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TODO OSCURO, SIN ESTRELLAS – STEPHEN KING – PLAZA Y JANÉS (2011)

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– NOTA –

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TÍTULO: Todo oscuro, sin estrellas.
AUTOR: Stephen King. Aquí
EDITORIAL: Plaza y Janés (2011).
PÁGINAS: 439.
¿DÓNDE COMPRARLO?: Aquí
– SINOPSIS:
Un hombre obligó a su hijo a ayudarle a asesinar a su mujer y a esconder su cadáver en un pozo. Sin embargo, no podrá vivir con su sentido de culpa // Una escritora de simpáticas novelas de intriga es brutalmente violada cuando regresa a su casa después de dar una charla a un club de lectura. Descubrirá que no ha sido una casualidad // Un enfermo terminal recibe una curiosa oferta por parte de un vendedor que ofrece «extensiones». Si lo que quiere es «extender su vida», deberá elegir a alguien para que pague el horrible precio de tener una segunda oportunidad // Un apacible matrimonio lleva veinticinco años de casados, cuando la esposa descubre casualmente a qué se dedica su marido cuando parte en viaje de negocios.
– GUSTARÁ:fist-160957__340.png
A los que disfrutan con los relatos cortos, (para Stephen King «corto» puede tener más de cien páginas, ¡ojo!), dramáticos, intensos y de tintura negrísima en ocasiones. No aburre. Se trata del King más contenido y realista. Hay mucha dureza en algunos de sus pasajes.
– NO GUSTARÁ:fist-160958__340.png
A aquellos que no le dan una oportunidad al maestro de Maine ni en aquellos relatos donde se aleja de sus registros fantásticos más habituales. Por favor, recuerden que Stephen King es uno de los narradores más importantes del folclore de la América rural, profunda, enigmática y en ocasiones endogámica, más importes de la segunda mitad del siglo XX.
– RESEÑA:
Todo oscuro, sin estrellas, es sin duda uno de los mejores recopilatorios de cuentos o relatos cortos de Stephen King. En la mejor línea de «Las cuatro después de la medianoche – 1990″ o «Las cuatro estaciones – 1982″ (este último, seguramente su mejor colección de cuentos cortos con «Rita Haywoth y la redención de Shawshank», «Alumno aventajado», «El cuerpo» y «Método de respiración»).
Siempre capitales, los pecados aquí tratados son los que mejores historias nos ha regalado la literatura de cualquier época: La envidia y su consecuencia, la (ira) venganza. Tan antiguo como Caín y Abel, esta rueda del destino debe ser renovada periódicamente con un relato que nos haga reflexionar sobre los peligros de mirar el coche de nuestros vecinos con ojos golosos.
– Yo es que ando mal de tiempo, si solamente me pudiera leer uno de los relatos, ¿cuál de ellos me aconsejarías? – Pues claramente: 1922. (Además tienes la película de reciente estreno en Netflix y de resultado notable). King nos regala un cuento descarnado, sucio, de opresiva digestión, agotador, y finalmente… soberbio. El autor se mueve siempre con brillantez entre las almas incompletas de los hombres que quieren llegar a un lugar que no les corresponde a costa de dejar su marca vil (garrote incluido) en la frente de sus semejantes, incluso aunque estos sean familiares. La familia y la intrahistoria que encierra cada una de ellas hace que existan una serie de leyes de equilibrios y contrapesos entre sus miembros, donde se crean parcelas de poder que son aprovechadas por los progenitores en la mayoría de los casos para manipular el objeto de lo que se desea. King siempre bucea en los límites de la convivencia familiar para explicarnos en última instancia el porqué de las malformadas mentes adolescentes que ocasionarán el mal a su alrededor o que en la minoría de casos saldrán reforzadas de esta carga infantil. Ejemplos del propio autor los hay a puñados… El juego de Gerald, Carrie, Mr. Mercedes, It, Rabia, La cúpula, etc.
Son palabras del epílogo de Stephen King a este libro, «En Todo oscuro, sin estrellas, me he esforzado al máximo por consignar qué podría hacer la gente, y cómo podría comportarse, bajo ciertas circunstancias extremas. La gente de estas historias no se encuentra desesperanzada, pero reconocen que incluso nuestras más preciadas esperanzas (y nuestros más preciados deseos para nuestros prójimos y para la sociedad en la que vivimos) a veces pueden ser vanas. A menudo, incluso. Sin embargo, creo que también expresan que la nobleza reside casi enteramente no en el triunfo sino en procurar hacer lo correcto…, y que cuando fracasamos en nuestro intento, o cuando voluntariamente damos la espalda al desafío, el infierno nos sigue».
Para muchos, Stephen King no tiene valor literario alguno, ya que piensan que enfrenta simplemente a sus personajes con muertos, fantasmas, payasos, zombis u hombres lobo, y ese gusto por lo sobrenatural no aporta nada de calidad a la narrativa realista contemporánea. Pero lo que olvidan estos lectores es que el autor, bajo ese velo de fantasía, nos enfrenta a nosotros mismos, con nuestras ansias de poder, con nuestras debilidades y con nuestras más bajas pasiones. Mientras los ojos del Sheriff se encuentren cerca del delincuente y con las llaves del calabozo bien fijadas a su cinto o el mazo del juez mantenga girando la rueda de la justicia bien engrasada no hay nada que temer… pero cuando las leyes y la cordura desaparecen, irrumpe el hombre, el hombre cruel, aquel despojado de toda humanidad, aquel que solamente rastrea el terreno en busca de su próxima víctima, mas que para saciar su hambre, para saciar su sed inmoral. King entra por una pequeña puerta en la mente de todos estos personajes asilvestrados para plasmarnos a bofetones de ida y vuelta la amenaza, esta vez real, de lo que podemos encontrarnos en la casa del vecino. (Sí, ese mismo vecino de amplia sonrisa que acaricia a tu perro cuando pasas por su puerta mientras piensa en la manera de meterte en la caldera).
A pocas horas para que finalice el 2017, solamente desearos felices lecturas para el próximo año a todos nuestros seguidores y que vuestros sueños se aúpen siempre un escalón por encima de vuestras pesadillas.

