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CALENDARIO PREMIOS FOROLIBRO 2019
PREMIOS FOROLIBRO 2019
Estimados amigos, autores y editoriales,
Os recordamos que todas las reseñas marcadas con el sello de LIBRO RECOMENDADO hasta el 31/12/2019 pugnarán para llegar al TOP 10 anual. De estos 10 libros seleccionados saldrá el LIBRO DEL AÑO FOROLIBRO 2019.
Suerte y letras a todos.
Os acompañamos a continuación el calendario de los premios:
- 31 de DICIEMBRE: Último día publicación reseñas 2019.
- 9 de ENERO: Listado completo “Libros recomendados 2019”.
- 13 de ENERO: «Top 10 portadas 2019».
- 16 de ENERO: «Mejor portada 2019».
- 20 de ENERO: «Top 10 libros 2019».
- 23 de ENERO: «Mejor libro 2019».
CUENTOS PARA SENTIR – FERMI BELLO – AUTOPUBLICACIÓN, 2019.
TÍTULO: CUENTOS PARA SENTIR.
AUTORA: FERMI BELLO
EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN.
PÁGINAS: 80.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
CUENTOS CLÁSICOS. Cuentos, donde por medio de la ficción y profundizando en los sentimientos a través de sus personajes, la autora quiere resaltar, esos valores que poco a poco se van perdiendo: EL AMOR, LA AMISTAD, LA FAMILIA Y EL RESPETO POR LA NATURALEZA, son algunos de ellos. Porque todos llevamos un niño dentro. Porque a todos nos gusta SOÑAR.
– AUTORA –
Nací en un bonito pueblo de Cáceres llamado Arroyo de la luz, aunque desde muy pequeña he vivido en Tolosa, un bello pueblo de Guipúzcoa. Estudié Peluquería y Auxiliar de enfermería, aunque mi verdadera vocación iba por otros derroteros. Desde la infancia me atrajo la lectura visitando a menudo la biblioteca del pueblo. Allí empecé a leer los primeros cuentos o libros de aventuras. Me encantaban. Con 14 años, empecé a escribir mi primer diario y mis primeros poemas, algo que nunca he dejado de hacer. Ya, al hacerme más mayor me presenté al concurso de cuentos de la escuela donde aprendía euskera y con «El misterio de la cueva», conseguí el Primer Premio. Obra que posteriormente decidí pasarla al castellano. Antes de ser Madre, me animé a escribir mi segundo cuento para la hija que esperaba y después escribí un tercero con la ilusión de que pudiera leerlos cuando fuera más mayor. Esas tres historias formaron parte de determinados momentos de mi vida y así, juntándolas todas, surgió está pequeña obra.
– GUSTARÁ
A todos aquellos lectores, adultos y niños, amantes de las narraciones clásicas; sensibles, metafóricas, ejemplarizantes, sencillas, cargadas de valores y distintas perspectivas relacionadas con la naturaleza, la amistad, el coraje, el afán de superación, la empatía, el compromiso, la madurez y el amor hacia los semejantes. Será del interés de todos aquellos lectores que siempre les han deleitado las narraciones de los hermanos Grimm, Andersen, Perrault, etc.
– NO GUSTARÁ
A los lectores de obras más complejas, graves y extensas, ya sean en modo cuento o novela. Tampoco será del interés de aquellos lectores, jóvenes o adultos, que prefieren que las narraciones que consumen vayan unidas al rigor de los tiempos; digitalización y tecnificación incluidas.
– LA FRASE 
«La bruja, tras mirarlo con cara de satisfacción, y sin demorarse por más tiempo, puso en marcha todos sus poderes. De repente, Martín empezó a sentir algo raro en su cuerpo, y en pocos segundos, vio como sus manos arrugadas se convertían, de nuevo, en manos jóvenes. A continuación, la bruja recordó a Martín que le daba tres días, y que una vez concluido es plazo de tiempo ella volvería para quitarle la vida. Tras decir esto, y casi al instante, desapareció».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar Cuentos para sentir de la escritora Fermi Bello. Un breve libro de cuentos de fantasía de tono clásico con una narrativa concisa, lineal y que se ciñe a los sucesos más que a las descripciones y a los enredos de obras más complejas y para un público más adulto. La autora logra con tres narraciones diferentes, autoconclusivas e independientes formar una pequeña obra que tiene en común el sabor tradicional de los cuentistas de antaño, del legado oral al abrigo del hogar y de los grandes escritores de este género: Perrault, Hermanos Grimm, Andersen, Iriarte y Samaniego, Dickens o los más contemporáneos: Quiroga, Stine o Dahl.
Tres historias diferentes pero con el punto de unión que acompaña el sabor arraigado del contador de historias primigenio. Encontraremos personajes que deben superar pruebas que forjarán su carácter y la construcción de su personalidad ética y moral desde la comodidad de la niñez a la vida salvaje e impredecible de la fase adulta, donde los problemas son reales y no meras fabulaciones. También hallaremos personajes atrapados en su alter ego animal (recordemos la magnífica Lady Halcón, Richard Donner, 1985), tentaciones a las que es difícil no rendirse (como las de la malvada bruja Úrsula que roba la voz a la sirenita a cambio de transformarla en humana). Veremos también la superación del tiempo y del aspecto físico que no conoce barreras en los asuntos del amor (que podemos comparar con la película Big, Penny Marshall, 1988 y también con La bella y la bestia de Jeanne-Marie Leprince de Beaumont). Por último, en la última narración podemos encontrar una vuelta de tuerca de La cenicienta o de El prisionero de Zenda (esta vez no será el zapato el que zanje el misterio de la identidad del personaje protagonista sino algo que tendrá que leer el lector y que aquí no desvelaremos). Cuentos para sentir habla de temas clásicos, historias que los lectores más jóvenes reconocerán perfectamente sin entrar en pasajeras modas actuales, reivindicaciones claramente identificables ni soflamas de ningún tipo. Aunque, como todo cuento, la moraleja o el aprendizaje se encuentra intrínseco, la autora no tiene la necesidad de ondear ninguna bandera ni eslogan más allá de la propia aventura del cuento de fantasía. A determinadas edades el sueño del lector debe volar libre sin necesidad de encorsetamientos ni caminos delimitados y señalizados. Los propios jóvenes lectores son «muy adultos» para detectar aquellos mensajes que se les adaptan mejor y que son de mejor compresión y asimilación. Forzarlos a que abracen algún credo narrativo por distintas motivaciones ideológicas es una tarea estéril. Siempre se ha dicho que los chavales son los más exigentes con los productos que consumen, ya que no tienen miedo a decir «NO» a las conveniencias de ser política y socialmente correctos.
Cuentos para sentir está enfocado principalmente para un público infantil que podrá leerlo, sin necesidad de un adulto, ya que el tono de la narración es bastante asequible para todas las edades. De la misma manera el lenguaje y el vocabulario empleado es también apto para niños. La presente obra, pese a su efímera duración (¿no son así los cuentos tradicionales?) representa un agradable vehículo de retorno a aquellas narraciones que todos recordamos con mucho cariño. El estilo es, sin duda, el de aquellos tiempos, alejándose por tanto de la tecnificación y la digitalización de las actuales narraciones. Teniendo un mundo contemporáneo infantil saturado de pokemons, digimons, mangas, superhéroes marvelianos, etc… siempre es una buena noticia contar con obras que indaguen en el clasicismo, en los valores que hicieron rica la tradición oral y en las tramas sencillas pero cargadas de simbología y segundas lecturas.
Pese a una portada que no anticipa claramente el contenido infantil/juvenil de su interior, nos encontramos tres narraciones que se retroalimentan mutuamente y que hacen de la ficción la realidad de muchos niños que, entre aventura y aventura, van creciendo, formando y llenando su mochila de aprendizaje vital.

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2020
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EL GATO DE BALZAC – MIQUEL SEN – EDITORIAL CÍRCULO ROJO, 2019
TÍTULO: EL GATO DE BALZAC.
AUTOR: MIQUEL SEN – WEB – FACEBOOK – TWITTER
EDITORIAL: CÍRCULO ROJO – WEB
PÁGINAS: 202.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
El señor Maulet, antigua lumbrera universitaria caída en desgracia por sus actos pedófilos cuando vivía en París, se mueve en la Barcelona vieja, con su pequeña pensión, unas escasas plumas, sus aficiones literarias, más unos deseos que apuntan insistentemente al pecado de gula. En sus paseos tropieza con un brocantero al que compra libros y objetos que acaba subastando como alivio de su miseria. Entre los textos encontrados figuran muchos de magia, en los que se menciona la posibilidad de existir como reencarnado. En medio de tantos papeles, Lázaro Maulet descubre un mecanoscrito titulado El gato de Balzac, curiosa historia de un hombre que muere por arma de fuego para transformarse en gato, que a su vez tiene el mismo fin. Una sucesión perversa que nos lleva a conocer al mismísimo felino que tuvo Balzac.
La proximidad entre el intelectual desvalido y el brocantero los lleva a discutir sobre lo divino, la vida y la muerte. Ambos saben del terremoto de Lisboa que liquidó cien mil portugueses, justo cuando daban gracias a Dios, dejando intactos los lupanares. Fue obra del satánico almirante Belial, que luce un anillo de rubí en el anular robado en la catedral. De esta joya, más un espejo negro que re?eja en un instante pasado, presente y futuro, sabe el anticuario que pone en contacto al intelectual con extraños personajes. Tras el asesinato del protagonista, la policía se interesa por el caso, prácticamente sin nexos con la realidad.
– AUTOR –

Miquel Sen nació en Barcelona en 1946. Estudió biología en la Universidad de Barcelona. Su actividad periodística le ha llevado a interesarse por la gastronomía y su historia, publicando numerosos libros: Viaje por los Vinos de España (Agotado), Les Casas de Menjar, El País del Cava, Paseo por los restaurantes de Cataluña, Les Receptes de la nova cuina Catalana ( editorial Planeta), Enciclopedia del Cava, Comer por cuatro pesetas, Barcelona fin de Siglo, más una biografía: El escultor Emili Armengol, y tres novelas: La noche siempre llega, (editorial Altera), Un artículo de encargo ( RBA), y La memoria muda (Parsifal ediciones). Luces y sombras del reinado de Ferran Adrià (la Esfera de los Libros) supone una ampliación de su registro literario hacia el ensayo. Confieso que he comido es una divertida biografía gastronómica que hasta cierto punto muestra el camino literario de su última obra El gato de Balzac.
