafío, exponiéndome y descubriéndome, como ahora, que vuelvo a inventarme sujeto a otras necesidades. En esa ciudad no estuve mucho tiempo, me he criado en lo que se denomina la España manchega. Ciudad Real capital es mi lugar de residencia, al menos por ahora, porque sigo buscando mi destino, dado que sencillamente resido y observo todo a falta de raíces… Resulta que un día creí tener un referente, ese espacio donde ser, estar y encontrarse, y de un tiempo a esta parte su significación -al menos para mí- ha cambiado mucho. Y no es por aquello de lo horrible que tiene que ser que te odien, es porque a veces a uno le cuentan cosas que no terminan de ser más que eso. 
Podría llegar a decir que sólo me siento relativamente libre escribiendo, y eso es lo que hago cuando puedo sacar un rato y darme a mis músicas. Empecé por una esquiva y pequeña decisión, venida desde mi interior, y como no acierto a combinar todas las piezas sigo en ello. Puede que haya influido el hecho de echar en falta mucha transparencia al vivir en mundos trucados, lo cual me llevó a estudiar temas relacionados con la naturaleza dentro del sector agrario, no sintiéndome pleno, a lo que no supe responder debidamente, y proseguí… tanto, como que ejerzo y me gano la vida como técnico agrario trabajando para la Administración autonómica en calidad de funcionario de carrera. Cosas que tiene la vida, pero uno aprende. Hay días que se me hace muy cuesta arriba trabajar por aquello del bien común cuando irradia la mentalidad privada, si bien, esa perspectiva no la cambiaría por nada, es necesaria, puesto que me ha forjado como mejor persona, hijo, hermano, tíoamigo y trabajador, por más que me sienta enrarecido… Lo demás, podrán leerlo.
Por todo ello, hace años empecé a crear este proceso de cambio relativo. Esperé hasta emanciparme, cosa que hice mucho más tarde de lo previsto, consecuencia de una puesta en escena forzada y demasiadas y ninguna idea propia que poder concretar; luego, justo cuando creí poder atender a todos mis intereses, erré y tuve un resbalón, otro de tantos porque soy de armas tomar a pesar de las cautelas. Y escondí casi todo en esta caja fuerte de las letras para que no fuera una merma, sino un acicate, involucrándome en las mismas hasta la saciedad… tontamente, hasta que me planteé dotarlas de otra vida, a pesar de las dudas… De alguna manera, las consecuencias al final siempre llegan, no obstante lo hago con humildad y determinación. Llegar a todos no es una propina, menos aún una medicina cualquiera; creo saber quién soy: alguien que sabe decirle “no” a muchas cosas, como a la ingratitud, o a la pereza. 
Consecuencia de ello vivo en el antes y el después, sí, el sentimiento humano puede contener conflictos ilógicos, no todo son melodías preciosas. Pero hay que vivir: cuando se acaba la partida ajedrez todas las piezas van a la misma caja. Aun así, puede que me haya precipitado al exponer toda mi vida; es otro desafío…El caso es que como siempre era demasiado pronto, y no sabía desde dónde empezar a narrar, echen ustedes cuentas conforme me lean: siempre se busca algo y se desconoce mucho más de lo que se sabe; aunque igual he perdido el juicio y ya no soy un ciudadano cualquiera.
 

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A aquellos lectores que disfrutan profundizando en el alma del autor hasta lugares en los que los tiempos modernos no llegan. Gustará a los que catan, en vez de empacharse, y a los que saborean los caldos en lugar de tragárselos de una sentada. La presente obra aborda temas complejos, aunque universales, y se jacta de diseccionarlos hasta sus últimas consecuencias a los largo de sus más de setecientas páginas, caiga quien caiga. Narrativa de realismo social contemporáneo apta para lectores experimentados.

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A los amantes de ritmos más frenéticos y prosa más ligera. A aquellos lectores de thriller o de composiciones más asequibles, cercanas y, en ocasiones olvidables, les costará alcanzar el final del presente volumen. El autor se desnuda en esta novela, pero no lo hace despojándose de la ropa en un momento de furia, sino que, más bien, se quita el uniforme botón a botón y pieza a pieza. Tampoco será del agrado de quienes miran hacia otro lado ante ciertos temas escabrosos, que aunque existan y nos rodeen, tratarán de alejar lo máximo posible de sus vidas.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Las lágrimas y el sudor fueron su lenguaje silencioso. No halló buenos espíritus, sintió celos y furia de esos que caminando solos o en pareja se postraban agradables, al vigésimo cerró los ojos… y menos mal que por derecho propio volvió a abrirlos. Alcanzó con ello su propósito, que no su razón de ser. Calamitosa, estiró un poco ayudándose de un banco, imitando a una perfecta fémina capaz de gozar con la vida, falsa ciencia para quienes supieron en qué pensaba. Porque era una única cosas. Y al poco, esa veleta humana no estuvo mucho más quieta, continuó oxidándose, auspiciada por el reciente descubrimiento de un cadáver descuartizado en un descampado de esa misma ciudad, dentro de unas bolsas de deporte. Todo le conducía a ello: a matar”.

