Crítica libros

DEL COLOR DEL OCÉANO – VIRGINIA D. KHER (EDITORIAL MUNDOPALABRAS, 2017).

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TÍTULO: DEL COLOR DEL OCÉANO.

AUTORA: VIRGINIA D. KHER – TWITTER  INSTAGRAM  FACEBOOK  WEB

EDITORIAL: MUNDOPALABRAS – WEB

PÁGINAS: 385.

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 – SINOPSIS –

Natalie vive inmersa en su trabajo, trata de expandir su negocio por los diferentes estados de USA. Una vida llena de ausencias, sacrificios y responsabilidades que no ha dejado mucho espacio para el amor. Sin embargo, en un momento nuestra protagonista se verá desbordada por una apasionante historia que la conducirá a un trayecto sin retorno.
El poder, la libertad, la traición y el glamour conforman un exquisito cóctel donde se ponen en juego los valores de la amistad, la pareja y la familia en mitad de un camino que no será siempre de rosas.
Una historia cargada de intensidad, que nos permitirá viajar a los años ochenta y el boom de la música heavy, a la vez que nos regala una mixtura de sensaciones y vivencias con unos personajes colmados de sentimientos, envueltos por los más salvajes y bellos acordes. Un mundo para ellos sumergido en un océano arriesgado e incierto.

 

– AUTORA–

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Virginia D. Kher nace a finales de los setenta en el barrio de Salamanca de Madrid; aunque se cría en el de Chamartín, donde vive gran parte de su adolescencia y juventud. Su pasión por la lectura comienza a los 13 años cuando su abuelo le presta un libro de su biblioteca. Todavía recuerda sus palabras: “Una casa sin libros es una casa sin alma, sin ventanas y con barrotes”. Él y más tarde su hermano le abrirían también las puertas al hermoso mundo de la música.
Gana su primer concurso de narración a los 13 años, y escribe a partir de entonces en prosa y verso durante otros cuantos, en secreto y como un hobby. Combina los estudios, el trabajo y la danza durante otro largo periodo de su vida. Más tarde sustituye las novelas policíacas, de misterio y amor por los libros de Macroeconomía, Estrategia y Sociología. Se especializa en Finanzas y trabaja durante 15 años para grandes multinacionales. Concluye sus estudios en el 2008 con un Máster MBA que cursa en la Universidad Europea de Madrid.
Sus pilares: la familia y la amistad. Sus pasiones: viajar, leer, escribir y la música. Se retira del mundo para crear uno nuevo, cuando en un rincón de su casa, sobre un escritorio viejo (que adora), desliza los dedos sobre el teclado sin ver pasar las horas, y nacen maravillosas historias donde sus personajes cobran vida.

 

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A los lectores de novela romántica (rosa), pero también a aquellos que poseen un alma ochentera y quieren revivir todo lo que en aquella década de cambio e irreverencia se fraguó, principalmente, en el apartado artístico/musical. Esta novela será del agrado de quienes entienden la novela de amoríos como contexto de otras aventuras y desventuras paralelas a la trama troncal y no solamente como excusa de besos dados o “robados” el postales otoñales.

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A los detractores de la novela rosa. Si lo tuyo no son los encuentros y desencuentros de personajes que buscando su camino se desdibujan en los ojos de otros individuos, este no es tu libro. Por supuesto, si tus gustos musicales están atrapados en operación triunfo, en el reguetón, en el trap o en los cuarenta principales, puede que no saborees todas las notas de estas páginas con el deleite y la admiración por una década que dejó en muchos unos posos muy profundos.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Si me hubieran preguntado hace unos meses cuáles serían mis planes para un viernes como el de hoy, jamás, ni en el mejor de mis más creativos sueños, hubiera podido imaginar que me vería en una situación como esta. Esperando, en el hotel donde pasé gran parte de mi infancia, a un hombre que consigue desmoronarme en mil pedacitos cada vez que me mira con esos ojos tan abisales. Del color del océano, mirada confinada de una belleza que me embruja y me atrapa hasta sus lejanas profundidades. Un hombre que es capaz de traducir mis pensamientos sin que abra la boca y que transmite una paz envolvente con su sonrisa y su voz”.

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Del color del océano de Virginia D. Kher es una novela romántica pero con algo más. En toda novela romántica normalmente existen cuatro fases. La primera es la previa al encuentro de los protagonistas y al romance propiamente dicho, donde se exponen los perfiles de cada uno, su vida personal, laboral, familiar, sus miedos, anhelos, etc. La segunda es el propio encuentro, que tendrá varios grados de casualidad, de profundidad y de temporalidad. El tercer momento es en el que surgen los problemas de pareja de distinta índole: terceras personas en la relación, aventuras cinematográficas, enfermedades, etc. Y, por último, la tan deseada conclusión donde todos los caminos confluirán en la supervivencia de la pareja o en su disolución. Una singladura al estilo de la canción La fuerza del destino, Mecano, 1988.
La gran proliferación que está teniendo en los últimos tiempos la novela romántica (aunque mejor llamarla rosa o erótica por no confundirla con el auténtico romanticismo literario de finales del XVIII y principios del XIX) ha pegado aún más fuerte con la gran explosión literaria y cinematográfica de las 50 sombras de Grey. Fenómeno igualable al que tuvo Instinto básico en los noventa, Nueve semana y media en los ochenta o El último tango en París en los setenta. En la cúspide del origen del género podemos incluir, muy resumidamente, a Orgullo y prejuicio (1813), escrito por Jane Austen, Cumbres Borrascosas (1847), de Emily Brontë o Jane Eyre (1847), de Charlotte Brontë, que son consideradas como las primeras novelas románticas, aunque por su complejidad de pasajes, emociones y trazos históricos se alejan notablemente de las, en ocasiones, simplistas y monotemáticas novelas rosas actuales.
652316_640px.jpgLo que hace curiosamente original a la presente novela son los roles y perfiles de los protagonistas. Tradicionalmente el hombre ha representado en este tipo de obras los puestos de dirección empresarial, de altos cargos políticos, de acaudalados nobles de buena familia, etc. Mientras tanto, la mujer ha ocupado el puesto de la inocencia, la debilidad o la mojigatería, aunque no en todos los casos, por supuesto. Siempre hay ejemplos de romances entre un mozo de caballerizas y una potentada y ricachona divorciada o de mujeres que han dado el combate por respuesta a sus supuestos protectores varones. Aquí tenemos los ejemplos de la Lolita de Nabokov, de Jodie Foster en Taxi Driver, de Natalie Portman en Léon (El profesional), de Anne Bancroft en El graduado o de Meryl Streep doblegando al indómito Clint Eastwood en Los puentos de Madison. En Del color del océano el cliché leva anclas y se dirige a un continente aún por explorar. El chico encuentra a chica o viceversa tiene una vertiente original en esta novela. El chico es un heavy ochentero que ejerce su vocación como el mercado y su público le van permitiendo, pero que al revés de lo esperado, la personalidad del protagonista masculino no es la del consabido “sexo, drogas y rock & roll” y esto le dará un curioso perfil narrativo a la formación de la pareja. En contraste, tenemos al personaje femenino que, ungido en la lógica aplastante del mundo empresarial, capea el temporal como puede en un mundo del que en ocasiones reniega, ya que en su interior se halla un alma libertina, hippie y exploradora. Bajo la piel del escudo que muestran ambos al exterior se encuentran las antípodas de sus personalidades. De este laberíntico Tangram con infinitas soluciones, tendrán que optar por la suya propia, la que más les haga sintonizar con sus caminos.
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Todo esto en un contexto muy interesante; la música rock y heavy de los años ochenta con Los Ángeles como contexto geográfico. Qué mejor que una de las ciudades más revolucionadas, transgresoras y peligrosas de la década de los ochenta para ser el marco que imante las andanzas de dos personajes en vías de desencadenarse. Aunque esta ciudad albergó en 1984 los Juegos Olímpicos, no obtuvo el impulso económico y social que se le presuponen a estos eventos internacionales, ya que los índices de criminalidad no dejaron de incrementarse: pugnas entre las pandillas y bandas por el  territorio, la permeabilidad de la juventud con las drogas (y en concreto al crack), la desoladora crisis económica y los disturbios sociales que tuvieron su momento más álgido con el apeamiento del taxista Rodney King en 1991. Del 29 de abril al 4 de mayo Los Ángeles fue casi un territorio de guerra. 
Pero Del color del océano no es solo novela romántica al cien por cien, ya que sus protagonistas no se dedican a dar únicamente largos paseos a la luz de la luna, a cenar con velas o a retozar en la alcoba a cámara lenta y con música de saxofón de fondo. La trama nos llevará más lejos, seremos testigos de muertes aún no resueltas, de líos y corrupciones financieras que se entretejerán con varias ramificaciones poniendo a prueba la reciente relación iniciada entre la nueva pareja. Es precisamente esta aventura dramática la que le da un brío de suspense bien integrado a la narración, no quedándose así en una simple pieza que se hubiera apagado antes de tiempo. 
El nuevo libro que hoy traemos de Virginia D. Kher es un trabajo muy bien referenciado, de prosa sencilla, vivaracha, con escenas que buscan el realismo y la acción cotidiana sin caer en circunloquios vacuos ni densidades expositivas irrelevantes. Esta obra nos trae una época de la que tanto se ha escrito y hablado. Su influencia ha sido muy notable y todavía sigue muy viva treinta años después. Allí se fijaron unas composiciones originales en mucho campos, desde la música, al cine, la moda, la iconografía contemporánea en anuncios, logos y objetos de culto. El vinilo y el colorete vuelven. Mientras el progreso simplifica los procesos creativos y el desmelene, siempre hay un grupo de irreductibles nostálgicos que no se olvidan de todo lo que allí se creó. Y esta autora, nos tememos, que aún no se ha quitado las hombreras ni piensa apagar su cardado walkman.
P.D. La ilustración de la portada del libro es un original de Dori Agudo. Si os gusta su obra podéis visitarla en su web personal.
P.D.2 Los melómanos tienen un gran banquete en las páginas 383-385.

