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QUERIDO ASESINO – JACKSON BELLAMI – EDITORIAL LABNAR 2017

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TÍTULO: Querido asesino.

AUTOR: Jackson Bellami.

EDITORIAL:  Ediciones Labnar (2017).

PÁGINAS: 264.

¿DÓNDE COMPRARLO?: http://www.edicioneslabnar.com/querido-asesino-601

SINOPSIS: Fui testigo de todo. Al menos, de todo lo que importa. Pensé en arreglar las cosas antes de que Sweetlake fuera reducido a cenizas por sus propios vecinos.

La noche en que todo comenzó nuestros caminos se cruzaron. Desde aquel momento tu sombra me perseguía, me vigilaba y me atormentaba, recordándome a cada instante que mis días estaban contados. Mi nombre es Jason Gravesson y fui asesinado. Aquí están escritas mis últimas palabras. Esta es toda la verdad.

GUSTARÁ: A aquellos que saltan de las trincheras a pecho descubierto, descolgándose de las novelas juveniles de ñoñería rosa y dramatismos vacuos para encontrar discursos más sinceros y enriquecedores. !Ah¡ y a los que les gusten la portadas de los libros creativas y con personalidad.

NO GUSTARÁA la tropa incondicional de seguidores de «American Pie» y demás fiestas universitarias de la hermandad del «Beta-Gamma-Alfa».

RESEÑA: Leyendo «Querido asesino», nos viene a la mente el clásico «El extranjero» de Albert Camus:

«Y yo también me sentía pronto a revivir todo. Como si esta tremenda cólera me hubiese purgado del mal, vaciado de esperanza, delante de esta noche cargada de presagios y de estrellas, me abría por primera vez a la tierna indiferencia del mundo. Al encontrarlo tan semejante a mí, tan fraternal, en fin, comprendía que había sido feliz y que lo era todavía. Para que todo sea consumado, para que me sienta menos solo, me quedaba esperar que el día de mi ejecución haya muchos espectadores y que me reciban con gritos de odio«.

En esta novela al igual que en la de Camus, los acontecimientos le suceden al protagonista con nihilista contemplación. El autor nos presenta a un grupo de héroes, pero no de superhéroes. El enfrentamiento contra los villanos no les convierte en Goonies de Richard Donner ni en Losers del It de Stephen King. Sus poderes se limitan a la cotidianidad de sus estudios, a la entrega en su amistad, a los primeros escarceos amorosos, y a los sinsabores de una adolescencia que se acerca rauda y con poderoso ademán.

Todo este plantel se sucede en Sweetlake. Una apacible localidad norteamericana que cumple todos los estándares que tantas veces hemos visto y leído. Tenemos un lugar donde todos se conocen, con implacable vigilancia y cotilleo tras el visillo. Deambulan por sus calles los machotes abusones, las divas de pintalabios, risas flojas y caras extensiones, los responsables académicos y policiales que se desganan en sus labores o simplemente se cuidan en mirar hacia otro lado cuando hay altercados, no vaya a ser que les trastoquen los planes del fin de semana. En definitiva los caudillos y sus súbditos. Es Estados Unidos un país donde la tradición de la vida en comunidad está muy arraigada, ¿por qué según llegas al nuevo barrio, los vecinos acuden prestos con una cesta de bienvenida? El error es pensar que lo hacen por altruismo o simpatía. El país donde hay en las manos de los particulares más armas que habitantes, el recelo y el miedo entre los vecinos está siempre latente en cada pequeña población. Todos quieren saber qué hace su vecino en el sótano. Michael Moore ya nos lo ha demostrado en multitud de ocasiones. Es entre otras razones el porqué hay mayor número de voto demócrata en las grandes ciudades, mientras que el partido republicano y la Asociación Nacional del Rifle tiene su mayor caladero de adeptos en las poblaciones más pequeñas.

A priori estas localidades, como Sweetlake, (como Twin Peaks), viven en aparente armonía mientras no arraigue en su interior un elemento distorsionador. Cuando este irrumpe cual caballo de troya, las consecuencias son del todo impredecibles y por supuesto el gigante dormido se abrirá paso con cruentas repercusiones para todos. Unos vivirán, otros morirán, pero nunca nada volverá a ser lo mismo.

