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RESEÑA: MONSTRUOS – NOEL PÉREZ BREY – VALHALLA EDITORES, 2022.

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OBRA: MONSTRUOS.
AUTOR: NOEL PÉREZ BREY – WEBGOODREADSFACEBOOKINSTAGRAMTWITTER
EDITORIAL: WALHALLA EDICIONES, 2022 – WEB
PÁGINAS: 312.
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 – SINOPSIS –

Topete roba a su madre el préstamo para el entierro del abuelo y, enrolado en una barraca de feria, llega a la capital. Medrando y extorsionando, convierte una ruinosa atracción de monstruos en uno de los mayores espectáculos del Madrid de principios del siglo XX. Pero, cuando se enamora de una de las cantantes y la ambición acaba con sus ilusiones, quizá la única salida sea el asesinato. Noel Pérez Brey nos presenta una novela con ambiente circense, de cabaret, de las barracas y museos de monstruos que existían antaño, donde las intrigas y los bajos fondos se entremezclan con el espectáculo.

– AUTOR –

Noel Pérez Brey

NOEL PÉREZ BREY (Toledo, 1979). Licenciado en Filología Hispánica y en Administración y Dirección de Empresas. Responsable de Revista Literaria Visor, especializada en los distintos aspectos del relato corto. Entre otros premios, ha recibido el accésit en el VIII Certamen Sierra de Francia de Relato (2022, San Miguel de Robledo, Salamanca), fue finalista en el I Concurso de Relatos Breves Enrique Gallud Jardiel (2016, Alicante), tercer premio en el XI Concurso de Relato Breve del Museo Arqueológico de Córdoba (2014, Córdoba) o primer premio de narrativa en el Iparraguirre Saria de 2008 (Zumarraga-Urretxu, Guipúzcoa). Elegido como uno de los Talentos 2013 por el diario El País. Ha publicado tanto en antologías como en obras editadas en virtud de los galardones conseguidos, y ha colaborado con múltiples cuentos y estudios críticos en distintas revistas literarias. En 2018, publicó su último libro de relatos: El tiempo está próximo (Editorial Tandaia, Santiago de Compostela), y, en la actualidad, trabaja en su próxima novela.

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A todos los lectores que agradecen que las buenas historias se armen desde los cimientos hasta el tejado. Monstruos es una lectura que conjuga una trama de investigación criminal a lo largo de toda su extensión, pero que pone el foco principal en su costumbrismo histórico de un tiempo de feriantes, picaresca y supervivencia de los más menesterosos de la sociedad. Tiempos de espectáculos y asombros callejeros e itinerantes antes de que la ciencia, la electricidad y el televisor se adueñasen de los sueños de los clientes. Una época de abusos de poder, pero de una gran libertad de acción vital. Tiempos difíciles. Dickens, como nadie en el género del realismo social, lo expresó en el inicio de Historia de dos ciudades: <<Era el mejor de los tiempos y era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo que poseíamos, pero nada utilizaríamos; íbamos directamente al cielo y nos extraviábamos en el camino opuesto. En una palabra, aquella época era tan parecida a la actual, que nuestras más notables autoridades insisten en que, tanto en lo que se refiere al bien como al mal, sólo es aceptable la comparación en grado superlativo>>.

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Aunque Monstruos no llega a las trescientas páginas, algunos lectores echarán de menos que el tono y fórmula de thriller/bestseller no impere en esta narración. Monstruos es más de atmósferas que de una tensión dramática y cinematográfica exacerbada. Se cuece a fuego lento y esto podrá desesperar a los lectores impacientes del: «bueno, esto está muy bien, pero ¿quién es el asesino?». Tampoco satisfará a los que prefieren lecturas ligeras en las que los diálogos barran por goleada a la descripción de escenas, sucesos y lugares históricos.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

«El feriante vestía de levita y chistera baja y se había rizado con sumo esmero las guías del bigote al tiempo que Topete se anudaba el corbatín, se perfumaba y se enceraba el flequillo aun a sabiendas de que cualquiera advertiría el ojo que el canguro le había dejado a la funerala, pero todo se presumía tan nuevo y rico, y las calles estaban tan bien alumbradas y adoquinadas en aquella parte de Madrid que no le extrañaría que de semejante automóvil saliera la mismísima Victoria Eugenia del brazo de Alfonso XIII».

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Hoy traemos para reseñar: Monstruos, de Noel Pérez Brey. Una fábula picaresca de supervivencia llena de claroscuros. Un viaje cíclico dentro del alma indómita de la figura del feriante que siempre va un paso por delante de sus clientes, ya que le sobra calle, aunque le falten monedas. El autor nos presenta a un colectivo que siempre ha transitado en el filo de la cuchilla. Entre el amor y la expectación de las poblaciones por las que pasan y el odio de los que, con y sin razón, piensan que estos “trashumantes sin hogar” solo pueden desestabilizar las comunidades en las que se establecen durante unos pocos días. Y como de todo hay en botica, están los que llenan la bolsa con sus espectáculos y siguen su camino hasta los que se aprovechan de las pobres gentes a las que timan o estafan. Aquí el autor da su punto de vista de lo que significa una vida peregrina que algunos utilizan como rampa de lanzamiento de su carrera, y en la que otros, tristemente, se dejan ahí sus sueños, al quedarse de manera permanente. Valga el ejemplo de Elvis Presley en sus inicios de ruta itinerante con el coronel Tom Parker. Los sueños se transportan de ciudad en ciudad, pero pueden quedar atrapados sine die si uno no es capaz de saber en qué momento abandonar El viaje a ninguna parte (Fernando Fernán Gómez, 1986).
La_parada_de_los_monstruos-967573588-largeCuando Tod Browning rodó La parada de los monstruos (Freaks, 1932) no sabía que se iba a convertir en una película de culto, aclamada por crítica y público. (Actualizada con un lenguaje y mecánicas más familiares en El gran show, Michael Gracey, 2017). Hay algo perversamente magnético al mirarse en la cara oculta de la naturaleza. Todo un ejercicio de voyerismo al observar desde la grada a aquellos que llevan la tara y la excepción biológica en sus cuerpos. Quizás será por sentirnos agraciados, quizás será por sentirnos superiores, el caso es que el ser humano se jacta siempre que puede de observar todo aquello que le recuerde, que sigue vivo, de una pieza y con todo en su sitio. Lo hemos visto en muchas ocasiones, la fuga hacia delante. El feriante como correcaminos de la libertad que deslumbra al adolescente que busca un horizonte de oportunidades lejos del feudo patriarcal. Es entonces cuando se embarca en un alucinante deambulare con una troupe tan variopinta como experimentada que vuelven cuando el infortunado cliente va y se defienden unos a otros de un público a veces hostil, a veces cruel. Tenemos magníficos ejemplos de escapadas furtivas: desde la escapada de Max, huérfano y maltratado del circo en el que trabaja (La tía de Frankenstein, 1987), hasta las peregrinas aventuras de Kvothe con artistas itinerantes en El nombre del viento (Patrick Rothfuss, 2007). También podemos mencionar la serie Carnivale (Daniel Knauf, 2003) en la que durante la Gran Depresión un huérfano se une a un circo que es una mezcla de freaks, prostitución y vaudeville. Ángeles y demonios atrapados en un ciclo sin fin en el que tienen que exponer sus mejores (y más patéticas dotes grotescas) para poder sobrevivir de la risa y el oprobio público.
19989Monstruos, de Noel Pérez Brey, está imbuido de este espíritu. La del fugitivo en busca de una libertad en tierra extraña. La novela está bien cimentada, tapizada de descripciones y pintura de escenas. Monstruos escenifica todo con pormenorizado acierto para que el lector sienta mucho más cerca una etapa en la que la trashumancia personal y los rigores del camino eran lo cotidiano. (Acordémonos de El médico de Noah Gordon o del mismísimo El Quijote de Cervantes). Dormir al raso, ganar unas monedas al paso o comer cuando se pueda y de lo que sea pueda ha quedado desterrado, al menos en el mundo occidental que conocemos. El trabajo itinerante moderno se está acuñando con el término de «Nómada digital», pero no tiene nada que ver con las difíciles condiciones y la falta de recursos de aquellos pioneros artistas poliédricos. El lector agradecido sabrá incorporarse a la Barraca (mismo nombre que la de Lorca) de Topete, el pillo protagonista con trazas de esa picaresca tan española, y seguir su día a día tan alejado de los quehaceres de una familia tradicional y rural.  En este caso, Oz lo situará el protagonista en Madrid. Mientras, en sus andaduras, se encontrará con todo tipo de aprendizajes, tanto de sus compañeros de camino como de las gentes que se encuentra (mozas incluidas). Todo un ritual de paso a la edad adulta, a golpe de garrote (que si se descuida es vil) y muchos desvelos. Topete mirará al mundo con unos nuevos ojos. Su piel se irá endureciendo a cada etapa que va consumando. Cual tablero de la Oca, el protagonista irá casilla a casilla, hacia la muerte o hacia la salvación.
El autor pinta el lienzo de Madrid como una cacofonía de comercio, tenderetes, chamarilería, mercadillos, salón de pelanduscas… Todo ello aderezado de vapores de espabiladas miradas y gritos de ¡tonto el último! Llega el momento de la verdad en el que el protagonista deberá sacarse las castañas del fuego y <<hacerse un hombre>> si no quiere sucumbir a la lógica del gobierno de los más fuertes. En tiempos en que los gabinetes de curiosidades iban cediendo terreno a la lógica, a la ciencia y a la incipiente comunicación que alejaba las brumas de la leyenda y el folclore en las grandes ciudades, quedaban todavía unos valientes virtuosos que seguían persiguiendo el asombro del respetable a lo Circo del sol contemporáneo. Un último reducto de varietés que conseguían el favor y las monedas de los menos avezados en estas lides de espectáculos itinerantes que intentaban cumplir el sueño de todo feriante: asentarse y que el público acuda en tropel, en lugar de recorrer los caminos para atraerlos… Duros tiempos crepusculares en los que el cine, los toros, el teatro o el fútbol se iban comiendo, poco a poco, la parcela de los shows más grandilocuentes y efectistas.
Noel Pérez Brey nos lleva con este relato a un tiempo ya perdido, donde el funambulismo de sobrevivir era el pan nuestro de cada día. Dibuja un Madrid exquisito y unos personajes bien definidos que tienen como bandera, patrón y lealtad, un plato de lentejas calientes. Fueron tiempos de agudizar el ingenio, de mirar con recelo, de saber de todo un poco y de improvisar para no caer en la cuneta. A esto hay que sumar una gramática y un vocabulario adaptado a la época y a la voz de los protagonistas, que harán las delicias de aquellos lectores que valoran el esfuerzo del escritor que da un buen festín, en lugar de un correteo trillado y una narrativa de saldillo. Mención también a Walhalla ediciones por empeñarse en publicar unas obras muy trabajadas en todos los aspectos y apartados. Da gusto tener una de sus publicaciones entre las manos. Magnífico trabajo.

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RESEÑA: LA HIGUERA DEL INFIERNO – CRISTINA ARROYO GONZÁLEZ – UNIVERSO DE LETRAS, 2022.