UN MUNDO FELIZ – ALDOUS HUXLEY – CÍRCULO DE AMIGOS DE LA HISTORIA (1977)

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TÍTULO: Un mundo feliz.
AUTOR: Aldous Huxley.
EDITORIAL: Círculo de amigos de la historia (1977).
PÁGINAS: 270.
¿DÓNDE COMPRARLO?: Aquí
SINOPSIS:
La novela describe un mundo en el que finalmente se han cumplido los peores vaticinios: triunfan los dioses del consumo y la comodidad, y el orbe se organiza en diez zonas en apariencia seguras y estables. Sin embargo, este mundo ha sacrificado valores humanos esenciales, y sus habitantes son procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje.

GUSTARÁ:

Y mucho, a los que se sienten diferentes en un mundo unidireccional que les empuja a agachar la cabeza y recorrer la manida senda transitada de las muchedumbres.

NO GUSTARÁ:

A aquellos que lean este imprescindible e imperdible libro únicamente desde la óptica narrativa aventurera sin entrar en las inquietantes reflexiones que lleva en su interior.

RESEÑA:

Sin tiempo para desarrollar una reseña decente, ya que se nos acaba el año y hay que pasar página (de nuevos e interesantes libros) comentemos, al menos superficialmente, lo que significa esta obra publicada en 1932 (que según varias fuentes es el tercer libro más censurado en todo el mundo). El grado de identificación, anticipación, conocimiento y análisis del autor sobre una sociedad futura que vive mecánicamente bajo los efectos del opio (soma en este caso) es de una brillantez y lucidez indudable. Aldous Huxley pudo componer una fábula terrorífica sobre la alienación humana antes de los tiempos de internet, de la digitalización, de las redes sociales, y del ocaso de los valores tradicionales y familiares, de la educación, de la lectura y de la filosofía. En definitiva, la pérdida de competencias particulares para mayor gloria de gobiernos y corporaciones que mueven los hilos de nuestros destinos y vacían nuestros bolsillos de sueños, emociones y libertades.
El control siempre ha sido y será la máxima aspiración de los poderosos. A estas alturas de la historia parece fácil comprobar que solamente hay dos maneras de controlar a una sociedad; por las buenas (Un mundo feliz de Aldous Huxley) o por las malas (1984 de George Orwell). El control a sangre y fuego es muy acertado a corto plazo, la mano de hierro siempre ha quemado aldeas y acuchillado a sus moradores, pero si la masacre se deja a medias, como todos sabemos, luego vienen las venganzas que acabarán por hacer caer antes o después al régimen totalitario. La primera opción, que es la que nos ocupa, necesita más tiempo, mimo y esmero que la segunda, y es a largo plazo cuando obtiene los mejores resultados. En la opcion de Huxley no hay revueltas que sofocar ya que los rebeldes han claudicado a un sistema que creen que es el adecuado, correcto y enriquecedor. Esta es la vía de las sectas y demás grupos de presión que eliminan la individualidad de la persona para tornarla en parte del engranaje del grupo mismo (todo ello apoyado por las drogas en la mayoría de las ocasiones y mediante una persona que se atribuye las competencias de guía espiritual. Muy al estilo de la película La invitación, 2015).
Finalmente podría existir un tercer tipo de control o una variante de las dos comentadas, mucho más difícil y complejo de llevar a cabo que las dos anteriores, que sería el del control bajo la mentira absoluta (El show de Truman, 1998 o Matrix, 1999). El desarrollo de esta cuestión espero poder plantearlo en un futuro.
Resumiendo. El control «por las buenas» es sin duda el que mejor resultados arroja. Cercenar la libertad del individuo mediante técnicas que consigan que sea el propio sujeto el que acepte dicha situación al encontrarla ventajosa para sí mismo es la clave. Así el individuo cumplirá obedientemente lo que se le reclame para mantener su privilegiado status además de velar por que el resto de los individuos también acepten esta realidad (por ejemplo, aconsejando tomar soma/droga a un compañero a los primeros síntomas de planteamiento de algo complejo o traumático).
Más allá de las aventuras que acontecen a los personajes (el impactante inicio con la visita guiada al centro de clonación y acondicionamiento, la secuencia de los sucesos en la reserva india con su correspondiente baño de realidad y, sobre todo, un pasaje que quedará para siempre en la memoria del lector y que tiene que ver con la muerte y la presencia de unos niños) el texto nos ofrece una de las mejores cincuenta páginas finales de la literatura de ciencia-ficción, no tanto por lo original del desenlace sino por las reflexiones que nos regala al lector. Comentarlas aquí sería privar de un gran momento a aquellos que no hayan leído la obra todavía.
Por cierto, ¿vives en un mundo feliz?. Si es así, enhorabuena, aunque sería bueno saber si esa felicidad la has adquirido por acudir asiduamente a los centros comerciales, por ver telecaca, por poner morritos en Instagram, o por decir «SÍ» cuando todos dicen sí, y por decir «NO» cuando todos dicen no.
Reflexionemos sobre el porqué los poderosos, que no saben ni ser puntuales en sus reuniones y ruedas de prensa, ni votar solitos en el hemiciclo ya que les tienen que indicar si pulsar el botón «rojo» o el «verde«, están capacitados para decirnos a los ciudadanos en qué sentido tenemos que andar por la calle. Efectivamente, en un país al que hay que recordar cada año cómo funciona todo el operativo de las campanadas de Nochevieja, (los cuartos, la bajada del carillón, etc) le queda mucho por andar.

LA OPCIÓN WESSER – RAFA LIMONES – EDICIONES LABNAR 2017

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La opción Wesser

 

 

