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VIENTO SOBRE EL MAR – PEBELTOR – CALIGRAMA, 2017

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TÍTULO: VIENTO SOBRE EL MAR.

AUTOR: PEBELTOR – WEB – TWITTER – FACEBOOKINSTAGRAM 

EDITORIAL: CALIGRAMA – WEB

PÁGINAS: 708.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Es la propia naturaleza del incentivo, donde el mayor hallazgo son las fisuras del ojo público y los apuntes de las cabezas hacia el infinito. Violencia de género y enfermedades de las más atroces, como el querer curar a alguien matándolo y no poder, en definitiva, yermas comunicaciones: «que no te dé miedo luchar por lo que deseas». Ella es como una yegua joven, morena y hermosa como la que más; y él un funcionario decidiendo lo suyo. A la dama la cabeza le dice una cosa y el cuerpo otra. El dinero le encanta: fue meretriz y panadera, ya no se da a los quijotes falsos. Comparte esa sedación azul y carcelaria del otro; incluso, ese Paseo del Arte madrileño donde anidan sus paralelismos diciendo «aquí estoy yo». Entonces, surgen dos interrogantes repletos de inquina:¿qué hacemos con los ancianos? ¿Qué es imperdonable? Dos preguntas del color de las rosas negras. La muchacha compartiría ese «A mí no me ha gustado nunca Dios», y se desnuda llenando de malos suspiros las almohadas. Bodas de sangre. Pequeños gestos que cambian el mundo frente a un solo cadáver recuperado.

– AUTOR –

P1014429Soy Pedro Belmonte Tortosanacido en el año mil novecientos setenta y seis, según consta en mi partida de nacimiento, a las cinco y treinta y cinco horas del día siete de enero, en el Hospital de la Cruz Roja situado en la avenida Reina Victoria de Madrid… Poco más podría decirles de aquella intentona, salvo que supongo que estaba en otro desafío, exponiéndome y descubriéndome, como ahora, que vuelvo a inventarme sujeto a otras necesidades. En esa ciudad no estuve mucho tiempo, me he criado en lo que se denomina la España manchega. Ciudad Real capital es mi lugar de residencia, al menos por ahora, porque sigo buscando mi destino, dado que sencillamente resido y observo todo a falta de raíces… Resulta que un día creí tener un referente, ese espacio donde ser, estar y encontrarse, y de un tiempo a esta parte su significación -al menos para mí- ha cambiado mucho. Y no es por aquello de lo horrible que tiene que ser que te odien, es porque a veces a uno le cuentan cosas que no terminan de ser más que eso. 
Podría llegar a decir que sólo me siento relativamente libre escribiendo, y eso es lo que hago cuando puedo sacar un rato y darme a mis músicas. Empecé por una esquiva y pequeña decisión, venida desde mi interior, y como no acierto a combinar todas las piezas sigo en ello. Puede que haya influido el hecho de echar en falta mucha transparencia al vivir en mundos trucados, lo cual me llevó a estudiar temas relacionados con la naturaleza dentro del sector agrario, no sintiéndome pleno, a lo que no supe responder debidamente, y proseguí… tanto, como que ejerzo y me gano la vida como técnico agrario trabajando para la Administración autonómica en calidad de funcionario de carrera. Cosas que tiene la vida, pero uno aprende. Hay días que se me hace muy cuesta arriba trabajar por aquello del bien común cuando irradia la mentalidad privada, si bien, esa perspectiva no la cambiaría por nada, es necesaria, puesto que me ha forjado como mejor persona, hijo, hermano, tíoamigo y trabajador, por más que me sienta enrarecido… Lo demás, podrán leerlo.
Por todo ello, hace años empecé a crear este proceso de cambio relativo. Esperé hasta emanciparme, cosa que hice mucho más tarde de lo previsto, consecuencia de una puesta en escena forzada y demasiadas y ninguna idea propia que poder concretar; luego, justo cuando creí poder atender a todos mis intereses, erré y tuve un resbalón, otro de tantos porque soy de armas tomar a pesar de las cautelas. Y escondí casi todo en esta caja fuerte de las letras para que no fuera una merma, sino un acicate, involucrándome en las mismas hasta la saciedad… tontamente, hasta que me planteé dotarlas de otra vida, a pesar de las dudas… De alguna manera, las consecuencias al final siempre llegan, no obstante lo hago con humildad y determinación. Llegar a todos no es una propina, menos aún una medicina cualquiera; creo saber quién soy: alguien que sabe decirle “no” a muchas cosas, como a la ingratitud, o a la pereza. 
Consecuencia de ello vivo en el antes y el después, sí, el sentimiento humano puede contener conflictos ilógicos, no todo son melodías preciosas. Pero hay que vivir: cuando se acaba la partida ajedrez todas las piezas van a la misma caja. Aun así, puede que me haya precipitado al exponer toda mi vida; es otro desafío…El caso es que como siempre era demasiado pronto, y no sabía desde dónde empezar a narrar, echen ustedes cuentas conforme me lean: siempre se busca algo y se desconoce mucho más de lo que se sabe; aunque igual he perdido el juicio y ya no soy un ciudadano cualquiera.
 

– GUSTARÁarrow-145786__340

A aquellos lectores que disfrutan profundizando en el alma del autor hasta lugares en los que los tiempos modernos no llegan. Gustará a los que catan, en vez de empacharse, y a los que saborean los caldos en lugar de tragárselos de una sentada. La presente obra aborda temas complejos, aunque universales, y se jacta de diseccionarlos hasta sus últimas consecuencias a los largo de sus más de setecientas páginas, caiga quien caiga. Narrativa de realismo social contemporáneo apta para lectores experimentados.

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A los amantes de ritmos más frenéticos y prosa más ligera. A aquellos lectores de thriller o de composiciones más asequibles, cercanas y, en ocasiones olvidables, les costará alcanzar el final del presente volumen. El autor se desnuda en esta novela, pero no lo hace despojándose de la ropa en un momento de furia, sino que, más bien, se quita el uniforme botón a botón y pieza a pieza. Tampoco será del agrado de quienes miran hacia otro lado ante ciertos temas escabrosos, que aunque existan y nos rodeen, tratarán de alejar lo máximo posible de sus vidas.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

«Las lágrimas y el sudor fueron su lenguaje silencioso. No halló buenos espíritus, sintió celos y furia de esos que caminando solos o en pareja se postraban agradables, al vigésimo cerró los ojos… y menos mal que por derecho propio volvió a abrirlos. Alcanzó con ello su propósito, que no su razón de ser. Calamitosa, estiró un poco ayudándose de un banco, imitando a una perfecta fémina capaz de gozar con la vida, falsa ciencia para quienes supieron en qué pensaba. Porque era una única cosas. Y al poco, esa veleta humana no estuvo mucho más quieta, continuó oxidándose, auspiciada por el reciente descubrimiento de un cadáver descuartizado en un descampado de esa misma ciudad, dentro de unas bolsas de deporte. Todo le conducía a ello: a matar».

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buscadores-de-señales3.jpgHoy traemos para reseñar Viento sobre el mar de Pedro Belmonte Tortosa. Una extensa obra que bebe de referencias y encuentros de los sucesos acaecidos en su anterior libro Buscadores de señales. Pero aunque contiene ciertos posos pasados de aquella, se puede leer de forma completamente independiente. El lector podrá atender a la historia de una manera completa y con una experiencia particular sin necesidad de haber leído la obra anterior. Pebeltor (acrónimo del nombre del autor) nos presenta una obra con tintes muy personales y aún no sabemos si con rasgos autobiográficos (se lo tendríamos que preguntar). Es curioso como leyendo una obra de prosa de setecientas páginas uno tiene la sensación de que el verso se cuela en muchos de sus renglones, de hecho, hay fragmentos de poesía que jalonan toda la obra, (incluso alguna nana) afianzando la sensación que nos brinda de ser una ola gigante que se acerca hacia la costa sembrando el mar de todas sus notas antes de tocar la costa. También palparemos pequeños fragmentos de grandes de la literatura, ya lo verán. De hecho, y esto está a la altura de pocos escritores, el presente libro se ejecutó entre abril y julio de 2015. Echen cuentas para imaginar cómo fluye la partitura de este ya experimentado y prolífico autor a la hora de poner negro sobre blanco. Viento sobre el mar no es una novela para lectores ocasionales o despistados del mundo del bestseller o de la cargante recomendación diaria de las cookies de Amazon. Esta obra necesita un estado emocional muy concreto para ser atacada, tanto por su extensión, como por los temas que toca y el lenguaje y gramática que emplea. Estos tres condicionantes podrían alejar al gran público de la presente obra ya que para entrar y saborear su menú largo y estrecho hay que estar bregado en mil batallas, amar la literatura más íntima y dejarse llevar por los razonamientos de un autor que no calla nada. Presuponemos la valentía y la claridad de ideas con el proyecto de este autor ya que, seguramente, a nivel editorial puede que le hayan (esto lo imaginamos nosotros) aconsejado reducir el número de paginas de la obra por temas puramente comerciales. Pero Pebeltor creemos que ha querido dejar todo por escrito antes de censurarse o recortar a su musa interior.
29573141.jpgViento sobre el mar es, ante todo, una profunda reflexión sobre las relaciones personales, de idas y venidas, desde el confinamiento sentimental y familiar de Cádiz a la cosmopolita y atropellada capital matritense. Desde la óptica de dos protagonistas aparentemente distantes e irreconciliables, el autor va haciendo que el viento del destino acompase sus pasos por los vericuetos de la causalidad. Ambos tienen un camino que cubrir con sus correspondientes obstáculos que superar. A los dos les envuelven los grises y las neblinas de su pasado y de su presente. Laberintos que la soledad personal y el escaso amparo de sus círculos más cercanos les obligan a sacarse ellos mismos las castañas del fuego, luchando con todo lo que se les pone por delante. De sus vivencias, de sus desalientos, de sus vacuidades y de sus tropiezos, será partícipe el lector. La narración va saltando de situación en situación y de personaje en personaje, dotando al conjunto de una lucha táctica de dos almas que no encuentran su lugar. Esta alternancia ocasionará que el lector vaya acompañando de la mano al protagonista en cada situación. Sin duda lo más característico de la presente novela es el arrojo del autor en diseccionar, a veces hasta el paroxismo, los pensamientos, unos mundanos y otros más trascendentales, de los personajes principales. No hay limitación en el tema, en el contexto o en las circunstancias. A cada página nos encontramos la excusa perfecta para analizar un discurso, que en el día a día, se nos escapa a muchos, pero que el autor ha encontrado un altavoz en su creación para exponer todo aquello que le preocupa y que no se analiza como se debería en una sociedad que corre como pollo sin cabeza hacia una meta esquiva que nunca consigue alcanzar. Seguidismo a falsos ídolos que engañan al espectador colmándole de promesas pero restándole paso a paso el vigor, hasta que cae desfallecido y sin resuello.   
1514672212_462260_1514672325_noticia_normal.jpgAunque el autor toca todos los palos, son dos temas en concreto los que acaricia con mayor profusión. La enfermedad y la violencia familiar. Ambas temáticas se complementan en capítulos alternos para darnos la clave del poder narrativo de la obra. La enfermedad la describe y la expone como un ente complejo y, sobre todo, multidisciplinar, del que la padece y del que la contempla. Un crisol de sentimientos difíciles de conciliar pues muchas veces no se quiere mirar de frente a las terribles circunstancias en las que gravita esta pausa vital. El autor entra de lleno en el análisis emocional y en la huella y el poso que subyace en la mente de los afectados por la falta de salud. El narrador expone la relación entre la vida, la muerte y los tiempos que son necesarios para ello. El recuerdo del adiós que se evapora en el día a día y que no se percibe con ojos claros, pero que cuando aparece paraliza todas las rotativas, descubriéndose realmente de qué pasta está hecho cada individuo. Todo ello tratado con una elegancia y una investigación social muy completa. También apunta, en este realismo social, a la lógica interna de la violencia que se ejerce, se sustenta y se esconde tras los tabiques de cualquier casa. A salvo de miradas indiscretas, se lastran y se manipulan vidas que dejan su infortunio en el hogar, para salir a la calle con una sonrisa disimulada para no alertar a ojos demasiado escrutadores. Al igual que la enfermedad, la violencia familiar, ejerce una serie de condicionantes complejos en el seno de este mal; desde quien la ejerce, a quien la sufre, a quien la observa. Todo este círculo entorno a la víctima también se verá analizado por la pluma del escritor.
Pedro Belmonte Tortosa nos propone una obra que tiene muchas formas de expresarse aprovechando sus varios formatos, donde cada capítulo tiene su razonamiento lógico interno único. Embaraza a sus protagonistas de reflexiones tan exclusivas e íntimas que en ocasiones hay que degustar el plato con lentitud para encontrar la finalidad y el motivo de su exposición. Viento sobre el mar es, sin duda, una obra diferente, compleja, analítica y reflexiva no apta para todas las sensibilidades pero que, para los más atrevidos, será un auténtico banquete.

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SOLEDAD AL ATARDECER – JAVIER NAVAS OLÓRIZ – (AUTOPUBLICACIÓN, 2018)

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TÍTULO: SOLEDAD AL ATARDECER.

AUTOR: JAVIER NAVAS OLÓRIZ –  FACEBOOK 

EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2018.

PÁGINAS: 309.

¿DÓNDE COMPRARLO?: navas@srmsl.eu

 

– SINOPSIS –

La novela «Soledad al atardecer» constituye un relato que se desarrolla en unos momentos transcendentales de la historia de España. Describe las sensaciones de una mujer joven y sola después de nuestra Guerra Civil. Aunque el autor define y valora los hechos históricos que forman el contorno de la historia, tanto los personajes como los sucesos que se relatan en la novela, son absolutamente imaginarios y no tienen ninguna relación con personas reales.
Es una historia que podría haber sido protagonizada por cualquiera de aquellos que vivieron esa época aunque algunas de las situaciones descritas en el libro puedan ser percibidas por los lectores como propias. Sólo el hecho de que la protagonista se encuentre atormentada por sus recuerdos y a la vez maniatada por su posición ideológica que poco a poco irá matizando, es suficiente razón para comprenderla y seguir su evolución personal con interés. Como colofón, un hecho inesperado corona la historia y aporta a la protagonista un barniz de resignación que junto a su rebeldía innata, permite cerrar el relato con una cierta ironía sobre los valores de la existencia y las luchas por el poder.

– AUTOR –

Javier Navas Olóriz nació en Segovia el 6 de septiembre de 1946. Es licenciado en Ciencias Económicas y actuario de seguros por la Universidad Complutense de Madrid. Además, posee otros títulos, como un Máster de la Escuela de Organización Industrial (EOI), es auditor de cuentas y de planes y fondos de pensiones, y corredor de seguros. Ha realizado diversos trainings en distintos países de Europa, así como en EE.UU. Ha desempeñado el puesto de subdirector general de Riesgos, Seguros y Contingencias Corporativas de Telefónica, S.A., presidente de Casiopea Re, S.A., y consejero delegado y vicepresidente de Seguros de Vida y Pensiones Antares, S.A. Javier Navas es profesor universitario, conferenciante y ponente habitual en foros profesionales de España y el extranjero y ha publicado una numerosa bibliografía de libros y artículos.