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buscadores-de-señales3.jpgHoy traemos para reseñar Viento sobre el mar de Pedro Belmonte Tortosa. Una extensa obra que bebe de referencias y encuentros de los sucesos acaecidos en su anterior libro Buscadores de señales. Pero aunque contiene ciertos posos pasados de aquella, se puede leer de forma completamente independiente. El lector podrá atender a la historia de una manera completa y con una experiencia particular sin necesidad de haber leído la obra anterior. Pebeltor (acrónimo del nombre del autor) nos presenta una obra con tintes muy personales y aún no sabemos si con rasgos autobiográficos (se lo tendríamos que preguntar). Es curioso como leyendo una obra de prosa de setecientas páginas uno tiene la sensación de que el verso se cuela en muchos de sus renglones, de hecho, hay fragmentos de poesía que jalonan toda la obra, (incluso alguna nana) afianzando la sensación que nos brinda de ser una ola gigante que se acerca hacia la costa sembrando el mar de todas sus notas antes de tocar la costa. También palparemos pequeños fragmentos de grandes de la literatura, ya lo verán. De hecho, y esto está a la altura de pocos escritores, el presente libro se ejecutó entre abril y julio de 2015. Echen cuentas para imaginar cómo fluye la partitura de este ya experimentado y prolífico autor a la hora de poner negro sobre blanco. Viento sobre el mar no es una novela para lectores ocasionales o despistados del mundo del bestseller o de la cargante recomendación diaria de las cookies de Amazon. Esta obra necesita un estado emocional muy concreto para ser atacada, tanto por su extensión, como por los temas que toca y el lenguaje y gramática que emplea. Estos tres condicionantes podrían alejar al gran público de la presente obra ya que para entrar y saborear su menú largo y estrecho hay que estar bregado en mil batallas, amar la literatura más íntima y dejarse llevar por los razonamientos de un autor que no calla nada. Presuponemos la valentía y la claridad de ideas con el proyecto de este autor ya que, seguramente, a nivel editorial puede que le hayan (esto lo imaginamos nosotros) aconsejado reducir el número de paginas de la obra por temas puramente comerciales. Pero Pebeltor creemos que ha querido dejar todo por escrito antes de censurarse o recortar a su musa interior.
29573141.jpgViento sobre el mar es, ante todo, una profunda reflexión sobre las relaciones personales, de idas y venidas, desde el confinamiento sentimental y familiar de Cádiz a la cosmopolita y atropellada capital matritense. Desde la óptica de dos protagonistas aparentemente distantes e irreconciliables, el autor va haciendo que el viento del destino acompase sus pasos por los vericuetos de la causalidad. Ambos tienen un camino que cubrir con sus correspondientes obstáculos que superar. A los dos les envuelven los grises y las neblinas de su pasado y de su presente. Laberintos que la soledad personal y el escaso amparo de sus círculos más cercanos les obligan a sacarse ellos mismos las castañas del fuego, luchando con todo lo que se les pone por delante. De sus vivencias, de sus desalientos, de sus vacuidades y de sus tropiezos, será partícipe el lector. La narración va saltando de situación en situación y de personaje en personaje, dotando al conjunto de una lucha táctica de dos almas que no encuentran su lugar. Esta alternancia ocasionará que el lector vaya acompañando de la mano al protagonista en cada situación. Sin duda lo más característico de la presente novela es el arrojo del autor en diseccionar, a veces hasta el paroxismo, los pensamientos, unos mundanos y otros más trascendentales, de los personajes principales. No hay limitación en el tema, en el contexto o en las circunstancias. A cada página nos encontramos la excusa perfecta para analizar un discurso, que en el día a día, se nos escapa a muchos, pero que el autor ha encontrado un altavoz en su creación para exponer todo aquello que le preocupa y que no se analiza como se debería en una sociedad que corre como pollo sin cabeza hacia una meta esquiva que nunca consigue alcanzar. Seguidismo a falsos ídolos que engañan al espectador colmándole de promesas pero restándole paso a paso el vigor, hasta que cae desfallecido y sin resuello.   
1514672212_462260_1514672325_noticia_normal.jpgAunque el autor toca todos los palos, son dos temas en concreto los que acaricia con mayor profusión. La enfermedad y la violencia familiar. Ambas temáticas se complementan en capítulos alternos para darnos la clave del poder narrativo de la obra. La enfermedad la describe y la expone como un ente complejo y, sobre todo, multidisciplinar, del que la padece y del que la contempla. Un crisol de sentimientos difíciles de conciliar pues muchas veces no se quiere mirar de frente a las terribles circunstancias en las que gravita esta pausa vital. El autor entra de lleno en el análisis emocional y en la huella y el poso que subyace en la mente de los afectados por la falta de salud. El narrador expone la relación entre la vida, la muerte y los tiempos que son necesarios para ello. El recuerdo del adiós que se evapora en el día a día y que no se percibe con ojos claros, pero que cuando aparece paraliza todas las rotativas, descubriéndose realmente de qué pasta está hecho cada individuo. Todo ello tratado con una elegancia y una investigación social muy completa. También apunta, en este realismo social, a la lógica interna de la violencia que se ejerce, se sustenta y se esconde tras los tabiques de cualquier casa. A salvo de miradas indiscretas, se lastran y se manipulan vidas que dejan su infortunio en el hogar, para salir a la calle con una sonrisa disimulada para no alertar a ojos demasiado escrutadores. Al igual que la enfermedad, la violencia familiar, ejerce una serie de condicionantes complejos en el seno de este mal; desde quien la ejerce, a quien la sufre, a quien la observa. Todo este círculo entorno a la víctima también se verá analizado por la pluma del escritor.
Pedro Belmonte Tortosa nos propone una obra que tiene muchas formas de expresarse aprovechando sus varios formatos, donde cada capítulo tiene su razonamiento lógico interno único. Embaraza a sus protagonistas de reflexiones tan exclusivas e íntimas que en ocasiones hay que degustar el plato con lentitud para encontrar la finalidad y el motivo de su exposición. Viento sobre el mar es, sin duda, una obra diferente, compleja, analítica y reflexiva no apta para todas las sensibilidades pero que, para los más atrevidos, será un auténtico banquete.