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PASTO DE LAS LLAMAS (LA SENDA DE LOS HÉROES I) – MIGUEL ÁNGEL PUERTA – (LETRAME EDITORIAL, 2017)

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TÍTULO: PASTO DE LAS LLAMAS (LA SENDA DE LOS HÉROES I).

AUTOR: MIGUEL ÁNGEL PUERTA – TWITTER – FACEBOOK – INSTAGRAM 

EDITORIAL: LETRAME – WEB

PÁGINAS: 613.

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 – SINOPSIS –

Elfos, enanos y humanos defendieron el Reino de la Lanza Negra por siglos ante los continuos ataques de las huestes de las Sombras. Tras dos guerras devastadoras, elfos y enanos vieron mermado considerablemente su número y no tuvieron más remedio que dejar el Reino en manos de los humanos. La mayoría de los elfos volvieron a su hogar más allá del Mundo Conocido y los enanos se refugiaron en sus preciadas montañas o se aventuraron a explorar nuevas tierras buscando llenar sus bolsas con innumerables riquezas.
En la actualidad, un Rey mezquino gobierna el Reino de la Lanza Negra. Los impuestos a los que somete Deledon a sus súbditos son abusivos, las defensas del Reino son nulas y el descontento es generalizado. Este caos es aprovechado por un ser de las Sombras, un nigromante al que llaman el Amo, un ser que ha aparecido de la nada y que se propone unir, como ya hicieron en el pasado el Rey Vampiro y el Inmortal, a orcos, bárbaros, enanos de las Montañas del Yunque y cualquier otro malvado ser bajo su bandera para hacerse con la corona y sumir al mundo en una era de tinieblas.
La única esperanza del Reino son un puñado de héroes ya olvidados y otros nuevos forjados por las circunstancias. ¿Serán suficientes para impedir que el mal se extienda por toda Kaleida – Kan?

 

– AUTOR –

Miguel Ángel Puerta nació en 1975 en Alicante y se crió en Villajoyosa, donde reside actualmente. Es Licenciado en Criminología, Grafólogo judicial y posee el Título Propio en Detective Privado por la Universidad de Alicante. Apasionado lector y enamorado de la literatura fantástica, ha cumplido el sueño de su infancia de escribir una novela publicando Pasto de las llamas, el primer libro de su saga La senda de los héroes.

 

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Al lector desinhibido y abierto de mente que fantasea despierto blandiendo una espada invisible cuando va en el autobús con la ilusión volando a través de los ventanales. Será del interés de aquellos que disfrutan en un mundo de fantasía im(posible) con toques y trazas de originalidad, donde aunque se den cita los lugares comunes del género, también cohabitan curiosas sorpresas y cambios de registro. Los seguidores de las eternas luchas entre el bien y el mal con palaciegas e intrincadas políticas de aliados y enemigos aquí tendrán su punto de encuentro.

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Principalmente a dos tipos de lectores. En primer lugar a aquellos que gustándoles la fantasía épica huyen de sucesos heterodoxos y que se deslizan tangencialmente por los cánones establecidos de la fantasía clásica desde la mitología grecolatina a la nórdica. En segundo lugar a los que viven con los pies en la tierra y prefieren lecturas contemporáneas o históricas pero que se ciñan escrupulosamente al realismo literario y al devenir racional y reglamentario de los acontecimientos.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“El Amo volvió a alzarse, esta vez apoyándose en su báculo, y se dirigió a la ventana. Se asomó por ella y vio, con sus cansados ojos, un paisaje desolado, una tierra estéril cubierta de cenizas y de árboles tan oscuros como una noche cerrada, cuyas ramas se retorcían formando sombras fantasmagóricas. Vio también a sus hombres afilando sus armas, cruzando las mismas en el campo de entrenamiento, construyendo arietes, carros… Todos ellos estaban ansiosos por entrar en combate, por conseguir una gloriosa victoria. Esa visión lo llenó de gozo”.

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Hoy traemos a la primera línea de la trinchera de las reseñas literarias, Pasto de las llamas: La senda de los héroes I, primera parte de una saga de fantasía que es el sueño de infancia de su autor, Miguel Ángel Puerta. Es la fantasía el patio de recreo de la chavalería. Ahí corren, juegan, experimentan y fantasean con el mundo al que querrían pertenecer huyendo de la mundanidad que recorre sus responsables y regladas vidas colegiales y familiares. Escudarse en el reducto amurallado de la ficción siempre es una buena noticia. Son los niños que soñaron con dragones, lugares encantados, razas variopintas, espadas y brujerías, los que hoy nos traen todo aquello envuelto para regalo de lectores que compartieron con ellos los mismos patios de recreo y que lucharon encarnizadamente con espadas de madera y albornoces como túnicas de mago.
59a4450e748fbEl autor nos presenta un mundo en decadencia que nos recuerda a figuras como Robert Baratheon en Juego de Tronos, Denethor o Theoden (en su perfil poseído por Saruman) en El señor de los anillos o a Juan sin Tierra en Ivanhoe. Son ejemplos que detentan el poder sobre sus súbditos de manera férrea e implacable, pero que por su mezquindad, abandono, dejadez, mala gestión y aprovechamiento de su posición preferencial, han abocado a su pueblo a situaciones cruentas e insostenibles. Es justamente en estos momentos de debilidad gubernamental (en política contemporánea lo llamaríamos acciones populistas o salvapatrias) cuando en la lucha del desconcierto se alza una figura que, aprovechándose del río revuelto, consigue aglutinar a los detractores de un sistema arcaico, errado y autofagocitado de burocracias engordadas. Todo subyace en la metáfora de la peste negra que asoló Europa en el siglo XIV llevándose por delante a cerca de un tercio del total de la población. Son El Rey peste de Edgar Allan Poe, la reencarnación del mal de Randall Flagg de Stephen King, el Sauron “nigromante” de El Hobbit o la propia muerte de El séptimo sello de Ingmar Bergman. Nunca falta un gran maestre Pycelle, un littlefinger o un Grima (lengua de serpiente) para conspirar en las sombras con el objetivo de alzar a su amo al trono. Trono que creen les facilitará mayores cotas de poder, renombre y respetabilidad. En tiempos convulsos la oscuridad entreteje con mayor facilidad sus sombras entre los más débiles y crédulos.
la-torre-oscura.jpgEn toda épica hay una comunidad del anillo, unos goonies, un club de los perdedores o una alianza rebelde que lucha contra un enemigo que les supera en número o en fortaleza y, en ocasiones, en ambas facetas. Sauron, Los Fratelli, It o el Imperio, son ejemplos de todopoderosos malvados a los que hacer frente y Pasto de las llamas no podría ser un ejemplo menor. Aquí nos encontramos con un pequeño grupo de renegados que intentarán contrarrestar la funesta agresión que está ocasionando un malo malísimo que trastea como pez en el agua por un mundo en llamas que quiere terminar de incendiar para, posteriormente, en la calma de las cenizas, alzarse con el título de Dios emperador. En la presente obra se dan cita personajes principales y secundarios con varias localizaciones geográficas entre sus más de seiscientas páginas. Sin ser de una complejidad genealógica notable, sí hay que comentar que este libro debe leerse relativamente del tirón y con cierta atención y retentiva, ya que en caso contrario nos podríamos perder por algunos recovecos olvidando algunas de las relaciones entre los personajes. Aquí radica la grandiosidad de la fantasía. Mundos con mapas muy extensos requieren llenarlos de una nutrida fauna y flora perfectamente identificable, mensurable y reconocible. El autor además lía aún más la madeja narrativa al modificar el imaginario colectivo de las distintas razas que habitan su mundo. Tenemos enanos, elfos, humanos, brujas, magos, vampiros, etc, pero con alguna peculiaridad que hace que puedan saltar las alarmas a los canonistas más ortodoxos. Hay que dejarse seducir por el Reino de la Lanza Negra como un lugar original. Si bien todo es comparable con la biblia de El señor de los anillos, muchos autores como Stephen King, Andrzej Sapkowski. Patrick Rothfuss, Robert Jordan o Terry Pratchett, etc, han volteado el género a su antojo con notables resultados de crítica y público.
Pasto de las llamas de Miguel Ángel Puerta abre el género fantástico a una nueva ramificación en texturas y contrastes coloristas respecto al clasicismo épico. Supera con creces la comparativa con los grandes gurús especialistas en estas lides. De ritmo alegre, continuado y alejado de maneras barrocas y densamente expositivas, esta novela es accesible para todas las edades, aunque, sin entrar en detalles, tanto por la complejidad del mundo como por ciertas escenas escabrosas, está más orientada a un público más adulto que adolescente. El autor concibe desde cero un nuevo lienzo en el que ha dado sus primeros brochazos. Le deseamos para posteriores continuaciones que, seguramente,  redondeen, amplíen y diseccionen la obra, vaya más alto, más lejos y más fuerte con su propuesta. El inicio ha sido muy prometedor.
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EL SECRETO DEL BOSQUE DE LOS SUEÑOS – ROSARIO JIMÉNEZ ROQUE (EDITORIAL EXLIBRIC, 2018)

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TÍTULO: EL SECRETO DEL BOSQUE DE LOS SUEÑOS.

AUTORA: ROSARIO JIMÉNEZ ROQUE – INSTAGRAMFACEBOOKTWITTERWEB

EDITORIAL: EXLIBRIC – WEB

PÁGINAS: 355.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

El último de una orden de orgullosos guerreros, una nueva salida de la academia, un príncipe que no es lo que parece y una guía que no dice todo lo que sabe. Son algunos de los componentes de El secreto del bosque de los sueños, una novela de fantasía que mantendrá en vilo al lector de inicio a fin.
En un mundo donde la magia es tabú, Manyou, una joven maga recién salida de la academia, se ve envuelta en los problemas de una ciudad más importante del continente cuando Jorad, un guerrero que desconfía de la magia, el enrede para que lo ayude a él y un grupo de rebeldes a rescatar al príncipe perdido de Eren Joo.
Traicionados y perseguidos, todo se complica cuando se descubren que se han encontrado en un juego de poder donde no hay más que simples peones.

