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LOS HORIZONTES DUERMEN EN EL OCÉANO

LOS HORIZONTES DUERMEN EN EL OCÉANO

– GUSTARÁ:
A todos los lectores adultos que disfrutan de los libros de viajes, de aventuras, de intrigas, de corruptelas del poder y de amoríos clásicos sin ñoñerías innecesarias. Todo ello muy bien sazonado en planteamiento narrativo e histórico, documentación y ambientación de quien ha pisado el camino antes de narrarlo. Una aventura clásica que huye de lo digital y entra de lleno en un tiempo en el que la mochila al hombro era el pan nuestro de cada día de muchos hombres y mujeres que no volvían a sus hogares hasta no encontrarse consigo mismos.

– NO GUSTARÁ:
A aquellos lectores que no dan tanta importancia al contexto de la narración y quieren un ritmo frenético desde el primer momento. Tampoco será del gusto de aquellos que no aprecian el ingente trabajo que hay detrás de una trama de ficción para que su contexto sea lo más parecido posible a la realidad de los sucesos que se narran.

– LA FRASE:
“Desconcertado por aquel inesperado cambio de situación aguardó impacientemente mientras escuchaba como su oración se iba apagando al alejarse. Cuando de nuevo se hizo el silencio se giró tal y como le había pedido… y lo que vio entonces le dejó totalmente anonadado. Una oscuridad infinita plagada de estrellas bajaba desde la bóveda celeste sin permitirle distinguir entre el mar y el firmamento. Los astros estaban el lo alto -observó-, pero también estaban ahí abajo, rutilantes sobre las aguas a pocos metros de sus pies. Miles de puntos de luz de similar tamaño y un color ligeramente azulado brillaban flotando por todos lados alrededor de él. ¡Era increíble! -pensó mientras experimentaba una felicidad enorme-. ¡Debo estar alucinando! ¡Aquel elixir era excepcional!”.

– RESEÑA:
Hoy traemos la reseña de Los horizontes duermen en el océano de Jordi Viola Giner. Novela de ficción pero con un alto contenido de género de viajes y de reflexión social y cultural sobre un país rico en historia, folclore y cultura oceánica que ha visto como a lo largo de los siglos se ha transformado, de un emplazamiento completamente inaccesible a los forasteros y turistas, a uno de los centros de ocio y recreo más importantes del océano índico. Lugar de asueto de grandes fortunas, viajes de novios y algún que otro afortunado viajero, como el protagonista del presente libro, que tuvo el privilegio de acudir a la llamada de este remoto lugar antes de que, definitivamente, las hordas de turistas esgrimieran sus pulseras de todo incluido y publicaran sus falsas modestias y glorias efímeras a golpe de fotografías para Instagram. Hay lugares tocados por la varita de la madre naturaleza que en cuanto son “asaltados” por la masificación de los grandes tour operadores pierden su esencia y su razón de ser.

Tras los deslumbrantes y paradisíacos hoteles de lujo todo incluido de la república de las Maldivas se encuentra un país rico en antecedentes históricos y cuna de una legendaria cultura insular y navegante, que aquí Jordi Viola Giner trata de reivindicar con todo el cariño de quien pisó y vivió entre aquellas islas y atolones. Antes de que las villas overwater jalonaran el paisaje de sus aproximadamente 1200 islas, con poco más de 200 de ellas habitadas, hubo un tiempo en el que la tradición y las costumbres de los antepasados eran el devenir del día a día de sus pobladores. El autor cual el aventurero y etnógrafo, Thor Heyerdhal en la expedición Kon-Tiki de 1947, encuentra en el protagonista de esta historia el álter ego de su propia singladura por estos territorios vírgenes. Los horizontes duermen en el océano también nos trae a la memoria, El navegante, la obra inmortal de Morris West. Ambas huelen a mar por los cuatro costados y perfilan de manera sobresaliente la navegación y los oficios de las gentes del mar como piedra angular de la cotidianidad de sus personajes. Jordi Viola se adentra en los secretos de su “Aku-Aku” particular, enraizando historia y narrativa de ficción en un solo cuerpo que funciona como un engranaje recién engrasado y calibrado. En ningún momento la narrativa se aleja de su contexto, ambientación y trasfondo histórico y social. Toda la ficción está engarzada dentro de un marco realista, claramente identificable y ampliamente documentado. Paradigmático es el apéndice final donde se pone de manifiesto la prolija información que aporta el autor a los lectores que se hayan quedado prendados por la historia y que quieran saber más del contexto en el que está desarrollada la presente obra.

Respecto a la trama de la novela, que aquí no desvelaremos, como nunca hacemos en nuestras reseñas, hay que destacar sus trazas a Ken Follet, Frederick Forsyth, Robert Ludlum, Robert Harris y algo de Clive Cussler. Toca palos de intriga y espionaje político. Una nación que tiene una vasta historia desde siglos antes de cristo y que ha pasado desde la colonización holandesa al protectorado británico hasta su posterior independencia en 1965. Tras ello una convulsa y tensa lucha por el poder que ha llegado hasta nuestros días entre golpes de estado, períodos de mayor o menor prosperidad, hasta la actual república presidencialista con el islam como religión oficial. Todo este caldo de cultivo es el que emplea el autor para recrear una ficción plausible y camaleónica donde se dan cita unos personales notablemente perfilados que irán caminando en paralelo con la historia de este país en tiempos convulsos y entre disputas internas. La cadencia del relato dota de mayor peso a personajes y a escenas bien documentadas sobre el terreno que al ritmo frenético y cinematográfico de Dan Brown o al más barroco y denso de John LeCarré. Los horizontes duermen en el océano bebe de la aventura clásica y se aleja de postulados más modernistas, efectistas y, en ocasiones, vacíos. A lo largo de toda la lectura de la novela de Jordi Viola podemos reconocer una voz propia y particular de aquel que ha quedado prendado de un lugar, de un tiempo y de sus gentes. La prolífica descripción de hechos, paisajes, costumbres y leyendas nos da una idea de hasta dónde puede llegar el compromiso de un escritor con su obra. Pisando el terreno y conociendo la idiosincrasia particular de estas tierras ha conseguido urdir un producto que enmarca a la perfección una geografía y una historia que para la mayoría de occidentales se asocia únicamente al descanso y al lujo. La novela se lee sabiendo que detrás hay un gran trabajo. Luego ya será el lector el que la enjuicie, pero lo que no se podrá pasar por alto es la sobresaliente ambientación de todas sus secuencias narrativas.

Novela de interesante reparto coral, de intrigas, de misticismo y leyenda, de tradición y de encuentro entre almas opuestas pero de corazones que laten en sintonía. Todo confluye en una historia de lucha, superación, intereses políticos y de búsqueda de un lugar en el que, hasta recientes fechas, se podía tocar el aspecto más primigenio de su sociedad a través de su cultura, su idioma, su gastronomía y su magia antigua. De aquello quedan relatos como el presente que nos dibujan un tiempo en el que, antes de la aparición de las grandes multinacionales hosteleras, era posible navegar por lugares en los que pocos extranjeros se habían aventurado. En un mundo cada vez más pequeño e interconectado estamos de enhorabuena cuando un autor nos hace evocar tan hondamente el sabor a sal embarcados en un velero venturoso del que no tenemos más remedio que dejarnos llevar por su marejada.


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