TÍTULO: La opción Wesser.
AUTOR: Rafa Limones. Twitter
EDITORIAL: Ediciones Labnar (2017). Twitter
PÁGINAS: 358.
¿DÓNDE COMPRARLO?: Aquí
SINOPSIS:
Atzel Wesser vive en Berlín con su mujer enferma, sus dos hijas y Jedrek, un amigo al que quiere como a un hermano. Alemania palpita con el odio que emana de las consecuencias de la Gran Guerra y teme la crisis que se expande desde el otro lado del Atlántico. Como miles de familias judías, los Wesser no tardarán en sufrir el desgraciado azote de una ideología destructora que cobra más fuerza con cada discurso de su líder, Adolf Hitler. El poder de las palabras y la errada fe en la bondad del hombre hacen surgir una crueldad que nadie creyó posible. En medio del caos, Atzel hará todo lo posible por proteger a su familia del odio imparable hacia su pueblo, pues en ellos está la alternativa al horror, un modo de acabar con el infierno que acecha. Los Wesser son la clave, una llama frente al polvorín de Hitler. La única opción para evitar lo inevitable.
  • GUSTARÁ:
A los que reflexionan sobre los actuales lodos con severas inquietudes por los polvos que los han originado. Lectores que se plantean cuál es su lugar en la Historia, siempre cíclica, cruel y deshumanizada.
  • NO GUSTARÁ:
A una mayoría social que piensa que vivimos en la bonanza de la cúspide del desarrollo social e intelectual y que los errores del pasado fueron causa de una minoría de personas anticuadas. Ignorantes del siempre acechante «Homo Homini Lupus«.
  • RESEÑA:
La Historia fija el 1 de septiembre de 1939 antes de la llegada del alba, como el punto de no retorno del comienzo «oficioso» de la II Guerra Mundial. Aunque existieron una serie de hostilidades anteriores, como la ocupación de Checoslovaquia, Bohemia, Moravia, etc, es con el pacto de no agresión entre alemanes y rusos del 23 de agosto del mismo año y la entrada de las tropas alemanas en territorio extranjero con la icónica foto de los soldados apartando la barrera de la frontera polaca con la que se abre el telón del Holocausto (el ministro de propaganda Joseph Goebbels ya apuntaba entonces maneras hacia los nuevos medios de comunicación de masas que se instalarían a finales del siglo XX. La tirada de octavillas desde los aviones ya no era suficiente).
Aprovechando que la RAE recientemente ha adoptado en su diccionario el término «posverdad» podemos asegurar que Goebbels, aunque no por ese nombre, ya lo conocía. En uno de sus preceptos del decálogo de propaganda nazi explica el principio de vulgarización “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
En el cine nos han contado repetidamente las consecuencias de la II Guerra Mundial. En un primer momento desde un punto de vista puramente bélico, donde la población civil es obviada en aras de explicar el relato de los ganadores. Épicas batallas, victorias (y pocas derrotas), sangre, sudor y lágrimas (nazis en la mayoría). Este relato acentuaba el glorioso triunfo, no solo contra un rival militar, sino sobre el fanatismo, la autocracia y la creencia en una supremacía eugenésica de un caudillo omnipotente que quiso construir un Reich de mil años, pero que solamente le duró poco más de diez. (Nunca sabremos si con unas decisiones militares más acertadas, incluso lo pudo haber conseguido. Es Historia-Ficción). Más tarde, el cine nos trajo las consecuencias de la guerra, más allá de la valentía de los «Doce del patíbulo«, «El desafío de la águilas» o «Los cañones de Navarone«, había un mundo cruel y sanguinario que quedaba marginado. Cuando se mostraba un campo de concentración era de manera parcial y edulcorada, como en la «La gran evasión» o » Evasión o victoria«. Entonces llegó Steven Spielberg y cambió nuestra mirada para siempre con la brillante «La lista de Schindler» donde nos enfrentó, no solamente a los horrores de la guerra (que ya conocíamos), sino a los horrores de la malignidad del género humano y a su falta total de piedad y escrúpulos con sus semejantes. Después del sopapo del realizador estadounidense vinieron muchas otras películas notables que relataban el Holocausto, como «El pianista«, «La vida es bella«, «El niño con el pijama a rayas» o la brutal y angustiosa en grado sumo, «El hijo de Saúl«.
