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AUTOPSIA DE LA AUTODESTRUCCIÓN – MARÍA ALEGRE GÁLVEZ – EDICIONES EN HUIDA, 2019.
TÍTULO: AUTOPSIA DE LA AUTODESTRUCCIÓN.
AUTORA: MARÍA ALEGRE GÁLVEZ – YOUTUBE – FACEBOOK – INSTAGRAM
EDITORIAL: EDICIONES EN HUIDA, 2019 – WEB
PÁGINAS: 98.
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– SINOPSIS –
Nunca me dijo quédate, tampoco vete.
Esta historia no es solo mía, esta relación tóxica ha dormido en la cama de todos. Es como un quiste que necesito sacar de mí, ponerle tapas nuevas y que amanezca en tu mesita, y no en mis sienes.
– AUTORA –

María Alegre Gálvez nació el 27 de noviembre de 1993 en Sevilla. Desde pequeña estuvo fuertemente ligada a la Literatura ya que mostró un inusitado interés por la lectura y la escritura durante su infancia y adolescencia. Se graduó en Humanidades en la Universidad Pablo de Olavide en 2015 y realizó con éxito en la Universidad de Sevilla el Máster de Escritura Creativa y el Máster Universitario en Profesorado (MAES) especializado en Lengua y Literatura. Nunca ha dejado de escribir ni de creer en el poder de las palabras. Decía Pío Baroja que “todos los que escribimos necesitamos, por una cosa o por otra, que nos absuelvan”. Y tenía razón.
– GUSTARÁ
A los que respetan la parte menos idealizada del ser humano. A quienes entienden el lirismo excesivo como una merma de la integridad poética. A quienes paladean el sabor agridulce del desánimo y la esperanza en una sola cucharada. A los que buscan en la poesía un cauce para su imaginación.
– NO GUSTARÁ
A los optimistas compulsivos. A los aficionados a la evasión literaria. A los que eluden los juegos de palabras comprometidos o las enigmáticas metáforas, metonimias o sinécdoques. A los detractores del verso en cualquiera de sus formas y medidas.
– LA FRASE 
“Nosotros ya no podemos hacer juicios, pero quizá, en algún verso, alguien nos está salvando”.
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar: “Autopsia de la autodestrucción”, de María Alegre Gálvez, un poemario en busca de la comunión anímica e intelectual del lector con pensamientos y sensaciones de la autora, autobiográficos o no (que es lo de menos), porque la muerte del corazón se inicia con el primer latido. ¿Hay algún verso, oculto en algún lugar, que no pretenda lo mismo? El poema que no se materializa en imagen, letra u objeto, perceptible por otros, no será tal por mucho que martillee el cerebro y la imaginación del creador. Y después, cuando es percibido, requiere la total atención y además, si fuese posible, el afecto del receptor para tener sentido, para sentirse vivo. A veces el círculo se cierra cuando emisor y receptor son la misma persona pero ello no elimina la necesidad de soporte. María Alegre Gálvez nos ofrece su poemario cual caja de bombones que describe los gustos de los dulces y los aloja entre cartón en consecuencia, o tabla de patés que sugiere el orden de consumo. Probablemente el lector desorientado hallará alivio, pero el buscador de sorpresas, el escudriñador de la belleza o emociones insospechadas, en forma de palabras, se sentirá un tanto encorsetado y, algunos, romperán la disciplina. Muchas veces un solo verso, una sola estrofa, una palabra, contiene toda la magia que el alma anhela o necesita. Claro que para ello es preciso que la chispa prodigiosa encuentre unidos, en un tiempo y un espacio propicios, el combustible y el comburente adecuados. Hay que reconocer que eso es muy raro. La autora refleja sutilmente alguna referencia con sus poetas muertos: Bécquer, Neruda y el predilecto Ángel González que escribió…
Esto no es nada
Si tuviésemos la fuerza suficiente
para apretar como es debido un trozo de madera,
sólo nos quedaría entre las manos
un poco de tierra.
Y si tuviésemos más fuerza todavía
para presionar con toda la dureza
esa tierra, sólo nos quedaría
entre las manos un poco de agua.
Y si fuese posible aún
oprimir el agua,
ya no nos quedaría entre las manos
nada.
La poesía y la muerte. Muerte simbólica, muerte física. Despojo de sentimientos. Desmembramiento del espíritu. Autopsia de lo que fue. Autopsia de la autodestrucción. Que lujo el de los poetas muertos que nos mostró en pantalla a un Robin Williams lleno de vida, allá por 1989, encarnando al Sr. Keating con su frase «No olviden que, a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo». María Alegre Gálvez nos regala en su libro chispas abundantes, con distinta frecuencia, tamaño, potencia e intensidad. Que esas leves centellas inicien el incendio dependerá del oportuno uso que propicie el lector. Lo que tiene en las manos, ante sus ojos, que llevará a su mente, podría producir la deflagración inicial y de ahí al horrísono estallido. ¿Casará la intención de lo creado con lo percibido? ¿Lo revelado tendrá el poder suficiente? Lo que para unos es sublime para otros resulta banal, nunca llueve a gusto de todos y, lo que es más chocante, lo banal puede trocarse en sublime, o viceversa, para el mismo “ser” en distintos momentos. Identificarse con Él o Ella podría ser el inicio del camino, pero la ruta será larga y plagada de bifurcaciones en que perderse: laberintos, risas, farolas, gatos, cigarrillos, relojes y cunetas. Además de un sinfín de otros lugares, objetos y literarios aderezos. Tampoco la afinidad obliga a la fusión del alma, de la esencia que proporciona paz o éxtasis. A veces el rechazo de los polos afines conduce a la catástrofe o, al menos, al desdén y al olvido. No hay resurrección sin muerte, en todos los sentidos. Al final, como siempre, el lector será el dueño del libro y de los sentimientos que le haya producido.

ASÍ ACABA TODO O EMPIEZA – SANTY PORTELA – EDICIONES ATLANTIS, 2020
TÍTULO: ASÍ ACABA TODO O EMPIEZA.
AUTOR: SANTY PORTELA – WEB – FACEBOOK – TWITTER – INSTAGRAM
EDITORIAL: ATLANTIS, 2020
PÁGINAS: 133.
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– SINOPSIS –
Seis historias de terror y ciencia ficción. Seis historias protagonizadas por mujeres por la sencilla razón de querer reivindicar a los personajes femeninos en este género. Seis historias que quieren ser también un altavoz de situaciones sociales muy graves en la actualidad como son la violencia de género, la inmigración o el abuso de poder. Porque con el terror se puede y se deben levantar gritos no únicamente de miedo, sino también que tengan su poso. Hay viajes estelares, caníbales, seres inmortales, torturas, sangre y tensión. Pero, lo más importante, hay voces que se levantan contra las injusticias.
– AUTOR –

