-

EL LIBRO DEL MUERTO

EL LIBRO DEL MUERTO

– GUSTARÁ:
A los que disfrutan con lecturas ligeras de corte fantástico donde los personajes tejen sus propios destinos apostando por las rutas fáciles y los atajos cómodos pero que tendrán sus consecuencias dramáticas. Será del interés de aquellos lectores que intentan avisar en su mente a los personajes de que se están metiendo en camisas de once varas. También funciona como crítica a una sociedad ególatra, solitaria y cargada de desafecto.

– NO GUSTARÁ:
A aquellos que prefieren, dentro del género elegido, obras que exploren más profundamente y de manera más barroca y descriptiva los escenarios físicos y la psique de los personajes protagonistas por sendas muy elaboradas y documentadas. Los amantes de novelas más sofisticadas, así como aquellos que prefieren contenidos más domesticables y amables no encontrarán aquí su lectura.

– LA FRASE:
“Luego de un mes de investigaciones por parte de la policía y el juez encargado, se había llegado a la conclusión de que Alejandro Murillo no tenía heredero en ningún orden. Era hijo único de unos padres fallecidos y todos sus otros familiares también estaban muertos; tampoco existían registros de matrimonios o hijos. Además durante el tiempo que Alejandro llevaba muerto tampoco nadie había realizado un trámite de sucesión intestada para reclamar la herencia. El caso era evidente y triste al mismo tiempo”.

– RESEÑA:
Hoy traemos para reseñar El libro del muerto, del escritor y viajero peruano, Christian Essenwanger. Lo primero que tenemos que comentar es que los amantes del género fantástico/terror (con todos sus subgéneros, acepciones y aproximaciones diversas) están de enhorabuena. La narrativa más primigenia y formativa desde que el hombre dormía al abrigo de la fogata y las estrellas eran los únicos testigos de su existencia se aprecia en estas hojas. Allí aconteció la seminal herencia oral de lo que luego ha terminado llegando hasta nuestros días: desde la óptica más mística, espiritual y religiosa, hasta la más mundana, cotidiana y diaria. El miedo se generó por la acumulación de los infortunios de los primeros asentamientos humanos que intentaban dar forma a sus desdichas: el significado de la muerte, la explicación de las tormentas, la contemplación de las estrellas o los ciclos estacionales de la naturaleza. Por todo lo que nos ha dado la literatura, el cine, y la cultura del misterio en general es siempre una alegría toparse, apenas empezada la lectura, con referencias a Cuentos/Historias de la cripta (Tales of the crypt, 1989-1996) o con un número que creemos que no es casual, del departamento del muerto con el que empieza a rodar la presente novela: el 1408. Título homónimo de un cuento de Stephen King 1+4+0+8 = 13. El Maestro de Maine siempre hila muy fino (aunque la crítica no siempre lo respalde… Pero eso ya es otra historia).

El comienzo de esta novela recuerda al abogado Jonathan Harker en lo que, aparentemente era, una rutinaria visita de trabajo al castillo de un viejo conde transilvano y que se enreda de manera significativa. Se pone en valor el acercamiento desde lo cotidiano hacia lo extraordinario del antes mencionado escritor norteamericano (seguramente el mejor narrador de cuentos cortos de terror desde el <>, Edgar Allan Poe). También indicar que Santiago, el protagonista de la novela, etimológicamente significa “el que es sostenido o protegido por Dios”, este particular Iacoubus tendrá que emprender su particular “Camino” para encontrar la redención en la noche limeña.

Y como en el inmortal hotel Overlook, aquí tenemos fantasmas. Entes que, cual pacto con el diablo, piden a cambio una contraprestación. Ya sabemos que la temporalidad de los ofrecimientos del diablo se paga con la perpetua esclavización del alma; pero el ser humano siempre tropezará las veces que hagan falta en la misma piedra. Las ansias de llegar a donde, por los cauces ordinarios no es posible, ocasionan que la mochila de la hipoteca esté demasiado llena. Algunos buscan atajos para promocionarse a las alturas por la vía rápida, (si algo nos ha enseñado el cine de mafiosos es que, a la misma velocidad a la que subes, bajas; y que el poder, el dinero y el orgullo, corrompen a cualquiera). El libro del muerto habla de vanidades, de envidias y de ambiciones, pero también de la soledad. La soledad de aquel que vive rodeado de todo aquello que se presupone que le encuadra en una zona de confortabilidad social pero con una falta de afectividad y empatía con sus congéneres que le aboca a buscar salidas de emergencia en los brazos de aquellas que tarifican el amor por minutos y que entregan el cuerpo, pero no el alma. La presente novela funciona mejor en el terreno de la pugna de egos y de las voluntades e impetuosidades de los personajes en un tono dramático de enfoque nihilista que como clásico terrorífico de atmósfera clásica. También encontramos la figura del alter ego, tan utilizado por muchos autores, sobre el misterio del escritor, su obra, la reflexión sobre la fama, la esquiva musa, la publicación de manuscritos, la búsqueda de la fama de aquel al que se le desvela el camino para lograr alcanzar el bestseller, etc. Y todo mientras el diablo se aburre y mata moscas con el rabo e inyecta problemas mundanos que activan su afición al divertimiento con el sufrimiento y la desorientación de aquellas almas atormentadas que sucumben a sus cantos de sirena. También, y dentro del tema principal que atesora la presente obra, nos topamos con la problemática actual de la soledad de todos aquellos mayores que mueren solos en sus casas y que no son reclamados por ningún familiar. Serán los vecinos los que den la voz de alarma al fijarse el aroma de la muerte en las paredes del edificio.

Christian Essenwanger recorre los bajos fondos de Lima en un tour de force donde los personajes se asomarán peligrosamente al abismo. Testigo siempre el alcohol como trampantojo cotidiano y distorsionador de la realidad. Un recorrido dantesco a lo Nicholas Van Orton por la oscuridad de la noche y de los corazones de aquellos que toman rumbos peligrosos en sus vidas. Presenciamos una moraleja modernista de los tiempos en los que vivimos, donde la imagen exterior pesa más que la conducta y la moral interior. Personas vacías de contenido pero que intentan proyectar al exterior un perfil de entereza, poderío y triunfo. La presente novela corta aborda en un lenguaje sencillo y, fácilmente abarcable por todas las edades, los peligros que esperan en cada esquina ya que el diablo se encuentra en los pequeños detalles. Respecto a sus dos grandes arcos narrativos, tendrá que ser el lector el que valore su engarce, nosotros pensamos que uno de ellos funciona mejor que el otro y que hay un poco de desequilibrio en la formación de los personajes protagonistas.

Si de algo nos advirtió H.P. Lovecraft con El Necronomicón es que hay grimorios que es mejor que no salgan nunca a la luz del día y menos aún que sean leídos.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s