Todo se nos ha narrado anteriormente, ya sea desde la trinchera o desde el campo de concentración. Pero hay algo que por ser menos cinematográfico no ha llegado al gran público en la abundancia que debería. Esto es, ¿el por qué? ¿Qué ocurrió para romper la convivencia pacífica entre judíos y sus convecinos? (que hoy en día podrían ser de cualquier otra etnia, pueblo, raza o religión), ¿cómo fueron degradando y humillando a un pueblo próspero y trabajador? Aquí entra Rafa Limones para explicarnos el alcance de las políticas maledicentes y denigrantes de culpabilización y victimismo que llevadas al límite apuntan con el dedo el odio sobre las personas a las que son orientadas estos dardos venenosos. Un ejemplo muy claro lo tenemos en pleno siglo XXI en Cataluña.
El autor nos presenta a una familia judía, próspera, acomodada y perfectamente integrada en la comunidad berlinesa de 1930 a la que el infortunio de la guerra y la persecución hará caer en el peor de los infiernos posibles. Ya nada será como antes. Curiosa reflexión para los lectores que, acomodados en nuestros sillones, pensamos que la vida nos trata con respeto y delicadeza y no nos damos cuenta de que el demonio acecha en cada esquina y, sobre todo, en cada despacho enmoquetado de gobernantes faltos de neuronas pero sobrados de músculo. Periódicamente aparecen pequeños Führers dispuestos a cercenar la libertad de sus semejantes en una descerebrada carrera dictatorial. El problema no es tanto el individuo particular, sino la generalidad de la mente colectiva que jalea sus soflamas, apropiándose de un discurso violento y excluyente.
El autor toma valientes decisiones narrativas sobre el destino de sus personajes. En unas circunstancias excepcionales en las que la locura se ha adueñado de una sociedad abducida por los mensajes sectarios de Adolf Hitler, la familia Wesser se encontrará con su destino. Es en estos momentos cuando conocemos el verdadero calibre de la sensibilidad humana. La guerra pone a cada uno en su sitio. Los héroes no son aquellos que se enfrentan a las bayonetas a pecho descubierto, sino los que reorientan el sentido de dichas bayonetas del pecho de sus vecinos al suyo propio. Mientras los cobardes (la mayoría), morderán el mendrugo de pan que les ofrece el oficialismo imperante a cambio de poder respirar un día más, aunque ese día sea vapuleado a yugo, fuego, pico y pala.
A lo largo de este vasto panorama, echamos de menos un mayor detenimiento en la Alemania de la época, en paisajes, vestimentas, ambientación, inclusión en datos históricos de mayor calado, etc. Si bien es verdad que esto es una apreciación subjetiva en la que cada uno puede interpretar de diferente manera y que a muchos incluso aburriría. Tenemos personajes secundarios que podrían haber tenido mayor recorrido, más mala leche e incluso un final más acorde con su «hijoputismo«. Desde luego el de uno de ellos es del todo épico (quizás algo complejo de amoldar a la realidad) pero épico al fin y al cabo.
Nadie puede permanecer impasible a esta historia. Cuando llega el horror, la familia es el único abrigo posible ante la barbarie. Quedémonos pues con dos mensajes. Mantener siempre la atención a nuestro alrededor sobre los comportamientos «supremacistas», elitistas y violentos (una simple pintada en un comercio o un «escrache» es el germen del mal que vendrá a continuación). Y en segundo lugar, llegado el funesto momento, mantener siempre la esperanza y la fuerza para seguir caminando entre la oscuridad de un valle de lágrimas.
Atzel Wesser nunca pensó que lo que veía a su alrededor estuviera pasando realmente. Nosotros debemos estar advertidos para cercenar de raíz cualquier atisbo de situaciones parecidas antes de que se vuelvan irreparables. Por que todos sabemos que periódicamente siempre aparece algún personajillo con ínfulas de caudillo, que aun cambiando el discurso para ocultar sus verdaderas razones, edulcorando sus formas y meciendo galantes sonrisas de manual de estilo, su poso de aroma pestilente se aprecia siempre en la distancia.
Los Wesser bien merecen ser regalados por Navidades.