Santy Portela (Madrid, 1988). Licenciado en Interpretación por HDMElSubmarino. Socio fundador de la compañía Vaivén Teatro que cumple este 2020 su décimo aniversario trabajando en el circuito off madrileño. Como dramaturgo, Santy Portela ha estrenado obras como “Influencia”, “Reflejos”, “Último beso”, “Besos”, “Soledad en la habitación” o “Tu Voz”. Ha sido galardonado con el XII Certamen de Teatro Mínimo AnimaT.Sur por su obra “Miseria Partida. Vivir jugando” y con el XVIII Certamen de Teatro Mínimo Rafael Guerrero con “Veintitrés”. Ha publicado varios textos teatrales: “En estado de espera”, “Miseria Partida”, “Veintitrés”, “Cuatrocientos ochenta y siete” y “La Gran Marioneta”.
«Me gusta pensar que mi estilo es como el mar: siempre en movimiento, siempre mutando. Tengo una obsesión por las relaciones humanas en su parte más íntima y dura, así como con la psique humana y sus locuras y sus sueños; y me gusta investigar con la realidad y lo onírico. Sensaciones, sentidos y sueños. El mundo es cruel, la sociedad es cruel y a la hora de escribir busco que esa crueldad esté presente siempre de manera explícita, ya que veo que hay miedo a arriesgar con ella, miedo a mostrar, a pasarse. Veo que se busca y explota el, llamémosle, buenismo, tratando a los espectadores como niños. El teatro debería ser una herramienta movilizadora del pensamiento. Suelo jugar con estructuras fragmentadas del tiempo, el espacio e, incluso, el argumento, para provocar una búsqueda en el espectador/lector, para que se sumerjan en la obra hasta encontrar el deseo que la moviliza. Pero lo más importante para mí es que mi «estilo» no es fijo, siempre viene y va. Siempre quiero probar, siempre quiero nuevas influencias, siempre quiero buscar.» (Santy Portela).
– GUSTARÁ
A los incondicionales de la ciencia ficción y del terror en cualquiera de sus formas y estilos. A quienes aprecian las situaciones inverosímiles que podrían tornarse reales con cualquier estornudo del destino. A los que buscan “enseñanzas” en la maldad o imperfección humanas.
– NO GUSTARÁ
A quienes prefieren el género fantástico más tecnológico y elaborado o el de terror más amplio, sutil y psicológico. A los que buscan solo diversión y entretenimiento, lejos de cualquier orientación moral, social o política.
– LA FRASE 
“No somos parásitos. Sobrevivimos porque somos superiores. Y los seres superiores prevalecen sobre el resto y acaban con ellos.
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar: “Así acaba todo o empieza”, de Santy Portela que, como el propio autor anuncia, es un libro donde la mujer es protagonista en cada uno de sus seis relatos. El terror y la ciencia ficción vehiculan y soportan el andamiaje de crítica social (mejor crítica de la sociedad) que Santy Portela proyecta desde sus páginas, empezando por la propia condición de sus personajes. Con la vista puesta en esa premisa, leitmotiv de la obra, acompañamos a Alba en otra de sus travesías espaciales. El viaje emprendido, propiciado por una tecnología desconocida “made in the heart”, que se muestra muy eficiente y del dominio de los inteligentes y avanzados terrícolas, nos deposita en el mundo de los Gahaürie. Allí encontraremos de la mano de Alba, muy a nuestro pesar, la primera admonición del autor y la convicción de que, a inteligencia y a maldad, siempre hay quién gana. Cambiamos el escenario y nos unimos a la expedición marítima que capitanea la intrépida Aissa en su angustiosa travesía a la búsqueda de “El Dorado”. En esta dramática, y truculenta, aventura se nos ofrecen heroicas virtudes y, como contrapartida, las más perversas simas de la condición humana. No cabe duda de que la isla a la que arriban y la comparación con el CIE mencionados son un recurso literario. El autor nos propone una nueva etapa. Ahora contemplamos un despertar, dolorido y confuso, en un sótano tenebroso. Una narración ágil que entreteje vidas y situaciones de una cotidianidad reconocible en cualquier gran ciudad, pero con un lado oscuro y doloroso que, afortunadamente, no se presenta todos los días. Santy Portela, a través de la experiencia de Ainhara, nos recuerda que hay hombres que no aman a las mujeres, también que existen la venganza y la justicia poética. En el aspecto netamente literario es, para nuestro gusto, la historia mejor contada del libro.
En la siguiente narración pretendemos acceder a las voces que inundan las vidas de Ainhoa, Elvira, Marta y otras tantas, pero comprendemos que esa sinfonía está reservada a unas cuantas elegidas, mujeres claro, y fuera de nuestro alcance. Nos quedamos sin comprender lo que timbra la monitora, pero el relato tiene su “aquel”, como el superoído de Superman. Avanzando en el libro, hallamos un episodio de terror clásico con una singular mansión escocesa y su furiosa tormenta en el exterior. Las investigaciones que la psicóloga Lorna y el médico Alex pretenden llevar a cabo con sus alumnos-cobayas, Madeline y Scott, abrirán las puertas de lugares que casi nadie osaría penetrar. Para finalizar y “así acabar con todo” encontramos la metáfora de la persistencia, de la inmortalidad del omnímodo poder nefasto. Poderosos egoístas, ambiciosos y crueles, combatidos por abnegados salvadores de la humanidad (abnegadas en este caso). Maca no tiene reparos en adoptar métodos expeditivos, propios de los hombres de negro, para conseguir sus fines. Y, como diría San Agustín, los ejemplos arrastran, así que no es de extrañar que Helena siga su estela. Con la herencia genética de Maca vemos reverdecido el aforismo “de tal palo tal astilla” y para ambas “el fin justifica los medios”.
El lector tendrá que decidir pasar el rato o asumir la tarea de juzgar los mensajes que el autor trata de transmitir.

EL ESPEJO DONDE NADIE SE REFLEJA – SILVIA MAGO – EDICIONES EN HUIDA, 2019
TÍTULO: EL ESPEJO DONDE NADIE SE REFLEJA.
AUTORA: SILVIA MAGO – WEB – FACEBOOK – TWITTER – INSTAGRAM
EDITORIAL: EDICIONES EN HUIDA, 2019 – WEB
PÁGINAS: 66.
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– SINOPSIS –
El espejo donde nadie se refleja es un conjunto de estaciones que han ido pasando delante de mí; con sus cambios de color, hojas marchitas, trenes que se marchan y despedidas forzadas. Escribí en un cuaderno precioso todas las veces en las que me sentí rota, arañada, dolida o esperanzada. El resto lo hizo el viento al reordenar mis ideas y darme el empujón que necesitaba para dejar esas palabras volar. Con estas letras en forma de poemas, canciones al pasado y vistazos al futuro, he tratado de retratar lo que veo del mundo y la sociedad, incluidos sus matices de sombra. Puede que no todos los lectores estén preparados para verse reflejados en el espejo que les ofrezco a modo de libro, pero necesitaba gritarles a los cuatro vientos que un día un espejo me rompió y desde entonces es él quien tiene mala suerte.
– AUTORA –

“Nací en el invierno de 1998, en un pueblecito de la bahía de Cádiz, por lo que el mar y sus reflejos me dibujaron como soy. Llevo escribiendo desde que mi padre me enseñó a unir palabras y mi primer poema fue para mi madre, cuando con cuatro años me referí a ella como un sol. Desde entonces no he vuelto a soltar el lápiz. Me gustan los poetas muertos que, de alguna manera, me resucitan. Bailo a destiempo melodías olvidadas y llevo soñándome toda la vida. De mayor quiero ser niña, y de corazón quiero seguir latiendo. Para mí, la poesía es una manera de sobrevivirme”.
– GUSTARÁ
A quienes buscan en los poemarios retazos de su propia alma. A los que consideran la poesía, cualquier poesía, como argamasa imprescindible para la existencia.
– NO GUSTARÁ
A los que transitan por otros derroteros de la literatura y la palabra verso les resulta ajena. A quienes prefieren degustar estilos pragmáticos de ensayo o el divertimiento literario en escenarios hilarantes, de aventuras, de acción o de misterio. A los que se niegan a mirar un espejo en el que, tal vez, pudieran encontrar su imagen.
– LA FRASE 
“A veces piso las hojas del suelo. En ocasiones, no las miro, pero las oigo crujir bajo mis pasos. Nunca me vuelvo para saber si están bien”.
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar: “El espejo donde nadie se refleja”, de Silvia Mago, una obra escueta en su extensión pero con suficiente contenido para la introspección. Cada lector deberá hallar el grado de densidad que para él, o ella, represente. Después de una guerra que no ganó nadie -¿hay alguna guerra en la que vence alguien?- la autora nos propone todo un año compartimentado a lo Vivaldi y sitúa en la primavera 15 pensamientos. Así que, antes de acometerlos, podemos caer en la seducción de entrar en un mundo de alegría ingenua y desbordante, con luz y esperanza por doquier. Pero ¿se puede interpretar el alma de un poeta?, ¿es factible predecir el impulso que le lleva a escribir esto sí y aquello no? El esperado lirismo se ensombrece, con tintes más propios de otra estación, cuando tropezamos con demasiadas flores marchitas, hojas crujientes en el suelo, colores que se aborrecen, rosas de hojas heridas o árboles muertos. Más miedo y reproches que ilusiones y felices anhelos. Avanzamos en la lectura confiando en la bonanza de la siguiente estación, pero el verano de Silvia Mago nos sumerge en 6 olas con distinto batiente, de alas y de agua, de idas y regresos, de extraños afluentes, de voces y reflejos. No encontramos balsámico consuelo.
Llegamos a un otoño que pasará en 6 hojas. En una se nos recuerda que Daniel Gilbert (el hombre que, según El País, tiene la receta para ser feliz) apuesta sin reservas por la primera vez que nos ocurre una cosa maravillosa, después viene el olvido. Tal vez el llanto y el rechinar de dientes, realmente cruel. Pero mientras hay vida, hay esperanza. Confiamos por fin en los 9 abrazos que, para el invierno, nos promete la autora. El primero es demoledor, como de gigantesco oso. Suponemos que hemos dado con ese espejo que a nadie devuelve su imagen. Seguimos adelante para descubrir, apesadumbrados, que uno de los platillos de la balanza de los sentimientos está vencido y tremendamente descompensado. Pareciera que el optimismo es la víctima de un contrapeso ominoso y atroz. Sin dejarnos abatir, volvemos a preguntarnos por un fin último que pudiera trocar las sombras por luces, e insistimos: ¿se puede escrutar el alma de un poeta?, más aún ¿la poesía ayuda a cerrar heridas y a reconciliarse con el mundo? El lector tendrá que decidir, cada uno en cada caso, si esta obra le proporciona beneficioso apósito o anímica y letal hemorragia. Porque la indiferencia no será una opción.

