RESEÑA: LA MALA COSTUMBRE DE MORIR – DANIEL P. CARAZO – AUTOPUBLICACIÓN, 2019.

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TÍTULO: LA MALA COSTUMBRE DE MORIR.
AUTOR: DANIEL P. CARAZO – INSTAGRAMWEB
EDITORIAL: AUTOPUBLICACIÓN, 2019.
PÁGINAS: 593.
¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 – SINOPSIS –

Crecer en un mundo muerto no es tan complicado como parece… Han pasado varias décadas desde la Gran Contaminación y todo ha cambiado desde entonces, aunque ya solo los ancianos recuerdan cómo era todo antes. Tal vez, incluso, sean los únicos que lo echan de menos. Para Alexis Campoy, cadete adolescente del ejército de la Nueva Mancha, pasarse las noches disparando desde su azotea a los contaminados que se acercan a la ciudad es algo completamente normal. Alexis se contenta con vivir su rutina, dejando los verdaderos problemas al otro lado de las murallas, como hacen todos los demás. Lamentablemente, un solo momento de mala suerte puede hacer que todo esto cambie. Una calmada noche de primavera se topa con algo extraño; algo que ha estado buscando la Humanidad desde que todo se fuera al desastre. Algo tan importante que pondrá patas arriba su vida, así como el propio futuro del mundo. Un secreto demasiado grande para un simple cadete. Y, justamente, le tenía que tocar a él…

– AUTOR –

¡Hola! Soy Daniel P. Carazo y soy, entre otras cosas, escritor. Nací en Madrid en 1991, pero llevo viviendo en Barcelona desde 2016. Las razones por las que me vine a vivir a la Ciudad Condal son variadas, pero me gusta pensar que las historias de Carlos Ruiz Zafón tuvieron un gran peso a la hora de tomar esa decisión. Así, contento de seguir sus pasos, en diciembre de 2019 publiqué mi primera novela: La mala costumbre de morir. Soy ingeniero de formación y de corte mental (6 años de teleco hacen que salgas un poco tocado), pero creo que muy dentro de mí se esconde un artista. No he ganado ningún concurso, no he publicado con editoriales importantes y, en general, no he alcanzado ningún otro logro remarcable aparte del de autopublicar una novela (ojo; que no es poco). Sin embargo, no pienso parar de escribir, así que todo llegará. Aparte del trabajo ocasional de novelista (y analista en una empresa de software), escribo sobre experiencias y planes originales en unbuendíaenbarcelona. También soy proclive a meterme en proyectos alocados y efímeros que me dejan escaldado y con poco tiempo libre. Si no te he cansado con todo este texto y quieres saber más sobre mí, puedes contactarme y/o seguirme en Instagram.

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A los incondicionales de los relatos sobre inframundos y todo lo relacionado con el folclore del género negro. A los aficionados a las aventuras juveniles, cuanto más duras y peligrosas mejor, en cualquier época y escenario, en la ficción o en la historia, desde Tom Sawyer a Dick Sand, desde el chileno Francisco a la santa francesa Juana de Arco, de Alejandro Magno a los chicos que tuvieron “Dos años de vacaciones”. A quienes la palabra “bokor” les resulta familiar.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los que “pasan” de seres tambaleantes que andan lanzando bocados a todo lo que se mueve, especialmente a los horrorizados humanos con los que se cruzan. A quienes no llama especialmente la atención un futuro distópico del que podrían llegar a ser protagonistas. A los que prefieren a sus héroes enfrentados con seres reales o fantásticos y mitológicos pero vivitos y coleando.

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“El contaminado se incorporó por completo y se quedó quieto, observándome, mientras yo aún seguía tumbado. Nuestras miradas se encontraron y, de repente, el hielo del miedo volvió a perforar mi estómago; esta vez con más fuerza que antes. Entonces tuve la certeza de que iba a morir. Cerré los ojos. Esperé el primer mordisco mientras notaba cómo las lágrimas me surcaban las mejillas y la orina, caliente, resbalaba por mis pantalones”.