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SOLEDAD AL ATARDECER – JAVIER NAVAS OLÓRIZ – (AUTOPUBLICACIÓN, 2018)

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TÍTULO: SOLEDAD AL ATARDECER.

AUTOR: JAVIER NAVAS OLÓRIZ –  FACEBOOK 

EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2018.

PÁGINAS: 309.

¿DÓNDE COMPRARLO?: navas@srmsl.eu

 

– SINOPSIS –

La novela “Soledad al atardecer” constituye un relato que se desarrolla en unos momentos transcendentales de la historia de España. Describe las sensaciones de una mujer joven y sola después de nuestra Guerra Civil. Aunque el autor define y valora los hechos históricos que forman el contorno de la historia, tanto los personajes como los sucesos que se relatan en la novela, son absolutamente imaginarios y no tienen ninguna relación con personas reales.
Es una historia que podría haber sido protagonizada por cualquiera de aquellos que vivieron esa época aunque algunas de las situaciones descritas en el libro puedan ser percibidas por los lectores como propias. Sólo el hecho de que la protagonista se encuentre atormentada por sus recuerdos y a la vez maniatada por su posición ideológica que poco a poco irá matizando, es suficiente razón para comprenderla y seguir su evolución personal con interés. Como colofón, un hecho inesperado corona la historia y aporta a la protagonista un barniz de resignación que junto a su rebeldía innata, permite cerrar el relato con una cierta ironía sobre los valores de la existencia y las luchas por el poder.

– AUTOR –

Javier Navas Olóriz nació en Segovia el 6 de septiembre de 1946. Es licenciado en Ciencias Económicas y actuario de seguros por la Universidad Complutense de Madrid. Además, posee otros títulos, como un Máster de la Escuela de Organización Industrial (EOI), es auditor de cuentas y de planes y fondos de pensiones, y corredor de seguros. Ha realizado diversos trainings en distintos países de Europa, así como en EE.UU. Ha desempeñado el puesto de subdirector general de Riesgos, Seguros y Contingencias Corporativas de Telefónica, S.A., presidente de Casiopea Re, S.A., y consejero delegado y vicepresidente de Seguros de Vida y Pensiones Antares, S.A. Javier Navas es profesor universitario, conferenciante y ponente habitual en foros profesionales de España y el extranjero y ha publicado una numerosa bibliografía de libros y artículos.

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A los que tejen e hilvanan sus vidas con el recuerdo, la nostalgia y la reflexión como claves de bóveda. Gustará a los que vivieron tiempos revueltos, o a los que han escuchado historias en la lejanía pero prefieren que un autor escantille las voces del pasado filtrándolas por su personal tamiz inhibido de cantos de sirena políticos y oficialistas. Será del interés de los que se acercan al realismo literario de pinceladas balzaquianas y dickensianas en la disección de usos, costumbres y sentimientos, de una época pasada de la que nos llegan sus lodos y ocasionales proclamas vacías de algunos vocingleros que tratan de arrimar el ascua a su codiciada sardina.