LOS SERES QUE NO SON TÚ – MARINA JIMÉNEZ – EDICIONES ÁBREGO, 2020
TÍTULO: LOS SERES QUE NO SON TÚ.
AUTORA: MARINA JIMÉNEZ – TWITTER – INSTAGRAM
EDITORIAL: EDICIONES ÁBREGO – WEB
PÁGINAS: 82.
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– SINOPSIS –
Te voy a contar la historia de un libro que empezó a escribirse solo. Lo primero de todo fue la vida: risas, lágrimas, instantes en pausa y pulsos que se aceleran. Durante ese tiempo, las ideas, las imágenes y las palabras recorrían las mismas calles que yo, bailaban en los mismos bares y se chocaban, sin saberlo, nuestras espaldas. Había empezado la poesía. Un día me vino a la cabeza una frase: los seres que no son tú. Me sorprendí, días más tarde, pensando constantemente en la gravedad de su simpleza y supe que no era casualidad: tenía que sentarme a dar sentido a toda aquella magia. El papel me encontró y sacamos a la luz juntos todo lo que, de alguna forma, ya estaba allí. Lo que sostienes ahora entre las manos es una suma de historias. Las mías, las vividas, las soñadas, las escuchadas, las imaginadas. Todas removieron algo en mi interior, así que todas son verdad. Un buen amigo me dijo un día: «Si hablas del amor, hablas de todo». Los seres que no son tú es un libro de amor, pero también de muchas otras cosas: inspiración, poesía, amistad, sueños… Son tardes en cafeterías, noches en las que llegaba corriendo a casa con una metáfora entre los labios. Así fue como supe que la poesía discurre en paralelo a la vida, incluso cuando no la ves.En la poesía he encontrado mi hogar y el verdadero significado de Los seres que no son tú. Espero que tú también seas capaz de descubrirlo.
– AUTORA –
Marina Jiménez Rodríguez nació en Sevilla en 1993. Graduada en Periodismo y especializada en Marketing de Contenidos y redacción creativa. Durante varios años ha sido colaboradora de la sección de Cultura de El Correo de Andalucía y redactora para diferentes instituciones y empresas. Autora de la novela «Tu nombre en la ventana» (Seleer, 2016). Mantiene una cuenta en Instagram, (@marinajimenezpoesia), donde va volcando a menudo su creación poética. «Los seres que no son tú» representa su salto literario al ámbito de la poesía.
– GUSTARÁ
A los incondicionales de la poesía. A quienes buscan el contraste de los sentimientos impresos de un escritor con los suyos propios. A quienes huyen del lenguaje rudo y descarnado de la cotidianidad.
– NO GUSTARÁ
A quienes prefieren la evasión literaria en rutas de acción o de misterio. A los enemigos de escudriñar los reflejos polifacéticos de un espejo en el que, tal vez, pudieran ver reflejos de su rosto.
– LA FRASE 
“Del vagón en el que ya no caben ni las dudas y de las veces que hubiera jurado que no quedaba nada más que decir. De todo eso me ha salvado la poesía”.
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar: “Los seres que no son tú“, de Marina Jiménez. Como toda la poesía que en el mundo ha sido (y será), fija su meta en los sentimientos del autor, en este caso autora, y los exporta negro sobre blanco al universo ignoto de lectores que “pueden ser” o que “podrían ser”. Con pluma clarificadora rellena todos esos pequeños huecos que, en el día a día, se nos escapan para ahondar en los detalles prófugos que circundan las circunstancias vitales de cada uno y que consagran su camino, desde lo minúsculo a lo esencial. Los poetas que circunscriben y limitan su “público objetivo” a un solo destinatario, quizás en ese amor ideal, indiferente y desdeñoso, tienden a ignorar que la servilleta de papel (a veces manchada de café, coca-cola o carmín) puede ser desvelada y, muy a su pesar, incluida en una antología con el paso del tiempo. La autora, haciendo bueno el refrán: “a buen entendedor…”, no desaprovecha la ocasión de incluir “un guiño” al admirado Pedro Salinas:
¡Si me llamaras, sí;
si me llamaras!
Lo dejaría todo,
todo lo tiraría;
los precios, los catálogos,
el azul del océano en los mapas,
los días y sus noches,
los telegramas viejos
y un amor.
Tú que no eres mi amor,
¡si me llamaras!…
El “escribidor de sentimientos”, profundamente autoanalíticos, reflexivos y elevados, cuando exprime su corazón y su mente sin pretender alimentar su ego o su estómago, no repara en extensiones, calidades, métricas o cualesquiera otros corsés que le desvíen de su propósito. Teletransporta el alma y ya está. Aparte de la diferencia entre el formato de la novela y la poesía, una de sus diferencias consustanciales que no siempre se indica es que la novela, normalmente, es un ejercicio de reflexión a largo plazo con un camino ya preestablecido; en cambio, la poesía, nace de la fuerza del momento, del arrebato, del poderío de la idea y del estado anímico provisional del autor. Es por ello que muchos la trasladan al papel bajo la posesión demencial de la escritura automática. En la obra de Marina Jiménez percibimos tardes-noches, y quizás madrugadas, de introversión y silencio, tal vez soledad, en medio de muchedumbres “fiesteras” y bafles atronadores. El paso del tiempo, reflejado en el “paso ligero” de los días de la semana (y el engañoso engaño de engañar al tiempo) marcan los angustiosos mensajes subliminales, o explícitos, de espíritus y corazones en busca de su engarce perdido y trascendente, con un Cupido extenuado de por medio. No faltarán lectores que, en este universo inabarcable, sintonicen más de lo que quisieran y también lo padezcan. Pero la ilusión del encuentro con el “ser” complementario no debe desfallecer.

