Últimas Actualizaciones del Evento

MÚLTIPLE, LA DESNUDEZ DEL ALMA DE LA PROTEGIDA DE KING KONG

Posted on

db_posters_39049.jpg

MÚLTIPLE, LA DESNUDEZ DEL ALMA DE LA PROTEGIDA DE KING KONG

Cuando vienes marcado en tu apellido con “Night” cambiado por su original “Nelliyattu” ya tienes mucha labor adelantada. El realizador de origen indio M. Night Shyamalan, (uno de mis preferidos, él a su vez lo es de Spielberg y de Hitchcock, vamos por lo tanto por buen camino) cuenta en su filmografía con los siguientes títulos en orden cronológico, (El sexto sentido, El protegido, Señales, El bosque, La joven del agua, El incidente, La Visita, Múltiple). Si bien dirigió dos películas anteriores a El sexto sentido, (Praying with Anger y Wide awake) y dos bodrios alejados completamente de sus intereses y debilidades, cosas del dinero, que es muy loable compañero en toda profesión, (After Earth y  Airbender: El último guerrero). ¿Qué se puede esperar de un joven que a sus diecisiete años ya había rodado cuarenta y cinco  prometedores cortos caseros? Pues que al menos la pasión y las ganas por el cine estaban naciendo a borbotones.
A Shyamalan le gusta jugar, y quiere jugar con todos nosotros, lo suyo no es el onanismo, pero sí el vouyerismo participativo. Sabe del poder del cine, y por ello conoce todos sus resortes y engranajes. Este conocimiento artesanal y personal hacen de su cine algo sincero y tramposo al mismo tiempo. La sinceridad la notamos en la cadencia y el mimo del movimiento de cámara, en el silencio de los espacios, en la música calmada y desasosegante al mismo tiempo, en los planos tratados con finura y energía, en el trabajo de enfoque de la mirada de los actores, en la preferencia por el espacio íntimo, en el inquietante y omnipresente “fuera de cámara”, y sobre todo, en la atmósfera de escasos espacios exteriores para realizar un ejercicio de interiorismo personal que mantiene la tensión narrativa en todo momento en las dianas de nuestras mentes. La trampa la notamos mayoritariamente en sus giros de guión y en su apuesta por el divertimento, (e incluso con espolvoreadas notas de humor). El conejo sale de la chistera y nos enfrentamos al truco final. Este “más difícil todavía” es el sello del autor, que sabe, que si no hay un gran fin de fiesta, el mensaje principal de su oratoria puede quedar diluido en el océano, y no quedará adherido a la impronta del subconsciente colectivo que es el objetivo principal de todo comunicador. Las ideas deben quedar ancladas en los receptores mediante el divertimento, no bajo el tedio ni la obligatoriedad, misma razón por la que odiábamos los libros que nos leíamos en el colegio, que una vez fuera, se han convertido en imprescindibles.
Si me preguntaran cuál es el tema principal de las películas de Shyamalan respondería que la protección de lo que más queremos y por extensión del núcleo más íntimo, la familia, que es amenazada diariamente por fuerzas externas, (Señales, La joven del agua, El protegido, El incidente) y fuerzas internas, (El sexto sentido, El bosque, La visita, Múltiple). Es precisamente el miedo, el vehículo que con más poder de convicción nos atenaza periódicamente y nos hace tomar bando, pendón y partido para protegernos de su influyente y subyugante actuación. Es la familia el último reducto “confiable” en el que podemos acudir siempre al amparo de las faldas de mamá o del músculo y fiereza de papá, (que los cánones, roles y modas hayan cambiado modernamente esta terminología, no quiere decir que tradicionalmente no haya sido así…feminazis alert!)
Es en la magnifica El bosque, donde nos enfrentamos al mayor de los secretos. El descubrimiento de los Reyes Magos, que el dinero no lo regala el cajero automático, que comer muchos dulces te crea caries, que ya no te tiran de los mofletes y te preguntan que ¿qué vas a ser de mayor?, ya nadie te cuenta cuentos al acostarte, ni quiere jugar contigo a indios y vaqueros. Tu tiempo ha pasado e intentar aferrarse a ello, solamente puede ser posible a base de amenazas y miedo. En El bosque, “los Reyes Magos” que acechan en las lindes del valle son los padres, y si descubres su secreto, solamente puedes obtener a cambio o frustración o libertad…pero como todos sabemos, los padres no quieren libertad para sus hijos, toleran todas las frustraciones de sus retoños siempre que con ello el aura de la protección recaiga sobre ellos. Así estamos programados por la “Pachamamma”.