Es colaborador de las revista Vinos y Restaurantes, . Hasta el año 2012 ha colaborado en La Guía del Ocio, dónde escribió durante 24 años una crónica semanal y del diario Avui en el que ha mantenido durante ocho años una sección en el Suplemento Dominical. Desde julio de 2006 es columnista de El Periódico de Cataluña. Miquel Sen ha sido director del programa Cuines de la televisión autonómica catalana TV3 durante 15 años. Ha realizado más de 3800 programas, situándose ininterrumpidamente entre los ocho programas más vistos de la cadena, por lo cual ha recibido el premio de la Academia Catalana de Gastronomía al mejor programa de divulgación. Miquel Sen detenta también Le Prix France de Gastronomie.
– GUSTARÁ
A los lectores que se deleitan con lo extraordinario, con lo esotérico, con lo fantástico, pero soportado sobre bases literarias aprehensibles. A quienes se toman tiempo para degustar el placer de leer y desmenuzar lo leído. A los diletantes de la filosofía y a quienes satisface la apertura de sucesivas matrioskas si contienen algo interesante en su interior.
– NO GUSTARÁ
A quienes son partidarios del dinamismo literario, sencillez y velocidad en el movimiento narrativo con el trasunto de la novela. A los que buscan acción directa e inmediata sin circunloquios ni introversiones que requieran dedicar tiempo a rebuscar en el alma de los personajes. A los que su tiempo o su fatiga solo permite la lectura de un par de páginas antes de caer en brazos de Morfeo.
– LA FRASE 
«Cuando fui el gato de Balzac, adquirí unos profundos conocimientos sobre el otro mundo, un espacio que el maestro vivía a diario, afirmando que estaba lleno de esferas superpuestas, todas ellas lumínicas, entre las que pululan los ángeles, los demonios, los kamarrupas, algún elfo afeminado y los gatos que no han sido hombres de bien».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar, El gato de Balzac de Miquel Sen. No puede sorprender, y es perfectamente congruente, tropezar antes del índice con la sentencia del Nobel Kazuo Ishiguro ”Cada piedra estaba maldita y cada gato vagabundo era un espíritu maligno”. Nos agrada comenzar con este breve encuentro con el admirado maestro Ishiguro, de polifacética tarea. Ajenos a las preferencias de cada cual, nos quedamos con su obra Los restos del día de 1989, trasladada al cine como Lo que queda del día donde apreciamos, entre otros, el talento del mejor Anthony Hopkins. Pero lo relevante en este caso es que, desde el inicio, Ishiguro nos hace notar que los gatos raramente consiguen alejar de ellos el sambenito de especie esotérica y más diabólica que luciferina. Y aquí tenemos, pues, al gato de Balzac. La novela es como una caja de engranajes con grandes y pequeñas piezas dentadas, más o menos visibles según su tamaño y posición, pero todas ellas imprescindibles para un engrasado rodaje. Aparte del gato narrador y su alter ego, de su orondo dueño con chalecos necesitados de lavandera, la escritora con nombre de varón, el propio señor Maulet y una pléyade de personajes variopintos, numéricamente superados por cocineros de postín, toma protagonismo un brocantero; Curiós, sin cuya participación esta obra no existiría.
Para lectores en español, despistados, que no deduzcan inmediatamente del contexto cual es el oficio de este personaje, citado doblemente en la contraportada y desde el cuarto párrafo del libro, les sugerimos “chamarilero”, “baratillero” o “mercachifle” como sinónimos, ya que dicha profesión no figura en el diccionario de la RAE. Tal vez es un guiño del autor a la nacionalidad francesa de sus personajes (brocanteur) o a su propia lengua natal. Puestos a avanzar, el caso es que nos atrevemos a pensar, sin confirmarlo, que el autor del Sideroploide barcelonés lo es a su vez del manual de exorcistas descubierto, y propietario original de la caja que lo contuvo, pues ignoramos si este artista fue también mago y charlatán. Júntese el hallazgo con unas páginas robadas a otra obra inquietante y nos encontramos con una especie de rueda kármica de textos e ilustraciones que nos introducen en un explosivo torbellino, que habrá que transitar con mucha atención bajo pena de desorientación y extravío. Trabajo ímprobo para el señor don Lázaro que con gran discernimiento (discernimiento es también palabra jesuítica) inicia la lectura del mecanuscrito.
A partir de aquí se ofrece a sus ojos, a su mente, y a su imaginación, todo un universo vivido por humanos o felinos, vivos o reencarnados, literarios, seráficos, oníricos o potencias del astral. Acontecimientos históricos con sus protagonistas, celebrados o repudiados según de dónde sople el viento. Gestas y situaciones públicas, publicitadas y aireadas a conveniencia o camufladas y ocultadas en escondrijos y alcobas. Paisajes campestres más bélicos que bucólicos. Selvas de asfalto o empedrado con números de portales como referencias o destinos más o menos confesables. Personajes de primera categoría universalmente conocidos, o secundarios casi siempre olvidados que encuentran la excepción cuando aparece su nombre impreso junto con su especial actividad. De los primeros de todo hay, si bien priman emperadores, reyes, zares, generales, escritores famosos, incluso papas, santos, profetas y el propio Jesucristo. Los otros, y las otras, se reparten entre artistas de varietés, militantes de partidos, profesores, soldados y cocineros, sobre todo cocineros y cocineras, con muchas de sus recetas incluidas.
No faltan los amigos de amigos, círculos de amistades, que incluyen compositores o pintores. Balzac sale muy realzado prestando su apellido al gato y siendo espiado y analizado por este. Si el escrito hubiese tenido como protagonista a su amiga George Sand, se hubiese disuelto más etéreamente en el grupo de sus amistades, en disputa con Eugène Delacroix, Heinrich Heine, Víctor Hugo, Julio Verne, Gustave Flaubert o Franz Liszt. Siempre al acecho de una tajada, o bajo el apremio de una pistola, uno de nuestros protagonistas recorre campos, se acoda en las barras de bares y garitos o atisba en las buhardillas. Otros se enzarzan en reflexiones y duelos dialécticos y filosóficos. Dependiendo de quién sea quién, tampoco se está a salvo de una severa amonestación de tía Monsita o que se reprochen modos y maneras poco viriles. El autor nos conduce, casi vertiginosamente, de un lado para otro mientras observamos con prismáticos al metamorfoseado y trashumante visitador de intramundos o intentamos monitorizar y digerir, al vuelo, las conversaciones entre Maulet y Quirós. Por no hablar de intentar pasar del papel a ollas y sartenes caseras alguna receta descrita. Del comisario Monegal, de sus pesquisas, meditaciones, actitudes y sus angustias nada diremos. Son un premio que el fiel lector tiene que merecer.
Llegamos a la conclusión de que El gato de Balzac contiene sustancia suficiente para una segunda y más reposada lectura en lo literario, en lo filosófico y en lo gastronómico.

LA ESENCIA DE LAS COSAS – JOSEP SEGUÍ DOLZ – EDITORIAL LETRAME, 2019.
TÍTULO: LA ESENCIA DE LAS COSAS.
AUTOR: JOSEP SEGUÍ DOLZ – WEB – FACEBOOK – TWITTER – INSTAGRAM
EDITORIAL: EDITORIAL LETRAME, 2019. – WEB
PÁGINAS: 441.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
De Valencia y Barcelona y de vuelta pasando por Alicante, Roma, Praga, Bogotá, Tokio, La Habana, Nueva York, Juan Miguel Ramírez Marcial, doctor en Filosofía, narra algunos acontecimientos de su vida; muchos de ellos nada comunes. A pesar del título de esta novela, su protagonista no va exactamente a la búsqueda de eso, de la esencia de las cosas. Si pudiera hablar —ahora ya no puede; está muerto— es posible que nos contara que más que eso lo que sí ha buscado toda su vida es cómo es que han sido como han sido sus relaciones con María, con Pili, con la Paqui, con Diane Sandra, con Maikel Alejandro, con Lorraine, con Gemma. Y con algunas personas más que aparecen por aquí.
Lo que nuestro filósofo nos narra no son asuntos imaginarios. No son reales; pero tampoco irreales. Son evocativos. Y en la evocación queda diluido el binomio real / irreal. Quizás esa es la esencia de las cosas: evocarlas y, así, construirlas. Construirlas en el entorno del caos social en que Juan Miguel ha vivido como muchas y muchos otros que, como él, nos moriremos sin saber cómo hubieran sido esas relaciones y cosas en otro mundo, en uno imaginario donde todo fuera perfecto e ideal; una especie de universo paralelo donde todo es luz, equilibrio, paz interior,… sin apenas lugar para las emociones y las pasiones. La novela está estructurada en temas más que en capítulos, aunque bastante entrelazados entre sí. Temas como el sexo, la política, la guerra, el amor, la soledad,… Y otros que parecen ser más o menos universales. Como decimos en el prólogo (en las primeras páginas entenderás por qué uso el plural):
«Probablemente una buena manera de empezar esta historia fuera con algo de sexo, de violencia o de misterio. No te preocupes, sexo y violencia hay más adelante. Misterio, ya es cosa tuya el juzgarlo. Como lo es que ese sexo y esa violencia que salpican de vez en cuando este relato compartido tengan un nivel más o menos explícito o duro o lo que sea que sea de tu interés. Total, a ese respecto no es que haya mucho nuevo bajo el sol» (…) «Esta es una narración de encuentros y despedidas. Sobre todo de las últimas. Ahora, una vez finalizada, la estamos repasando y vemos que abundan expresiones como ‘no nos volvemos a ver’, ‘no vuelvo a saber de ella’… Esto no es ni bueno ni malo. Al fin, la vida está un poco como hecha de eso, ¿no? Hallazgos, relaciones, abandonos, olvidos. Todos son lo mismo. Y tienen su parte de risa y su parte de drama». Cualquier parecido o no parecido con la realidad es intencionado; no es pura coincidencia.
– AUTOR –

¡Hola! Nací al lado del Mediterráneo, en Valencia, en pleno verano. Hace ya unos cuantos años. Ahora mismo vivo aquí, en la misma ciudad donde nací. Soy licenciado en Psicología y tengo estudios universitarios de Filosofía y Humanidades y tres cursos de doctorado en Psicología social; ambos sin concluir. No me gusta mucho hablar de mí. Pero tampoco voy a dejar esta solapa en blanco, claro.Esta es mi primera novela. Antes he publicado dos libros de ensayo bastante voluminosos relacionados básicamente con la Psicología y con Ciencias Sociales y Humanas afines: Mentalidad humana (2015) y Sociología para no iniciados y otros ensayos insolentes (2018). Nada comunes, por cierto. Los libros, digo. Aunque quizás esté feo que lo diga.Soy bipolar no diagnosticado; no hace falta. Así que unas veces me gustan unas cosas y otras, otras. Y hay días que estoy de buen humor, y otros no Y otros ni una cosa ni la otra. Y así sucesivamente. Supongo que como todo el mundo; por eso está tan de moda eso de diagnosticar tanto la tal enfermedad mental, que no lo es. Pero eso sería para discutirlo en otro momento. Bueno, en verdad, más que bipolar soy multipolar. O sea que no me gustan los extremos. Al revés, me gustan muchas cosas a la vez. No soy de equilibrios ni tonos grises. No tengo manías; aunque sí miedos: esos, los que están contenidos en los equilibrios y en los tonos grises.Al contrario de la mayoría del género humano no escribo desde pequeño. Ni poesía, ni cuentos, ni nada similar. Tampoco me dedico ni me he dedicado nunca a la autoayuda ni a la meditación trascendental ni al coaching espiritual ni a decir a los demás lo que tienen que hacer. No tengo hijos.En años recientes he intentado escribir dos novelas antes de esta. Pero me aburría. Por eso fracasé en mis intentos.En esta ocasión, sin embargo, me he divertido bastante. Y lo sigo haciendo cada vez que releo algo de esta historia. Aunque ese algo sea un poco cruel o triste a veces.Espero, en cualquier caso, que te interesen esas crueldades y tristezas —también hay alegrías y cosas bonitas, ¿eh?— que contienen estas páginas.