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A los lectores de thrillers de acción de raudal cinematográfico que no se dejan seducir por un tempo de adagios y esperas de reloj de arena. Tampoco será la lectura ideal de los que prefieren las letras ancladas en el presente o con tonos más prescindibles de lineal de quiosco de aeropuerto. Amantes de la gran epopeya grandilocuente y las escenas cargadas de lluvia de casquería tampoco encontrarán aquí su punto de lectura. Soledad al atardecer se mece en una época analógica en la que el tiempo aún no rendía pleitesía al imperio de la velocidad y el consumismo, y como tal, se tiene que leer y digerir.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Yo sentía Segovia como pequeña y provinciana, pero aún así, empezaba a disponer de un incipiente comercio donde acudían desde toda la provincia labradores vestidos con pantalón corto, medias azules y calzados con alpargatas. Iban acompañados algunas veces de sus mujeres, siempre vestidas con sus mantones rojos, amarillos o azules y mostrando orgullosas sus pañuelos de colores sobre el pecho y la cabeza. Paseaban y recorrían los comercios escudriñando posibles gangas. Se acercaban a la ciudad desde sus pueblos en burro o en carro y echaban el día en ella, ya que tardaban muchas horas en desplazarse desde los pueblos más lejanos de la provincia. Pero en realidad, Segovia se comportaba como una ciudad más de Castilla la Vieja pobre y poco desarrollada”.

– RESEÑAletter-576242__340.png

Las guerras (en concreto, la Civil española, 1936-1939, que es la que nos trae a estos párrafos), se dejan querer cuando el tiempo va borrando sus heridas y diseminando sus cenizas por el viento de la desmemoria de aquellos revisionistas, burócratas de postín, pluma afilada, bolsillo agradecido y censores que no han leído el prospecto de los efectos secundarios de la apertura de la caja de Pandora. Se dan cita historiadores, críticos, sociólogos y conferenciantes de carné de partido y afiliación vociferante de bar curtido en el serrín y los palillos desechados en el ajado suelo. Algunos más sabios y bienintencionados, otros más revanchistas, vengativos y especulativos de yugos, flechas, hoces, martillos y paletas de gualdas, bermellones y violáceos. Todos en poder de la verdad (su verdad), aquella que baja por mensajería urgente ungida en el óleo del Sinaí para abrir los ojos a veteranos y noveles que generación tras generación quieren ir trasquilando las entendederas y el razonamiento de aquellos que se les pongan por delante con soflamas y mítines de diverso cacareo. Pero a todo sesgo le llega su San Martín y todo sermón arrojadizo de púlpito olímpico tiene su contrapeso. Detrás de un altavoz afónico y una pancarta casera se encuentran los verdaderos protagonistas de la guerra: sus víctimas. Aquellas que no dispararon una sola bala pero que sufrieron en retaguardia la suerte de sus familiares en el lodoso y frío escenario de trincheras, aquellas que desde el exilio se agarraban a cualquier viajante para indagar por la suerte de los que se quedaron atrás, ocultos en el monte, o aquellos que encerraban sus lágrimas en la más oscura mazmorra tirando la llave al río. Río con el que tendrían que seguir fluyendo y superando los obstáculos que la carestía de la posguerra les había usurpado de su cotidianidad. En tiempos de guerra todo se paraliza, todo arde a cámara lenta y el lobo de Hobbes sale victorioso tras comerse a caperucita. Como ya nos mostró Fernando Fernán Gómez, las bicicletas son para el verano, fuera de esta estación todo se torna destrucción física y moral para sus jinetes.
A este atril subirán impertérritos a cantar la lección: Ricardo de La Cierva, Íñigo Bolinaga, Juan Eslava Galán, Pierre Villar, Enrique Moradiellos, Pío Moa, Paul Preston, Hugh Thomas o Pedro Corral entre otros muchos. Todos darán su punto de vista con mejores o peores apoyos documentales, dosieres, informes, crónicas o cuadernos de bitácora. Toda esta pléyade de estudiosos dan claves, enfoques y conclusiones que ayudan a entender el más cruel conflicto armado de la historia contemporánea española. Pero como comentábamos anteriormente es la voz de la víctima, censurada, velada y quebrada, la que suscita un mayor interés, tanto para el común de los lectores ávidos de la verdad como, principalmente, para aquellos que forman parte de su círculo más cercano y que vieron como la familia era doblegada por fuerzas que no entendían. La sensación de “fuego amigo” en tierra de nadie es la que tuvieron los supervivientes del conflicto a partir de los años cuarenta. Llegado el momento abrieron los ojos como Oscar Schindler pasando de ver listas de números a palpar el aliento necesitado de corpóreos hebreos apaleados. Finalizada la guerra, lugar en el que se representa la presente novela, y la sinrazón y la hiel dejó paso al gladiador que se lame las heridas, fueron muchos los que se dieron cuenta de que los camaradas no eran tales y de que los compañeros de partido tampoco. La propaganda, una vez terminada la guerra de eslóganes de buenos y malos, ya no contentó a aquellos que comían despojos y se calentaban con dos trozos de carbón. Llegó el orden y la gobernanza a un país que había estado convulsionado largamente por luchas intestinas, algunas larvadas y otras cruelmente explícitas, con especial virulencia a finales de la II República. Pero esto ni siquiera podía elevar la moral de aquellos que lo habían perdido todo, tenían a familiares en la cárcel o diseminados por Portugal, Francia o Sudamérica.

