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EL TIEMPO ESTÁ PRÓXIMO – NOEL PÉREZ BREY – EDITORIAL TANDAIA, 2018.

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TÍTULO: EL TIEMPO ESTÁ PRÓXIMO

AUTOR: NOEL PÉREZ BREY – TWITTER – FACEBOOK – WEB

EDITORIAL: EDITORIAL TANDAIA – WEB

PÁGINAS: 146

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 – SINOPSIS –

Los personajes de estos relatos no solo afrontan la completa ruptura de su realidad cotidiana, sino también la soledad y la incertidumbre que esa nueva existencia conlleva. Ante esta fractura, trazada desde las diferentes edades de los protagonistas, los personajes encaran su inevitable situación a través del enfrentamiento, la inseguridad, la renuncia, la resignación de la derrota aceptada. Sin embargo, aunque cada uno de ellos resurja culpable o redimido de su apocalipsis personal, la estructura circular de estos cuentos sugiere un daño tan ineludible para los protagonistas como próximo para el resto de personajes, e incluso para el lector mismo a su vez, arrastrado a formar parte de las diferentes historias que la obra le presenta.

– AUTOR –

Nacido en Toledo, el 17 de marzo de 1979. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Graduado Superior en Gestión Internacional, comienza a trabajar como administrativo-contable en una sociedad promotora de su región. Apenas un año más tarde, y mientras permanece en dicho puesto, se matricula en Filología Hispánica. Poco tiempo después se desplaza a Vigo. Allí continúa sus estudios en Filología y, tras un breve período como vendedor de libros a domicilio, empieza a trabajar como operador de telemarketing. Siquiera se había establecido en la ciudad cuando resulta finalista en el I Certamen Literario Apoloybaco (Sevilla, 2006).
Pasados unos meses, entra a trabajar como administrativo-contable en una empresa distribuidora de hielo cercana a Vigo. Compagina el empleo con sus estudios de Filología Hispánica y, ese mismo año, es incluido en la selección de relatos El cuento, por favor (Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, Madrid, 2007). A comienzos del año siguiente, recibe el primer premio de narrativa en el Iparraguirre Saria de 2008, y el relato ganador es posteriormente publicado por la editorial Bermingham en su colección Noray (Donostia-San Sebastian, 2009). A partir de entonces, sus cuentos aparecen en distintas revistas literarias y, más adelante, obtiene un accésit en el VII Concurso de Relatos “Cuentos junto a la laguna” (Zaragoza, 2011). Una vez conseguida su licenciatura en Filología Hispánica, se traslada a Delft (Países Bajos), donde reside hasta el momento.
En 2013 es seleccionado en la “I Convocatoria a Colaboradores” de la revista Literatosis, editada en Montevideo,  como uno de los textos destacados en su calidad por la comisión organizadora. Ese mismo año, resulta elegido como uno de los Talentos 2013 por el periódico El País. Ha sido también galardonado con el tercer premio en el XI Concurso de Relato Breve del Museo Arqueológico de Córdoba (Córdoba, 2014) y, recientemente, ha resultado finalista en el I Concurso de relatos breves Enrique Gallud Jardiel (Alicante, 2016). En la actualidad, además de realizar traducciones y artículos sobre las cuestiones más diversas para diferentes portales de internet,  dirige la Revista Literaria Visor, publicación en castellano especializada en los distintos aspectos de la narración corta y prepara su primera novela.

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A aquellos lectores amantes del riesgo narrativo, de la originalidad de planteamientos, de la valentía de los autores, de los discursos en caminos no trillados y de los personajes expuestos al límite de la cordura, que arrastran con ellos al lector en una vía de sentido único. Esta obra es para los amantes de las cápsulas concentradas de mensajes potentes que originan caldos sabrosos de ingredientes de lo más variopinto. Una cayena mezclada en su justa medida hace apretar los dientes durante la lectura y entender la medida de la negrura que habita en ciertas almas perdidas.

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A los lectores más clásicos, ortodoxos y menos versátiles. A los que las aventuras las prefieren realizar sobre las rodadas de otros caminantes y no se quieren aventurar en la frondosidad de lo desconocido. Noel Pérez Brey ejerce de maestro de ceremonias de un “desconcierto” hecho a su medida del que no todos tendrán el oído aguzado para bajar al barro y enfrentarse a sus propios fantasmas.

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“Pronto anochecería. Ernest apuró la cerveza y, sin apenas moverse del asiento, cogió otra lata del frigorífico. Bebió, con los ojos atentos a la calle. No sabía cuanto tiempo llevaba esperando. Se restregó los ojos con la manga del pijama, bostezando, estirándose de la silla, y después se levantó y enderezó la espalda. Sujetó la escopeta sobre los hombros con ambos brazos, y giró el tronco a un lado y a otro, luego, murmurando entre dientes, se volvió a sentar. Entonces, al fondo de la calle, apreció un chico que caminaba en dirección a su casa. Y de inmediato, Ernest reconoció a aquel malnacido”.

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Hoy traemos a reseñar lo que es, seguramente, una de las mejores rarezas que ha caído en nuestras manos en lo últimos tiempos. Noel Pérez Brey, con apellido de expresidente y de aspecto facial muy parecido al también escritor de lo oscuro Joe Hill, nos trae un trampantojo narrativo, una furia apocalíptica interior, un rugir de tripas en ayunas que tratan de morder cual Carpanta famélico a todos los que se acercan a sus páginas. Sin pudor, sin medida y sin pedir perdón el autor nos bosqueja una cegadora posmodernidad que asusta no por lo escabroso o escatológico de sus escenas, si no por lo que se desprende de las mismas. La misma locura hace cola en el supermercado de la esquina para, en un sorteo azaroso, darle un empellón al que menos se lo espera.
El libro comienza con una portada que el lector en general, sin entrar en el contenido de la obra, calificará de anodina. Entrando en su posible significado, aunque será el autor el más indicado para darnos una respuesta a sus intenciones de puesta en escena, observamos a nueve individuos que coinciden en cantidad con el número de relatos de la presente obra. Vemos un lugar atemporal, gris, urbano y aséptico, donde los mencionados nueve personajes se mueven en una única dirección, embebidos en su cotidianidad, carente de lógica, orden y concierto. Estas nueve almas se dirigen, seguramente, hacia un lugar agreste, indefinido, hostil, impúdico, quizás apocalíptico. Hablamos de nueve, pero podrían ser diez; un carrito de bebé es empujado por un padre. En esta platea ni los más libres de pecado estarán fuera del alcance de ser devorados por una sociedad que exige cada vez más sacrificios para sobrevivir, enfrentando a los individuos desnortados, acomplejados y manipulados a una suerte de piélago bullente de entelequias, disquisiciones vagas y discursos caducos.
1_lofAYgwySfrynQb_yE3Eqg.jpegNoel Pérez Brey aterriza sin escalas en un terreno casi desconocido a bordo de su Apolo 11 particular. Es el relato o el cuento el que, en muchas ocasiones, no ha sabido reivindicarse. Vilipendiado por pensarse que se circunscribe, únicamente, a aquellos autores que no han sabido o no han podido llegar al sagrado mundo de la novela, pero que por el camino han querido dejar su impronta y su pensamiento en unas cuantas páginas, no muchas. En cambio, los hercúleos y pantagruélicos volúmenes de cientos de páginas han sido adorados como si el peso afectase al contenido. Es precisamente en la magia de la idea, de la concreción narrativa, de la apuesta por lo directo y vertebrador, lo que hace del cuento o relato su acierto. En el imaginario colectivo siempre se encuentran en lo más alto los cuentos de Andersen, Perrault o los hermanos Grimm, entre otros; y es justamente allí, en ese espacio maleable de apariencia inocente e infantil pero con un esqueleto de moraleja cruel, visceral, grotesca y fuertemente didáctica donde se encuentra el lugar en el que varias generaciones han forjado sus sueños, han despejado sus miedos y han sido avisados del carroñero mundo de la edad adulta. Pero no solamente ahí quedaría el encanto, el interés y el renombre de esta modalidad narrativa; ¿Qué sería del atento del lector si le privásemos de La caída de casa Usher de Edgar Allan Poe, de La metamorfosis de Franz Kafka, de La llamada de Cthulhu de H.P. Lovecraft, de La tristeza de Anton Chejov, de El capote de Nikolai Gogol, de A la deriva de Horacio Quiroga, de La lotería de Shirley Jackson, de Los muertos de James Joyce, de La balsa de Stephen King o de No hay camino al paraíso de Charles Bukowski? La medida, la dificultad y la trascendencia del relato es única y personal y no debe entrar en colisión con otras obras de mayor extensión. Al igual que un enfermero ama su profesión y no quiere ser médico. Cada mochuelo a su olivo y Dios en la de todos.
Olvido-voluntario-¿se-puede-olvidar-queriendo-680x377.pngDesde Forolibro siempre hemos reflexionado sobre la gran dificultad de las obras publicadas en forma de relatos o cuentos. Mientras la lectura de una novela será olvidada por el lector, casi siempre dejará un poso de al menos un par de líneas de la trama, aunque pasen muchos años o sea soterrada en la memoria por lecturas más afines. La dificultad de la colección de relatos radica en que la propia estructura narrativa hace que el lector se introduzca por un espacio tan breve de tiempo en él, que cuando va entrando en calor finaliza la lectura para volver a realizar el mismo proceso de nuevo. Esto ocasiona que la atención de deslavace y se disuelva; pasa también con una batería de chistes, con los capítulos de series de final cerrado, etc. La lectura deja un sabor tan múltiple, una orgía de ideas tan nebulosa que, en ocasiones, como hemos hecho algunos, subrayamos a lápiz en algunas colecciones de relatos clásicos de varios autores, cuáles nos han gustado más. Pero Noel guarda un pequeño as en la manga. Pequeño según se mire. Aquí no se trata se individualizar por escrito fogonazos que le dan a un escritor en puntos y apartes. Aquí tenemos un hilo, que no se deja ver claramente, pero que acompaña todos los relatos de principio a final de la lectura. Una conducción que permite el nexo de unión entre realidades aparentemente diferentes pero como ya verán, o mejor dicho, leerán, dota a toda la obra de una cabalgadura con un fin y un destino medido, tasado y organizado. Descubran de lo que hablamos, ahí, repetimos, está la clave de esta obra.
2b7a4b491a173d4e1a7ba3624b9a6dfeRespecto a la temática de los relatos y al propio estilo del autor, y relacionado con lo mencionado anteriormente, es mejor no adentrarnos en profundidad, será mejor que el lector sea el que lo descubra. El tiempo está próximo no busca tematizar y uniformar sus relatos de un mismo discurso. No son de terror, pero lo hay, no son de ciencia-ficción, pero la encuentra, no son negros, pero hay negrura. En este compendio imaginativo de almas perdidas, sueños frustrados, maquinaria mental que no funciona correctamente, individuos alienados, perdidos, sometidos, displicentes y agónicos, se mueve el autor desde su atalaya contemporánea para ofrecernos un menú largo y estrecho, metafórico, luctuoso de llanto espiritual y encharcado de las huellas que deja la confrontación entre las rarezas, la heterodoxia y las escenas que, siendo corrientes, se tratan con realismo y dureza a partes iguales. La mortalidad que hace humanos a los personajes, también les hace responsables de sus destinos.
Marcel Proust nos habló de su magdalena personal para adentrarnos en su memoria olfativa de la niñez, a la que todos volvemos periódicamente para sentirnos seguros dándole sentido a esta vida de sinsabores. Noel Pérez Brey nos esconde la magdalena y no nos la devolverá hasta que transitemos por sus nueve círculos del infierno de Dante. A las puertas del paraíso, puede, con suerte, que nos deje marchar en paz. Mientras tanto, seremos esclavos de sus designios.