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OBRA: LA HIGUERA DEL INFIERNO.
AUTORA: CRISTINA ARROYO GONZÁLEZ – WEB – FACEBOOKINSTAGRAM
EDITORIAL: UNIVERSO DE LETRAS, 2022 – WEB
PÁGINAS: 280.
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 – SINOPSIS –

Tras un intento de suicidio, René, periodista de profesión, decide que es hora de dejar su trágica vida atrás y acudir a terapia. Este es el motivo por el que fija su residencia de forma temporal en una nueva ciudad, San Bartolomé de la Vega. Allí conoce a Marisa, directora de APOVI, una asociación que trata los problemas que provocan el sufrimiento psíquico causante de este tipo de actos. Sorprendido, sin muchas ganas y obligado por sus circunstancias personales, acepta un encargo de ella que recibe nada más llegar: escribir un artículo sobre la labor que desempeña esta organización. El proceso de documentación le guía hasta un extraño patrón de suicidios en la ciudad que se suceden desde 2016 y que guardan dos macabras coincidencias, el lugar y la fecha. Es noviembre de 2019 y René comienza una carrera contra reloj con el fin de averiguar los secretos que esconde cada una de las víctimas para evitar que la tragedia se repita un año más. La investigación le guiará por un camino tan desconocido como siniestro hasta descubrir qué es lo que conduce a algunos vecinos de esta enigmática ciudad a lanzarse al tren a su paso cada veintidós de noviembre.

– AUTORA –

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Cristina Arroyo González (Baracaldo, 1972), estudió Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad del País Vasco. Durante quince años trabajó en una entidad financiera hasta que decidió iniciar una nueva etapa y lanzarse a la aventura de escribir. En la actualidad, reside en Bilbao, aunque hasta la mayoría de edad mantuvo su residencia en el Valle de Mena, escenario de su primera novela, La casa de las capitanas publicada en junio de 2021; un original thriller muy bien acogido entre los lectores aficionados a la literatura de suspense.

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A los lectores de novela policíaca con variedad de sospechosos y presuntos culpables. A quienes ven con agrado la inmersión de periodistas y escritores en el mundo de la investigación policial. La higuera del infierno también será del interés de aquellos lectores amigos de los diálogos cotidianos y directos al uso, con ausencia de lenguaje barroco y enrevesadas descripciones narrativas. Agradará a quienes disfrutan contemplando actitudes y actividades poco habituales que comportan riesgos de los personajes.

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A los lectores más afines al thriller “purista” y a los ritmos narrativos trepidantes con efectistas persecuciones, tiroteos y explosiones en cadena. Tampoco será del gusto de aquellos seguidores de las escenas extraordinariamente cruentas y escenarios del crimen recargados con profusión de elementos gore. A quienes prefieren planteamientos sin margen para las licencias literarias que escapan a trayectorias encarriladas por lo habitual y cotidiano, olvidando que, muchas veces, lo extraordinario se produce en la puerta de al lado.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

<<No la miseria en morir consiste; solo el camino es miserable y triste…>>
Permanecía sentada en posición relajada, pero la tensión la llevó a inclinarse sobre la mesa para observarlo más de cerca. No daba crédito a lo que veía. Cada víctima había recibido un fragmento diferente que determinaba el orden del suicidio, comenzando en 2016 con Alonso Álvarez y finalizando en 2019 con Octavio González. No observaba coincidencias entre ellos, salvo que todos eran hombres jubilados.

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En los tiempos que nos ha tocado vivir, con la paulatina extinción de lo analógico y lo tangible en beneficio de lo digital, virtual y metaversiano, se transmutan usos y costumbres antaño sólidamente establecidas. Curiosamente, al parecer de ciertas estadísticas, los lectores amantes del papel no disminuyen paralelamente a la desaparición de las pequeñas librerías, pero, eso sí, normalmente se ven privados del placer de hojear un libro para hacerse una idea de su contenido antes de comprarlo. Así que, como antídoto, se ha ido abriendo paso la impresión en la contraportada de muchas novelas y ensayos de las sinopsis que, con mayor o menor fortuna, orientan al lector en un intento de atraer su atención haciendo a la vez el menor spoiler posible. Lo que se venía conociendo como “destripar” el contenido. Dichas sinopsis pueden viajar con fluidez por los medios digitales y redes sociales actuando como escuderos de sus señores en papel.
datura-stramonium8Hoy nos fijamos en la sinopsis de La higuera del infierno, de Cristina Arroyo González, que nos parece un buen ejemplo de equilibrio y atractiva puerta de entrada a la novela que nos anuncia. Allí encontramos al protagonista, René, cuya tentativa de suicidio y posteriores terapias de superación le llevarán a una cadena de situaciones insospechadas, dramáticas y peligrosas que, en buena parte, compartirá con la vecina que el azar le ha proporcionado en una vivienda prestada, la inspectora del Cuerpo Nacional de Policía, Eulalia Balaguer, coloquialmente Laia. Laia tendrá que utilizar todas las herramientas a su alcance, técnicas, materiales y humanas para desvelar un tenebroso misterio y poner fin a una cadena de muertes poética y enigmáticamente enlazadas por unos versos del denominado Fénix de los ingenios por el mismísimo Cervantes. Esta circunstancia contribuye a enrevesar la intriga y probablemente llevará al lector a recordar, mutatis mutandis, que recursos semejantes fueron empleados por otros autores del género policíaco y de misterio. Muchos evocarán las canciones infantiles de aquellos ratones que corrían tras la mujer del granjero o los ahora innombrables negritos que se cortaban con un hacha o eran picados por una avispa (entre otras letales causas de su muerte).
También el cine tiene innumerables ejemplos de versos, citas y poemas que, originalmente creados para otros fines por pensadores, filósofos, bardos y poetas, acabaron prisioneros en el interior de un criptex. Muchos fueron escritos con líquido vital e incluso grabados en piedra milenaria, acero bien templado o en oro refulgente. Que le pregunten, por citar una muestra, “al peregrino que habría de pasar”, en la espectacular película Indiana Jones y la última Cruzada de 1989, con guion de Jeffrey Boam, dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Harrison Ford y Sean Connery encabezando un reparto de alto nivel. El ámbito geográfico de la acción de La higuera del infierno se desarrolla en España, en la Comunidad de Castilla y León, en la literaria población de San Bartolomé de la Vega que, a pesar de sus referidos setenta mil habitantes, recuerda más, por el ambiente reflejado, al pequeño y emblemático St. Mary Mead de Miss Marple.
61HBNA3I0hLCristina Arroyo González desde su debut en el mundo de la novela parece tener inclinación a relatar las investigaciones llevadas a cabo, casi casi al alimón, entre un inspector y una “civil” o un “civil” y una inspectora como es el caso que nos ocupa. Este planteamiento le permite a la autora alumbrar comportamientos ocasionalmente peculiares, fuera de los cánones y los corsés reglamentarios para unos y de la lógica para otros. En La higuera del infierno se pone en juego a un amplio y variado elenco de personajes cuyos historiales, papeles e interacciones se mezclan y entrecruzan mientras los hilos conductores, obsesivos versos y fatídicas fechas, marcan la ruta y los hitos de la narración. Cristina Arroyo González encuentra incluso el oportuno hueco para hacer un pequeño guiño a la literatura policíaca y de misterio, colocando un ejemplar de su anterior obra (La casa de las capitanas) como una muñeca rusa dentro de otra, en La Higuera del infierno.
Desde el principio la narración avanza y se desliza con dinamismo, abriendo y cerrando caminos, vías, recelos y sospechas, de tal forma que el lector tendrá asegurado un variado seguimiento de protagonistas y secundarios, al tiempo que podrá poner a prueba sus dotes detectivescas. Los más avispados y expertos aficionados al género ya saben que a veces el culpable no es el mayordomo, de hecho, casi nunca es el mayordomo. Sobre todo, si no hay mayordomo. En todo caso, si el lector no busca una medalla al mérito policial con distintivo blanco, lo que seguro encontrará serán unos buenos ratos de ameno esparcimiento.

RESEÑA: NUEVOS HORIZONTES (UN CASO DEL DETECTIVE CALLEJA) – J. LUIS PASTRANA – EDITORIAL CÍRCULO ROJO, 2022

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OBRA: NUEVOS HORIZONTES.
AUTOR: JOSE LUIS PASTRANA – TWITTER
EDITORIAL: CÍRCULO ROJO, 2022 – WEB
PÁGINAS: 270.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ

 – SINOPSIS –

Odón Calleja es un inspector de policía asturiano, con los cuarenta bien superados y harto de un comisario jefe inepto, dependiente de los laboratorios y déspota. Pepe es un ingeniero, más o menos de la misma edad que Odón, que busca reorientar su vida profesional hacia la consultoría pericial por cuenta propia. Ambos se conocen casualmente y fundan la Agencia de Investigación Marbella, con oficinas centrales en La Felguera. Apenas han inaugurado la agencia, cuando el cadáver de un joven aparece en el río Nalón. La comisaría local de la Policía Nacional, dirigida por el «amado» exjefe de Odón, avanza rauda hacia el cierre del caso: «un suicidio de libro», se dice por sus pasillos y oficinas. Sin embargo, una antigua novia del finado desconfía de tal diagnóstico y encarga pesquisas complementarias al grupo de sabuesos recién creado. La sagacidad de los de la agencia y su trabajo en equipo harán el resto. Nuevos horizontes es la primera entrega de la serie dedicada al detective Calleja; un personaje atípico en el mundo de las novelas policiales porque no bebe, no fuma, no sufre y participa activamente en el crecimiento de una feliz familia, junto con su esposa Margarita y sus dos hijos.

– AUTOR –

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J. Luis Pastrana nace en Asturias, en la Cuenca Minera del Nalón, en 1962, en el seno de una familia tradicional de clase media. En 1988 finaliza sus estudios de Ingeniería Industrial y, desde entonces, ejerce ininterrumpidamente tal profesión. Aficionado desde siempre a la lectura y la escritura, aprovecha las circunstancias adversas del confinamiento y las regulaciones temporales de empleo por la covid-19 para iniciar su singladura literaria, narrando las peripecias del ingeniero sin nombre en su bilogía de intriga industrial, compuesta por las novelas Cuarenta estaciones y Fin de trayecto. Posteriormente, en la CdC —Colección detective Calleja—, da vida a la irrepetible Agencia de Investigación Marbella. Fuegos fatuos, la tercera entrega de la serie dedicada al detective Calleja, es su quinta novela, precedida de las ya citadas Cuarenta estaciones y Fin de trayecto, y de Nuevos horizontes y Los miradores verdes, las cuatro publicadas también por el Grupo Editorial Círculo Rojo.

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A los lectores de novela policíaca con ausencia de carambolas y sorpresas estrambóticas. A los amigos de las llamadas nuevas tecnologías que se utilizan con naturalidad y profusión en los ambientes detectivescos. A quienes ven al investigador privado como un trabajador que puede equipararse a cualquier profesional liberal sin complejos, traumas o amarguras complementarias. Nuevos horizontes también será del interés de aquellos lectores de novela corta que prefieren los diálogos cotidianos y sencillos al uso y la ausencia de enrevesadas descripciones narrativas. Tendrán también su recreo los amantes de los escenarios vigentes, con recorridos reproducibles, comercios e instituciones y, especialmente, del mundo gastronómico con algún “chigre” de buen yantar.

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A los lectores que prefieren las reglas clásicas del género, de patrón anglosajón, cuanto más negro mejor, y reniegan de la actualización de la narrativa detectivesca. A los entusiastas del característico detective privado norteamericano que utiliza sin recato sus puños y su 38 especial de cañón corto. Tampoco será del interés de aquellos seguidores de las escenas cruentas, forenses con dedos amarillentos de nicotina y mesas de autopsias, escenarios del crimen con profusión de elementos escabrosos y “gores”. A los lectores más afines al thriller y a los ritmos endiablados con efectistas persecuciones de cine y final suspenso en cada capítulo se les podría quedar esta novela distanciada de sus expectativas.