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Así son las guerras entre hermanos que comparten las mismas tradiciones, costumbres, historia, idioma y acervo cultural. Viven la crueldad de tener que disparar a un enemigo con el que, en otras circunstancias, podrían haberse ido a tomar unas cañas y a charlar de fútbol o de toros (La vaquilla, Luis García Berlanga, 1985). Pero en estas contiendas existen órdenes del alto mando que les obligan a matar a sus iguales. Por supuesto, si la propia guerra es devastadora, la que revienta familias como un melón que cae desde un ático al asfalto es la que tarda más en curar ya que, periódicamente, las heridas se vuelven a infectar. Cuando los enemigos que se encuentran en la planicie del campo de batalla defienden posturas culturales opuestas o la frontera de su territorio, les es menos complejo armarse de valor para evitar que su pueblo sea fagocitado. Ejemplos ya encontramos desde la antigüedad con las Guerras Médicas o las Cruzadas en Tierra Santa. Aunque incluso, en estos casos en los que los bandos difieren notablemente en casi todo, la propia condición humana se resiste a perder su esencia. Así ocurrió durante la Gran Guerra, el 24 de diciembre de 1914 cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras. Luego cantaron villancicos. Las tropas británicas desde sus propias trincheras respondieron con los mismos villancicos en su propia lengua. En la tierra de nadie se intercambiaron whisky y cigarrillos. Incluso se jugaron varios partidos de fútbol. La artillería estuvo en silencio varios días. La tregua también permitió que los caídos recientes fueran recuperados y enterrados en ceremonias con soldados de ambos lados que lloraron juntos sus respectivas pérdidas, ofreciéndose mutuo respeto.
44563_10151223035873491_1426665972_nPero como todo náufrago tiene un peñón al que asirse tras la tormenta, en Soledad al atardecer de Javier Navas Olóriz nos encontramos el eje en el que orbita la expiación que con palanca y punto de apoyo arquimédico mueve el mundo: una librería. Al abrigo de sus paredes y del calor que trasmite el papel y la piel que cubren los volúmenes de sus estanterías, nos encontramos a Adela, la protagonista de esta tragicomedia. Allí se darán cita el espíritu y la reflexión más honda sobre la obra de Antonio Machado, el San Manuel Bueno, mártir de Miguel de Unamuno o la profundidad metafísica de Pío Baroja. También se encenderá una vela en el recuerdo de los exiliados Fernando de los Ríos, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Luis Cernuda o Salvador de Madariaga. Esta librería se localiza en Segovia, ciudad que quiere desperezarse y soltar amarras de su cruento pasado para abrirse a nuevos significados de normalidad y entendimiento pero que ve como aún mantiene aromas de ruralidad y maneras provincianas. Será en la trastienda de la librería donde se sucederán los coloquios más briosos y fértiles haciendo de sus participantes un grupo de iguales que en fraternidad y libertad abren una pequeña fisura en el régimen establecido para empezar a mirar hacia un horizonte de concordia mediante la confrontación de ideas literarias. Será en este recogido emplazamiento y en el salón de una pequeña pensión donde se den cita una colmena de almas que como irreductibles galos harán frente al acoso del Impero romano. Se harán fuertes en sendas plazas para dibujar un nuevo marco de convivencia. Hablar y escuchar les resultará a todos ellos una magnífica terapia autorecetada para romper las cadenas de su pasado, los traumas de culpabilidad, los amores perdidos y las lágrimas de condenación. Todos ellos ofrecerán sus respectivos hombros para que la llantina del vecino prorrumpa con fiereza y limpie los conductos que estaban oxidados y olvidados.
La presente novela no se jacta de abrazar pabellones rojos ni azules. Su entreverada reivindicación nace de la necesidad del cierre de todas las heridas y la sanación de todas las mentes de aquellos familiares que quieren terminar de reconstruir la vida y muerte de sus seres queridos exhumándolos de lugares recónditos, allá donde encontraron un vil ajusticiamiento sin garantías legales ni honras de ningún tipo. Muchos de ellos fueron represaliados por cuestiones puramente militares de (triste) lógica bélica, otros, por razones pueriles y artificiosamente egoístas. Vecinos delatando a vecinos, justicia paramilitar con nocturnidad, caudillaje y envalentonamiento de quien no tiene bozal, amo, ni código que le impida campar a sus anchas al acecho del conciudadano que, simplemente, no realiza una genuflexión respetuosa al paso del autoproclamado jerarca del pueblo. Envidias, celos, antiguos agravios y conflictos por lindes y regadíos. Todos en el mismo saco, todo vale para eliminar inicuamente a un enemigo o rival. Todo cabe en la guerra más sucia.
guadarrama_guerra_civilSoledad al atardecer de Javier Navas Olóriz atraviesa personajes y paisajes en una idas y venidas desde la capital hasta Segovia. Se sucederán paseos en un duro invierno matritense con una Gran Vía atestada de ciudadanos arrebujados en su abrigos al paso que marca el compás de Casa Ciriaco o Chicote. Somos espectadores de un Madrid de aceras repletas de ilusiones de porvenir que se atusa una sonrisa advenediza prestada por la revista La Codorniz hasta la crueldad del día a día en el penal de Carabanchel. Paisajes que van y vienen en un tren que recorre las vías de la reciente modernidad atravesando la Sierra de Guadarrama, Valsaín, La Granja y San Rafael, y que es testigo de la resistencia que allí se ofreció y de cómo el tiempo va otoñando los restos de trincheras y belicismos. Se da paso de nuevo al silencio del crujir de las ramas, a las abluciones de la fauna en pequeños riachuelos y al batir de rapaces que se elevan en los cielos ajenas a la mundanidad de aquellos que pelearon por sus divisas y distintivos militares. El aroma de la pólvora retrocede y retoma su espacio la esperanza de la germinación primaveral. La virginal naturaleza es observada con heracliteísmo análisis por el autor. Mientras los hombres juegan a ver quién tiene el Mauser más largo, el eterno ecosistema vive su propia y coherente realidad abrazando con las raíces el duro hormigón.