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RED DE SOMBRAS – ÁUREA L. LAMELA (ESSTUDIO EDICIONES, 2018).

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TÍTULO: RED DE SOMBRAS

AUTORA: ÁUREA L. LAMELA – FACEBOOK 

EDITORIAL: ESSTUDIO EDICIONES – WEB

PÁGINAS: 567

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 – SINOPSIS –

El psicólogo Rafael Parga, imputado en la Operación Oliver por una supuesta retirada irregular de niños a sus padres biológicos, aparece muerto en su consulta con una nota de suicidio. Seis meses después, el juez que le imputó ingresa en la UCI y muere tras una complicación médica. Nada más tienen en común estas dos muertes; pero la forense Archer, a cargo de las autopsias, comienza a dudar de las causas atribuidas en un principio, dando pie a que se inicie una investigación policial del inspector Zalo Alonso. Su mujer, aficionada a la novela policíaca, tendrá mucho que opinar; pero la ciudad oculta una maraña de vínculos y relaciones que tanto aclaran como confunden la verdad. De fondo, una pregunta: ¿Justicia o venganza?

– AUTORA –

Áurea L. Lamela (Lugo, 1959) es psiquiatra y escribe novelas policíacas. Es autora de tres novelas: Nadie Sabía (2012), Buena gente (2014) y Sin criterio (2016). Se desarrollan en una ciudad de provincias tan apacible desde fuera como convulsa por dentro. En una ciudad como esta, la autora ejerce su profesión y colabora ocasionalmente en diferentes medios con ensayos y relatos. Red de sombras es la cuarta novela que publica.

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A los amantes de la novela negra clásica pero adaptada a los nuevos tiempos. El arquetipo del detective privado de Chicago parado en una esquina bajo el foco de una mortecina farola, con el sombrero de ala tapándole la mitad de la cara y el cuello de la gabardina subido mientras fuma un extinto pitillo aquí no juega en esta liga. Aquí estamos en Lugo y, al igual que Pablo Escobar no es Sito Miñanco, en esta obra el juego policíaco patrio se mueve con otro reglamento, pero con una fuerza interior muy poderosa. Gustará también a aquellos que disfrutan siendo absorbidos por tramas basadas en hechos cotidianos de una realidad que asusta asaltándonos en cada telediario.

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A los amantes de la novela de narrativa contemporánea más “blandita” y poco juguetona. A los que les ganan la hipertrofia de las redundancias y circunloquios barrocos de extensas reflexiones y descripciones. Tampoco es recomendable para aquellos que prefieren no saber que en casa del vecino se pueden estar produciendo los más sórdidos actos de inmundicia y se ponen tapones para dormir mejor. Cuando la realidad te golpea en cada esquina algunos prefieren mirar en otra dirección. Aunque las direcciones se empiezan a terminar y el cielo no ofrece las respuestas que queremos.

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“Deva se preguntaba cuando acabaría de pagar la deuda. Mientras tanto, en ese club, como en muchos otros, un sinfín de hombres acudían todas las noches a comprar sexo. Ella, como muchas otras en toda esa red de locales, los recibía. Muchos estaban casados o tenían pareja formal, e iban a comprar lo que a su pareja no le podían pedir. También comprobó enseguida que los de más edad solían ir solo a tomar una copa y después daban rienda suelta a la consumación de sus fantasías. Los jóvenes iban casi siempre en grupo o a celebrar cumpleaños, despedidas de soltero o a hacer un brindis de complicidad masculina en esa forma indolente de entender el sexo con las mujeres. Sus juguetes por unas horas hechos carne, sin otra voluntad que la de obedecer o satisfacer cualquier capricho”.

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Hoy traemos a la primera línea de trincheras de las reseñas literarias a Áurea L. Lamela y su último éxito, Red de Sombras. La nueva investigación del inspector Zalo Alonso y la forense Carmela Archer. Un compendio muy medido entre agilidad y profundidad narrativa, con notas muy pegadas a la realidad que nos toca vivir sin necesidad de recursos y escenarios anglosajones en la creación de una novela personal, valiente, veraz e identificable. Ya lo dijo la autora más grande en estas lides. “La mejor receta para la novela policíaca: el detective no debe saber nunca más que el lector”. Agatha Christie reina indiscutible de la materia conocía perfectamente los resortes de un género que, siendo masculino en sus inicios, como las mayor parte de la literatura mundial, se fue abriendo al mundo femenino a partir del siglo XIX. En la década de los cincuenta del siglo XX fue la recién acuñada Novela Negra, definida así por Raymond Chandler, la que copaba las plumas masculinas,  aunque se abría un universo paralelo que es ahora, en pleno siglo XXI, donde ha estallado definitivamente. Desde la propia Agatha Christie, Philip Dorothy James, Susan Hill, Anne Perry, Donna Leon, Patricia Highsmith, Mary Higgins Clark hasta las actuales escritoras suecas Assa Larsson o Camilla Lackbert. En nuestro país contamos con la pluma de, entre otras muchas, María Oruña, Alicia Gimenez Barlett, Eva García Sáenz de Urturi o Reyes Calderón. Y, ya en la cumbre, Dolores Redondo, premio Planeta 2016 y autora de la celebradísima trilogía de El Baztán. Esperemos que esta larga lista sea engrosada en breve por Áurea L. Lamela, méritos no le faltan.
9789504916116.jpgEn líneas generales, la mirada femenina aporta, a un género tradicionalmente masculino, una sagacidad gatuna, un gusto por el detalle, una composición de personajes complejos, equilibrados, funcionales y texturizados. Podemos volver a la composición literaria de Agatha Christie para observar que el juego de personajes es fundamental. Si cogemos al azar una de sus obras como puede ser Asesinato en el Orient Express, vemos que el funcionamiento narrativo no se queda únicamente en la caza del gato y el ratón si no que es precisamente la metodología de la mente independiente y particular de cada personaje lo que crea la atmósfera que, con precisión quirúrgica, va desgranando sus motivaciones hasta que, en un gran zafarrancho final, llega la tan ansiada explicación. Dicha explicación vale lo que valen sus antecedentes. Sin una excelente puesta en escena narrativa el desenlace de cualquier misterio no tendrá interés. Al lector no le basta saber quién es el “malo” o el “asesino” de turno, si no que va más allá. Quiere conocer los entresijos de sus historias personales, sus motivaciones más íntimas y sus deseos más inconfesables; sin esto, la vacuidad de la novela queda al descubierto, siendo una de las causas por las que muchas de ellas se quedan por el camino en los borradores de las editoriales. Un lector hábil reconoce cuando se la intentan colar con rocambolescas situaciones de personajes planos para alcanzar conclusiones pueriles y desconcertantes. Aquí, al contrario, Áurea L. Lamela, saca artesanía de gremio medieval, oficio, entrega, gusto, refinamiento, denuncia, crueldad y mala leche. Del cóctel, que como la venganza ha de servirse frío, nace la presente obra. Por si se nos olvida al final, ya lo decimos aquí, léanla, como entretenimiento unos, como algo más otros, pero léanla.
AEX1902P20F3.JPGLugo, ciudad amurallada, cruce de caminos xacobeos, tierra de viajeros, ruta primitiva de gentes, historias, ritos, folclores y leyendas. Ya en un presente cosmopolita y extra muros, la autora derrocha conocimiento, cariño y reivindicaciones varias en una ciudad de gente acogedora y tradiciones ancestrales, pero también de silencios rotos en el tiempo. Demudan colores acrisolados que en la calma nocturna se tornan rencillas, venganzas, inquinas y soberbias ansias de personajes sin alma ni piedad. En este juego se tendrán que mover los ya conocidos investigadores de la autora para desentrañar una trama enmarañada de llantos, sacrificios y hogueras inquisitoriales de los que hacen daño y no miran a quien.
142271-600-338.jpgRed de sombras cabalga turbulentamente en la actualidad como platea narrativa, pero contiene también un entreacto pasado (2003) que es puramente desasosegante, implacable y crudo. Ya lo verán, no anticipemos nada, pero ya comprobarán cómo en apenas un par de hojas perfiladas en varios momentos del libro, el aliento se les congelará al contemplar el plano gráfico más cruel de la esclavitud del siglo XXI. La presente novela nos recuerda a golpe de titular trazas de Falso culpable (Alfred Hitchcock, 1956), e irrumpe en la desmemoria cotidiana de la burocracia y de los infinitos procedimientos judiciales con su correspondiente reguero de damnificados que deja por el camino. Es fácil encontrar en el debate nacional actual voces que abogan por acortar la prisión provisional a espera de juicio, ya que en vez que cumplir con su razonamiento jurídico, para lo que realmente sirve es para cumplir parte de la pena futura. Incluso ya está tomando un calado formalista con noticias como la siguiente: AQUÍ (El Tribunal Constitucional se inclina por indemnizar a todos los presos preventivos absueltos). En un sistema jurídico tan garantista como el español que no va acompañado de medidas presupuestarias ni recursos humanos suficientes para agilizar y poner al día tan ingente “monstruo” jurídico, son muchos los investigados (antes, imputados) que ven dilatados sus procedimientos llegando, en ocasiones, a no poder soportar la presión, tomando la vía rápida de quitarse de en medio, haciendo así desaparecer el problema para siempre. También y parcialmente relacionado con lo anterior tenemos asuntos turbios relacionados con el ya acuñado término de Los bebés robados. Procedimiento inmoral ejecutado principalmente en la etapa franquista (aunque viniendo de mucho más atrás) de como la esferas de poder entretejieron, una vez más, sus porfiadoras garras para hacerse con lo que por naturaleza no estaba al alcance de su bruñido bolsillo. Madres solteras o parejas con escasos recursos económicos eran engañadas (incluso falseando certificados de parto con resultado de muerte) para entregar a sus pequeños retoños a acaudaladas parejas del Régimen a las que Dios no les había sonreído con la gracia del don de la fertilidad. Las lágrimas de una madre eran las sonrisas de otra. Y, de por medio, un niño apartado para siempre de su familia y de sus raíces.
Teseo-y-el-Minotauro.jpgAriadna, hija del rey Minos, es quien ayuda al héroe Teseo a salir de un laberinto donde habitaba el Minotauro. A través de este hilo, Teseo pudo regresar victorioso y vencer al Minotauro, símbolo de sus debilidades y de su propia ignorancia, conquistando así la luz de la sabiduría. El hilo de Ariadna es símbolo del lazo que une las cosas, aquello que vincula nuestro pasado con el presente, lo eterno con lo pasajero. Es la riqueza de la experiencia de quien transita por muchos caminos hasta que encuentra el verdadero que le hace ver la luz. Valga la presente metáfora para contextualizar esta obra de Áurea L. Lamela. La autora nos aventura su libre albedrío por callejas que desembocan en otras más pequeñas plagadas de misterios insondables que prefieren vivir en su propia endogamia antes que dejar pasar algún taquígrafo a través de ellas. Los ya conocidos protagonistas y “héroes” de esta dramática fábula contemporánea intentarán esclarecer la materia para derribar el endeble castillo de naipes de intereses ponzoñosos en los que está cimentada (con principios de aluminosis) toda la caterva de malnacidos que pueblan los más oscuros antros y las más altas moquetas recién aspiradas. Red de sombras pega duro y no espera a ganar a los puntos, busca el KO en tres asaltos, ni uno más.
Áurea L. Lamela despliega un ejercicio estilístico de medalla olímpica ante sus jueces/lectores. Nada sobra en su escenografía. Es ágil cuando se le pide y reflexiva cuando toca. No hace prisioneros, ejecutando sin compasión los temores más incorregibles en sus páginas. Al pan, pan y al vino, vino, que diría aquel. De prosa cercana, callejera, certera, bregada en el fragor del aroma del caldo gallego que emana los misterios más íntimos e inconfesables de cada casa. Tiene coletazos del noir estadounidensedestrezas de irreverencia de Pérez Reverte o de Vázquez Montalbán, realismo dickesiano en su lienzo, ambientación coral de Matilde Asensi… y mucho oficio tras las casi 600 páginas de esta obra.
Hágannos caso, si los Reyes Magos les han traído el enésimo bestseller anglosajón con una faja que lo iza al mismísimo trono de hierro, lo pueden desechar temporalmente (o definitivamente vía wallapop, si les diera el venazo) para entrar en esta red de sombras que les tragará vivos. Avisados están.