– GUSTARÁ
A todos aquellos lectores que no se conforman con leer, sino que buscan aprender, discurrir, reflexionar y enjuiciar las obras que caen en sus manos. También será del interés de los lectores que estén interesados en productos realmente novedosos en sus fórmulas narrativas de ficción; ya que aquí encontrarán un camino muy poco transitado que abarca muchas temáticas pero no abraza en profundidad ninguna de ellas. Para amantes de lo atípico, libre de encasillamientos y experimental.
– NO GUSTARÁ
A los lectores más pegados a los géneros tradicionales con su estructura clásica. Tampoco será del interés de los que, aunque les gusten los libros sobre reflexión filosófica y social, los prefieran en sesudos manuales académicos y universitarios. No será del estilo de los que abrazan los mantras más cortoplacistas de la autoayuda y del mindfulness arquetípico. Aléjense buscadores de eslóganes de repetición papagayística.
– LA FRASE 
«Me gusta el género literario de la poesía porque es irracional y no objetivo. El escribidor escribe lo que quiere; el lector lee lo que le da la gana. Bueno, en realidad toda forma de expresión literaria -textual u oral- es irracional, aunque relacional, claro. Incluso la que usa el lenguaje científico más puro y duro. El, seguramente, más formal de los lenguajes, el matemático, es poesía pura. No hace falta entenderlo, solo creérselo. Y ellos, los matemáticos, escriben poesía oscura e irracional. Ni siquiera ellos mismos se entienden. Los científicos crean sus cajas negras del conocimiento y el saber al modo de los antiguos grandes místicos. Sin que los demás entendamos ni una puta palabra. El saber ya no es objeto de culto popular, sino de negocio por parte de los charlatanes y vendedores de humo espiritual mezclando sus copiadas e infinitamente repetidas frases de autoayuda con píldoras de autoconocimiento interior. Mientras tanto, el lenguaje de la ciencia y las matemáticas se convierte en tecnología al uso de facilitarnos la vida. Nadie entiende lo que pasa. Y no pasa nada».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar La esencia de las cosas de Josep Seguí Dolz. Intestina y pugilística lucha entre autor y protagonista en aras de alcanzar La Verdad o, al menos, su verdad. Un camino del héroe ulisíaco de ida y vuelta hacia una Itaca que, cual oasis en mitad del desierto, se aleja a cada paso que dan hacia la meta, tanto del propio autor como de su sombra jungiana, el protagonista. Un diálogo (¿platónico?) donde se pondrán las cartas sobre la mesa. Porque solamente a través del diálogo y el cambio de enfoques se puede llegar a un acuerdo, aunque sea endeble, con las personas que nos rodean y con el mundo en el que vivimos. La presente obra navega por aguas procelosas entre la realidad, la ficción, la nivola unamuniana, el realismo mágico sudamericano, el nihilismo de posguerra y el humanismo grecolatino pilar de la sociedad europea. Juega al despiste, al humor sibilino en ocasiones, y al grotesco y ennegrecido en otras. Utiliza artificios de tirar la piedra y esconder la mano, muestra muslo pero sin llegar a la lencería, se iza al funambulismo narrativo con las notas del autor y del editor (ya lo comprobarán) y al juego trampantojil con el espacio y el tiempo literario… Ucronía, distopía, utopía quizás. Desarbola el clasicismo de presentación, nudo y desenlace para encomendarse a la guerra de trincheras de un batiburrillo orgiástico y erudito en sus páginas. Esputa a lo Bukowski o Boris Vian en ocasiones para arrebujarse en posición defensiva fetal y sentimental en otras. Todo ello en un ámbito de punto de fuga de lo políticamente correcto y de los corsés que diariamente el gentío va ciñendo a los creadores y pensadores de contenido propio. Burla también la autocensura y la mordaza autoimpuesta desde las primeras líneas de la obra.
Valga la sinopsis del libro para hacer un célere resumen de lo que aquí podrá encontrar el lector. Más allá de esas líneas tendrán que aventurarse para ver de qué pasta está hecho este libro sin encasillamiento de género y con alma de miscelánea. Si le echan un vistazo a los antecedentes académicos, formativos y demás inquietudes vitales del autor se darán cuenta de que le será difícil no tocar todos los palos (aunque se enrede entre ellos en una cacofonía voluntaria) en un volumen que recoge las aguas de muchos riachuelos y afluentes para converger en un ancho río donde pugnará por llegar al mar tras muchas desventuras, conquistas e infortunios. Si la esencia de las cosas fuera una película se podría catalogar (si es que esto es posible) como de falso documental (falso ensayo en el presente caso) tipo Operación Palace u Operación Luna, o de metraje encontrado, como Blair Witch Project u Holocausto caníbal.
La mente humana se condiciona o prepara para recibir estímulos desde la realidad o desde la ficción, ya provengan de un libro, una película, un telediario o una conferencia. El problema radica cuando realidad y ficción se entremezclan y, como en El prisionero de Zenda, se intercambian los papeles. En este Tú a Boston y yo a California particular, el cerebro, acostumbrado a vivir en su saludable zona de confort, se cortocircuita al no tener rama a la que asirse con seguridad. Entonces debe pensar para salir del atolladero. Creemos que es esto precisamente lo que consigue (aunque desconocemos si es su pretensión) Josep Seguí Dolz con la presente obra. En este construccionismo social y literario el autor determina (e indetermina) un buen puñado de conceptos, procesos, reflexiones, inspiraciones y metodologías de aprendizaje y observación para intentar llegar al fin último de las cosas: su esencia. Un constructo de escatología laica que pulula por nuestro entorno y nos da pistas pero sin mostrarse tal y como es (como los poderes de la fuerza de Star Wars, que estar están, pero solo los elegidos son capaces de apreciarlos y utilizarlos en beneficio propio y en el de la galaxia). Es la misma esencia que buscó Jean-Baptiste Grenouille en El perfume o el doctor Frankenstein en sus experimentos postmortem. El Citius, altius, fortius, citado por Pierre de Coubertin en 1896 da buena cuenta de la eterna búsqueda de la que hace gala el autor en este extravagante (por desacostumbrado) libro de pensar. Lou Marinoff removió el género con Más Pláton y menos Prozac; así se pudo colocar la filosofía en el lineal de los más vendidos. Jostein Gaarder logró algo parecido con El mundo de Sofía. Pero cuidado, ¡DANGER!, que quede claro que por las páginas de este libro (aunque todos los autores puedan tocar temas universales) no asoman las manidas soflamas más o menos acertadas de Paulo Coelho, los quesos que desaparecen, los monjes que se deshacen del ferrari o los secretos varios que, tras su lectura, cambiarán para siempre la vida del lector. Aquí el autor sube los peldaños de la Escuela de Atenas entre semana, pero se lanza a los golfos versos de Sabina cuando llega el fin de semana. Y así, mezclando lo de arriba con lo de abajo, consigue crear una narrativa amena, sencilla, accesible y dinámica, toda ella alejada (salvo honrosas excepciones) del dogmatismo y barroquismo académico.
La esencia de las cosas es un pasatiempo lúcido, una autoparodia intelectual y un cúmulo de circunstancias personales que, como indica el propio autor, está parcelada, más que en capítulos, en temas. Guante de novela en puño de ensayo. Los temas abarcan todo el espacio conocido, ya que la fuente filosofal a la que acude el autor (en pos de la piedra; la filosofal, no la de Sísifo -que esa ya la arrastramos todos-) no conoce de compartimentos estancos. Así es que nos hablará cronológicamente del sexo, la política, la guerra, la filosofía, la tecnología, el amor, la soledad y, por todo lo anterior llegará a la conclusión: del final de las cosas o no. Todo ello, por supuesto, interconectado y empacado para realizar el viaje. Porque de viajes se trata esta aventura, tanto del externo como del interno. El protagonista, mientras viaja sin cuartel y sin pedir permiso por medio mundo, irá conociendo, asumiendo y bruñendo sus circunstancias de Ortega y Gasset mediante el crisol y el tamiz de las mujeres. Hallará el yang complementario que le hará conocerse a sí mismo mediante ellas (recordamos aquí la reseña del libro de Cayetano Santana, Las mujeres imposibles, que mucho dijo sobre esta cuestión). Es precisamente en compañía de mujeres, desde la intimidad del catre, al olvido, al despecho, a los sentimientos encontrados, a los corazones robados y macerados en adobo, a la distancia infranqueable, a la añoranza, a la nostalgia, al reencuentro, al coraje de los trenes que solamente pasan una vez y a los que duermen en vía muerta, donde redefinirá su impronta personal. De su día a día enclaustrado en sus responsabilidades laborales a la libertad del viaje y el aprendizaje de lo divino y lo mundano junto a este tropel de mujeres que se cuelan por todos los intersticios de su vida, el protagonista avanzará en una rueca cíclica que del comienzo le llevará al final y de nuevo al principio.
La esencia de las cosas que, como ya hemos comentado bebe de muchos géneros, postulados y recursos narrativos, nos recuerda a Un mundo feliz tanto por el tono como por el fondo. La inmortal distopía de Aldous Huxley nos presenta con naturalidad y cotidianidad (desde su formidable introducción) un mundo que, aunque diferente al nuestro, lo reconocemos perfectamente en su lógica interna (al igual que en El cuento de la criada de Margaret Atwwood). Este es el reconocimiento del Black mirror que nos devuelve desafiante la mirada para encontrase con una cara cansada y castigada que únicamente quiere encontrar el sitio donde poder descansar en paz de pensamientos tóxicos.
