Mal nacido

MAL NACIDO – FRANCISCO JAVIER OLMEDO VÁZQUEZ – AUTOPUBLICACIÓN, 2019.

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MAL NACIDO

TÍTULO: MAL NACIDO.
AUTOR: FRANCISCO JAVIER OLMEDO VÁZQUEZ.
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EDITORIAL: AUTOPUBLICADO, 2019.
PÁGINAS: 401.
¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

«¿Le ha ocurrido alguna vez que adquiere un billete de ida y vuelta a un destino definido y, cuando se ve obligado a regresar, acaba en un lugar muy distinto del que había partido?
A Broxton sí le sucedió».
Jerry Broxton, atormentado por el hartazgo de una sociedad podrida, anodina y superficial, recibe de manera inesperada una jugosa oferta de trabajo que le promete romper para siempre los grilletes que lo mantienen encadenado al hastío. Una propuesta que lo hará viajar hasta lugares imposibles para la razón, donde, lejos de aproximarse al futuro que siempre anheló, acabará enfrentándolo a su verdadera y aterradora naturaleza. 
A pesar de todo, el destino tras su retorno no es lo más extraño que se hallará tras este insólito adelanto. Lo más sorprendente, si cabe, es que alguien haya podido alguna vez regresar de allí.
Esta es una historia de revelación; una historia de horror cósmico y de belleza incomprensible; una historia donde el protagonista es, a la vez, su propio antagonista, y en la que se hallarán personajes con inquietudes tan alejadas de lo medianamente concebible, que serán capaces de tallar por la fuerza una mueca de sobrecogimiento en el rostro del lector.
Esta es la historia de Broxton, y puede que también la tuya.

– AUTOR –

Francisco Javier Olmedo Vázquez es un autor cordobés nacido en 1980 y enamorado de la literatura de terror sobrenatural alejada de ese hastío comercial repleto de zombis, vampiros y hombres lobo.
Allá por sexto curso de la antigua E.G.B., su profesora de lengua aplaudía la imaginación que solía plasmar en sus textos de redacción libre —aunque es cierto que no acababan de convencerle sus temáticas de corte tétrico y lúgubre; no eran propias de un chiquillo de tan corta edad—. Intuía —la profesora— en el autor una facilidad para la escritura y la inventiva, por lo que le invitaba —por no decir obligaba— a escribir las obras de teatro que se representaban en su colegio cada año en navidad. 
Mucho más tarde, ya en el bachillerato —el antiguo—, el autor tuvo un reencuentro fortuito con su profesora. Tras el entusiasmo propio de un hecho tan emotivo, la mujer preguntó con interés: «¿has seguido escribiendo?». La respuesta, lamentablemente, le produjo una rotunda decepción. Y es que sí, escribía, pero no más allá de las historias de fantasía que hacían de guía para las partidas de juegos de rol a las que jugaba con sus amigos del insti
Sus hazañas como escritor de tres al cuarto cesaron durante el lapso de tiempo que comprendió entre la adolescencia y los dieciocho años. No encontraba la vía adecuada para dar rienda suelta a su creatividad. En el año 1998, el autor comenzó la carrera de Ingeniería Informática —aunque siempre amó las letras, prefirió el estudio de la ciencia—. Fue ahí, en la primera semana del primer curso cuando conoció a su amigo Juan Luís Pérez de Luque —hoy doctorado en lengua inglesa por la Facultad de Filosofía y Letras de Córdoba—, el cual le presentó a uno de los grandes de la literatura de terror sobrenatural: Howard Phillips Lovecraft.
Lovecraft puso ante el autor las herramientas para encauzar ese ideario irreal que tenía en mente atrapado desde la infancia, esa imaginería del inconsciente a la que no podía dar rienda suelta. Quedó fascinado por su cosmogonía, por la mitología que se creó a su alrededor. Tras leer la práctica totalidad de su narrativa, fue explorando su círculo de autores más reconocidos: Derleth, Howards, Ashton Smith, Bloch, Poe, Machen, W. Chambers, Ligotti… El autor optó por seguir la senda que ya marcaron esos otros Grandes escribiendo pequeños relatos de corte lovecraftiano, pensados en un principio para él mismo y para todo aquel de su círculo de conocidos que quisiera leerlos.
Al fin, una vez su prosa se encontraba lo suficientemente depurada, el autor se atrevería a escribir la primera de sus novelas: Bajo nuestros pies. Nunca pensaría que sus historias pudieran salir más allá de ese círculo íntimo de familiares y amigos. Fue la insistencia continuada de los que le leyeron, y el descaro que aportan la edad y la experiencia, los que hicieron le atreverse a poner el manuscrito de su primera novela en manos de una editorial. Desde ahí, y una vez el autor se hizo con un interesante número de fieles lectores, siguió publicando —esta vez, de manera completamente independiente— sus nuevas obras.
Fco Javier Olmedo, gracias a su ópera prima, sería galardonado con el Premio Forolibro 2018 a la mejor novela del año.