 

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DEL COLOR DEL OCÉANO – VIRGINIA D. KHER (EDITORIAL MUNDOPALABRAS, 2017).

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TÍTULO: DEL COLOR DEL OCÉANO.

AUTORA: VIRGINIA D. KHER – TWITTER  INSTAGRAM  FACEBOOK  WEB

EDITORIAL: MUNDOPALABRAS – WEB

PÁGINAS: 385.

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 – SINOPSIS –

Natalie vive inmersa en su trabajo, trata de expandir su negocio por los diferentes estados de USA. Una vida llena de ausencias, sacrificios y responsabilidades que no ha dejado mucho espacio para el amor. Sin embargo, en un momento nuestra protagonista se verá desbordada por una apasionante historia que la conducirá a un trayecto sin retorno.
El poder, la libertad, la traición y el glamour conforman un exquisito cóctel donde se ponen en juego los valores de la amistad, la pareja y la familia en mitad de un camino que no será siempre de rosas.
Una historia cargada de intensidad, que nos permitirá viajar a los años ochenta y el boom de la música heavy, a la vez que nos regala una mixtura de sensaciones y vivencias con unos personajes colmados de sentimientos, envueltos por los más salvajes y bellos acordes. Un mundo para ellos sumergido en un océano arriesgado e incierto.

 

– AUTORA–

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Virginia D. Kher nace a finales de los setenta en el barrio de Salamanca de Madrid; aunque se cría en el de Chamartín, donde vive gran parte de su adolescencia y juventud. Su pasión por la lectura comienza a los 13 años cuando su abuelo le presta un libro de su biblioteca. Todavía recuerda sus palabras: “Una casa sin libros es una casa sin alma, sin ventanas y con barrotes”. Él y más tarde su hermano le abrirían también las puertas al hermoso mundo de la música.
Gana su primer concurso de narración a los 13 años, y escribe a partir de entonces en prosa y verso durante otros cuantos, en secreto y como un hobby. Combina los estudios, el trabajo y la danza durante otro largo periodo de su vida. Más tarde sustituye las novelas policíacas, de misterio y amor por los libros de Macroeconomía, Estrategia y Sociología. Se especializa en Finanzas y trabaja durante 15 años para grandes multinacionales. Concluye sus estudios en el 2008 con un Máster MBA que cursa en la Universidad Europea de Madrid.
Sus pilares: la familia y la amistad. Sus pasiones: viajar, leer, escribir y la música. Se retira del mundo para crear uno nuevo, cuando en un rincón de su casa, sobre un escritorio viejo (que adora), desliza los dedos sobre el teclado sin ver pasar las horas, y nacen maravillosas historias donde sus personajes cobran vida.

 

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A los lectores de novela romántica (rosa), pero también a aquellos que poseen un alma ochentera y quieren revivir todo lo que en aquella década de cambio e irreverencia se fraguó, principalmente, en el apartado artístico/musical. Esta novela será del agrado de quienes entienden la novela de amoríos como contexto de otras aventuras y desventuras paralelas a la trama troncal y no solamente como excusa de besos dados o “robados” el postales otoñales.

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A los detractores de la novela rosa. Si lo tuyo no son los encuentros y desencuentros de personajes que buscando su camino se desdibujan en los ojos de otros individuos, este no es tu libro. Por supuesto, si tus gustos musicales están atrapados en operación triunfo, en el reguetón, en el trap o en los cuarenta principales, puede que no saborees todas las notas de estas páginas con el deleite y la admiración por una década que dejó en muchos unos posos muy profundos.

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“Si me hubieran preguntado hace unos meses cuáles serían mis planes para un viernes como el de hoy, jamás, ni en el mejor de mis más creativos sueños, hubiera podido imaginar que me vería en una situación como esta. Esperando, en el hotel donde pasé gran parte de mi infancia, a un hombre que consigue desmoronarme en mil pedacitos cada vez que me mira con esos ojos tan abisales. Del color del océano, mirada confinada de una belleza que me embruja y me atrapa hasta sus lejanas profundidades. Un hombre que es capaz de traducir mis pensamientos sin que abra la boca y que transmite una paz envolvente con su sonrisa y su voz”.