Aunque parezca por lo anteriormente comentado que la presente novela tiene una gran complejidad, no se asusten, «Querido asesino» se enmarca plenamente en la novela juvenil estrictamente hablando, por el tono, el lenguaje, los acontecimientos, etc. Pero !OJO¡, pueden ir bajándose del tren en marcha todos los seguidores de los crepúsculos, divergentes, laberintos, sinsajos, y demás continentes sin contenido. En la presente novela los adolescentes se comportan como lo que son, con sus días buenos y sus días malos, sus cambios de pareceres y de opiniones fruto del reggaeton hormonal que llevan encima, pero atención, aquí no hay espacio para niñatos idiotas descerebrados, empalagosos, dionisíacos e impertinentes. En «Querido asesino» hay que venir llorado de casa, pues más allá de un par de licencias de guión y el leve asomo del «Deus ex machina«, nos encontramos ante el dramatismo del gran teatro del mundo, con temas que siempre son actuales, como el encuentro con la muerte, el despertar a nuevas experiencias, la esperanza, la justicia, la venganza y la amistad como catalizador de todo lo anterior.

Cuando un asesino implacable te persigue hasta en tus peores pesadillas y siempre te acaba encontrando te escondas donde te escondas, debes cambiar de armas con las que luchar contra él. Nuestro protagonista finalmente sabe elegir las armas correctas para afrontar su destino en una lucha desigual. Tendrán que leerlo para saber si consigue vencer al asesino más devorador con el que un chaval de catorce años se pueda enfrentar. Nosotros creemos en su victoria.

Jason Gravesson, antes de hacer honor a su apellido, encontrará su camino de redención. Esperemos que todo haya valido la pena. D.E.P.

Cuenta la leyenda que un alquimista mezcló una porción del alma nihilista de Albert Camus, una parte de «Un monstruo viene a verme de Patrick Ness», una pizca de «Rabia de Stephen King»  y un pellizco de «Breaking bad de Vince Gilligan». El resultado lo encontramos en estas páginas.

EL GUARDIÁN DEL CEMENTERIO – SERGIO CALLE LLORENS – EDICIONES DEL GENAL – 2017

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TÍTULO: El guardián del cementerio.

AUTOR: Sergio Calle Llorens.

EDITORIAL:  Ediciones del Genal (2017).

PÁGINAS: 295.

SINOPSIS: En la Málaga de finales de los años cincuenta, Antón Gisbert, un ex policía caído en desgracia, es contratado por el Cónsul británico de la provincia para investigar los extraños sucesos que están ocurriendo en el cementerio inglés. Allí una elegante señora aparece de madrugada para colocar una botella de Brandy a los pies de una tumba sin nombre. Por su parte, el Subcomisario Rafael Palacios busca al asesino de un cura cuyo cadáver ha aparecido en un confesionario de la Iglesia de San Juan. Un crimen que, de alguna manera, parece estar relacionado con uno de los mayores enigmas de la ciudad; la desaparición del Cristo de Mena. ¿Qué esconden los extraños rituales del camposanto? ¿Podrá el Subcomisario detener al asesino? ¿Se quemó en realidad el Cristo de los Legionarios? Un terrorífico viaje a los misterios de la Málaga del siglo pasado que tantos ríos de tinta han hecho correr y que, por fin, hallan respuesta en estas páginas.

GUSTARÁ: A aquellos que creen que hay autores españoles capaces de urdir tramas con elementos fantásticos e históricos contemporáneos sin caer en las reiterativas situaciones de género de la todopoderosa industria anglosajona.

NO GUSTARÁ: A los que encorsetan los géneros literarios en compartimentos estancos y les chirrían que los géneros fluctúen entre ellos cual vasos comunicantes.

RESEÑA: Cada diecinueve de enero y durante aproximadamente setenta años, entre la medianoche y antes del alba, un hombre con abrigo largo y un bastón de empuñadura dorada dejaba tres rosas y una botella de coñac a la mitad junto a la tumba de Edgar Allan Poe en Baltimore, (EE.UU.). Este ritual duró hasta 2009, coincidiendo con el bicentenario de la muerte del insigne autor norteamericano. Pocos años después, en 2017, Sergio Calle Llorens deposita una botella de brandy al pie de una tumba desconocida del cementerio inglés de Málaga, para brindar y hacernos partícipes de un intrincado crucigrama de misterio natural y sobrenatural.

