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HISTORIAS REALES

HISTORIAS REALES

– GUSTARÁ:
A todos aquellos lectores que sigan a esta autora por su anterior trilogía romántica y por ello ya la tengan cogida la medida. En la presente novela, aunque cambie de género, su estilo personal es reconocible y no varía ostensiblemente. También será del interés de aquellos lectores que no dejan pasar una novela de género vampírico en la que buscan nuevas perspectivas y puntos de vista sobre los <> desde la óptica de la sencillez y la ausencia de barrocas pretensiones.

– NO GUSTARÁ:
A aquellos lectores que huyen de la sangre y los mordiscos, aunque en la presente novela no haya casquería gratuita. Tampoco será del interés de los interesados en la vampirología clásica, densamente construida y alejada de fórmulas contemporáneas y cinematográficas donde la acción y los sentimientos de los personajes van por delante de la profundad y la arquitectura de una compleja trama.

– LA FRASE:
“Después de tanto tiempo de sufrimiento y errores olvidados, tenemos ante nosotros una nueva señal de que el gran dios khu nos escucha y de que nuestras plegarias no son en vano. No podemos despreciar a nuestros antepasados y a los que alguna vez se tomó por los verdaderos elegidos, pues no son menos importantes y siempre vivirán en nuestro recuerdo y en nuestros libros”.

– RESEÑA:
Hoy traemos a la palestra de las reseñas literarias la cuarta novela de Urla A. Poppe: Historias reales, tras su “trilogía” romántica compuesta por: Un profundo silencio, La vida como un circo e Historia de dos mujeres. En esta ocasión la autora abre el abanico de su imaginación y traslada sus predilectas historias costumbristas y decimonónicas de enredos, amoríos, despechos, encuentros, separaciones y reafirmaciones femeninas, al mundo vampírico. Sociedades en las que las mujeres se tuvieron que ir abriendo camino a través de los obstáculos que les ponían aquellos que preferían verlas en lugares y situaciones controlables lejos de los órganos y foros de decisión social, laboral o familiar. Urla reivindica en sus obras la labor de estas mujeres, en la mayoría de ocasiones anónimas, que forjaron los cimientos de la sociedad actual que se encamina cada día, a mayor velocidad, hacia la completa igualdad de géneros. Lugar en el que cada individuo, en igualdad de derechos y obligaciones podrá elegir, según sus aptitudes y capacitaciones, el camino que quiera transitar. La autora también expone, además del concepto de mujer luchadora que se reinventa a sí misma ante los embates de la vida, una mujer que tiene derecho a aflojar el paso en ocasiones, a sentirse desorientada, a transitar por un mar de dudas y a cometer errores mientras va aprendiendo a lidiar con ella misma, con la sociedad en la que vive y con los hombres a los que atrae y es atraída en un juego infinito del gato y el ratón.

Urla A. Poppe entra, como ya sabemos por el buen clasicismo esotérico y vampírico, en morada nueva y ajena por su propia voluntad (recuerden El invitado de Drácula, publicado en 1914, dos años después de la muerte de Bram Stoker y eliminado del Drácula original por los editores que lo entendieron como superfluo aunque hoy en día haya que reivindicarlo como imprescindible). “Bienvenido a mi morada, entre libremente por su propia voluntad y deje parte de la felicidad que trae”. En caso contrario podemos ver las gráficas y terribles consecuencias en la película “Déjame entrar, Tomas Alfredson, 2008)