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Del color del océano de Virginia D. Kher es una novela romántica pero con algo más. En toda novela romántica normalmente existen cuatro fases. La primera es la previa al encuentro de los protagonistas y al romance propiamente dicho, donde se exponen los perfiles de cada uno, su vida personal, laboral, familiar, sus miedos, anhelos, etc. La segunda es el propio encuentro, que tendrá varios grados de casualidad, de profundidad y de temporalidad. El tercer momento es en el que surgen los problemas de pareja de distinta índole: terceras personas en la relación, aventuras cinematográficas, enfermedades, etc. Y, por último, la tan deseada conclusión donde todos los caminos confluirán en la supervivencia de la pareja o en su disolución. Una singladura al estilo de la canción La fuerza del destino, Mecano, 1988.
La gran proliferación que está teniendo en los últimos tiempos la novela romántica (aunque mejor llamarla rosa o erótica por no confundirla con el auténtico romanticismo literario de finales del XVIII y principios del XIX) ha pegado aún más fuerte con la gran explosión literaria y cinematográfica de las 50 sombras de Grey. Fenómeno igualable al que tuvo Instinto básico en los noventa, Nueve semana y media en los ochenta o El último tango en París en los setenta. En la cúspide del origen del género podemos incluir, muy resumidamente, a Orgullo y prejuicio (1813), escrito por Jane Austen, Cumbres Borrascosas (1847), de Emily Brontë o Jane Eyre (1847), de Charlotte Brontë, que son consideradas como las primeras novelas románticas, aunque por su complejidad de pasajes, emociones y trazos históricos se alejan notablemente de las, en ocasiones, simplistas y monotemáticas novelas rosas actuales.
652316_640px.jpgLo que hace curiosamente original a la presente novela son los roles y perfiles de los protagonistas. Tradicionalmente el hombre ha representado en este tipo de obras los puestos de dirección empresarial, de altos cargos políticos, de acaudalados nobles de buena familia, etc. Mientras tanto, la mujer ha ocupado el puesto de la inocencia, la debilidad o la mojigatería, aunque no en todos los casos, por supuesto. Siempre hay ejemplos de romances entre un mozo de caballerizas y una potentada y ricachona divorciada o de mujeres que han dado el combate por respuesta a sus supuestos protectores varones. Aquí tenemos los ejemplos de la Lolita de Nabokov, de Jodie Foster en Taxi Driver, de Natalie Portman en Léon (El profesional), de Anne Bancroft en El graduado o de Meryl Streep doblegando al indómito Clint Eastwood en Los puentos de Madison. En Del color del océano el cliché leva anclas y se dirige a un continente aún por explorar. El chico encuentra a chica o viceversa tiene una vertiente original en esta novela. El chico es un heavy ochentero que ejerce su vocación como el mercado y su público le van permitiendo, pero que al revés de lo esperado, la personalidad del protagonista masculino no es la del consabido “sexo, drogas y rock & roll” y esto le dará un curioso perfil narrativo a la formación de la pareja. En contraste, tenemos al personaje femenino que, ungido en la lógica aplastante del mundo empresarial, capea el temporal como puede en un mundo del que en ocasiones reniega, ya que en su interior se halla un alma libertina, hippie y exploradora. Bajo la piel del escudo que muestran ambos al exterior se encuentran las antípodas de sus personalidades. De este laberíntico Tangram con infinitas soluciones, tendrán que optar por la suya propia, la que más les haga sintonizar con sus caminos.
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Todo esto en un contexto muy interesante; la música rock y heavy de los años ochenta con Los Ángeles como contexto geográfico. Qué mejor que una de las ciudades más revolucionadas, transgresoras y peligrosas de la década de los ochenta para ser el marco que imante las andanzas de dos personajes en vías de desencadenarse. Aunque esta ciudad albergó en 1984 los Juegos Olímpicos, no obtuvo el impulso económico y social que se le presuponen a estos eventos internacionales, ya que los índices de criminalidad no dejaron de incrementarse: pugnas entre las pandillas y bandas por el  territorio, la permeabilidad de la juventud con las drogas (y en concreto al crack), la desoladora crisis económica y los disturbios sociales que tuvieron su momento más álgido con el apeamiento del taxista Rodney King en 1991. Del 29 de abril al 4 de mayo Los Ángeles fue casi un territorio de guerra. 
Pero Del color del océano no es solo novela romántica al cien por cien, ya que sus protagonistas no se dedican a dar únicamente largos paseos a la luz de la luna, a cenar con velas o a retozar en la alcoba a cámara lenta y con música de saxofón de fondo. La trama nos llevará más lejos, seremos testigos de muertes aún no resueltas, de líos y corrupciones financieras que se entretejerán con varias ramificaciones poniendo a prueba la reciente relación iniciada entre la nueva pareja. Es precisamente esta aventura dramática la que le da un brío de suspense bien integrado a la narración, no quedándose así en una simple pieza que se hubiera apagado antes de tiempo. 
El nuevo libro que hoy traemos de Virginia D. Kher es un trabajo muy bien referenciado, de prosa sencilla, vivaracha, con escenas que buscan el realismo y la acción cotidiana sin caer en circunloquios vacuos ni densidades expositivas irrelevantes. Esta obra nos trae una época de la que tanto se ha escrito y hablado. Su influencia ha sido muy notable y todavía sigue muy viva treinta años después. Allí se fijaron unas composiciones originales en mucho campos, desde la música, al cine, la moda, la iconografía contemporánea en anuncios, logos y objetos de culto. El vinilo y el colorete vuelven. Mientras el progreso simplifica los procesos creativos y el desmelene, siempre hay un grupo de irreductibles nostálgicos que no se olvidan de todo lo que allí se creó. Y esta autora, nos tememos, que aún no se ha quitado las hombreras ni piensa apagar su cardado walkman.
P.D. La ilustración de la portada del libro es un original de Dori Agudo. Si os gusta su obra podéis visitarla en su web personal.
P.D.2 Los melómanos tienen un gran banquete en las páginas 383-385.

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PASTO DE LAS LLAMAS (LA SENDA DE LOS HÉROES I) – MIGUEL ÁNGEL PUERTA – (LETRAME EDITORIAL, 2017)

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TÍTULO: PASTO DE LAS LLAMAS (LA SENDA DE LOS HÉROES I).

AUTOR: MIGUEL ÁNGEL PUERTA – TWITTER – FACEBOOK – INSTAGRAM 

EDITORIAL: LETRAME – WEB

PÁGINAS: 613.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Elfos, enanos y humanos defendieron el Reino de la Lanza Negra por siglos ante los continuos ataques de las huestes de las Sombras. Tras dos guerras devastadoras, elfos y enanos vieron mermado considerablemente su número y no tuvieron más remedio que dejar el Reino en manos de los humanos. La mayoría de los elfos volvieron a su hogar más allá del Mundo Conocido y los enanos se refugiaron en sus preciadas montañas o se aventuraron a explorar nuevas tierras buscando llenar sus bolsas con innumerables riquezas.
En la actualidad, un Rey mezquino gobierna el Reino de la Lanza Negra. Los impuestos a los que somete Deledon a sus súbditos son abusivos, las defensas del Reino son nulas y el descontento es generalizado. Este caos es aprovechado por un ser de las Sombras, un nigromante al que llaman el Amo, un ser que ha aparecido de la nada y que se propone unir, como ya hicieron en el pasado el Rey Vampiro y el Inmortal, a orcos, bárbaros, enanos de las Montañas del Yunque y cualquier otro malvado ser bajo su bandera para hacerse con la corona y sumir al mundo en una era de tinieblas.
La única esperanza del Reino son un puñado de héroes ya olvidados y otros nuevos forjados por las circunstancias. ¿Serán suficientes para impedir que el mal se extienda por toda Kaleida – Kan?

 

– AUTOR –

Miguel Ángel Puerta nació en 1975 en Alicante y se crió en Villajoyosa, donde reside actualmente. Es Licenciado en Criminología, Grafólogo judicial y posee el Título Propio en Detective Privado por la Universidad de Alicante. Apasionado lector y enamorado de la literatura fantástica, ha cumplido el sueño de su infancia de escribir una novela publicando Pasto de las llamas, el primer libro de su saga La senda de los héroes.

 

– GUSTARÁarrow-145786__340

Al lector desinhibido y abierto de mente que fantasea despierto blandiendo una espada invisible cuando va en el autobús con la ilusión volando a través de los ventanales. Será del interés de aquellos que disfrutan en un mundo de fantasía im(posible) con toques y trazas de originalidad, donde aunque se den cita los lugares comunes del género, también cohabitan curiosas sorpresas y cambios de registro. Los seguidores de las eternas luchas entre el bien y el mal con palaciegas e intrincadas políticas de aliados y enemigos aquí tendrán su punto de encuentro.

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Principalmente a dos tipos de lectores. En primer lugar a aquellos que gustándoles la fantasía épica huyen de sucesos heterodoxos y que se deslizan tangencialmente por los cánones establecidos de la fantasía clásica desde la mitología grecolatina a la nórdica. En segundo lugar a los que viven con los pies en la tierra y prefieren lecturas contemporáneas o históricas pero que se ciñan escrupulosamente al realismo literario y al devenir racional y reglamentario de los acontecimientos.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“El Amo volvió a alzarse, esta vez apoyándose en su báculo, y se dirigió a la ventana. Se asomó por ella y vio, con sus cansados ojos, un paisaje desolado, una tierra estéril cubierta de cenizas y de árboles tan oscuros como una noche cerrada, cuyas ramas se retorcían formando sombras fantasmagóricas. Vio también a sus hombres afilando sus armas, cruzando las mismas en el campo de entrenamiento, construyendo arietes, carros… Todos ellos estaban ansiosos por entrar en combate, por conseguir una gloriosa victoria. Esa visión lo llenó de gozo”.