   Corre el año 1958. España ha sobrevivido a una guerra civil que ha asolado los corazones de toda la población, y aunque los efectos directos de la guerra van desapareciendo, todavía queda un tirón muy largo hasta la ansiada democracia de finales de los años setenta. Es una época en que los recelos y las envidias aún subyacen entre los vecinos y familiares de cada rincón del país. Los juegos de poder se dirimen desde las lúgubres tascas portuarias hasta los salones enmoquetados de políticos gerifaltes que mueven los hilos en sus despachos. Dirigentes que en la mayoría de las ocasiones han sabido encontrar su lugar en el nuevo régimen franquista para llevar acabo sus peores felonías.

     En este escenario social que envuelve España encuentra el misterio un resquicio para urdir su estrategia de desasosiego. Es una Málaga mediterránea que huele a bullicio de su puerto, al salitre de sus playas, al ulular de su sierra, al ruido de carruajes sobre un mojado adoquinado nocturno, a la incipiente industria, a música tabernaria, y sobre todo a mar, a mucho mar. En este escenario, un crisol de personajes encuentran las más bajas pasiones humanas aderezadas con los hechos más sobrecogedores del más allá.

    Sin caer en tópicos de si «se lee de un tirón» o «me atrapó desde la primera página», sí podemos comentar que el punto fuerte de la novela es la agilidad de la narración, apoyándose mayoritariamente en la acción en varios frentes, en las conversaciones concisas y en el avance del sentido narrativo. Todo ello sin olvidar el contexto histórico de los sucesos y el panorama cultural de la época.

    El núcleo de esta «Novela Negra», basada en hechos históricos acontecidos en 1931, es la excusa perfecta para mostrarnos el horror real, (dejando incluso el fantasmagórico en un segundo plano), de la lucha entre hermanos, entre creencias, entre diferentes credos y banderas. Nos muestra la lucha del odio y de la envidia, en una época en la que para sobrevivir había que buscarse la mejor sombra posible, e incluso a veces dicha protección ni siquiera era suficiente. Las traiciones alumbraban en cada esquina desvelando secretos inconfesables y exponiendo a los culpables a los leones de la Brigada Político-Social.

     La escasa extensión de la obra, cercana a las 300 páginas, no permite que ciertas escenas, personajes y situaciones se amplifiquen como a muchos lectores les gustaría que así fuese. Se echa de menos mayor profundidad en ciertos momentos, no tanto en la explicación de los acontecimientos, que quedan muy bien atados, sino más bien en la exposición descriptiva de ciertos pasajes y escenarios, que podrían dar mucho más de sí. El lector puede caer en ocasiones en cierta desorientación de personajes y relaciones entre los mismos, ya que no se ahonda lo suficientemente en ellos, (al menos en los secundarios). A destacar un epílogo notable, afectivo y poético, con una moraleja y un ligero capón para entender como Málaga en particular y Andalucía en general ha llegado de aquellos polvos a los presentes lodos.

     En cualquier caso si el carnero de La Legión va en las filas del equipo de los buenos, nada podemos temer. Málaga, Sergio Calle y las gentes de bien, pueden dormir tranquilas.

 

 

RESEÑA DE: «HURACÁN. EL LEGADO DE LOS HÉROES».

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Gacro es el acrónimo de un joven autor chileno nacido en 1983 en Copiapó y que durante sus ratos libres en la universidad le fue dando forma a “Huracán. El legado de los héroes”. Ahora ya todo un “arquitecto” de la ciencia ficción se encuentra detrás de esta primera novela que en los próximos años se convertirá en una pentalogía de referencia en la literatura juvenil.

Partimos de una premisa que siempre apasiona al lector clásico de fantasía y ciencia ficción. Aquí nos plantea una Tierra después del día del Gran Impacto, dividida, agotada y con un grado de decadencia con la que tendrán que lidiar sus nuevos habitantes. En esta ocasión no se trata de abandonar el planeta azul por falta de recursos, ni siquiera de sobrevivir con los despojos que ha dejado la antigua civilización. El problema radica en hacer frente a unos seres artificiales creados por la propia raza humana, que aunque exiliados en un primer momento, querrán tomar venganza por los desaires y vilipendios que creen que se han cometido con los de su especie.

