RESEÑA: CIERTO QUE MIENTO – SERGIO BERO – EDICIONES HIDROAVIÓN, 2021.

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TÍTULO: CIERTO QUE MIENTO.

AUTOR: SERGIO BERO.

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EDITORIAL: EDICIONES HIDROAVIÓN WEB

PÁGINAS: 303.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 
 

 – SINOPSIS –

¿Por qué nos preocupamos tanto por las mentiras que nos cuentan los demás, y tan poco por las que nos contamos a nosotros mismos? Porque entre tú y yo, dejemos de engañarnos y seamos sinceros, ¿cuándo fue la última vez que salió por tu boca una mentirijilla piadosa? O, incluso mejor, ¿cuál fue la mejor de las películas que te has montado en tu cabeza? Quizás para intentar aparentar, para evitar la realidad, para sentirte aceptado, o tal vez para no hacer daño a otra persona. Esta novela nos habla justamente de esto. De los dramas que nos creamos, de las historias que relatamos y de las mentiras, conscientes o no, que nos contamos. Con dos protagonistas, Eric y Dave, un guion que habla del amor (¿real?) con ilusiones, mariposas, traiciones y, sobre todo, mentiras. Porque toda mentira tiene su verdad, y toda verdad su mentira, en un escenario tan ácido y contradictorio como es el de la realidad de un Madrid chulesco y hospitalario, ruidoso y adictivo, estresante y apasionante, orgulloso… y mucho.

– AUTOR –

Sergio-Bero-Serbero
Sergio Bero (Bilbao, 1976) es licenciado en Psicología. Tras formar parte de un grupo de investigación curricular en la Universidad de San Marcos (Lima), se instaló en Madrid, donde empezó a combinar su trayectoria laboral en comunicación y ventas con sus estudios de predoctorado en Psicología de la Creatividad. En la actualidad, la docencia, la terapia y la literatura ocupan su corazón y su razón. Colaborador en la desaparecida revista cultural Versión Eñe y autor de los microrrelatos del blog dismantling serbero, escribe desde la motivación por aprender, el deseo por aportar y la no-impostura de la consciencia emocional.

GUSTARÁarrow-145786__340

A todos aquellos lectores de novela urbanita, contemporánea y con un marcado acento en la conversación. Cierto que miento realiza un seguimiento pormenorizado de las idas y venidas de una pareja de amantes <<pasajeros>> que juegan con fuego en un Madrid testigo de sus batallas personales, sus sueños ilusorios y sus ansias desmedidas de sentirse arropados. Será del interés del lector de novela romántica gráfica en su contenido y descarnada en la lucha de egos de los protagonistas que corren tras sus sombras emocionales. Una novela atractiva para los lectores que quieran saber por dónde se mueven los actuales códigos de las relaciones digitales (con trazas de toxicidad incluidas).

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A aquellos que no casan con la novela romántica en el que el gato y el ratón se enzarzan en un buen número de refriegas hasta que uno de ellos se alza ganador o se rinde. Tampoco será del interés de aquellos lectores que no les interesen las escenas pasionales, pornográficas y de lenguaje descarnado. Cierto que miento no es una novela amable, es más bien peleona, rugiente y belicosa, por tanto, puede que no sea del agrado de los lectores de cuentos de hadas, cenas con velas y noches al arrullo de las olas. A los que les gustan las historias de amor escuetas tienen que saber que aquí se enfrentan a casi 300 páginas de encuentros y desencuentros que algunos sentirán como repetitivos o con exceso de metraje.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

«Chequeo cada cierto tiempo. Si no había estado del todo relajado, ahora mismo ya es imposible. Miles de fugaces pensamientos, repetidos y negativos, fluyen por mi mente, haciéndome visualizar cualquier escena catastrofista con Eric. -¿Estás ahí? Dave, ahora por favor -las 3:02 h. -Sí, estoy -contesto cinco minutos después, pero no hay respuesta-. Eric, ¿qué ocurre? -ya las 3:26 h. y siento que el descontrol se está apoderando de mi cuerpo-. Me dices si estoy y te respondo que sí. Me lees el Whatsapp y no me dices nada más. ¿Qué ha pasado? -estoy desesperado y no sé qué hacer-. Joder, Eric -sin saber ya qué escribir más…».