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A los que tejen e hilvanan sus vidas con el recuerdo, la nostalgia y la reflexión como claves de bóveda. Gustará a los que vivieron tiempos revueltos, o a los que han escuchado historias en la lejanía pero prefieren que un autor escantille las voces del pasado filtrándolas por su personal tamiz inhibido de cantos de sirena políticos y oficialistas. Será del interés de los que se acercan al realismo literario de pinceladas balzaquianas y dickensianas en la disección de usos, costumbres y sentimientos, de una época pasada de la que nos llegan sus lodos y ocasionales proclamas vacías de algunos vocingleros que tratan de arrimar el ascua a su codiciada sardina.

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A los lectores de thrillers de acción de raudal cinematográfico que no se dejan seducir por un tempo de adagios y esperas de reloj de arena. Tampoco será la lectura ideal de los que prefieren las letras ancladas en el presente o con tonos más prescindibles de lineal de quiosco de aeropuerto. Amantes de la gran epopeya grandilocuente y las escenas cargadas de lluvia de casquería tampoco encontrarán aquí su punto de lectura. Soledad al atardecer se mece en una época analógica en la que el tiempo aún no rendía pleitesía al imperio de la velocidad y el consumismo, y como tal, se tiene que leer y digerir.

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«Yo sentía Segovia como pequeña y provinciana, pero aún así, empezaba a disponer de un incipiente comercio donde acudían desde toda la provincia labradores vestidos con pantalón corto, medias azules y calzados con alpargatas. Iban acompañados algunas veces de sus mujeres, siempre vestidas con sus mantones rojos, amarillos o azules y mostrando orgullosas sus pañuelos de colores sobre el pecho y la cabeza. Paseaban y recorrían los comercios escudriñando posibles gangas. Se acercaban a la ciudad desde sus pueblos en burro o en carro y echaban el día en ella, ya que tardaban muchas horas en desplazarse desde los pueblos más lejanos de la provincia. Pero en realidad, Segovia se comportaba como una ciudad más de Castilla la Vieja pobre y poco desarrollada».

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Las guerras (en concreto, la Civil española, 1936-1939, que es la que nos trae a estos párrafos), se dejan querer cuando el tiempo va borrando sus heridas y diseminando sus cenizas por el viento de la desmemoria de aquellos revisionistas, burócratas de postín, pluma afilada, bolsillo agradecido y censores que no han leído el prospecto de los efectos secundarios de la apertura de la caja de Pandora. Se dan cita historiadores, críticos, sociólogos y conferenciantes de carné de partido y afiliación vociferante de bar curtido en el serrín y los palillos desechados en el ajado suelo. Algunos más sabios y bienintencionados, otros más revanchistas, vengativos y especulativos de yugos, flechas, hoces, martillos y paletas de gualdas, bermellones y violáceos. Todos en poder de la verdad (su verdad), aquella que baja por mensajería urgente ungida en el óleo del Sinaí para abrir los ojos a veteranos y noveles que generación tras generación quieren ir trasquilando las entendederas y el razonamiento de aquellos que se les pongan por delante con soflamas y mítines de diverso cacareo. Pero a todo sesgo le llega su San Martín y todo sermón arrojadizo de púlpito olímpico tiene su contrapeso. Detrás de un altavoz afónico y una pancarta casera se encuentran los verdaderos protagonistas de la guerra: sus víctimas. Aquellas que no dispararon una sola bala pero que sufrieron en retaguardia la suerte de sus familiares en el lodoso y frío escenario de trincheras, aquellas que desde el exilio se agarraban a cualquier viajante para indagar por la suerte de los que se quedaron atrás, ocultos en el monte, o aquellos que encerraban sus lágrimas en la más oscura mazmorra tirando la llave al río. Río con el que tendrían que seguir fluyendo y superando los obstáculos que la carestía de la posguerra les había usurpado de su cotidianidad. En tiempos de guerra todo se paraliza, todo arde a cámara lenta y el lobo de Hobbes sale victorioso tras comerse a caperucita. Como ya nos mostró Fernando Fernán Gómez, las bicicletas son para el verano, fuera de esta estación todo se torna destrucción física y moral para sus jinetes.
A este atril subirán impertérritos a cantar la lección: Ricardo de La Cierva, Íñigo Bolinaga, Juan Eslava Galán, Pierre Villar, Enrique Moradiellos, Pío Moa, Paul Preston, Hugh Thomas o Pedro Corral entre otros muchos. Todos darán su punto de vista con mejores o peores apoyos documentales, dosieres, informes, crónicas o cuadernos de bitácora. Toda esta pléyade de estudiosos dan claves, enfoques y conclusiones que ayudan a entender el más cruel conflicto armado de la historia contemporánea española. Pero como comentábamos anteriormente es la voz de la víctima, censurada, velada y quebrada, la que suscita un mayor interés, tanto para el común de los lectores ávidos de la verdad como, principalmente, para aquellos que forman parte de su círculo más cercano y que vieron como la familia era doblegada por fuerzas que no entendían. La sensación de «fuego amigo» en tierra de nadie es la que tuvieron los supervivientes del conflicto a partir de los años cuarenta. Llegado el momento abrieron los ojos como Oscar Schindler pasando de ver listas de números a palpar el aliento necesitado de corpóreos hebreos apaleados. Finalizada la guerra, lugar en el que se representa la presente novela, y la sinrazón y la hiel dejó paso al gladiador que se lame las heridas, fueron muchos los que se dieron cuenta de que los camaradas no eran tales y de que los compañeros de partido tampoco. La propaganda, una vez terminada la guerra de eslóganes de buenos y malos, ya no contentó a aquellos que comían despojos y se calentaban con dos trozos de carbón. Llegó el orden y la gobernanza a un país que había estado convulsionado largamente por luchas intestinas, algunas larvadas y otras cruelmente explícitas, con especial virulencia a finales de la II República. Pero esto ni siquiera podía elevar la moral de aquellos que lo habían perdido todo, tenían a familiares en la cárcel o diseminados por Portugal, Francia o Sudamérica.

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Así son las guerras entre hermanos que comparten las mismas tradiciones, costumbres, historia, idioma y acervo cultural. Viven la crueldad de tener que disparar a un enemigo con el que, en otras circunstancias, podrían haberse ido a tomar unas cañas y a charlar de fútbol o de toros (La vaquilla, Luis García Berlanga, 1985). Pero en estas contiendas existen órdenes del alto mando que les obligan a matar a sus iguales. Por supuesto, si la propia guerra es devastadora, la que revienta familias como un melón que cae desde un ático al asfalto es la que tarda más en curar ya que, periódicamente, las heridas se vuelven a infectar. Cuando los enemigos que se encuentran en la planicie del campo de batalla defienden posturas culturales opuestas o la frontera de su territorio, les es menos complejo armarse de valor para evitar que su pueblo sea fagocitado. Ejemplos ya encontramos desde la antigüedad con las Guerras Médicas o las Cruzadas en Tierra Santa. Aunque incluso, en estos casos en los que los bandos difieren notablemente en casi todo, la propia condición humana se resiste a perder su esencia. Así ocurrió durante la Gran Guerra, el 24 de diciembre de 1914 cuando las tropas alemanas comenzaron a decorar sus trincheras. Luego cantaron villancicos. Las tropas británicas desde sus propias trincheras respondieron con los mismos villancicos en su propia lengua. En la tierra de nadie se intercambiaron whisky y cigarrillos. Incluso se jugaron varios partidos de fútbol. La artillería estuvo en silencio varios días. La tregua también permitió que los caídos recientes fueran recuperados y enterrados en ceremonias con soldados de ambos lados que lloraron juntos sus respectivas pérdidas, ofreciéndose mutuo respeto.
44563_10151223035873491_1426665972_nPero como todo náufrago tiene un peñón al que asirse tras la tormenta, en Soledad al atardecer de Javier Navas Olóriz nos encontramos el eje en el que orbita la expiación que con palanca y punto de apoyo arquimédico mueve el mundo: una librería. Al abrigo de sus paredes y del calor que trasmite el papel y la piel que cubren los volúmenes de sus estanterías, nos encontramos a Adela, la protagonista de esta tragicomedia. Allí se darán cita el espíritu y la reflexión más honda sobre la obra de Antonio Machado, el San Manuel Bueno, mártir de Miguel de Unamuno o la profundidad metafísica de Pío Baroja. También se encenderá una vela en el recuerdo de los exiliados Fernando de los Ríos, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas, Luis Cernuda o Salvador de Madariaga. Esta librería se localiza en Segovia, ciudad que quiere desperezarse y soltar amarras de su cruento pasado para abrirse a nuevos significados de normalidad y entendimiento pero que ve como aún mantiene aromas de ruralidad y maneras provincianas. Será en la trastienda de la librería donde se sucederán los coloquios más briosos y fértiles haciendo de sus participantes un grupo de iguales que en fraternidad y libertad abren una pequeña fisura en el régimen establecido para empezar a mirar hacia un horizonte de concordia mediante la confrontación de ideas literarias. Será en este recogido emplazamiento y en el salón de una pequeña pensión donde se den cita una colmena de almas que como irreductibles galos harán frente al acoso del Impero romano. Se harán fuertes en sendas plazas para dibujar un nuevo marco de convivencia. Hablar y escuchar les resultará a todos ellos una magnífica terapia autorecetada para romper las cadenas de su pasado, los traumas de culpabilidad, los amores perdidos y las lágrimas de condenación. Todos ellos ofrecerán sus respectivos hombros para que la llantina del vecino prorrumpa con fiereza y limpie los conductos que estaban oxidados y olvidados.
La presente novela no se jacta de abrazar pabellones rojos ni azules. Su entreverada reivindicación nace de la necesidad del cierre de todas las heridas y la sanación de todas las mentes de aquellos familiares que quieren terminar de reconstruir la vida y muerte de sus seres queridos exhumándolos de lugares recónditos, allá donde encontraron un vil ajusticiamiento sin garantías legales ni honras de ningún tipo. Muchos de ellos fueron represaliados por cuestiones puramente militares de (triste) lógica bélica, otros, por razones pueriles y artificiosamente egoístas. Vecinos delatando a vecinos, justicia paramilitar con nocturnidad, caudillaje y envalentonamiento de quien no tiene bozal, amo, ni código que le impida campar a sus anchas al acecho del conciudadano que, simplemente, no realiza una genuflexión respetuosa al paso del autoproclamado jerarca del pueblo. Envidias, celos, antiguos agravios y conflictos por lindes y regadíos. Todos en el mismo saco, todo vale para eliminar inicuamente a un enemigo o rival. Todo cabe en la guerra más sucia.
guadarrama_guerra_civilSoledad al atardecer de Javier Navas Olóriz atraviesa personajes y paisajes en una idas y venidas desde la capital hasta Segovia. Se sucederán paseos en un duro invierno matritense con una Gran Vía atestada de ciudadanos arrebujados en su abrigos al paso que marca el compás de Casa Ciriaco o Chicote. Somos espectadores de un Madrid de aceras repletas de ilusiones de porvenir que se atusa una sonrisa advenediza prestada por la revista La Codorniz hasta la crueldad del día a día en el penal de Carabanchel. Paisajes que van y vienen en un tren que recorre las vías de la reciente modernidad atravesando la Sierra de Guadarrama, Valsaín, La Granja y San Rafael, y que es testigo de la resistencia que allí se ofreció y de cómo el tiempo va otoñando los restos de trincheras y belicismos. Se da paso de nuevo al silencio del crujir de las ramas, a las abluciones de la fauna en pequeños riachuelos y al batir de rapaces que se elevan en los cielos ajenas a la mundanidad de aquellos que pelearon por sus divisas y distintivos militares. El aroma de la pólvora retrocede y retoma su espacio la esperanza de la germinación primaveral. La virginal naturaleza es observada con heracliteísmo análisis por el autor. Mientras los hombres juegan a ver quién tiene el Mauser más largo, el eterno ecosistema vive su propia y coherente realidad abrazando con las raíces el duro hormigón.

bf3d41d997e8d3a08c1fd4efdd775d67En la película Juegos de guerra (War games, John Badham, 1983), la computadora WOPR (War Operation Plan Response) acaba entendiendo mediante un proceso de autoaprendizaje que una guerra no es posible ganarla y que ambos bandos son los perdedores. Todo se resume en la lapidaria y ya clásica reflexión de la propia máquina «Extraño juego, el único movimiento para ganar es no jugar, ¿le gustaría una partidita de ajedrez?». Quien no ha vivido los horrores de la guerra no es plenamente consciente de lo que conlleva un conflicto armado y de las graves consecuencias civiles y sociales que arrastran en el tiempo. Aquellas generaciones que están acomodadas en el bienestar que ahora disfrutan y por el que lucharon sus abuelos no saben lo difícil que fue alcanzarlo. Seguramente, es por lo que algunos hablan y actúan desde la osadía más irreflexiva utilizando un verbo vacuo y carente de enjundia fruto del arrojo de quien tiene la nevera llena y la televisión por cable que le acompaña en su imprudente regurgitar de tópicos y peligrosas demagogias.

Soledad al atardecer de Javier Navas Olóriz no bruñe escarapelas con su contenido sino que habla con el corazón de la pluma en la mano y a porta gayola sobre los recuerdos que, cocinados a fuego lento, asaetean a su autor en un piélago de sensaciones, nostalgias y rincones de un pasado al que ha decidido sacar brillo y actualizar para dar testimonio a su círculo más cercano, testigos del apostolado de la historia, su historia, nuestra historia. La llave de esta acuarela narrativa de claroscuros que yacía en un cajón cerrado de la memoria es ahora entregada a los nietos para que, llegado su momento, puedan interpretar y registrar la mochila del autor. Se pasa el testigo de aquellos ojos cansados que miraron a la insondable barbarie humana a unos nuevos e inocentes que deben conocer la verdad sobre los que tanto dieron por ellos.

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Año 1950-1955. Plaza del Azoguejo y Acueducto. Autor: Roberto Kallmeyer.
Filmoteca de Castilla y León.

LAS TRES CARAS DE LA MONEDA – JORDI BELDA VALLS – AUTOPUBLICACIÓN (2018)

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TÍTULO: LAS TRES CARAS DE LA MONEDA.

AUTOR: JORDI BELDA VALLS. TWITTERFACEBOOKINSTAGRAMWEB

EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2018.

PÁGINAS: 158.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Una explosión en la casa de la familia Ávid da inicio a una intrigante trama donde se aproxima la empatía a través de las historias de sus tres protagonistas. Una novela contada en varios tiempos donde las ansias de poder y de cambio se enfrentan continuamente. No hay más ciego que quién se embriaga de poder para sentenciar parcialmente la realidad.