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Hoy traemos a la primera línea de la trinchera de las reseñas literarias, Pasto de las llamas: La senda de los héroes I, primera parte de una saga de fantasía que es el sueño de infancia de su autor, Miguel Ángel Puerta. Es la fantasía el patio de recreo de la chavalería. Ahí corren, juegan, experimentan y fantasean con el mundo al que querrían pertenecer huyendo de la mundanidad que recorre sus responsables y regladas vidas colegiales y familiares. Escudarse en el reducto amurallado de la ficción siempre es una buena noticia. Son los niños que soñaron con dragones, lugares encantados, razas variopintas, espadas y brujerías, los que hoy nos traen todo aquello envuelto para regalo de lectores que compartieron con ellos los mismos patios de recreo y que lucharon encarnizadamente con espadas de madera y albornoces como túnicas de mago.
59a4450e748fbEl autor nos presenta un mundo en decadencia que nos recuerda a figuras como Robert Baratheon en Juego de Tronos, Denethor o Theoden (en su perfil poseído por Saruman) en El señor de los anillos o a Juan sin Tierra en Ivanhoe. Son ejemplos que detentan el poder sobre sus súbditos de manera férrea e implacable, pero que por su mezquindad, abandono, dejadez, mala gestión y aprovechamiento de su posición preferencial, han abocado a su pueblo a situaciones cruentas e insostenibles. Es justamente en estos momentos de debilidad gubernamental (en política contemporánea lo llamaríamos acciones populistas o salvapatrias) cuando en la lucha del desconcierto se alza una figura que, aprovechándose del río revuelto, consigue aglutinar a los detractores de un sistema arcaico, errado y autofagocitado de burocracias engordadas. Todo subyace en la metáfora de la peste negra que asoló Europa en el siglo XIV llevándose por delante a cerca de un tercio del total de la población. Son El Rey peste de Edgar Allan Poe, la reencarnación del mal de Randall Flagg de Stephen King, el Sauron “nigromante” de El Hobbit o la propia muerte de El séptimo sello de Ingmar Bergman. Nunca falta un gran maestre Pycelle, un littlefinger o un Grima (lengua de serpiente) para conspirar en las sombras con el objetivo de alzar a su amo al trono. Trono que creen les facilitará mayores cotas de poder, renombre y respetabilidad. En tiempos convulsos la oscuridad entreteje con mayor facilidad sus sombras entre los más débiles y crédulos.
la-torre-oscura.jpgEn toda épica hay una comunidad del anillo, unos goonies, un club de los perdedores o una alianza rebelde que lucha contra un enemigo que les supera en número o en fortaleza y, en ocasiones, en ambas facetas. Sauron, Los Fratelli, It o el Imperio, son ejemplos de todopoderosos malvados a los que hacer frente y Pasto de las llamas no podría ser un ejemplo menor. Aquí nos encontramos con un pequeño grupo de renegados que intentarán contrarrestar la funesta agresión que está ocasionando un malo malísimo que trastea como pez en el agua por un mundo en llamas que quiere terminar de incendiar para, posteriormente, en la calma de las cenizas, alzarse con el título de Dios emperador. En la presente obra se dan cita personajes principales y secundarios con varias localizaciones geográficas entre sus más de seiscientas páginas. Sin ser de una complejidad genealógica notable, sí hay que comentar que este libro debe leerse relativamente del tirón y con cierta atención y retentiva, ya que en caso contrario nos podríamos perder por algunos recovecos olvidando algunas de las relaciones entre los personajes. Aquí radica la grandiosidad de la fantasía. Mundos con mapas muy extensos requieren llenarlos de una nutrida fauna y flora perfectamente identificable, mensurable y reconocible. El autor además lía aún más la madeja narrativa al modificar el imaginario colectivo de las distintas razas que habitan su mundo. Tenemos enanos, elfos, humanos, brujas, magos, vampiros, etc, pero con alguna peculiaridad que hace que puedan saltar las alarmas a los canonistas más ortodoxos. Hay que dejarse seducir por el Reino de la Lanza Negra como un lugar original. Si bien todo es comparable con la biblia de El señor de los anillos, muchos autores como Stephen King, Andrzej Sapkowski. Patrick Rothfuss, Robert Jordan o Terry Pratchett, etc, han volteado el género a su antojo con notables resultados de crítica y público.
Pasto de las llamas de Miguel Ángel Puerta abre el género fantástico a una nueva ramificación en texturas y contrastes coloristas respecto al clasicismo épico. Supera con creces la comparativa con los grandes gurús especialistas en estas lides. De ritmo alegre, continuado y alejado de maneras barrocas y densamente expositivas, esta novela es accesible para todas las edades, aunque, sin entrar en detalles, tanto por la complejidad del mundo como por ciertas escenas escabrosas, está más orientada a un público más adulto que adolescente. El autor concibe desde cero un nuevo lienzo en el que ha dado sus primeros brochazos. Le deseamos para posteriores continuaciones que, seguramente,  redondeen, amplíen y diseccionen la obra, vaya más alto, más lejos y más fuerte con su propuesta. El inicio ha sido muy prometedor.
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EL SECRETO DEL BOSQUE DE LOS SUEÑOS – ROSARIO JIMÉNEZ ROQUE (EDITORIAL EXLIBRIC, 2018)

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TÍTULO: EL SECRETO DEL BOSQUE DE LOS SUEÑOS.

AUTORA: ROSARIO JIMÉNEZ ROQUE – INSTAGRAMFACEBOOKTWITTERWEB

EDITORIAL: EXLIBRIC – WEB

PÁGINAS: 355.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

El último de una orden de orgullosos guerreros, una nueva salida de la academia, un príncipe que no es lo que parece y una guía que no dice todo lo que sabe. Son algunos de los componentes de El secreto del bosque de los sueños, una novela de fantasía que mantendrá en vilo al lector de inicio a fin.
En un mundo donde la magia es tabú, Manyou, una joven maga recién salida de la academia, se ve envuelta en los problemas de una ciudad más importante del continente cuando Jorad, un guerrero que desconfía de la magia, el enrede para que lo ayude a él y un grupo de rebeldes a rescatar al príncipe perdido de Eren Joo.
Traicionados y perseguidos, todo se complica cuando se descubren que se han encontrado en un juego de poder donde no hay más que simples peones.

 

– AUTORA–

Rosario Jiménez Roque es una estudiante de ingeniería informática que dedica parte de su tiempo a la escritura de género fantástico. Nacida en febrero de 1993 en Sevilla, esta autora fue recompensada cuando en 2016 Ediciones Oníricas publicó su primera novela, Cazadores de Tormentas. Desde entonces ha publicado dos libros más con ellos.
Cuando no tengas la nariz pegada en la pantalla de tu portátil con el entorno de la programación, disfruta de cuidando de sus canarios, leyendo y, sobre todo, escribiendo. Y es que, lo que para ella comenzó como un hobby se ha convertido en su modo de expresarse y hacer llegar su opinión. En su literatura no solo se aprecia la influencia de los libros que han pasado por sus manos, también la de los mangas.
Actualmente está trabajando en las continuaciones de las obras que se han publicado con Ediciones Oníricas y ExLibric, aunque no hay nada mejor que escribir historias nuevas mientras tanto. Si deseas saber más no dudes en contactar con ella.

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A los amantes de la fantasía menos épica y grandilocuente y más cercana a un road trip iniciático de personajes contrapuestos y conspiraciones que superan a sus aún imberbes actores. Gustará a los lectores juveniles y adolescentes con tendencias a la búsqueda de obras con amplias extensiones de diálogos y fluyente narrativa. También está indicado a quienes buscan la evasión mediante las letras de la ficción con alguna pequeña actualización de ideas siembre bienvenidas en el género.

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A los detractores de la novela fantástica y de la ficción más adolescente y, alocada en ocasiones, con trazas humorísticas y efervescentes cambios de parecer fruto de esta etapa vital. Tampoco será del interés de aquellos seguidores de la novela fantástica de alta cuna, más compleja, entramada y laberíntica. Aquí debemos recordar que estamos más cerca de la literatura de Laura Gallego o de las obras de Las crónicas de Narnia o de Eragon que de El señor de los anillos, de los extensos volúmenes de la Dragonlance o de las obras de William Goldman, Brandon Sanderson o Patrick Rothfuss. Por el tono empleado, comparativamente, estamos jugando en la liga de los primeros libros de Harry Potter y no de los últimos de la saga donde el proceso creativo se volvió descaradamente hacia un público más adulto.

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“La magia en los magos era como la sangre de cualquier ser vivo. No podía dejar de fluir. En Taj Mahal aprendían a controlar sus poderes y a emplearlos solo cuando necesitasen de ellos, sin embargo, un hechicero no podía permanecer demasiado tiempo sin usar la magia o perdían el control de esta sin remedio. Como la anciana que vivía en el subsuelo, consumida por su don, que era incapaz de no estar leyendo manos. Para un mago la magia era como la sangre al fluir por las venas, y si no tenían cuidado podía convertirse en el aire que necesitaban para vivir”.