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—José Antonio, yo ahora solo soy un detective privado; me estás pidiendo que me inmiscuya en un caso abierto que estáis manejando en la policía. Yo no puedo hacer eso.
—Odón, no te comprometas más de la cuenta, pero oriéntame el tiro, por favor; descubre qué ha pasado. Las Pruebas de peso las buscaremos nosotros cuando a Amancio le apetezca, pero sabes que no podemos estar siempre esperando por algún informe o alguna prueba de laboratorio.

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No suele ser práctica aconsejable iniciar la lectura de un libro por el final y seguir su curso literario de atrás hacia delante. Tampoco comentar alguna pieza de una “saga literaria” anterior a otros eslabones posteriores que ya se hayan analizado y reseñado. Es verdad que la tarea resulta así mucho más fácil, pero encierra una especie de inocente trampa intelectual, parecida a la del economista que explica las causas de una crisis financiera a toro pasado, porque se posee parte del futuro de los personajes. Si se trata de un autor y una obra solvente, como es el caso de Nuevos horizontes de J. Luis Pastrana, resulta inevitable que sus entes protagonistas serán consecuentes y equilibrados en todas sus vivencias posteriores a lo que fue el inicio de sus aventuras como equipo. De esta forma los personajes se reencuentran con su autor y este los dirige hacia una nueva e incierta campaña de forma ordenada y armónica. En ese caso, toca elegir si plasmar la percepción, la reflexión y el comentario de la novela, intentando partir del cero absoluto o incorporar el “recuerdo” de obras anteriores o, incluso, la evocación de un “recuerdo del recuerdo”. Hoy optamos por una solución mixta, lo más aséptica posible, que esperamos redunde en beneficio de los lectores, cuyos gustos y rechazos habrán de coincidir forzosamente con quienes ya se hayan asomado a “Los miradores verdes” o hayan vislumbrado los “Fuegos fatuos” del mismo autor, o lo hagan en el futuro, pues su hilo conductor, por supuesto que no el único, es el detective Calleja y las peripecias de su agencia.
Con ese objetivo nos introducimos en la “asturianísima” Agencia de Investigación Marbella, conocedores ya de la razón primigenia de su chocante nombre, dados los 1029 km que separan su ubicación en La Felguera (concejo asturiano de Langreo) de aquella otra ciudad que los romanos llamaron Salduba en el 1600 a.C., al otro extremo de la Península Ibérica. El encuentro previo de Odón Calleja, fruto de la casualidad, el acuerdo y posterior asociación con el detective auxiliar Pepe Pastrana, también copropietario, nos orienta y pone en suerte para lo que está por llegar.
J. Luis Pastrana nos ofrece de inmediato el plano de las instalaciones, congruente con su uso anterior, que pone de manifiesto la inteligencia y profesionalidad de Odón Calleja, detective jefe y copropietario de la agencia, para reutilizar un local y adaptarlo milimétricamente a las necesidades prácticas de seguridad y también gratamente estéticas que le esperan como centro operativo. Esto es así hasta el punto de albergar un embrión de biblioteca lúdico-profesional cuyo volumen inaugural “El misterio de las cerillas” rinde homenaje a Ellery Queen (simbiosis literaria de los autores cuyos nombres profesionales fueron Frederic Dannay y Manfred Bennington Lee) al tiempo que, sutilmente, se estimula y orienta al lector hacia un modo de concebir y apreciar la novela de intriga.
La lista de personajes, principales y secundarios, al estilo de los mejores usos de Agatha Christie, completa el marco humano en el que se dibujará la acción y permite un primer contacto con el resto del equipo de investigación y colaboradores. Allí encontramos a un característico y polivalente auxiliar, Basilio “El Mangui”; a un cerebrito informático, El Guaje; a un pozo de ciencia y registro universal, encarnado en Matías Fernández (propietario y gerente de la Gestoría Dorado); incluso a un par de canes de diverso tamaño y pelaje como Lalo y el Pelos que completan y dan color a la nómina habitual de la Agencia de Investigación Marbella. El subsiguiente nudo narrativo, como manda la tradición policíaca, arranca con la aparición de un primer cadáver en mitad de una gestión detectivesca, rutinaria y menor, de los protagonistas. Desde ese momento el lector podrá disfrutar, con precisión, de todos los movimientos y gestiones que el personal de la agencia llevará a cabo para cumplir sus misiones y compromisos profesionales, al tiempo que gestionar las siempre complicadas relaciones que la investigación privada mantiene en España con la investigación oficial.
Afortunadamente, para los integrantes de la Agencia de Investigación Marbella, su manejo de la inteligencia emocional y las relaciones personales, su formación y experiencia (tanto académica, como profesional y ocasionalmente callejera o de “gramática parda”) deberían permitirles superar todos los obstáculos a los que se enfrentan. El lector, desde su cómoda atalaya, podrá juzgar si cumplen adecuadamente sus objetivos mientras disfruta con la panorámica de los “Nuevos Horizontes” de J. Luis Pastrana que, a buen seguro, no le defraudará.

RESEÑA: LA CASA SOBRE LA COLINA – JOSÉ MANUEL PÉREZ VARELA – AUTOPUBLICACIÓN, 2022.

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OBRA: LA CASA SOBRE LA COLINA.
AUTOR: JOSÉ MANUEL PÉREZ VARELA – FACEBOOKINSTAGRAMTWITTER
EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2022.
PÁGINAS: 375.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ

 – SINOPSIS –

La estrafalaria policía Aroa Pérez ingresa, de sopetón, en el grupo de los perdedores, un subgrupo de homicidios de la Jefatura Superior de Galicia que pasa por horas bajas. Desde su primer día de trabajo estará bajo las órdenes de Humberto, una persona atormentada, que lleva a cuestas muchos vicios y cuentas sin saldar. El subinspector le enseñará el oficio y desplegará todos sus métodos de la vieja escuela mientras lucha contra el fantasma de su pasado. Para ello contará con la ayuda de Josiño, criminólogo y voz de su conciencia. Juntos tendrán que esclarecer una serie de horribles crímenes en el rural gallego que llevan la firma de O lobishome da Penouqueira. Un asesino muy inteligente y escurridizo que pondrá a prueba y llevará al límite a los agentes… y al lector.

– AUTOR –

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José Manuel Pérez Varela (A Coruña, 1979) vive en Santa Cruz de Tenerife por motivos laborales. Desempeñó muchos oficios, desde operario de máquinas a programador, y actualmente trabaja en Telecomunicaciones para Policía Nacional. Casado y padre de un niño. Su primera obra autopublicada y solidaria fue Un corazón roto se viste de amarillo, disponible en Amazon.

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A todos los lectores de thriller policial en el que queda marcada la idiosincrasia patria sin necesidad de acudir a elementos puramente anglosajones que todos tenemos en el imaginario colectivo. La casa sobre la colina será la lectura ideal para aquellos que se deleitan con lecturas con brío, raudas y muy conversacionales, pero que no dejan al margen una notable investigación y documentación sobre la materia tratada. Suspenses y correrías bien hilvanadas se encontrará el lector que se acerque a esta obra.

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A los lectores que prefieren obras armadas desde la descripción pormenorizada por encima del realismo cotidiano. La casa sobre la colina no es una novela para los que buscan fórmulas de violencia suma, truculencia gráfica o lenguaje excesivamente deslenguado. Los que prefieran los modos y maneras del noir de otras latitudes tampoco encontrarán aquí su vehículo de diversión ideal.

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“El día comenzaba a clarear y la sombra del monte Penouqueira todavía invadía el tapiz de viviendas de los arteixáns. Aparcaron en la cima, cerca de la Casa de los Horrores y Fermín, por fin pudo vomitar los excesos nocturnos. Humberto contempló la majestuosa construcción. Parecía que la siniestra morada hubiese crecido a lo alto y a lo ancho, como si se hubiese alimentado de las almas de las chicas muertas y de las penas de los habitantes del pueblo”.

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48763223673_5ae2eac9ce_bHoy traemos para reseñar, La casa sobre la colina, de José Manuel Pérez Varela. Un thriller policíaco rural ambientado en Galicia y que sorprende gratamente por dar el mismo espacio a sus personajes que a la propia trama (algo muy interesante, cuando normalmente prevalece esto último sobre lo primero). Cualquier lector de largo recorrido se acaba dando cuenta de que no puede existir un género literario predilecto si cuando se aborda la lectura concreta a la trama no la acompañan sus personajes. Aunque la premisa, las escenas, las descripciones, los desencadenantes, los giros de guion, la carga emotiva o las aventuras más rocambolescas intenten seducir al lector, sin unos personajes que no empaticen ni estén creados con cierta habilidad la obra cojea. Ocurre en muchos géneros. Un ejemplo que todos conocemos son las películas de terror slasher. Es frecuente que los protagonistas de estas sean pura carnaza sin nada que aportar a la trama más que dejarse cazar por el psicópata de turno. Esta es una de las razones principales por la que el espectador, aunque no lo quiera reconocer, se sube al bando del tipo del machete, ya que los otros no se han ganado la empatía suficiente para merecerse seguir con vida ni un minuto más. Pero este ejemplo no se puede aplicar en La casa sobre la colina. Aquí el autor ha hecho un notable trabajo de creación, desarrollo y confrontación entre todos ellos. Todo un triángulo virtuoso que el lector experto sabrá agradecer. Toman tanto protagonismo que los propios capítulos de la novela están acotados con los nombres de los implicados en la acción. Recurso que servirá también a los lectores para ubicarse en cada salto de escena.
Una novela criminal de gatos y ratones en la profunda y hermética gallega rural. Entre hórreos, cruceiros y corredoiras neblinosas se sucederán una serie de cruentos acontecimientos que llevarán a un variopinto y heterogéneo grupo de investigadores a intrincarse por unas sendas peligrosas y nada habituales en la función policial. Aunque la novela negra y/o policial se ha caracterizado por su marcado aspecto urbano y anglosajón, no es extraña en las letras españolas. Desde el clásico Pepe Carvalho a los más contemporáneos: Víctor del Árbol, Eva García Sáenz de Urturi, Juan Gómez Jurado, Dolores Redondo, Javier Castillo o Carmen Mola. 
a1-11-e1595015872113José Manuel Pérez Varela vuelca gran parte de su talento con la pluma en la atmósfera creada para introducir a sus personajes que, sin ser multitud, los caracteriza con brío y precisión. Son precisamente estos los que soportan la arquitectura del relato. Mediante sus interacciones, conversaciones y movimientos ajedrecísticos podremos conocer mucho mejor el ambiente de bruma en el que se hunde esta historia de blancos y negros, de lobos y corderos. Tenemos incluso un guiño al club de los perdedores (losers / lovers en el original, It, Stephen King, 1986). Todos los personajes de La casa sobre la colina son perfectamente identificables, sus voces son individuales. Todos aportan a la causa común del subinspector Humberto. Unos de manera tangencial, otros de manera directa, algunos asesorando cual Pepito Grillo; todos los compañeros de faena sirven para fijar el «modus operandi» del protagonista, desde la fortaleza de fachada, hasta las dudas y el pasado acechante interior. El lector reconocerá la voz de cada personaje y casi podrá anticipar sus movimientos dada la definición que da el autor y que va en consonancia con su construcción.
heredeiros-da-crus-colorLa fórmula empleada por el autor funciona a la perfección si hablamos de mantener al lector entretenido y activo a lo largo de toda la narración, ya que en esta no aparece ningún momento tedioso en el que la lectura pueda encallar o diluirse en una multitud de sendas secundarias. El tiro narrativo es directo e implacable. El recorrido se realiza sin paradas intermedias que puedan enlentecer los crímenes y las investigaciones policiales. Pero no por ello se abandonan las fases que todo thriller policial debe tener: investigación + acción. Respecto a la primera, se nota que el autor tiene un conocimiento adecuado sobre la técnica policial y su día a día. Solo así puede exponer una serie de escenas con una naturalidad tranquila para que el lector no sienta que los elementos están forzados o son llevados con demasiada artificialidad. Recordemos que no es una novela de superhéroes o con personajes con superpoderes. Pero lo que sí encontramos es el dicho, aquel que dice que el diablo sabe más cosas por viejo que por diablo. Aquí lo podremos comprobar. Aquel que es perro viejo, buen observador y, sobre todo, buen escuchador, será capaz de llegar a conclusiones que se les podrían escapar a los legos en la materia por muy buen currículo que porten. Otro de los aciertos de La casa sobre la colina es que no intenta adaptarse al producto anglosajón de género que tan fijado tenemos en nuestro país, sobre todo por series y películas estadounidenses. La presente obra tiene su propio lenguaje, sus propias costumbres y su propio tono, aunque como en todo, siempre hay algún elemento de mestizaje al que ningún autor se puede mantener al margen al 100%. También hay licor café, mucho mejor que un whisky doble solo, ¡dónde va a parar!
Interesante también como el autor introduce guiños literarios y cinematográficos para que el lector se sienta más cerca de la acción, con las comparaciones que se van sucediendo en cada secuencia. Desde Shyamalan a Murakami, pasando por Javier Miró, Ruiz Zafón o Romasanta, el lector encontrará todo tipo de apuntes culturales. José Manuel Pérez Varela juega con la cultura popular para dotar de cercanía a su obra. La complicidad está más que justificada. La voz del realismo cotidiano cobra vida y la proyecta sobre unos personajes que cumplen su función a la perfección.
La casa sobre la colina es un notable ejercicio de entretenimiento literario policial. La pluma del autor se esmera en dotar de cuerpo y alma los truculentos sucesos que ocurren en un lugar tranquilo y apartado. Dota de vida a una pequeña localidad gallega en donde nunca pasa nada, hasta que pasa. Capítulo a capítulo la madeja se irá estirando para mostrar la verdadera cara del mal, y con ella sus motivaciones e intereses ocultos.