ALICIA SALANUEVA: TIEMPOS DE AMOR Y GUERRA – ANA LARRAZ GALÉ – EDITORIAL BESOS DE PAPEL, 2019.
TÍTULO: ALICIA SALANUEVA: TIEMPOS DE AMOR Y GUERRA.
AUTORA: ANA LARRAZ – WEB – FACEBOOK – TWITTER – INSTAGRAM
EDITORIAL: EDITORIAL BESOS DE PAPEL, 2019 – WEB
PÁGINAS: 322.
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– SINOPSIS –
En un pequeño pueblo de España, la familia Salanueva debe adaptarse a los cambios de la época en la que se encuentra. Militares extranjeros inundan las calles y su casa, mientras que sus hijos se ven obligados a estar en el frente. Alicia Salanueva, la menor de la familia, no está dispuesta a resignarse al papel que le han asignado como mujer. En un país deshecho por la guerra, la joven se enfrentará a los convencionalismos en busca de su propio destino. Un destino en el que el amor será un pilar fundamental.
– AUTORA –
«Nací el 30 de julio de 1964 en Zaragoza, aunque viví toda mi infancia en Tauste. Fui una niña tranquila, que pasó muchas horas leyendo, tocando el piano y en compañía de adultos, sobre todo de mi abuela Carmen, viuda de guerra. A los 14 años, me marché a estudiar a Zaragoza y cuatro años después, a Valencia donde me hice Arquitecto Técnico y me quede a vivir. Allí me case y nació mi hija. Como siempre me gustó mucho escribir e investigar, aprovechando la baja maternal, comencé a Hacer lo mismo con la desaparición de mi ángel Ángel en la Guerra Civil. Tanto me apasionó el tema, que desde entonces no dejó de hacerlo. Hacia el verano de 1994, mi trabajo nos obligó a trasladarnos a Santa Cruz de Tenerife y cuatro años después a Las Palmas de Gran Canaria, donde vino al mundo mi hijo y donde seguimos viviendo. A finales del 2013, con toda la documentación recopilada a lo largo de mi vida, las anécdotas que mi abuela me contó, y las cartas que me hicieron frente, mi escritora con mi primera novela La fotografía. de un soldado que esta a la venta. Al mismo tiempo, comencé a escribir pequeños relatos con los que he quedado finalista en varios concursos. Poco después, en unión de amigas, nos embarcamos en la aventura de hacer un libro de relatos escritos entre las tres: Doce tríos y doce a solas, que ya está a la venta. Y, ahora mismo, estoy escribiendo otra novela y sigo participando en certámenes de relatos, antologías y publicaciones en revistas».
– GUSTARÁ
A los aficionados a la novela rosa y romántica en cualquiera de sus vertientes. A quienes aprecian las situaciones en las que predominan las pulsiones sentimentales que prevalecen sobre los controles racionales. Satisfará a los que disfrutan reconociendo, o intentando reconocer, lugares, marcos y paisajes que permanecen en el subconsciente colectivo de una época. A los que son capaces de recordar su propia época de la inocencia. A los que rinden homenaje al lado femenino de cualquier persona.
– NO GUSTARÁ
Por definición, a los que consideran éste género como algo menor. A quienes prefieren personajes más complejos para “psicoanalizarlos” página a página. A los amantes de la acción constante y turbulenta, con rotundas dosis de violencia. A los que disfrutan con exóticas aventuras o géneros fantásticos.
– LA FRASE 
“…me parece que ya deberías empezar a llamar a Alicia, señorita Alicia, tata —dijo de repente y sin venir a cuento Elena, la mayor de las tres chicas, que no hacía mucho tiempo había cumplido los veinticuatro—. Ha dejado de ser una niña, tiene quince años, y ya es hora de que algunas cosas cambien. Como esta costumbre tan tonta de que desayune mucho más tarde que el resto y en su alcoba, ¡también debería terminar!».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar: “Alicia Salanueva, Tiempos de amor y guerra” donde hallamos juventud, amor, libertad de acción, ingenio, independencia y rebeldía. Si creemos en la “doctrina” o tradición numerológica asumiremos que todos estos términos, y algunos más, están íntimamente asociados al número 15. Y, aunque la numerología no sea lo nuestro, tendremos que aceptar la tremenda influencia de esa cifra en el imaginario colectivo cuando se asocia al aniversario de una jovencita. La novela de Ana Larraz Galé se inicia, prácticamente, en la mañana del decimoquinto cumpleaños de Alicia Salanueva, familiarmente Ali. Una jornada que se anuncia feliz en un tiempo y un lugar poco propicios para celebraciones. Lo que hoy conocemos como “fiestas de los quince años” de lucidísimo vestuario juvenil, con origen atribuido a las grandes culturas precolombinas, no era homologable para nuestra protagonista en la España de 1937, tampoco para la exaltación del “amor de quince años”, por un dinámico dúo musical, ya que aún faltaban veintitrés años para el lanzamiento de ese éxito. Pero en la fiesta de Alicia no iban a faltar ni la música ni los vestidos.
La autora enmarca la parte principal del relato en plena guerra civil española para disponer de escenarios y acontecimientos donde acomodar y situar a sus personajes, sin guerra no habría novela, pero Ana Larraz Galé de lo que realmente nos habla es de sentimientos, anhelos, ilusiones y esperanzas. Tampoco faltan la melancolía, las frustraciones y el dolor. Los desastres bélicos son tratados con rotundidad pero sin truculencia artificial que estimule o exacerbe los resortes más negativos de la personalidad de algunos. El conflicto y su fatídica influencia está omnipresente (como no podría ser de otra forma) pero queda siempre “por detrás” de los actores que nos presenta la autora. Las actuaciones, comportamientos e interrelaciones entre los personajes obedecen fundamentalmente a factores íntimos de la personalidad de cada uno, o al uso social de la época y del lugar de dónde provienen o interactúan. En todo caso la guerra aleja y aproxima, ofrece oportunidades, frustra deseos, condiciona decisiones.
Alicia Salanueva representa, probablemente, el arquetipo de una generación de mujeres que el destino situó en una complicada frontera en tránsito de lo rural y analógico a los albores de lo digital, de lo provinciano a lo universal, de lo convencional a lo rompedor. Todo un difícil equilibrio para una vivaracha y alegre jovencita que igual obsequia a su auditorio de familiares y amigos con valses y “mazorcas”, bailables ejecutados al piano, con menos pericia que sus hermanas mayores, o intenta educar a su perro Boby al tiempo que debe controlar los latidos de su corazón. Mientras, de forma sutil y oportuna, Ana Larraz Galé hace su discreto guiño (u homenaje) al Romanticismo de Schumann, de Gustavo Adolfo Bécquer, o de Corín Tellado. El periplo, que lleva de Ali quinceañera a Alicia madura, transcurre ameno y animado en una lectura “plurifuncional” que permite tanto una reflexión reposada sobre los personajes y sus motivaciones, como un entretenido pasatiempo, en el que encontramos un final con su justa dosis de misterio, intriga y sorpresa.
En esta obra Ana Larraz Galé ya nos anuncia su próxima novela cuyo título parece mostrarnos la otra cara de la moneda, pero eso será otra historia.

MARCAPÁGINAS PERROFEO WORKSHOP
ENTRA EN EL SORTEO DE UN MARCAPÁGINAS EN INSTAGRAM
Os presentamos los marcapáginas de https://www.perrofeoworkshop.com/ inspirados en el cine y en la literatura. PerroFeo Workshop es un estudio creativo de Gijón formado por Begoña Andrés y Leo Duran. Diseñan móviles colgantes y puntos de libro inspirados en el cine, el arte y la literatura. Componen escenas de películas y obras literarias para poder contemplarlas colgadas en casa como un objeto decorativo nada tradicional en el caso de los móviles y originales, y duraderos e ideales para coleccionistas en el campo de los marcapáginas.
PerroFeo Workshop nace en 2015. En este momento están presentes en librerías de España, Italia, Portugal y Francia. Se inspiran en obras de la literatura clásica y en temas más actuales inspirados en el cine. Todos están cortados a láser en polipropileno lo que permite trabajar detalles muy pequeños que sorprenden (los arcos de los cazadores prehistóricos, el cielo estrellado de El Principito, los perfiles de los personajes de Alicia, etc…).
PUNTOS DE LIBRO
Material: plástico (polipropileno de 0.7 mm) color negro.
Medidas marcapáginas: 5.8 mm x 16.8 mm
Medidas empaquetado: 6.5 mm x 18 mm
El packaging consta de una trasera de cartulina conqueról verjurado blanco de 300 gr y una bolsa de acetato autoadhesiva, ideal para regalar».

EL REFUGIO DE LOS INVISIBLES – ALBERTO CEREZUELA – EDITORIAL CÍRCULO ROJO, 2020
TÍTULO: EL REFUGIO DE LOS INVISIBLES.
AUTOR: ALBERTO CEREZUELA – WEB – FACEBOOK – TWITTER – INSTAGRAM
EDITORIAL: CÍRCULO ROJO, 2020 – WEB
PÁGINAS: 510.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
El cadáver de una joven con un extraño tatuaje aparece en la antigua fortaleza árabe de Almería, la Alcazaba. A su lado, una pistola de otra época y un libro con una sugerente dedicatoria. Todas las miradas apuntan a su autor, el exitoso escritor Héctor Coronado, cuya vida está repleta de sospechas, críticas y enemigos.
Pero no será el único crimen que azote la ciudad. Por eso, la inspectora Reyes Martínez, del Grupo de Homicidios de la Policía, se enfrentará al caso más difícil de su carrera: una intrincada malla de sobresaltos, pistas falsas, puertas que no terminan de abrirse y fantasmas del pasado que pueden regresar en cualquier momento. Y los que hablan sobre amores prohibidos son los que más daño hacen. Ella no dudará en saltarse las reglas para encontrar al asesino porque, de lo contrario, sus propios miedos acabarán por destrozarla.
El refugio de los invisibles es una novela negra que baila con la pasión, los errores, las leyendas, la mitología y, especialmente, con lo más profundo de la mente humana. ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para conseguir aquello que consideras tuyo? ¿Matar? ¿Encubrir? ¿Mentir? Una constante lucha entre el bien y el mal en la que nadie sabe quién saldrá victorioso. Todos pueden ser culpables. Todos parecen mentir. Todos tienen motivos para hacerlo. La única verdad es que nunca terminas de conocer a quienes te rodean.
– AUTOR –