Si el bosque es el paradigma de la sobreprotección, Múltiple es de alguna manera lo contrario. Aquí la familia es el oscuro agujero de debajo de la escalera, donde ni Harry Potter querría jugar a la Game Boy. ¿Qué hacer cuando el infierno está dentro de las sábanas de tu cama?, ¿qué salida existe cuando eres Sissy Spacek en Carrie, Haley Joel Osment en El sexto sentido, Ellen Page en Hard candy, Kevin Bacon en Sleepers, etc? La olla explota en algún momento y con ella saltan por lo aires todos los condimentos, todos los ingredientes desmenuzados y fracturados. En este punto se extienden por todos los confines de la mente conocida, (y desconocida), todas las personalidades, que en su pugna por la victoria y por acaparar la luz, modificarán para siempre al individuo, llevándole bien a la rendición o bien evolucionándolo hacia algo desconocido, algo nuevo, algo que pugna y late por salir a flote borrando todo lo anterior, creando una realidad alternativa. Es la redención por el sacrificio y la supervivencia maltrecha de una mente enferma, que se debate entre el abandono, la perdición y la locura o el nacimiento del Superhombre nietzscheliano.
James McAvoy y Anya Taylor-Joy redefinen el cuento de la Bella y la Bestia, (o acaso a la Bestia, ¿no le faltaba algún tornillo? Igual que se ponía a destrozar todo un castillo en un ataque de ira, se animaba risueño a jugar a tirar bolas de nieve acto seguido, para a continuación pillarse otro rebote de aúpa y mandarlo todo a la mierda de nuevo). Lo hacen con un honestidad digna de sus personajes y con una mirada mutua llena de temor y comprensión al mismo tiempo. Se conocen, se huelen sus vergüenzas y heridas, pero sin saber si pertenecen o no a la misma camada.
Atención, esta película no es El silencio de los corderos ni El coleccionista de amantes, ahí radica su milagro y su poesía. La jaula de la fiera indómita está adornada de múltiples capas y estratos. Si  rascas la pintura verás que el coche está repintado. La fiera es buscada, estudiada y clasificada incluso por la comunidad científica que introduce un curioso planteamiento acerca de quién es el que lleva la voz cantante y darwiniana de la evolución, (lean Soy leyenda de Richard Matheson), ¿son ellos o somos nosotros los que gozamos de pasajes de primera clase en la cúspide de la pirámide evolutiva? Ambos no podemos convivir en la misma arena del Circo Máximo.
Quizá en EEUU haya tenido tanto éxito de taquilla, cuando les puede el tema de la protección familiar malentendida, (en su caso a base de pistolas y demás polvorines caseros, que estadísticamente matan a más niños de los que defienden…otra vez aparece el miedo como motor del mundo, de la economía y de las empresas farmacéuticas y militares, entre otros sectores. Ya lo dijo Michael Moore). La diferencia se encuentra en los detalles, en el fondo del asunto. Si bien algunas subtramas aunque necesarias no están resueltas del todo con maestría, dicho contenido nos acerca al caso clínico a tratar.
Shyamalan no sale de Philadelphia para rodar sus películas, es consciente de que el miedo no se encuentra en lejanos países exóticos, cuevas inexploradas, castillos medievales o cementerios abandonados. El miedo, y sobre todo el miedo a la pérdida, se encuentran en tu ciudad, en tu barrio, en tu casa, en la mente de tus seres queridos. Es en el “Sancta Sanctorum” de tu existencia donde los tentáculos de Lovecraft se te ceñirán al pecho y por la espalda una sombra muy oscura, te susurrará al oído lo que realmente eres y nunca has querido escuchar. ¿Hacemos caso a las voces y a nuestro amigo imaginario, o lo dejamos pasar?
Shyamalan gusta o no gusta, pero no crea indiferencia, y eso es lo mejor que le puede pasar a un creador. Él habita por sitios oscuros y pergeña con su mirada corva un sistema de lugares interconectados que dotan al género fantástico de alma y cuerpo de ave nocturna que aletea silente a altas horas de la noche por los callejones de las ciudades en busca de los razonamientos y la maquinaria de la que están fabricadas las anomalías que a todos nos desvelan, nos inquietan y en último lugar nos obsesionan y nos enloquecen. Si bien puedo decir, con todo respeto al maestro, que se me ocurren hasta tres finales alternativos a “Múltiple”, que podrían gustar al respetable, (a mí al menos me hacen estremecer), seguramente los dejaré por escrito más adelante cuando las aguas vuelvan a la calma después de este viaje psiquiátrico y multidisciplinar.
Y por cierto, hay algo en la película que modificaría en parte la presente crítica, pero eso sería contar demasiado. Es algo que me hizo agarrarme a la butaca y decir por lo “bajini”, “no puede ser verdad!!!, madremíadelamorhermoso (todojunto)”…averígüenlo ustedes mismos y piensen en lo que podría llegar a ser, de ser cierto. Punto en boca.