 

– AUTORA–

Rosario Jiménez Roque es una estudiante de ingeniería informática que dedica parte de su tiempo a la escritura de género fantástico. Nacida en febrero de 1993 en Sevilla, esta autora fue recompensada cuando en 2016 Ediciones Oníricas publicó su primera novela, Cazadores de Tormentas. Desde entonces ha publicado dos libros más con ellos.
Cuando no tengas la nariz pegada en la pantalla de tu portátil con el entorno de la programación, disfruta de cuidando de sus canarios, leyendo y, sobre todo, escribiendo. Y es que, lo que para ella comenzó como un hobby se ha convertido en su modo de expresarse y hacer llegar su opinión. En su literatura no solo se aprecia la influencia de los libros que han pasado por sus manos, también la de los mangas.
Actualmente está trabajando en las continuaciones de las obras que se han publicado con Ediciones Oníricas y ExLibric, aunque no hay nada mejor que escribir historias nuevas mientras tanto. Si deseas saber más no dudes en contactar con ella.

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A los amantes de la fantasía menos épica y grandilocuente y más cercana a un road trip iniciático de personajes contrapuestos y conspiraciones que superan a sus aún imberbes actores. Gustará a los lectores juveniles y adolescentes con tendencias a la búsqueda de obras con amplias extensiones de diálogos y fluyente narrativa. También está indicado a quienes buscan la evasión mediante las letras de la ficción con alguna pequeña actualización de ideas siembre bienvenidas en el género.

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A los detractores de la novela fantástica y de la ficción más adolescente y, alocada en ocasiones, con trazas humorísticas y efervescentes cambios de parecer fruto de esta etapa vital. Tampoco será del interés de aquellos seguidores de la novela fantástica de alta cuna, más compleja, entramada y laberíntica. Aquí debemos recordar que estamos más cerca de la literatura de Laura Gallego o de las obras de Las crónicas de Narnia o de Eragon que de El señor de los anillos, de los extensos volúmenes de la Dragonlance o de las obras de William Goldman, Brandon Sanderson o Patrick Rothfuss. Por el tono empleado, comparativamente, estamos jugando en la liga de los primeros libros de Harry Potter y no de los últimos de la saga donde el proceso creativo se volvió descaradamente hacia un público más adulto.

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“La magia en los magos era como la sangre de cualquier ser vivo. No podía dejar de fluir. En Taj Mahal aprendían a controlar sus poderes y a emplearlos solo cuando necesitasen de ellos, sin embargo, un hechicero no podía permanecer demasiado tiempo sin usar la magia o perdían el control de esta sin remedio. Como la anciana que vivía en el subsuelo, consumida por su don, que era incapaz de no estar leyendo manos. Para un mago la magia era como la sangre al fluir por las venas, y si no tenían cuidado podía convertirse en el aire que necesitaban para vivir”.

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Antes de 1997 con la irrupción de la obra magna de J.K Rowling, Harry Potter, el prototipo de mago que fluía en el imaginario colectivo era mayoritariamente varón y anciano, con la fisonomía arquetípica del Gandalf, Saruman o Radagast de El señor de los anillos. A partir de Harry Potter se abrió un camino multidisciplinar en las artes mágicas donde la edad y el género se disolvían en favor de las cualidades del sujeto y no de su experiencia o sexo. Tiempos nuevos para nuevos ideales. Lógicamente el movimiento feminista e igualitario ha consolidado este escenario. Solamente tenemos que observar la evolución del personaje de Hermione Granger en la saga literaria. La que en un principio era una secundaria de lujo, escudera del héroe principal llamado a salvar el mundo mágico del tenebroso Señor Oscuro y sus acólitos mortífagos, se iría transformando en una pieza fundamental en la narración. Hermione parte siendo la listilla y empollona de la casa Griffindor para, progresivamente, entrar en una etapa de madurez estratégica y ser pieza fundamental en la derrota del mal que siempre acecha Hogwarts. A su favor el doble esfuerzo que tiene que realizar para equipararse a sus compañeros siendo una “sangresucia“, (claro guiño de la autora a la dificultad en la lucha de género que tiene la protagonista para hacerse un hueco entre la élite mágica).
87c615e064f762d6b7d765d6325c067f.pngTradicional e históricamente, la visión masculina en la literatura fantástica y de ciencia ficción ha puesto su sello innegable al haber cultivado un género estadísticamente de mayoría varonil. El protagonismo masculino ha sido evidente no solo por factores puramente de género, sino por razones de lógica narrativa interna. Personajes como Conan, Paul Atreides o Frodo Bolsón en el enclave en el que son representados tendrían muy complicado un cambio de género. En cambio Wonder Woman, Juana de Arco o Lara Croft son excepciones a la regla que funcionan en sintonía con el curriculum aportado en sus respectivas historias. Si la pintura es de una sociedad patriarcal, reglamentada en la guerra, la fortaleza física y la violencia donde el papel femenino es puramente de estrategia y logística de mantenimiento de las labores caseras, alimenticias y reproductivas, podemos concluir que, contextualmente, siempre ha sido de menor entidad. Flaco favor le haríamos a la ficción literaria si introdujéramos elementos que distorsionan la lógica interna del relato por igualar los géneros sin lógica narrativa. Eso sí, a medida que los caminos evolutivos han ido confluyendo hacia la estrategia intelectual y menos hacia la batalla directa, los personajes femeninos han podido abrir la vereda de su destino con creciente influencia referencial. También, y esto no es culpa de la lógica histórica y fisiológica de cada sexo, en multitud de ocasiones la mujer ha sido infravalorada en numerosos ámbitos supeditándola a la sumisión de sus responsabilidades. El efecto Adán y Eva hiere todavía la conciencia de nuestra civilización, esto unido a las vejaciones religiosas y folclóricas tradicionales han ocasionado que quede relegada a papeles secundarios. El pecado original femenino es difícil de erradicar del acervo cultural. Sin irnos muy lejos, tenemos el ejemplo de Disney y, principalmente, de las fuentes directas en las que están basados sus relatos: Andersen, Hermanos Grimm, Perrault, etc. Tenemos los ejemplos de la bruja de Blancanieves, de Maléfica o de Úrsula como villanas de la peor calaña. Mientras que a Jafar se le da un tinte un poco más cómico, a las tres anteriores se las caracteriza con la negrura personificada. Al otro lado tenemos a Merlín, también de Disney, que es un bonachón y un mago buenazo (alejado de la figura literaria del mito de Camelot).
En el mundo fantástico hay que ser un hada de refinadas maneras para ser bondadosa, como en el caso de Campanilla en Peter Pan, de el hada madrina en Cenicienta o de Fauna, Flora y Primavera en La bella durmiente, pero no maga. En resumen, mientras que los magos han encarnado tradicionalmente el conocimiento, la reflexión y el saber, las brujas han detentado el honor de ser la maldad primigenia, el pecado en forma de súcubo… traicioneras, engañosas, comeniños, vengativas y crueles con los más débiles. Ahí tenemos a la chiflada Bellatrix, a la antropófaga bruja de Hansel y Gretel, a las torturadoras brujas de Zurragamurdi, a las míticas de Salem, a las pérfidas de Eastwick o a la esquiva de Blair. En El retorno de las brujas, Angélica Houston encarnaba a una aterradora y despiadada bruja sátrapa sin su máscara humana (siendo seguramente una de las escenas más inquietantes del cine juvenil de los años noventa). Por otro lado y, haciendo contrapeso a este aquelarre maléfico, siempre contaremos con las bienintencionadas, candorosas, pero con brioso carácter: Mary Poppins y Miss Price de La bruja novata. La tradición siempre ha hablado de magos y brujas (y no de magos y magas) como el yin y el jang, pasando del conocimiento de los primeros a la malignidad que se les presupone a las segundas. Puede que haya llegado el momento de purgar el estigma del personaje y hablar de magos y magos en igualdad de condiciones, buenos y malos según corresponda, pero no cargando la culpa siempre a las pérfidas mujeres. (A tenor de lo anterior muy recomendable la película The Witch, Robert Eggers, 2015). 
el-bosque-1.pngEn el caso que nos ocupa con El secreto del bosque de los sueños, será Manyou, la maga, la que ponga un nuevo orden en todo este desconcierto tradicional, dotando a su personaje de una dimensión única, de espíritu de superación mediante el aprendizaje, el conocimiento del mundo que le rodea y el análisis de la situación política. Ella y su equipo serán empujados a la inmersión en una situación que les supera y que sacará lo mejor de cada uno de ellos. Si algo nos ha recordado Juego de Tronos, por que saber ya lo sabíamos con solamente abrir un periódico, es que las luchas de poder son tan antiguas como la propia aparición de la civilización y siempre estarán ahí. Para que pueda haber poderosos a la fuerza tiene que haber súbditos subyugados a sus designios (¿divinos?). Manyou tendrá que atravesar obstáculos físicos y éticos para encontrar su sitio en esta epopeya de ficción. En este período de aprendizaje influirán notablemente el grupo de personajes con los interactuará, que la pondrán en su sitio sacando de ella la verdadera fortaleza para solucionar todo tipo de entuertos. En la lucha hacia su madurez y, dejando en una vía paralela la trama política y confidencial de la narración, la autora nos introduce en lo que, seguramente, es el mayor acierto de la obra: el bosque de los sueños. En este punto es donde Rosario Jiménez saca la artillería pesada para jugar con pinceladas de El bosque prohibido de Harry Potter o de localizaciones de La historia interminable, de Dentro del laberinto, de Willow, de La princesa prometida, de Cristal oscuro, de Legend, etc. El bosque como metáfora del hermetismo, del secreto inabarcable, de la perdición, de la desorientación, del reto, de la oscuridad… será aquí donde la autora nos ofrezca una amplia paleta de situaciones genuinamente fantásticas. El bosque cobrará vida y abofeteará a sus visitantes con todo tipo de peripecias y desventuras.
El secreto del bosque de los sueños de Rosario Jiménez Roque es una fábula, principalmente juvenil, rauda en la acción y en los diálogos, que no frena la narración en ningún momento con extensos arcos expositivos o descriptivos. La autora nos ofrece un simpático vehículo de entretenimiento con una actriz principal con destacables dotes de empatía y cercanía con el lector. La sencillez de la propuesta unida a un fondo ligero de conversaciones entre los diferentes personajes crean una fábula que, aun teniendo margen de mejora en sucesivas entregas, es muy loable. Que no se nos olvide dar un pequeño tirón de orejas a la editorial por no haber limpiado el texto de algunas incongruencias y erratas que se le han escapado a la autora y al corrector de textos. Recordemos que dichos lapsus al lector más exquisito le sacan de la magia de la lectura… otros, son más permisivos. En conclusión, tenemos un texto destinado a un público con ganas de fantasear por mundos alternativos plagados de personajes con historias interesantes que contar y reivindicar.
Esperamos que los lectores se encuentren cómodos en este misterioso y sorprendente bosque de los sueños y que con él puedan disfrutar de sus secretos y realidades ocultas. Él espera paciente a la llegada de sus huéspedes. ¿Te atreves a entrar?