Josep Seguí Dolz ha hecho un ejercicio de regurgitación de todo su saber y todas sus inquietudes recorriendo los siete círculos del infierno de Dante como etapas emocionales teniendo a su protagonista como Virgilio; desde la castrante angustia hasta el éxtasis más gratificante. Mediante el intercambio de pareceres, los viajes que oxigenan la mente y las distintas compañías que ensanchan el saber y el punto de vista del protagonista, somos testigos de una rara avis dentro del panorama literario actual. Su fórmula es única y tan personal que es un género en sí mismo. Desde el aprendizaje de temas científicos al humor cínico y desprejuiciado, el tono del presente libro hará las delicias de todos aquellos que prefieren llegar a su destino por la senda menos transitada.

LAS AVENTURAS DE TXANO Y ÓSCAR. LOS VECINOS SUBTERRÁNEOS – PATRICIA PÉREZ Y JULIO SANTOS – EDITORIAL XARPA BOOKS, 2019.
TÍTULO: LAS AVENTURAS DE TXANO Y ÓSCAR. LOS VECINOS SUBTERRÁNEOS.
AUTORES: PATRICIA PÉREZ Y JULIO SANTOS –
WEB – INSTAGRAM – FACEBOOK – TWITTER
EDITORIAL: XARPA BOOKS – WEB
PÁGINAS: 123.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
¿Te acuerdas del meteorito de nuestra primera aventura? Pues el profesor Antonov montó un laboratorio junto al cráter donde lo encontramos y descubrió que habían empezado a ocurrir cosas muy extrañas. Pero lo más alucinante fue que nos invitó a pasar unos días allí y acabamos descubriendo la verdadera naturaleza de la piedra verde y del increíble misterio que traía con ella.
¿Quieres descubrirlo tú también?
– AUTORES –
Soy una enamorada de los libros infantiles, las películas de animación, las bibliotecas y las librerías que visito frecuentemente con mi hijo. Fue cursando Diseño Gráfico hace dos años cuando vi claro que lo que más me apasionaba era la ilustración. Así que cuando Julio me presentó el proyecto de crear juntos una colección de libros infantiles, no pude resistir la tentación e inmediatamente me puse a diseñar los personajes y el universo gráfico de la serie.
Soy informático desde mucho antes de estudiar informática y me encanta la tecnología. Hace unos pocos años, lo dejé todo y me fui a viajar por el mundo con mi familia. Y en uno de esos viajes, mientras conducía aburrido por la pampa argentina, aparecieron Txano y Óscar. No sé de donde vinieron, pero consiguieron cautivarme y a partir de ese momento me dediqué a escribir sus historias mientras Patricia enriquecía mis textos con sus imágenes.
– GUSTARÁ
A todos los niños que viven en un estado de permanente aventura. A todos aquellos que todo lo que les rodea les parece especial y digno de exploración. A todos los que aún no han sido devorados por el sistema de encasillamientos de la vida adulta. Txano y Óscar somos todos los que, en algún momento, vibramos en un mundo de fantasía, acción, aventura y libertad creativa. Es fundamental regresar a las raíces de la pandilla, la camaradería, el trabajo en equipo y la sincera amistad forjada en el juego.
– NO GUSTARÁ
A todos aquellos que han sido fagocitados e intitucionalizados por el sistema y han olvidado lo que alguna vez fueron. Tampoco será del interés de los que buscan que las lecturas de sus hijos estén encorsetadas por la corrección política, de género, identitaria, o de perspectivas diversas… donde prima más el mensaje adoctrinador, político y reglado que el propio disfrute de la aventura y el libre pensamiento del muchacho que debe forjarse su propio camino.
– LA FRASE 
«Pero entonces, el suelo empezó a vibrar de nuevo y la cara de mi prima se contrajo en una mueca de terror. La tierra empezó a deslizarse hacia el agujero del cráter instantes antes de que una sacudida un poco más fuerte abriera un boquete más grande. Mi prima intentó lanzarse hacia el borde con la fuerza de la desesperación, pero fue demasiado tarde. Resbaló por la pendiente y, en un segundo, ella también había desaparecido tragada por el agujero».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar Las aventuras de Txano y Óscar (Los vecinos subterráneos), sexta aventura de la pareja de mellizos exploradores e investigadores más inquietos de la literatura juvenil actual. Ellos junto con sus amigos, su hermana, una pequeña ardilla y su especial y valiente perro son testigos de su camino hacia la madurez (al igual que el propio lector). Este camino espinoso, agridulce, caótico, caprichoso, azaroso, frustrante en ocasiones, pero electrizante, sorpresivo y estimulante en otras necesita de metáforas, parábolas y enseñanzas preparatorias para enfrentarse a la fase de adulto. No son suficientes los reglamentos, las regañinas, y los consejos de los padres; el niño debe caerse del árbol y rasparse las rodillas de vez en cuando. Txano y Óscar son los compañeros de viaje, los cicerones vitales del cambio de etapa, los amigos invisibles con los que jugar y afianzar la posición personal para el futuro. El cuento y siempre el cuento es el que, al abrigo de la fogata desde los albores de la civilizaciones, ha servido para el aprendizaje del joven imberbe. En una sociedad dominada por el control tecnológico de los padres «helicóptero» que dan cobertura a sus hijos de cristal en un mundo de parques de bolas e instalaciones infantiles con suelos acolchados hay que recordar que en la vida hay dramatismo en cada esquina y que la sobreprotección no soluciona el problema, lo posterga. Patricia Pérez y Julio Santos han creado una colección de aventuras donde la acción, el aspecto formativo y los postulados sociales, éticos y morales se dan la mano. Pero, sobre todo, la aventura clásica, aquella que conecta a los exploradores con sus descubrimientos creando un momento mágico; una unión perfecta que dará en el clavo de los jóvenes lectores. (Título de lectura obligada sobre este tema por su contenido y por sus notas a pie de página, Cuentos de hadas anotados de María Tatar). Los que todavía creen que los cuentos son inocentes pasatiempos de niños sin profundidad alguna, todos ellos se equivocan. Es bajo la protección de las sábanas donde los niños empiezan a imaginar el mundo que les espera fuera; el edulcoramiento solo sirve para retrasar lo inevitable.
Las aventuras de Txano y Óscar son herederas del tono clásico de Enid Blyton, Robert Arthur, Andrew E. Svenson, Chris Columbus, Steven Spielberg… Los Cinco, Los Hollister, Los Siete secretos, Los Tres investigadores, Los Goonies, Aventuras en la gran ciudad, E.T., Los bicivoladores… a partir de aquí ya estarán preparados para que la pandilla tenga problemas de mayor calado como en El cuerpo o It de Stephen King. Es precisamente en el compadreo y la camaradería que se forjan en esos años tan inestables donde se ponen a prueba los límites de cada integrante y donde cada uno encuentra su lugar en la jerarquía del grupo. La pertenencia a cada pandilla tiene sus propias reglas de acceso, permanencia y salida. En el presente volumen podemos encontrar a un personaje que quiere entrar en el sanctasanctórum de los protagonistas. Este Área 51 es su fortaleza y ahí defienden sus normas de todo elemento ajeno (nos recuerda al fortín de los Tres Investigadores en El Patio Salvaje de los tíos del protagonista. Curioso que Jupiter Jones, el líder del trío, fuera huérfano como también lo son Harry Potter, Tom Sawyer, Frodo Bolsón, David Copperfield, Oliver Twist, Jean-Baptiste Grenouille, Cenicienta, Bambi, Superman, Pippi Långstrump… El camino del héroe solamente se puede alcanzar sin el influjo «castrante» de los padres (aunque en el presente caso Julio Santos ha decidido mantener a los padres en escena).
Comentábamos al principio de la reseña que Los vecinos subterráneos es la sexta entrega de la saga de Txano y Óscar. Los libros son autoconclusivos, pero sí es verdad que según avanzan sus aventuras existen interconexiones que ensanchan la saga y la hacen más atractiva al lector. Pero esto no supone un problema ya que para que sea el propio lector el que enjuicie si estas aventuras le interesan, los autores han colgado en su web los dos primeros libros para su descarga gratuita. De esta manera se puede comenzar la saga desde el principio, y si gusta, adquirir el resto de los libros. En este volumen de Txano y Óscar los mellizos, siguiendo los pasos de Tom Sawyer y Huckleberry Finn y al más puro estilo Spielberg en Encuentros en la tercera fase, se adentran en el misterio de un cráter producido por un meteorito. Además de la propia aventura, los autores introducen conceptos científicos para abrir la inquietud por las ciencias de los más jóvenes. Suman y actualizan las técnicas y las tecnologías empleadas en sus investigaciones para adaptarlas a los nuevos tiempos digitales. Redondeando la función, también nos encontramos pequeñas perlas o reflexiones acerca de la amistad, el compañerismo, el trabajo en equipo, la integración, la empatía y el respeto al diferente; pero todo ello nunca desde el dogmatismo. La aventura es el núcleo principal de la narración. Los pequeños detalles educativos y emocionales fluyen de manera cohesionada y natural.
En el apartado ilustrativo, Las aventuras de Txano y Óscar tiene un apartado técnico y visual espléndido. La ilustradora Patricia Santos hace un excepcional trabajo de descripción de la trama narrativa, pero además va más allá. No se ciñe exclusivamente a ilustrar con potente colorido e imaginación (atención a la aparición de ciertos personajes iridiscentes). La ilustradora llega a todos los recovecos de las páginas del libro. Arriba, abajo, por la esquinas, en los títulos de los capítulos… Todo ello para que la sensación de inmersión en la aventura sea mucho mayor. Y aunque siempre se indica que el contenido debe ganar al continente y que los libros no deben elegirse por la portada, aquí debemos hacer una excepción; el trabajo con la calidad de los materiales empleados, la maquetación y la terminación del libro es sobresaliente. Nada está dejado al azar. Hay mucho trabajo en esta colección.
Desde el ocaso de Kripton a la entrega de la luz o del fuego a los hombres (mito clásico de Prometeo) pasando por una pizca de Stranger things hasta la conjura clásica de la pandillas de amigos que, alejados del ruido de sus mayores, son capaces de resolver cualquier tipo de misterio o descubrimiento, estas aventuras son de obligada lectura. Somos testigos de la exploración del riesgo como piedra angular de la madurez en la compañía de los camaradas de andanzas, conquistas e infortunios. En un mundo demasiado reivindicativo, victimista, dogmático y de mensajería política que se cuela por cualquier espacio de la ficción y de la realidad es necesario que existan productos que se preocupen por recuperar la simple aventura, la desprejuiciada, desinhibida y natural, como son los propios niños que gritan y corren en la libertad de sus juegos infantiles antes de que la sociedad los encasille y les marque el camino. Txano y Óscar son unos exploradores que harán las delicias de todos aquellos niños que nunca abandonan el pirata, el caballero, el dragón, la princesa, el científico, el bombero, el astronauta, el hada o el guerrero medieval que llevan dentro, aunque de adultos olvidarán que fueron todo aquello y muchas cosas más.