LA PALABRA PERFECTA – ANTONIO DOMINGO MUÑOZ – (AMARANTE 2017)

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TÍTULO: La palabra perfecta.
AUTOR: Antonio Domingo Muñoz.
EDITORIAL: Editorial Amarante (2017).
PÁGINAS: 303.
¿DÓNDE COMPRARLO?: Aquí
SINOPSIS:
En «La palabra perfecta», Fran Heredia es un maestro gruñón y enamoradizo que vive escondido en un pueblo del sur hasta que le implican en el secuestro de unos niños. Acusado por un fiscal, con problemas en su escuela y forzado por una monja para que busque en la gran ciudad a los niños, descubre un país sin gobierno, donde se maquina el mayor crimen de la historia de España. Gracias a una serie de cómplices inesperados y a viejos socios que le llevan al límite, Fran se pone a prueba para luchar por la literatura, y como recompensa descubre su palabra perfecta, que puede ser, quizá, la que le salve la vida.
GUSTARÁ:
A los amantes de la literatura y a los rebeldes moderados con causa. Exaltados y panfletarios, abstenerse.
NO GUSTARÁ:
A los que son más de las sombras del tal Grey y menos de La sombra del ciprés es alargada.
RESEÑA:
¿Por qué tristemente esta novela tendrá muy complicado llegar a ser un bestseller?
a.) Porque es muy buena.
b.) Porque hay que leerla con detenimiento y atención (y esto no está de moda).
c) Porque nos enfrenta a nosotros mismos y a nuestro desapego vital.
d.) Todas las anteriores.
−Señorita, yo creo que es la «D».
−Muy bien Mariano. Has ganado las obras completas de Ortega.
−¿Podrían ser las de Ibañez?
Antonio Domingo Muñoz (@antoniodmunoz) reza en su peana el título de Doctor en Comunicación y periodista de vocación. De profesión mensajero de palabras, de mensajes claros y desnudos. Amachambró su tesis con el aldabonazo de «el mensaje es el mensaje«. A la sombra de su profesionalidad de estricto sentido y lealtad periodística, subyace un alter ego de rebeldía por los cuatro puntos «cantinales» a ritmo de Zacapa, bulerías, trastadas de Daniel El Mochuelo, (el verdadero, no el Travieso), afrontas de Larios, guitarra soñadora y nostalgia de una tierra malagueña, que es la suya y de la que tanto habla, inventa, crea y peca de palabra, obra y remisión, a cada paso que su memoria y su pluma cabecean en el metrónomo. Hablamos de rebeldía, pero no de la que guerrea entre soflamas, porrazos, tiranteces y scratches (curioso anglicismo, que valida a la calle para suplir su verdadera traducción de la palabra: «arañazos«, pues eso es precisamente lo que hace este método de intimidación: arañar cual gato panza arriba que se ve acorralado por la sinrazón y el desespero… una verdadera fiera iría de cara y mordiendo, no amilanando al personal de soslayo… en fin) Volvemos. La rebeldía de Fran (nuestro antihéroe) es la rebeldía de la partida de dominó, de la larga charla de sobremesa en estío, del olisqueo ratonil en las librerías de segunda-mano, del desayuno en la terraza de la casa campestre familiar, de tildar el sólo. Y, sobre todo, es la rebeldía de las masas. Masas que amasan unas promesas que no siempre podrán cumplir a sus hijos. Promesas de cultura, de letras, de palabras, de Historia.
Esta novela con alma de nivola Unamuniana y cuerpo quijano, (el del Café no, el otro, el de La Mancha), no dejará indiferente al que la lea con empaque, sosiego y capacidad de análisis fuera de indubitados credos y mantras oficialistas. Está escrita en primera persona, porque no podría escribirse en ninguna otra. El tenor de la función que de Quijote riela a ratos, nos cuenta lo que le sucede de forma muy personal y sin ambages ni cortapisas. Directo a la línea de flotación, donde duele, donde sangra y donde finalmente, si no estás listo, el agua te congela, primero las piernas y luego la sesera (aquí no hay puertas para asirse). El pecio del lenguaje y la cultura española hay que sacarlo a flote entre todos. El óxido se puede limpiar (y darle esplendor), pero si falla la mentalidad de los rescatadores todos nos iremos a los más profundo de Las Marianas.