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PERRO LADRANDO A SU AMO – JAVIER SACHEZ (EOLAS EDICIONES, 2018)

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TÍTULO: PERRO LADRANDO A SU AMO.

AUTOR: JAVIER SACHEZ.  TWITTER 

EDITORIAL: EOLAS EDICIONES. – WEB

PÁGINAS: 198.

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 – SINOPSIS –

Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón 2018
Una empresa necrófaga hambrienta de inmuebles ajenos. Una anciana indefensa que recoge lo que la ciudad detesta. Un joven ultra de ojos violentos que aborrece lo que la sociedad representa. ¿Puede al final el odio transmutarse en ternura? ¿Pueden las zarpas alguna vez acariciar?
Novela urbana que aborda temas de actualidad como la marginación, la violencia de género, la soledad de la vejez y el desprecio de los jóvenes hacia las personas mayores, Perro ladrando a su amo es, a juicio del jurado del VII Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón, «una construcción poliédrica con una muy acertada presentación de unos personajes muy bien integrados en la trama, y en un hábitat urbano donde todos confluyen».

– AUTOR –

Javier Sachez García Nació en Campillo de Llerena (Badajoz) en septiembre de 1970. Pronto descubrió que su padre amaba la sabiduría. Como diría Luis Chamizo, fue un hombre que amó mucho y que trabajó mucho. Sus hermanos le inocularon el amor por la poesía y su madre le recitaba fragmentos del Martín Fierro, de Chamizo y de Gabriel y Galán, mientras los campos enmudecían por las heladas. Alrededor del pueblo la naturaleza era rotunda pero íntima y el sol retaba.
Se inició muy joven en la escritura, a la par que su hermano Joaquín, y juntos bucearon por los versos narcóticos y el nostálgico morbo de lo otoñal. Comenzó a publicar en 2005 por un mero principio de mitomanía. Ha publicado algunas novelas y poemarios donde se asoma alguien que no es del todo él. Sobrevive en una ciudad de dos milenios y lo hace con Lola y con María, en un creativo triunvirato. Ama el frío esencial y ese húmedo aire de septiembre que señala el inicio del colegio.
NOTA DE PRENSA LA VANGUARDIA: AQUÍ

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A aquellos que indagan en lecturas que retuercen el punto de vista del lector, que no hacen enemigos ni se casan con lugares comunes ni correcciones políticas. A este libro se viene llorado de casa y con muda limpia de repuesto por si hay que leérselo del tirón sin regresar durante varios días a tierra firme. Gustará a los escépticos que observan desde la atalaya el paso de la marabunta borreguil unidireccional a sus pies y se preguntan si hay alternativa al pensamiento único. Y, por supuesto, a los que cotillean qué extrañas historias acontecen detrás de los muros de los vecinos pero que no se atreven a ir de frente y relacionarse con ellos.

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A los amantes de la ficción y la fantasía más ortodoxa. Tampoco será el campo de juegos de aquellos que prefieren narraciones más amables, encorsetadas y ceñidas a circunstancias lúdicas y de entretenimiento. Aquellos lectores de piezas fáciles y evasivas no encontrarán aquí su lectura. No gustará a los pintores de paletas de colores simples y primarios. Tampoco encandilará a todos aquellos que no se permiten transitar por terrenos movedizos de valores y sentimientos sino que prefieren atarse a la seguridad de un buen hormigón bajo sus pies para no tener opción alguna a desestabilizarse con acciones u opiniones contrapuestas.

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“Desde allí observa el pasar de los coches tránsfugas y a algunos niños correteando huyendo de la lluvia por el parquecillo espectral, salpicado por árboles que ya se han desvestido totalmente. El barrio se extiende aposentado en edificios disímiles que muestran sus pequeñas ventanas rectangulares, tras las cuales se aplastan las vidas anónimas de los residentes. También puedes distinguir la Avenida principal que, escoltada por farolas y edificios, culebrea hacia el centro de la ciudad en destellos bicolores. Hay algo mágico en la imagen, como si él no perteneciera a ese escenario vivo que se representa como una obra de teatro inacabada”.