Alberto Cerezuela (Almería, 1982) llegó al mundo con un libro debajo del brazo. Pasó su infancia y adolescencia con las historias de Sherlock Holmes, Agatha Christie y Stephen King, a quienes más tarde acompañaron las de Iker Jiménez y Javier Sierra. Después de licenciarse en Humanidades, intentó publicar un libro sobre misterios de su tierra, pero se encontró con muchas dificultades.
Por eso decidió fundar Editorial Círculo Rojo en 2008, revolucionando el sector editorial tras haber publicado más de doce mil títulos distintos de autores de toda España. Como escritor, tiene tres ensayos: La Almería Extraña, Almería: Secretos y Misterios, y Misterios de Almería. Cerezuela es invitado habitual a coloquios, congresos y espacios que tienen que ver con los libros y los misterios, como el programa Cuarto Milenio de Cuatro, o varios cursos de verano de la Universidad de Almería, donde participa como ponente. Ha sido galardonado en varias ocasiones; así, destacan el Premio Argaria (2014) del Gremio de Libreros de Almería, el Premio FITUR (2015), Premio Poniente de Cadena SER (2015), y la Bandera de Andalucía y el Premio Talentia, otorgados por la Junta de Andalucía en 2018.
– GUSTARÁ
A los incondicionales de la novela negra y policíaca en cualquiera de sus variantes. A los que saborean los golpes de timón y cambios de rumbo narrativos como brega necesaria para finalizar la singladura. A quienes aprecian las situaciones de acción con la justa dosis de “casquería” y violencia como acicate. A los lectores que son capaces de “multidireccionar” su atención ante estímulos atractivos. A los que aprecian el sutil trasfondo que aportan los ambientes y paisajes reales.
– NO GUSTARÁ
A quienes prefieren una clara y lineal disección de los personajes que incluya todos los resortes de sus biografías, incluyendo los recovecos psíquicos y psiquiátricos de segundo y tercer nivel. A los admiradores de la acción trepidante y sobresaltada, en contraposición con los anteriores, que renuncian a todo reposo narrativo. A los puristas de la descripción más “realista” de los usos, métodos y funcionamiento de servicios e instituciones públicas, aún en detrimento del interés narrativo.
– LA FRASE 
“Todo el mundo disfruta con los escándalos. Da igual la magnitud del chismorreo, sobre todo si es verdad o al menos lo parece. ¿Acaso hay algo más entretenido que ver caer al que se cree todopoderoso? ¿No es divertido ver a un triunfador pasando vergüenza públicamente? Cuando los pecados de alguien salen a la luz, la mayoría de personas no se paran a analizar si son verídicos, eso es lo de menos”.
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar: “El refugio de los invisibles” de Alberto Cerezuela que, en esta ocasión, se aparta del género de ensayo transitado con anterioridad y ofrece a sus lectores una novela negra. Mantiene, eso sí, un indisoluble anclaje con Almería donde sitúa el núcleo de la acción y la identidad de los protagonistas.
En los años setenta y ochenta los lectores y cinéfilos españoles se vieron sorprendidos por personajes como Pepe Carvalho (protagonista de la novela “Tatuaje”, de Manuel Vázquez Montalbán, en 1974) o Germán Areta (Alfredo Landa en “El crack” de José Luis Garci, en 1981). La novela y el cine negro, de origen foráneo, se transformaron en autóctonos para tomar carta de naturaleza en nuestro país e iniciar una trayectoria en constante ascenso hasta nuestros días. Hoy acogemos con normalidad, incluso con familiaridad, a personajes como la inspectora Reyes Martínez y los acompañamos en sus procelosos recorridos cotidianos, mientras nos mantenemos vigilantes y alerta a la espera de finales muchas veces inciertos y desconcertantes.
Una de las mejores bazas tradicionales del género consiste en que nada parezca lo que es y lo que es no se parezca a lo que se vislumbra. Además, lógicamente, de contar con las adecuadas dosis de truculencia, misterio y violencia. Al caer el telón todo debe encajar. El entusiasmo del lector adicto, y el agradecimiento en su caso, serán directamente proporcionales a la suavidad y coherencia con que se acoplen y giren las piezas y engranajes en el mecanismo final. Cualquier mínimo desajuste puede deslucir y perjudicar el conjunto. A diferencia de otros universos literarios históricos, fantásticos, románticos, aventureros o intemporales, el género negro tiende a incardinarse en escenarios contemporáneos que el propio lector o espectador puede datar no mucho más allá de las dos o tres generaciones precedentes. Un universo reconocible donde poder situarse personalmente. Un poco más atrás en el tiempo y se desdibuja “lo negro” para dar paso al “misterio”, la “intriga”, el “suspense” o el “terror”, pero ya sería otra historia. Edward G. Robinson disparando desde la cadera, o Bogart surgiendo de las sombras nos resultan tan familiares hoy como “La Dalia Negra” de James Ellroy de 1987, llevada al cine en 2006 por Brian De Palma o “Fariña” de Nacho Carretero en 2015. Todo el género negro, sin excepción, está unido por invisibles lazos y por tanto “El refugio de los invisibles” no está libre de ese cordón umbilical.
En esa confianza nos sumergimos en la novela de Alberto Cerezuela y acompañamos a sus personajes por espacios y ambientes que, en su mayor parte, resultan aparentemente muy conocidos por el autor y que, por ello, da la impresión de que hurta al lector foráneo, quizás intencionadamente, alguna descripción más extensa de ciertas localizaciones. En todo caso como los “juicios de intenciones” los carga el diablo, dejamos a la parte imaginativa y de ficción los necesarios complementos a la lectura. La trama, que está sólidamente condensada en la sinopsis, se inicia con la aparición del cadáver de una mujer en el cerro de San Cristóbal, dentro de La Alcazaba de Almería que es, según algunos, la mayor de las ciudadelas árabes construidas en España. Este monumento turístico con sus 1.430 m2 de espacios abiertos y edificaciones tiene una única puerta de acceso y es muy visitado y vigilado, constituye por tanto un lugar poco apropiado para cometer un crimen o deshacerse de un cadáver. Bajo esa premisa la inspectora Reyes Martínez y el subinspector Lucas Campillo inician la investigación. Alberto Cerezuela avanza en la narración presentándonos a sus personajes en tono reposado y convincente al tiempo que, como al azar, sitúa a algunos de ellos en su propia esfera autobiográfica y de afición. A lo largo de la novela nos hace reparar, o nos recuerda, la existencia de temas adyacentes al principal hilo conductor que pueden tener relación directa, o no, con los acontecimientos medulares. Al final el lector juzgará. De esta forma topamos con misteriosos yacimientos prehistóricos, como Los Millares; controvertidos “libelos de sangre” antijudíos, como el Santo Niño de la Guardia y otros inocentes; la enigmática desaparición de Agatha Christie el 3 de diciembre de 1926; alertas OVNI y avistamientos, contrastados o imaginarios, que suponemos apreciaría Sixto Paz; macabras actividades de asesinos en serie con o sin saco, en barrancos del horror, y otros acontecimientos inquietantes. No faltan guiños a noticias atrasadas, sucesos, o films de culto como “La semilla del diablo”. Encontramos, incluso, contundentes y dolorosas sorpresas en salas de autopsias. Estos escenarios proporcionan un atractivo mosaico para picotear con la imaginación, mientras la trama prosigue imperturbable.
Los personajes de Alberto Cerezuela se desenvuelven y entrecruzan, a veces “endogámicamente”, en lugares o situaciones que pudieran ser reales y tangibles o fruto de la fantasía. Un Castillo del Rey como refugio de recuerdos atormentados o elaboración obsesiva de deseos por cumplir. Títulos de antiguas novelas de piratas homónimas de modernos podcast que, al menos hasta ayer, aún pudimos encontrar en internet (habría que ver a Julio Verne tecleando en un ordenador el enlace que dejamos al final). A veces el autor nos hace cruzar “el charco” y aterrizamos en lugares exóticos como el Mango Tropical Café, en Miami, o el restaurante La Guarida en La Habana. Todo sea por mantener la vista sobre Héctor Coronado, Leire Domínguez, Martina Bautista o Rubén Salmerón. Ellos cenan, toman combinados tropicales, o bailan. Los lectores atentos no les quitamos el ojo de encima, a estos y a todo un amplio elenco que resultaría extenso mencionar y que, aquí o allí, también alternan y tapean con cervezas o bebidas de mayor graduación. Mientras se barajan indicios y opiniones que habrá que analizar. El autor tiene la deferencia de ir situando, muy frecuentemente, a cada interviniente con un comentario sobre su actividad, o alguna otra pista identificativa, que evita al lector tener que “relocalizarlos” páginas atrás. Es el caso opuesto a la admirada Agatha Christie que “nos obligaba” a ir al índice una y otra vez hasta familiarizarnos con sus personajes, lo que no solía ocurrir antes de la mitad de la obra.
A medida que avanzamos en la lectura nos deslizamos por una pendiente que se va haciendo progresivamente más pronunciada, donde se multiplican los actores del drama (mejor, de los dramas), y van perdiendo su grisáceo “pseudoanonimato coral” para adquirir polifacéticos protagonismos. A uno y otro lado del océano, en la trastienda, encontramos sectas y amarres, ambición, traumas, santería, pasiones desatadas, satanismo, violencia y cómo no, muerte. Toda una apasionante sinfonía macabra jalonada por letras de canciones y citas literarias sugerentes que nos acompañan mientras contemplamos la parte más oscura del alma humana y los agridulces recovecos del mundo editorial, de la medicina, de la política o de la comunicación. Ansiamos expectantes conocer los resultados, científicos y emocionales, de la investigación que lleva a cabo la resolutiva (y a veces contradictoria) inspectora Reyes Martínez, en su intento de resolver más de un trágico rompecabezas, al tiempo que compensar los desvelos del rotundo comisario Ramón Malvido. Al alcanzar la que debería ser reconfortante meta compartimos con la inspectora un torbellino de sentimientos encontrados. Las notas finales que nos deja Alberto Cerezuela, en la página 501, facilitan la suavidad de los engranajes que citamos al principio y la caída de un telón que, desearíamos, solo marcase el fin de un primer acto.
“Mientras dure la humanidad, siempre habrá invisibles en busca de refugio”.
P.D. ¿Encontraría Julio Verne atractivo este Faro del Fin del Mundo?