Durante este camino de expiación nos veremos las caras con personajes salidos del cráneo de Valle Inclán, que no desvelaremos en estas líneas, ya que las humorísticas situaciones que nos proporcionan son lo suficientemente buenas como para chafar aquí la función. Bogamos en esta novela por situaciones muy recientes en la política y en la sociedad española. Fran Heredia y su grupo de Sanchos (creo recordar que ninguno de ellos barrigudos, aunque sí más de una Dulcinea guerrera), viajarán desde la Andalucía de la luz, del verso de Sabina, de la genialidad circense de Isco, de la tapa y de la cerveza fría, a la capital de todos y de nadie, al cruce de arterias con colesterol, a la meseta de los malos humos, al lugar donde todo empieza de nuevo. Al lugar, al fin, donde la burocracia preserva las letras, ya sea en la RAE, en la Biblioteca Nacional, o en un Congreso de los Diputados flanqueado por montañas de escombros con una niña de abrigo rosa que intenta salvar la identidad de una nación multicolor que no se pone de acuerdo en si tirar para el centro, para la derecha o para la izquierda, pero que mientras tanto descuida que la Nada, cual recreación de La Historia Interminable de Michael Ende, se aproxima inexorablemente a su espalda.
El estilo del autor (que seguro comprobarán, ya que si han leído hasta aquí les habrá picado la curiosidad de saber qué misterios esconden las páginas de @lapalabraperfecta) va de frente y «de frenta» con el «todos y todas», con los problemas de la educación regresiva, con la pérdida de los valores y la memoria de los ancianos, con los regionalismos y la multitraducción del esperanto al babélico, pasando por el manatí (¡ah, no, calla, que esto es un animal!… uno ya se pierde). Es un Duel of the fates del tiempo que Momo quiere recuperar de unos grises hombres poderosos que nos hacen desviar la atención del arte, las letras, la investigación y el saber, a favor del sistema imperante que marisca en nuestros bolsillos y en nuestras almas con el blackfriday, los pokemongers y demás alimañas de telecirco. Vivimos al son de una suerte densa del Ulises de James Joyce emparentada con el Cristo Versus Arizona de Camilo José Cela, en una carrera sin resuello a la búsqueda del último punto final.
En esta singladura hay golpes para todos, hay escopetas de cañones recortados (me ha venido a la mente el delirante cura de El día de la bestia de Alex de la Iglesia, que aquí se tornará en monja. No anticipemos, pero si el colofón final de esta película se encontraba en las Torres Kio, en el caso que nos ocupa, el mito se actualizará en otro parecido, pero más actual edificio, y en lugar de demonios, puede que haya ángeles, o ¿serán demonios disfrazados de ángeles?… espero que Dan Brown pueda ayudarnos). Contamos también con personajes secundarios de lujo entre la febril jungla de cristal madrileña, que ayudarán a nuestro desvalido héroe entrometido, desde el grafiterismo más antisistema al más depurado hombre de puros y moqueta. Todo este cónclave de La Colmena de Cela depurará el espíritu del protagonista para que pueda enfrentarse a la prueba final, esa que lo dejará colgado, literal y alegóricamente, de amores perdidos y venganzas a punto de consumarse.
Si eres de los que te saltas las reseñas para ver la conclusión de si te debes dejar los cuartos o no en un libro y no quieres que te cuenten rollos… pues ¡ale!… Resumiendo, SÍ, mayúsculo, rotundo, monosílabo y tildado. Lo tiene todo. Si el gran Gaspar Rosety dijo una vez “Esa final de Sudáfrica fue realmente el alquimista que el fútbol español necesitaba”, la novela de Antonio Domingo podría ser «Esa palabra perfecta fue realmente el alquimista que la literatura española necesitaba«.
Vale.