Todo este macrocosmos político/militar queda en un principio fuera de la esfera de un chico tímido y esquivo. Lázaro, (nombre idóneo que influirá rotundamente en su destino), se traslada junto con su ausente padre a un nuevo domicilio con la mochila llena de conflictos familiares y personales. A partir de ahí se tendrá que labrar una nueva vida que le llevará hasta una épica aventura para proteger a los que más quiere y encontrar un lugar en un mundo que hasta la fecha le ha sido esquivo.

La propuesta de Gacro, va encaminada al público más juvenil, tanto por el sentido narrativo, la tipología de los personajes y la puesta en escena, como por la cadena de acontecimientos que se desarrollan en sus más de trescientas páginas. Creatividad y fantasía no faltan en un mundo en el que nada es lo que parece, y sobre todo, en que nadie es el lo que dice ser, (nos encontraremos más de una sorpresa). No asistiremos a extensos espacios descriptivos ni rebuscadas tramas ininteligibles, lo que permite una gran agilidad a la novela que toma un rumbo directo y sencillo en sus maneras y definiciones formales.

En resumen, esta primera novela de Gacro nos deja con ganas de conocer más en profundidad a los personajes que todavía tienen grandes secretos que contar y conspiraciones por descubrir. En definitiva, ¿a quién lo le gustaría ser un héroe?

GUSTARÁ: A todos aquellos que mantienen un espíritu juvenil, que abordan la ciencia ficción desde la óptica más desprejuiciada y que se quieren meter en la piel de un protagonista que ha sido nosotros mismos en algún momento de la mocedad.

NO GUSTARÁ: A aquellos que comparen la presente obra con los eternos C. Clarke, Asimov, K. Dick, Wells, Huxley, Herbert, Orwell, etc. y quieran salir ganando.

VENGANZA ENTRE FOGONES – PUBLICADO EN WWW.MICROCUENTO.ES

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http://microcuento.es/cuento/manuel-pociello/venganza-entre-fogones/

Frente al pelotón de fusilamiento, el cocinero pensó lo fácil que fue envenenar al rey en aquel banquete de Año Nuevo. Tanto revoloteo de mozos, lacayos, doncellas y ayudas de cámara le facilitaron pintar con aquel líquido transparente la copa del monarca. Tras envenenar también el agua de la guardia de fusileros, que fue el siguiente paso calculado, se dejó prender. A la mañana siguiente fue condenado a muerte por el príncipe heredero. Las culatas de los fusiles ya empezaban a temblar vagamente cuando los verdugos comenzaron a caer al suelo entre convulsas sacudidas.

Los proyectiles nunca salieron de aquellos fusiles.

Ante tal acto de brujería, el cocinero fue desterrado para siempre de aquellos feudos, con promesa de no volver. Dicha promesa se cumplió a medias, cuando su hijo, con los años, acabó sirviendo a las órdenes del nuevo y apuesto rey.

La maldición cíclica se volvió a cumplir con idéntico desenlace.

APERITIVO A «CUENTOS DE IMAGINACIÓN Y MISTERIO» DE EDGAR ALLAN POE

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«Tales of Mistery and Imagination» fue publicada originalmente en 1902, más de cincuenta años después del fallecimiento del autor. La presente obra recopila los cuentos más importantes de Edgar Allan Poe. La reseña sobre este volumen es de una gran complejidad ya que Poe es inabarcable. Cuando tengamos más fuerzas, intentaremos abordarla. De momento vaya como aperitivo las palabras que sobre él han dicho los más grandes autores de la literatura mundial. Pero antes y una vez releídos sus cuentos de nuevo, enumero por orden alfabético lo que a nuestro juicio son los diez mejores.

  • Berenice
  • El corazón delator
  • El gato negro
  • El pozo y el péndulo
  • El tonel del amontillado
  • La caída de la casa Usher
  • La máscara de la muerte roja
  • La verdad sobre el caso del señor Valdemar
  • Ligeia
  • William Wilson

(Poema «El Cuervo» de Edgar Allan Poe. Homenaje y adaptación en «Los Simpsons)

 

Sir Arthur Conan Doyle: «Cada una de estas obras constituye una raíz de la que ha brotado toda una literatura. […] ¿Dónde estaba la literatura policíaca antes de que Poe le insuflara el aliento de vida?»