CUERVOS BLANCOS, PALOMAS NEGRAS – ANTONIO GUISADO – AUTOPUBLICACIÓN, 2020
TÍTULO: CUERVOS BLANCOS, PALOMAS NEGRAS
AUTOR: ANTONIO GUISADO – WEB – TWITTER – INSTAGRAM – FACEBOOK
EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2020
PÁGINAS: 316.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
«Al parecer debía escribir algo que les advierta sobre lo que se cuenta entre el título y las tres letras del final. Es más, me veo obligado, ya lo entenderán. Una contraportada vacía es difícil de digerir; casi tan difícil como escribir un buen principio, no digamos un libro. Siempre he pensado que en una novela es importante un principio de esos buenos. Ya saben, una o dos de esas frases acertadas e impactantes que perduran; de esas que se quedan y enganchan, que invitan a seguir leyendo. A veces no hace falta más. No corran, este no es el caso. Es casi, casi tan difícil como elegir un buen título. Así que lo único que me atrevo a prometerles es que si consiguen acopiar una mínima fuerza de voluntad para continuar tras ese primer par de párrafos, me acompañarán sin remedio y bucearán en la historia arañando páginas, y querrán saber, saber toda la verdad, y hasta quizás cerrarán el libro o lector con vehemencia para salir a buscarme mientras aún rebote en el sillón, a mí, el narrador de esta historia, para soltarme un par de cosas a la cara, sean palabras o no; o igual me comprenden y se ponen en mi lugar, y hasta nos fundimos en un abrazo cómplice. Total, yo podría ser cualquiera de ustedes. ¿No les basta? El caso es que no tengo del todo claro cómo anticiparles lo que leerán. Ya me cuentan ustedes. Jo, supongo que si quitamos la paja podría decirse que es la historia de cuatro amigos a quienes se les torció la vida». Una novela que sorprende, inquieta, desconcierta y no deja indiferente; un protagonista al que no sabrán si amar u odiar; unos personajes entre los que elegirán para reflejarse. Sangre; sexo; cárcel; actualidad; negocios; maldad; humor; lujuria; amistad; traición; muerte… y vida. Una novela de la que agradecerán no saber más hasta devorarla.
– AUTOR –

Antonio Guisado. Sevilla, 1973. Escritor de vocación, velero de profesión. Se define a sí mismo como aprendiz de todo y maestro de nada. Con Cuervos Blancos Palomas Negras, cumple con la deuda pendiente desde la adolescencia publicando su primera novela, utilizando el suspense y unas gotas de humor para planear sin entrar a juzgar sobre temas de punzante actualidad, dejando al lector la deuda del veredicto. Desde Sevilla, donde sitúa su novela, prepara ya la siguiente compaginando la escritura con el día a día, el mar y las velas.
– GUSTARÁ
A todos aquellos lectores que disfrutan con contenidos que no buscan ser aleccionadores sino que simplemente exponen los hechos para que el lector pueda sacar sus propias conclusiones. La presente novela tiene trama urbana, coral, muy conversativa, rauda y frenética en ocasiones. Pero además, cuenta con pausas o interludios reflexivos del narrador que, mediante la repetición de unos hechos luctuosos, intenta sacarse de dentro la culpa y, en la medida de lo posible, reparar aquello que ha roto sin querer hacerlo.
– NO GUSTARÁ
A aquellos lectores de novela más juvenil donde los estándares de las relaciones de la muchachada están muy trillados y encorsetados, pero aún así esas reglas son sus predilectas. Tampoco será del interés de aquel lector de novela negra o de periodismo de sucesos donde los detalles escabrosos y la lluvia de casquería y lenguaje muy soez le son imprescindibles para entrar de lleno en la trama. Aquí tenemos realismo social pero sin caer en el hiperrealismo. El autor no se recrea en asombrarnos con fuegos de artificio o efectismos baratos de bestseller, sino que simplemente pone por escrito lo que hubiera puesto alguien «normal» que pierde el anonimato por un traspié y que trata de enmendar sus acciones.
– LA FRASE 
«El taxi buscaba ya el punto de fuga, encogiendo con la distancia en aquella avenida estrecha y larga hasta cansar, fundiéndose en la noche hasta convertirse en dos pequeños puntos rojos, que en una mitosis invertida se ensamblaron para convertirse en uno solo que se resistía a apagarse para siempre, como las ascuas que quedan tras una fogata olvidada. En la acera, frente al bar, tres conocidos se miraban cómplices y mudos; un cuarto los esquivaba. En la sombra y ausentes, presencias acusadoras amenazaban con prender mecha a la escena».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar Cuervos blancos, palomas negras, del escritor Antonio Guisado. Seguramente uno de los títulos más alegóricos y poéticos de lo que llevamos de año. Una novela de género negro en sus cimientos pero con un poso mucho más social, periodístico, crítico y cosmopolita. Intentaremos desgranar su esqueleto sin caer en desvelos innecesarios o spoilers. Difícil en esta novela, dividida en tres actos, que nos acompaña en un viaje sin retorno al infierno de la casuística humana, en la que el narrador es protagonista en primera persona de unos sucesos que van embarrando el terreno de juego de la vida de un grupo de jóvenes. Ya se encargará el personaje principal de la trama de llevarnos y traernos del presente al futuro con notas de desvelamiento puntuales, que no harán otra cosa que ir preparando al lector para la caída en desgracia del reparto coral que nos expone el autor, desde la naturalidad y la sencillez. Como el símbolo del Yin y yang el título del libro nos evoca la clave de bóveda de la condición humana: la gama de grises. No existen personas puramente blancas ni negras, sino que fluctuamos en una grisácea paleta eterna de circunstancias, comportamientos diversos, y momentos en los que la vida nos pone a prueba. Con un Mihura delante nadie sabe cómo reaccionar pero, llegado el momento, hay que espabilar de golpe no rigiéndose por el habitual talante, educación o convicción personal, sino como el lobo con piel de oveja que todos llevamos dentro.
Precisamente la fuerza de la presente novela (NOVELA también en su plano metaliterario que podrá comprobar el lector según avanza en las páginas) pivota en la consistencia de su reparto de actores. Este no está inflado, repleto de clichés, ni adaptado a las nuevas fórmulas de la novela juvenil (y también adulta) donde los arquetipos narrativos se repiten una y otra vez. El autor tampoco estira a sus personajes hacia los bajos fondos ni los pone al límite en una suerte de refrito efectista que adopta fórmulas de Trainspotting, Historias del Kronen o Leaving Las Vegas. Ni siquiera se desparrama en el histrionismo norteamericano de los springbreakers tipo Project X, Una noche fuera de control y demás «perlas». Cuervos blancos, palomas negras juega a la exposición, cámara en mano, sin asirse a grandilocuencias innecesarias (aunque lógicamente como novela de ficción que es, las hay, como no podría ser de otra manera) ni a fórmulas identificativas con el lector para orientarle en qué es lo correcto, llevándole de la mano hacia un bando de la trinchera o hacia el contrario. Al revés, parece como si el autor hubiera tirado los dados y se hubiera limitado a describir el resultado de los mismos. Llegados a este punto nos gustaría hacer un paralelismo con una escena del libro relacionada con una cebolla (no diremos más) para indicar que la metáfora empleada por el autor es muy pertinente, ya que hasta que no se le quitan todas las capas a esta planta herbácea no podremos comprobar el tamaño y el alcance de las lágrimas. Tras pasar por los nueve círculos del infierno de Dante solamente Virgilio podrá acceder al siguiente nivel de conocimiento. Aquí, el protagonista, tras bajar a lo más profundo, será capaz de tomar perspectiva de lo que ha sido, es y será su vida, que pasa de la cotidianidad del anonimato a la primera línea del telediario. Llegado a este punto tendrá que reventar o seguir caminando.
Tampoco comentaremos nada sobre el tercer acto donde existe un baño de realidad, locura, violencia, desasosiego y furia. El final de la caída se torna muy doloroso. El narrador en primera persona nos pide disculpas al lector por que en varias ocasiones se enrolla con explicaciones tangenciales a la trama principal del relato; al final entenderemos el porqué de dichos circunloquios. El protagonista trata de explicarse mediante el arte depurativo de la escritura que llega hasta el lector. Expone lo ocurrido en una fatídica noche donde todo se salió de madre y en la que todos, de alguna forma, fueron verdugos y ajusticiados. Que la sinopsis del libro sea una NO SINOPSIS dice mucho de la intencionalidad de la obra. Creemos que si en lugar de ser un libro autopublicado fuese de editorial tradicional, nos tememos que la misma estaría más enfocada al thriller y a la llamada a la compra. Gracias a su falta de concreción nos podemos introducir en la lectura sin que nos marquen un camino señalado de adoquines amarillos por los que sabemos que llegamos a Oz antes de emprender la caminata. Subyace también en la lectura un poso de existencialismo, fatalismo y nihilismo según en qué circunstancias y bajo qué reflexiones de los protagonistas. Hay una dejadez vital, una apatía en forma de Déjà vu, un hartazgo y un conformismo capitalista muy acorde con la sociedad contemporánea en la que nos ha tocado vivir. Pero, lógicamente, todos esos días de vino y rosas tienen su correspondiente caída del Impero romano en el tercer acto; llegados a ese punto se apagan los focos del postureo presumido de Instagram para dejar paso a la última capa de la cebolla: la cruel realidad desmaquillada y desnuda que ni tiene memoria ni hace amigos. Solo actúa, iguala y trata a todos con el mismo rasero.
También tenemos a un narrador al que no le gusta el cine, pero nos asaetea con referencias y homenajes a cada página, a un grupo de amigos que, llegado el momento, gritan ¡tonto el último!, un juegos de lealtades, deslealtades y traiciones, paralelismos con sucesos penales (tristemente muy actuales) y una exposición crítica del sistema administrativo y jurídico donde claramente la justicia y la repercusión mediática no es igual para todos. Pero, sobre todo, de lo que nos habla Cuervos blancos, palomas negras es de las consecuencias, aparentemente mundanas y cotidianas, que pueden desembocar en la más triste de las desgracias. La presente novela da un toque de atención sobre la delgada línea que soporta nuestra vida que puede quebrarse o voltearnos en cualquier momento, como en el corto de animación de Pixar: For the birds. Más que buenos y malos, defiende el narrador, hay circunstancias que nos moldean según las atravesamos.