bf3d41d997e8d3a08c1fd4efdd775d67En la película Juegos de guerra (War games, John Badham, 1983), la computadora WOPR (War Operation Plan Response) acaba entendiendo mediante un proceso de autoaprendizaje que una guerra no es posible ganarla y que ambos bandos son los perdedores. Todo se resume en la lapidaria y ya clásica reflexión de la propia máquina “Extraño juego, el único movimiento para ganar es no jugar, ¿le gustaría una partidita de ajedrez?”. Quien no ha vivido los horrores de la guerra no es plenamente consciente de lo que conlleva un conflicto armado y de las graves consecuencias civiles y sociales que arrastran en el tiempo. Aquellas generaciones que están acomodadas en el bienestar que ahora disfrutan y por el que lucharon sus abuelos no saben lo difícil que fue alcanzarlo. Seguramente, es por lo que algunos hablan y actúan desde la osadía más irreflexiva utilizando un verbo vacuo y carente de enjundia fruto del arrojo de quien tiene la nevera llena y la televisión por cable que le acompaña en su imprudente regurgitar de tópicos y peligrosas demagogias.

Soledad al atardecer de Javier Navas Olóriz no bruñe escarapelas con su contenido sino que habla con el corazón de la pluma en la mano y a porta gayola sobre los recuerdos que, cocinados a fuego lento, asaetean a su autor en un piélago de sensaciones, nostalgias y rincones de un pasado al que ha decidido sacar brillo y actualizar para dar testimonio a su círculo más cercano, testigos del apostolado de la historia, su historia, nuestra historia. La llave de esta acuarela narrativa de claroscuros que yacía en un cajón cerrado de la memoria es ahora entregada a los nietos para que, llegado su momento, puedan interpretar y registrar la mochila del autor. Se pasa el testigo de aquellos ojos cansados que miraron a la insondable barbarie humana a unos nuevos e inocentes que deben conocer la verdad sobre los que tanto dieron por ellos.

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Año 1950-1955. Plaza del Azoguejo y Acueducto. Autor: Roberto Kallmeyer.
Filmoteca de Castilla y León.

LAS TRES CARAS DE LA MONEDA – JORDI BELDA VALLS – AUTOPUBLICACIÓN (2018)

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TÍTULO: LAS TRES CARAS DE LA MONEDA.

AUTOR: JORDI BELDA VALLS. TWITTERFACEBOOKINSTAGRAMWEB

EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2018.