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RESEÑA: FIN DE TRAYECTO – J. LUIS PASTRANA – EDITORIAL CÍRCULO ROJO, 2021.

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OBRA: FIN DE TRAYECTO.
AUTOR: J. LUIS PASTRANA – TWITTER
EDITORIAL: CÍRCULO ROJO, 2021 – WEB
PÁGINAS: 262.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ

 – SINOPSIS –

La vida continúa para el ingeniero narrador después de las peripecias vividas en sus primeros años de actividad profesional. Su dedicación al mundo del metal toca a su fin tras un intenso periodo plagado de todo tipo de retos y adversidades, pero también de logros y satisfacciones. Obligado a abandonar la actividad industrial productiva, cae entre las turbulencias de una empresa de ingeniería en pleno proceso de expansión y de acceso a un nuevo producto. Lo peculiar de este insólito entorno dificultará extraordinariamente su adaptación y provocará un importante contratiempo que cambiará para siempre su perspectiva vital. Fin de Trayecto es la continuación de la anterior novela de este autor, Cuarenta estaciones. Ambas pueden ser leídas también en orden inverso.

– AUTOR –

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J. Luis Pastrana nace en Asturias, en la Cuenca Minera del Nalón, en 1962, en el seno de una familia tradicional de clase media. En 1988 finaliza sus estudios de Ingeniería Industrial y, desde entonces, ejerce ininterrumpidamente tal profesión. Aficionado desde siempre a la lectura y la escritura, aprovecha las circunstancias adversas del confinamiento y las regulaciones temporales de empleo por la covid-19 para iniciar su singladura literaria, narrando las peripecias del ingeniero sin nombre en su bilogía de intriga industrial, compuesta por las novelas Cuarenta estaciones y Fin de trayecto. Posteriormente, en la CdC —Colección detective Calleja—, da vida a la irrepetible Agencia de Investigación Marbella. Fuegos fatuos, la tercera entrega de la serie dedicada al detective Calleja, es su quinta novela, precedida de las ya citadas Cuarenta estaciones y Fin de trayecto, y de Nuevos horizontes y Los miradores verdes, las cuatro publicadas también por el Grupo Editorial Círculo Rojo.

GUSTARÁarrow-145786__340

A los enamorados del mundo empresarial, especialmente de la gran empresa, conocedores de sus recovecos, grandezas y miserias. A los que han experimentado en carnes propias la morbosa relación de amor-odio que encierra un puesto técnico de responsabilidad en el filo de la navaja. A quienes disfrutan desmenuzando las etapas y tiempos de una narración con claros y ordenados hitos cronológicos. A los lectores capaces de empatizar con personajes verosímiles, asimilados a su órbita sociolaboral actual o pretérita, al mismo nivel y con la misma intensidad que con aquellos alejados de su realidad.

NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los lectores recelosos de la narrativa contemporánea, lineal, creíble y cotidiana, despojada de los suaves placebos poéticos y de los restallantes golpetazos truculentos, morbosos o eróticos. A quienes buscan divertimento en las aventuras clásicas y eluden los caminos no muy trillados que implican asimilación tanto de terminología como de las tecnologías más especializadas en el mundo de la industria. A los que se sumergen con deleite en el alma de los personajes psicológicamente atormentados y cuanto más complejos mejor, con la esperanza de redimirlos desde el sillón de lectura.

LA FRASE vintage-1751222__340.png

Un aficionado puede ver cuándo un equipo de fútbol juega de memoria, o cuándo un grupo de ciclistas está bordándolo en una prueba contra-reloj por equipos. En el taller la sensación era aún más sublime: captar las vibraciones de un conjunto de personas y máquinas, trabajando con responsabilidad, confiadas y en sintonía para poner a su favor la fuerza de la gravedad y el tiempo, corta la respiración.

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En Fin de trayecto, J. Luis Pastrana nos ofrece la continuación de su anterior novela: Cuarenta estaciones, cuya lectura nos dio la oportunidad de atisbar los primeros pasos profesionales de un ingeniero recién “estrenado” en el mundo laboral y seguir sus pasos inmediatamente posteriores. El autor, desde la contraportada, deja claro que el orden de lectura puede invertirse. Esta observación resulta notablemente oportuna, toda vez que, a pesar de los grandes rasgos comunes, desde el protagonismo personal, el orden literario y el entorno fabril-industrial, existen notables diferencias que se van agrandando con el paso de los capítulos con la óptica y la atención que cada lector aplique.
Así que, sin dilación, una mañana a las 8:00, de la mano del ingeniero protagonista, nos colamos en su centro de trabajo y empezamos a acompañarlo en el desarrollo de sus tareas. Afinamos la mirada y estimulamos nuestro interés para asimilar términos técnicos y siglas, muchas veces en el idioma dominante del mundo técnico actual, o procedentes de él. Agradecemos la voluntad del protagonista que se esfuerza en ayudarnos en la tarea de navegar entre códigos y lenguajes iniciáticos como FCC -Fuel Catalyst Cracking-; MIG -Metal Inert Gas-; ANC -Agencia Noruega de Clasificación-; ASME -American Society of Mechanical Engineers-; ASME; TRI; etc. Hasta que empezamos a sentirnos bastante cómodos y tenemos la sensación de percibir la poesía que puede haber en una soldadura de un tanque o en un amolado perfecto y, lo que quizás acabe siendo lo importante, capaces de ser homologados por el organismo correspondiente y pasar la minuciosa inspección de un cliente exigente.
La novela de J. Luis Pastrana trata con intensidad las dificultades inherentes a la fabricación de equipamiento industrial y maquinaria, fuera del alcance de las PYMES, donde la especialización y los recursos económicos y tecnológicos de la empresa resultan indispensables para lograr con éxito los objetivos marcados. La calidad del producto final, con etiqueta de excelencia, requiere tal grado de perfección que, en ocasiones, raya en lo paranoico (incluso en lo cómico) por las increíbles exigencias de los clientes, especialmente por algunos inspectores pasados de celo, amigos del protagonismo o, sencillamente, faltos de profesionalidad. En esta novela, con amplios retazos autobiográficos, se puede seguir todo el recorrido de más de un proyecto, desde el pedido a la entrega, descritos por J. Luis Pastrana, con orden y minuciosidad, tal que pueden despertar el interés y la curiosidad activa e intelectual de lectores totalmente profanos en estas materias y seguramente el entusiasmo de los más versados. Sin embargo, para otros la descripción resultará excesivamente prolija y se verán abrumados por las numerosas circunstancias, pasos y procesos que conlleva cada pedido. Departamentos implicados, funciones, cargos, tareas, reuniones, viajes, acuerdos, metodología, medios y actitudes, conforman una densa problemática que, por la propia naturaleza de la obra, se contempla desde distintos ángulos, pero con una misma esencia que precisa de conocimiento o de curiosidad en un universo que, siendo más amplio de lo que pueda parecer, no es multitudinario.
Jose Luis Pastrana se presenta a cara descubierta en esta obra y como destaca en su nota inicial no pretende ocultar con subterfugios en ningún momento su vinculación con el protagonista, esto dota a la obra de una espontaneidad de la que carece alguna parte de la narrativa española actual. Es obvio que todo principio encierra la semilla de un final, a veces abrupto y concluyente, pero en muchas ocasiones (como pregonarían los expertos en Tarot) se trata de una muerte simbólica, de una transformación, que da paso a un renacimiento. Nada desvelamos a lo que el autor no se haya anticipado con el título de la novela, esta obra marca el final de una etapa y como tal vendrá su sucesora, pero eso es otra historia.
Bien es cierto que Fin de trayecto contiene en su estructura y plasmación suficientes pistas para encontrar al técnico, al buen profesional, detrás de la pluma del literato, hasta el punto que nos hace rememorar automáticamente la frase magistral del film argentino: “El secreto de tus ojos”, Oscar a la mejor película extranjera en 2010, dirigida por Juan José Campanella y guion de Eduardo Sacheri y del propio director. Allí, en un momento de intenso dramatismo, el personaje Pablo Sandoval, encarnado por el actor Guillermo Francella, se dirige a Benjamín Espósito (Ricardo Darín) y, en referencia a un personaje cuya búsqueda parece imposible, le dice: “El tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios. Pero hay algo que no puede cambiar. No puede cambiar de pasión”. Los lectores que hayan seguido la posterior obra literaria de J. Luis Pastrana tienen la oportunidad de juzgar si existe algún paralelismo aplicable en este caso. Los que aún no la conocen no deberían perder la oportunidad de asomarse a una sorprendente metamorfosis.

RESEÑA: CUARENTA ESTACIONES – J. LUIS PASTRANA – EDITORIAL CÍRCULO ROJO, 2021.

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OBRA: CUARENTA ESTACIONES.
AUTOR: JOSE LUIS PASTRANA – TWITTER
EDITORIAL: CÍRCULO ROJO, 2021 – WEB
PÁGINAS: 321.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ

 – SINOPSIS –

Terminados sus estudios de Ingeniería, el narrador se zambulle en el mundo del trabajo. Comienza su singladura en una centenaria empresa del sector cerámico, modesta pero bien organizada. En plena actividad en la fábrica de cerámica, y con proyectos importantes en curso, el grupo de empresas para el que trabaja lo destina a una factoría de vidrio recién adquirida, en la que se están produciendo todo tipo de problemas. Satisfecho su periodo en el sector del vidrio, es llamado al de la transformación metálica, donde continúa su formación sin fin. Cuarenta estaciones narra el día a día de las fábricas de cerámica, vidrio y transformación de metales, visto desde los ojos de un ingeniero «recién» titulado. Conceptos técnicos y experiencias humanas se trenzan en un todo apasionante, imposible de olvidar.