– GUSTARÁarrow-145786__340

A los amantes de la buena literatura y, en concreto, a los del género de lo fantástico y lo tenebroso. Mal nacido será del interés de aquellos que siguen la pista de este autor y que ya conocen su estilo, así como de los nuevos lectores que se quieran acercar a sus pozos de locura ramificados en amenazantes tentáculos lovecraftianos.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A todos aquellos lectores a los que no les interesa el presente género. Tampoco será de la predilección de los que se quieran acercar a esta lectura buscando la sencillez y la agilidad de fórmulas trilladas y sobreexplotadas. Mal nacido explora y profundiza en las formas, la mitología, la cosmología y el lenguaje; y se aleja de mordiscos y zarpazos de mercadillo. El autor construye y solicita la complicidad de un lector, activo y despierto.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Algunos peones encaraban temerosos con su rostro de trapo hacia las cuencas vacías de su príncipe pródigo. En cambio, otros muchos desfilaban por sus flancos haciendo muestras de la más absoluta y osada indiferencia. Y es que las labores en los Reinos de Yghaygha son tan productivas como eternas resultan sus jornadas. Los infatigables artesanos delegan en sus vasallos más infames la recogida de los materiales con os que dar forma a sus prodigiosos sueños. Sueños que el hombre puede creer como representaciones grotescas de los espantos más atávicos, cuando la realidad es que en los dominios del Devorador de Estrellas no existe hueco para la consternación: sólo se admite la belleza verdadera. Una belleza forjada sobre columnas de huesos erigidas con el dolor de las almas que una vez los poseyeron. Incluso el más loable de los siervos acaba tornado en producto si la calidad de su ofrenda no es del gusto del maestro escultor. En los reinos de Yghaygha no hay desecho, no hay despojo, no hay residuo. Sólo existe la materia prima”.