CUSTODIOS DE LA TIERRA – JORGE ALEJANDRO LAVERA – AUTOPUBLICACIÓN 2017

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TÍTULO: Custodios de la Tierra.

AUTOR: Jorge Alejandro Lavera.

EDITORIAL:  Autopublicación (2017).

PÁGINAS: 407.

¿DÓNDE COMPRARLO?: https://www.amazon.es/Custodios-Tierra-humanidad-acab%C3%B3-tiempo-ebook/dp/B073LS8KQ5

SINOPSIS: 

A la humanidad se le ha acabado el tiempo…
Los últimos sobrevivientes atlantes, que viven escondidos entre los humanos, deciden crear en secreto tres ciudades utópicas y pacificar la raza humana antes de que la Tierra sea destruida por la polución. La traición y la venganza interfieren con sus planes, provocando una hecatombe. Lo que queda de la humanidad depende para sobrevivir de una tecnología escondida por decenas de miles de años, antes de que todos conozcan finalmente a su Creador.

GUSTARÁ: 

A los que abracen el sentir de los altos ritmos narrativos de la ciencia-ficción y las mezclas aparentemente imposibles entre pandemias víricas, endiablados cócteles genéticos, semidioses atlantes milenarios y personajes que avanzan siempre raudos en la carrera de su realización.

NO GUSTARÁ:

A los amantes de la ciencia-ficción clásica, ordenada, formal, compleja y metódica.

RESEÑA: 

En el mundo de la ficción, «El monstruo de Frankenstein«, «El Golem«, «Pinocho«, los científicos desorientados de «Prometheus» en la búsqueda de los Ingenieros, Jodie Foster en «Contact«, (basada en la homónima novela de Carl Sagan), el astronauta David Bowman de «2001: Un  Odisea del espacio«, (basada en la homónima novela de Arthur C. Clarke), o el agente Deckard en «Blade Runner», (basada en el libro ¿sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip K. Dick), han interactuado siempre con la búsqueda y comprensión última de su creador. En el mundo real, el panorama es exactamente el mismo. La ficción no hace más que dar voz a las grandes preguntas que nos realizamos los humanos desde que habitamos, de prestado, este cada vez menos Planeta Azul.