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Antes de 1997 con la irrupción de la obra magna de J.K Rowling, Harry Potter, el prototipo de mago que fluía en el imaginario colectivo era mayoritariamente varón y anciano, con la fisonomía arquetípica del Gandalf, Saruman o Radagast de El señor de los anillos. A partir de Harry Potter se abrió un camino multidisciplinar en las artes mágicas donde la edad y el género se disolvían en favor de las cualidades del sujeto y no de su experiencia o sexo. Tiempos nuevos para nuevos ideales. Lógicamente el movimiento feminista e igualitario ha consolidado este escenario. Solamente tenemos que observar la evolución del personaje de Hermione Granger en la saga literaria. La que en un principio era una secundaria de lujo, escudera del héroe principal llamado a salvar el mundo mágico del tenebroso Señor Oscuro y sus acólitos mortífagos, se iría transformando en una pieza fundamental en la narración. Hermione parte siendo la listilla y empollona de la casa Griffindor para, progresivamente, entrar en una etapa de madurez estratégica y ser pieza fundamental en la derrota del mal que siempre acecha Hogwarts. A su favor el doble esfuerzo que tiene que realizar para equipararse a sus compañeros siendo una “sangresucia“, (claro guiño de la autora a la dificultad en la lucha de género que tiene la protagonista para hacerse un hueco entre la élite mágica).
87c615e064f762d6b7d765d6325c067f.pngTradicional e históricamente, la visión masculina en la literatura fantástica y de ciencia ficción ha puesto su sello innegable al haber cultivado un género estadísticamente de mayoría varonil. El protagonismo masculino ha sido evidente no solo por factores puramente de género, sino por razones de lógica narrativa interna. Personajes como Conan, Paul Atreides o Frodo Bolsón en el enclave en el que son representados tendrían muy complicado un cambio de género. En cambio Wonder Woman, Juana de Arco o Lara Croft son excepciones a la regla que funcionan en sintonía con el curriculum aportado en sus respectivas historias. Si la pintura es de una sociedad patriarcal, reglamentada en la guerra, la fortaleza física y la violencia donde el papel femenino es puramente de estrategia y logística de mantenimiento de las labores caseras, alimenticias y reproductivas, podemos concluir que, contextualmente, siempre ha sido de menor entidad. Flaco favor le haríamos a la ficción literaria si introdujéramos elementos que distorsionan la lógica interna del relato por igualar los géneros sin lógica narrativa. Eso sí, a medida que los caminos evolutivos han ido confluyendo hacia la estrategia intelectual y menos hacia la batalla directa, los personajes femeninos han podido abrir la vereda de su destino con creciente influencia referencial. También, y esto no es culpa de la lógica histórica y fisiológica de cada sexo, en multitud de ocasiones la mujer ha sido infravalorada en numerosos ámbitos supeditándola a la sumisión de sus responsabilidades. El efecto Adán y Eva hiere todavía la conciencia de nuestra civilización, esto unido a las vejaciones religiosas y folclóricas tradicionales han ocasionado que quede relegada a papeles secundarios. El pecado original femenino es difícil de erradicar del acervo cultural. Sin irnos muy lejos, tenemos el ejemplo de Disney y, principalmente, de las fuentes directas en las que están basados sus relatos: Andersen, Hermanos Grimm, Perrault, etc. Tenemos los ejemplos de la bruja de Blancanieves, de Maléfica o de Úrsula como villanas de la peor calaña. Mientras que a Jafar se le da un tinte un poco más cómico, a las tres anteriores se las caracteriza con la negrura personificada. Al otro lado tenemos a Merlín, también de Disney, que es un bonachón y un mago buenazo (alejado de la figura literaria del mito de Camelot).
En el mundo fantástico hay que ser un hada de refinadas maneras para ser bondadosa, como en el caso de Campanilla en Peter Pan, de el hada madrina en Cenicienta o de Fauna, Flora y Primavera en La bella durmiente, pero no maga. En resumen, mientras que los magos han encarnado tradicionalmente el conocimiento, la reflexión y el saber, las brujas han detentado el honor de ser la maldad primigenia, el pecado en forma de súcubo… traicioneras, engañosas, comeniños, vengativas y crueles con los más débiles. Ahí tenemos a la chiflada Bellatrix, a la antropófaga bruja de Hansel y Gretel, a las torturadoras brujas de Zurragamurdi, a las míticas de Salem, a las pérfidas de Eastwick o a la esquiva de Blair. En El retorno de las brujas, Angélica Houston encarnaba a una aterradora y despiadada bruja sátrapa sin su máscara humana (siendo seguramente una de las escenas más inquietantes del cine juvenil de los años noventa). Por otro lado y, haciendo contrapeso a este aquelarre maléfico, siempre contaremos con las bienintencionadas, candorosas, pero con brioso carácter: Mary Poppins y Miss Price de La bruja novata. La tradición siempre ha hablado de magos y brujas (y no de magos y magas) como el yin y el jang, pasando del conocimiento de los primeros a la malignidad que se les presupone a las segundas. Puede que haya llegado el momento de purgar el estigma del personaje y hablar de magos y magos en igualdad de condiciones, buenos y malos según corresponda, pero no cargando la culpa siempre a las pérfidas mujeres. (A tenor de lo anterior muy recomendable la película The Witch, Robert Eggers, 2015). 
el-bosque-1.pngEn el caso que nos ocupa con El secreto del bosque de los sueños, será Manyou, la maga, la que ponga un nuevo orden en todo este desconcierto tradicional, dotando a su personaje de una dimensión única, de espíritu de superación mediante el aprendizaje, el conocimiento del mundo que le rodea y el análisis de la situación política. Ella y su equipo serán empujados a la inmersión en una situación que les supera y que sacará lo mejor de cada uno de ellos. Si algo nos ha recordado Juego de Tronos, por que saber ya lo sabíamos con solamente abrir un periódico, es que las luchas de poder son tan antiguas como la propia aparición de la civilización y siempre estarán ahí. Para que pueda haber poderosos a la fuerza tiene que haber súbditos subyugados a sus designios (¿divinos?). Manyou tendrá que atravesar obstáculos físicos y éticos para encontrar su sitio en esta epopeya de ficción. En este período de aprendizaje influirán notablemente el grupo de personajes con los interactuará, que la pondrán en su sitio sacando de ella la verdadera fortaleza para solucionar todo tipo de entuertos. En la lucha hacia su madurez y, dejando en una vía paralela la trama política y confidencial de la narración, la autora nos introduce en lo que, seguramente, es el mayor acierto de la obra: el bosque de los sueños. En este punto es donde Rosario Jiménez saca la artillería pesada para jugar con pinceladas de El bosque prohibido de Harry Potter o de localizaciones de La historia interminable, de Dentro del laberinto, de Willow, de La princesa prometida, de Cristal oscuro, de Legend, etc. El bosque como metáfora del hermetismo, del secreto inabarcable, de la perdición, de la desorientación, del reto, de la oscuridad… será aquí donde la autora nos ofrezca una amplia paleta de situaciones genuinamente fantásticas. El bosque cobrará vida y abofeteará a sus visitantes con todo tipo de peripecias y desventuras.
El secreto del bosque de los sueños de Rosario Jiménez Roque es una fábula, principalmente juvenil, rauda en la acción y en los diálogos, que no frena la narración en ningún momento con extensos arcos expositivos o descriptivos. La autora nos ofrece un simpático vehículo de entretenimiento con una actriz principal con destacables dotes de empatía y cercanía con el lector. La sencillez de la propuesta unida a un fondo ligero de conversaciones entre los diferentes personajes crean una fábula que, aun teniendo margen de mejora en sucesivas entregas, es muy loable. Que no se nos olvide dar un pequeño tirón de orejas a la editorial por no haber limpiado el texto de algunas incongruencias y erratas que se le han escapado a la autora y al corrector de textos. Recordemos que dichos lapsus al lector más exquisito le sacan de la magia de la lectura… otros, son más permisivos. En conclusión, tenemos un texto destinado a un público con ganas de fantasear por mundos alternativos plagados de personajes con historias interesantes que contar y reivindicar.
Esperamos que los lectores se encuentren cómodos en este misterioso y sorprendente bosque de los sueños y que con él puedan disfrutar de sus secretos y realidades ocultas. Él espera paciente a la llegada de sus huéspedes. ¿Te atreves a entrar?

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PERRO LADRANDO A SU AMO – JAVIER SACHEZ (EOLAS EDICIONES, 2018)

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TÍTULO: PERRO LADRANDO A SU AMO.

AUTOR: JAVIER SACHEZ.  TWITTER 

EDITORIAL: EOLAS EDICIONES. – WEB

PÁGINAS: 198.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón 2018
Una empresa necrófaga hambrienta de inmuebles ajenos. Una anciana indefensa que recoge lo que la ciudad detesta. Un joven ultra de ojos violentos que aborrece lo que la sociedad representa. ¿Puede al final el odio transmutarse en ternura? ¿Pueden las zarpas alguna vez acariciar?
Novela urbana que aborda temas de actualidad como la marginación, la violencia de género, la soledad de la vejez y el desprecio de los jóvenes hacia las personas mayores, Perro ladrando a su amo es, a juicio del jurado del VII Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón, «una construcción poliédrica con una muy acertada presentación de unos personajes muy bien integrados en la trama, y en un hábitat urbano donde todos confluyen».

– AUTOR –

Javier Sachez García Nació en Campillo de Llerena (Badajoz) en septiembre de 1970. Pronto descubrió que su padre amaba la sabiduría. Como diría Luis Chamizo, fue un hombre que amó mucho y que trabajó mucho. Sus hermanos le inocularon el amor por la poesía y su madre le recitaba fragmentos del Martín Fierro, de Chamizo y de Gabriel y Galán, mientras los campos enmudecían por las heladas. Alrededor del pueblo la naturaleza era rotunda pero íntima y el sol retaba.
Se inició muy joven en la escritura, a la par que su hermano Joaquín, y juntos bucearon por los versos narcóticos y el nostálgico morbo de lo otoñal. Comenzó a publicar en 2005 por un mero principio de mitomanía. Ha publicado algunas novelas y poemarios donde se asoma alguien que no es del todo él. Sobrevive en una ciudad de dos milenios y lo hace con Lola y con María, en un creativo triunvirato. Ama el frío esencial y ese húmedo aire de septiembre que señala el inicio del colegio.
NOTA DE PRENSA LA VANGUARDIA: AQUÍ

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A aquellos que indagan en lecturas que retuercen el punto de vista del lector, que no hacen enemigos ni se casan con lugares comunes ni correcciones políticas. A este libro se viene llorado de casa y con muda limpia de repuesto por si hay que leérselo del tirón sin regresar durante varios días a tierra firme. Gustará a los escépticos que observan desde la atalaya el paso de la marabunta borreguil unidireccional a sus pies y se preguntan si hay alternativa al pensamiento único. Y, por supuesto, a los que cotillean qué extrañas historias acontecen detrás de los muros de los vecinos pero que no se atreven a ir de frente y relacionarse con ellos.

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A los amantes de la ficción y la fantasía más ortodoxa. Tampoco será el campo de juegos de aquellos que prefieren narraciones más amables, encorsetadas y ceñidas a circunstancias lúdicas y de entretenimiento. Aquellos lectores de piezas fáciles y evasivas no encontrarán aquí su lectura. No gustará a los pintores de paletas de colores simples y primarios. Tampoco encandilará a todos aquellos que no se permiten transitar por terrenos movedizos de valores y sentimientos sino que prefieren atarse a la seguridad de un buen hormigón bajo sus pies para no tener opción alguna a desestabilizarse con acciones u opiniones contrapuestas.

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“Desde allí observa el pasar de los coches tránsfugas y a algunos niños correteando huyendo de la lluvia por el parquecillo espectral, salpicado por árboles que ya se han desvestido totalmente. El barrio se extiende aposentado en edificios disímiles que muestran sus pequeñas ventanas rectangulares, tras las cuales se aplastan las vidas anónimas de los residentes. También puedes distinguir la Avenida principal que, escoltada por farolas y edificios, culebrea hacia el centro de la ciudad en destellos bicolores. Hay algo mágico en la imagen, como si él no perteneciera a ese escenario vivo que se representa como una obra de teatro inacabada”.