 

LA LA LAND, REBELDE CON CAUSA.

Posted on Actualizado enn

images

RESUMEN:
Mia (Emma Stone) es una de las muchas aspirantes a ser actriz que viven en Los Ángeles en busca del sueño hollywoodense, se gana la vida como camarera mientras se presenta a varias pruebas de casting para finalmente trabajar. Sebastian (Ryan Gosling) es un pianista que trabaja en bares de mala muerte y su sueño es poder tener su propio club donde se le pueda rendir tributo al jazz más puro

 

CRÍTICA: (9,0)
Ahora toca justificar cómo a una película “musical” le pongo un nueve, si decimos de antemano que ni el género musical me gusta especialmente, y menos aún la comedia romántica. (A un lado dejemos mi fascinación por el Fantasma de la Ópera, por el simple hecho de que siempre he querido que fuera el propio fantasma, personaje desarraigado, frustrado, amargado y de un talento inigualable, el que pasara a sangre y fuego a todo el que se le pusiera por delante…fuera máscaras!. Y de otro lado el desparpajo de Mamma Mia!, aunque sea solamente por rememorar los cassetes que ponía mi madre en el coche cuando me llevaba de pequeño al colegio.)
Hollywood descubrió que el paso más importante de su historia fue el acceso al sonido, (incluso más importante que el paso al color). En 1929 la película “La melodía de Broadway” se llevaba el primer Oscar a la mejor película musical sonora de la historia del cine. A partir de ahí la música y el cine han sido parte consustancial de la industria de los sueños. Mientras las bandas sonoras de las películas nos hablan de acción, ciñéndose al dramatismo y a la atmósfera del momento, el cine musical usa el pentagrama para cantar su existencialismo más vivo, desgañitando su poder de seducción pavoneándose de su fuerza interpretativa más primigenia. El musical atenta directamente a la sinrazón, al sueño, a la emoción reptiliana. Si el cine es fotografía en movimiento, el cine musical es el auténtico cine en tres dimensiones, (y no tanta gafita).
Siempre he preferido que no me cuenten las cosas cantando. (No había momento más odioso en las películas de Disney que cuando empezaban a cantar, yo no lo veía serio, me cortaba el dramatismo, convertía en insulsos peleles a sus representantes, me sacaba de mis casillas. Con el tiempo he descubierto lo esencial y divertidas que son las canciones de Dumbo, Aladdín, La sirenita o La bella y la bestia, etc). Chicago, West Side Story, Mary Poppins, Sonrisas y lágrimas, etc, no podrían existir si no fuera cantando, (bueno Mary Poppins igualmente sí, pero siempre que la protagonista se pareciera a Rebecca de Mornay en “la mano que mece la cuna”, y que sus pupilos fuesen atormentados hasta el paroxismo… Mary BadPoppins, “la niñera implacable”…bueno volvamos al camino).
La La Land, apellidada “La ciudad de las estrellas”, para que a nadie se le olvide que Los Ángeles, (California), es la depositante de los sueños visuales de la humanidad. Allí están los sueños sí, escondidos en unas grandes naves de rodaje en los estudios Universal, Warnes Bros, Columbia, Paramount, 20th Century-Fox, MGM, entre otros, donde se espolvorea el polvo de hadas, que recorrerá con frenesí el planeta entero con extensiva virulencia. Mientras la narración oral, la literatura, las artes teatrales, son, salvando las  distancias, patrimonio de la humanidad entera, el cine es coto vedado de pesca de la industria norteamericana, punto se acabó. Lo saben ellos y lo sabemos nosotros. Podremos encallecer nuestros discursos con pinceladas de genialidad sobre el cine coreano, francés, indio, argentino o noruego, pero en sus magníficas obras no habita el conejo de Alicia, ni el principito de Exupéry, ni el polvo de hada que nos hace volar, sí, sí, volar literalmente en el observatorio Griffith de Los Ángeles, (siento decir que para mí siempre será el observatorio Gryffindor, cosas de la imaginación y del cambiarle el nombre a las cosas). Desde este observatorio se contempla toda la ciudad de Los Ángeles, hasta el mar, final de la ruta 66, las playas de Venice Beach, Santa Mónica, Sunset Beach, etc. Las letras del mítico cartel de Hollywood también se pueden contemplar desde aquí. Es donde suben muchos aspirantes a estrellas, (muchos futuros estrellados), a respirar aire limpio y mirar con perspectiva el destino que se plantea a sus pies.