– AUTOR –

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J. Luis Pastrana nace en Asturias, en la Cuenca Minera del Nalón, en 1962, en el seno de una familia tradicional de clase media. En 1988 finaliza sus estudios de Ingeniería Industrial y, desde entonces, ejerce ininterrumpidamente tal profesión. Aficionado desde siempre a la lectura y la escritura, aprovecha las circunstancias adversas del confinamiento y las regulaciones temporales de empleo por la covid-19 para iniciar su singladura literaria, narrando las peripecias del ingeniero sin nombre en su bilogía de intriga industrial, compuesta por las novelas Cuarenta estaciones y Fin de trayecto. Posteriormente, en la CdC —Colección detective Calleja—, da vida a la irrepetible Agencia de Investigación Marbella. Fuegos fatuos, la tercera entrega de la serie dedicada al detective Calleja, es su quinta novela, precedida de las ya citadas Cuarenta estaciones y Fin de trayecto, y de Nuevos horizontes y Los miradores verdes, las cuatro publicadas también por el Grupo Editorial Círculo Rojo.

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A los lectores de la órbita industrial y fabril, de cualquier estatus laboral. Pero no solo a ellos. La presente novela gustará a todo lector de historias con un poso de realidad y costumbrismo. Es para todos aquellos que se dejan seducir por las aventuras del día a día y que no necesitan tocar la épica para hacer sus lecturas imprescindibles e interesantes. Cuarenta estaciones habla de la condición humana, de sus interacciones y de cómo el empeño de muchos, aun con los palos en las ruedas de otros tantos, es capaz de crear algo grande.

NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los lectores que necesitan altas dosis de circunstancias raudas y febriles en las narraciones que consumen para que la lectura les sea ágil y amena. Tampoco será para todos aquellos que denuestan la novela contemporánea en la que dicen «que no pasa nada» como excusa para introducirse en ficciones más fantásticas y cinematográficas. Cuarenta estaciones tiene naturaleza de proximidad y realidad palpable y eso, para algunos, será insuficiente.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

«Al fin oí gritos, y los vi cerca de los ventiladores de combustión, peleando a brazo partido en uno de sus cuadros eléctricos. Me acerqué y por un momento sentí pánico: mientras el oficial mecánico sostenía un manoseado esquema que iluminaba con una linterna sujeta entre sus dientes, el eléctrico escarbaba en las entrañas de aquel cuadro, mil veces reparado y modificado, buscando desesperadamente tensión con el polímetro; los dos chapoteaban en varios centímetros de agua».

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descarga-1Hoy traemos para reseñar: Cuarenta estaciones, de Jose Luis Pastrana. Todo un camino de aprendizaje desde la teoría universitaria al salto al abismo empresarial. De la teoría de los libros, exámenes y ejemplos imaginados, a la trinchera del día a día. Un cambio abrupto que, tradicionalmente, en España no se ha cuidado como en otros países de nuestro entorno mediante prácticas laborales y contratos a tal efecto para que el aterrizaje sea más sosegado. Y es que cuando se pasa de las aulas a la jauría laboral nadie te prepara para lo que allí acontecerá. En los libros no explican las mil y una casuísticas a las que el joven y preparado recién licenciado se va a enfrentar. Una cosa es trabajar con máquinas, productos, herramientas, procesos, etc., y otra, muy distinta, hacerlo con compañeros de trabajo. Esto hace que todo tome una dimensión diferente. Ya no es suficiente con hacer bien tu trabajo, sino que debes abordarlo bajo el paraguas corporativo, con su metodología, sus manías y sus costumbres arraigadas en un sector que se resiste al cambio. Pero los jóvenes lo que siempre traen es cambio e ilusión, algo que ya gastaron hace tiempo los empleados que pasean su semblante por el cementerio de elefantes contando los días para la jubilación. La transformación de un estudiante de grado superior en un profesional “de provecho” suele ser, en España, un milagro. Hasta donde recordamos los estudios técnicos universitarios, aparte de unas bases genéricas y teóricas, poco tienen que ver con las necesidades cotidianas y reales del mundo de la empresa. Pero, poco a poco, tejiendo aquellos filamentos sutiles, pero persistentes, a manera de trama, con la urdimbre que proporciona la experiencia, se va formando el capullo del que surgirá, renovado, un profesional capaz de afrontar los retos que acechan en cada proyecto.
personas-que-trabajan-linea-produccion-transportador_277904-2610En Cuarenta estaciones, Jose Luis Pastrana nos propone escudriñar las andanzas de un ingeniero en su primer periplo profesional y en los inmediatamente posteriores. Una obra basada en realidades y vivencias noveladas para disfrute de un amplio abanico de lectores. Y no, no hay que saber del tema concreto que relata el autor para sacarle todo el jugo a la presente lectura. Con haber tenido cualquier experiencia laboral es suficiente para hacerse una idea aproximada de lo que el autor nos quiere trasladar. Y es que en demasiadas ocasiones la realidad supera a la ficción. Esta es una de las razones por las que ciertas anécdotas relacionadas con el puesto de trabajo son siempre recurrentes en las conversaciones entre familiares y amigos. Mientras desde el departamento de marketing y de relaciones públicas se afanan para mostrar la mejor cara hacia los clientes (el corporativismo y la imagen empresarial son pilares irrenunciables del ideario interno), desde dentro, en ocasiones, bulle un volcán con ganas de explotar. Al tiempo que recursos (in)humanos hace lo posible para que no se rompan las costuras y el maltrecho casco no haga aguas y se vaya a pique, un numeroso cúmulo de situaciones y circunstancias se abre paso en cada empresa con riesgo de hacerla implosionar. Y es que no siempre el fracaso empresarial obedece a los rigores del mercado. A veces, simplemente, se rompe, como el amor de tanto usarlo. Hay trabajadores y jefes que más allá de centrarse en lo suyo no les importa ver arder el mundo e inmolarse con él.
613700402_209317758_1706x960El autor con su prosa suelta, directa y atractiva proporciona una visión panorámica de los entresijos y el ambiente cotidiano en el que se mueven multitud de técnicos, operarios y directivos que contribuyen, con su labor diaria, al mantenimiento y a la rentabilidad comercial de muchas empresas que, en su conjunto final, conforman el producto interior bruto de un país. Ese traído y llevado PIB, ignorado por tantos, influye en la realidad de todos y resulta, cuanto menos, merecedor de alguna atención. Cuarenta estaciones gana por goleada en su puesta en escena natural y costumbrista. El lector acompañará a sus personajes desde la tranquilidad de la narración, alejada de la ansiedad del thriller, pero sin caer en la apatía o la desgana, ya que el destino de los personajes que explora el autor es digno de seguirse de cerca. Es el mismo interés que se puede tener con el destino de los personajes de las series televisivas Camera café y The office, o de las películas Los lunes al sol y El buen patrón. La identificación con alguno de ellos es la baza cuando la cámara o el escritor se introduce en los sucesos y conversaciones casuales que ocurren en toda empresa. 
5faa5b34503a0No es extraño que un escritor realice un extenso ejercicio de documentación para abordar cualquier tipo de obra. Desde una simple consulta hasta un nivel de detalle casi enfermizo para ofrecer al lector escenas y descripciones inmersivas en aras de colorear el relato y darle brillo. Pero un asunto es colorear y otra vivirlo en las propias carnes. El olor de la guerra, la heroicidad del parto, el sufrimiento de una enfermedad, la victoria en una prueba deportiva, el sabor de un plato único o la observación de la tierra desde la estación espacial internacional son unos simples ejemplos de que hay escenas que solo en primera persona contienen toda la intensidad narrativa y pierden poco por el camino. De esta manera es como nos sirve esta obra Jose Luis Pastrana, desde el púlpito de la experiencia de aquel que ha pisado trinchera y se ha comido muchas guardias en el frente de batalla. Solo así es posible dar forma a esta tragicomedia laboral contemporánea. La voz del narrador es una voz firme, consecuente, informada y experimentada. La lectura suena a hechos probados y productos testados con todas las normas de calidad vigentes. Cuarenta estaciones es un ser invisible que recorre despachos, máquinas de café, comedor de empleados, parkings, almacenes, talleres y líneas de montaje para escuchar el tono, el mensaje y el clima que se respira en la empresa. Así consigue darle naturalidad y dinamismo a cada escena. Es imposible que el lector no se vea asaltado por un golpe de realidad e identificación en alguno de sus pasajes.
En todo caso, la novela de J. Luis Pastrana refleja los valores creativos y la producción en el ámbito laboral y, lejos de pontificar sobre ellos, los muestra como una sucesión de interesantes “aventuras” que atrapan la atención y el interés de los más alejados a este mundillo. Seguro que algunos poetas, músicos u otros artistas, solo sensibles a las musas, se sentirán cautivados por el universo que encierran los talleres y las fábricas. Introducirse en un mundo que muchos lectores desconocerán es de un enorme atractivo. Y todo ello con un tono narrativo perfectamente asequible para aquellos que no sean especialistas en las materias que propone el autor. No es necesario. Cuarenta estaciones no tiene un discurso técnico y complejo. La obra habla de la condición humana de los trabajadores, de sus sueños, metas, pesadumbres, éxitos, incomodidades, vanidades, orgullos y camaradería.

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RESEÑA: UNA MEMORIA SIN RENCOR – JUAN ANTONIO MORALES GUTIÉRREZ Y BELÉN MORALES PÉREZ – AUTOPUBLICACIÓN, 2022.

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OBRA: UNA MEMORIA SIN RENCOR.
AUTORES: JUAN ANTONIO MORALES GUTIÉRREZ – WEBINSTAGRAM
BELÉN MORALES PÉREZ – LINKEDIN
EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2022.
PÁGINAS: 595.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ

 – SINOPSIS –

A través de las biografías de dos personajes, un alcalde socialista y un cura, en este relato se muestran las dos caras de la Segunda República y del posterior conflicto bélico. La de una España tradicional y católica, en la que el párroco de un pueblo de Toledo, Liberio González, hoy beatificado por el Vaticano, fue víctima de la furia miliciana. Y la de otra España revolucionaria, en la que Adrián Rodríguez luchó pacíficamente por defender la legalidad, hasta que tomó partido en la guerra. Dos hombres de orígenes muy distintos y que tuvieron el mismo final.


– AUTORES –

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A los incondicionales de las narraciones históricas, especialmente las bélicas. A los aficionados a las novelas de aventuras con personajes rudos y directos en sus papeles de héroes, con o sin estruendo, o abyectos villanos. A los que gustan de la prosa ágil que permite avanzar, sin vericuetos, en una lectura dinámica y entretenida.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A quienes repele el tema de la guerra civil española. A los acérrimos partidarios de cualquier bando que solo quieran ver la paja en el ojo ajeno. A aquellos que prefieren la separación radical de lo novelado y lo estrictamente histórico.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“La totalidad de los personajes de esta novela existieron y los hechos que contamos, mi hija y yo, tienen un carácter histórico. Escribo este libro en primera persona por comodidad narrativa, pero ella es tan autora como yo porque llevamos investigando juntos muchos años. No obstante, hemos retocado un poco los acontecimientos, las biografías y los diálogos por razones literarias”.