– AUTOR –

Era una noche de agosto nublada y mi madre iba dirección al hospital. Había llegado el momento y la verdad es que al igual que ella, yo no estaba preparado. Después de varios empujones y gritos, terminé viendo la cara del médico sobre las dos de la madrugada (si salía tenía que ser de noche). Años después el no estar preparado me siguió persiguiendo. Nadie nunca está verdaderamente preparado, si lo estuviese no tendría sentido pasar por esta concatenación de retos que es la vida. Después de repetir tercero de ESO algunas personas me siguieron diciendo que no estaba preparado, otras creyeron en mí, a la mayoría les dio igual y la verdad es que a mi tampoco me importó. Trabajé en diferentes sectores, sobre todo en hostelería. Trabajar cara a la gente es algo que todas y todos deberíamos hacer alguna vez en la vida, ya que ayuda a empatizar con personas muy distintas, a tener paciencia y si estás dispuesto a escuchar, muchas personas te acaban enriqueciendo aunque sea con pocas palabras. Estudié dos ciclos formativos, un grado en Telecomunicaciones y un posgrado en Computación Paralela. Actualmente estoy realizando un Doctorado de Telecomunicaciones. Se podría decir que soy de números pero nunca me ha gustado clasificar a las personas de manera tan binaria. 
Desde hace años he escrito en las redes sociales dando la turra a mis contactos e iniciando diferentes proyectos casi siempre de manera excesivamente impulsiva. En 2018 auto publiqué mi primera novela y mi primer poemario. Las razones de hacerlo por mi cuenta y no a través de una editorial son las siguientes: La principal de ellas es porque no soy una persona conocida y por tanto la mayoría de editoriales no quieren arriesgarse a no rentabilizar la publicación, o directamente no pueden considerar la obra por la saturación de propuestas pendientes que tienen. Algunas editoriales que sí han tenido interés, piden que inviertas una parte (comprando ejemplares o pagando) para asegurarse de no perder dinero al no ser (de nuevo) una persona conocida y tampoco aseguran un trabajo de promoción. Otra opción participar en concursos, pero esta opción lleva mucho tiempo hasta que se da el veredicto y obviamente la probabilidad de ganar es extremadamente baja. Soy consciente de lo difícil que es tener la oportunidad de que la gente me lea en un mundo saturado de estímulos, pero siempre he sido de intentar todo aquello que quiero. Para algo hemos nacido. Agradeceré infinitamente todo el apoyo y esfuerzo de las personas que decidan ayudarme en esta odisea.

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A aquellos que van más allá de una trama política y bélica en sus lecturas y que valoran notablemente que el autor «se moje» y exponga sus motivos e inquietudes éticas y morales en un mundo cada vez más mediatizado y convulso. Interesará a aquellos lectores que prefieren que las historias que les narran no sean unidireccionales, sino que tengan varios puntos de vista para que puedan confrontarlos con sus propias inquietudes personales.

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La presente obra les sabrá a poco a aquellos lectores más acostumbrados al thriller con tintes cinematográficos y furioso en sus formas. También rebajará el interés de los que anteponen la complejidad narrativa y de la trama a las reflexiones y diferentes postulados aportados por los personajes como forma de asirse a una vida mediocre, esquiva y descorazonadora.

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«Iba amaneciendo despacio, tanto como la velocidad a la que avanzaban. Tal parecía como si, con toda la educación del mundo, pidiesen permiso a cada metro cuadrado de la tierra para pasar por encima y, al igual que el sol se alza cada mañana humilde, hasta convertirse en los protagonistas del escenario de las vidas de los habitantes del Desierto Naranja. Sabían perfectamente que, solo con humildad, se consigue llegar hasta el final ya que esta aporta la prevención necesaria para lograr la victoria»

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Hoy traemos para reseñar el libro Las tres caras de la moneda de Jordi Belda Valls. Profundo diagnóstico, realidad ficcional, batalla de modernidad que elucubra la sociedad que nos ha tocado vivir, de los resortes que la sustentan y de la autopsia de los cadáveres que va arrastrando por el camino. El autor nos conmina a un ejercicio de posicionamiento incómodo tras las varias ofertas que nos ofrece en sus tres menús repletos de razones, circunstancias, reflexiones y verdades. Esta novela corta, más allá de la trama expuesta y de las propias peripecias narrativas, está acompañada por un profundo poso de cronista de batallas sociológicas en las que el autor mueve las marionetas de su teatro itinerante para despegar los párpados de aquellos que, tras sus muros y rejas electrificadas, defienden sus derechos a no ser molestados por otras visiones ni realidades alternativas.
cover_issue_16811_es_ES.jpgMargarita Vázquez Campos y Antonio Manuel Liz Gutiérrez, firman el libro La noción del punto de vista, exponiendo un análisis integral de la composición del concepto. Nos indican que, aunque es crucial en muchos discursos, la noción no ha sido correctamente analizada. Afirman que los primeros filósofos griegos clásicos, Parménides y Heráclito entre otros muchos, discutieron la relación entre «apariencia» y «realidad»; cómo los diferentes puntos de vista se conectan con la realidad en la que nos movemos. El concepto de «punto de vista» es altamente complejo, irracional, multifuncional y ambiguo. Muchas cosas pueden ser juzgadas desde ciertos puntos de vista personales, tradicionales, éticos o morales. Concluyen que nuestro conocimiento sobre la realidad fijada en nuestro cerebro es, a menudo, inestable y relativo a un punto de vista fijo y concreto.
Las dos caras de los personajes del cine y la TV.jpgLas dos caras de la moneda, es el dicho popular que nos indica que una misma persona, hecho o circunstancia puede tener dos efectos contrarios, confrontados y, aparentemente, irreconciliables; son los dos polos de un imán que se repelen hasta el infinito, o el cara y cruz de dos realidades que estando pegadas nunca logran mirarse directamente a los ojos para entablar un punto de conexión y acuerdo. La tesis y la antítesis se intentan dar la mano por debajo de la mesa para que nadie se dé cuenta de que se buscan, pero no se encuentran sin la ayuda de la síntesis (la tercera cara de la discordia). Recuerden a Dos caras de los cómics de Batman que lucha por llegar a un punto de unión entre sus dos personalidades para poder conciliar un único parecer en la realidad. Este personaje padece una personalidad disociativa fruto de las malas experiencias y de los palos que le ha dado la vida. Héroe y villano que intenta alcanzar la tercera vía, aquella que le permita reconciliarse consigo mismo y con su entorno. Jordi Belda Valls introduce en su novela esta tercera vía. La que utilizará para explicarnos sus razones sociopolíticas de un tiempo convulso de corrientes de pensamiento, populismos de masas, noticias falsas (las mediáticas fake news), adoctrinamientos tecnológicos y explotaciones humanas desde el primer al tercer mundo.
DIOS-JANO.jpgLa presente obra juega con tres momentos temporales y geográficos que son narrados de manera muy eficaz para la trama de la narración. Al ser una novela relativamente breve no queda un espacio significativo para seguir la progresión de los personajes, sino, más bien, para los devenires de sus caminos. Aquí es donde el autor hace más hincapié. Estas tres caras observan realidades diferentes en su cotidianidad, ya sea en lo más alto del escalafón del poder político, en la lucha de guerrillas de un país inestable o en los gajes del oficio del periodismo. Todos tienen sus ópticas bien afinadas pero se reflejan en espejos que únicamente les devuelven sus propias miradas y no las del contrario. Jordi Belda Valls se rebela (y se revela) contra un sistema injusto que bebe los aromas de su triunfalismo económico desgastando a todos los maltratados por el mismo. Un organigrama político henchido de desigualdad y de afrentas burocráticas laberínticas que dirige las voluntades del vulgo, afanándose por esquilmar los bolsillos y las ilusiones de los ciudadanos encasillados según su agenda de contactos. Tendremos la ocasión de asistir a un complejo entramado político, comercial y bélico que confluye en las distintas realidades en las que se pliegan los protagonistas para sobrevivir en un contexto que no permite llegar el segundo a la línea de meta.
La presente novela es un ejercicio reivindicativo y explicativo de la legítima lucha del individuo por seguir adelante, procurándose un estado del bienestar personal donde consagrar sus sueños e ilusiones. Lucha que tiene muchos frentes y donde el sistema democrático tiene mucho que avanzar en sociedades que aún se hayan asentadas en la Edad Media en legislación, confesionalidad y falta de protección a los más desfavorecidos (menores y mujeres principalmente). La empatía como forma de entendimiento, concordia y avance humano. Una novela dividida en tres ángulos que de manera tangencial buscan tocarse pero que en la mayoría de ocasiones chocan en un delirio universal de falta de comunidad. Jordi Belda Valls piensa que aún no está todo perdido y que la esperanza de la conciliación de intereses todavía es posible.

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MICHAEL MERECÍA MORIR – JACKSON BELLAMI – EDICIONES LABNAR, (2018)

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TÍTULO: MICHAEL MERECÍA MORIR.

AUTOR: JACKSON BELLAMI. 

EDITORIAL: EDICIONES LABNAR – WEB

PÁGINAS: 375.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

En la ciudad de Greenwood, los jóvenes más distinguidos del instituto Old Abbey se reúnen en un lugar del bosque al que todos llaman la Corte. En las viejas ruinas de River House, sus miembros juegan a ser dioses cuando no son más que estrellas fugaces en su descenso hacia el mundo real. Desde la Corte imponen sus reglas a todos. Es el lugar en el que nacen las tendencias de obligado cumplimiento para el entorno juvenil. Donde deciden quién es quién y cuál es su sitio durante el horario de clase. La sede de su indiscutible alteza, Michael Foley. El sitio más exclusivo. Y allí pierde la vida el rey. Michael muere a los pies del trono y todos sus fieles amigos tienen motivos para haberle matado. Aunque aún no lo saben.

– AUTOR –

Nacido en alguna parte del mundo, en una época gloriosa de historias y buena música. Tiene los pies muy lejos del suelo, aunque su cabeza no está en las nubes. Ama la vida; odia lo establecido. Detesta la simpleza de las personas, sobre todo el método que algunos tienen para elegir lectura. Por ese motivo ha convertido su identidad en uno de los misterios que tanto le gusta escribir. Para él, un nombre solo es un sustantivo, el sujeto de una oración en el mejor de los casos. Un nombre no es nada si no se tiene algo digno de contar. Querido Asesino (Ediciones Labnar, 2017) es su primera novela, con la que entra en un género que podría describirse como novela negra juvenil, dramática, contemporánea y, por supuesto, única. Si has elegido este libro por un nombre, te condenará. Si lo has elegido por su historia, te felicitará. Así es Jackson Bellami. Tan inédito y singular como sus libros.

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A aquellos lectores que disfrutaron con la anterior obra de Jackson Bellami, Querido asesino, ya que el tono, su universo y el contexto de la trama son bastante parecidos. Gustará a aquellos que capean bien el temporal en lecturas intergéneros donde los recursos de varios tonos narrativos se juntan en una misma obra, saltos temporales y videoblogs incluidos. Será también del gusto de aquellos lectores rebeldes que defienden su derecho a ser felices y a mantener sus ilusiones por encima de acosadores y verdugos. Seguidores de misterios, sospechas, cluedos e investigaciones policiales también gozarán con este volumen.

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A aquellos que se les pasó el arroz de los años juveniles, de sus miedos, sus retos, sus enfados y sus descubrimientos personales y sociales. La presente novela es netamente juvenil en su planteamiento y problemática moralista. Los que ya no recuerden cómo transitaron por la edad del pavo y piensan que la etapa adulta es un automatismo y no una consecuencia lógica de una transición que lleva su tiempo y su sangre, sudor y lágrimas anejas, no encontrarán aquí su lectura. Tampoco gustará a los que busquen únicamente un thriller o una novela policíaca al uso de caza al asesino.

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«Me gusta disfrutar de las ruinas a solas. Me pierdo imaginando las historias que han presenciado estos árboles, las conversaciones que han oído estas paredes o las reuniones llevadas a cabo en este lugar. Fue un refugio para soldados heridos durante la guerra de Secesión y se convirtió poco después en la mansión de un hombre atormentado. River House debió de ser un lugar increíble en su momento, y me gusta cerrar los ojos para poder verlo así, con sus altos techos y sus ventanales cubiertos por las cortinas. Ese es el motivo por el que siempre vengo antes que los demás. Me gusta soñar que una vez alguien vivió aquí, ajeno al mundo, bajo sus propias normas».