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Hoy traemos a primera fila Perro ladrando a su amo de Javier Sachez. Bajo este metafórico título tenemos a la merecidísima novela ganadora del VII Premio de novela corta Fundación MonteLeón. Mucho se puede comentar de la presente novela, de la justificación de su premio y del porqué nosotros le aplicamos el sello #ForolibroRecomienda. Lo primero que tenemos que comentar es que si se considera novela corta a una de una extensión menor a doscientas páginas, y esta lo es, el autor, a nuestro juicio ha encontrado, pretendidamente o no, la duración y el tono perfecto para que todos sus personajes entren, nos importunen, nos incomoden y se vayan, dejándonos mirando por la ventana con una taza de té humeante que aún no hemos podido degustar con tranquilidad so pena de quemarnos y perder ya el gusto para el resto de la sesión. Si la entrada en este libro es sin ducha previa antes de la inmersión en aguas heladas, la salida es la de la llamada de emergencia que deja los platos con la comida en la mesa. Perro ladrando a su amo, camina intrincándose con la forma y el fondo en un virtuoso puzle narrativo, sencillo, claro, natural y eficaz, pero al mismo tiempo, rudo, desaliñado y zarrapastroso.
Club-Pickwick.jpgFue a partir de mediados del siglo XIX cuando un conjunto de autores realizó un cambió significativo en los cánones de las letras, alejándose de las formas románticas para abrazar el Realismo literario. Precisamente es en 1856 cuando la revista Realismo invoca estos nuevos principios “El realismo pretende la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente social y de la época en que vivimos…“. Esta reproducción debe ser lo más sencilla posible para que todos puedan comprenderla y asimilarla. Tras la revolución burguesa de 1848, comenzó en Francia una carrera para mostrar con cristalina plasmación todo aquello que ocurría en la calle sin pasarlo por el tamiz de la ficción y la fantasía.  Baudelaire, 1851: “Estudiad todas las úlceras como el médico que está de servicio en un hospital“. Flaubert consultó tratados médicos para describir la muerte por envenenamiento de Madame Bovary, y, en general, los novelistas se documentaban rigurosamente sobre el terreno tomando minuciosos apuntes sobre el ambiente, las gentes y su indumentaria. Autores consagrados como Honoré Balzac, Sthendal, Gustave Flaubert, William M. Thackeray, Charles Dickens, Gustav Freytag o Wilhelm Raabe son paradigmáticos de esta época. En España donde siempre nos ha llegado todo un poco más tarde, la irrupción sería a partir de 1868 con la revolución burguesa de “La Gloriosa”, y duraría poco, hasta comienzos del siglo XX. Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas “Clarín” o Emilia Pardo Bazán, fueron claros ejemplos de la crónica patria que puso luz y taquígrafos a las vicisitudes de las gentes de nuestro país. Posteriormente, en relación a la literatura española y, como siempre que ocurre una guerra y una dura postguerra, nacen a su abrigo obras y autores que tratan de relatar fielmente el estado de las cosas del pueblo llano y trabajador. Carmen Laforet con Nada, Camilo José Cela con La colmena, Miguel Delibes con El camino, Rafael Sánchez Ferlosio con El Jarama, etc. Todas ellas describen a la perfección un tiempo concreto de un país que intenta reconstruirse de las cenizas físicas y la crisis moral. Otro ejemplo interesante podría ser el libro de José Ángel Mañas, Historias del Kronen, publicado en 1994 y finalista del premio Nadal. 
1351974905_738358_1351975128_noticia_normal.jpgPerro ladrando a su amo, de Javier Sachez tiene pinceladas y texturas de todo lo anterior. Es una novela que pisa y escucha a la calle, asume los aromas de sus plazas y jardines enarbolando la bandera del sopapo de la realidad como eje central de su trama. La novela realista en ocasiones pierde identificación y empatía con el lector al perderse en infinitos detalles para otorgarle la pomposidad de una fotografía en alta definición, mas si cabe en unos tiempos donde la velocidad es el nuevo dios del Olimpo, no quedando espacio para entrar en muchos detalles. Como decíamos al principio, la novela de Javier Sachez pasa por el microscopio su personal experimento científico dejando que sus personajes entren en conflicto consigo mismos y con la sociedad que les ha tocado vivir. Si bien el realismo pone los cimientos de aquello que debe ser contado al margen de la ficción más fantástica nosotros no estamos de acuerdo en que esto sirva mejor a la causa de la concienciación que da valor a lo que se cuenta como cronista de un lugar específico del presente al que el autor se ciñe. Diariamente somos asaeteados por telediarios y periódicos que llevan a su portada el enésimo caso de violencia dentro de la pareja, de injusticias con los más desfavorecidos, del abismo de los desahucios, de los ajustes de cuentas entre bandas violentas o de niños violados por sus profesores. El público tiende a banalizar todo esto, por repetitivo y por falta de afección. Es, sin embargo, mediante la ficción, por muy realista que sea, donde se graba la impronta de todos estos sucesos. Un periódico no puede superar lo que sucede en la mente de un lector/espectador cuando estos temas son tratados sin ambages. Y esto es precisamente lo que nos ofrece Javier Sachez, su personal debate sobre el estado de la nación, su canto a los sucesos de barrio de la gente corriente, no moraliza su discurso ni trata de tamizarlo, ni de censurarlo ni de adoctrinarlo. Simplemente expone las cartas y pone a rodar la ruleta de la fortuna, que, en ocasiones, caerá en la quiebra y, en otras, en el premio gordo. Cuestión de suerte, de condicionamiento, de educación, de elección, de los embates de la vida… Esto será lo que tenga que enjuiciar el lector. Perro ladrando a su amo solamente abre el telón, los personajes hablarán mediante la sensibilidad de cada lector, descubriéndose muchos de ellos con la diatriba a punto de salirles por la boca al no poder definirse claramente por un bando. En esta novela los grises abundan y eso incomoda y atrae al mismo tiempo. Cuando los buenos y los malos se difuminan el lector se queda sin referencias. El asidero se despega de sus anclajes desconociéndose qué tipo de aterrizaje se producirá.  
Perro ladrando a su amo es un cuento contemporáneo que se ejecuta al abrigo de la crisis económica (y de valores) vivida en nuestro país en los últimos años. Por ello toca temas interrelacionados con este fenómeno social que se ha instalado en la mente colectiva de nuestra sociedad. Somos testigos de un argumentario sobre la violencia en la familia, el tráfico y consumo de drogas, los desahucios, el poder de la banca y, por extensión, de los organismos públicos, la inmigración, la presencia de la radicalidad en las calles encarnadas en facciones ultras y xenófobas, el aislamiento y la soledad del individuo, la desafección en las relaciones familiares, la quiebra de la autoconfianza personal y social, etc. El autor desgrana a la perfección lo que ocurre en un  barrio anodino con sus anónimos personajes que son la metáfora del tiempo que nos ha tocado vivir. 
red-riding-hood-314714_1800x1075.jpgCuando a los niños pequeños se les narran los cuentos clásicos al abrigo de sus aún seguras moradas protegidas por sus progenitores no es necesario acompañarlos con moralejas o discursos complementarios a la propia lectura. El niño cuando lee El Rey Midas entiende rápidamente es qué consiste la avaricia y su potencial peligro, cuando lee Caperucita roja aprende inmediatamente el peligro de parar a hablar con extraños, o cuando lee El patito feo es consciente de la importancia de la integración, la superación y la igualdad entre todas las personas. La realidad se entiende mucho mejor mediante la ficción que con explícitos anuncios de la DGT intentando paliar los accidentes de tráfico. En el gen del relato de ficción se encuentra la impronta que educa en valores y civismo, lo demás es adoctrinamiento. Javier Sachez toma distancia con sus personajes. Ellos toman vida, fluctúan, luchan, huyen y sobreviven en un confinamiento moral y ético que les define y les hace ejercer con dignidad su papel de hipocresía aciaga que les acompaña en unas ocasiones y de una soberbia autosuficiencia en otras. Se juntan la pronoia y la paranoia en un caldo primigenio de difícil solución. ¿Nace o se hace la maldad en el individuo?, ¿hay posibilidad para la redención y la expiación?
Javier Sachez impacta con su texto desde la claridad de ideas y la postulación más nihilista del género humano. No deja opción para el desfallecimiento. Si pestañeas es que te lo has perdido. Todo el desarrollo narrativo de esta novela engrana perfectamente. Es ágil, certera en las voces y comportamientos de sus personajes. Incorpora diálogos de calidad de adolescentes y jóvenes en contraposición con otras obras en los que aparecen como sujetos desvalidos, idiotizados y febles. Aquí la voz es fuerte, ruidosa y arriesgada. Libro de prosa sencilla, abierto a todos los públicos, pero muy duro en sus consecuencias y desenlace. Es muy notable el conjunto artesanal que ha armado el escritor mediante la sinceridad de sus palabras. 
La moraleja del libro se la dejaremos a cada lector, pues sin duda estará abierta a multitud de interpretaciones. Aunque si tienen duda en cómo enfocarla pueden observar la fotografía de portada de la novela. Ahí puede que tengan una gran pista. ¿Acaso vivimos en una sociedad que nos ha puesto una barrera infranqueable para que podamos comunicarnos o nos la hemos puesto nosotros mismos? Todos queremos contar a quienes nos rodean cuál es la visión de nuestro mundo, pero, ¿qué ocurre cuando nadie nos quiere escuchar?, ¿tenemos válvula de seguridad como las ollas a presión o no? Chapó, Javier Sachez.

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ARDE HASTA EL FIN, BABEL – DIEGO VAYA, (MACLEIN Y PARKER, 2018)

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TÍTULO: ARDE HASTA EL FIN, BABEL.