Robert Louis Stevenson: «Quien fue capaz de escribir «Rey Peste» dejó de ser un ser humano. Por su bien, y movidos por una infinita piedad hacia un alma tan extraviada, nos agrada darle por muerto»

H.P. Lovecraft: «La fama de Poe ha sido objeto de las más curiosas vicisitudes y ahora está de moda entre la avanzada intelligentsia minimizar su importancia como escritor y su influencia. Sin embargo, le sería difícil a un crítico imparcial negar el enorme valor de su obra y la potencia penetrante de su pensamiento como creador de visiones artísticas»…«fue el primero en darles ejemplo y enseñar un arte que sus sucesores, con el camino abierto y con su guía, pudieron desarrollar mucho más. Pese a sus limitaciones, Poe realizó lo que nadie había realizado o podía haber realizado, y a él debemos la novela de horror moderna en su estado final y perfecto»…«De esta manera los espectros de Poe adquirieron una malignidad harto convincente que no poseían los de ninguno de sus antecesores y fundó un nuevo modelo de realismo en los anales del horror literario»

D.H. Lawrence: Define a Poe como «aventurero en las criptas, sótanos y horribles pasajes subterráneos del alma humana»

Charles Baudelaire: «¡Lamentable tragedia la de la vida de Edgar Poe! Su muerte, ¡desenlace terrible cuyo horror incrementa la trivialidad! Todos los documentos leídos me han llevado al conocimiento de que los Estados Unidos no fueron para Poe sino una vasta prisión que recorría con la agitación febril de un ser creado para respirar en un mundo más aromático —que el de una gran barbarie iluminada con gas—, y que su vida interior, espiritual, de poeta o incluso de borracho, no era sino un esfuerzo perpetuo por escapar a la influencia de esta antipática atmósfera. Despiadada dictadura la de la opinión en las sociedades democráticas; no imploréis de ella ni caridad, ni indulgencia».

Stephan Mallarmé: «Permita que le diga que alguien en París piensa en usted a menudo y se une a usted en la conservación de una profunda veneración respecto a ese genio que, probablemente, ha sido el dios intelectual de nuestro siglo».

Jorge Luis Borges: «En la neurosis, como en otras desdichas, podemos ver un artificio del individuo para lograr un fin. La neurosis de Poe le habría servido para renovar el cuento fantástico, para multiplicar las formas literarias del horror. También cabría decir que Poe sacrificó la vida a la obra, el destino mortal al destino póstumo. […] Poe indisolublemente pertenece a la historia de las letras occidentales, que no se comprende sin él».

Rubén Darío: «La influencia de Poe en el arte universal ha sido suficientemente honda y transcendente para que su nombre y su obra sean a la continua recordados. Desde su muerte acá, no hay año casi en que, ya en el libro o en la revista, no se ocupen del excelso poeta americano, críticos, ensayistas y poetas».

Julio Cortazar: «De la totalidad de elementos que integran su obra, sea poesía, sean cuentos, la noción de anormalidad se destaca con violencia. A veces es un idealismo angélico, una visión asexual de mujeres radiantes y benéficas; a veces esas mismas mujeres incitan al entierro en vida o a la profanación de una tumba, y el halo angélico se cambia por un aura de misterio, de enfermedad fatal, de revelación inexpresable; a veces hay un festín de caníbales en un barco a la deriva, un globo que atraviesa el Atlántico en cinco días, o la llegada a la Luna después de asombrosas experiencias. Pero nada, diurno o nocturno, feliz o desgraciado, es normal en el sentido corriente, que incluso aplicamos a las anormalidades vulgares que nos rodean y nos dominan y que ya casi no consideramos como tales. Lo anormal, en Poe, pertenece siempre a la gran especie».

PENNYWISE, JUEZ DEL RITO DE PASO EN EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS.