Pero no está todo perdido, ya que como hacemos muchos cuando miramos hacia atrás, de vez en cuando observamos en el espejo a un pequeño mocoso que nos mira con el pelo revuelto invitándonos a jugar.

DESCARGA GRATUITA DE LOS DOS PRIMEROS LIBROS
MISTERIOS EN MADRID – MANUEL G. SANAHUJA – EDITORIAL CÍRCULO ROJO, 2018
TÍTULO: MISTERIOS EN MADRID.
(EL GATO MADRILES NOS DESCUBRE LOS SECRETOS OCULTOS DE LA CAPITAL).
AUTOR: MANUEL G. SANAHUJA – INSTAGRAM – FACEBOOK – TWITTER
EDITORIAL: EDITORIAL CÍRCULO ROJO – WEB
PÁGINAS: 246.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
Madrid es una ciudad bulliciosa y alegre, llena de luz y color, pero también tiene sus sombras y sobre todo, múltiples misterios que muchos desconocemos y que le dan a la gran urbe, un halo de magia que le hace más atrayente. El Gato Madriles, usando sus capacidades y su destreza (más bien irresponsabilidad e incapacidad) intenta descubrirnos esos enigmas que envuelven a la capital, y desenmascara los posibles fraudes, al tiempo que corrobora la inexplicable existencia de un más allá en el interior de algunos de los edificios más conocidos y destacados de la ciudad, en un conjunto de aventuras que nos divertirán, al tiempo que nos pondrán en alerta, tras el descubrimiento de entes de otra dimensión.
– AUTOR –

Manolo G. Sanahuja nació en Madrid, y toda su vida ha residido en el centro de la ciudad, que conoce bastante bien. Es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, e hizo prácticas en algunas emisoras de radio, como Radio Intercontinental, Cadena Rato y Onda Madrid, pero el destino truncó su carrera, y su vida ha corrido por otros senderos distintos. Apasionado del deporte, sobre todo del fútbol y del baloncesto, pasiones que comparte con las nuevas tecnologías, llegó a dirigir la pequeña revista baloncestística Rugidos durante unos meses, aunque, pasados los años, decidió escribir un blog, primero, pluritemático, y más tarde, exclusivo sobre Madrid, y del cual nació la idea de escribir este libro, cuya primera edición data de noviembre de 2016. Posteriormente ha participado en la antología Ópera de Sueños, editada por el grupo de Facebook Escritores y lectores, y Que entre la luz, otra antología de relatos, esta vez en contra de la violencia de género y el maltrato infantil, publicada en junio de 2018.
– GUSTARÁ
A gatos, gatas y demás felinos ávidos de historias, algunas olvidadas, sobre lugares que patean diariamente pero que desconocen sus cruentas, fantasmagóricas y esotéricas leyendas e historias secretas. También será del interés de todos aquellos amantes del misterio en general, ocurra donde ocurra, y fieles seguidores de Fernando Jiménez del Oso, Javier Sierra, Iker Jiménez, Enrique de Vicente, etc…
– NO GUSTARÁ
A los temerosos de dormir con la luz apagada y a los que, aun amando el género de misterio, prefieren aquellas obras donde la profundidad ensayística sea mayor. La presente obra esboza cada misterio de una forma escueta; de esta manera se agiliza la narración, pero seguro que deja a algún lector por el camino con ganas de más.
– LA FRASE 
“El hecho de ser intemporales nos daba un rasgo de singularidad respecto a los demás felinos, que no disfrutaban de nuestros privilegios, como el de hablar con los fantasmas o seres incorpóreos, lo que hacía que nuestro aislamiento respecto a los demás fuese manifiesto”.
– RESEÑA
¡Ha vuelto Madriles!, ¿se acuerdan?, el Gato Madriles que nos deleitó con su personal Historia de Madrid.
Si aún no has podido hacer memoria sobre él quiere decir que todavía no has tenido la oportunidad de leer su anterior obra, pero eso no debe preocuparte, busca y encontrarás. En todo caso este peculiar minino se abre a su público, y desnudaría su alma si la tuviera, cada vez que toma contacto con él. Es fácil conocerlo tal como se muestra y uno piensa que también comprenderlo, pero eso último es menos seguro. Resumiendo, el Gato Madriles se hace perfectamente reconocible y consigue que Manuel G. Sanahuja, su “negro”, lo plasme con sencillez y fidelidad, acompañado en esta ocasión por una variopinta tropa gatuna encabezada por su hermana del alma Cibelina, el amor de su vida Ágata y un nutrido grupo de familiares y amigos de diversas etapas de sus vidas y procedencia. La cuestión es que si has nacido, has vivido, o vives en Madrid, sus Misterios te atraparán. Pero también si eres forastero, con proyecto de visitar la Capital del Reino de España, debes prepararte para conocer las sorpresas que puedes encontrar en los rincones más insospechados. Sin desmerecer a los del “foro”, más o menos avisados, hay que recomendar a los visitantes las narraciones de Madriles, no sea que en cualquiera de sus visitas a un museo, una iglesia o un palacio se lleven un susto morrocotudo. Prevenidos quedáis.
Madrid como ciudad castiza y vieja, en el mejor sentido, arrastra misterios y secretos, rumores y leyendas, que en la actualidad no son fáciles de divulgar y “diseccionar” por el método tradicional, es decir, en los corrillos de los mentideros, mercados, cafés o posadas de postas. Afortunadamente quedan entusiastas, como Madriles y su “negro” Manolo, que investigan, curiosean, reverdecen, escriben y divulgan lo que otros, de manera placentera y cómoda, “degustamos” sobre Madrid. Las llamadas nuevas tecnologías, cada día menos nuevas, contribuyen notablemente a ese empeño cuando son utilizadas con solvencia y sentido de la eficacia comunicativa. Ese pícaro ser intemporal, que es el gato narrador de los Misterios en Madrid, ha tenido el acierto de incorporar, en cada capítulo de su libro, un enlace (código QR) que, teléfono «inteligente» en mano, nos transportará instantáneamente al escenario de cada narración. De esta manera, cual viaje en alfombra mágica, podemos saltar instantáneamente del papel a la pantalla y conocer más detalles del interior de un cuartel, de un palacio o de un tanatorio. O simplemente amplificar las referencias históricas del lugar. Así, nos parece, que se cierra el círculo virtuoso pretendido por la labor divulgativa del autor. El libro nos ofrece sabrosas, curiosas, o inquietantes historias que se refuerzan con contenidos de apasionantes blogs, webs o foros. Que a su vez pueden devolvernos a los Misterios de Madrid, ya con una visión histórica más extensa de cada escenario y su entorno. Descubrimos que el círculo, una vez cerrado, tiene un diámetro notablemente mayor que el original.
Por si aún algo faltara, la bibliografía que se nos ofrece en los Misterios de Madrid es como el cesto de cerezas de la fábula, si se te ocurre tirar de uno de sus títulos te verás enganchado y, muy probablemente, condenado a leerlos todos. Centrándonos más escuetamente en el libro en sí, intentaremos dar unas pinceladas sobre lo leído procurando no “destripar” ningún final feliz ni infeliz. En ese intento tropezamos desde el inicio con una “dificultad literaria”, que no por ser grata, deja de limitar nuestra expresión, a saber: en el Prólogo de Manu García del Moral (Secretos de Madrid), seguido de la Presentación de Manolo G. Sanahuja y concluyendo con la introducción del propio Gato Madriles, encontramos la mayor parte de las opiniones y comentarios relevantes y certeros que se pueden hacer sobre la obra. Pareciera que hubiesen acordado, entre los tres, conjuntar un atractivo mosaico. Volver o glosar sobre ello sería reiterativo, así que nos limitamos a recomendar su lectura de primera mano, o de primera pata.
En todo caso, sabido es que los misterios tales son, si no lo fuesen serían certezas o hechos revelados, así que nos encontramos en un terreno de difícil tránsito para quienes no somos auténticos felinos intemporales como Madriles, aunque seamos genuinos “gatos castizos”. La consecuencia del interés despertado y aprovechando que, según narra Manolo G. Sanahuja, el minino en cuestión tiene una imaginación desbordante y sus fronteras entre lo real y lo quimérico no están nítidamente dibujadas, hemos seguido su estela y “jugado” como Robert Langdon en el bestseller Ángeles y Demonios de Dan Brown. Utilizando el socorrido Google Earth, ya puestos en interacción tecnológica, trazamos con la regla una ruta a partir de la Fuente Diabólica del capítulo 33 (Fuente del Ángel Caído) y la fuimos uniendo con otros lugares mencionados en el libro. Después sustituimos los orígenes y destinos por otros cuya casuística pudiese tener relación, o no, entre ellos. Los resultados, como era de esperar, nada tuvieron de científicos y la mayoría fueron definitivamente estrafalarios, pero algunos le hubiesen gustado al Gato Madriles y a sus gatunos compañeros de correrías. Que la razón no te estropee un buen dibujo o una buena leyenda.
En el mundo de los Misterios en Madrid todo es empezar, como en la citada cesta de cerezas, si tiras de la primera, Madrid te cautivará desde su lado más oscuro y enigmático. ¡Viva Madrid!
Y venga a organizarse con la agenda de 2020, que la cosa no termina aquí…

LUCES DE LA HABANA – JESÚS GREUS – EDICIONES EUROPA, 2019
TÍTULO: LUCES DE LA HABANA.
AUTOR: JESÚS GREUS – FACEBOOK – TWITTER
EDITORIAL: EUROPA EDICIONES, 2019 – WEB
PÁGINAS: 200.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
La Habana es el escenario en el que se sucede una serie de historias, todas ellas desvinculadas entre sí, pero con un nexo común: la cultura cubana. A través de cada relato se describen los rasgos inherentes a una sociedad sumida en la cotidianidad del día a día, donde la ignorancia, la pobreza y las circunstancias hacen aflorar un estilo de vida que, en algunas ocasiones, acaba desembocando en un conflicto moral. En este contexto se desarrollan las peripecias de los distintos personajes, que ofrecen un retrato de la condición humana en todas sus vertientes, mostrando los comportamientos más oscuros, tales como la codicia, el engaño o la perversión; y explorando, a su vez, la vulnerabilidad de los protagonistas ante los sentimientos más primarios de amor, soledad o nostalgia. Un libro de relatos que nos hace partícipes de la fidelidad del pueblo cubano a sus raíces y orígenes.