AUTOR: DIEGO VAYA  WEB 

EDITORIAL: MACLEIN Y PARKER – WEB

PÁGINAS: 186

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Una casa misteriosa y con vida propia trastoca la rutina de madre e hija cuando deciden mudarse. En lo más profundo de un valle, enclaustrado entre montañas, existe un lugar donde los hombres prehistóricos acudían a morir y hoy es el pueblo con el índice de suicidios más alto del país. Un pintor, en el ocaso de su carrera, relata las artimañas y vilezas que cometió para llegar a la cumbre. En todas las narraciones que componen este volumen de relatos confluyen la falta de asideros en el mundo moderno, la incomunicación y la fatalidad, personificados en familias desestructuradas o marcadas por la adversidad, aves de rapiña de la televisión y artistas malditos.
Arde hasta el fin, Babel es un conjunto de relatos —novelas cortas, en algunos casos— que, a su vez, conforman un todo y recuerdan a un puzle al que le falta alguna pieza, pero del que ya se intuyen las formas. Resulta un artefacto narrativo complejo, aunque sumamente adictivo; como una realidad incómoda que queremos ignorar, pero de la que es imposible apartar la vista. Diego Vaya consigue crear de manera precisa un ambiente desasosegante que impregna el libro al completo, como una neblina que se pega a la piel y no se desprende del lector, incluso cuando ha cerrado sus páginas.

– AUTOR –

Diego Vaya (Sevilla, 1980). Es Licenciado en Filología Hispánica. Ha publicado, entre otros, los poemarios Un canto a ras de tierra (Ed. La Garúa, 2006, Premio de Poesía La Garúa), El libro del viento (Ed. Rialp, 2008, Accésit del 61º Premio Adonáis de Poesía), Única herencia (XIV Premio de la Universidad de Sevilla), Circuito cerrado (Ed. La Isla de Siltolá, 2014) y Game over (Ed. Renacimiento, 2015, XIII Premio Vicente Núñez). Como narrador, ha publicado las novelas Inma la estrecha no quiere mi amor(Ed. La Isla de Siltolá, 2011) y Medea en los infiernos (Ed. Punto de Lectura, 2013, XVIII Premio de Novela de la Universidad de Sevilla). En 2016 apareció su ensayo Luis Gordillo [insularidad e inconformismo] (Ed. La Isla de Siltolá).
NOTA DE PRENSA – DIARIO DE CÁDIZ: AQUÍ

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– GUSTARÁarrow-145786__340

A los seguidores de las historias extrañas e irreverentes cargadas de reflexión y mala leche narrativa. A todos aquellos que disfrutan en la incomodidad de los puntos de vista tangenciales y originales en historias construidas con premisas que chirrían en los áticos y, sobre todo, en el alma.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los amantes de la novela clásica o contemporánea pero de construcciones más amplias, elaboradas y nutridas. Tampoco gustará a los que leer en constante inquietud no es su fuerte ni a aquellos que prefieren lecturas que transiten por zonas más templadas, accesibles y calmas.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Sin embargo, a los padres de la chica desaparecida les resulta imposible quedarse de brazos cruzados. Mientras esperan a que los amigos de su hija les traigan carteles con la fotografía de ella y con sus teléfonos para repartirlos por la ciudad, deciden volver a llamarla. Es inquietante y esperanzador al mismo tiempo que el teléfono siga encendido; de alguna manera, para ellos esto significa que todavía existen posibilidades de encontrarla pronto”.

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20181129_064546.jpgArde hasta el fin, Babel, de Diego Vaya nos llega por la gentileza de la editorial Maclein y Parker para que buceemos en sus ramificaciones narrativas en un intento de hallar la sustancia de la que están hechas las ideas de su autor. Tenemos entre manos un libro de relatos cortos, que junto con los poemarios, son, seguramente, de los géneros que más exigen del lector. El libro de Diego Vaya cuenta con seis relatos que no guardan una relación narrativa ni de personajes claramente identificable. Ahí radica la dificultad. La novela y su clásico orden de: presentación, nudo y desenlace se sextuplica en este caso para formar una teórica suma de dieciocho escenas y esto es lo que siempre despista al lector. Además no olvidemos que las editoriales tradicionales suelen huir básicamente de tres tipos de propuestas de borradores: poemarios, colecciones de relatos y trilogías. Todos estos ejemplos tienen sus respectivas explicaciones, siendo la principal, la de la viabilidad económica. El editor busca el estándar de ventas en una tipología concreta: novela de aproximadamente trescientas páginas de lenguaje ágil, contemporáneo y realista. Es por esto que nos alegra que alguien haya confiado en este libro para que hoy lo podamos traer aquí ante todos vosotros. El “problema” de un libro de relatos es la dificultad de armar una sinopsis comercial digna que atraiga a los posibles lectores. El lector abdica en ciertos momentos de entrar y salir a cada poco de un relato. No termina de fijar la trama y a sus personajes cuando de repente finaliza el acto y tiene que volver a empezar de cero. Tiene grandes ventajas para los lectores ocasionales, pero se le queda corto a aquellos lectores asiduos. Valga el ejemplo de quienes devoran series televisivas de tres en tres pero les aburre una película de dos horas y media. Además tenemos el asunto de la falta de retención y el olvido y, con ello, las menores posibilidades de recomendación por el boca-oreja ya que el lector no se acordará exactamente de los relatos disfrutados. Mención a la excelente película Relatos Salvajes (Damián Szifrón, 2014) donde echando la vista atrás siempre se nos olvida alguno de dichos relatos, y esto, con un largometraje, no ocurre. Algunos recordamos con cariño que en las recopilaciones literarias clásicas de relatos de terror, de ciencia ficción inglesa, de Alfred Hitchcock presenta…, etc, subrayábamos con lápiz los cuentos que más no habían gustado, para un futuro lector o futura segunda lectura supongo.
La-maldicion-de-Hill-House-640x371.jpgDiego Vaya nos presenta un articulado muy variopinto de inquietudes. Curiosamente empieza por el lado más clásico del género con el relato que más páginas ocupa. Se trata de una casa misteriosa que afectará poderosamente a su pareja de inquilinas. (Por cierto, este relato tiene, seguramente, el momento más terrorífico de todo el recopilatorio. Avisados están). Además de los consabidos y, en ocasiones, manidos recursos del género de suspense y terror que, aunque ya los conozcamos son del todo imprescindibles en estas lides, hay que destacar el reparto humano de los protagonistas de estos cuentos. Ahí justamente reside el éxito de la reciente serie televisiva La maldición de Hill House de la plataforma Netflix; en la familia protagonista. Sin ellos la narración televisiva no pasaría de una pieza del montón olvidable. Pero la génesis del miedo está en las personas que lo contraen, lo afrontan, lo abrazan o lo rechazan. Es en esa pelea donde el lector o espectador encuentra la abertura para internarse con credulidad en el mundo que el creador le expone. Si el personaje que mira debajo de la cama tras haber escuchado un crujido nos es del todo indiferente, el potencial del miedo desaparece por completo, convirtiéndose la narración en un simple pastiche de slasher.
dcd858190687a5671976fc040ca5be7c.jpgSi el rumbo que marcaba el autor parecía transitar por terrenos ya bien pisados, nos encontramos que nos lleva por sendas más oscuras, entre el realismo rural más descabellado, pasando por (tristemente) historias que podrían aparecer en portada de cualquier periódico o noticiero de tirada nacional, hasta encuentros con personajes sin  escrúpulos ni consideración hacia el prójimo. Terrores hay muchos y sufren siempre de un cíclico resurgimiento dependiendo de las condiciones socioeconómicas, políticas y evolutivas de la sociedad. El terror gótico y romántico de los siglos XVIII y XIX tenía su propio canon lógico que asombraba a las gentes más crédulas y pegadas al folclore y a las leyendas locales. A lo largo del siglo XX según fue avanzando la tecnología científica y la comunicación llegaba cada vez más lejos se ha ido desechando progresivamente el oscurantismo y la superchería. Las sociedades urbanitas empezaron a modificar sus miedos a los castillos encantados en páramos neblinosos y bosques plagados por satánicas apariciones hacia una tipología de miedo que se ha ido consagrando en los últimos tiempos. El terror a las nuevas tecnologías, a la soledad, a la indiferencia, a la crueldad del vecino, a la locura del compañero de trabajo, al aislamiento del grupo social, a la indiferencia del resto, en definitiva, a la dificultad de adaptarse en un tiempo de falta de valores, consumismo, desapego y frustraciones continuas. Solamente hay que ver la evolución del género desde Twilight Zone, Cuentos asombrosos o Historias de la cripta hasta Black Mirror. El miedo cambia de cara, pero nunca nos abandona.
Es aquí donde Diego Vaya saca su varita de mortífago para entrar por unos vericuetos que desestabilizarán al más bregado en la materia. El autor ataca una temática muy variada incluso dentro del mismo relato. Es característico de este género buscar el giro último, bien con un final cerrado o abierto. Los autores afrontan el relato en una loca carrera por dar ese aldabonazo final que han madurado durante tiempo. El error radica en que algunos escritores para concluir “que todo era un sueño” o que “el asesino era el propio protagonista” se olvidan de la atmósfera. En cambio Diego Vaya busca crear el desasosiego antes que jugárselo todo a la carta más alta con el notable acierto de que fluya la narración sin métrica encorsetada de tal manera que el lector la perciba como inconexa, desorientadora e incompleta. Algunos relatos juegan con la abstracción de juego de matrioska en la que con distintas capas superpuestas no sabemos, o no podemos adivinar, hacia dónde nos lleva la pluma del escritor.
La soledad, la falta de empatía, el aislamiento, la locura, la expiación, la desesperación, la arrogancia, la obstinación, la falsedad, son temas que se dan cita en la presente obra. El aspecto paranormal, esotérico o misterioso aparecerá con infausta presencia pero siempre desde la óptica más social y humana de los personajes que lo sufren, nunca gratuitamente. También contiene trazas de crítica a los modernos medios de comunicación, a las redes sociales, a la ausencia de intimidad, a la telebasura, al consumismo o a la dispersión de la familia y de las relaciones personales tradicionales.
Arde hasta el fin, Babel, es, por encima de todo, un elegante ejercicio estilístico, nada corriente, fulgurante y, en ocasiones, escabroso, más que por las imágenes que representa, por el trato con que las alimenta. Y si nos piden recomendar un único relato nos quedamos con Los padres de la chica desaparecida. Es en él donde radican todas las virtudes de este recopilatorio: atmósfera opresiva, desasosiego, ausencia de respuestas y complicidad del lector en su final.

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