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     Valga como anticipo que el que suscribe no puede ser del todo crítico con Stephen King. Me parece que es de los diez escritores estadounidenses más influyentes del siglo XX, y en su género, junto con Lovecraft, se encuentra empatado en el primer puesto. ¿Qué es lo que hace a Stephen King especial?, preguntarán aquellos que aún no se hayan internado en su obra, o hayan empezado por sus novelas menos afortunadas. En primer lugar ha ganado el Premio Nacional del Libro, Medal for Distinguished Contribution to American Literature. Ha sido nominado cincuenta veces para el Premio Locus, ganándolo en cinco ocasiones. Es seis veces ganador del British Fantasy Award. Ha sido diez veces ganador en distintas categorías del premio anual de la Horror Writters Association, entre muchos cientos de galardones más. Además del éxito de público y crítica especializada, (no de académicos ni personajes de sillones tapizados de rojo carmesí y copas de brandy, que esconden sus botellas con recelo cuando acuden a la llamada de sus camaradas de aquelarre). Hay escritores que inventan cosas o que lo intentan. King decanta la realidad al papel. King es un constructor de personajes, que utiliza para ello un soporte de monstruos y artificios, pero realmente lo que nos muestra, es el costumbrismo rural de las pequeñas sociedades estadounidenses y de cómo sus habitantes juegan en su tablero.

     “La torre oscura”, (el libro, no la fallida y alocada película de Nicolas Arjel), es el principio y el final de todas las cosas, alfa y omega, incesante factor determinista de la vida y la muerte, la luz y la oscuridad…el caldo primigenio. Ahí se encuentra, alta, sombría, rodeada de un campo de rosas cantarinas y con un secreto tan grande como la obra misma. Tras un periplo de casi 4.807 páginas y 34 años de trabajo de su constante Pigmalión, el ka-tet del 19, (y del 99) llega a término de su «magnum opus«, la singladura de la «Space Opera” o mejor dicho «Cowboymedieval Opera», que cabalga entre “El bueno, el feo y el malo”, “J.R.R Tolkien”, y el mejor “Akira Kurosawa”. Es una obsesión que jalona casi toda su bibliografía. Muchas de sus obras son como los peces en el río, que beben y beben y vuelven a beber de La torre oscura, siendo recomendable antes de comenzar este camino del Haz, leer otras obras fundamentales del autor, ya que todo está interconectado. Pisamos polvo del camino, y como en todos los caminos hacia el «sancta sanctorum», se desarrollan todas y cada una de las verdades del carácter humano, en las preguntas de la filosofía tradicional y que metafóricamente no entienden los defensores más academistas. La vida, la muerte, el destino, la ética, la moral, la justicia, y en definitiva la búsqueda del lugar que tiene el ser humano en el mundo e “IT es el guardián de la Torre y de su mundo prodigioso. Si superas tus miedos podrás acceder al universo del Stephen King, del que no podrás volver, y con suerte cuando llegues a su cúspide flotarás, (todos lo hacemos).

     Desde que el primer ser humano vio su reflejo en el río, el miedo habitó para siempre en nuestra especie. Un miedo insondable a lo que nos rodea, a la hostilidad del medio en el que nos desenvolvemos, pero sobre todo, al espejo de lo que representamos. Somos “William Wilson” de Edgar Allan Poe, somos las malvada madrastra de “Blancanieves” de los Hermanos Grimm, somos “Jekyll y Hyde” de Robert Louis Stevenson, somos “Dorian Gray” de Oscar Wilde. Todos nos miramos en el espejo, y no nos gusta lo que vemos. Todos ellos son nosotros, y nosotros es Eso. Reflejamos nuestros miedos en la mirada de los ojos que nos devuelve nuestro retrato, y nuestro semblante fulgurante vive con nosotros hasta la muerte.

     El fenómeno de la “Coulrofobia o miedo a los payasos”, viene de lejos, y supongo que existirá una legión de psicólogos y psiquiatras prestos a enarbolar un fajo de gruesos manuales para explicarnos sus causas, fundamentos, y terapias de contención. Yo tengo mi propia teoría por si la quieren conocer. Parto de la sabiduría del niño pre-adolescente. En esta fase de la que muchos no se acordarán, teníamos un conocimiento ajeno al filtro de la razón formalista en que nos apasionábamos por ciertas actividades y denostábamos muchas otras. El niño es exigente y se emociona irracionalmente con lo que le rodea. El adulto está condicionado, el niño no. Y es entonces cuando aparece el payaso. Un personaje que fuerza la sonrisa del niño pero no se lo gana, le obliga. En este juego de máscaras tan forzado, dudamos de los verdaderos sentimientos del hombre maquillado. Mientras a Batman, a Spiderman, incluso a Superman, (con su sorprendente poder de la agnosia visual que hace que no le reconozcan con unos simples anteojos), les vemos como cambian su traje, se quitan sus máscaras y descansan de la dura jornada ajusticiando maleantes en su fortaleza de la soledad particular, ¿qué vemos del payaso? Siempre está aparentemente contento, vestido y maquillado. ¿Acaso no sufre, no descansa? Esto es sospechoso, y eso al niño no le gusta. No es capaz de distinguir si detrás de esa pintura facial se esconde algo verdaderamente peligroso, algo que lo quiere solo para él. Es el miedo a algo que aparenta perfección. Fíjense en el público cuando hay un payaso cerca, cuando muchos ríen, otros pocos, saben la verdad y lloran, (- Hijo, ¿no te gusta el payaso? – No papa, me da miedo, vámonos de aquí). Estos últimos son los más avispados y precavidos.