– AUTOR –

Jesús Greus nació en Madrid en 1954. Tras licenciarse por el Institute of Linguists de Londres, inició su carrera profesional como colaborador en los periódicos ABC y Diario 16 de Baleares, entre otros. Trabajó como traductor para diversas editoriales de Madrid y fue gestor cultural del Instituto Cervantes de Marrakech. A lo largo de los años, ha pronunciado numerosas conferencias, algunas de ellas en el Instituto del Mundo Árabe de París, el Centro de Estudios Luso-Árabes de Silves, la Fundación Arte y Cultura de Madrid y en la antena de Marrakech de la prestigiosa fundación TED Talks. Entre sus obras editadas figuran Ziryab (1988), Junto al mar amargo (1992), Así vivieron en al-Ándalus (2009), Aquella noche en el mar de las Indias (2015) y Sólo una sombra (2018). Actualmente, compagina sus publicaciones en revistas literarias digitales con su labor de escritor.
– GUSTARÁ
Principalmente a aquellos lectores que disfrutan de la buena literatura, venga de dónde venga, la escriba quien la escriba y cuente lo que cuente. En concreto apasionará a los que las obras de personajes perfectamente delineados en una atmósfera auténtica y llena de matices les hacen seguir leyendo hasta bien entrada la noche. Luces de La Habana reivindica la mirada sin complejos y desinhibida hacia un fenómeno cultural único y particular que congrega a unos personajes que están sometidos a un reglamento férreo en las formas pero, normalmente, laxo entre sus bambalinas. Hecha la ley se manifiesta la trampa; esa que obliga a que los sucesos habaneros que aquí se reúnen tengan una densidad guionizada prodigiosa.
– NO GUSTARÁ
A los que las colecciones de relatos o cuentos no sean de su predilección. Tampoco será del interés del lector de novela de género marcado y encorsetado en una temática concreta de librería de centro comercial. A los que no tienen tacto, empatía ni sensibilidad alguna por sus congéneres no querrán ponerse tampoco en la piel de este clown que ríe por fuera lo mismo que sufre por dentro.
– LA FRASE 
«Reinaldo era un anciano religioso, aficionado al culto y los rituales yorubas. Soltero y solo en la vida, Reinaldo vivía en casa de su hermana Greter. En la salita, bajo la lámpara de neón, yacía la piedra con dos ojitos que personificaba a Elegguá, el San Antonio de los cristianos, junto a su hermano Ogún y sus herramientas. Más o menos cada veintiún días, Reinaldo acudía a casa de su madrina de santería, reputada vidente, allá por el barrio de Ciénaga. Y es que la letra del santo, o sea, su admonición, perdura durante veintiún días, ni uno más; después cambia el astral y se debe hacer una nueva consulta. Omaida, la madrina de Reinaldo, cobraba a éste ciento cincuenta pesos cubanos por cada consejo espiritual. En una de aquellas ocasiones, como de costumbre, realizaron el culto con profusión de velas prendidas entre imágenes de santos afrocubanos. Cubierta de abalorios, Omaida echó los caracoles a la tenue luz de las bujías, escuchó la voz de Elegguá, escribió sobre un cuaderno, y luego dirigió a su ahijado una penetrante mirada. Reinaldo sintió un estremecimiento. Omaida pronunció:
-¡Cuidado! Elegguá dice que puede desaparecer alguien de tu familia. Debéis andaros todos con ojo, grandes y chamacos, pues un peligro se cierne sobre vosotros».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar Luces de La Habana del polifacético lingüista, conferenciante, escritor y gestor cultural, Jesús Greus. Nos presenta un compendio de cuentos o relatos cortos con La Habana como clave de bóveda y Cuba como escenario catedralicio. En esta obra se abrazan en el gran teatro del mundo una sucesión de personajes que bien podrían haber parido Juan Rulfo, Gabriel García Márquez, Carmen Laforet, Rafael Sánchez Ferlosio o el mismísimo Miguel Delibes en Los Santos inocentes o Camilo José Cela en La Familia de Pascual Duarte o en La Colmena. Siempre se ha dicho que España tiene una gran tradición e interés literario en el género picaresco que ha exportado a otros países con obras inmortales como La vida del Buscón o Rinconete y Cortadillo. Pues bien, ¡agárrense a lo que viene ahora desde Cuba! Y así es, principalmente, en épocas de carestía donde nace «la inteligencia del hambre» que realiza todos los actos pertinentes para apaciguar, no solo la gusa, sino para saciar las ganas de vivir que han sido condenadas por la guerra o por el bloqueo económico. No solo el resonar de las tripas vacías hace espabilar al carpanta de su galbana, sino las ganas de proclamar a los cuatro vientos que el alma es inconquistable aunque las penurias hayan arrasado la inocencia de la mirada. En palabras del poeta inglés William Ernest Henley, que pasó las de Caín en su niñez postrado en la cama con tuberculosis durante un año con amputación de la pierna incluida: «…No importa cuán estrecha sea la puerta. Cuán cargada de castigos la sentencia. Soy el amo de mi destino: Soy el capitán de mi alma». Palabras que pasarían a la posteridad por ser las que Nelson Mandela se repetía durante 27 años para poder soportar su cautiverio. Es esta lucha personal contra los elementos y por la salvaguarda de la dignidad intrínseca de toda persona sobre la que pivota este fresco costumbrista que se introduce en tantas almas del purgatorio habanero.
Dicen que para diferenciar un buen vino de uno del montón es suficiente con el primer sorbo. Una vez hecha la criba y desechados los caldos menos afortunados, ya puede uno sentarse y deleitarse con las diferentes notas y sensaciones de los taninos. En Luces de La Habana, con el primer sorbo de las primeras 12 páginas se alcanza a degustar un Crianza, en la 19 ya alcanzamos el Reserva, y en la 50 nos topamos con un Gran Reserva compartido con María Clara en Miramar (antes de que la visite un pícaro despiadado y sin escrúpulos, ya que si vamos después no quedará ni por quién preguntar). Ya desde el principio de la obra podemos asegurar que encierra una verdad arrebatadora que no es fácil de encontrar en el panorama literario actual. Y si no nos creen solamente lean las primeras 12 páginas de este libro, si luego no les gusta, abandónenlo como los zapatos viejos que declamaría el maestro Sabina. Pero lleguen hasta ahí, aunque sea solo para averiguar hasta dónde puede alcanzar la sensibilidad y la paleta del realismo de un autor. Si se animan a llegar al final de la obra les prometemos que habrán ganado años a la vida.
Luces de La Habana introduce todos sus ingredientes en una coctelera bondiana que mezcla artesanalmente múltiples conceptos pero sin agitar soflamas reivindicativas ni «revolucionar» al lector con un exceso de aportaciones políticas ni idearios personales. El narrador de la presente obra prefiere mantenerse neutral, al margen. Se sienta muy atento en el Malecón con su cuaderno de campo y toma certeras notas de lo que allí se cuece. Escucha pacientemente y bosqueja lo que luego serán sus personajes protagonistas. De esa realidad, que solo conoce un «reportero de guerra» que ha tragado bilis y recibido metralla por doquier, Jesús Greus es capaz de dar puntadas con hilos de plata y sensibilidad delicada, vaporosa y humanista. Sucede con cierta frecuencia que en toda obra el continente y el contenido no consiguen equilibrar sus fuerzas, ocasionando que el lector se quede cojo de ciertos aspectos de la narración. Ocurre, que las descripciones del envoltorio no están a la altura de la historia contada o al revés, la historia no tiene un continente con suficiente entidad para merecer lo que se cuenta. El lector se enfrenta a autores que van desde el aldabonazo constante con el barroquismo descriptivo o otros que se sienten muy cómodos dentro de un guión de película de persecuciones y que no prestan atención a lo que sucede a su alrededor a tan alta velocidad. De Thomas Mann a Dan Brown para entendernos. Pues en Luces de La Habana podemos asegurar que el contenido narrativo y el continente descriptivo engarzan a la perfección. Se abrazan con tal delicadeza que se hacen inseparables. No podrían existir el uno sin el otro. El autor hace un encomiable trabajo de inmersión en la cultura cubana, sus gentes, sus costumbres, su idiosincrasia, el legado y sus raíces caribeñas y africanas, la religión reglada y la arraigada santería de los ancestros o la relación con el sexo en todas sus vertientes: desde la más lúdica y festiva, pasando por la clandestina, hasta la que es puro refugio transaccional para ganarse las habichuelas.
De lo divino y de lo humano; de la filosofía de aquel que vio como llegaron los casinos y las luces de neón, para ser desplazados, a continuación, por la revolución que enrasó al vulgo por abajo dejando reservadas las prebendas a aquellos que venían, supuestamente, a liberarlos del azote de la tiranía del capitalismo; de las feromonas danzarinas que entre rumba, bolero y chachachá se sacuden la carestía material y la reemplazan por el goce espiritual y espirituoso; de la soledad de quien tuvo y ahora le cuesta retener; de la magia de lo inefable enraizada en el antiguo folclore de mitos y leyendas o de la rutina de aquellos que hacen de las piedras en su camino un canto a la esperanza y a la supervivencia. Jesús Greus introduce a sus personajes en este microcosmos y tira la llave. Desde dentro su trabajo de investigador y observador se torna en un ejercicio de rugiente desempeño. Al igual que en El ángel exterminador de Luis Buñuel, el autor espera pacientemente para encontrar lo mejor y lo peor del alma humana cuando el reducido espacio vital obliga a jugar al mismo juego, aunque algunos, los más espabilados, guarden las jugadas maestras en la manga.
Y todo lo anterior con un autor que limpia, fija y da esplendor al lenguaje utilizado (con un pequeño glosario de cubanismos al final del libro incluido). La voz de cada personaje se eleva por encima de la del narrador, ocasionando un impresionante cuadro realista, sencillo y natural. No hay espacio para la impostura. De la sencillez del estilo empleado nace la complejidad. El mensaje es cristalino y transparente. Las pinceladas son perfectamente entendibles, pero al mismo tiempo, llevan inherentes una carga expositiva que hará de la lectura un ejercicio de comprensión de la realidad cubana desde la sensibilidad y el sosiego de quien cuenta sus historias sin aspavientos, hipérboles ni fanfarronería. Tras capas y capas la cebolla queda desnuda y aparece la esencia del relato.
Lean Luces de La Habana de Jesús Greus si les queda algo de sangre en las venas, en caso contrario se las verán con Changó y ese no hace prisioneros. Avisados quedan.

SINESTESIA GENERAL – PATRICIA COLLAZO – EDITORIAL PLATERO COOLBOOKS, 2019
TÍTULO: SINESTESIA GENERAL.
AUTORA: PATRICIA COLLAZO – WEB – FACEBOOK – TWITTER
EDITORIAL: PLATERO COOLBOOKS, 2019 – WEB
PÁGINAS: 155.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
Selección de excelentes microrrelatos agrupados por sus peculiares combinaciones de colores y sonidos ( ) Entre las líneas de cada relato, la autora nos regala muestras de su maestría en la escritura. No en vano, muchos de los micros aquí recogidos han merecido el reconocimiento y distinciones de los más importantes certámenes del género en nuestro país. Patricia es capaz, y lo demuestra con solvencia, de envolver las situaciones más abyectas en el celofán de lo habitual, de lo corriente, con lo que consigue hacérnoslas digeribles. Tampoco faltan el fino humor ni los giros sorprendentes que nos golpean las entrañas y nos obligan a detener la lectura y meditar antes de pasar al siguiente relato.