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Hoy traemos a primera fila Perro ladrando a su amo de Javier Sachez. Bajo este metafórico título tenemos a la merecidísima novela ganadora del VII Premio de novela corta Fundación MonteLeón. Mucho se puede comentar de la presente novela, de la justificación de su premio y del porqué nosotros le aplicamos el sello #ForolibroRecomienda. Lo primero que tenemos que comentar es que si se considera novela corta a una de una extensión menor a doscientas páginas, y esta lo es, el autor, a nuestro juicio ha encontrado, pretendidamente o no, la duración y el tono perfecto para que todos sus personajes entren, nos importunen, nos incomoden y se vayan, dejándonos mirando por la ventana con una taza de té humeante que aún no hemos podido degustar con tranquilidad so pena de quemarnos y perder ya el gusto para el resto de la sesión. Si la entrada en este libro es sin ducha previa antes de la inmersión en aguas heladas, la salida es la de la llamada de emergencia que deja los platos con la comida en la mesa. Perro ladrando a su amo, camina intrincándose con la forma y el fondo en un virtuoso puzle narrativo, sencillo, claro, natural y eficaz, pero al mismo tiempo, rudo, desaliñado y zarrapastroso.
Club-Pickwick.jpgFue a partir de mediados del siglo XIX cuando un conjunto de autores realizó un cambió significativo en los cánones de las letras, alejándose de las formas románticas para abrazar el Realismo literario. Precisamente es en 1856 cuando la revista Realismo invoca estos nuevos principios “El realismo pretende la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente social y de la época en que vivimos…“. Esta reproducción debe ser lo más sencilla posible para que todos puedan comprenderla y asimilarla. Tras la revolución burguesa de 1848, comenzó en Francia una carrera para mostrar con cristalina plasmación todo aquello que ocurría en la calle sin pasarlo por el tamiz de la ficción y la fantasía.  Baudelaire, 1851: “Estudiad todas las úlceras como el médico que está de servicio en un hospital“. Flaubert consultó tratados médicos para describir la muerte por envenenamiento de Madame Bovary, y, en general, los novelistas se documentaban rigurosamente sobre el terreno tomando minuciosos apuntes sobre el ambiente, las gentes y su indumentaria. Autores consagrados como Honoré Balzac, Sthendal, Gustave Flaubert, William M. Thackeray, Charles Dickens, Gustav Freytag o Wilhelm Raabe son paradigmáticos de esta época. En España donde siempre nos ha llegado todo un poco más tarde, la irrupción sería a partir de 1868 con la revolución burguesa de “La Gloriosa”, y duraría poco, hasta comienzos del siglo XX. Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas “Clarín” o Emilia Pardo Bazán, fueron claros ejemplos de la crónica patria que puso luz y taquígrafos a las vicisitudes de las gentes de nuestro país. Posteriormente, en relación a la literatura española y, como siempre que ocurre una guerra y una dura postguerra, nacen a su abrigo obras y autores que tratan de relatar fielmente el estado de las cosas del pueblo llano y trabajador. Carmen Laforet con Nada, Camilo José Cela con La colmena, Miguel Delibes con El camino, Rafael Sánchez Ferlosio con El Jarama, etc. Todas ellas describen a la perfección un tiempo concreto de un país que intenta reconstruirse de las cenizas físicas y la crisis moral. Otro ejemplo interesante podría ser el libro de José Ángel Mañas, Historias del Kronen, publicado en 1994 y finalista del premio Nadal. 
1351974905_738358_1351975128_noticia_normal.jpgPerro ladrando a su amo, de Javier Sachez tiene pinceladas y texturas de todo lo anterior. Es una novela que pisa y escucha a la calle, asume los aromas de sus plazas y jardines enarbolando la bandera del sopapo de la realidad como eje central de su trama. La novela realista en ocasiones pierde identificación y empatía con el lector al perderse en infinitos detalles para otorgarle la pomposidad de una fotografía en alta definición, mas si cabe en unos tiempos donde la velocidad es el nuevo dios del Olimpo, no quedando espacio para entrar en muchos detalles. Como decíamos al principio, la novela de Javier Sachez pasa por el microscopio su personal experimento científico dejando que sus personajes entren en conflicto consigo mismos y con la sociedad que les ha tocado vivir. Si bien el realismo pone los cimientos de aquello que debe ser contado al margen de la ficción más fantástica nosotros no estamos de acuerdo en que esto sirva mejor a la causa de la concienciación que da valor a lo que se cuenta como cronista de un lugar específico del presente al que el autor se ciñe. Diariamente somos asaeteados por telediarios y periódicos que llevan a su portada el enésimo caso de violencia dentro de la pareja, de injusticias con los más desfavorecidos, del abismo de los desahucios, de los ajustes de cuentas entre bandas violentas o de niños violados por sus profesores. El público tiende a banalizar todo esto, por repetitivo y por falta de afección. Es, sin embargo, mediante la ficción, por muy realista que sea, donde se graba la impronta de todos estos sucesos. Un periódico no puede superar lo que sucede en la mente de un lector/espectador cuando estos temas son tratados sin ambages. Y esto es precisamente lo que nos ofrece Javier Sachez, su personal debate sobre el estado de la nación, su canto a los sucesos de barrio de la gente corriente, no moraliza su discurso ni trata de tamizarlo, ni de censurarlo ni de adoctrinarlo. Simplemente expone las cartas y pone a rodar la ruleta de la fortuna, que, en ocasiones, caerá en la quiebra y, en otras, en el premio gordo. Cuestión de suerte, de condicionamiento, de educación, de elección, de los embates de la vida… Esto será lo que tenga que enjuiciar el lector. Perro ladrando a su amo solamente abre el telón, los personajes hablarán mediante la sensibilidad de cada lector, descubriéndose muchos de ellos con la diatriba a punto de salirles por la boca al no poder definirse claramente por un bando. En esta novela los grises abundan y eso incomoda y atrae al mismo tiempo. Cuando los buenos y los malos se difuminan el lector se queda sin referencias. El asidero se despega de sus anclajes desconociéndose qué tipo de aterrizaje se producirá.  
Perro ladrando a su amo es un cuento contemporáneo que se ejecuta al abrigo de la crisis económica (y de valores) vivida en nuestro país en los últimos años. Por ello toca temas interrelacionados con este fenómeno social que se ha instalado en la mente colectiva de nuestra sociedad. Somos testigos de un argumentario sobre la violencia en la familia, el tráfico y consumo de drogas, los desahucios, el poder de la banca y, por extensión, de los organismos públicos, la inmigración, la presencia de la radicalidad en las calles encarnadas en facciones ultras y xenófobas, el aislamiento y la soledad del individuo, la desafección en las relaciones familiares, la quiebra de la autoconfianza personal y social, etc. El autor desgrana a la perfección lo que ocurre en un  barrio anodino con sus anónimos personajes que son la metáfora del tiempo que nos ha tocado vivir. 
red-riding-hood-314714_1800x1075.jpgCuando a los niños pequeños se les narran los cuentos clásicos al abrigo de sus aún seguras moradas protegidas por sus progenitores no es necesario acompañarlos con moralejas o discursos complementarios a la propia lectura. El niño cuando lee El Rey Midas entiende rápidamente es qué consiste la avaricia y su potencial peligro, cuando lee Caperucita roja aprende inmediatamente el peligro de parar a hablar con extraños, o cuando lee El patito feo es consciente de la importancia de la integración, la superación y la igualdad entre todas las personas. La realidad se entiende mucho mejor mediante la ficción que con explícitos anuncios de la DGT intentando paliar los accidentes de tráfico. En el gen del relato de ficción se encuentra la impronta que educa en valores y civismo, lo demás es adoctrinamiento. Javier Sachez toma distancia con sus personajes. Ellos toman vida, fluctúan, luchan, huyen y sobreviven en un confinamiento moral y ético que les define y les hace ejercer con dignidad su papel de hipocresía aciaga que les acompaña en unas ocasiones y de una soberbia autosuficiencia en otras. Se juntan la pronoia y la paranoia en un caldo primigenio de difícil solución. ¿Nace o se hace la maldad en el individuo?, ¿hay posibilidad para la redención y la expiación?
Javier Sachez impacta con su texto desde la claridad de ideas y la postulación más nihilista del género humano. No deja opción para el desfallecimiento. Si pestañeas es que te lo has perdido. Todo el desarrollo narrativo de esta novela engrana perfectamente. Es ágil, certera en las voces y comportamientos de sus personajes. Incorpora diálogos de calidad de adolescentes y jóvenes en contraposición con otras obras en los que aparecen como sujetos desvalidos, idiotizados y febles. Aquí la voz es fuerte, ruidosa y arriesgada. Libro de prosa sencilla, abierto a todos los públicos, pero muy duro en sus consecuencias y desenlace. Es muy notable el conjunto artesanal que ha armado el escritor mediante la sinceridad de sus palabras. 
La moraleja del libro se la dejaremos a cada lector, pues sin duda estará abierta a multitud de interpretaciones. Aunque si tienen duda en cómo enfocarla pueden observar la fotografía de portada de la novela. Ahí puede que tengan una gran pista. ¿Acaso vivimos en una sociedad que nos ha puesto una barrera infranqueable para que podamos comunicarnos o nos la hemos puesto nosotros mismos? Todos queremos contar a quienes nos rodean cuál es la visión de nuestro mundo, pero, ¿qué ocurre cuando nadie nos quiere escuchar?, ¿tenemos válvula de seguridad como las ollas a presión o no? Chapó, Javier Sachez.

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ARDE HASTA EL FIN, BABEL – DIEGO VAYA, (MACLEIN Y PARKER, 2018)

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TÍTULO: ARDE HASTA EL FIN, BABEL.

AUTOR: DIEGO VAYA  WEB 

EDITORIAL: MACLEIN Y PARKER – WEB

PÁGINAS: 186

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Una casa misteriosa y con vida propia trastoca la rutina de madre e hija cuando deciden mudarse. En lo más profundo de un valle, enclaustrado entre montañas, existe un lugar donde los hombres prehistóricos acudían a morir y hoy es el pueblo con el índice de suicidios más alto del país. Un pintor, en el ocaso de su carrera, relata las artimañas y vilezas que cometió para llegar a la cumbre. En todas las narraciones que componen este volumen de relatos confluyen la falta de asideros en el mundo moderno, la incomunicación y la fatalidad, personificados en familias desestructuradas o marcadas por la adversidad, aves de rapiña de la televisión y artistas malditos.
Arde hasta el fin, Babel es un conjunto de relatos —novelas cortas, en algunos casos— que, a su vez, conforman un todo y recuerdan a un puzle al que le falta alguna pieza, pero del que ya se intuyen las formas. Resulta un artefacto narrativo complejo, aunque sumamente adictivo; como una realidad incómoda que queremos ignorar, pero de la que es imposible apartar la vista. Diego Vaya consigue crear de manera precisa un ambiente desasosegante que impregna el libro al completo, como una neblina que se pega a la piel y no se desprende del lector, incluso cuando ha cerrado sus páginas.

– AUTOR –

Diego Vaya (Sevilla, 1980). Es Licenciado en Filología Hispánica. Ha publicado, entre otros, los poemarios Un canto a ras de tierra (Ed. La Garúa, 2006, Premio de Poesía La Garúa), El libro del viento (Ed. Rialp, 2008, Accésit del 61º Premio Adonáis de Poesía), Única herencia (XIV Premio de la Universidad de Sevilla), Circuito cerrado (Ed. La Isla de Siltolá, 2014) y Game over (Ed. Renacimiento, 2015, XIII Premio Vicente Núñez). Como narrador, ha publicado las novelas Inma la estrecha no quiere mi amor(Ed. La Isla de Siltolá, 2011) y Medea en los infiernos (Ed. Punto de Lectura, 2013, XVIII Premio de Novela de la Universidad de Sevilla). En 2016 apareció su ensayo Luis Gordillo [insularidad e inconformismo] (Ed. La Isla de Siltolá).
NOTA DE PRENSA – DIARIO DE CÁDIZ: AQUÍ

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A los seguidores de las historias extrañas e irreverentes cargadas de reflexión y mala leche narrativa. A todos aquellos que disfrutan en la incomodidad de los puntos de vista tangenciales y originales en historias construidas con premisas que chirrían en los áticos y, sobre todo, en el alma.

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A los amantes de la novela clásica o contemporánea pero de construcciones más amplias, elaboradas y nutridas. Tampoco gustará a los que leer en constante inquietud no es su fuerte ni a aquellos que prefieren lecturas que transiten por zonas más templadas, accesibles y calmas.

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“Sin embargo, a los padres de la chica desaparecida les resulta imposible quedarse de brazos cruzados. Mientras esperan a que los amigos de su hija les traigan carteles con la fotografía de ella y con sus teléfonos para repartirlos por la ciudad, deciden volver a llamarla. Es inquietante y esperanzador al mismo tiempo que el teléfono siga encendido; de alguna manera, para ellos esto significa que todavía existen posibilidades de encontrarla pronto”.