Entremos al meollo del asunto “La La Land”. La próxima ganadora del Oscar a la mejor película no es un musical, (oigamos el entrechocar de sables y la voz de los supertacañones), no, no lo es. Hagamos la prueba, si durante los números musicales nos cantaran en arameo antiguo sin subtitular, nos daría igual, la genialidad del film no está en lo que dicen, sino en el poder catártico de cómo lo dicen. La música es esencial, pero no la letra. El texto fuera de los fragmentos musicales sí es imprescindible, el de dentro no. Y esto es así porque La La Land trasciende la pantalla, La La Land, es “Rebelde con causa”, es la lucha contra el desahucio del cine Rialto y de uno mismo. Cuando el mundo se ha convertido en un lugar extraño de “Samba y tapas”, hay dos caminos a tomar; el contemplativo o el de la resistencia, (Rogue One Land). La La Land es un canto a la resistencia, a la lucha, a la persecución no de un sueño, sino “Del Sueño”, cuando un animal se siente acorralado ataca de frente y a la yugular. Hollywood se siente amenazada en este nuevo milenio, y se revuelve en la cama de la UCI como mejor sabe hacerlo, con su esencia, en su caldo primigenio, en la pura esencia de El Perfume de Patrick Suskind.
Hollywood anda desde hace alguna década enmarañada consigo misma, y no es para menos. La caída en producción y calidad de sus películas, el cierre de cines, videoclubs, alquiler y venta de películas, el impacto de internet y su desproporcionada piratería de medios digitales, la televisión por cable, el inminente apocalipsis del presidente Trump, (dicen en un Hollywood demócrata, pero vamos que mal seguro no les va a ir), las nuevas y adolescentes estrellas que no consiguen conectar con un nuevo público que pasa más tiempo jugando a la play station y siguiendo al youtuber de moda que atándose la trenca para ir al cine, (¿qué pereza no?) y sobre todo la sensación de sabor a refrito y ropa usada de la enésima saga reiterativa, spin offs, readaptaciones, nuevas versiones, montajes del director, reposiciones, versiones extendidas, etc. Lejos quedaron las largas colas domingueras en las calles de las ciudades, la cartelería hercúlea en cada marquesina y las motas de polvo suspendidas al paso del foco del proyector. Era la época en que el espectador se empequeñecía ante el espectáculo, ahora no, ahora el espectador ya ha visto cinco trailers, tres spoilers, diez críticas, va más flamenco al cine que a la Feria de abril sin capacidad alguna de sorpresa, y está más pendiente del selfie de turno en la puerta del cine y del menú gigante con patatas fritas con mayonesa de bote que del misterio detrás del telón, (telones que ya no quedan). A veces Hollywood intenta tocar piezas con pianos electrónicos, pero descubre que si bien consigue audiencia y llena el buche de dólares, se aparta inexorablemente de su razón de existir, vendiendo el polvo de estrellas al mejor postor.
Pero como los sueños son inmortales, debe quedar en algún despacho algo de pura sangre de genialidad para recordarnos que ellos siguen vivos, que el Ave Fénix aparece cuando le da la gana, (más o menos como Gandalf). Y si mueren, será matando. Si mueren lo harán con La La Land. Y entonces llega la gran metáfora del Jazz y del cine. Al igual que el Jazz, el cine es improvisación, versatilidad, originalidad, cambio de roles, esfuerzo, dedicación, sacrificio y pérdida…si no pierdes no ganas, si no ganas no pierdes. Los sueños queridos son los más reñidos.
La La Land habla en pasado y en futuro. Habla del pasado de la nostalgia y del futuro de los sueños. (Esto dolerá a la legión de seguidores de los libros de autoayuda, donde hay que vivir siempre el presente, ser conscientes de uno mismo. Mindfulness le llaman ahora, (valiente soplagaitada). Les invito a que busquen por internet la historia del gajo de naranja que es pilar básico de esta nueva corriente de pensamiento que te hace mejor ser humano “claro que si guapi”, léanla online y luego tiren el ordenador al punto limpio, y compren uno nuevo, (por la infección, ya saben). La La Land vive de la nostalgia de lo auténtico, de lo clásico, de la fuerza enraizada de su intimidad. Todo esto lo empaqueta y lo lanza a la persecución de un sueño, un sueño artístico, virginal, legítimo y cargado de la esencia última de la razón de su existencia. La nostalgia es el pasado de un padre que cuenta un cuento a su hijo para que se duerma cada noche soñando que el futuro es un carrusel de fantasías hipnóticas que le llevarán lejos muy lejos, más allá de Oz.
Emma Stone, (la expresión facial más poderosa y sugerente del año) y Ryan Gosling, (la mirada tranquila del rebelde buscador de lo genuino), no son ellos, somos todos nosotros, (que diría el enmascarado de V de vendetta). Se deslizan majestuosamente por la pantalla, hablan con naturalidad y nos encuentran a su lado, bailando a su son. Son el alfa y el omega de la industria, (más allá de ellos se extiende el abismo, que le dirían a otro Oskar, Schindler en este caso).
Hollywood nos ha llevado muy lejos, ahora quiere que le reconozcamos que han sido ellos quienes han puesto el tren y las viandas para este viaje. Y debemos ser bien nacidos y ser agradecidos, porque tienen razón, habéis sido vosotros…que la fábrica siga cocinando, (no hablo contigo Walter White, no te me animes).
¿Se acuerdan de los últimos cinco minutos de la película Cinema Paradiso?…no digo más.