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raiders-49ers-football-54954db896cc7147.jpgPodía haber sido en cualquier otro lugar, pero tanto en Querido asesino (primera novela de Jackson Bellami) como en la presente, Michael merecía morir, nos vamos a Misuri, EEUU. ¿Y qué pasa en Misuri?, pues para este autor muchas cosas. Es en este estado del medio oeste americano con una densidad de población de tan solo treinta y tres habitantes por kilómetro cuadrado, de boscosas mesetas y verdes praderas con el río Misuri y el Misisipi como baluartes de su geografía y confidentes de sus historias más ocultas y donde tras la fachada de idílicas familias de césped recién cortado y tartas de zanahoria enfriándose en el alfeizar de la ventana, subyacen terribles secretos. Recuerden que en el mismo Misuri se encuentran los Ozark, lugar que da nombre a la divertidísima homóloga serie de Netflix. Allí también hay un instituto en el que, aunque no tiene una Corte reconocida, sí pululan con descontrol, las drogas, el alcohol, el sexo, la mafia local y foránea. Hay un patrón común en la América menos cosmopolita. Las grandes distancias y el poco contacto personal y vecinal origina grupos endogámicos que se perpetúan en unas conductas definidas en barrios e instituciones siempre recelosas de las figuras externas, y es por ello que siempre intentan mantener sus privilegios en su cortijo personal. El incansable periodista y director Michael Moore nos ha contado en infinidad de ocasiones que la sociedad estadounidense desde siempre ha sido sometida al yugo de la farsa de la amenaza exterior, ya sea con el imperio inglés, con los indios nativos o con los sátrapas petrolíferos del lejano oriente como excusas. El pueblo norteamericano lleva los términos de la autoprotección al paroxismo. Siempre temen al vecino diferente, al que no se pliega a compartir con ellos la barbacoa de los domingos o a beberse unas cervezas en el porche de casa al atardecer. Una sociedad tan cohesionada en las formas, en los ritos y en las costumbres que va a ofrecerte una cesta de bienvenida cuando llegas a tu nueva residencia, no como muestra de cortesía y bienvenida, sino para intentar ver qué escondes en tu sótano (Lo que la verdad esconde, Robert Zemeckis, 2000). Este miedo se combate con el derecho constitucional a la tenencia de armas de fuego en el hogar, con el apoyo de la todopoderosa NRA y, sobre todo, con la pertenencia a un grupo de poder, lobby, asociación o congregación religiosa. Pero si eres adolescente y tus hormonas juegan al Hula Hoop en un looping infinito, no te queda más remedio que llevar la autoprotección al mundo de la pandilla juvenil, que será la que preserve la pureza de sus miembros (recordamos el concepto de los sangre sucia en Harry Potter) y de su forma de vida. Estas pandillas no se dedicarán únicamente a ir a pescar al río y a fumar a escondidas. Detrás de sus caballos bordados de Ralph Laurent, sus blanqueamientos dentales y las cabelleras recién peinadas de las cheerleaders, se halla una terrible crueldad racista, homofóbica, supremacista, excluyente y elitista con un único objetivo; hacerse respetar para auparse a las mejores esferas de poder en la futura universidad y posterior puesto laboral de influencia. Desde pequeños es la impronta del «sueño americano» tenebroso de muchos. Esta no es la imagen de esfuerzo, dedicación y disciplina de los eslóganes, sino que es una lucha intestina para auparse al escalón más alto (La fuga de Alcatraz, Don Siegel, 1979) defenestrando a todo el que sea necesario para alcanzar el trono. Pero para llegar a lo más alto se requieren unos escuderos que te cubran las espaldas y que, al tiempo, se aprovechen de su también cuota de poder. Se exige una organización bien planificada para alcanzar los objetivos marcados. Se necesita una Corte para encauzar las ansias de unos pocos que pisan los sueños de otros muchos.
lost.jpgJackson Bellami ocultó al malo de su novela Querido asesino (AQUI RESEÑA) con una maestría, elegancia poética y tensión narrativa al nivel de (permítannos la licencia) la trilogía del asesino imposible de Agatha Christie (Telón, Diez negritos y Asesinato en el Orient Express). En Michael merecía morir también hay un asesino, despiadado, justiciero y moralizante. Quizás este sea más fácil de descubrir, ¿o no?, eso ya lo tendrá que experimentar el lector. Lo que sí queda claro desde el principio es que al autor le gusta el doble salto mortal en un circo de tres pistas. Utiliza para ello el recurso narrativo flashback/presente/flashforward en vídeo, de una manera tan equilibrada que no permite al lector decantarse por una de las tres líneas de la trama. Ya pasó con la utilización de este recurso en la serie Lost, que fue la primera que lo utilizó con toda su potencia guionizada. Y así sucede, que la riqueza narrativa crece al llegarnos informaciones cruzadas y tangenciales por varios frentes. Todos recordamos los mejores momentos de Lost en el pasado o en el futuro. Estos momentos liberan por un tiempo al lector o espectador de la tensión incierta de los acontecimientos para imbuirles en un terreno que, aunque es desconocido, al menos es más previsible a raíz de la constante de la narración presente. Y esto Jackson Bellami lo hace con notable destreza jugando con el plano temporal en la creación de un universo adolescente mucho más nutrido y completo. Al igual que los pasajeros del 815 de Oceanic Airlines, los miembros de La Corte y los compañeros del instituto de Greenwood son arrastrados por los caprichos «reales». Son almas perdidas que deben encontrar el camino hacia la luz o hacia la oscuridad. Pecadores que deben ser castigados por sus pecados.
mesa-rendonda-arturo_62_733x491.jpegPero, ¿qué es La Corte y por qué tanta repercusión? No tendría demasiado valor si solo fuera por el tirón narrativo que siempre origina un asesinato. Miles de víctimas han desfilado en las primeras páginas de los libros y en los primeros minutos de infinidad de películas (revisen La soga, Alfred Hitchcock, 1948. A los 30 segundos tras los créditos ya teníamos un fiambre en un arcón). Lo que interesa realmente al lector no es el muerto en sí, sino el merecimiento del asesinato y el discurso de sus verdugos. Nos interesa el contexto, no el muerto anónimo. Michael merecía morir y murió. Pero murió seguramente salvando a una institución educativa y siendo el mártir, el bofetón en la cara y el jarro de agua fría tras una fuerte resaca. Su muerte tiene una larga explicación que el autor nos relata con la voz en primera persona del finado y mediante la tercera persona para el resto de sus acólitos escuderos. La Corte es el paradigma adolescente y rompiente de la minoría de edad que genera el germen ético de los que luego formarán parte de los consejos de administración y las juntas directivas de empresas multinacionales despóticas en sus formas y eficientes en sus resultados, de organismos públicos que esquilman los bolsillos del ciudadano para derrocharlo impunemente y sin auditoría mediante, en burdeles, cocaína y lencería de lujo para sus mujeres. Este «experimento» de crueldad juvenil es alentadO por unas familias que no solo no desautorizan sus prácticas, sino que incluso las jalean para que sus pequeños retoños tomen las riendas para alcanzar su puesto de preboste de la sociedad del futuro. Inseminada la semilla de la superioridad en el subconsciente de estos adolescentes se originan lo que luego serán los abusones de las cúpulas de dirección del futuro. Y aunque las mesas se quieran hacer redondas, los círculos nunca son perfectos, y el rey surge de entre los elegidos para dominar las voluntades de sus súbditos. Pero los reyes también caen y normalmente a manos de sus más cercanos admiradores y vasallos («tu quoque fili mi«, que diría Julio César). ¿Y qué ocurre con los daños colaterales? Aquí recae lo que es, seguramente, el ancla temática y la paradoja de esta novela. ¿Qué pasa con aquellos chavales corrientes de colegios e institutos que no se meten con nadie, que empiezan a despuntar en habilidades varias y que únicamente desean pasar lo más desapercibidamente posible en una etapa de gruesa marejada hormonal? Pues que por medio del acoso, la burla, la intimidación, el menosprecio y el ostracismo se rompen prometedoras carreras, se truncan ideales, se ocultan sentimientos, se lastran ilusiones, se cercenan sonrisas y se generan individuos inestables; sí, de esos que entran en un instituto con un fusil de asalto y acaban con la vida de sus compañeros y profesores. No en todos los casos, pero la causa/efecto de las actitudes de ciertos abusones profesionales tiene un coste muy alto para la sociedad. Y más, como es en el presente cuento de Jackson Bellami, cuando los garantes del orden y la disciplina; los profesores, están del todo superados por este fenómeno y, más aún, con el beneplácito de unos padres que defienden a sus hijos por encima de instituciones y reglamentos. «Son solo juegos de niños», dice el dicho popular, pero que no nos engañen sus tempranas edades, dentro de cada niño se esconde un tirano en potencia (El señor de las moscas, William Golding, 1954; Battle Royal, Koushun Takami, 1999; Rabia, Stephen King, 1977; Los chicos del maíz, Stephen King, 1978 o ¿Quién puede matar a un niño?, Narciso Ibáñez Serrador, 1976).
1101978068_univ_lsr_xl.jpgMichael merecía morir (#MMM) transita por la senda de la novela juvenil por su mensaje, su tono, su sencillez gramatical y su cercanía con la problemática que expone y ataca. La voz en las conversaciones de los jóvenes protagonistas, las referencias musicales, cinematográficas, de moda, de gustos, de aficiones, etc casan mejor con un sector de lectores más afines a estos postulados que, por edad, a los más lejanos a las circunstancias personales y sentimentales que asaetean a los protagonistas. Jackson Bellami, tiene varias virtudes, una de ellas es la composición poética y la funcionalidad y brío en las conversaciones de sus personajes. En una obra coral como la presente, todos ellos, equilibran su peso, su carácter, su espacio y su razonamiento interno. Pero por encima de todos ellos y, fagocitando incluso al propio protagonista, descubrimos el gran hallazgo y la piedra angular del libro. Un personaje que tardaremos en olvidar por ser el alma de la obra (de teatro también). Para ello recordamos la historia de Lot y su familia. En Sodoma y Gomorra, (Greenwood) cuando el Señor, no pudiendo ya soportar las peores acciones de los hombres, les dijo a Lot y a su familia que huyeran, porque esas ciudades estaban a punto de ser destruidas. “Escapa por tu vida”, dijo el Señor, “no mires tras de ti… escapa al monte, no sea que perezcas” (Génesis 19:17). La familia huyó, pero la mujer de Lot miró hacia atrás y Dios la convirtió en una estatua de sal. Para ella no era suficiente con salvarse, en el fondo sentía lástima por unos compañeros que no pudo salvar. Nuestro personaje preferido, pudo marcharse con su felicidad, su buenismo y su dulzura, pero decidió quedarse y mirar hacia atrás, pero La Corte no perdona y lo convirtió en sal. 
El autor también deja un mensaje claro de superación de los problemas, de comunión de las personas y de su entorno, de lucha por los ideales, por los deseos más íntimos erradicando los males que intentan derribarlos. Deja espacio también para la expiación y la redención de los pecados, para las segundas oportunidades, para la entrega desinteresada y para el perdón. Si nos fijamos, al igual que en su anterior obra donde las tornas cambiaban a mitad de lectura, en la presente ocurre algo parecido. Lo que empieza con un thriller policíaco (recordemos a Hamlet y su final. No spoilers) de averiguar quién es el asesino, se va transformando en algo distinto (que dividirá a los lectores, los riesgos se pagan). La novela va recogiendo tintes más reivindicativos y justicieros. La espada de Damocles pende de un hilo de crin de caballo como cuenta la leyenda griega y puede caer sobre el que se crea con más derecho a disfrutar de un trono que nunca le ha pertenecido. Las autoridades policiales, su peso en la trama y las líneas de investigación de los primeros capítulos van dejando paso a un universo mucho más complejo, moralista y personal. Jackson Bellami juega sus cartas en varios planos. ¿Merecía Michael Foley morir como necesidad para la salvación de una causa más grande? El Cluedo ha empezado señora Fletcher.
Joffrey Baratheon fue envenenado y despojado del Trono de hierro. Michael Foley correrá idéntico destino. Sus vasallos ocultan terribles secretos que si salen a la luz acabarían con sus prebendas sociales. Todos son sospechosos en La Corte. Mientras tanto, un bufón bondadoso y entrañable, cautivará al lector con su música de laúd. Querido asesino Bellami, Mamma mía!, here we go again. El rey ha muerto. ¡Viva el rey!

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EL TIEMPO ESTÁ PRÓXIMO – NOEL PÉREZ BREY – EDITORIAL TANDAIA, 2018.

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TÍTULO: EL TIEMPO ESTÁ PRÓXIMO

AUTOR: NOEL PÉREZ BREY – TWITTER – FACEBOOK – WEB

EDITORIAL: EDITORIAL TANDAIA – WEB

PÁGINAS: 146

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Los personajes de estos relatos no solo afrontan la completa ruptura de su realidad cotidiana, sino también la soledad y la incertidumbre que esa nueva existencia conlleva. Ante esta fractura, trazada desde las diferentes edades de los protagonistas, los personajes encaran su inevitable situación a través del enfrentamiento, la inseguridad, la renuncia, la resignación de la derrota aceptada. Sin embargo, aunque cada uno de ellos resurja culpable o redimido de su apocalipsis personal, la estructura circular de estos cuentos sugiere un daño tan ineludible para los protagonistas como próximo para el resto de personajes, e incluso para el lector mismo a su vez, arrastrado a formar parte de las diferentes historias que la obra le presenta.

– AUTOR –

Nacido en Toledo, el 17 de marzo de 1979. Licenciado en Administración y Dirección de Empresas y Graduado Superior en Gestión Internacional, comienza a trabajar como administrativo-contable en una sociedad promotora de su región. Apenas un año más tarde, y mientras permanece en dicho puesto, se matricula en Filología Hispánica. Poco tiempo después se desplaza a Vigo. Allí continúa sus estudios en Filología y, tras un breve período como vendedor de libros a domicilio, empieza a trabajar como operador de telemarketing. Siquiera se había establecido en la ciudad cuando resulta finalista en el I Certamen Literario Apoloybaco (Sevilla, 2006).
Pasados unos meses, entra a trabajar como administrativo-contable en una empresa distribuidora de hielo cercana a Vigo. Compagina el empleo con sus estudios de Filología Hispánica y, ese mismo año, es incluido en la selección de relatos El cuento, por favor (Ediciones y Talleres de Escritura Creativa Fuentetaja, Madrid, 2007). A comienzos del año siguiente, recibe el primer premio de narrativa en el Iparraguirre Saria de 2008, y el relato ganador es posteriormente publicado por la editorial Bermingham en su colección Noray (Donostia-San Sebastian, 2009). A partir de entonces, sus cuentos aparecen en distintas revistas literarias y, más adelante, obtiene un accésit en el VII Concurso de Relatos «Cuentos junto a la laguna» (Zaragoza, 2011). Una vez conseguida su licenciatura en Filología Hispánica, se traslada a Delft (Países Bajos), donde reside hasta el momento.
En 2013 es seleccionado en la «I Convocatoria a Colaboradores» de la revista Literatosis, editada en Montevideo,  como uno de los textos destacados en su calidad por la comisión organizadora. Ese mismo año, resulta elegido como uno de los Talentos 2013 por el periódico El País. Ha sido también galardonado con el tercer premio en el XI Concurso de Relato Breve del Museo Arqueológico de Córdoba (Córdoba, 2014) y, recientemente, ha resultado finalista en el I Concurso de relatos breves Enrique Gallud Jardiel (Alicante, 2016). En la actualidad, además de realizar traducciones y artículos sobre las cuestiones más diversas para diferentes portales de internet,  dirige la Revista Literaria Visor, publicación en castellano especializada en los distintos aspectos de la narración corta y prepara su primera novela.

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A aquellos lectores amantes del riesgo narrativo, de la originalidad de planteamientos, de la valentía de los autores, de los discursos en caminos no trillados y de los personajes expuestos al límite de la cordura, que arrastran con ellos al lector en una vía de sentido único. Esta obra es para los amantes de las cápsulas concentradas de mensajes potentes que originan caldos sabrosos de ingredientes de lo más variopinto. Una cayena mezclada en su justa medida hace apretar los dientes durante la lectura y entender la medida de la negrura que habita en ciertas almas perdidas.

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A los lectores más clásicos, ortodoxos y menos versátiles. A los que las aventuras las prefieren realizar sobre las rodadas de otros caminantes y no se quieren aventurar en la frondosidad de lo desconocido. Noel Pérez Brey ejerce de maestro de ceremonias de un «desconcierto» hecho a su medida del que no todos tendrán el oído aguzado para bajar al barro y enfrentarse a sus propios fantasmas.

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«Pronto anochecería. Ernest apuró la cerveza y, sin apenas moverse del asiento, cogió otra lata del frigorífico. Bebió, con los ojos atentos a la calle. No sabía cuanto tiempo llevaba esperando. Se restregó los ojos con la manga del pijama, bostezando, estirándose de la silla, y después se levantó y enderezó la espalda. Sujetó la escopeta sobre los hombros con ambos brazos, y giró el tronco a un lado y a otro, luego, murmurando entre dientes, se volvió a sentar. Entonces, al fondo de la calle, apreció un chico que caminaba en dirección a su casa. Y de inmediato, Ernest reconoció a aquel malnacido».