PÁGINAS: 158.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Una explosión en la casa de la familia Ávid da inicio a una intrigante trama donde se aproxima la empatía a través de las historias de sus tres protagonistas. Una novela contada en varios tiempos donde las ansias de poder y de cambio se enfrentan continuamente. No hay más ciego que quién se embriaga de poder para sentenciar parcialmente la realidad.

– AUTOR –

Era una noche de agosto nublada y mi madre iba dirección al hospital. Había llegado el momento y la verdad es que al igual que ella, yo no estaba preparado. Después de varios empujones y gritos, terminé viendo la cara del médico sobre las dos de la madrugada (si salía tenía que ser de noche). Años después el no estar preparado me siguió persiguiendo. Nadie nunca está verdaderamente preparado, si lo estuviese no tendría sentido pasar por esta concatenación de retos que es la vida. Después de repetir tercero de ESO algunas personas me siguieron diciendo que no estaba preparado, otras creyeron en mí, a la mayoría les dio igual y la verdad es que a mi tampoco me importó. Trabajé en diferentes sectores, sobre todo en hostelería. Trabajar cara a la gente es algo que todas y todos deberíamos hacer alguna vez en la vida, ya que ayuda a empatizar con personas muy distintas, a tener paciencia y si estás dispuesto a escuchar, muchas personas te acaban enriqueciendo aunque sea con pocas palabras. Estudié dos ciclos formativos, un grado en Telecomunicaciones y un posgrado en Computación Paralela. Actualmente estoy realizando un Doctorado de Telecomunicaciones. Se podría decir que soy de números pero nunca me ha gustado clasificar a las personas de manera tan binaria. 
Desde hace años he escrito en las redes sociales dando la turra a mis contactos e iniciando diferentes proyectos casi siempre de manera excesivamente impulsiva. En 2018 auto publiqué mi primera novela y mi primer poemario. Las razones de hacerlo por mi cuenta y no a través de una editorial son las siguientes: La principal de ellas es porque no soy una persona conocida y por tanto la mayoría de editoriales no quieren arriesgarse a no rentabilizar la publicación, o directamente no pueden considerar la obra por la saturación de propuestas pendientes que tienen. Algunas editoriales que sí han tenido interés, piden que inviertas una parte (comprando ejemplares o pagando) para asegurarse de no perder dinero al no ser (de nuevo) una persona conocida y tampoco aseguran un trabajo de promoción. Otra opción participar en concursos, pero esta opción lleva mucho tiempo hasta que se da el veredicto y obviamente la probabilidad de ganar es extremadamente baja. Soy consciente de lo difícil que es tener la oportunidad de que la gente me lea en un mundo saturado de estímulos, pero siempre he sido de intentar todo aquello que quiero. Para algo hemos nacido. Agradeceré infinitamente todo el apoyo y esfuerzo de las personas que decidan ayudarme en esta odisea.

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A aquellos que van más allá de una trama política y bélica en sus lecturas y que valoran notablemente que el autor “se moje” y exponga sus motivos e inquietudes éticas y morales en un mundo cada vez más mediatizado y convulso. Interesará a aquellos lectores que prefieren que las historias que les narran no sean unidireccionales, sino que tengan varios puntos de vista para que puedan confrontarlos con sus propias inquietudes personales.

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La presente obra les sabrá a poco a aquellos lectores más acostumbrados al thriller con tintes cinematográficos y furioso en sus formas. También rebajará el interés de los que anteponen la complejidad narrativa y de la trama a las reflexiones y diferentes postulados aportados por los personajes como forma de asirse a una vida mediocre, esquiva y descorazonadora.

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“Iba amaneciendo despacio, tanto como la velocidad a la que avanzaban. Tal parecía como si, con toda la educación del mundo, pidiesen permiso a cada metro cuadrado de la tierra para pasar por encima y, al igual que el sol se alza cada mañana humilde, hasta convertirse en los protagonistas del escenario de las vidas de los habitantes del Desierto Naranja. Sabían perfectamente que, solo con humildad, se consigue llegar hasta el final ya que esta aporta la prevención necesaria para lograr la victoria”