– AUTORA –

Cuando siendo pequeña me preguntaban qué quería ser de mayor, y yo respondía que sería escritora, recibía en general miradas de sorpresa y sonrisas condescendientes. Los años, la vida, pusieron las cosas en su lugar. Me convertí en escritora estudiando informática. Combiné ecuaciones diferenciales y relatos, derivadas matemáticas e historias con derivaciones, bytes y palabras, bits y vocales. Siendo ya Licenciada en informática fui a por las letras con determinación. Por suerte, en ese momento, apareció en mi vida mi profe Ana y sus talleres Antimusa. Y aprendí, cuánto aprendí durante más de diez años de encuentros semanales y muchos cuadernos repletos de historias. En el 97, me decidí a autopublicar mi Intermediarios abstenerse, un libro de relatos que me dio muchas alegrías. Luego vino el salto a España en el 2002, el aterrizaje, la inmersión en el español, las comparaciones inevitables con el argentino que siempre había escrito.
En el 2014, a raíz de que seleccionaran como finalista semanal el primer relato que envié al prestigioso concurso de Relatos en Cadena (referente para todos los microrrelatistas), me decidí a ir a por todas. Tres finales anuales de Relatos en Cadena después, habiendo sido premiada desde entonces en más de setenta concursos literarios, mimando siempre este blog que ha crecido conmigo y se ha renovado, se edita mi libro de microrrelatos Sinestesia general gracias a la confianza que ha depositado en mí la editorial Platero Coolbooks. ¿El futuro? El futuro nadie lo conoce, pero intuyo que el mío tendrá nuevas historias, más desafíos, una novela, otros libros, pero sobre todo muchas letras que tozuda e irremediablemente seguiré poniendo de pie.
– GUSTARÁ
A todos los lectores en general, y a aquellos en particular, que disfrutan con potentes píldoras de mensajes de apariencia inocente pero con una carga de profundidad condensada en su interior. Microrrelatos desinhibidos y valientes que golpean a diestro y siniestro. Será del interés del lector que tiene sensibilidad hacia temas complejos, cruentos en ocasiones, pero siempre paradigmáticos de la sociedad y del tiempo que nos ha tocado vivir.
– NO GUSTARÁ
Principalmente a aquellos lectores que prefieren lecturas noveladas o ensayísticas o, en su defecto, que no estén tan parceladas como la siguiente obra, en la que hay que entrar y salir de cada relato a cada página. Tampoco será del interés de los que no quieren ser alterados por ciertos contenidos incómodos o perturbadores. Aquí nos encontraremos con algunos de ellos.
– LA FRASE 
– TRASTOS –
«El incómodo cadáver del mediador familiar había ido a parar al balcón. Al principio estuvo en la sala, justo donde se había desplomado. Allí estorbaba cuando hubo que reemplazar la moqueta. Mamá se enfadó y obligó a papá a colocarlo en la bañera. Hasta que tocó día de baño, y allí estaba mirando al techo. A sentarlo a la mesa de la cocina. Entonces, mamá dijo que no tenía dónde apoyar las fuentes cuando encendía el horno.
Ahora que papá lo ha puesto en el balcón, no podemos regar la albahaca, pero da igual, está casi marchita desde que en su tiesto enterramos a la abuela».
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar Sinestesia general, de la sinestésica autora, Patricia Collazo. Para entrar en materia comentaremos que la sinestesia consiste en una condición o proceso que puede sucederle a un individuo que tiene la capacidad de escuchar colores, ver sonidos o apreciar texturas al saborear la comida. Un sinestésico puede percibir súbitamente las correspondencias entre los tonos de color, el sonido y la intensidad del gusto. Para los biólogos, la sinestesia es una sensación secundaria o asociada en la que un estímulo aplicado en una determinada parte de nuestro cuerpo se percibe de una forma diferente. La psicología considera que la sinestesia es la sensación en la que una percepción, típica de un cierto sentido, se fija por otra sensación que afecta a otro sentido. Los individuos que padecen (hay ciertas tipologías que sí pueden tornarse en limitantes o patológicas) o tienen la fortuna de vivir en este cruce de caminos sensoriales, no ven muertos mediante el sexto sentido del niño de la película homónima, pero sí ven más allá que el «resto de los mortales». Si ya de por sí el hecho de escribir hace de todo escritor un fagocitador de sensaciones y texturas que pululan a su alrededor, en el caso de la presente autora la sensibilidad para la palabra escrita, por su timbre y por su paleta cromática logran de la presente obra una aventura muy interesante. Haciendo un juego de palabras, la propia escritora en el prólogo del libro indica que el título de la obra parodia el término médico <<Anestesia general>>, y es precisamente durante la anestesia o entre los sueños nocturnos cuando la mente se eleva y vadea con arrojo los mares de la inconsciencia. De allí, del mundo onírico, nacen los cabos, aparentemente inconexos, que se conjugan para construir un relato (de la modalidad micro en el presente caso). Con razón el dios egipcio Tot, lo es a la vez de la escritura, de la música, de los sueños y del tiempo, entre otras disciplinas. Y del horno al plato; Patricia Collazo comparte con nosotros este collage multidisciplinar que, cual péndulo de Foucault, va pasando por todos los grados hasta cumplimentar los 360 que conforman la presente obra.
No es la primera vez (y no será la última) que hemos comentado en alguna reseña la dificultad que tienen los formatos narrativos consistentes en relatos, cuentos, chistes, monólogos de humor, anécdotas, poesía… Todos muy diferentes entre sí, pero con un denominador común: el lector entra y sale a una gran velocidad de cada porción ofrecida por el autor. Mientras que en una novela o ensayo el lector tiene que realizar un ejercicio de aterrizaje, síntesis, avance y enjuiciamiento del planteamiento que le propone el autor, en el «género breve», las normas del relato cambian. El crisol narrativo se ciñe a una escueta puesta en escena a la que inmediatamente le sobreviene un bofetón, un giro final, una filigrana poética, un trampantojo puñetero, un malo malísimo que se levanta por última vez para hacer gritar al espectador en su asiento. Si uno de los principales objetivos de todo escritor es dejar un poso duradero en el lector, ¿cómo puede conseguirse este propósito fuera de una aventura novelada?, ¿no nos olvidamos acaso rápidamente de los chistes recién contados o de los capítulos de las series televisivas mientras que recordamos películas que hemos visto hace veinte años? Creemos que la única manera de llegar al poso y sedimento que todo lector de mochila cargada exige es dejar la impronta de un sello identificativo de los micromomentos que explora la mente del lector. Al igual que los monologuistas, aunque varíen la temática de sus espectáculos, siempre mantienen un mismo registro y los directores de series televisivas dotan a sus proyectos de una pátina personal con la que con el paso del tiempo acaban siendo reconocidos; los escritores del mundo «micro» también pueden alcanzar su marca personal. Pensamos que Patricia Collazo está en vías de ello.
¿Qué nos encontramos en Sinestesia general? Pues una interesante miscelánea que salta de oca a oca y cruza géneros por que le toca. Desde la denuncia social desgarradora, al realismo mágico que junta lo inefable con lo mundano, al esperpento de Valle Inclán, a las greguerías de Gómez de la Serna, a la afilada puntilla humanista de Forges, pasando por el humor negro con la parca de aliada argumental, hasta el puro juego infantil que rellena con fichas de Scrabble los huecos que deja la vacuidad de cada jornada. La autora juega y disfruta (no es posible escribir esta obra sin mirar a la pantalla del ordenador con fuego en los ojos y teclear con voluptuoso virtuosismo) de este guiso aderezado desde la base de un sofrito en el que el mundo familiar es su principal escenario. De él nacen muchos de sus microrrelatos. El abanico es amplio, desde el amor incondicional hasta los actos más aberrantes de crueldad hacia los más inocentes. Es en familia donde nacen y mueren las mayores esperanzas de todo ser humano. De los aprendizajes y de aquellos días de mocedad toma la autora el detonante de un alto porcentaje de la inspiración de la presente obra. Tampoco faltan las notas poéticas, las sinfonías de dobles sentidos y el humor correoso; ese que se queda en media sonrisa porque se avergüenza de sonreír plenamente. Queda tiempo para el tirón de orejas al poderoso, al sistema establecido, al vacío de la rutina del alma humana, a la soledad de mayores y no tan mayores y a los homenajes a los cuentos clásicos.
Sinestesia general, y no nos extraña, también cuenta con una serie de microrrelatos premiados entre sus páginas (indicados por la autora). De esta manera el lector se podrá hacer una idea del alcance de los mismos y enjuiciar si son merecedores de tales honores o no. El arte del microcuento radica en el arrojo, la concreción, la síntesis, el dominio del espacio y del tiempo narrativo, la versatilidad y el cruce de caminos del oxímoron, la ironía, la antítesis y la hipérbole. Todos estos elementos mezclados en un espacio muy pequeño. Y la imaginación como base de todo lo anterior. Sí, es verdad, en una sociedad donde cada vez se lee menos este tipo de formatos está cogiendo mucha aceptación entre los nuevos lectores. Pero como de todo hay en botica hay que saber escudriñar bien para encontrar los mejores productos y diferenciarlos de los que las cadenas hoteleras en ciertas ocasiones nos regalan en las mesillas de noche de sus establecimientos pensando, que total, cualquier cosa está bien para conciliar el sueño… ¡Ah! y no pasemos la ocasión para indicar el notable trabajo de maquetación, portada y acabado de esta obra. Pequeña colorista con empaque.
Dejen que los sentidos (y aparentes locuras de sinsentidos) de Patricia Collazo les acompañen durante un efímero ratito. Pero presten atención, no todas las conchas tienen perlas en su interior. Si encuentran alguna aquí dentro seguro que a la autora le gustará que la compartan con ella.

EL ÚNICO HOMBRE VIVO – MARIO GÓMEZ GIMÉNEZ – UNIVERSO DE LETRAS, 2019
TÍTULO: EL ÚNICO HOMBRE VIVO.
AUTOR: MARIO GÓMEZ GIMÉNEZ – WEB – FACEBOOK – TWITTER – INSTAGRAM
EDITORIAL: UNIVERSO DE LETRAS, 2019.
PÁGINAS: 422.
¿DÓNDE COMPRARLO?: AQUÍ
– SINOPSIS –
El día 28 de junio de 2019 el Hospital Clinic registra el ingreso de varios pacientes por una extraña enfermedad que parece ser la causante de varios altercados en las tranquilas calles de Barcelona. Tan solo doce horas después, el Govern de Catalunya sitia la ciudad siguiendo un misterioso protocolo de cuarentena. Reina el caos y el terror cuando la enfermedad se desata sin control por la ciudad, causando miles de muertes por enfrentamientos contra los infectados.