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Hoy traemos a reseñar lo que es, seguramente, una de las mejores rarezas que ha caído en nuestras manos en lo últimos tiempos. Noel Pérez Brey, con apellido de expresidente y de aspecto facial muy parecido al también escritor de lo oscuro Joe Hill, nos trae un trampantojo narrativo, una furia apocalíptica interior, un rugir de tripas en ayunas que tratan de morder cual Carpanta famélico a todos los que se acercan a sus páginas. Sin pudor, sin medida y sin pedir perdón el autor nos bosqueja una cegadora posmodernidad que asusta no por lo escabroso o escatológico de sus escenas, si no por lo que se desprende de las mismas. La misma locura hace cola en el supermercado de la esquina para, en un sorteo azaroso, darle un empellón al que menos se lo espera.
El libro comienza con una portada que el lector en general, sin entrar en el contenido de la obra, calificará de anodina. Entrando en su posible significado, aunque será el autor el más indicado para darnos una respuesta a sus intenciones de puesta en escena, observamos a nueve individuos que coinciden en cantidad con el número de relatos de la presente obra. Vemos un lugar atemporal, gris, urbano y aséptico, donde los mencionados nueve personajes se mueven en una única dirección, embebidos en su cotidianidad, carente de lógica, orden y concierto. Estas nueve almas se dirigen, seguramente, hacia un lugar agreste, indefinido, hostil, impúdico, quizás apocalíptico. Hablamos de nueve, pero podrían ser diez; un carrito de bebé es empujado por un padre. En esta platea ni los más libres de pecado estarán fuera del alcance de ser devorados por una sociedad que exige cada vez más sacrificios para sobrevivir, enfrentando a los individuos desnortados, acomplejados y manipulados a una suerte de piélago bullente de entelequias, disquisiciones vagas y discursos caducos.
1_lofAYgwySfrynQb_yE3Eqg.jpegNoel Pérez Brey aterriza sin escalas en un terreno casi desconocido a bordo de su Apolo 11 particular. Es el relato o el cuento el que, en muchas ocasiones, no ha sabido reivindicarse. Vilipendiado por pensarse que se circunscribe, únicamente, a aquellos autores que no han sabido o no han podido llegar al sagrado mundo de la novela, pero que por el camino han querido dejar su impronta y su pensamiento en unas cuantas páginas, no muchas. En cambio, los hercúleos y pantagruélicos volúmenes de cientos de páginas han sido adorados como si el peso afectase al contenido. Es precisamente en la magia de la idea, de la concreción narrativa, de la apuesta por lo directo y vertebrador, lo que hace del cuento o relato su acierto. En el imaginario colectivo siempre se encuentran en lo más alto los cuentos de Andersen, Perrault o los hermanos Grimm, entre otros; y es justamente allí, en ese espacio maleable de apariencia inocente e infantil pero con un esqueleto de moraleja cruel, visceral, grotesca y fuertemente didáctica donde se encuentra el lugar en el que varias generaciones han forjado sus sueños, han despejado sus miedos y han sido avisados del carroñero mundo de la edad adulta. Pero no solamente ahí quedaría el encanto, el interés y el renombre de esta modalidad narrativa; ¿Qué sería del atento del lector si le privásemos de La caída de casa Usher de Edgar Allan Poe, de La metamorfosis de Franz Kafka, de La llamada de Cthulhu de H.P. Lovecraft, de La tristeza de Anton Chejov, de El capote de Nikolai Gogol, de A la deriva de Horacio Quiroga, de La lotería de Shirley Jackson, de Los muertos de James Joyce, de La balsa de Stephen King o de No hay camino al paraíso de Charles Bukowski? La medida, la dificultad y la trascendencia del relato es única y personal y no debe entrar en colisión con otras obras de mayor extensión. Al igual que un enfermero ama su profesión y no quiere ser médico. Cada mochuelo a su olivo y Dios en la de todos.
Olvido-voluntario-¿se-puede-olvidar-queriendo-680x377.pngDesde Forolibro siempre hemos reflexionado sobre la gran dificultad de las obras publicadas en forma de relatos o cuentos. Mientras la lectura de una novela será olvidada por el lector, casi siempre dejará un poso de al menos un par de líneas de la trama, aunque pasen muchos años o sea soterrada en la memoria por lecturas más afines. La dificultad de la colección de relatos radica en que la propia estructura narrativa hace que el lector se introduzca por un espacio tan breve de tiempo en él, que cuando va entrando en calor finaliza la lectura para volver a realizar el mismo proceso de nuevo. Esto ocasiona que la atención de deslavace y se disuelva; pasa también con una batería de chistes, con los capítulos de series de final cerrado, etc. La lectura deja un sabor tan múltiple, una orgía de ideas tan nebulosa que, en ocasiones, como hemos hecho algunos, subrayamos a lápiz en algunas colecciones de relatos clásicos de varios autores, cuáles nos han gustado más. Pero Noel guarda un pequeño as en la manga. Pequeño según se mire. Aquí no se trata se individualizar por escrito fogonazos que le dan a un escritor en puntos y apartes. Aquí tenemos un hilo, que no se deja ver claramente, pero que acompaña todos los relatos de principio a final de la lectura. Una conducción que permite el nexo de unión entre realidades aparentemente diferentes pero como ya verán, o mejor dicho, leerán, dota a toda la obra de una cabalgadura con un fin y un destino medido, tasado y organizado. Descubran de lo que hablamos, ahí, repetimos, está la clave de esta obra.
2b7a4b491a173d4e1a7ba3624b9a6dfeRespecto a la temática de los relatos y al propio estilo del autor, y relacionado con lo mencionado anteriormente, es mejor no adentrarnos en profundidad, será mejor que el lector sea el que lo descubra. El tiempo está próximo no busca tematizar y uniformar sus relatos de un mismo discurso. No son de terror, pero lo hay, no son de ciencia-ficción, pero la encuentra, no son negros, pero hay negrura. En este compendio imaginativo de almas perdidas, sueños frustrados, maquinaria mental que no funciona correctamente, individuos alienados, perdidos, sometidos, displicentes y agónicos, se mueve el autor desde su atalaya contemporánea para ofrecernos un menú largo y estrecho, metafórico, luctuoso de llanto espiritual y encharcado de las huellas que deja la confrontación entre las rarezas, la heterodoxia y las escenas que, siendo corrientes, se tratan con realismo y dureza a partes iguales. La mortalidad que hace humanos a los personajes, también les hace responsables de sus destinos.
Marcel Proust nos habló de su magdalena personal para adentrarnos en su memoria olfativa de la niñez, a la que todos volvemos periódicamente para sentirnos seguros dándole sentido a esta vida de sinsabores. Noel Pérez Brey nos esconde la magdalena y no nos la devolverá hasta que transitemos por sus nueve círculos del infierno de Dante. A las puertas del paraíso, puede, con suerte, que nos deje marchar en paz. Mientras tanto, seremos esclavos de sus designios.

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RED DE SOMBRAS – ÁUREA L. LAMELA (ESSTUDIO EDICIONES, 2018).

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TÍTULO: RED DE SOMBRAS

AUTORA: ÁUREA L. LAMELA – FACEBOOK 

EDITORIAL: ESSTUDIO EDICIONES – WEB

PÁGINAS: 567

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

El psicólogo Rafael Parga, imputado en la Operación Oliver por una supuesta retirada irregular de niños a sus padres biológicos, aparece muerto en su consulta con una nota de suicidio. Seis meses después, el juez que le imputó ingresa en la UCI y muere tras una complicación médica. Nada más tienen en común estas dos muertes; pero la forense Archer, a cargo de las autopsias, comienza a dudar de las causas atribuidas en un principio, dando pie a que se inicie una investigación policial del inspector Zalo Alonso. Su mujer, aficionada a la novela policíaca, tendrá mucho que opinar; pero la ciudad oculta una maraña de vínculos y relaciones que tanto aclaran como confunden la verdad. De fondo, una pregunta: ¿Justicia o venganza?

– AUTORA –

Áurea L. Lamela (Lugo, 1959) es psiquiatra y escribe novelas policíacas. Es autora de tres novelas: Nadie Sabía (2012), Buena gente (2014) y Sin criterio (2016). Se desarrollan en una ciudad de provincias tan apacible desde fuera como convulsa por dentro. En una ciudad como esta, la autora ejerce su profesión y colabora ocasionalmente en diferentes medios con ensayos y relatos. Red de sombras es la cuarta novela que publica.

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– GUSTARÁarrow-145786__340

A los amantes de la novela negra clásica pero adaptada a los nuevos tiempos. El arquetipo del detective privado de Chicago parado en una esquina bajo el foco de una mortecina farola, con el sombrero de ala tapándole la mitad de la cara y el cuello de la gabardina subido mientras fuma un extinto pitillo aquí no juega en esta liga. Aquí estamos en Lugo y, al igual que Pablo Escobar no es Sito Miñanco, en esta obra el juego policíaco patrio se mueve con otro reglamento, pero con una fuerza interior muy poderosa. Gustará también a aquellos que disfrutan siendo absorbidos por tramas basadas en hechos cotidianos de una realidad que asusta asaltándonos en cada telediario.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los amantes de la novela de narrativa contemporánea más «blandita» y poco juguetona. A los que les ganan la hipertrofia de las redundancias y circunloquios barrocos de extensas reflexiones y descripciones. Tampoco es recomendable para aquellos que prefieren no saber que en casa del vecino se pueden estar produciendo los más sórdidos actos de inmundicia y se ponen tapones para dormir mejor. Cuando la realidad te golpea en cada esquina algunos prefieren mirar en otra dirección. Aunque las direcciones se empiezan a terminar y el cielo no ofrece las respuestas que queremos.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

«Deva se preguntaba cuando acabaría de pagar la deuda. Mientras tanto, en ese club, como en muchos otros, un sinfín de hombres acudían todas las noches a comprar sexo. Ella, como muchas otras en toda esa red de locales, los recibía. Muchos estaban casados o tenían pareja formal, e iban a comprar lo que a su pareja no le podían pedir. También comprobó enseguida que los de más edad solían ir solo a tomar una copa y después daban rienda suelta a la consumación de sus fantasías. Los jóvenes iban casi siempre en grupo o a celebrar cumpleaños, despedidas de soltero o a hacer un brindis de complicidad masculina en esa forma indolente de entender el sexo con las mujeres. Sus juguetes por unas horas hechos carne, sin otra voluntad que la de obedecer o satisfacer cualquier capricho».

– RESEÑAletter-576242__340.png

Hoy traemos a la primera línea de trincheras de las reseñas literarias a Áurea L. Lamela y su último éxito, Red de Sombras. La nueva investigación del inspector Zalo Alonso y la forense Carmela Archer. Un compendio muy medido entre agilidad y profundidad narrativa, con notas muy pegadas a la realidad que nos toca vivir sin necesidad de recursos y escenarios anglosajones en la creación de una novela personal, valiente, veraz e identificable. Ya lo dijo la autora más grande en estas lides. «La mejor receta para la novela policíaca: el detective no debe saber nunca más que el lector». Agatha Christie reina indiscutible de la materia conocía perfectamente los resortes de un género que, siendo masculino en sus inicios, como las mayor parte de la literatura mundial, se fue abriendo al mundo femenino a partir del siglo XIX. En la década de los cincuenta del siglo XX fue la recién acuñada Novela Negra, definida así por Raymond Chandler, la que copaba las plumas masculinas,  aunque se abría un universo paralelo que es ahora, en pleno siglo XXI, donde ha estallado definitivamente. Desde la propia Agatha Christie, Philip Dorothy James, Susan Hill, Anne Perry, Donna Leon, Patricia Highsmith, Mary Higgins Clark hasta las actuales escritoras suecas Assa Larsson o Camilla Lackbert. En nuestro país contamos con la pluma de, entre otras muchas, María Oruña, Alicia Gimenez Barlett, Eva García Sáenz de Urturi o Reyes Calderón. Y, ya en la cumbre, Dolores Redondo, premio Planeta 2016 y autora de la celebradísima trilogía de El Baztán. Esperemos que esta larga lista sea engrosada en breve por Áurea L. Lamela, méritos no le faltan.
9789504916116.jpgEn líneas generales, la mirada femenina aporta, a un género tradicionalmente masculino, una sagacidad gatuna, un gusto por el detalle, una composición de personajes complejos, equilibrados, funcionales y texturizados. Podemos volver a la composición literaria de Agatha Christie para observar que el juego de personajes es fundamental. Si cogemos al azar una de sus obras como puede ser Asesinato en el Orient Express, vemos que el funcionamiento narrativo no se queda únicamente en la caza del gato y el ratón si no que es precisamente la metodología de la mente independiente y particular de cada personaje lo que crea la atmósfera que, con precisión quirúrgica, va desgranando sus motivaciones hasta que, en un gran zafarrancho final, llega la tan ansiada explicación. Dicha explicación vale lo que valen sus antecedentes. Sin una excelente puesta en escena narrativa el desenlace de cualquier misterio no tendrá interés. Al lector no le basta saber quién es el «malo» o el «asesino» de turno, si no que va más allá. Quiere conocer los entresijos de sus historias personales, sus motivaciones más íntimas y sus deseos más inconfesables; sin esto, la vacuidad de la novela queda al descubierto, siendo una de las causas por las que muchas de ellas se quedan por el camino en los borradores de las editoriales. Un lector hábil reconoce cuando se la intentan colar con rocambolescas situaciones de personajes planos para alcanzar conclusiones pueriles y desconcertantes. Aquí, al contrario, Áurea L. Lamela, saca artesanía de gremio medieval, oficio, entrega, gusto, refinamiento, denuncia, crueldad y mala leche. Del cóctel, que como la venganza ha de servirse frío, nace la presente obra. Por si se nos olvida al final, ya lo decimos aquí, léanla, como entretenimiento unos, como algo más otros, pero léanla.
AEX1902P20F3.JPGLugo, ciudad amurallada, cruce de caminos xacobeos, tierra de viajeros, ruta primitiva de gentes, historias, ritos, folclores y leyendas. Ya en un presente cosmopolita y extra muros, la autora derrocha conocimiento, cariño y reivindicaciones varias en una ciudad de gente acogedora y tradiciones ancestrales, pero también de silencios rotos en el tiempo. Demudan colores acrisolados que en la calma nocturna se tornan rencillas, venganzas, inquinas y soberbias ansias de personajes sin alma ni piedad. En este juego se tendrán que mover los ya conocidos investigadores de la autora para desentrañar una trama enmarañada de llantos, sacrificios y hogueras inquisitoriales de los que hacen daño y no miran a quien.
142271-600-338.jpgRed de sombras cabalga turbulentamente en la actualidad como platea narrativa, pero contiene también un entreacto pasado (2003) que es puramente desasosegante, implacable y crudo. Ya lo verán, no anticipemos nada, pero ya comprobarán cómo en apenas un par de hojas perfiladas en varios momentos del libro, el aliento se les congelará al contemplar el plano gráfico más cruel de la esclavitud del siglo XXI. La presente novela nos recuerda a golpe de titular trazas de Falso culpable (Alfred Hitchcock, 1956), e irrumpe en la desmemoria cotidiana de la burocracia y de los infinitos procedimientos judiciales con su correspondiente reguero de damnificados que deja por el camino. Es fácil encontrar en el debate nacional actual voces que abogan por acortar la prisión provisional a espera de juicio, ya que en vez que cumplir con su razonamiento jurídico, para lo que realmente sirve es para cumplir parte de la pena futura. Incluso ya está tomando un calado formalista con noticias como la siguiente: AQUÍ (El Tribunal Constitucional se inclina por indemnizar a todos los presos preventivos absueltos). En un sistema jurídico tan garantista como el español que no va acompañado de medidas presupuestarias ni recursos humanos suficientes para agilizar y poner al día tan ingente «monstruo» jurídico, son muchos los investigados (antes, imputados) que ven dilatados sus procedimientos llegando, en ocasiones, a no poder soportar la presión, tomando la vía rápida de quitarse de en medio, haciendo así desaparecer el problema para siempre. También y parcialmente relacionado con lo anterior tenemos asuntos turbios relacionados con el ya acuñado término de Los bebés robados. Procedimiento inmoral ejecutado principalmente en la etapa franquista (aunque viniendo de mucho más atrás) de como la esferas de poder entretejieron, una vez más, sus porfiadoras garras para hacerse con lo que por naturaleza no estaba al alcance de su bruñido bolsillo. Madres solteras o parejas con escasos recursos económicos eran engañadas (incluso falseando certificados de parto con resultado de muerte) para entregar a sus pequeños retoños a acaudaladas parejas del Régimen a las que Dios no les había sonreído con la gracia del don de la fertilidad. Las lágrimas de una madre eran las sonrisas de otra. Y, de por medio, un niño apartado para siempre de su familia y de sus raíces.
Teseo-y-el-Minotauro.jpgAriadna, hija del rey Minos, es quien ayuda al héroe Teseo a salir de un laberinto donde habitaba el Minotauro. A través de este hilo, Teseo pudo regresar victorioso y vencer al Minotauro, símbolo de sus debilidades y de su propia ignorancia, conquistando así la luz de la sabiduría. El hilo de Ariadna es símbolo del lazo que une las cosas, aquello que vincula nuestro pasado con el presente, lo eterno con lo pasajero. Es la riqueza de la experiencia de quien transita por muchos caminos hasta que encuentra el verdadero que le hace ver la luz. Valga la presente metáfora para contextualizar esta obra de Áurea L. Lamela. La autora nos aventura su libre albedrío por callejas que desembocan en otras más pequeñas plagadas de misterios insondables que prefieren vivir en su propia endogamia antes que dejar pasar algún taquígrafo a través de ellas. Los ya conocidos protagonistas y «héroes» de esta dramática fábula contemporánea intentarán esclarecer la materia para derribar el endeble castillo de naipes de intereses ponzoñosos en los que está cimentada (con principios de aluminosis) toda la caterva de malnacidos que pueblan los más oscuros antros y las más altas moquetas recién aspiradas. Red de sombras pega duro y no espera a ganar a los puntos, busca el KO en tres asaltos, ni uno más.
Áurea L. Lamela despliega un ejercicio estilístico de medalla olímpica ante sus jueces/lectores. Nada sobra en su escenografía. Es ágil cuando se le pide y reflexiva cuando toca. No hace prisioneros, ejecutando sin compasión los temores más incorregibles en sus páginas. Al pan, pan y al vino, vino, que diría aquel. De prosa cercana, callejera, certera, bregada en el fragor del aroma del caldo gallego que emana los misterios más íntimos e inconfesables de cada casa. Tiene coletazos del noir estadounidensedestrezas de irreverencia de Pérez Reverte o de Vázquez Montalbán, realismo dickesiano en su lienzo, ambientación coral de Matilde Asensi… y mucho oficio tras las casi 600 páginas de esta obra.
Hágannos caso, si los Reyes Magos les han traído el enésimo bestseller anglosajón con una faja que lo iza al mismísimo trono de hierro, lo pueden desechar temporalmente (o definitivamente vía wallapop, si les diera el venazo) para entrar en esta red de sombras que les tragará vivos. Avisados están.