– RESEÑAletter-576242__340.png

Alone_in_the_Dark_boxartHoy traemos para reseñar: Mal nacido, de Francisco Javier Olmedo Vázquez. Una novela de horror cósmico (y humano) que vuelve a transitar por las obsesiones tentaculares de este autor cordobés. De lo inefable, “de aquel que no debe ser nombrado” (ni invocado), del terror que se le queda corto el gótico y se pasa al barroco, de la sombra que te acompaña cuando llegas caminando solo a casa de madrugada y escuchas el doble eco de tus pasos, de lo que está más allá del universo conocido pero que asoma sus bigotes por la rendija de una hoja doblada de un ajado cartapacio encerrado bajo llave en una librería, de lo que pugna por alumbrar ante la mirada desconsolada de una madre primeriza, de lo que rasca el interior de las paredes detrás del cabezal de la cama, de las garras del destino que amordazan y te retan a que sigas caminando. La literatura de Francisco Javier Olmedo son sensaciones. Este autor pone sobre el tapete una baraja repujada, ampulosa, bruñida y abigarrada por los bordes y de un notable gramaje, para que el lector elija el juego al que quiera encomendarse. Del más sencillo y lineal, al más profundo y reflexivo. Hay tantas lecturas como tipos de lectores se acerquen a estos apuntes carpetovetónicos que exudan fuegos fatuos si se les exprime como marca el canon y la receta del grimorio correspondiente. Aunque serán aquellos que ya vengan leídos de casa los que aprovechen en profundidad el precio del ticket de la entrada (de amazon) a este gabinete de curiosidades. Entren, eso sí, de uno en uno. Alone in the dark.
Hay muchos elementos que diferencian a un autor de otro, desde el mainstream/convencional al indie/independiente. Desde aquel que abre una franquicia de casquería al que hace llamar a Jean-Baptiste Grenouille para que almibare de <<Amor y psique>> una boutique decimonónica; del que escribe por despecho o para cortejar a una damisela al que profesionaliza el oficio para ganarse los garbanzos, del que alecciona desde las letras de su púlpito al que humildemente entrega lo que tiene para entretener a un público cada vez más devastado por las consecuencias del terrible día a día rutinario. Todos ellos pulsan teclas, se agitan cuando las escenas corren desenfrenadas por su mente, reniegan del resultado de plasmarlas en el papel, suben al cielo en la primera lectura y bajan al infierno en la relectura; hablan por los codos de sus proyectos o los esconden bajo siete cerrojos si no les prenden fuego antes tras poner fin a su regurgitación de palabras fruto de la ira, la necesidad, la supervivencia, el orgullo, el envalentonamiento, la reivindicación o los gritos en el espacio donde solo un xenomorfo puede oírte. Unos apenas dedican breves trazos en el tren camino del trabajo, otros, en cambio, encuentran la locura en la sobrexposición a las letras: <<“Del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro, de manera que vino a perder el juicio”>> que diría el español más universal. Todos viajan en la eterna rueda del negro sobre blanco: rugiendo, ladrando, buscando su camino, su espejismo de paz, su meta lejana, su comprensión última de las cosas, su primera acepción de la palabra escatología. <<¿Así que quieres ser escritor?>> que declamaría el señor Bukowski con una copa en la mano… Y de todo este piélago cacofónico como un viajero más, traza su particular ruta Francisco Javier Olmedo, con lo que a nuestro juicio es su mayor, que no única, cualidad: EL RESPETO.
la-verdad-sobre-el-caso-del-senor-valdemarRESPETO: Con el lector y con su propia obra. Como el diablo que se encuentra en los detalles este autor mima su proyecto y con ello al lector. Es del tipo de personas que no hablan a los niños como si les faltara un hervor sino que van de frente respetando a su interlocutor y tratándole como se merece. Vivimos en un mundo cada vez más digital en el que la multitarea es lo habitual en cualquier actividad de ocio. En el aspecto audiovisual los productores se han percatado de que en una sociedad con déficit grave de atención, las series televisivas de veinte o cuarenta minutos funcionan estupendamente ya que no se necesita mucha retentiva para seguir la narración (las ovejas entran, las ovejas salen). Circunstancias culturales contemporáneas que son las que son. Resultado lógico de condicionamientos sociales y educativos, maleables según lo que indiquen Anna Wintour o Paolo Basile. Pues así las cosas, nadando a contracorriente por en medio del Yangtsé, todas estas modas y condicionantes se las pasa Francisco Javier Olmedo por el forro de los eones. Él, como si fuera un árbitro de un derbi futbolístico de los años ochenta, esquiva el lanzamiento de objetos desde la grada de las líneas maestras de los consejos editoriales, protegiéndose bajo el escudo de su  convencimiento de que la purga y el cercenamiento de las ideas literarias no podrán traspasar el núcleo duro de su memoria primigenia. Si fuera William Wallace gritaría en el tajo y ante los ojos del verdugo: ¡Antes muerta que sencilla!, y si fuera el señor Valdemar seguro que intentaría narrar su novela desde el más allá antes de que el artificio hipnótico se evapore y se convierta en ceniza. Noten como trata un “padre” a su “hijo” en las páginas interiores al realzar la obra con ilustraciones. Con el mérito añadido de que, la presente obra, solamente se puede adquirir en amazon donde, hablando en líneas generales, el acabado (maquetación, tipología de letra, corrección, artes interiores, cubiertas, etc) dejan mucho que desear. Fíjense también en la portada de cada capítulo, luego lean lo siguiente “A su avance, sobre sus flancos se levantaban ahora altas paredes que se adivinaban apuntaladas con las ciclópeas osamentas de criaturas propias de las eras más pretéritas. Enfoscadas con la materia desecada de seres que entonces habitarían del otro lado del umbral, grotescos motivos se revelaban estampados por su superficie sin dejar un resquicio de estructura sin algún tipo de ornamentación”
El nombre de la novela tiene una doble lectura. A priori, al primer vistazo salta el improperio o el insulto ¡Mal nacido!, pero claro, la intención del autor es otra más relacionada con el gran spoiler de los años setenta (Rosemary´s baby / La semilla del diablo de Roman Polanski). Y de ahí a los límites de la imaginación del autor.
La-BBC-adaptara-Los-pajaros-de-HitchcockLas escenas de la novela son tratadas con el mimo característico de este autor que emplea todos los sentidos para su descripción y desarrollo. Emplea el olfato de los hermanos Cohen para detectar la motivación de cada personaje y lo enraíza con la rareza atmosférica de un David Lynch trasnochador. Muestra el tacto del ritmo de los latidos del corazón pero esconde a quién pertenece el órgano. A colación del presente volumen (ya lo verán/leerán) viene el ejemplo de Los pájaros de Alfred Hitchcock, película que si hoy en día no se pone en contexto no se entenderá el miedo y desasosiego que ejerció en el espectador de los años sesenta (antes de que el slasher unido al jump scare, «saltar del susto» o «sobresalto» dominaran el género fantástico y de terror). La atmósfera de “lo raro” dejó paso a lo explícito. Ahora, Francisco Javier Olmedo reivindica la escena de una bandada de cuervos, posados sobre unos columpios de un parque infantil, sin desvelar sus intenciones hasta que es demasiado tarde. La falta de respuestas y la máscara bajo la que se esconde el monstruo dan más miedo que el propio monstruo (recuperen la reflexión final sobre este asunto en la película de Joel Schumacher, Asesinato en 8mm).
Respecto al lenguaje y al tono descriptivo empleado es marca de la casa que Francisco Javier Olmedo nos asfixie con el buen empleo de ambos elementos para impedir que el lector transite someramente por el texto sin que sea sometido a los designios del mismo. En esta ocasión no es diferente, aunque sí es verdad que, en relación a la anterior novela que reseñamos del mismo autor: “Bajo nuestros pies”, en la presente hay más espacio para una narración ágil y cercana al público más generalista. Pero claro, el autor, hace que te confíes y cuando bajas la guardia se la saca… La pluma, y una vez más nos golpea sensorialmente con toda la ferocidad de los cañones de Navarone (lo entenderán al llegar al capítulo XIV).
En Mal nacido nos encontramos con una comunidad de una pequeña ciudad en apuros y, sin llegar, a las numerosas interacciones entre sus miembros, pieza principal en obras de Stephen King como La Niebla, Tommyknockers, La cúpula -algo del aislamiento de este título también tiene la presente- o Salem´s Lot, sí encontramos el miedo comunitario. Y como toda comunidad, las desavenencias, las rencillas, los cambios de opinión y la crisis existentes producirán, en La Casa del Señor, que salga el auténtico superviviente interior lejos de los rigores de la educación y las conveniencias sociales. El mejor ejemplo de lo anterior es la señora Carmody (La Niebla). Personaje que justifica los terribles acontecimientos lovecraftianos que están sucediendo en el exterior del supermercado como un castigo divino para los pecadores allí congregados.