EL ASESINO DEL ANDARAX – J.F. SÁNCHEZ – EDITORIAL CÍRCULO ROJO, 2019
TÍTULO: EL ASESINO DEL ANDARAX
AUTOR: J.F. SÁNCHEZ – FACEBOOK
EDITORIAL: CÍRCULO ROJO, 2019 – WEB
PÁGINAS: 270.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
A principios de los años sesenta, en un tranquilo pueblo de Almería situado cerca de la capital y en la Vega del Andarax, entre naranjos, encuentran asesinado cruelmente a su párroco. El padre Ramón, recién ordenado cura, es el asignado para sustituirlo con la secreta tarea de averiguar rápido quién y por qué mataron a su antecesor. Sin embargo, el asesino del Andarax continuará matando sin miedo, nadie tiene ninguna pista de su identidad. La única persona que parece seguir el rastro del criminal es el joven cura que quiere llegar a descubrirlo.
– AUTOR –

Nacido en 1965, Juan Francisco Sánchez, desde su infancia, es un voraz lector y un gran contador de historias. Los últimos treinta años se dedica al mundo empresarial, fundamentalmente en el sector náutico. Alguien ronda la Playa de los Muertos es su primera novela.
– GUSTARÁ
A los lectores que van detrás del asesino en cada lectura. A los que permanecen muy atentos al narrador por si este, en un desliz, se le escapa algo de vital importancia. La presente es una novela de fácil lectura para todo tipo de lectores. Su ambientación histórica le da un empaque personal que atraerá a todos aquellos a los que el presente se les queda corto y prefieren los tiempos analógicos a los digitales. Tiempos en donde las investigaciones se basaban en analizar la mirada de los posibles sospechosos y se actuaba por instinto, y no dejando la labor de la investigación a computadoras y algoritmos. Además, que el desarrollo de la novela se produzca en España, acercará a muchos lectores a los usos y costumbres de los años sesenta.
– NO GUSTARÁ
A los lectores que, aunque son adictos al género negro/policíaco/detectivesco, se les pueda quedar algo corta la presente novela que no incluye pasajes especialmente sangrientos, viscerales o truculentos. El autor no se ensaña con detalles escabrosos ni usa el lenguaje de los bajos fondos tan propio de la novela negra norteamericana y que tanto aprecia el ferviente lector de género. Tampoco será la lectura predilecta de aquel que, por encima de todo, busca un excelso marco descriptivo en las escenas de sus lecturas, más si cabe si estas ocurren en el pasado.
– LA FRASE 
«El silencio de la noche se rompió con el primer aullido. Era capitán. El padre Ramón se despertó sobresaltado. Le pidió al animal, que como siempre estaba fuera, en el porche, que se callará. Capitán permaneció en silencio, en ese momento el padre escuchó a otros perros más lejanos aullar también. No podía decir si aquellos aullidos lejanos eran contestación a Capitán, o era este el que contestaba a otros. Comenzó a vestirse con prisa, Capitán se unió otra vez al coro de aulladores. El padre Ramón ya estaba vestido con su sotana, salió del porche, se sentó y acarició la cabeza del perro. Este retomó su actitud silenciosa y le miró fijamente a los ojos. El padre, al verlos, sintió un ligero escalofrío recorriendo su espalda. Eran los mismos ojos tristes que recordaba haberle visto el día del entierro del tío Braulio».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar: El asesino del Andarax, de J.F.Sánchez, segunda obra que reseñamos de este escritor. En Alguien ronda la playa de los muertos (reseña aquí) el autor nos llevaba a la soledad de El cabo de gata en un duelo al amanecer entre cortijos inhóspitos con el cruel batir de las olas como único testigo del juego de la caza del gato y el ratón. En este caso nos vamos a otro escenario: el interior rural de Almería, el de los naranjales de la Vega del río Andarax de los años sesenta cuando el río aún conservaba un caudal regular y el dicho popular de <<Andarax y Andarax y no te mojarás>> era de menor aplicación que hoy en día. En una España dictatorial todavía anclada en sus tradiciones más inmemoriales, con la Iglesia y la Guardia Civil como garantes y pilares esenciales del Régimen franquista se cierne la desgracia y el drama sobre una pequeña población. Con la aparición de un cadáver se abre la veda de una serie de acontecimientos que desorientan, tanto a los habitantes de la comarca como a los propios investigadores. El asesinato de una persona desligada de toda malicia y asuntos sucios enturbiará la vida de la comunidad.
Pero como todo crimen tiene su investigador, en el presente caso, tenemos al padre Ramón, recién ordenado y asignado como párroco de Benahadux (lugar del crimen). Sobre este personaje pivotará toda la trama. Un detective con trazas del Padre Brown de Chesterton o de Fray Guillermo de Baskerville de Umberto Eco. ¿Qué ventaja tienen estos personajes ordenados en la fe de Cristo frente a los cuerpos de seguridad del estado? Principalmente su formación. En el Seminario no solamente adquieren conocimientos puramente «religiosos» sino que también aprenden Filosofía, Historia, Retórica… así como el desarrollo de técnicas de análisis, estudio, de gestión, económicas, legales, etc. Dicha formación tradicional, y más en los años sesenta cuando los graduados universitarios eran una minoría, dotaba a los párrocos de una posición elevada en cuanto a conocimiento multidisciplinar, sobre todo, en poblaciones pequeñas. Y es aquí donde lo que no ven los ojos de los testigos y de la Guardia Civil lo escruta un párroco que llega de nuevas, pero que, inmediatamente, se gana la confianza y el respeto de sus vecinos. Mientras tanto el asesino le seguirá los pasos, al verse cada vez más cercado ante el metomentodo que acude a provincias a desfacer un entuerto de mil demonios.
Alrededor del padre Ramón, se incorpora un variopinto elenco de secundarios (con lista detallada al principio de la novela, en la mejor tradición de los libros de Agatha Christie). Todos ellos en mayor o menor medida interactúan con el protagonista. Entre conversaciones, aparentemente, banales y ristras en batería de entrevistas y visitas personales, el padre Ramón se irá haciendo su propia composición del lugar al que ha sido asignado. Algunos le pondrán las cosas más fáciles, otros, más difíciles. Y por medio, como siempre que ocurre en los lugares pequeños, las rencillas inmemoriales que se enquistan a lo largo de varias generaciones y que pueden aflorar en cualquier momento con fatales consecuencias. A través de los encuentros entre los vecinos y el párroco, el lector irá desgranando el papel que juega cada uno de ellos y de cómo, lo que en principio era un crimen inexplicable, se va alumbrando su motivación real. Entraremos en sus casas, en sus costumbres, en su diario de extenuante trabajo en el campo, en sus expectativas vitales y en los sueños de los más jóvenes. También habrá tiempo para las acusaciones infundadas y para los falsos culpables. Por supuesto, el lector, ante un plantel tan amplio de secundarios, tendrá sus preferencias: algunos de ellos les parecerán mejor dibujados y merecedores de más tiempo en escena, mientras otros, no les llegarán tan profundamente. Y así, paso a paso por cortijos, tierras de cultivo y paisajes de gran belleza pero con una sedienta mirada siempre acechante, llegaremos a un final trepidante y muy cinematográfico.
La presente novela de J.F Sánchez sube el listón de su primera obra. Se nota el oficio y la experiencia de aquella en esta segunda, que ensancha las fronteras con el número de personajes, con los cruces entre ellos, con la recreación de los años sesenta de la España rural y con la complicación de tejer una red laberíntica de deseos, impulsos y sentimientos entre todos ellos. Además de la creación de un protagonista que cobra vida propia con sus acciones y técnicas investigadoras, la presente novela cede el protagonismo al aspecto conversacional por encima de largas descripciones que, dado el espacio y el tiempo en el que se desarrollan, podrían haberse incluido si hubiese sido la intención del autor. Con el presente desarrollo lo que es seguro es que el lector no se aburrirá, quizás pudiera pedir más de ciertas escenas, pero por eso cada lector es un mundo de gustos diversos.
Esperamos más aventuras del padre Ramón.