 

img_1148

Recordando a Al Pacino en el Teatro Chino, (Hollywood Blvd)

M.A.P.H. – FINALISTA “II CERTAMEN DE HAIKUS – MASAOKA SHIKI”

Minientrada Posted on Actualizado enn

haiku-2

Muy contento por haber sido seleccionado por http://www.letracomoespada.com para el recopilatorio del II Certamen de Haikus Masaoka Shiki. Se reproduce a continuación el conjunto de seis Haikus. Espero que os guste.

http://www.letrascomoespada.com/concursos/memoria2016/diciembre2016/finalistas-diciembre2016-haikus-masaoka-shiki.pdf

Cilantro breve
camina por la rama.
Envuelve la luz.

Tú no te vayas,
yo no te espero nunca.
El amor huye.

Gota tras gota,
horada la vil piedra.
Mil años rotos.

Mira el ratón/ton,
el fragante queso/so.
Roe y murió/o

Crepita fuerte
el aroma de lirios.
Muerte en mi vida.

Al infinito,
hacia tu horizonte.
Hasta mi puerto

RESUMEN LECTURAS 2016—FELIZ 2017

Posted on

libro2017

– Albert Camus. “El extranjero”. Alianza editorial 1999

– Arthur Conan Doyle. “El mundo perdido”. Anaya 1985

– Boris Vian. “Escupiré sobre vuestra tumba”. El País. 2004

– Carlos Ruiz Zafón “El prisionero del cielo”. Editorial Planeta 2011

– Comic “Asterix. El papiro del César” Jean-Yves Ferri y Didier Conrad. Bruño 2015

– Comic “Batman Silencio 1 y 2. Jeph loeb y Jim lee”. Dc Comincs 2003

– Comic 1-127 “The Walking dead”. Robert Kirkman. Image Comics. 2003 – 2014

– Comic Tomo 10 “Superman: Grandes autores de Superman”. John Byrne. Dc Comics 1988 – 2015

– Comic Tomo 9 “Superman: Grandes autores de Superman”. John Byrne. Dc Comics 1988 – 2015