Alex Torrent, un joven policía de los Mossos d’Esquadra, luchará para sobrevivir en una ciudad conquistada por la supuesta enfermedad. Mientras, fuera de Barcelona, Eva Llull y su equipo de investigación periodística, tratarán de investigar la causa de los hechos, la desinformación de los medios de comunicación y las extrañas maniobras de los gobiernos detrás de esta trama para esclarecer la verdad.
– AUTOR –
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Mario Gómez Giménez, un día se fijó que la mayoría de historias de terror del género zombi tratan de la supervivencia de sus protagonistas en mundos postapocalípticos. Así que pensó que sería innovador incluir un sólido guion a la historia, por ejemplo, una trama política y conspiratoria con una investigación periodística alrededor de un suceso. Y así nace su obra “El único hombre vivo”.
Pese a su juventud y a su condición de escritor novel, le avalan años y años de inmersión en infinidad de títulos de terror en busca de experiencias e ideas para enriquecer sus obras.
Este autor, nacido en Barcelona en el año 1984, y reconocido fan del género, pone mucha carne en el asador en esta primera novela de lectura directa, fácil y vivaz. Su esperanza: entretenerte y sorprenderte con una historia muy bien trabajada.
– GUSTARÁ
A aquellos lectores principalmente de la línea Z (zombis/infectados). También gustará a aquellos a quienes les interesan las novelas que se sitúan en su propia ciudad para que así puedan comprobar hasta dónde ha llegado el autor en sus descripciones. Al menos esta primera novela (que podría tener continuación), pese a su título, se acerca más a un 28 días después de Danny Boyle que se ha trasladado de Londres a Barcelona que al Soy Leyenda de Richard Matheson o a En La carretera de Cormac McCarthy.
– NO GUSTARÁ
A los que las novelas de zombis o infectados no les atraen los más mínimo. El riesgo de este género es que es querido y odiado a partes iguales y es difícil que sus detractores le den, aunque sea, una pequeña oportunidad. Tampoco gustará a aquellos lectores exigentes del género postapocalíptico que buscan una estructura imponente, densa y compleja al estilo del Apocalipsis de Stephen King o del El canto del cisne de Robert McCamon.
– LA FRASE 
«Sin embargo, me he percatado de que en las últimas noticias hablan ya de cinco mil muertos. Según he podido contrastar en esa infinidad de páginas que el ébola no tarda un día en matar a una persona infectada. El período de incubación, o sea, el intervalo entre la infección y la aparición de síntomas, oscila entre dos y veintiún día. Y provocar la muerte entre seis y diez días después desde que se confirma la enfermedad. Por lo tanto… ¿Qué coño nos están contando? Nos están mintiendo. Esto es mucho peor que el ébola». Blog La Verdad y Solamente la Verdad.
– RESEÑA
Hoy traemos para reseñar la novela El único hombre vivo de Mario Gómez Giménez. Un aventura apocalíptica en la Barcelona actual. Una lucha por la supervivencia contra los zombis/infectados de un lado y contra el oscurantismo de los medios de comunicación y de los tejemanejes clandestinos de los gobiernos del otro. El débil equilibrio en el que se sustenta la sociedad puede resquebrajarse siempre que el golpe sea súbito e inesperado. Este puede estar relacionado con un crack bursátil o económico o bien por un brote infeccioso que afecte de manera exponencial a los integrantes de una comunidad. Cuando todo se ve arrastrado en un alud escaleras abajo la situación es de muy difícil reversión. Es precisamente en las sociedades modernas en las que las tecnologías de la información están llamadas a crear barreras de contención donde se encuentra su talón de Aquiles. La interconectividad e interdependencia de la mayoría de sistemas ocasiona que la caída en picado sea mucho más rápida. La falta de autonomía y de procesos analógicos conlleva que, una vez que cae la primera pieza del dominó, todas las demás vayan detrás sin cortafuegos ni antídotos. Son incontables los ejemplos que podemos encontrar en el cine, en la literatura y en la vida real. Cuando empieza el desmoronamiento, lo que antes creíamos que era imposible que ocurriera en nuestra «rutinaria y acomodada» vida, se torna palpable y verídico. Así sucedió en el crack bursátil de 1929, en la caída del muro de Berlín en 1989, en la peste negra que asoló Europa en el siglo XIV y que se llevó por delante a un tercio de la población, en el hundimiento del Titanic en las gélidas aguas del Atlántico en la madrugada del 15 de abril de 1912 o el mismo ébola que siempre está esperando pacientemente para convertirse en la nueva pandemia mundial el día que pueda saltarse todos los controles sanitarios (paradigmático el ejemplo de la película Estallido – Wolfgang Petersen, 1995 o Contagio, Steven Soderbergh, 2011).
En el único hombre vivo, Mario Gómez Giménez nos mete el enemigo en casa al crear una atmósfera parecida a Estado de sitio (Edward Zwick, 1998). Durante esta excepcionalidad se desata la mayor de las pesadillas en una ciudad clausurada que corre como pollo sin cabeza y en la que cada uno quiere poner a resguardo su propio culo. ¡Sálvese quien pueda! A partir de aquí, la novela se divide en dos temáticas y localizaciones diferentes. Aunque ambas tienen en común el mismo espíritu de supervivencia: una de ellas con las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que intentan equilibrar la balanza y salvaguardar a los ciudadanos de las hordas de infectados, la otra, liderada por periodistas investigadores que luchan por llegar al fondo del asunto. Su prioridad será poner luz y taquígrafos ante los desbordantes sucesos que se desarrollan en la Ciudad Condal. Vital será su enfoque para encontrar la culpabilidad en aquellos que han desatado la ira del infierno al abrir la caja de Pandora (Un clásico conspiranoico de la corporación Umbrella en Resident Evil). Tanto la contención policial como la búsqueda de respuestas son tratadas con igual importancia por el autor. Una y otra son consustanciales a la trama. Para acercar la narración al realismo más puro, el autor introduce extractos periodísticos en varios puntos de la novela y, lo que es el mayor acierto narrativo, información tangencial producida y emitida por distintos blogs de noticias particulares y anónimos. Seremos testigos de cómo varía el mensaje entre las líneas editoriales regladas, influidas y supervisadas como marionetas del poder y aquellos medios minoritarios en manos de ciudadanos que pueden ejercer sus derechos de información en libertad y sin censura en su mensaje.
Y no es la primera vez que Barcelona se ve envuelta en acontecimientos similares en la ficción y, tristemente, en la realidad. Jaume Balagueró se llevó su claustrofóbica y angustiosa Rec al número 34 de la Rambla de Cataluña (Edificio casa Argelich) y los hermanos Pastor la apocalíptica Los últimos días, protagonizada por Quim Gutiérrez y Jóse Coronado. En la primera vemos muy poco de los exteriores, en la segunda bastante más. Ambas nos hacen tener una idea bastante razonable del resultado de un elemento que distorsiona la paz social. (En la primera también cobra protagonismo la subtrama de la ocultación del incidente a los medios públicos.). El único hombre vivo es quizás la que más se mueve por la geografía barcelonesa y la que nos permite seguir a sus protagonistas de una manera más pegada al terreno, siendo muy reconocibles los escenarios y emplazamientos que recorren los personajes. Lógicamente no llega al virtuosismo de la Barcelona de Carlos Ruiz Zafón, pero claro, eso es harina de otro costal. Respecto a los hechos reales, es muy difícil abstraerse durante la lectura de la presente novela de los recientes incidentes violentos, saqueos, intimidaciones, incendios provocados, destrucción del mobiliario público y bloqueo de la ciudad de Barcelona por una horda zombificada de individuos que quieren imponer su criterio mediante actos de vandalismo. Al final, la zombificación de la sociedad que plasmó excelentemente Stephen King en su novela Cell queda de manifiesto cuando el individuo deja de pensar por sí mismo y lo hace como colmena. Estos actos de miseria, aunque a escala diferente, también los podemos descubrir en cómo han quedado muchos comercios tras el paso del tifón Black friday. Se han visto escenas sacadas de las peores pesadillas de The Walking dead, Soy leyenda o The last of us. No vemos mucha diferencia entre un zombi comecerebros y un consumidor que arrasa una tienda a la carrera para comprar productos que no necesita y que irá a devolver al día siguiente, una vez que se le haya pasado el «subidón» del virus de la compra compulsiva. Este es uno de los motivos del éxito de la narrativa Z; nos vemos identificados en esas mentes colectivas que caminan eternamente sin rumbo con el único ansia de alimentarse de sus semejantes y convertirlos en uno más de su colectivo desmemoriado. Esto puede aplicarse a las religiones, a las líneas editoriales, al sectarismo empresarial, al consumo irreflexivo, etc.
Mario Gómez Giménez se une a Juan de Dios Garduño, Carlos Sisi, o Manel Loureiro, entre otros muchos autores del panorama Z español, para seguir ahondando en este fenómeno que, aunque puntualmente pueda parecer una moda, va diseñando como avanza una sociedad con el miedo latente que tenemos en convertirnos en una sombra oscura de nosotros mismos. Desde el folclore de hace cientos de años cuando los que regresaban lo hacían desde los cementerios, pasando por el mito del vampiro, los experimentos del doctor Frankenstein, los muertos vivientes de George A. Romero, hasta las últimas concepciones cinematográficas más atléticas y postmodernas como Word War Z, 28 días después, la coreana Train to Busan o la magnífica I am a hero (basada en un manga japonés), la sociedad sigue mirándose al espejo de estos seres hambrientos. Esta adicción a ver lo que somos y en lo que nos convertimos es el ejemplo palpable de una sociedad decadente en la que vivimos donde la acción se premia siempre por encima del pensamiento. La presente novela marca un ritmo endiablado y, solamente cuando indaga en la reflexión sobre la ocultación y la conspiración de los hechos, frena un poco la marcha. Principalmente juega a ser un guion cinematográfico que avanza, en ocasiones, incluso más rápido que la progresión de los propios protagonistas. Peca eso sí, en ocasiones, de acelerada, atropellada técnicamente, y algo descompensada en la unión de ambas tramas y en la ejecución de la relación de los personajes, así como de falta de profundidad descriptiva en una ciudad que se enfrenta al caos absoluto y podría haberse dibujado más a fondo. Prima el ámbito conversativo al evocativo o analítico del entorno. Su final abierto da pie a una continuación en la que estamos seguros de que el oficio de escritor que lleva dentro Mario Gómez Giménez se irá puliendo página a página.
El único hombre vivo quiere hacerse un hueco en el panorama Z español. Denle una oportunidad. ¡Déjense comer el cerebro!

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