 

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DEL COLOR DEL OCÉANO – VIRGINIA D. KHER (EDITORIAL MUNDOPALABRAS, 2017).

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TÍTULO: DEL COLOR DEL OCÉANO.

AUTORA: VIRGINIA D. KHER – TWITTER  INSTAGRAM  FACEBOOK  WEB

EDITORIAL: MUNDOPALABRAS – WEB

PÁGINAS: 385.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Natalie vive inmersa en su trabajo, trata de expandir su negocio por los diferentes estados de USA. Una vida llena de ausencias, sacrificios y responsabilidades que no ha dejado mucho espacio para el amor. Sin embargo, en un momento nuestra protagonista se verá desbordada por una apasionante historia que la conducirá a un trayecto sin retorno.
El poder, la libertad, la traición y el glamour conforman un exquisito cóctel donde se ponen en juego los valores de la amistad, la pareja y la familia en mitad de un camino que no será siempre de rosas.
Una historia cargada de intensidad, que nos permitirá viajar a los años ochenta y el boom de la música heavy, a la vez que nos regala una mixtura de sensaciones y vivencias con unos personajes colmados de sentimientos, envueltos por los más salvajes y bellos acordes. Un mundo para ellos sumergido en un océano arriesgado e incierto.

 

– AUTORA–

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Virginia D. Kher nace a finales de los setenta en el barrio de Salamanca de Madrid; aunque se cría en el de Chamartín, donde vive gran parte de su adolescencia y juventud. Su pasión por la lectura comienza a los 13 años cuando su abuelo le presta un libro de su biblioteca. Todavía recuerda sus palabras: “Una casa sin libros es una casa sin alma, sin ventanas y con barrotes”. Él y más tarde su hermano le abrirían también las puertas al hermoso mundo de la música.
Gana su primer concurso de narración a los 13 años, y escribe a partir de entonces en prosa y verso durante otros cuantos, en secreto y como un hobby. Combina los estudios, el trabajo y la danza durante otro largo periodo de su vida. Más tarde sustituye las novelas policíacas, de misterio y amor por los libros de Macroeconomía, Estrategia y Sociología. Se especializa en Finanzas y trabaja durante 15 años para grandes multinacionales. Concluye sus estudios en el 2008 con un Máster MBA que cursa en la Universidad Europea de Madrid.
Sus pilares: la familia y la amistad. Sus pasiones: viajar, leer, escribir y la música. Se retira del mundo para crear uno nuevo, cuando en un rincón de su casa, sobre un escritorio viejo (que adora), desliza los dedos sobre el teclado sin ver pasar las horas, y nacen maravillosas historias donde sus personajes cobran vida.

 

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A los lectores de novela romántica (rosa), pero también a aquellos que poseen un alma ochentera y quieren revivir todo lo que en aquella década de cambio e irreverencia se fraguó, principalmente, en el apartado artístico/musical. Esta novela será del agrado de quienes entienden la novela de amoríos como contexto de otras aventuras y desventuras paralelas a la trama troncal y no solamente como excusa de besos dados o «robados» el postales otoñales.

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A los detractores de la novela rosa. Si lo tuyo no son los encuentros y desencuentros de personajes que buscando su camino se desdibujan en los ojos de otros individuos, este no es tu libro. Por supuesto, si tus gustos musicales están atrapados en operación triunfo, en el reguetón, en el trap o en los cuarenta principales, puede que no saborees todas las notas de estas páginas con el deleite y la admiración por una década que dejó en muchos unos posos muy profundos.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

«Si me hubieran preguntado hace unos meses cuáles serían mis planes para un viernes como el de hoy, jamás, ni en el mejor de mis más creativos sueños, hubiera podido imaginar que me vería en una situación como esta. Esperando, en el hotel donde pasé gran parte de mi infancia, a un hombre que consigue desmoronarme en mil pedacitos cada vez que me mira con esos ojos tan abisales. Del color del océano, mirada confinada de una belleza que me embruja y me atrapa hasta sus lejanas profundidades. Un hombre que es capaz de traducir mis pensamientos sin que abra la boca y que transmite una paz envolvente con su sonrisa y su voz».

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Del color del océano de Virginia D. Kher es una novela romántica pero con algo más. En toda novela romántica normalmente existen cuatro fases. La primera es la previa al encuentro de los protagonistas y al romance propiamente dicho, donde se exponen los perfiles de cada uno, su vida personal, laboral, familiar, sus miedos, anhelos, etc. La segunda es el propio encuentro, que tendrá varios grados de casualidad, de profundidad y de temporalidad. El tercer momento es en el que surgen los problemas de pareja de distinta índole: terceras personas en la relación, aventuras cinematográficas, enfermedades, etc. Y, por último, la tan deseada conclusión donde todos los caminos confluirán en la supervivencia de la pareja o en su disolución. Una singladura al estilo de la canción La fuerza del destino, Mecano, 1988.
La gran proliferación que está teniendo en los últimos tiempos la novela romántica (aunque mejor llamarla rosa o erótica por no confundirla con el auténtico romanticismo literario de finales del XVIII y principios del XIX) ha pegado aún más fuerte con la gran explosión literaria y cinematográfica de las 50 sombras de Grey. Fenómeno igualable al que tuvo Instinto básico en los noventa, Nueve semana y media en los ochenta o El último tango en París en los setenta. En la cúspide del origen del género podemos incluir, muy resumidamente, a Orgullo y prejuicio (1813), escrito por Jane Austen, Cumbres Borrascosas (1847), de Emily Brontë o Jane Eyre (1847), de Charlotte Brontë, que son consideradas como las primeras novelas románticas, aunque por su complejidad de pasajes, emociones y trazos históricos se alejan notablemente de las, en ocasiones, simplistas y monotemáticas novelas rosas actuales.
652316_640px.jpgLo que hace curiosamente original a la presente novela son los roles y perfiles de los protagonistas. Tradicionalmente el hombre ha representado en este tipo de obras los puestos de dirección empresarial, de altos cargos políticos, de acaudalados nobles de buena familia, etc. Mientras tanto, la mujer ha ocupado el puesto de la inocencia, la debilidad o la mojigatería, aunque no en todos los casos, por supuesto. Siempre hay ejemplos de romances entre un mozo de caballerizas y una potentada y ricachona divorciada o de mujeres que han dado el combate por respuesta a sus supuestos protectores varones. Aquí tenemos los ejemplos de la Lolita de Nabokov, de Jodie Foster en Taxi Driver, de Natalie Portman en Léon (El profesional), de Anne Bancroft en El graduado o de Meryl Streep doblegando al indómito Clint Eastwood en Los puentos de Madison. En Del color del océano el cliché leva anclas y se dirige a un continente aún por explorar. El chico encuentra a chica o viceversa tiene una vertiente original en esta novela. El chico es un heavy ochentero que ejerce su vocación como el mercado y su público le van permitiendo, pero que al revés de lo esperado, la personalidad del protagonista masculino no es la del consabido «sexo, drogas y rock & roll» y esto le dará un curioso perfil narrativo a la formación de la pareja. En contraste, tenemos al personaje femenino que, ungido en la lógica aplastante del mundo empresarial, capea el temporal como puede en un mundo del que en ocasiones reniega, ya que en su interior se halla un alma libertina, hippie y exploradora. Bajo la piel del escudo que muestran ambos al exterior se encuentran las antípodas de sus personalidades. De este laberíntico Tangram con infinitas soluciones, tendrán que optar por la suya propia, la que más les haga sintonizar con sus caminos.
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Todo esto en un contexto muy interesante; la música rock y heavy de los años ochenta con Los Ángeles como contexto geográfico. Qué mejor que una de las ciudades más revolucionadas, transgresoras y peligrosas de la década de los ochenta para ser el marco que imante las andanzas de dos personajes en vías de desencadenarse. Aunque esta ciudad albergó en 1984 los Juegos Olímpicos, no obtuvo el impulso económico y social que se le presuponen a estos eventos internacionales, ya que los índices de criminalidad no dejaron de incrementarse: pugnas entre las pandillas y bandas por el  territorio, la permeabilidad de la juventud con las drogas (y en concreto al crack), la desoladora crisis económica y los disturbios sociales que tuvieron su momento más álgido con el apeamiento del taxista Rodney King en 1991. Del 29 de abril al 4 de mayo Los Ángeles fue casi un territorio de guerra. 
Pero Del color del océano no es solo novela romántica al cien por cien, ya que sus protagonistas no se dedican a dar únicamente largos paseos a la luz de la luna, a cenar con velas o a retozar en la alcoba a cámara lenta y con música de saxofón de fondo. La trama nos llevará más lejos, seremos testigos de muertes aún no resueltas, de líos y corrupciones financieras que se entretejerán con varias ramificaciones poniendo a prueba la reciente relación iniciada entre la nueva pareja. Es precisamente esta aventura dramática la que le da un brío de suspense bien integrado a la narración, no quedándose así en una simple pieza que se hubiera apagado antes de tiempo. 
El nuevo libro que hoy traemos de Virginia D. Kher es un trabajo muy bien referenciado, de prosa sencilla, vivaracha, con escenas que buscan el realismo y la acción cotidiana sin caer en circunloquios vacuos ni densidades expositivas irrelevantes. Esta obra nos trae una época de la que tanto se ha escrito y hablado. Su influencia ha sido muy notable y todavía sigue muy viva treinta años después. Allí se fijaron unas composiciones originales en mucho campos, desde la música, al cine, la moda, la iconografía contemporánea en anuncios, logos y objetos de culto. El vinilo y el colorete vuelven. Mientras el progreso simplifica los procesos creativos y el desmelene, siempre hay un grupo de irreductibles nostálgicos que no se olvidan de todo lo que allí se creó. Y esta autora, nos tememos, que aún no se ha quitado las hombreras ni piensa apagar su cardado walkman.
P.D. La ilustración de la portada del libro es un original de Dori Agudo. Si os gusta su obra podéis visitarla en su web personal.
P.D.2 Los melómanos tienen un gran banquete en las páginas 383-385.

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PASTO DE LAS LLAMAS (LA SENDA DE LOS HÉROES I) – MIGUEL ÁNGEL PUERTA – (LETRAME EDITORIAL, 2017)

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TÍTULO: PASTO DE LAS LLAMAS (LA SENDA DE LOS HÉROES I).

AUTOR: MIGUEL ÁNGEL PUERTA – TWITTER – FACEBOOK – INSTAGRAM 

EDITORIAL: LETRAME – WEB

PÁGINAS: 613.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Elfos, enanos y humanos defendieron el Reino de la Lanza Negra por siglos ante los continuos ataques de las huestes de las Sombras. Tras dos guerras devastadoras, elfos y enanos vieron mermado considerablemente su número y no tuvieron más remedio que dejar el Reino en manos de los humanos. La mayoría de los elfos volvieron a su hogar más allá del Mundo Conocido y los enanos se refugiaron en sus preciadas montañas o se aventuraron a explorar nuevas tierras buscando llenar sus bolsas con innumerables riquezas.
En la actualidad, un Rey mezquino gobierna el Reino de la Lanza Negra. Los impuestos a los que somete Deledon a sus súbditos son abusivos, las defensas del Reino son nulas y el descontento es generalizado. Este caos es aprovechado por un ser de las Sombras, un nigromante al que llaman el Amo, un ser que ha aparecido de la nada y que se propone unir, como ya hicieron en el pasado el Rey Vampiro y el Inmortal, a orcos, bárbaros, enanos de las Montañas del Yunque y cualquier otro malvado ser bajo su bandera para hacerse con la corona y sumir al mundo en una era de tinieblas.
La única esperanza del Reino son un puñado de héroes ya olvidados y otros nuevos forjados por las circunstancias. ¿Serán suficientes para impedir que el mal se extienda por toda Kaleida – Kan?

 

– AUTOR –

Miguel Ángel Puerta nació en 1975 en Alicante y se crió en Villajoyosa, donde reside actualmente. Es Licenciado en Criminología, Grafólogo judicial y posee el Título Propio en Detective Privado por la Universidad de Alicante. Apasionado lector y enamorado de la literatura fantástica, ha cumplido el sueño de su infancia de escribir una novela publicando Pasto de las llamas, el primer libro de su saga La senda de los héroes.

 

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Al lector desinhibido y abierto de mente que fantasea despierto blandiendo una espada invisible cuando va en el autobús con la ilusión volando a través de los ventanales. Será del interés de aquellos que disfrutan en un mundo de fantasía im(posible) con toques y trazas de originalidad, donde aunque se den cita los lugares comunes del género, también cohabitan curiosas sorpresas y cambios de registro. Los seguidores de las eternas luchas entre el bien y el mal con palaciegas e intrincadas políticas de aliados y enemigos aquí tendrán su punto de encuentro.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

Principalmente a dos tipos de lectores. En primer lugar a aquellos que gustándoles la fantasía épica huyen de sucesos heterodoxos y que se deslizan tangencialmente por los cánones establecidos de la fantasía clásica desde la mitología grecolatina a la nórdica. En segundo lugar a los que viven con los pies en la tierra y prefieren lecturas contemporáneas o históricas pero que se ciñan escrupulosamente al realismo literario y al devenir racional y reglamentario de los acontecimientos.

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«El Amo volvió a alzarse, esta vez apoyándose en su báculo, y se dirigió a la ventana. Se asomó por ella y vio, con sus cansados ojos, un paisaje desolado, una tierra estéril cubierta de cenizas y de árboles tan oscuros como una noche cerrada, cuyas ramas se retorcían formando sombras fantasmagóricas. Vio también a sus hombres afilando sus armas, cruzando las mismas en el campo de entrenamiento, construyendo arietes, carros… Todos ellos estaban ansiosos por entrar en combate, por conseguir una gloriosa victoria. Esa visión lo llenó de gozo».