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De nuevo la guerra civil española y los años inmediatamente posteriores se presenta ante nuestros ojos con toda su crudeza y dramatismo. A la ingente cantidad de libros y filmes sobre el tema, de toda laya, condición y tendencia, viene a sumarse hoy la obra de Juan Antonio Morales Gutiérrez y Belén Morales Pérez, que expande la visión de los autores a partir de su anterior ensayo de 2019 sobre los “Orígenes de la Guerra Civil en la comarca de Torrijos” y, seguramente, ampliará los motivos de reflexión para el lector interesado en el tema. Ya hablamos en la anterior reseña de que, aunque la obra de estos autores se circunscriba a un espacio y tiempo concreto de la contienda armada, esta es un ejemplo paradigmático del plano general de aquellos años convulsos para España. En lo particular se pueden entrever, con precisión, lo que luego se ampliaría a términos más extensos a lo largo de todo el territorio español.
En una suerte de caleidoscopio, a caballo entre la ficción narrativa, la evocación memorística y los hechos contrastados, los autores nos muestran, a grandes trazos, la foto de una España convulsa y en conflicto, digna del mejor olvido histórico y humano. Todas las regiones y provincias españolas pasaron por trances similares y lo que “Una memoria sin rencor” prioriza, con mayor foco en comarcas y pueblos de Toledo como Santa Olalla, Polán, Quismondo, Torrijos o Gerindote, se reprodujo en mayor o menor medida en cada centímetro cuadrado del territorio nacional.
Album-3-0929-2048x1403Se hace bueno aquello de que todo está en el uno y el uno está en el todo (lo que está arriba es como lo que está abajo) y se pueden recorrer los caminos de los sentimientos, las virtudes y los defectos en ambas direcciones. Así, los autores vienen a mostrarnos como personas y personajes otrora pacíficos y sensatos, por mor del rencor, la incultura, el odio o la venganza se transformaron en asesinos despiadados. La narración de las atrocidades cometidas a ambos lados de las trincheras, físicas e ideológicas, se realiza de forma directa, ajena a toda lírica, que golpea contundentemente el ánimo del lector. El caldo de cultivo previo a las situaciones narradas por Juan Antonio Morales Gutiérrez y Belén Morales Pérez se remonta a un período tan amplio de la historia de España que ni siquiera admite aquí una mínima referencia, pero hace válido el conocido aforismo jurídico: «la causa de la causa es causa del mal causado».
Los autores, según ponen de manifiesto, han procurado el rigor y la ecuanimidad con los hechos históricos, al tiempo que la amenidad y el dinamismo literario preciso para conseguir una novela polivalente. El lector podrá optar, con el respeto debido a cualquier víctima inocente aludida, por acometer la lectura como mero “divertimento” y disfrutar de su dramática narrativa. También podrá detenerse en cualquiera de las referencias e hitos marcados para ampliar sus conocimientos sobre aspectos, algunos poco conocidos, de aquella gran tragedia. Los personajes, con el alcalde Adrián Rodríguez Calvo y el cura Liberio González (hoy beato) a la cabeza, seguidos por todos los demás protagonistas, están “dibujados” con claridad, sencillez y precisión. Así se facilita la inmersión en los entornos descritos y humaniza, en el sentido más amplio para bien y para mal, la esencia de la novela.
Una memoria sin rencorUna memoria sin rencor se nutre del amplio conocimiento documental e histórico de los autores para dar vida a la presente novela, como así demuestran en: Los orígenes de la Guerra Civil en la comarca de Torrijos. El acercamiento a unos hechos y al conocimiento que encierran estos depende de la sensibilidad del lector y de la forma en que acostumbre a adquirirlos. Podrá ser, bien, por el relato fiel y ensayístico de los hechos, o bien por la vertiente de la fórmula ficcional. Dos métodos complementarios para abordar una realidad que quiere divulgarse y darse a conocer como en el presente caso. Con el uso del relato histórico con tintes novelados, aunque basado en hechos reales, los autores dotan de un mayor dinamismo, empatía y cercanía a las escenas que quieren compartir. 
Pocas veces, que sepamos, la conjunción realidad-ficción, en el tema que nos ocupa, ha tenido el equilibrio que nos ofrecen los autores. Es cierto que ha habido tratamientos, especialmente en el cine, con intenciones “asépticas” como: Mientras dure la guerra dirigida en 2019 por Alejandro Amenábar y escrita por este y Alejandro Hernández o, en tono humorístico, La vaquilla, estrenada en 1985 y dirigida por Luis García Berlanga con guion de este y de Rafael Azcona. Pero en lo que no se ha filmado o escrito como estrictamente histórico (incluso a veces también) ha primado lo tendencioso. Por eso, en primer lugar, hay que agradecer el esfuerzo de los autores por ofrecer al público este trabajo con la intensa labor de investigación que hay detrás y después su habilidad para plasmarlo en esta novela. Del recuerdo de lo que fuimos depende el futuro que nos consigamos dar entre todos.

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RESEÑA: SARA KETTER Y LA FLOR DE LOS DESEOS – MARTA TOMÁS – EDITORIAL CALIGRAMA, 2022.

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OBRA: SARA KETTER Y LA FLOR DE LOS DESEOS.

AUTORA: MARTA TOMÁSINSTAGRAMYOUTUBEFACEBOOK

EDITORIAL: CALIGRAMA, 2022WEB

PÁGINAS: 234.

¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ


 – SINOPSIS –

Sara Ketter no recuerda nada de lo que sucedió después de subir al helicóptero que la recogió a ella y a sus padres del mar. Cuando recupera la conciencia en un hospital, le dicen que no han podido salvar a sus padres y que será llevada a un orfanato. En ese lugar descubre que tiene un don muy especial. Gracias a ello, recibe el encargo de salvar a una abuela que tiene el mismo don, por eso se escapa del orfanato y va en su búsqueda. Juntas tendrán que llevar a cabo una misión muy importante, plagada de peligros y de terribles consecuencias si no sale como desean.


– AUTORA –

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Marta Tomàs nació en Figueras y vivió en la comarca del Alto Ampurdán hasta que se trasladó a estudiar a Barcelona a los diecisiete años. Cursó la licenciatura de Publicidad y Relaciones Públicas y ha trabajado en algunas agencias de comunicación desde entonces. Sus principales hobbies son escribir e inventar nuevos productos y artilugios. Desde joven participó en algunos concursos literarios y quedó finalista del premio Mercè Bayona i Codina en la categoría juvenil y tres años más tarde quedó ganadora del mismo. Desde hace un tiempo vive de nuevo en la provincia de Gerona, en un tranquilo pueblo desde donde escribió la historia que tienes entre las manos.

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A los jóvenes que buscan lecturas que rompan la linealidad y clasicismo de la fábula tradicional. Pieza ideal para aquellos lectores que quieran ser sorprendidos por una fórmula narrativa diferente y cargada de aventuras, sucesos fantásticos y cambios de escenarios. Las aventuras de Sara Ketter serán del interés de aquellos que siempre han querido ponerse en la «piel» de otros seres (animales en concreto) para sentir como ellos. Los exploradores y aventureros de toda condición también son bienvenidos en este juego complejo de la búsqueda de una «piedra filosofal» diferente. 

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A los que cojan demasiado pronto la presente lectura y se pierdan en aquellos momentos de tono más adulto y narrativa más rebuscada y creativa. La inclusión de un buen número de elementos, tonos y escenarios en sus poco más de doscientas páginas puede llevar a algunos lectores a no terminar de asir con fuerza el hilo narrativo hacia donde le quiere llevar la autora. Sara Ketter y la flor de los deseos es una creación valiente que, precisamente por caminar por rutas fuera de pistas y mezclar elementos de lo más variado, se sale de la ordenada y directa tradición narrativa del cuento al uso.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

«¡La anciana Magda es un sol! Si algunas especies animales amenazadas de extinción han sobrevivido ha sido gracias a ella. Recuerdo cuando el lince estuvo en peligro a causa de los cazadores furtivos; esta mujer evitó que acabaran con él a través de eso que hace ella, bueno…, no sé exactamente qué es, puede hablar con los animales y las plantas de una manera que… las demás personas no podemos entender».

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channels4_profileHoy traemos para reseñar: Sara Ketter y la flor de los deseos, de Marta Tomás. Una alocada y rompedora fábula para un público de primeras lecturas juveniles. Mezcla y remezcla elementos, muy al gusto de la mentalidad de los primeros lectores que todavía no tienen estructuradas las narrativas habituales de un género literario en concreto, sea este de ficción o no. En la infancia, la suspensión de la credulidad que acompaña a toda obra literaria opera con un razonamiento más amplio que con los adultos. Los jóvenes lectores tienen un arco de fe literaria más extenso. No necesitan un acompañamiento de razonamientos y explicaciones que den plausibilidad a las historias que leen (o que les leen). Son maleables y tienden a aceptar de buen grado, dentro de un mínimo de coherencia interna, por supuesto, la mayoría de acontecimientos fantásticos que suceden a lo largo del texto. La presente obra da buena cuenta de ello. Mientras una lectura adulta y crítica se toparía con imposibles ejercicios de funambulismo narrativo, el niño dará por buenas premisas que desafían a la física y a las leyes de la lógica. Esto es, precisamente, lo que permite a los autores de literatura infantil y juvenil jugar con elementos que en otras edades serían de difícil encaje.
Y es que lo que le pasa a Sara Ketter es de aúpa. El comienzo está en consonancia con la tradición de la orfandad como disparadero del camino de superación. Una fórmula directa para situar al héroe (heroína en la presente obra) en una casilla de salida problemática al no poder contar con el referente de autoridad y formativo para crecer bajo la protección del hogar familiar. Charles Dickens, Roald Dahl, Michael Ende, Astrid Lindgren, Johanna Spyri, Lyman Frank Baum, Mark Twain, James Matthew Barrie, J.K. Rowling, Edgar Rice Burroughs o Rudyard Kipling. Todos ellos muestran personajes en situación de orfandad que han tenido que salir adelante por ellos mismos o bajo la tutela de tíos o abuelos. Algunos de ellos protectores y bienhechores pero, en la mayoría de las ocasiones, de oscuras intenciones.
Oedipus-SphinxAnte la injusticia, la semi esclavitud y la reclusión, Sara tomará una decisión que le hará arriesgar lo poco que tiene para ir a ayudar a un personaje que está tocado con un don único. Al mismo tiempo, la propia Sara descubrirá que tiene una característica diferenciadora que le permite tener una conexión íntima con el entorno que le rodea. Un primer episodio de licantropía y un encuentro con un personaje que recuerda a Myrtle la Llorona de la saga Harry Potter, será el disparadero para adentrarse en un mundo de posibilidades infinitas, pero no exento de responsabilidades y momentos agridulces. Cuando Sara se marca en firme la meta de salvar a la anciana Magda nada le frenará o eso quiere pensar ella.
Maldiciones, leyendas, acusaciones de brujería, una flor que es codiciada por los hombres por el poder que encierra en su interior… Un viaje alucinante de dos mujeres para proteger un bien muy valioso que no debe caer en malas manos que puedan distorsionar su poder y ser usado para prácticas tenebrosas. Sara y Magda serán perseguidas incansablemente por contrincantes poderosos, pero también contarán con ayudas puntuales de aliados de toda condición. Esto, unido al don que ambas atesoran y a su astucia, desembocará en una lucha sin cuartel para alcanzar una meta esquiva y llena de peligros.
flor-en-el-desiertoSara Ketter y la flor de los deseos aúna aventura juvenil clásica en donde el juego con los personajes de fábula es incuestionable. La conexión con la naturaleza y con la fauna en particular permite a la autora potenciar las peripecias de la protagonista que logra, con esfuerzo, mutar su piel y sus características según le dictan las circunstancias del momento. Este fantástico e imaginativo recurso narrativo permitirá a los jóvenes lectores ver el mundo tanto desde el aire como arrastrándose por el suelo con los ojos de la imaginación más desatada. Este mensaje de empatía medioambiental calará muy hondo en el lector. También, en el ámbito menos agradable, la presente novela dota de herramientas didácticas suficientes para que los pequeños lectores sepan que en el mundo existen personas malvadas, incluso en la aparente seguridad de los centros escolares, que deben ser señalados y denunciados por todos. Debe quedar muy claro que las garras de los malvados (malvadas en este caso) deben alejarse de las cándidas e ingenuas mentes de unos seres todavía en fase de aprendizaje y que, en la mayoría de ocasiones, no tienen la fuerza y el valor suficiente para rebelarse contra la tiranía. El caso de Sara Ketter es una rara avis de valentía si lo lleváramos al plano de la realidad cotidiana de denuncia y escape de los monstruos que habitan entre nosotros. 
La presente obra cuenta con elementos del teatro de lo absurdo de Alicia en el país de las maravillas, de lo macabro de El flautista de Hamelín (que en este caso secuestra a los padres en lugar de a los niños), del folclore de seres de imaginación y leyenda, mitad humanos, mitad animales como: la esfinge, el centauro, la arpía, la sirena… También contiene trazas de moralejas narrativas de Iriarte, Samaniego y Esopo, pero todo ello actualizado a las nuevas temáticas contemporáneas. Todo un ejercicio de imaginación al servicio de la camaradería, la superación personal, el proteccionismo medioambiental, la salvaguarda de los seres queridos y la búsqueda de la justicia de aquellos que se sobreponen a los varapalos con los que golpea la vida.