Historia reales es la fábula de Anne, una mujer que es vampirizada y transformada, siguiendo la clásica tradición vampírica, en una depredadora de la noche. El instinto de alimentación y supervivencia eclipsarán el razonamiento ordenado y el humanismo anterior al paso al lado de las tinieblas; pero además la protagonista guarda un significado oculto en su camino de guía y elección. Anne, el nombre de la protagonista de la novela, nos recuerda a la escritora Anne Rice y a sus Crónicas vampíricas que relanzaron y actualizaron la literatura vampírica gótica a los lectores contemporáneos. Luego vendría Stephanie Meyer con la saga Crepúsculo más encaminada al público adolescente por tono, temática y amoríos tragicómicos, triángulos lacrimógenos y licántrópicos incluidos. En la presente novela hay algo de estas dos sagas vampíricas. Respecto a la prevalencia de la figura femenina esta toma un claro protagonismo. Lejos queda la figura del vampiro varón, apuesto, decimonónico, atractivo y encarnado en Bela Lugosi o en el odio y la fiereza de Christopher Lee. Incluso en la mezcla de ambos en el Drácula de Coppola con el extraordinario Gary Oldman que llevó al conde transilvano a las más altas cotas de introspección, insondable soledad y nihilismo vital hasta que desata las tempestades en busca de su único consuelo: el reflejo del amor del pasado. Por ultimo, también debemos hacer mención a un reciente Drácula que nada a contracorriente de la sensiblería y edulcoración actual: un despiadado, chuleta, gourmet, sarcástico, grotesco y macabro ser interpretado por el genial Claes Bang. Incluso en esta adaptación libre del libro de Bram Stoker nos encontramos al personaje de Val Helsing, pero en su vertiente femenina: una exquisita Dolly Wells que hace frente al monstruo con fortaleza, inteligencia y socarronería. Todo es un poco anacrónico pero funciona muy bien como reinterpretación del mito.

En la presente novela el lector también podrá detectar trazas de otras obra vampíricas en lo relativo a los Consejos vampíricos regidos, desde la noche de los tiempos, por familias, linajes y seres poderosos que organizan en la sombra su mundo para apoderarse del nuestro (Crepúsculo de Stephanie Meyer, Nocturna de Guillermo del Toro, Blade de Marv Wolfman y Gene Colan, con su adaptación cinematográfica encarnada por Wesley Snipes o Underworld de Len Wiseman). También reconocerán el buen manejo de la espada de Anne en personajes como Blade, Sonja de Underworld o incluso en las manos de Mina Harker en la escena final del Drácula de Coppola. Una escena de Entrevista con el vampiro de Neil Jordan les será reconocible en relación a un pozo de tortura solar. Verán un guiño a los tradicionales súcubos y al año sin verano, 1816 (sería aquí extendernos demasiado pero para los que estén interesados busquen lo ocurrido en Villa Diodati en Ginebra: de lo que en principio iba a ser una simple reunión de artistas e intelectuales -Byron, Shelley, Polidori- acabó siendo la simiente de algunas de las obras literarias más importantes de la historia y muchas otras que vendrían después, como el propio Drácula de Stoker). Tampoco podemos olvidar el legado de “vampiresas” reales como el de la condesa Erzsébet Báthory de Ecsed o Enriqueta Martí, la vampira de Barcelona, a cual más terrorífica.

Historias reales cuenta con el tono habitual de la autora: un redacción sencilla que se asimila al cuento o a la fábula con el empleo de un lenguaje fácilmente asimilable por todo tipo de lectores, varios cambios de escenario a lo largo de la narración, el empleo del diálogo como piedra vehicular del desarrollo de la acción en detrimento de la pausa descriptiva, así como la intensidad de las relaciones de los personajes que sufren el despecho, la soledad, el desarraigo y la pasión irreflexiva que les llevará al sufrimiento hasta el final. Urla A. Poppe no oculta su gusto por los corazones compartidos, tensos, compungidos y que laten en varias direcciones y los desvelamientos familiares del pasado de los protagonistas. Todo ello para desarrollar una trama en la que la jerarquía vampírica, las luchas internas por la supremacía de las diferentes familias y el alzamiento de aquel que debe regirlos a todos se manifiesta entre lealtades, traiciones, sueños y profecías. También podremos observar un hondo pesimismo y un gran vacío existencial en estos seres que han burlado a la muerte pero no a la pena y a su desvinculación con la sociedad que progresa mientras ellos siguen viviendo una vida por la que no pasa el tiempo.

¡Ah!, y una advertencia: estén siempre atentos y vigilantes con quienes se cruzan, ya que hay frases que encierran mucho más de lo que parecen: “Yo ya he cenado, y jamás bebo… Vino” (Gary Oldman – Drácula de Francis Ford Coppola).

Reseña completa en forolibro.com


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