En Mal nacido seremos testigos de la adoración, ¿pero a quién? Leeremos sobre la importancia de un libro como portal hacia lo sagrado, ¿pero quién o qué responderá detrás de ese portal? Observaremos el culto a Dios, ¿pero a cuál? Ritos reglados, profanos, paganos, tentaciones, promesas y ansias de conexión con la divinidad pondrán a cada personaje ante su reflejo en la eternidad y en el cosmos. En el panteón de Francisco Javier Olmedo todas las llamadas tienen respuesta, no se pierde ni una sola de ellas. Pero las respuestas no siempre tienen por que llegar en tu mismo idioma. Recuerden lo ocurrido cuando se abrió el arca de la alianza. De allí salieron bellos cantos de sirena que, inmediatamente, se transformaron en el peor de los infiernos. La única vía de salvación para Indy y Marion fue cerrar los ojos atados al palo mayor cual Ulises. La belleza arrebatadora, a veces, solo es una ornamental celada.
Mal nacido es un cóctel muy potente que bebe de muchas premisas y homenajea escenas y situaciones clásicas del cine y de la literatura. Pero por encima de todo ello plasma el amor del autor por lo inefable, por lo que se encuentra más allá del portal del mundo conocido y que espera ser invocado para alzarse a recuperar su trono. Quizás es el propio autor el primero en esperar ansioso al ser primigenio de turno para hacerle unas cuantas preguntas.
<<Bienvenido, Mr. Yghaygha. Bienvenido Malaquías, el mensajero de Dios>>.

 

“Huye, Adso, de los profetas y de los que están dispuestos a morir por la verdad, porque suelen provocar también la muerte de muchos otros, a menudo antes que la propia, y a veces en lugar de la propia.”
Fray Guillermo de Baskerville.
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