ALGUIEN RONDA LA PLAYA DE LOS MUERTOS – J.F. SÁNCHEZ – EDITORIAL CÍRCULO ROJO, 2017
TÍTULO: ALGUIEN RONDA LA PLAYA DE LOS MUERTOS.
AUTOR: J.F. SÁNCHEZ – FACEBOOK
EDITORIAL: CÍRCULO ROJO, 2017 – WEB
PÁGINAS: 177.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
Una madre no cree en la muerte accidental de su hijo y de su nuera. Contratar a quien pueda confirmarle la verdad, y si tiene razón, le proporcione la venganza que desea. La búsqueda destapa una verdad incómoda, con políticos corruptos y asesinos a sueldo. El camino de la venganza nos lleva hasta el idílico paraje de la playa de los muertos donde nadie es lo que parece, ¿o sí?
– AUTOR –

Nacido en 1965, Juan Francisco Sánchez, desde su infancia, es un voraz lector y un gran contador de historias. Los últimos treinta años se dedica al mundo empresarial, fundamentalmente en el sector náutico. Alguien ronda la Playa de los Muertos es su primera novela.
– GUSTARÁ
A los lectores de novela cinematográfica, negra, tensa y visceral, sobre venganzas y falta de escrúpulos de los de arriba y de los de abajo. También será del interés de todos aquellos que disfrutan con los parajes patrios en sus lecturas. En este caso, la costa almeriense más solitaria y perturbadora.
– NO GUSTARÁ
A los lectores de novela más clásica que se detiene en las composiciones, descripciones y cuadros detallistas. A aquellos que necesitan una escaleta compleja de personajes, y una historia intrincada y laberíntica. Tampoco será del interés de los lectores de novelas extensas y muy ramificadas en el espacio y en el tiempo.
– LA FRASE 
«Creo que, momentáneamente, he dejado de respirar. Mis ojos se clavan en su cara, él no me ve, pero yo distingo su sonrisa. Tenso todos mis músculos, no estoy en mi mejor forma después de esa noche; son dos, más jóvenes que yo, pero eso no va a significar que no voy a darles guerra si se presenta el caso. A mi favor, que ellos no saben de mi presencia. Aunque no está en mis planes iniciales, no dudaré en volver a estar presente en un mundo que quiero que se olvide de mí por un tiempo».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar, Alguien ronda la Playa de los Muertos del escritor Juan Francisco Sánchez Rodríguez (J.F. Sánchez). Un thriller epistolar del gato y el ratón. De asesinos que ejecutan órdenes, huyen y se esconden de mercenarios que atan cabos y respiran en su espalda hasta darles caza. Una historia de venganza clásica de aquel que no es capaz de seguir viviendo con la duda del pasado que lo atenaza. En este juego de asesinos a sueldo se producirá un duelo de incógnito que atravesará la novela hasta el desvelamiento final a lo O.K. Corral. La presente novela nos remite al clásico duelo atemporal entre dos mentes brillantes en el que solo puede quedar uno. Espoleados por intereses contrapuestos, entre la venganza y la vil plata, los personajes protagonistas de este Duelo al sol, encontrarán la expiación de sus pecados al final del polvoriento camino.
Muchos ejemplos nos hemos encontrado en el juego del gato y el ratón, tanto en la literatura como en el cine. En el plano puramente investigativo podemos hablar de los inmortales Holmes, Poirot, Miss Marple, Colombo, Marlowe, Carvalho, Dupín, Fletcher, Castle, etc. Todo lo anterior, que toca la presente novela en varios puntos de la narrativa, se complementa en un duelo más visceral y personal. Esto nos hace pensar en, seguramente, una de las mejores novelas de «Caza al hombre» jamás escritas: Chacal del autor Frederick Forsyth en, quizás, su mejor novela donde desgrana, pormenorizadamente, el juego ajedrecístico en el que se ve envuelto todo un país para dar caza a un asesino mercenario que busca la cabeza del presidente de la república francesa. Alguien ronda la Playa de los Muertos, lógicamente, no vuela tan alto en la exposición y el contenido de las escenas pero sí toca, como en aquel, una correlación entre los largos pasillos de la moqueta política y los barros de los ejecutores que tratan de mantener el status quo de los primeros.
A destacar, la relación epistolar establecida entre dos personajes que tendrá que desvelar el lector y que no nos corresponde a nosotros. Allí contemplaremos el celo del anonimato, la pulcritud de la investigación, la profesionalidad en cada etapa de la búsqueda, el orden y la disciplina personal, y, sobre todo, la desenvoltura llegado el momento de pasar a la acción. Plata y plomo son el pan nuestro de cada día de aquellos que se dedican al negocio del crimen y que son contratados por aquellos que se quieren lavar las manos a pesar de que sus intereses más vitales estén en juego. Por cobardía o temor son contratados por cifras millonarias para realizar el trabajo que nadie quiere hacer. Así los contratistas podrán dormir tranquilos y los contratados podrán pasar al siguiente encargo, hasta que de ir tantas veces el cántaro a la fuente, el justiciero cometa algún error, que podría ser el último.
Y todo lo anterior en un escenario para muchos conocido: Almería, con sus desérticos paisajes, el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, Carboneras, la Playa del Algarrobico (que es el buque insignia y primera línea del frente contra los intentos de colonización turística), Rodalquivir, Mesa de Roldán, y una larga enumeración de lugares, algunos de ellos casi vírgenes donde, especialmente en temporada baja, se pueden encontrar lugares escondidos de auténtica paz y soledad. Rodeado de luz, mar y tierras baldías esta zona de Almería (El Big Sur español) encierra un paisaje único para una historia de venganza y ajusticiamiento en la mejor línea de La isla mínima de Alberto Rodríguez Librero y su excelso dibujo de los tapices del Guadalquivir. Tampoco debemos olvidar que, a una escasa hora en coche desde la Playa de los Muertos, se encuentra el pueblo de Tabernas, ubicación por antonomasia del spaguetti western y cuna del mejor pistolero de todos los tiempos, Clint Eastwood. Almería, también es el fortín de Alberto Cerezuela y de su editorial Círculo Rojo que es la que nos trae la presente novela. En tierras de polvo y olvido, donde los paisajes llaman a la meditación y a la reflexión, se cruzan las pérfidas garras del poder que truncarán las vidas de unas almas que claman venganza.
La presente novela tiene un desarrollo narrativo sencillo de seguir. En ningún caso marea ni quita el foco sobre el asunto principal. El guion, el tono y el lenguaje empleado es perfectamente asimilable por todo tipo de públicos. Al tratarse de una novela corta con unos hechos concretos y un elenco protagonista reducido se adaptará a todo tipo de lectores. Dosifica y alterna la acción y la descripción de los hechos para que, en todo momento, el ritmo fluya.
Es la hora de los valientes. De este duelo solamente podrá quedar uno en pie.

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