– RESEÑAletter-576242__340.png

5OGVIV7GAVFCPPLTOVBMX76HVEHoy traemos para reseñar la nueva novela de Sergio Bero: Cierto que miento. Una singladura contemporánea por un remozado Madrid que vive un renacer de la movida de los ochenta pero con herramientas digitales. Se actualizan los cánones de la condición humana a unas reglas sociales que todavía no han encontrado la estabilidad ya entrados en la harina del siglo XXI. La comunicación anónima se ha hecho omnipresente. Conectamos a diario con perfiles más que con personas. Entablamos relaciones de todo tipo con reflejos y sombras de usuarios de variopintas aplicaciones que nos ofrecen la cara más amable de su personalidad mientras tratan de ocultar aquello de lo que no se sienten orgullosos, o peor aún, lo que socialmente no está de moda, está desfasado o puede alejar su maximización de su atracción potencial. Ya no se centra el tiro, no se mira a los ojos, no se desgrana el lenguaje corporal del objetivo. Las derrotas y los despechos no te espetan su rechazo a la cara sino que te bloquean o desaparecen en la niebla del océano de internet. Vivir de avatares prestados, idealizados y manufacturados tiene sus consecuencias. Las fake news han traspasado la barrera del mundo informativo para buscar nuevos caladeros en perfiles solitarios y faltos de cariño. El mundo de las relaciones transita entre el «¿qué soy?» y el «¿qué esperan los demás que sea?». De esta manera, la mentira (piadosa o no) se acentúa, la verdad se retuerce y se establece un espacio común relacional que, como tierra de nadie, admite jugar al mentir y ser mentido como nueva forma de entablar conexión con el prójimo.
como-ligar-por-internet-gratisSergio Bero hace suya la premisa de los sistemas comunicativos para entrar de lleno en los resortes instrumentales en los que se fundamentan las nuevas reglas del establecimiento de relaciones personales. La intimidad se abre en un mundo hiperconectado pero profundamente solitario, hedonista y egocéntrico. Las habilidades sociales se han modificado, el culto a la velocidad las ha desbordado. De esta manera, desde la portada de la novela que enfrenta dos fotogramas, a su índice puramente cinematográfico, el lector entrará de lleno en esta tragicomedia en tres actos en la que los protagonistas no solo luchan para ganarse el favor de sus conquistas, sino para averiguar que (demonios) quieren en este juego del pillapilla. Los protagonistas se preguntan por qué en un mundo actual tan amplio y lleno de posibilidades tienen que ponerse límites a su búsqueda, aunque quizás sean esos mismos límites los que consigan el tan ansiado equilibrio emocional. Para saber que en la vida no se puede tener todo, quizás antes hay que intentarlo y descubrir los sinsabores de quien quiere alzarse en el trono del rey Midas.
Her-481503906-largeA lo largo de un recorrido de 24 secuencias (FPS) que van desde Instinto básico hasta Her, Sergio Bero destaca por un uso conversacional muy cercano, ágil y accesible. Conoceremos a los personajes protagonistas mediante unos diálogos que corren a la misma velocidad que las exigencias laborales y personales de los mismos. Se dice mucho en muy poco tiempo, se llega pillado a los sitios, se atienden varias conversaciones a la vez intentado darles la misma importancia a cada una de ellas, pero descubriendo que la multitarea deja daños colaterales por el camino. Un inicio a lo Instinto básico que expone la fuerza primigenia y demoledora del éxtasis de la pasión, así como la adormidera en la que se sustenta y que no deja ver más allá de unos labios que se relamen fruto de la pura atracción biológica. Surge el estallido irracional y todo lo demás queda relegado al magnetismo de aquel que se ha cruzado en el momento y el sitio adecuado para encender la mecha de la narración. Desde este momento hasta la conclusión con Her (una de las películas que mejor ha tratado el insondable mundo de las relaciones digitales contemporáneas y de cómo se puede percibir el contacto y la cercanía con lo intangible). Entre ambas películas el lector recorrerá una suerte de tira y afloja, un camino pedregoso en el que los polos se atraen o se repelen en función de muchos condicionantes, estados de ánimos y, en ocasiones, simples caprichos. La tortuosidad de encontrarse en los ojos del otro es el resultado de asumir que se ha optado por seguir un camino de rosas espinosas. Los protagonistas irán a la guerra, batalla viene, batalla va, con celos de parejas del pasado que sobrevuelan como oscuros nubarrones; todo hasta que gane uno de los dos o lleguen a una tabla de salvación que contente a ambos.
ecg8tnkxoaio6--930x600Cierto que miento se enroca entre la razón y el paroxismo tóxico de toda relación. Alterna secuencias de ensoñación con otras de despecho, dudas y punzante desasosiego por la pérdida o alejamiento de la persona amada. La tragicomedia se sucede a golpe de Whatsapp con los malentendidos inherentes a la comunicación digital que no permite escrutar en los ojos del interlocutor los mensajes que no se dicen pero que se intuyen. Será mediante esta herramienta cómo los protagonistas irán desgajando sus almas, se hincharán de expectativas en ocasiones y se desinflarán en otras. Un camino jalonado de ilusiones, de miedos, de verdades y mentiras, incomprensión y falsas promesas en aras de encontrarse en la mirada del otro. Conocer al extraño para conocerse a uno mismo. Desde el sexo gráfico hasta el lagrimeo incontenible, desde la desazón de las inseguridades hasta el dolor físico por la persona amada. En Cierto que miento se dan cita un paleta completa de sucesos hasta el desenlace de un largo camino que el lector tendrá que descubrir y reflexionar acerca de si tanta batalla entre los protagonistas ha merecido la pena.
En Cierto que miento hay pinceladas de un Madrid cosmopolita, de vermú, terrazas, cafés a media tarde, copeteo, flirteos canallas y mucho ajetreo. La novela también es profundamente contemporánea, tanto en los usos anglosajones del vocabulario como en la utilización de un fondo de series, programas televisivos, artistas, funcionalidades de las distintas redes sociales, modas digitales y sociales, etc. Por esta razón se entenderá mucho mejor la realidad de Sergio Bero si se lee en tiempo presente, ya que pasados unos años algunos conceptos podrían quedar desfasados o no entenderse con la fuerza del ahora. De lenguaje voraz, ágil, conversacional, desenfadado, popular y callejero, Cierto que miento es un claro ejemplo del enfoque contemporáneo acerca de la turbulencia sentimental en tiempos digitales. Momentos de falsas apariencias, relaciones atropelladas, medias verdades y unas desestabilizadoras reglas sociales que, en ocasiones, prometen un mundo ideal pero en cambio regalan sinsabores e inciertas esperanzas. El cóctel de sentimientos está servido. Cada cual tendrá que saber elegir bien los ingredientes, no solo los que más le gusten, sino también los más digeribles que no le produzcan resacas de mariposas en el estómago.

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