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Hoy traemos a la primera línea de la trinchera de las reseñas literarias, Pasto de las llamas: La senda de los héroes I, primera parte de una saga de fantasía que es el sueño de infancia de su autor, Miguel Ángel Puerta. Es la fantasía el patio de recreo de la chavalería. Ahí corren, juegan, experimentan y fantasean con el mundo al que querrían pertenecer huyendo de la mundanidad que recorre sus responsables y regladas vidas colegiales y familiares. Escudarse en el reducto amurallado de la ficción siempre es una buena noticia. Son los niños que soñaron con dragones, lugares encantados, razas variopintas, espadas y brujerías, los que hoy nos traen todo aquello envuelto para regalo de lectores que compartieron con ellos los mismos patios de recreo y que lucharon encarnizadamente con espadas de madera y albornoces como túnicas de mago.
59a4450e748fbEl autor nos presenta un mundo en decadencia que nos recuerda a figuras como Robert Baratheon en Juego de Tronos, Denethor o Theoden (en su perfil poseído por Saruman) en El señor de los anillos o a Juan sin Tierra en Ivanhoe. Son ejemplos que detentan el poder sobre sus súbditos de manera férrea e implacable, pero que por su mezquindad, abandono, dejadez, mala gestión y aprovechamiento de su posición preferencial, han abocado a su pueblo a situaciones cruentas e insostenibles. Es justamente en estos momentos de debilidad gubernamental (en política contemporánea lo llamaríamos acciones populistas o salvapatrias) cuando en la lucha del desconcierto se alza una figura que, aprovechándose del río revuelto, consigue aglutinar a los detractores de un sistema arcaico, errado y autofagocitado de burocracias engordadas. Todo subyace en la metáfora de la peste negra que asoló Europa en el siglo XIV llevándose por delante a cerca de un tercio del total de la población. Son El Rey peste de Edgar Allan Poe, la reencarnación del mal de Randall Flagg de Stephen King, el Sauron «nigromante» de El Hobbit o la propia muerte de El séptimo sello de Ingmar Bergman. Nunca falta un gran maestre Pycelle, un littlefinger o un Grima (lengua de serpiente) para conspirar en las sombras con el objetivo de alzar a su amo al trono. Trono que creen les facilitará mayores cotas de poder, renombre y respetabilidad. En tiempos convulsos la oscuridad entreteje con mayor facilidad sus sombras entre los más débiles y crédulos.
la-torre-oscura.jpgEn toda épica hay una comunidad del anillo, unos goonies, un club de los perdedores o una alianza rebelde que lucha contra un enemigo que les supera en número o en fortaleza y, en ocasiones, en ambas facetas. Sauron, Los Fratelli, It o el Imperio, son ejemplos de todopoderosos malvados a los que hacer frente y Pasto de las llamas no podría ser un ejemplo menor. Aquí nos encontramos con un pequeño grupo de renegados que intentarán contrarrestar la funesta agresión que está ocasionando un malo malísimo que trastea como pez en el agua por un mundo en llamas que quiere terminar de incendiar para, posteriormente, en la calma de las cenizas, alzarse con el título de Dios emperador. En la presente obra se dan cita personajes principales y secundarios con varias localizaciones geográficas entre sus más de seiscientas páginas. Sin ser de una complejidad genealógica notable, sí hay que comentar que este libro debe leerse relativamente del tirón y con cierta atención y retentiva, ya que en caso contrario nos podríamos perder por algunos recovecos olvidando algunas de las relaciones entre los personajes. Aquí radica la grandiosidad de la fantasía. Mundos con mapas muy extensos requieren llenarlos de una nutrida fauna y flora perfectamente identificable, mensurable y reconocible. El autor además lía aún más la madeja narrativa al modificar el imaginario colectivo de las distintas razas que habitan su mundo. Tenemos enanos, elfos, humanos, brujas, magos, vampiros, etc, pero con alguna peculiaridad que hace que puedan saltar las alarmas a los canonistas más ortodoxos. Hay que dejarse seducir por el Reino de la Lanza Negra como un lugar original. Si bien todo es comparable con la biblia de El señor de los anillos, muchos autores como Stephen King, Andrzej Sapkowski. Patrick Rothfuss, Robert Jordan o Terry Pratchett, etc, han volteado el género a su antojo con notables resultados de crítica y público.
Pasto de las llamas de Miguel Ángel Puerta abre el género fantástico a una nueva ramificación en texturas y contrastes coloristas respecto al clasicismo épico. Supera con creces la comparativa con los grandes gurús especialistas en estas lides. De ritmo alegre, continuado y alejado de maneras barrocas y densamente expositivas, esta novela es accesible para todas las edades, aunque, sin entrar en detalles, tanto por la complejidad del mundo como por ciertas escenas escabrosas, está más orientada a un público más adulto que adolescente. El autor concibe desde cero un nuevo lienzo en el que ha dado sus primeros brochazos. Le deseamos para posteriores continuaciones que, seguramente,  redondeen, amplíen y diseccionen la obra, vaya más alto, más lejos y más fuerte con su propuesta. El inicio ha sido muy prometedor.
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EL SECRETO DEL BOSQUE DE LOS SUEÑOS – ROSARIO JIMÉNEZ ROQUE (EDITORIAL EXLIBRIC, 2018)

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TÍTULO: EL SECRETO DEL BOSQUE DE LOS SUEÑOS.

AUTORA: ROSARIO JIMÉNEZ ROQUE – INSTAGRAMFACEBOOKTWITTERWEB

EDITORIAL: EXLIBRIC – WEB

PÁGINAS: 355.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

El último de una orden de orgullosos guerreros, una nueva salida de la academia, un príncipe que no es lo que parece y una guía que no dice todo lo que sabe. Son algunos de los componentes de El secreto del bosque de los sueños, una novela de fantasía que mantendrá en vilo al lector de inicio a fin.
En un mundo donde la magia es tabú, Manyou, una joven maga recién salida de la academia, se ve envuelta en los problemas de una ciudad más importante del continente cuando Jorad, un guerrero que desconfía de la magia, el enrede para que lo ayude a él y un grupo de rebeldes a rescatar al príncipe perdido de Eren Joo.
Traicionados y perseguidos, todo se complica cuando se descubren que se han encontrado en un juego de poder donde no hay más que simples peones.

 

– AUTORA–

Rosario Jiménez Roque es una estudiante de ingeniería informática que dedica parte de su tiempo a la escritura de género fantástico. Nacida en febrero de 1993 en Sevilla, esta autora fue recompensada cuando en 2016 Ediciones Oníricas publicó su primera novela, Cazadores de Tormentas. Desde entonces ha publicado dos libros más con ellos.
Cuando no tengas la nariz pegada en la pantalla de tu portátil con el entorno de la programación, disfruta de cuidando de sus canarios, leyendo y, sobre todo, escribiendo. Y es que, lo que para ella comenzó como un hobby se ha convertido en su modo de expresarse y hacer llegar su opinión. En su literatura no solo se aprecia la influencia de los libros que han pasado por sus manos, también la de los mangas.
Actualmente está trabajando en las continuaciones de las obras que se han publicado con Ediciones Oníricas y ExLibric, aunque no hay nada mejor que escribir historias nuevas mientras tanto. Si deseas saber más no dudes en contactar con ella.

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A los amantes de la fantasía menos épica y grandilocuente y más cercana a un road trip iniciático de personajes contrapuestos y conspiraciones que superan a sus aún imberbes actores. Gustará a los lectores juveniles y adolescentes con tendencias a la búsqueda de obras con amplias extensiones de diálogos y fluyente narrativa. También está indicado a quienes buscan la evasión mediante las letras de la ficción con alguna pequeña actualización de ideas siembre bienvenidas en el género.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los detractores de la novela fantástica y de la ficción más adolescente y, alocada en ocasiones, con trazas humorísticas y efervescentes cambios de parecer fruto de esta etapa vital. Tampoco será del interés de aquellos seguidores de la novela fantástica de alta cuna, más compleja, entramada y laberíntica. Aquí debemos recordar que estamos más cerca de la literatura de Laura Gallego o de las obras de Las crónicas de Narnia o de Eragon que de El señor de los anillos, de los extensos volúmenes de la Dragonlance o de las obras de William Goldman, Brandon Sanderson o Patrick Rothfuss. Por el tono empleado, comparativamente, estamos jugando en la liga de los primeros libros de Harry Potter y no de los últimos de la saga donde el proceso creativo se volvió descaradamente hacia un público más adulto.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

«La magia en los magos era como la sangre de cualquier ser vivo. No podía dejar de fluir. En Taj Mahal aprendían a controlar sus poderes y a emplearlos solo cuando necesitasen de ellos, sin embargo, un hechicero no podía permanecer demasiado tiempo sin usar la magia o perdían el control de esta sin remedio. Como la anciana que vivía en el subsuelo, consumida por su don, que era incapaz de no estar leyendo manos. Para un mago la magia era como la sangre al fluir por las venas, y si no tenían cuidado podía convertirse en el aire que necesitaban para vivir».

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Antes de 1997 con la irrupción de la obra magna de J.K Rowling, Harry Potter, el prototipo de mago que fluía en el imaginario colectivo era mayoritariamente varón y anciano, con la fisonomía arquetípica del Gandalf, Saruman o Radagast de El señor de los anillos. A partir de Harry Potter se abrió un camino multidisciplinar en las artes mágicas donde la edad y el género se disolvían en favor de las cualidades del sujeto y no de su experiencia o sexo. Tiempos nuevos para nuevos ideales. Lógicamente el movimiento feminista e igualitario ha consolidado este escenario. Solamente tenemos que observar la evolución del personaje de Hermione Granger en la saga literaria. La que en un principio era una secundaria de lujo, escudera del héroe principal llamado a salvar el mundo mágico del tenebroso Señor Oscuro y sus acólitos mortífagos, se iría transformando en una pieza fundamental en la narración. Hermione parte siendo la listilla y empollona de la casa Griffindor para, progresivamente, entrar en una etapa de madurez estratégica y ser pieza fundamental en la derrota del mal que siempre acecha Hogwarts. A su favor el doble esfuerzo que tiene que realizar para equipararse a sus compañeros siendo una «sangresucia«, (claro guiño de la autora a la dificultad en la lucha de género que tiene la protagonista para hacerse un hueco entre la élite mágica).
87c615e064f762d6b7d765d6325c067f.pngTradicional e históricamente, la visión masculina en la literatura fantástica y de ciencia ficción ha puesto su sello innegable al haber cultivado un género estadísticamente de mayoría varonil. El protagonismo masculino ha sido evidente no solo por factores puramente de género, sino por razones de lógica narrativa interna. Personajes como Conan, Paul Atreides o Frodo Bolsón en el enclave en el que son representados tendrían muy complicado un cambio de género. En cambio Wonder Woman, Juana de Arco o Lara Croft son excepciones a la regla que funcionan en sintonía con el curriculum aportado en sus respectivas historias. Si la pintura es de una sociedad patriarcal, reglamentada en la guerra, la fortaleza física y la violencia donde el papel femenino es puramente de estrategia y logística de mantenimiento de las labores caseras, alimenticias y reproductivas, podemos concluir que, contextualmente, siempre ha sido de menor entidad. Flaco favor le haríamos a la ficción literaria si introdujéramos elementos que distorsionan la lógica interna del relato por igualar los géneros sin lógica narrativa. Eso sí, a medida que los caminos evolutivos han ido confluyendo hacia la estrategia intelectual y menos hacia la batalla directa, los personajes femeninos han podido abrir la vereda de su destino con creciente influencia referencial. También, y esto no es culpa de la lógica histórica y fisiológica de cada sexo, en multitud de ocasiones la mujer ha sido infravalorada en numerosos ámbitos supeditándola a la sumisión de sus responsabilidades. El efecto Adán y Eva hiere todavía la conciencia de nuestra civilización, esto unido a las vejaciones religiosas y folclóricas tradicionales han ocasionado que quede relegada a papeles secundarios. El pecado original femenino es difícil de erradicar del acervo cultural. Sin irnos muy lejos, tenemos el ejemplo de Disney y, principalmente, de las fuentes directas en las que están basados sus relatos: Andersen, Hermanos Grimm, Perrault, etc. Tenemos los ejemplos de la bruja de Blancanieves, de Maléfica o de Úrsula como villanas de la peor calaña. Mientras que a Jafar se le da un tinte un poco más cómico, a las tres anteriores se las caracteriza con la negrura personificada. Al otro lado tenemos a Merlín, también de Disney, que es un bonachón y un mago buenazo (alejado de la figura literaria del mito de Camelot).
En el mundo fantástico hay que ser un hada de refinadas maneras para ser bondadosa, como en el caso de Campanilla en Peter Pan, de el hada madrina en Cenicienta o de Fauna, Flora y Primavera en La bella durmiente, pero no maga. En resumen, mientras que los magos han encarnado tradicionalmente el conocimiento, la reflexión y el saber, las brujas han detentado el honor de ser la maldad primigenia, el pecado en forma de súcubo… traicioneras, engañosas, comeniños, vengativas y crueles con los más débiles. Ahí tenemos a la chiflada Bellatrix, a la antropófaga bruja de Hansel y Gretel, a las torturadoras brujas de Zurragamurdi, a las míticas de Salem, a las pérfidas de Eastwick o a la esquiva de Blair. En El retorno de las brujas, Angélica Houston encarnaba a una aterradora y despiadada bruja sátrapa sin su máscara humana (siendo seguramente una de las escenas más inquietantes del cine juvenil de los años noventa). Por otro lado y, haciendo contrapeso a este aquelarre maléfico, siempre contaremos con las bienintencionadas, candorosas, pero con brioso carácter: Mary Poppins y Miss Price de La bruja novata. La tradición siempre ha hablado de magos y brujas (y no de magos y magas) como el yin y el jang, pasando del conocimiento de los primeros a la malignidad que se les presupone a las segundas. Puede que haya llegado el momento de purgar el estigma del personaje y hablar de magos y magos en igualdad de condiciones, buenos y malos según corresponda, pero no cargando la culpa siempre a las pérfidas mujeres. (A tenor de lo anterior muy recomendable la película The Witch, Robert Eggers, 2015). 
el-bosque-1.pngEn el caso que nos ocupa con El secreto del bosque de los sueños, será Manyou, la maga, la que ponga un nuevo orden en todo este desconcierto tradicional, dotando a su personaje de una dimensión única, de espíritu de superación mediante el aprendizaje, el conocimiento del mundo que le rodea y el análisis de la situación política. Ella y su equipo serán empujados a la inmersión en una situación que les supera y que sacará lo mejor de cada uno de ellos. Si algo nos ha recordado Juego de Tronos, por que saber ya lo sabíamos con solamente abrir un periódico, es que las luchas de poder son tan antiguas como la propia aparición de la civilización y siempre estarán ahí. Para que pueda haber poderosos a la fuerza tiene que haber súbditos subyugados a sus designios (¿divinos?). Manyou tendrá que atravesar obstáculos físicos y éticos para encontrar su sitio en esta epopeya de ficción. En este período de aprendizaje influirán notablemente el grupo de personajes con los interactuará, que la pondrán en su sitio sacando de ella la verdadera fortaleza para solucionar todo tipo de entuertos. En la lucha hacia su madurez y, dejando en una vía paralela la trama política y confidencial de la narración, la autora nos introduce en lo que, seguramente, es el mayor acierto de la obra: el bosque de los sueños. En este punto es donde Rosario Jiménez saca la artillería pesada para jugar con pinceladas de El bosque prohibido de Harry Potter o de localizaciones de La historia interminable, de Dentro del laberinto, de Willow, de La princesa prometida, de Cristal oscuro, de Legend, etc. El bosque como metáfora del hermetismo, del secreto inabarcable, de la perdición, de la desorientación, del reto, de la oscuridad… será aquí donde la autora nos ofrezca una amplia paleta de situaciones genuinamente fantásticas. El bosque cobrará vida y abofeteará a sus visitantes con todo tipo de peripecias y desventuras.
El secreto del bosque de los sueños de Rosario Jiménez Roque es una fábula, principalmente juvenil, rauda en la acción y en los diálogos, que no frena la narración en ningún momento con extensos arcos expositivos o descriptivos. La autora nos ofrece un simpático vehículo de entretenimiento con una actriz principal con destacables dotes de empatía y cercanía con el lector. La sencillez de la propuesta unida a un fondo ligero de conversaciones entre los diferentes personajes crean una fábula que, aun teniendo margen de mejora en sucesivas entregas, es muy loable. Que no se nos olvide dar un pequeño tirón de orejas a la editorial por no haber limpiado el texto de algunas incongruencias y erratas que se le han escapado a la autora y al corrector de textos. Recordemos que dichos lapsus al lector más exquisito le sacan de la magia de la lectura… otros, son más permisivos. En conclusión, tenemos un texto destinado a un público con ganas de fantasear por mundos alternativos plagados de personajes con historias interesantes que contar y reivindicar.
Esperamos que los lectores se encuentren cómodos en este misterioso y sorprendente bosque de los sueños y que con él puedan disfrutar de sus secretos y realidades ocultas. Él espera paciente a la llegada de sus huéspedes. ¿Te atreves a entrar?