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20181129_064546.jpgArde hasta el fin, Babel, de Diego Vaya nos llega por la gentileza de la editorial Maclein y Parker para que buceemos en sus ramificaciones narrativas en un intento de hallar la sustancia de la que están hechas las ideas de su autor. Tenemos entre manos un libro de relatos cortos, que junto con los poemarios, son, seguramente, de los géneros que más exigen del lector. El libro de Diego Vaya cuenta con seis relatos que no guardan una relación narrativa ni de personajes claramente identificable. Ahí radica la dificultad. La novela y su clásico orden de: presentación, nudo y desenlace se sextuplica en este caso para formar una teórica suma de dieciocho escenas y esto es lo que siempre despista al lector. Además no olvidemos que las editoriales tradicionales suelen huir básicamente de tres tipos de propuestas de borradores: poemarios, colecciones de relatos y trilogías. Todos estos ejemplos tienen sus respectivas explicaciones, siendo la principal, la de la viabilidad económica. El editor busca el estándar de ventas en una tipología concreta: novela de aproximadamente trescientas páginas de lenguaje ágil, contemporáneo y realista. Es por esto que nos alegra que alguien haya confiado en este libro para que hoy lo podamos traer aquí ante todos vosotros. El “problema” de un libro de relatos es la dificultad de armar una sinopsis comercial digna que atraiga a los posibles lectores. El lector abdica en ciertos momentos de entrar y salir a cada poco de un relato. No termina de fijar la trama y a sus personajes cuando de repente finaliza el acto y tiene que volver a empezar de cero. Tiene grandes ventajas para los lectores ocasionales, pero se le queda corto a aquellos lectores asiduos. Valga el ejemplo de quienes devoran series televisivas de tres en tres pero les aburre una película de dos horas y media. Además tenemos el asunto de la falta de retención y el olvido y, con ello, las menores posibilidades de recomendación por el boca-oreja ya que el lector no se acordará exactamente de los relatos disfrutados. Mención a la excelente película Relatos Salvajes (Damián Szifrón, 2014) donde echando la vista atrás siempre se nos olvida alguno de dichos relatos, y esto, con un largometraje, no ocurre. Algunos recordamos con cariño que en las recopilaciones literarias clásicas de relatos de terror, de ciencia ficción inglesa, de Alfred Hitchcock presenta…, etc, subrayábamos con lápiz los cuentos que más no habían gustado, para un futuro lector o futura segunda lectura supongo.
La-maldicion-de-Hill-House-640x371.jpgDiego Vaya nos presenta un articulado muy variopinto de inquietudes. Curiosamente empieza por el lado más clásico del género con el relato que más páginas ocupa. Se trata de una casa misteriosa que afectará poderosamente a su pareja de inquilinas. (Por cierto, este relato tiene, seguramente, el momento más terrorífico de todo el recopilatorio. Avisados están). Además de los consabidos y, en ocasiones, manidos recursos del género de suspense y terror que, aunque ya los conozcamos son del todo imprescindibles en estas lides, hay que destacar el reparto humano de los protagonistas de estos cuentos. Ahí justamente reside el éxito de la reciente serie televisiva La maldición de Hill House de la plataforma Netflix; en la familia protagonista. Sin ellos la narración televisiva no pasaría de una pieza del montón olvidable. Pero la génesis del miedo está en las personas que lo contraen, lo afrontan, lo abrazan o lo rechazan. Es en esa pelea donde el lector o espectador encuentra la abertura para internarse con credulidad en el mundo que el creador le expone. Si el personaje que mira debajo de la cama tras haber escuchado un crujido nos es del todo indiferente, el potencial del miedo desaparece por completo, convirtiéndose la narración en un simple pastiche de slasher.
dcd858190687a5671976fc040ca5be7c.jpgSi el rumbo que marcaba el autor parecía transitar por terrenos ya bien pisados, nos encontramos que nos lleva por sendas más oscuras, entre el realismo rural más descabellado, pasando por (tristemente) historias que podrían aparecer en portada de cualquier periódico o noticiero de tirada nacional, hasta encuentros con personajes sin  escrúpulos ni consideración hacia el prójimo. Terrores hay muchos y sufren siempre de un cíclico resurgimiento dependiendo de las condiciones socioeconómicas, políticas y evolutivas de la sociedad. El terror gótico y romántico de los siglos XVIII y XIX tenía su propio canon lógico que asombraba a las gentes más crédulas y pegadas al folclore y a las leyendas locales. A lo largo del siglo XX según fue avanzando la tecnología científica y la comunicación llegaba cada vez más lejos se ha ido desechando progresivamente el oscurantismo y la superchería. Las sociedades urbanitas empezaron a modificar sus miedos a los castillos encantados en páramos neblinosos y bosques plagados por satánicas apariciones hacia una tipología de miedo que se ha ido consagrando en los últimos tiempos. El terror a las nuevas tecnologías, a la soledad, a la indiferencia, a la crueldad del vecino, a la locura del compañero de trabajo, al aislamiento del grupo social, a la indiferencia del resto, en definitiva, a la dificultad de adaptarse en un tiempo de falta de valores, consumismo, desapego y frustraciones continuas. Solamente hay que ver la evolución del género desde Twilight Zone, Cuentos asombrosos o Historias de la cripta hasta Black Mirror. El miedo cambia de cara, pero nunca nos abandona.
Es aquí donde Diego Vaya saca su varita de mortífago para entrar por unos vericuetos que desestabilizarán al más bregado en la materia. El autor ataca una temática muy variada incluso dentro del mismo relato. Es característico de este género buscar el giro último, bien con un final cerrado o abierto. Los autores afrontan el relato en una loca carrera por dar ese aldabonazo final que han madurado durante tiempo. El error radica en que algunos escritores para concluir “que todo era un sueño” o que “el asesino era el propio protagonista” se olvidan de la atmósfera. En cambio Diego Vaya busca crear el desasosiego antes que jugárselo todo a la carta más alta con el notable acierto de que fluya la narración sin métrica encorsetada de tal manera que el lector la perciba como inconexa, desorientadora e incompleta. Algunos relatos juegan con la abstracción de juego de matrioska en la que con distintas capas superpuestas no sabemos, o no podemos adivinar, hacia dónde nos lleva la pluma del escritor.
La soledad, la falta de empatía, el aislamiento, la locura, la expiación, la desesperación, la arrogancia, la obstinación, la falsedad, son temas que se dan cita en la presente obra. El aspecto paranormal, esotérico o misterioso aparecerá con infausta presencia pero siempre desde la óptica más social y humana de los personajes que lo sufren, nunca gratuitamente. También contiene trazas de crítica a los modernos medios de comunicación, a las redes sociales, a la ausencia de intimidad, a la telebasura, al consumismo o a la dispersión de la familia y de las relaciones personales tradicionales.
Arde hasta el fin, Babel, es, por encima de todo, un elegante ejercicio estilístico, nada corriente, fulgurante y, en ocasiones, escabroso, más que por las imágenes que representa, por el trato con que las alimenta. Y si nos piden recomendar un único relato nos quedamos con Los padres de la chica desaparecida. Es en él donde radican todas las virtudes de este recopilatorio: atmósfera opresiva, desasosiego, ausencia de respuestas y complicidad del lector en su final.

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SUEÑOS DE LUNA – LEO MAZZOLA – (AUTOPUBLICACIÓN, 2018)

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TÍTULO: SUEÑOS DE LUNA

AUTOR: LEO MAZZOLA WEB FACEBOOK TWITTER

EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN

PÁGINAS: 436

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

¿Alguna vez has soñado con una persona desconocida? ¿Has sentido la imperiosa necesidad de buscarla? Sergio, un hombre que ha sufrido un trágico suceso familiar, y Alba, una mujer cautiva de un doloroso desengaño sentimental, se conocen surgiendo entre ellos una fuerte atracción. Pero él aún no es libre; Luna, una mujer desconocida que aparece con insistencia en los sueños de Sergio, y la actitud de él de encontrarla a toda costa, impiden que Alba pueda entregarle todo su amor. Será en Egipto, a orillas del Nilo, donde Alba y Sergio descubrirán quién es y qué se esconde tras la enigmática mujer del sueño, una revelación sorprendente que jamás habrían podido imaginar. Déjate seducir por este trepidante y apasionado thriller romántico que mantiene la intriga y el suspense hasta la última página.

 

– AUTOR –

Leo Mazzola nació en Valencia. Arquitecto superior y máster de urbanismo por la Universidad Politécnica de esa ciudad, a lo largo de su trayectoria profesional ha diseñado y construido edificios para uso residencial, hotelero, comercial, cultural, deportivo, y de oficinas, además de numerosas viviendas unifamiliares. La profunda crisis del sector inmobiliario le ha proporcionado la posibilidad de fomentar una de sus mayores aficiones, la de escritor. AMORES PROHIBIDOS (Diario de un hombre) – 1ª Parte, fue su primera novela en publicarse en papel por la Editorial Chiado en Noviembre de 2013. En Agosto de 2014 se integra en la asociación literaria Colección LCDE y publica bajo este sello la versión digital. Poco después, en Septiembre, y con el patrocinio de LCDE, ha publicado tanto en papel como en ebook AMORES PROHIBIDOS (Diario de un hombre) – 2ª parte, con el que pone fin a esta bilogía.
En Diciembre de 2014 organizó el I Encuentro de Novela Romántica Ciudad de Alicante, un certamen que contó con la participación de 12 autores que presentaron sus últimas novedades, 2 foros literarios, y actuaciones de teatro y danza contemporánea. La madrina del evento fue Arlette Geneve, finalista del premio Planeta 2008. En noviembre de 2015 organizó la 2ª edición del ERA, en esta ocasión en el Centro Cultural Las Cigarreras, un evento en el que participaron presentando sus obras un total de 24 autores procedentes de diversas ciudades de España, certamen en el que presentó su tercera novela: ATRAPADA EN VENECIA, una historia romántica llena de intriga y suspense y que se apoya en un gran trabajo de investigación histórica.
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A los amantes de la novela romántica o rosa pero con tintes de intriga, suspense, fenómenos clínicos, oníricos y paranormales. Aventuras fuera de la clausura de las correrías de alcoba y sentimentalismos de postureos de Instagram. A aquellos que les gusta viajar a destinos culturalmente diferentes a los propios también descubrirán una interesante propuesta.

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A los detractores de los besos, las lágrimas, las carreras desaforadas de último minuto por los aeropuertos, los malentendidos y, en general, todo lo relacionado con el olor de la carne llena de testosterona y estrógenos. Recordemos que aquí no todo son amoríos, pero sí los suficientes para un amplio grupo de lectores. 

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“Todos los seres humanos disponemos de una serie de capacidades que no llegamos a utilizar. Conforme vayamos avanzando en el conocimiento de nosotros mismos, es muy posible que descubramos cómo hacer uso de ellas. Hoy por hoy, percepciones extrasensoriales como la clarividencia, la precognición, la telepatía, o la retrocognición, no son avaladas por la comunidad científica, pero tampoco existen pruebas que puedan negarlas, simplemente se desconocen los mecanismos para ponerlas de manifiesto”.