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RESEÑA: LOS ORÍGENES DE LA GUERRA CIVIL EN LA COMARCA DE TORRIJOS (1931 – 1945) – JUAN ANTONIO MORALES GUTIÉRREZ Y BELÉN MORALES PÉREZ – AUTOPUBLICACIÓN, 2020.

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OBRA: LOS ORÍGENES DE LA GUERRA CIVIL EN LA COMARCA DE TORRIJOS (1931 – 1945)
AUTORES: JUAN ANTONIO MORALES GUTIÉRREZ – WEBINSTAGRAM
BELÉN MORALES PÉREZ – LINKEDIN
EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2020.
PÁGINAS:512.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ

 – SINOPSIS –

Este libro nos da una visión de la Segunda República y la Guerra Civil en la comarca de Torrijos, hasta ahora desconocida. Después de publicaciones anteriores, con esta nueva obra se aborda lo acontecido en 23 poblaciones de dicha zona. La obra termina en un largo anexo con nombres y apellidos de las víctimas de la contienda en ambos bandos. Sus autores analizan el periodo republicano evitando hacer valoraciones morales subjetivas, que son sustituidas por multitud de citas documentales que deben ser interpretadas por el lector. Es este quien debe de dar respuesta a la leyenda negra sobre la violencia republicana y al desmoronamiento del orden público que condujo a la contienda.

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– AUTORES –

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A todos aquellos que buscan que el relato de los hechos de una obra de investigación esté lo más alejado posible de postulados adoctrinadores e intereses ideológicos. Aunque duela, la historia está jalonada de la sangre de los inocentes, la injusticia de los poderosos y la venganza entre iguales. No por tapar las vergüenzas estas desaparecen. La presente obra es para aquellos que sean capaces de ver la maldad y la bonhomía en ambos bandos. El presente ensayo expone los hechos para que el lector pueda tomar perspectiva informada de lo que supuso la guerra civil española en la comarca de Torrijos. Las conclusiones las pondrá el lector. Será también del interés de aquellos que conozcan o vivan en esta zona y quieran recordar hechos concretos que les contaron y ahora pueden leer.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A aquellos lectores a los que el presente tema no sea de su predilección o, a aquellos que, aunque les interese las cuestiones bélicas y, en concreto, de la guerra civil española, se les atragante al ser demasiado específica. Los orígenes de la Guerra Civil en la comarca de Torrijos, dada su concreción espacial, se puede quedar algo corta a aquellos que quieran acercarse a este conflicto armado desde un panorama más generalista. 

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

Albarreal de Tajo: Esta pacífica localidad de 577 habitantes, situada a la ribera del río Tajo, vivió de manera tranquila aquel verano de 1936. Solo perturbaron la paz, algunas intimidaciones que las juventudes comunistas y socialistas realizaron contra el cura párroco. Sin embargo, nada más comenzar la guerra, el Ayuntamiento se hizo cargo de las llaves de la iglesia para evitar una posible destrucción de las imágenes. El alcalde socialista, Daniel García-Silvestre Pérez, «Curato», recogió todos los objetos de valor dentro de la sacristía que cerró herméticamente. También el archivo parroquial permaneció intacto, así como el retablo del patrón de la villa, San Agustín. Sin embargo, la talla barroca central del templo sufrió algún desperfecto a manos de los jóvenes anticlericales revolucionarios.
Meses antes del golpe militar, el citado primer edil ya dejó claro a sus convecinos que no admitiría enfrentamientos violentos entre ellos. Así, en junio de 1936, acudió al Ayuntamiento para recoger su bastón de mando con el fin de disolver a «bastonazos» un conato de agresión entre jóvenes de ideología contraria. Por esta y otras razones, la revolución social que provocó el golpe militar se vivió de una manera más pacífica en Albarreal que en otras localidades vecinas. Así, bastantes residentes de pueblos colindantes, como Gerindote o Burujón, cambiaron de domicilio a aquella localidad gobernada por el mandatario municipal que controlaba los posibles desmanes del Comité. Así pues, no hubo derramamiento de sangre en todo aquel verano de 1936.
Sin embargo, el máximo mandatario y su concejal de confianza, Romualdo Marcial López, «Pescador», junto con Vicente González Duro «Fraile», fueron juzgados por los tribunales militares un año antes de acabar la contienda por su actuación en aquellos tres meses de julio, agosto y septiembre. Sería así el único alcalde de la comarca enjuiciado y absuelto en los primeros años de la guerra donde las sentencias eran absolutamente injustas. En estas fechas, años 1937 y 1938, en otras localidades de la comarca de Torrijos se estaban condenando a muerte a vecinos sin implicación alguna. La inusual indulgencia de los jueces militares de Toledo que dictaron la sentencia absolutoria, en julio de 1938, en favor de los tres acusados, sorprendió gratamente a sus familiares que no esperaban un fallo así. Pero leyendo el contenido de dicha resolución se hace más comprensible el veredicto:
«Durante la dominación roja en el pueblo de Albarreal de Tajo no se cometió delito alguno, ni contra las personas, ni contra las cosas. Y únicamente unas milicias forasteras, sin intervención de los detenidos, se llevaron 19 reses lanares de desecho, propiedad de don Eduardo Díaz Prieto, habiendo sido satisfecho el importe de los animales que también fueron comidos por personas de derechas del pueblo y por otras forasteras que huían de la aviación roja».

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Captura de pantalla 2022-09-15 101930Hoy traemos para reseñar: Los orígenes de la Guerra Civil en la comarca de Torrijos (1931-1945). Un ensayo pormenorizado y analítico sobre el impacto de la contienda fratricida española (1936-1939) en una zona concreta de la provincia de Toledo: la comarca de Torrijos. A través de quinientas páginas los autores van desgranando las claves del impacto de la guerra en esta zona castellana. Desde los prolegómenos, pasando por el propio conflicto armado, hasta las consecuencias de este en las tierras y gentes del lugar. La presente obra, de mirada científica, intenta dar respuestas a hechos concretos que se han perdido en la memoria colectiva, pero que permanecen incólumes en la memoria particular de testigos, familiares y amigos de los que allí se batieron en duelo. Y es que algo que caracteriza a las luchas entre hermanos es la desdibujada línea del frente (hasta que esta se acaba afianzando con el tiempo). En un primer momento, el enemigo no se encuentra al otro lado de una frontera que pretende conquistar, sino en el piso de arriba, en el cuartel de enfrente de casa, en el bar, en el ayuntamiento, en la panadería, en los ojos del chico que te gusta al final de la calle o en el semblante de un familiar. El ejército enemigo no llega en formación por el horizonte con los primeros rayos de la mañana, sino que te aborda con nocturnidad y alevosía desde la misma plaza del pueblo en la que hacía escasas fechas habías celebrado las fiestas patronales o la comunión del niño.
Captura de pantalla 2022-09-15 102217Además de los puros razonamientos políticos y sociales que originaron la tormenta perfecta que conllevaría al conflicto armado, más abajo y fuera de los focos mediáticos, una serie de acontecimientos mínimos se dieron cita y fueron igual o más cruentos que la propia guerra abierta. Situaciones que apunta muy bien la película La trinchera infinita (Jon Garaño, Aitor Arregi, José Mari Goenaga, 2019) por poner un simple ejemplo (hay decenas de ellos) en donde se muestra con perfección la «otra guerra». La de las rencillas y ajustes de cuentas entre vecinos, las envidias y venganzas entre familias que vienen de tiempos pasados, pero que pasan de generación en generación buscando un momento de anarquía en el que poder rebelarse. Una vez caída la moral y disuelto el orden legal establecido, el «homo homini lupus» saca sus dientes e intenta, aprovechando la cobertura del caos, sacar la mayor tajada, aunque tenga que dejar un reguero de cadáveres por el camino.
Captura de pantalla 2022-09-15 101826Los orígenes de la Guerra Civil en la comarca de Torrijos no es una obra genérica, de amplio espectro y con vocación de dar explicaciones generales sobre una guerra, que ya tiene obras de todo tipo de: historiadores, periodistas, investigadores, etc., cada uno de signo e idearios políticos diferentes. Desde la asepsia histórica hasta la militancia más exacerbada, todo, o casi todo, se ha escrito ya con relación a los grandes hechos, causas, consecuencias, momentos álgidos de la contienda, estrategia bélica, campañas militares, heroicidades y martirios de ambos bandos. Menos abundantes son las obras que, de la vasta bibliografía existente, analizan en detalle y sobre el terreno (ciertos datos solo habitan en la memoria de la proximidad) las historias mínimas que allí sucedieron. Estamos tan acostumbrados al discurso épico, glorioso, marcado por los vencedores, que nos olvidamos del concreto ser sufriente. Se dice que el vencedor escribe la historia: agrava los actos ignominiosos del enemigo y justifica o atenúa los propios. Y es que no debe olvidarse nunca que tras los discursos engolados, patrióticos, identitarios o ideológicos de los poderosos se encuentra el sudor de aquellos pobres hombres que deben batirse en un duelo no querido, pero de consecuencias brutales. Recordemos el film de Stanley Kubrick (Senderos de gloria, 1957).
Captura de pantalla 2022-09-15 101855Los autores dan, en el primer tercio de la obra, unas pinceladas generales sobre el impacto de la guerra en la comarca de Torrijos. Un vistazo de lo general a lo particular de la contienda, de las fechas, movimientos políticos y sociales más característicos de esta etapa, pero siempre con el reflejo de la concreción del lugar en el que enfocan sus esfuerzos investigativos. A partir de aquí y, tras unas fotografías que ayudarán al lector a poner en contexto la narración de los autores, la obra pasa a desglosar población por población, los nombres y apellidos de vecinos, corporaciones locales, párrocos y demás gremios y oficios que se vieron envueltos en una contienda mayoritariamente no querida y que cambiaría para siempre la vida de todos ellos. Si en algunos momentos comentábamos que la guerra es la excusa ideal para dirimir envidias inveteradas entre vecinos, también en el texto encontramos luz con nombres y apellidos. La de aquellos que protegieron a sus vecinos de distinto bando, dieron de comer al enemigo, ayudaron a fugarse o, sencillamente, hicieron lo posible para mantener la cohesión social entre toda la población para que no hubiese actos de violencia indeseada. A algunos, estos heroísmos les salvaron la vida, a otros ni siquiera el alma de buen samaritano les salvo de la quema. En muchas ocasiones eran los que venían de fuera y no tenían empatía ni lazos familiares o sociales alguno con los vecinos de tal o cual población, los que repartían justicia sin garantías ni defensa posible por parte de los acusados.
Juan Antonio Morales Gutiérrez y Belén Morales Pérez exponen una profunda investigación de un espacio y tiempo muy concretos y lo exprimen hasta el más mínimo detalle. Un ingente trabajo de documentación para ofrecer al lector un relato de los hechos pormenorizado sobre asuntos que no suelen tratarse en la literatura general de este género. Un trabajo excelso con nombres y apellidos que, en demasiadas ocasiones, se diluyen entre altisonantes titulares, narraciones épicas y relatos de los vencedores. El trabajo de búsqueda histórica de los autores es encomiable. El lector se dará cuenta de que la presente obra hace un esfuerzo por alejarse del sesgo de opinión. En su lugar ofrece un aluvión de datos, fotografías, testimonios, certificados, archivística, actas… Todo ello en aras de, si no alcanzarla, al menos sí acercarse lo más posible a la verdad.