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PERRO LADRANDO A SU AMO – JAVIER SACHEZ (EOLAS EDICIONES, 2018)

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TÍTULO: PERRO LADRANDO A SU AMO.

AUTOR: JAVIER SACHEZ.  TWITTER 

EDITORIAL: EOLAS EDICIONES. – WEB

PÁGINAS: 198.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón 2018
Una empresa necrófaga hambrienta de inmuebles ajenos. Una anciana indefensa que recoge lo que la ciudad detesta. Un joven ultra de ojos violentos que aborrece lo que la sociedad representa. ¿Puede al final el odio transmutarse en ternura? ¿Pueden las zarpas alguna vez acariciar?
Novela urbana que aborda temas de actualidad como la marginación, la violencia de género, la soledad de la vejez y el desprecio de los jóvenes hacia las personas mayores, Perro ladrando a su amo es, a juicio del jurado del VII Premio de Novela Corta Fundación MonteLeón, «una construcción poliédrica con una muy acertada presentación de unos personajes muy bien integrados en la trama, y en un hábitat urbano donde todos confluyen».

– AUTOR –

Javier Sachez García Nació en Campillo de Llerena (Badajoz) en septiembre de 1970. Pronto descubrió que su padre amaba la sabiduría. Como diría Luis Chamizo, fue un hombre que amó mucho y que trabajó mucho. Sus hermanos le inocularon el amor por la poesía y su madre le recitaba fragmentos del Martín Fierro, de Chamizo y de Gabriel y Galán, mientras los campos enmudecían por las heladas. Alrededor del pueblo la naturaleza era rotunda pero íntima y el sol retaba.
Se inició muy joven en la escritura, a la par que su hermano Joaquín, y juntos bucearon por los versos narcóticos y el nostálgico morbo de lo otoñal. Comenzó a publicar en 2005 por un mero principio de mitomanía. Ha publicado algunas novelas y poemarios donde se asoma alguien que no es del todo él. Sobrevive en una ciudad de dos milenios y lo hace con Lola y con María, en un creativo triunvirato. Ama el frío esencial y ese húmedo aire de septiembre que señala el inicio del colegio.
NOTA DE PRENSA LA VANGUARDIA: AQUÍ

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A aquellos que indagan en lecturas que retuercen el punto de vista del lector, que no hacen enemigos ni se casan con lugares comunes ni correcciones políticas. A este libro se viene llorado de casa y con muda limpia de repuesto por si hay que leérselo del tirón sin regresar durante varios días a tierra firme. Gustará a los escépticos que observan desde la atalaya el paso de la marabunta borreguil unidireccional a sus pies y se preguntan si hay alternativa al pensamiento único. Y, por supuesto, a los que cotillean qué extrañas historias acontecen detrás de los muros de los vecinos pero que no se atreven a ir de frente y relacionarse con ellos.

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A los amantes de la ficción y la fantasía más ortodoxa. Tampoco será el campo de juegos de aquellos que prefieren narraciones más amables, encorsetadas y ceñidas a circunstancias lúdicas y de entretenimiento. Aquellos lectores de piezas fáciles y evasivas no encontrarán aquí su lectura. No gustará a los pintores de paletas de colores simples y primarios. Tampoco encandilará a todos aquellos que no se permiten transitar por terrenos movedizos de valores y sentimientos sino que prefieren atarse a la seguridad de un buen hormigón bajo sus pies para no tener opción alguna a desestabilizarse con acciones u opiniones contrapuestas.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

«Desde allí observa el pasar de los coches tránsfugas y a algunos niños correteando huyendo de la lluvia por el parquecillo espectral, salpicado por árboles que ya se han desvestido totalmente. El barrio se extiende aposentado en edificios disímiles que muestran sus pequeñas ventanas rectangulares, tras las cuales se aplastan las vidas anónimas de los residentes. También puedes distinguir la Avenida principal que, escoltada por farolas y edificios, culebrea hacia el centro de la ciudad en destellos bicolores. Hay algo mágico en la imagen, como si él no perteneciera a ese escenario vivo que se representa como una obra de teatro inacabada».

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Hoy traemos a primera fila Perro ladrando a su amo de Javier Sachez. Bajo este metafórico título tenemos a la merecidísima novela ganadora del VII Premio de novela corta Fundación MonteLeón. Mucho se puede comentar de la presente novela, de la justificación de su premio y del porqué nosotros le aplicamos el sello #ForolibroRecomienda. Lo primero que tenemos que comentar es que si se considera novela corta a una de una extensión menor a doscientas páginas, y esta lo es, el autor, a nuestro juicio ha encontrado, pretendidamente o no, la duración y el tono perfecto para que todos sus personajes entren, nos importunen, nos incomoden y se vayan, dejándonos mirando por la ventana con una taza de té humeante que aún no hemos podido degustar con tranquilidad so pena de quemarnos y perder ya el gusto para el resto de la sesión. Si la entrada en este libro es sin ducha previa antes de la inmersión en aguas heladas, la salida es la de la llamada de emergencia que deja los platos con la comida en la mesa. Perro ladrando a su amo, camina intrincándose con la forma y el fondo en un virtuoso puzle narrativo, sencillo, claro, natural y eficaz, pero al mismo tiempo, rudo, desaliñado y zarrapastroso.
Club-Pickwick.jpgFue a partir de mediados del siglo XIX cuando un conjunto de autores realizó un cambió significativo en los cánones de las letras, alejándose de las formas románticas para abrazar el Realismo literario. Precisamente es en 1856 cuando la revista Realismo invoca estos nuevos principios «El realismo pretende la reproducción exacta, completa, sincera, del ambiente social y de la época en que vivimos…«. Esta reproducción debe ser lo más sencilla posible para que todos puedan comprenderla y asimilarla. Tras la revolución burguesa de 1848, comenzó en Francia una carrera para mostrar con cristalina plasmación todo aquello que ocurría en la calle sin pasarlo por el tamiz de la ficción y la fantasía.  Baudelaire, 1851: «Estudiad todas las úlceras como el médico que está de servicio en un hospital«. Flaubert consultó tratados médicos para describir la muerte por envenenamiento de Madame Bovary, y, en general, los novelistas se documentaban rigurosamente sobre el terreno tomando minuciosos apuntes sobre el ambiente, las gentes y su indumentaria. Autores consagrados como Honoré Balzac, Sthendal, Gustave Flaubert, William M. Thackeray, Charles Dickens, Gustav Freytag o Wilhelm Raabe son paradigmáticos de esta época. En España donde siempre nos ha llegado todo un poco más tarde, la irrupción sería a partir de 1868 con la revolución burguesa de «La Gloriosa», y duraría poco, hasta comienzos del siglo XX. Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas «Clarín» o Emilia Pardo Bazán, fueron claros ejemplos de la crónica patria que puso luz y taquígrafos a las vicisitudes de las gentes de nuestro país. Posteriormente, en relación a la literatura española y, como siempre que ocurre una guerra y una dura postguerra, nacen a su abrigo obras y autores que tratan de relatar fielmente el estado de las cosas del pueblo llano y trabajador. Carmen Laforet con Nada, Camilo José Cela con La colmena, Miguel Delibes con El camino, Rafael Sánchez Ferlosio con El Jarama, etc. Todas ellas describen a la perfección un tiempo concreto de un país que intenta reconstruirse de las cenizas físicas y la crisis moral. Otro ejemplo interesante podría ser el libro de José Ángel Mañas, Historias del Kronen, publicado en 1994 y finalista del premio Nadal. 
1351974905_738358_1351975128_noticia_normal.jpgPerro ladrando a su amo, de Javier Sachez tiene pinceladas y texturas de todo lo anterior. Es una novela que pisa y escucha a la calle, asume los aromas de sus plazas y jardines enarbolando la bandera del sopapo de la realidad como eje central de su trama. La novela realista en ocasiones pierde identificación y empatía con el lector al perderse en infinitos detalles para otorgarle la pomposidad de una fotografía en alta definición, mas si cabe en unos tiempos donde la velocidad es el nuevo dios del Olimpo, no quedando espacio para entrar en muchos detalles. Como decíamos al principio, la novela de Javier Sachez pasa por el microscopio su personal experimento científico dejando que sus personajes entren en conflicto consigo mismos y con la sociedad que les ha tocado vivir. Si bien el realismo pone los cimientos de aquello que debe ser contado al margen de la ficción más fantástica nosotros no estamos de acuerdo en que esto sirva mejor a la causa de la concienciación que da valor a lo que se cuenta como cronista de un lugar específico del presente al que el autor se ciñe. Diariamente somos asaeteados por telediarios y periódicos que llevan a su portada el enésimo caso de violencia dentro de la pareja, de injusticias con los más desfavorecidos, del abismo de los desahucios, de los ajustes de cuentas entre bandas violentas o de niños violados por sus profesores. El público tiende a banalizar todo esto, por repetitivo y por falta de afección. Es, sin embargo, mediante la ficción, por muy realista que sea, donde se graba la impronta de todos estos sucesos. Un periódico no puede superar lo que sucede en la mente de un lector/espectador cuando estos temas son tratados sin ambages. Y esto es precisamente lo que nos ofrece Javier Sachez, su personal debate sobre el estado de la nación, su canto a los sucesos de barrio de la gente corriente, no moraliza su discurso ni trata de tamizarlo, ni de censurarlo ni de adoctrinarlo. Simplemente expone las cartas y pone a rodar la ruleta de la fortuna, que, en ocasiones, caerá en la quiebra y, en otras, en el premio gordo. Cuestión de suerte, de condicionamiento, de educación, de elección, de los embates de la vida… Esto será lo que tenga que enjuiciar el lector. Perro ladrando a su amo solamente abre el telón, los personajes hablarán mediante la sensibilidad de cada lector, descubriéndose muchos de ellos con la diatriba a punto de salirles por la boca al no poder definirse claramente por un bando. En esta novela los grises abundan y eso incomoda y atrae al mismo tiempo. Cuando los buenos y los malos se difuminan el lector se queda sin referencias. El asidero se despega de sus anclajes desconociéndose qué tipo de aterrizaje se producirá.  
Perro ladrando a su amo es un cuento contemporáneo que se ejecuta al abrigo de la crisis económica (y de valores) vivida en nuestro país en los últimos años. Por ello toca temas interrelacionados con este fenómeno social que se ha instalado en la mente colectiva de nuestra sociedad. Somos testigos de un argumentario sobre la violencia en la familia, el tráfico y consumo de drogas, los desahucios, el poder de la banca y, por extensión, de los organismos públicos, la inmigración, la presencia de la radicalidad en las calles encarnadas en facciones ultras y xenófobas, el aislamiento y la soledad del individuo, la desafección en las relaciones familiares, la quiebra de la autoconfianza personal y social, etc. El autor desgrana a la perfección lo que ocurre en un  barrio anodino con sus anónimos personajes que son la metáfora del tiempo que nos ha tocado vivir. 
red-riding-hood-314714_1800x1075.jpgCuando a los niños pequeños se les narran los cuentos clásicos al abrigo de sus aún seguras moradas protegidas por sus progenitores no es necesario acompañarlos con moralejas o discursos complementarios a la propia lectura. El niño cuando lee El Rey Midas entiende rápidamente es qué consiste la avaricia y su potencial peligro, cuando lee Caperucita roja aprende inmediatamente el peligro de parar a hablar con extraños, o cuando lee El patito feo es consciente de la importancia de la integración, la superación y la igualdad entre todas las personas. La realidad se entiende mucho mejor mediante la ficción que con explícitos anuncios de la DGT intentando paliar los accidentes de tráfico. En el gen del relato de ficción se encuentra la impronta que educa en valores y civismo, lo demás es adoctrinamiento. Javier Sachez toma distancia con sus personajes. Ellos toman vida, fluctúan, luchan, huyen y sobreviven en un confinamiento moral y ético que les define y les hace ejercer con dignidad su papel de hipocresía aciaga que les acompaña en unas ocasiones y de una soberbia autosuficiencia en otras. Se juntan la pronoia y la paranoia en un caldo primigenio de difícil solución. ¿Nace o se hace la maldad en el individuo?, ¿hay posibilidad para la redención y la expiación?
Javier Sachez impacta con su texto desde la claridad de ideas y la postulación más nihilista del género humano. No deja opción para el desfallecimiento. Si pestañeas es que te lo has perdido. Todo el desarrollo narrativo de esta novela engrana perfectamente. Es ágil, certera en las voces y comportamientos de sus personajes. Incorpora diálogos de calidad de adolescentes y jóvenes en contraposición con otras obras en los que aparecen como sujetos desvalidos, idiotizados y febles. Aquí la voz es fuerte, ruidosa y arriesgada. Libro de prosa sencilla, abierto a todos los públicos, pero muy duro en sus consecuencias y desenlace. Es muy notable el conjunto artesanal que ha armado el escritor mediante la sinceridad de sus palabras. 
La moraleja del libro se la dejaremos a cada lector, pues sin duda estará abierta a multitud de interpretaciones. Aunque si tienen duda en cómo enfocarla pueden observar la fotografía de portada de la novela. Ahí puede que tengan una gran pista. ¿Acaso vivimos en una sociedad que nos ha puesto una barrera infranqueable para que podamos comunicarnos o nos la hemos puesto nosotros mismos? Todos queremos contar a quienes nos rodean cuál es la visión de nuestro mundo, pero, ¿qué ocurre cuando nadie nos quiere escuchar?, ¿tenemos válvula de seguridad como las ollas a presión o no? Chapó, Javier Sachez.

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