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222741.pngHoy traemos Sueños de luna de Leo Mazzola, una desinhibida novela de un autor que va aglutinando experiencia literaria en un género, el romántico, que, aunque siempre ha tenido su cuota firme en el mercado del libro, es en estos últimos años donde ha despuntado notablemente de su letargo. Seguramente al cobijo de dos fenómenos singulares, la todopoderosa aparición de los libros de E.L. James y su trilogía de las cincuenta sombras y el nuevo movimiento feminista del siglo XXI. Si el fenómeno vino en los años noventa con Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992), ahora el foco está puesto en las desventuras amorosas de Anastasia Steele y Christian Grey (curioso analizar la traducción del significado de ambos apellidos, elegidos con toda seguridad con un propósito narrativo muy bien definido). Son los sentimientos más primigenios y reptilianos los que congregan a un sin fin de asiduos lectores (lectoras en su mayoría) a ser partícipes del juego de la seducción en todas las vertientes que la imaginación del autor es capaz de verter en el papel en blanco. De orígenes inmemoriales es de dónde nos llega esta temática que hasta la Edad Media con el término Romance (y novela pastoril) no acuñó lo que hoy conocemos como tal, aunque con esquemas muy diferentes. Resumidamente se cumplía el siguiente arco narrativo: encuentro de una pareja de jóvenes (enamoramiento, fuga, boda…), separación (en un viaje arriesgado con sinsabores, guerras, naufragios, piratas…), reencuentro de los enamorados (que han sido fieles a pesar de las dificultades) y final feliz. De ahí pegando un increíble y sintético salto podemos anclarnos a la Santísima Trinidad del género: Orgullo y prejuicio de Jane Austin, Cumbres borrascosas de Emily Bronte y Jane Eyre de Charlotte Bronte. En estas novelas el romance era una pieza fundamental en la narración pero siempre enfocado a la crítica y a la escenificación de los distintos estratos sociales y políticos de una época donde la libertad de actuación y elección de los amoríos estaba supeditada a ciertos componentes reglamentarios, protocolarios y económicos.
Caspar_David_Friedrich_-_Wanderer_above_the_sea_of_fog.jpgCon la irrupción del siglo XX y más en concreto tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, Europa vivió una etapa de libertad (y libertinaje) que se plasmó en una erotizante fagocitación de la novela romántica tradicional. Aunque mejor deberíamos llamarle género “rosa” para no pisar a la genuina literatura romántica de finales del XVIII y mediados del XIX con sus insignes referentes que nada tienen que ver con lo que popularmente se entiende hoy en día como literatura romántica: Goethe, Hoffmann, Víctor Hugo, Lord Byron, Aleksandr Pushkin, Edgar Allan Poe, Mary Shelley, y también españoles como José de Cadalso, José de Espronceda, Mariano José de Larra, José Zorrilla, el Duque de Rivas, Gustavo Adolfo-Becquer o Rosalía de Castro. Todos estos autores merecen por méritos propios que las nuevas generaciones de lectores puedan diferenciar entre la literatura romántica clásica y la moderna o, como decimos, “rosa o erótica”. Lo que diferencia aquella de la moderna es básicamente que el espectro de la literatura romántica es mucho más amplio y toca temas sobre los designios de la naturaleza, la furia y pasión de los sentidos, la imaginación, la fantasía, la irracionalidad del espíritu en contraposición a la reglamentación de la etapa neoclásica, la búsqueda de la libertad de formas y estilos del individuo para romper cadenas, explorar, aventurarse en paisajes de ensueño y vivir con la conciencia de un ser limitado pero sediento de nuevas sensaciones y exploraciones. En cambio, la novela “rosa o romántica contemporánea” adapta varias de estas premisas pero las margina y concreta, mayoritariamente, a los besuqueos más o menos afortunados de sus protagonistas, siendo este el argumento principal de la obra y dejando de lado otros hilos narrativos que son, simplemente, la excusa para que la fricción amatoria surja. Y al revés, otros géneros incluyen el romance en ellos, pero es la aventura, el espionaje, el suspense, el terror o la literatura negra la que lleva la voz cantante y achica los asuntos de alcoba. 
Y, ¿dónde podemos ubicar a Sueños de Luna?. Pues como comentábamos antes, las primeras obras del Romance se basaban en: encuentro, separación con peripecias varias y reencuentro (esto nos puede recordar a la, seguramente, mayor aventura jamás narrada de la mitología clásica; La Odisea de Homero, donde Ulises se separa de Penélope durante veinte años de aventuras e infortunios para regresar finalmente a Ítaca donde tendrá que superar un gran desafío para volver a disfrutar de los brazos de su amada). En este tipo de novelas prima la aventura sobre la relación amorosa. Sin esta epopeya principal no tendría sentido el sentimentalismo del resto del argumento. Sueños de Luna parte del núcleo principal de una relación heterodoxa entre los protagonistas de lógicas antagónicas con mochilas de muy distinto pesaje. El autor culebreará las situaciones y aguijoneará a estos, ya no tan jóvenes efebos, para que se encuentren en el piélago de sus destinos y emprendan juntos (y, a veces, revueltos) una aventura exótica con su punto onírico y paranormal. Es con estos antecedentes con los que Leo Mazzola entra en río revuelto para darle una vuelta de tuerca a una relación de daguerrotipia que les fijará a un lecho común. Aunque antes de su desenlace llegará el viaje exótico.
Tendremos ocasión de visitar un Madrid que rumia sus tardes de tascas con chances de aventuras de mentidero asfalto, aromas cosmopolitas, ilusiones de castizas callejas y encuentros al ritmo circadiano de quien no duerme a sus horas y se ata la trenca en un eterno otoño que cambia sus hojas por los ojos de los transeúntes que asaltan con la mirada sus tertulianos cafés. Leo Mazzola nos describe muchos madriles, tantos como sus personajes son capaces de absorber para lograr llegar a unas tablas ajedrecísticas que les hagan tenerse que volver a sentarse juntos para compartir una nueva partida de la que tampoco saldrá ninguno victorioso. Sergio y Alba irán viendo como la madeja de la leyenda del hilo rojo japonés se les va enrollando en la aspadera. Y lo que ha unido las retuertas del destino que no lo separe el hombre. Si es Madrid el atril del discurso de la pareja, será Egipto el vehículo que pondrá a prueba la cohesión y fortaleza de su relación. Aquí hayamos el viaje, la partida, el exotismo, la tierra extraña en la que serán despojados de su poltrona y del fuego del hogar para ser entregados al desafío hercúleo que, jugándose el todo o nada, enjuiciará el futuro de la relación de los protagonistas. Sin superar este escollo no podrán liberarse de las cadenas que les atan a unas vidas pasadas, trágicas y, como veremos al final, sorpresivas. Es precisamente la metáfora del viaje la que alcanza a cada individuo que quiere lograr algo fuera de su zona de seguridad y confort. Aquí seguramente se encuentre el mayor acierto de la presente obra. El autor viste un Egipto contemporáneo pero muy cercano al encantamiento de las épocas faraónicas donde acudían los arqueólogos y la burguesía europea al abrigo de leyendas, mitos y fortunas esotéricas.

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Leo Mazzola también nos habla de sueños, de la búsqueda psiquiátrica en el interior de un alma que no está bien engrasada y que tiene un pasado que le lastra al fondo de un pozo sin fondo. Sueños recurrentes que incomodan, aprisionan y se pueden llevar por delante a un individuo y a todos los que se relacionan con él, ya que en lo más profundo de la psique del protagonista se haya un secreto que no será fácil de extirpar. Valga el sistema de trepanación egipcio como metáfora de la purga que tendrán que llevar a cabo los enamorados para empezar un nuevo camino fructífero. Nos encomendamos a Osiris, diosa de la resurrección en su pugna cíclica y eterna con Seth. Osiris moría en la estación más seca para renacer tras la retirada de las aguas de la crecida. Mientras Seth reinaba como dios caótico del desierto Osiris representaba todo lo que renace, pero sobre todo el Nilo, símbolo de regeneración y fertilidad, dios de la inundación que conlleva la victoria de la tierra negra, el limo fértil para el alivio de agricultores, sobre las zonas de influencia de Seth, el desierto y las tierras áridas.
Sueños de Luna es una novela romántica (“rosa”) que bulle algunas inquietudes más allá de la cerrazón de las debilidades de la carne tan características en este tipo de novelas. Las tramas secundarias quedan imbricadas en la principal de tal manera que funciona como varias capas que dotan de profundidad a unos personajes que si bien se aman, también deben cumplir con algunos requisitos del género de intriga y suspense. Mantendrá por tanto al lector entretenido en un juego de dioramas de prosa ágil, directa, con notables descripciones y diálogos con enjundia. 
El viaje es el eterno juego que el destino nos tiene reservado, pero no en primera clase, sino atravesando los sinsabores de la bodega de carga. Allí, en la lucha, es donde se aprende.