La obra de Jorge Alejandro Lavera, explora de nuevo lo que tantas veces ya han abordado los grandes clásicos de la ficción postapocalíptica como Stephen King en «Apocalipsis o La danza de la muerte«, George R. Stewart en «La tierra permanece», Richard Matheson en «Soy leyenda», J.G. Ballard en «El mundo sumergido», Robert McCammon en «El canto del cisne», etc, pero esta vez entroncando esta situación final de la supervivencia de los últimos humanos con el papel desarrollado en este Apocalipsis por diversos visitantes, creadores, supervisores, o como en este caso, custodios. Todo se irá revelando.

Las novelas de ficción postapocalíptica ponen a prueba al escritor. Normalmente están divididas en dos partes: «Caída de la Humanidad» y «Renacer». La primera parte es en la que todos los autores normalmente transitan con notable pericia; el mundo cae fruto de un virus, de armas nucleares, o de la contaminación, el motivo es lo de menos. Se exponen sobre el tapete una serie de personajes y de cómo consiguen pasar de una situación cotidiana, a la supervivencia más cruel durante el peor de los desastres conocidos. El problema viene en la segunda parte. ¿Cómo contar con riqueza y realismo un mundo reducido a escombros?, (por cierto, magníficamente descrito por Cormac Mccarthy en  «The Road / La carretera«). En esta segunda parte se dirimen los problemas morales, religiosos, normativos y filosóficos resultantes de crear un nuevo orden, partiendo de parámetros y acontecimientos totalmente nuevos.

Es en esta segunda parte donde creemos que Jorge Alejandro Lavera camina por demasiados vericuetos sin ceñirse a un plano narrativo concreto. Pensamos que quiere contar muchas cosas y le falta tinta para ello. Hay una sensación de atropello narrativo  o «déjà vu» en varias ocasiones. Los personajes evolucionan excesivamente rápido. Si bien en la primera parte estamos antes puros supervivientes con las limitaciones propias de su condición y experiencia, pasada la mitad de la novela estos valientes, pero al fin y al cabo desvalidos personajes, cobran demasiado protagonismo, que aún con su justificación, nos parece una decisión desacertada.

Siendo una novela de ciencia ficción no podemos desdeñar el ingente esfuerzo del autor por llevarnos por medio mundo, rastreando unos acontecimientos que vienen de muy lejos, mezclando con lúcida creatividad, la mitología, la religión y la eugenesia, con las eternas preguntas que se plantea el género humano. Todo ello con la crítica velada y feroz, sobre el papel del hombre en el destino de un mundo que agoniza por la contaminación y la superpoblación. (Temas ya apuntados en «Inferno» de Dan Drown, «Hijos de los hombres» de P.D. James o ¡Hagan sitio! de Harry Harrison. Todas ellas llevadas al cine, esta última bajo el nombre de «Soylent Green» o «Cuando el destino nos alcance«). Mención especial a las interesantes preguntas que nos genera el autor sobre la genética y los caminos que transitamos en el desarrollo y supervivencia de las distintas especies que pueblan el universo. ¡Atencion «spoiler»!. (La raza humana no es el centro del universo como veremos).

Pensamos que en líneas generales la novela que estamos abordando necesita seguramente una mayor profundización en la descripción espacial, ya que en ocasiones nos perdemos en ciertas escenas por falta de una planificación gráfica más concreta. Ocurre que casi nos conocemos más a fondo el crucero MSR Grandiosa que la ciudad de Rho, cuando lo que realmente querríamos es tener a mano los planos de una ciudad que nos publicitan como insuperable pero que realmente se nos escapa su contenido. También encontramos al «Deus Ex Machina» haciendo un gran aporte al sinsentido narrativo con un personaje que aparece de la nada en los últimos compases de la narración y que, a nuestro juicio, no cuadra en la lógica del momento, aunque sí es cierto que encierra su propio sentido intrínseco.

La presente novela de Jorge Alejandro Lavera, al que le auguramos la mejor de las suertes en la futura continuación de la presente obra, debe ser tomada desde un punto de vista cinematográfico, más que desde la óptica de la literatura de profunda introspección acerca del sentido último de la existencia. Preguntas hay, pero no lastran ni frenan la narración. La acción se desarrolla sin descanso y los protagonistas, sobre todo los femeninos, toman las riendas de una manera casi omnímoda. Habría, eso sí, que pulir ciertos pasajes azarosos y renuentes.

Dentro de 1000 años nos volveremos a encontrar, la lucha aún no ha terminado.