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il_570xN.1535026176_of7iHoy traemos para reseñar: La mala costumbre de morir, de Daniel P. Carazo. Una novela de aventuras en un entorno zombi (o zombie si así lo prefieren). Si nunca han escuchado esta palabreja, cosa que nos parece prácticamente imposible, pueden teclearla en cualquier buscador de internet que les ofrecerá no menos de 23 millones de “entradas”. El caso es que, sin eludir alguna referencia obligada, pretendemos dejar para otros la docta tarea de hacer divulgación y “cultura pedagógica zombi” y, parafraseando a Umbral, hablar del libro de Daniel P. Carazo y darle el protagonismo que merece. De cualquier forma, para entrar en situación, es inevitable citar la primera película zombie: “El zombie blanco” (White Zombie – La legión de los hombres sin alma) del director Víctor Halperin, estrenada el 4 de agosto de 1932 en EE.UU. Es sabido que al contrario que la madre, que no hay más que una, el universo zombi lo componen al menos dos grandes bloques: los zombis que se suponen “reales”, de la escuela de Haití y los “folclóricos”, licenciados por el cine, que se han adueñado de Halloween, de los Carnavales, de los videojuegos e, incluso, de las “escape rooms”. Seguro que más de un lector, debidamente maquillado, se ha movido con paso vacilante, con “ese tumbao que tienen los zombis al caminar” y, agitando las manos cual espigas movidas por el viento, se ha dedicado a perseguir a sus amiguetes.
810f-RwtrzLEs un hecho que el libro de Daniel P. Carazo puede caer en las más variadas manos y por tanto resulta conveniente, o eso nos parece, reiterar que se trata ante todo de una novela de aventuras. Una absorbente y entretenida novela de aventuras, que se inicia con un sorprendente encuentro que trastocará el turno de guardia y también la vida de un joven cadete. Cuando en 1878 Verne dotó a su Capitán de quince años con valores como el coraje, la determinación, la capacidad de improvisación y la inteligencia, en circunstancias muy adversas y en un mundo náutico incómodo y hostil, seguro que el célebre escritor a pesar de su prodigiosa imaginación no previó el paralelismo que en otro mundo literario y en distintas circunstancias, pero todavía más adversas, habríamos de encontrar a nuestro cadete. Posiblemente el admirado Julio Verne no tendría medios de prever que dos años más tarde, en 1880, el periodista Spencer St. John abriría al mundo el conocimiento de los zombis originales. En menos de 150 años esos muertos vivientes “se han apoderado del mundo” hasta el punto de que sus no vidas son conocidas hasta en sus más mínimos detalles, lo que permite que se hayan editado unos cuantos manuales de supervivencia para afrontar la próxima apocalipsis zombi. El escritor Max Brooks es uno de los exponentes de ello.
Ahí nos sitúa la novela de Daniel P. Carazo, en un mundo postapocalíptico donde los “zetas” campan a sus anchas y los restos organizados de la humanidad, enfrentados entre sí, mantienen sus territorios y reductos a buen recaudo por los medios más expeditivos a su alcance. Resulta interesante comprobar cómo el autor nos introduce, sin estridencias, en una realidad cotidiana que sería para horripilar al más pintado pero en la que, llevados por el atractivo y el dinamismo de la narración, nos sumergimos sin pestañear y con naturalidad.
Es obvio que la costumbre y la forzosa imposición de cada día hace que los hábitos y puntos de vista sobre las cosas se modifiquen inevitablemente. Sabemos que los soldados en guerra pueden dormir en las trincheras bajo un cañoneo incesante y que, en tiempos más pacíficos, saltarían de la cama por cualquier ruido en su casa. Tenemos la experiencia vivida de que, antes de la pandemia del covid 2019, resultaba exótico para la mayoría de ciudadanos de países occidentales el uso de la mascarilla, que se llevaba con naturalidad (sobre todo por la contaminación) en muchas ciudades asiáticas. En 2021 las mascarillas a nadie sorprenden y se mimetizan con el paisaje en todo el mundo. De esta forma asimilamos impávidos las imprescindibles dosis de truculencia que la novela nos proporciona, como parte intrínseca del escenario en que se desarrolla y de la naturaleza de algunos de sus numerosos personajes. Y así, desde otro plano, disfrutamos o padecemos con las vicisitudes y peripecias de nuestro protagonista Alexis Campoy y sus más perdurables compañeros como Georg o Katerina y otros, más efímeros en el tiempo pero no menos decisivos, como Odina o Ashot, sin olvidar a la inefable representante canina Adelita.
Daniel P. Carazo nos sitúa ante una amplia paleta de escenas y situaciones que van de lo cómico a lo repulsivo, de lo tierno y sentimental a lo trágico, pero siempre atractivas, interesantes, amenas y, muchas veces, electrizantes. Además, el lector más reposado tendrá sobrada ocasión para reflexionar sobre otras propuestas incardinadas por el autor en su obra y quizás menos evidentes, pero tan relevantes o más que el mero divertimento. La amistad, el valor, la traición, la duda, el miedo, la lealtad, el amor (o quizás su embrión) y la esperanza, acechan agazapadas en las páginas de “La mala costumbre de morir”, una novela con aportaciones muy creativas y originales que merece la pena leer.
zambiks  

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