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SABOR A TIERRA – JUAN CARLOS BOÍZA LÓPEZ (ACEN EDITORIAL, 2018)

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TÍTULO: SABOR A TIERRA

AUTOR: JUAN CARLOS BOÍZA LÓPEZ – WEBFACEBOOKTWITTERINSTAGRAM

EDITORIAL: ACEN EDITORIAL – WEB

PÁGINAS: 301

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Antonio Castro fue apodado el “matacuras” después de asesinar de forma brutal al sacerdote de Hondañedo, al terminar la Guerra Civil española. Ajusticiado y enterrado en una fosa común, junto a dos guerrilleros republicanos, su historia parecía olvidada hasta que su familia decidió luchar por recuperar sus restos setenta años después.
El día antes de la exhumación, los guardiaciviles encargados de la custodia de la fosa son asesinados y el cuerpo del “matacuras” desaparece. La muerte vuelve a las calles de Hondañedo, mientras los crímenes se suceden y el rumor de que el “matacuras” ha vuelto de la tumba se apodera de la localidad. La teniente de la Guardia Civil, Alba Salcedo, perseguida por los errores de su pasado, y Daniel Castro, el nieto del “matacuras”, son los protagonistas de una trama apasionante, en la que muerte, pesadillas y recuerdos de un pasado no vivido se entremezclan.
Una historia donde nada es lo que parece y la verdad se encuentra enterrada bajo un puñado de tierra manchada de sangre…

 

– AUTOR –
Juan Carlos Boíza López (Madrid, 1969).- Titulado en Ingeniería Técnica de Telecomunicaciones y Técnico en aplicaciones multimedia, ha desarrollado su carrera profesional principalmente en el campo del diseño gráfico lo que compagina con su faceta de escritor. Dirigió el portal de literatura EscritoresLibres.com y es fundador, y  director de la revista digital Más Literatura, en la que participó, además como articulista. Ha colaborado en diversas publicaciones digitales entre las que destacan  Espectadores.net y Espaciolibros.com entre otros.
Ha publicado la novela “Síndone”, lo que le permitió colaborar en la revista Más Allá con el artículo “¿Es la Sábana Santa el Santo Grial?” y ha sido entrevistado por el periodista Pedro Riba en su programa de radio Luces en la Oscuridad de Punto Radio. Es autor de la novela “El libro de Toth” y dos volúmenes recopilatorios de relatos cortos titulados “Relatos en el límite”. Ha participado, también, con diversos relatos en las antologías de cuentos sin ánimo de lucro “Cuentos Solidarios –  Los Gestos del Suicida”, “Cuentos Solidarios – La Curiosidad del Gato” y “Cuentos Solidarios – Líneas sin Sombra”. Su última obra es la novela “Sabor a tierra” publicada por Acen Editorial y disponible ya en librerías de toda España.

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– GUSTARÁarrow-145786__340

A los que conservan la memoria fresca y actualizada para no cometer los mismos errores del pasado (y de todos ellos, el peor, la lucha entre hermanos). Gustará también a los amantes del thriller clásico de personajes en un continuo tira y afloja. Suspense construido con esmero y dedicación que divertirá pero que también hará reflexionar sobre el encuadre bélico del pasado, latente en nuestro presente.

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A los aficionados a las novelas ausentes de momentos escabrosos y sanguinolentos, así como a todos aquellos que ven los hechos históricos parapetados en las trincheras pintadas de su color y que no se dejan desviar ni un ápice de su acondicionamiento, muchas veces, adoctrinado. Tampoco será del gusto de aquellos que necesitan una mayor profundidad en escenarios, personajes y arquitectura narrativa.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Las llamo pesadillas, pero en realidad las vivo más como si fuesen recuerdos. Son sueños increíblemente vívidos y realistas en que me veo como si fuese mi abuelo. Experimento todos y cada uno de sus sentimientos, como si fuesen los míos propios. He visto como me detenían, acusaban y torturaban. He visto como era conducido a mi propia fosa y he vivido como era fusilado. Hasta he sentido el sabor de la tierra mezclada con mi propia sangre en el momento de morir”.

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Hoy traemos el nuevo libro de Juan Carlos Boíza López. Un thriller hilvanado en la latencia de los sucesos que ni se olvidan ni se perdonan. Retazos que transfiguran aquellos polvos en estos barros. Oscura historia de venganza psicopática entre descendientes de hermanos que vertieron su misma sangre en un conflicto (la Guerra Civil española) que, para muchos, sigue durmiendo un sueño ligero que despierta con celeridad al primer toque de diana. Asistimos, una vez más, a uno de los mejores recursos narrativos que ha dado la literatura en español; el mundo rural, con pilares básicos como El camino y Los santos inocentes de Miguel Delibes, La familia de Pascual Duarte de Camilo José Cela, El bosque animado de Wesceslao Fernández Flórez, Cien años de soledad de Gabriel García Márquez o Pedro Páramo de Juan Rulfo. Todos ellos tienen parámetros comunes. En las pequeñas comunidades alejadas del cosmopolita rugir existe una lógica interna que se escapa a las entendederas de los habitantes de las grandes ciudades. Son pequeños reductos que mantienen un recuerdo colectivo intacto con sus férreas tradiciones de cierto inmovilismo religioso y político. Subyacen bajo un velo de aparente calma: rencillas, caciquismos, envidias perdidas en la noche de los tiempos familiares y conflictos de intereses. Todo ello bajo una convivencia cercana y, en ocasiones, opresiva, que genera un clima de desconfianza, desazón, inseguridad y venganza.
Sabor a tierra es una novela negra, marrón tierra más bien, que nos muestra sin contemplaciones ni paños calientes hasta dónde pueden llegar las arteras habilidades de aquellos que han tachonado el pasado con hermética y confiada fuerza. Pero que el paso del tiempo ha logrado degradar su confinamiento con el peligro de sacar a flote sus vergüenzas y tropelías sin, todavía, ajusticiamiento. Hondañedo, una pequeña localidad andaluza, será la platea y personaje principal de una epopeya que nace de un pasado bélico, cual ojos del Guadiana, para lastrar a una comunidad que vive en aparente calma. Un inveterado suceso pondrá de actualidad lo que muchas bocas callan y muchos oídos nos quieren captar. El castillo de naipes caerá y en este “sálvese quien pueda” todos los personajes afectados, inculpados, señalados y utilizados, lubricarán el cronómetro regresivo hacia un final que no permitirá que todos logren sus ansiadas pretensiones. Solamente una verdad prevalecerá.

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La presente novela no se jacta de abrazar ningún pabellón rojo ni azul. Su entreverada reivindicación nace de la necesidad del cierre de todas las heridas y la sanación de todas las mentes de aquellos familiares que quieren terminar de reconstruir la vida y muerte de sus seres queridos exhumándolos de lugares recónditos, allá donde encontraron un vil ajusticiamiento sin garantías legales ni honras de ningún tipo. Muchos de ellos fueron represaliados por cuestiones puramente militares de (triste) lógica bélica, otros, por razones pueriles y artificiosamente egoístas. Vecinos delatando a vecinos, justicia paramilitar con nocturnidad, caudillaje y envalentonamiento de quien no tiene bozal, amo, ni código que le impida campar a sus anchas al acecho del conciudadano que, simplemente, no realiza una genuflexión respetuosa al paso del autoproclamado jerarca del pueblo.
Así son las guerras entre hermanos que comparten las mismas tradiciones, costumbres, historia, idioma y acervo cultural. Viven la crueldad de tener que disparar a un enemigo con el que, en otras circunstancias, podrían haberse ido a tomar unas cañas y a charlar de fútbol o de toros (La vaquilla – Luis García Berlanga, 1985). Pero en estas contiendas existen órdenes del alto mando que les obligan a matar a sus iguales. Por supuesto, si la propia guerra es devastadora, la que parte familias como un melón que cae desde un ático al asfalto es la que tarda más en curar ya que, periódicamente, las heridas se vuelven a infectar. 

Cuando los enemigos que se encuentran en la planicie del campo de batalla defienden posturas culturales opuestas o la frontera de su territorio, a los batalladores les es menos complejo armarse de valor para evitar que su pueblo sea fagocitado. Ejemplos ya encontramos desde la antigüedad con las Guerras Médicas o las Cruzadas en Tierra Santa. Aunque incluso, en estos casos en los que los bandos difieren notablemente en casi todo, la propia condición humana se resiste a perder su esencia. Así ocurrió durante la Gran Guerra, el 24 de diciembre de 1914 cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras. Luego cantaron villancicos. Las tropas británicas desde sus propias trincheras respondieron con los mismos villancicos en su propia lengua. En la tierra de nadie se intercambiaron whisky y cigarrillos. Incluso se jugaron varios partidos de fútbol. La artillería estuvo en silencio varios días. La tregua también permitió que los caídos recientes fueran recuperados y enterrados en ceremonias con soldados de ambos lados que lloraron juntos sus respectivas pérdidas, ofreciéndose mutuo respeto.

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Con todo lo comentado, no nos equivoquemos, Sabor a tierra no solo reivindica el derecho de los familiares a enterrar con dignidad y respeto a sus familiares caídos en lugares no identificados fruto de las venganzas intestinas sino que, sobre todo, es un thriller de frondosa acción que se  abre a la realidad actual de la investigación criminalística, los intereses políticos, el funcionamiento de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado y la tensa confrontación entre vecinos con la envidia como pendón más inhiesto. Asistimos al arrojo de una pareja protagonista que defiende sus intereses particulares con un acuerdo de mínimos para intentar descubrir a una mente trastornada que riega de sangre la tranquila vida de una pequeña localidad. Encontrar a este psicópata será la única vía de salvación de sus perseguidores, ya que de ello dependerá su prestigio y su propia vida.
Sabor a tierra contiene también algún episodio paranormal que nos recuerda que aquello que está mal enterrado siempre querrá volver a salir a la cegadora luz de un nuevo día en lugar de vivir el oprobio de la oscuridad eterna. La novela funciona en sus dos vertientes trabajadas por el autor, de una lado, la recreación y reivindicación de una etapa anclada en el mundo rural que no olvida ni sella todavía sus llantos y, de otro, una aventura de acción con buenos, malos y regulares que botará de suspense en suspense hasta una resolución, quizás algo hollywoodiense e inverosímil en algunos de sus preceptos (pero claro, la ficción está para ser maleada y jugada al brío que dicta el propio autor). De lenguaje cercano, prosa sencilla, rápida, sin barroquismos ni elucubraciones inapetentes, Juan Carlos Boíza López arma un competente castillo dramático que divierte e instruye por igual. Nos hubiera gustado sumarle cien páginas más al libro para que Hondañedo pudiera tener una mayor profundidad de personajes, situaciones y ramificaciones de tela de araña, que nos haría comprender mucho mejor las situaciones que se producen.
El autor desentierra fosas, abre heridas, muestra y compara la visceralidad de unos personajes honestos con otros por los que la Transición pasó sin despeinarles y esputa a la cara de aquellos caciques rurales y caudillos de impostado fario que, aprovechando el desconcierto del caos de la guerra, blandieron sus afilados cuchillos contra los menos afortunados y débiles congéneres.
A estos cabecillas hay que temerlos pero hacerles frente, ya que al olor del perro flaco siempre germina un hombre con un palo grueso.

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