– Comic, “Las mejores historias de Superman jamás contadas”. Varios autores. Dc Comics 1940 – 1986

– Douglas Adams. “Guía del autoestopista galáctico”. Anagrama 2016

– Edgar Allan Poe. “El corazón delator”. Libros del zorro rojo. 2013

– Edgar Allan Poe. “El entierro prematuro”. Libros del zorro rojo. 2013

– Edgar Allan Poe. “El gato negro”. Libros del zorro rojo. 2013

– Edgar Allan Poe. “El pozo y el péndulo”. Libros del zorro rojo. 2013

– Edgar Allan Poe. “El tonel del amontillado”. Libros del zorro rojo. 2013

– Edgar Allan Poe. “La máscara de la muerte roja”. Libros del zorro rojo. 2013

– Edgar Allan Poe. “La verdad sobre el caso del señor Valdemar”. Libros del zorro rojo. 2013

– Edgar Allan Poe. “Manuscrito hallado en una botella”. Libros del zorro rojo. 2013

– Edgar Allan Poe. “Un descenso al Maelstrom”. Libros del zorro rojo. 2013

– Ernest Cline “Ready player one”. Ediciones B. 2011

– Ernst Theodor Amadeus Hoffmann. ” Copelius”. CIL 1984

– Ernst Theodor Amadeus Hoffmann. ” El salón del Rey Artus””. CIL 1984

– Ernst Theodor Amadeus Hoffmann. “La puerta tapiada”. CIL 1984

– Francisco de Quevedo y Villegas. “La vida del Buscón llamado Don Pablos”. Zaragoza 1626.

– Hans Christian Andersen.  “La caja de cerillas”

– Hans Christian Andersen.  “Las flores de la niña Ida”. CIL 1984

– Hans Christian Andersen. “Claus el grande y Claus el chico”. CIL 1984

– Hans Christian Andersen. “El baúl maravilloso”.  CIL 1984

– Hans Christian Andersen. “El pino”. CIL 1984

– Hans Christian Andersen. “El silbato prodigioso”. CIL 1984

– Hans Christian Andersen. “El traje invisible”. CIL 1984

– Hans Christian Andersen. “La princesa y el guisante”. CIL 1984

– Hans Christian Andersen. “Los cuentos de fernandillo”. CIL 1984

– Hape Kerkeling. “Bueno, me largo”. Suma. 2009

– Hermanos Grimm. “El lobo y el hombre”. CIL 1984

– Hermanos Grimm. “El violín maravilloso”. CIL 1984

– Hermanos Grimm. “Gretel la glotona”. CIL 1984

– Hermanos Grimm. “Juan el optimista”. CIL 1984

– Hermanos Grimm. “La alondra”. CIL 1984

– Hermanos Grimm. “La bruja del bosque”. CIL 1984

– Hermanos Grimm. “La casa del bosque”. CIL 1984

– Hermanos Grimm. “Las tres plumas”. CIL 1984

– Hermanos Grimm. “Los tres pelos de oro del diablo”. CIL 1984

– J.R.R Tolkien. “El señor de los anillos. La comunidad del anillo”. Minotauro 2012

– James M. Cain. “El cartero siempre llama dos veces. El País. 2004

– Julio Verne. “Frritt-Flacc”. RBA 2008. Colección Hetzel.

– Neil Gaiman. “American Gods”. Roca 2012

– Patrick Ness. “Un monstruo viene a verme”. Nube de tinta 2016

– Ray Bradbury. “Farenheit 451”. Plaza y Janés 1999

– Simon & Kirby. “Horror”. Ediciones Diábolo 2014

– Stephen King. “Colorado Kid”. Random House Mondadori. 2006

– Stephen King. “Dos historias para no dormir”, (La balsa, Nona). Random House Mondadori. 2004

– Stephen King. “El ciclo del hombre lobo”. Random House Mondadori. 2009

– Stephen King. “La torre oscura V. Lobos del Calla”. Círculo de lectores 2003

– Stephen King. “La torre oscura VI. Canción de Susannah”. Círculo de lectores 2004

– Stephen King. “La torre oscura VII. La Torre oscura”. Círculo de lectores 2004

– Stephen King. “Las dos después de medianoche”. (Los langolieros, Ventana secreta, jardín secreto). Orbis-fabri. 1989

– Stephen King. (Richard Bachman). “Rabia”. Orbis-fabri 1997.