         En Derry se aparece “el que no debe ser nombrado”, aunque en este caso sí tiene nariz y no un tajo en la cara por donde respirar. Una nariz roja como la sangre que busca. Ya averiguarán qué es “IT”, espero, en el capítulo dos. Cuando lo averigüen sabrán que la mejor arma para destrozar a las personas es el miedo. Lo vemos en los regímenes dictatoriales, en los abusones de instituto, en los sibilinos, pacientes y vigilantes pederastas y hasta en las clínicas de cirugía estética. “IT” tiene muchas formas, que tomará sin dudarlo hasta acorralar a sus presas, que individualmente serán tiernos bocados en una noche de tormenta. El depredador siempre ataca a la gacela coja, nunca a la manada entera. Aquí contamos con un magnífico grupo de gacelas. Los actores elegidos son soberbios y la dirección de los mismos exquisita. Andrés Muschietti, tras Mamá de 2013, ha hecho un trabajo redondo.

         La adaptación de la magnífica novela del maestro de Maine está horneada de talento, paciencia y oficio tradicional, exceptuando los escasos momentos en que “lo digital” y el “truco sonoro del susto fácil” aparecen, aunque no distorsionan, en esta cruenta sesión de diapositivas en el garaje. Para adaptar una novela de casi mil páginas en dos películas, hay que ser un virtuoso de la narrativa, del tratamiento de los personajes, y del “fuera de cámara”. “IT” une a los impúberes, dándoles fuerzas para seguir adelante en el oscuro y futuro mundo de los adultos, donde no se intuye una meta satisfactoria. (-Hola pequeño, ¿qué quieres ser de mayor?, – Nada, no quiero ser nada, déjeme jugar en paz viejo carroza). Es la pulsión del adulto que urge acelerar el crecimiento de los niños. Estos no quieren abandonar la fase más maravillosa, aparentemente eterna y productiva de la vida. Hasta los 15 años te ocurre sin duda lo mejor que vas a vivir nunca, ¿o es qué ya lo has olvidado?, debe ser eso, (¡viejo carroza!).

     “IT” es la vigesimoséptima esencia del miedo ancestral que nos acompaña hasta la pubertad, donde el “ritual sangriento de Carrie”, iniciará a nuestros héroes, (que somos nosotros mismos, allí estamos, lejos en el tiempo, pero somos nosotros), en la fase adolescente. Aunque en este caso no sangra solamente “Carrie”. Sangra todo el grupo, es el pacto de la sangría, la búsqueda y secreto del “sangrial”. La sangre debe manar, no debe taponarse ni evitarse. Conjurados y hermanados de sangre para siempre los perdedores, sellarán su fuerza contra la bestia que los acosa, que si bien toma forma de payaso, podría tomar cualquier otra. (“Ella, la araña” de Tolkien es claramente una variante de Pennywise. Reflexionen si quieren sobre sus paralelismos). “IT” es la cara de la tentación del adulto, el cancerbero del rito de paso, (recomiendo el genial libro de Arnold Van Gennep, publicado en 1909. Claro ejemplo es la celebración del Bar Mitzva de uno de los protagonistas). Nos muestra de lo que está formado el mundo de los adultos, un horizonte de sinsabores, frustraciones, y obligaciones, miradas lascivas, impotencias y sueños lastrados. A esta edad no existen chicos ni chicas, sino solamente amigos. Con la edad, la sociedad nos distanciará en encasillados roles sexuales. Con este panorama Pennywise “el bailarín”, nos invita a su lado, en su carrusel de luces y música, para quedar preservados eternamente en “El país de nunca jamás de James Barry”. “IT” es una variable de un terrible Peter Pan que te secuestra con su canto de sirenas para mantenerte en un formol perenne, alejando por siempre la posibilidad de hacerte mayor. A cambio de ofrecerte este don, te pedirá tu sangre, (de la que literalmente se alimentará) y tu sumisión a su reglamento de miedo en los desagües más profundos de los Barrens y de tu mente. Para salir a la luz de la adolescencia, antes tendrás que pagar el precio, que con el tiempo verás que es una luz de gas que agoniza, que se apaga en ocasiones, y que no brilla tanto como creías. Por cierto, curioso que el bautismo de este grupo de chavales sea literalmente en aguas marrones y no en aguas cristalinas de la pila bautismal. También para nota el concepto de que Pennywise, cual niño, juegue con la comida antes de ingerirla.