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RESEÑA: ERES LO QUE ESCUCHAS LP1 – ALBERTO CORDERO CONTRERAS – EDITORIAL NAZARÍ, 2021.

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OBRA: ERES LO QUE ESCUCHAS LP1.

AUTOR: ALBERTO CORDERO CONTRERAS – TWITTER – FACEBOOK

EDITORIAL: EDITORIAL NAZARÍ, 2021 – WEB

PÁGINAS: 567.

¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ


 – SINOPSIS –

Alberto Cordero Contreras. Cuando Enola Gay del grupo británico OMD quemó los altavoces de mi casiotone color blanco, decidí impregnarme de la música bailada por mis progenitores en los guateques de antaño; de la movida madrileña, del Rock, del flamenco y de las coplas carnavalescas de mis hermanos o del Pop adolescente de mi hermana. El Jazz, el Soul o el Rap aparecieron más tarde al descubrir el ruido a pollo frito que hacía la aguja sobre el disco de vinilo. Mientras crecía en una tierra de oro y sal (Punta Umbría), tocaba en el piano cualquier canción que escuchaba. Un don que ordené cuando el Conservatorio de Música me otorgó los conocimientos necesarios para entender que aquellas teclas eran en realidad notas musicales. La MTV me reventó la cabeza una mañana de tantas en las que rebobinaba un casete con el boli BIC hasta que el CD me hipnotizó con su arcoíris particular. Con tanta música a mi alcance, acabé estudiando Magisterio de Música, profesión que ejerzo con pasión. A pesar de escribir canciones, poemas o cualquier cosa que alivie mi espíritu; nunca he sido capaz de publicar nada. Ahora, a mis cuarenta primaveras, deseo que mi primera novela remueva tus entrañas igual que lo hace aquella canción que guardas en lo más profundo de tu corazón.


– AUTOR –

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Eres lo que escuchas es un recorrido por aquellas canciones que conforman nuestra personalidad, por las melodías que nos hacen volar, por las tonalidades que consuelan nuestra tristeza o por los acordes que nos llenan de felicidad. Un fascinante concierto que viviremos a través del alma de TGJ (The Gizzy Jazz), grupo surgido en las complicadas y apestosas calles de Hell’s Kitchen. La vida de sus cuatro músicos cambiará para siempre aquel fatídico 8 de diciembre de 1980, cuando John Lennon es disparado por la espalda en la puerta del edificio Dakota en Nueva York.

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A un arco amplio entre los melómanos más exquisitos y los aficionados a la música en general, siempre que los primeros sepan que aquí se van a encontrar una pieza de ficción y no un manual académico. Eres lo que escuchas LP1 será del interés de todos aquellos que los guiños, los homenajes y los datos de una de sus aficiones predilectas son materiales muy queridos en sus lecturas. También gustará a aquellos lectores de thrillers inspirados en hechos reales y con premisas del tipo: ¿qué hubiera pasado si…?

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A aquellos a los que siempre se les ha atragantado el mundo musical o a los que todo lo que les suene anterior al siglo XXI lo encasillan en algo viejo y pasado de moda. Para aquellos que solo abrazan sintetizadores, arreglos vocales y ritmos latinos de nueva generación no les interesará el desmadre a la antigua usanza, desde los grandes espacios como Woodstock a pequeños pubs de Liverpool. Puede que los puristas y aficionados al noir más descriptivo, policial y detallista se les pueda quedar algo corta esta propuesta.

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«Mientras tanto, los restos de John Lennon fueron cremados ese mismo día en el Ferncliff Cementery en Westchester. Su cónyuge -Yoko Ono- decidió no hacer ningún funeral por él. Millones de personas se reunirían en Central Park cuatro días después para dedicarle diez minutos de silencio a petición de su esposa».

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80Hoy traemos para reseñar, Eres lo que escuchas LP1, de Alberto Cordero Contreras. Todo un Long play con cara A y B donde el protagonismo absoluto es de la música. Desde el formato elegido como puesta en escena de la obra al contenido de esta, aquí tenemos una pieza especial que reivindica el vehículo sonoro fijado en páginas de papel, pero que huelen a vinilo. El autor no emplea la música como complemento o excusa narrativa para adornar su obra, sino que esta es del todo inseparable de la trama. No es simplemente un listado de canciones para aderezar y salpimentar la lectura; no se limita a introducir códigos de Spotify para amenizar al lector con listas más o menos relacionadas con las secuencias que se van sucediendo. Eres lo que escuchas LP1 es una pieza musical en sí misma en forma y fondo. A nadie que no ame profundamente este arte se le podría ocurrir tratar con tanto mimo este espacio narrativo.
51OCu8XGmLL._SX366_BO1,204,203,200_Antes de que la industria musical copase los medios y los soportes donde acceden los usuarios, hubo un tiempo, incluso anterior al analógico, donde el músico, cantante o compositor se encontraba delante del propio oyente. Sin soporte donde almacenar la melodía, esta se la llevaba el viento y el recuerdo de los espectadores. Desde los primeros percusionistas, chamanes, cánticos religiosos, bardos, bufones, poetas o cuentacuentos, hasta los más modernos profesionales instrumentales, la música quedaba limitada al oído próximo y presente del oyente. Así se sucedían las lecturas dramatizadas con ritmo en verso, las veladas de piano, los coros de rezos o mantras hinduistas o budistas, el folclore popular y festivo. Luego llegó la industria y sus soportes y enjauló, para siempre, las canciones que antes tenían una vida útil igual a la interpretación de la misma. Podían quedar impresas en un pentagrama, pero se necesitaba un experto que supiera leer y dar vida a lo que allí permanecía dormido. Hoy en día toda la historia de la música se encuentra a una distancia de un clic de nosotros. Todo es más fácil y cómodo, al tiempo que es más olvidable y menos relevante. La acumulación de oferta impide degustar como se merece el trabajo del autor. Eres lo que escuchas LP1 funciona como aquellas primeras compras de LP’s o cintas de casete. Tanto por el coste del producto como por la dificultad del avance o retroceso de las canciones, así como por el engorro de cambiar de soporte, el oyente escuchaba los discos o cintas una y otra vez hasta que se las aprendía de memoria. De esta manera cual canciones de misa o infantiles, estas quedaban grabadas indeleblemente en la mente. Ahora todo ha cambiado, la radiofórmula, el efecto «canción del verano», los programas televisivos que priman el espectáculo a la calidad y un largo etcétera hacen que la calidad caiga en picado. Lo que hoy suena, en su gran mayoría, no será recordado. Mientras tanto, The Beatles seguirán en su trono eterno. 
Las buenas noticias llegan al saber que alguien sigue mimando la música y a sus intérpretes inmortales. Alberto Cordero Contreras, al igual que la segunda juventud que estamos viviendo de la música en directo, tanto en grandes como en pequeños aforos, con artistas consagrados, pero también con grupos indies, desliza su reivindicación pacífica en forma de acordes. Estos dan forma a una historia de sueños, aparentemente inalcanzables, pero que, al menos, no dejan de subir escalón a escalón, aunque nunca lleguen a la cima. El autor propone una Soundtrack que pondría en serias dificultades a un DJ novel, ya que la elección principal de temas de entre los sesenta y ochenta es de lo más variopinto. Siempre hay que desconfiar de quien dice que le gusta la música, pero inmediatamente desecha un amplio espectro de géneros, artistas o movimientos. Misma desconfianza que hay que brindarle a aquel que dice que le gusta la comida al tiempo que desdeña ingredientes, procedencia o distintas formas de cocinado. Aquí las canciones no solo se mencionan de pasada, sino que son parte principal de la trama.
81atyn1zZbL._SL1500_Pero la obra que tenemos entre manos no solo se trata de un homenaje musical. Se muestra como una novela con tintes de thriller negro de asesino que bebe de elementos del famoso club de los 27 con Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain o Amy Winehouse como máximos exponentes. El autor juega con la cierta duda que generaron algunas de las causas de estos fallecimientos para armar una trama absorbente de investigación criminal. La intriga que urde el autor hace fluir una narración en paralelo a lo largo de varias líneas temporales durante dos partes (Cara A y B). Son cuatro los protagonistas principales de la novela que cuenta también con interesantes secundarios. Este número mágico se verá golpeado, como lo fue la sociedad del momento, con el asesinato de John Lennon a las puertas del edificio Dakota (uno de los emblemas de la ciudad de Nueva York por sus constantes reveses). La filmación de los exteriores de La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968) solo sirvió para apuntalar su mala fama. Fama que elevó a El guardián entre el centeno de J.D. Salinger, libro que portaba el asesino de Lennon, al altar de icono literario. Este suceso golpeó a la sociedad norteamericana, como también lo hicieron la llegada del hombre a la luna, la guerra de Vietnam, el asesinato de J.F.K., el Watergate, o el derribo de las torres gemelas. La muerte de Lennon sirve de disparadero creativo y motivacional para el cuarteto que presenta Alberto Cordero Contreras.
El autor integra trama y pasión musical en un tono que es de fácil asimilación por todo tipo de lectores, aunque aquellos que vibren al son de la música sacarán mucho más provecho de la obra. Para los no melómanos o para aquellos que hayan vivido debajo de las piedras durante los últimos cincuenta años tampoco les será difícil seguir el ritmo de la batuta del autor. Gracias a su lenguaje sencillo y asequible, así como por el intensivo uso de los diálogos, los interludios en forma de diario, las descripciones ligeras y los cambios de escenario, el lector recorrerá el mundo creado por Alberto Cordero Contreras de una forma intensa y entretenida. Pese a la extensión de la novela, el contenido galopa a buen ritmo. La lectura del pentagrama no está atestada de notas barrocas y tachones. El lector que aterrice en esta melodía y alcance el momento del estribillo quedará prendado de un mundo que el autor reivindica como inicio y final de todas las cosas. Al fin y al cabo estamos hechos de canciones, poemas, amistades, amores, charlas de sobremesa, películas y conversaciones en buena compañía. Más allá de todo eso se extiende el abismo. ¿Tendremos LP2? Sigan al autor…

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