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Hoy traemos para reseñar el libro Las tres caras de la moneda de Jordi Belda Valls. Profundo diagnóstico, realidad ficcional, batalla de modernidad que elucubra la sociedad que nos ha tocado vivir, de los resortes que la sustentan y de la autopsia de los cadáveres que va arrastrando por el camino. El autor nos conmina a un ejercicio de posicionamiento incómodo tras las varias ofertas que nos ofrece en sus tres menús repletos de razones, circunstancias, reflexiones y verdades. Esta novela corta, más allá de la trama expuesta y de las propias peripecias narrativas, está acompañada por un profundo poso de cronista de batallas sociológicas en las que el autor mueve las marionetas de su teatro itinerante para despegar los párpados de aquellos que, tras sus muros y rejas electrificadas, defienden sus derechos a no ser molestados por otras visiones ni realidades alternativas.
cover_issue_16811_es_ES.jpgMargarita Vázquez Campos y Antonio Manuel Liz Gutiérrez, firman el libro La noción del punto de vista, exponiendo un análisis integral de la composición del concepto. Nos indican que, aunque es crucial en muchos discursos, la noción no ha sido correctamente analizada. Afirman que los primeros filósofos griegos clásicos, Parménides y Heráclito entre otros muchos, discutieron la relación entre “apariencia” y “realidad”; cómo los diferentes puntos de vista se conectan con la realidad en la que nos movemos. El concepto de “punto de vista” es altamente complejo, irracional, multifuncional y ambiguo. Muchas cosas pueden ser juzgadas desde ciertos puntos de vista personales, tradicionales, éticos o morales. Concluyen que nuestro conocimiento sobre la realidad fijada en nuestro cerebro es, a menudo, inestable y relativo a un punto de vista fijo y concreto.
Las dos caras de los personajes del cine y la TV.jpgLas dos caras de la moneda, es el dicho popular que nos indica que una misma persona, hecho o circunstancia puede tener dos efectos contrarios, confrontados y, aparentemente, irreconciliables; son los dos polos de un imán que se repelen hasta el infinito, o el cara y cruz de dos realidades que estando pegadas nunca logran mirarse directamente a los ojos para entablar un punto de conexión y acuerdo. La tesis y la antítesis se intentan dar la mano por debajo de la mesa para que nadie se dé cuenta de que se buscan, pero no se encuentran sin la ayuda de la síntesis (la tercera cara de la discordia). Recuerden a Dos caras de los cómics de Batman que lucha por llegar a un punto de unión entre sus dos personalidades para poder conciliar un único parecer en la realidad. Este personaje padece una personalidad disociativa fruto de las malas experiencias y de los palos que le ha dado la vida. Héroe y villano que intenta alcanzar la tercera vía, aquella que le permita reconciliarse consigo mismo y con su entorno. Jordi Belda Valls introduce en su novela esta tercera vía. La que utilizará para explicarnos sus razones sociopolíticas de un tiempo convulso de corrientes de pensamiento, populismos de masas, noticias falsas (las mediáticas fake news), adoctrinamientos tecnológicos y explotaciones humanas desde el primer al tercer mundo.
DIOS-JANO.jpgLa presente obra juega con tres momentos temporales y geográficos que son narrados de manera muy eficaz para la trama de la narración. Al ser una novela relativamente breve no queda un espacio significativo para seguir la progresión de los personajes, sino, más bien, para los devenires de sus caminos. Aquí es donde el autor hace más hincapié. Estas tres caras observan realidades diferentes en su cotidianidad, ya sea en lo más alto del escalafón del poder político, en la lucha de guerrillas de un país inestable o en los gajes del oficio del periodismo. Todos tienen sus ópticas bien afinadas pero se reflejan en espejos que únicamente les devuelven sus propias miradas y no las del contrario. Jordi Belda Valls se rebela (y se revela) contra un sistema injusto que bebe los aromas de su triunfalismo económico desgastando a todos los maltratados por el mismo. Un organigrama político henchido de desigualdad y de afrentas burocráticas laberínticas que dirige las voluntades del vulgo, afanándose por esquilmar los bolsillos y las ilusiones de los ciudadanos encasillados según su agenda de contactos. Tendremos la ocasión de asistir a un complejo entramado político, comercial y bélico que confluye en las distintas realidades en las que se pliegan los protagonistas para sobrevivir en un contexto que no permite llegar el segundo a la línea de meta.
La presente novela es un ejercicio reivindicativo y explicativo de la legítima lucha del individuo por seguir adelante, procurándose un estado del bienestar personal donde consagrar sus sueños e ilusiones. Lucha que tiene muchos frentes y donde el sistema democrático tiene mucho que avanzar en sociedades que aún se hayan asentadas en la Edad Media en legislación, confesionalidad y falta de protección a los más desfavorecidos (menores y mujeres principalmente). La empatía como forma de entendimiento, concordia y avance humano. Una novela dividida en tres ángulos que de manera tangencial buscan tocarse pero que en la mayoría de ocasiones chocan en un delirio universal de falta de comunidad. Jordi Belda Valls piensa que aún no está todo perdido y que la esperanza de la conciliación de intereses todavía es posible.

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FOROLIBRO.COM GANADOR CONCURSO DE RESEÑAS

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Forolibro.com ganador del concurso de reseñas del libro #MichaelDeberíaMorir de Jackson Bellami, organizado por Editorial Labnar.
RESEÑA: forolibro.com/2019/01/27/michael-merecia-morir-jackson-bellami-ediciones-labnar-2018/

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