     El enfrentamiento individual pero con el apoyo férreo del grupo, lo podemos observar en la magnifica escena de la cantera. Aquí vemos como cada personaje tiene que superar un gran obstáculo. La desnudez del cuerpo y del alma no da apuro, ni vergüenza, ni reparo, pues es la normalidad. Los cuerpos no son examinados ni criticados por la voracidad del mundo adulto, (bueno un poco sí, pero sin lascivia ni sonrojo). Los ojos de los niños miran aún con limpieza a un mundo que les devuelve una mirada hostil.

     “IT” es una película narrada siempre desde el punto de vista de los niños, por debajo del metro y medio de altura. Los adultos son en el mejor de los casos, extraños, distantes, o están atenazados por la desidia. Y en el peor de los casos, son proyectos de pederastas, falsos protectores de sus hijos, bibliotecarias subyugantes, fanfarrones prepotentes o bravucones abusones. Los niños crecen en un páramo de desafecto (En “Cuenta conmigo”, “E.T”, o en “Los Goonies”, también existe la distancia entre estos dos mundos, pero en el caso que nos ocupa ahora, esta es abismal). Para el espectador, las visiones de “los perdedores” son eso, únicamente visiones, pero hay que recordar que cuando uno es niño no es fácil diferenciar entre la fantasía y la realidad pues ambas caminan de la mano. (Podríamos comentar aquí una locura de paralelismo entre ET e IT, pero no acabaríamos. Para otro día. Pero cosas en común tienen unas cuantas).

     Al término de la película, pude escuchar como unos veinteañeros, pese a una mediana crítica positiva, comentaban entre ellos que lo que no se puede hacer en una película de terror es introducir momentos de comedia, (¡rompe el hilo, te saca de contexto!, decían contrariados). Claramente no habían entendido nada. El mundo infantil no discierne entre terror y comedia. Cuando tenemos 12 años ambas cosas son lo mismo. De adultos apostamos por un mundo de falsa comedia para guarecernos del ataque de nuestros miedos más profundos. De niños estos mundos conviven en armonía, no es comedia, es realidad. Jovenes “youtubers millenials”, si leéis estas líneas, soy ese señor mayor de la fila de delante que escuchaba discretamente vuestras desacertadas opiniones. (¡Ah!, y recordad que algunos somos de una generación que vimos el estreno de “El imperio contraataca” en una sala enorme de cine de la Gran Vía madrileña. ¡Chúpate esa!). Nos encanta que la adaptación cinematográfica haya corrido desde los años 50 hasta los últimos años 80. Hemos visto lo que esto significa. El paisaje, la ropa, la cartelería, los coches, todo magnífico. Es un momento nostálgico del todo imperdible. La película pone las cartas encima de la mesa desde el inicio, cuando vemos un cuarto lleno de juguetes de la época y los posters de los “Gremlins”, de “BettleJuice” o de “Encuentros en la tercera fase”. Por cierto en el cine de Derry proyectan “Batman”, “Arma Letal II” y “Pesadilla en Elm Street 5”.

     Debemos elegir entre flotar para siempre en el país de Nunca Jamás o encaminarnos a un mundo adulto donde la fantasía quedará cercenada para siempre. Yo ya he elegido. Llevo muchos años flotando y Pennywise será siempre mi amigo, al menos hasta dentro de 27 años.