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CALLEJEANDO POR MADRID

CALLEJEANDO POR MADRID

– GUSTARÁ:
Al ser un libro muy específico en su temática será del gusto de aquellos que amen Madrid y que vivan o tengan una relación muy directa con la capital. Será del interés también de todos aquellos a los que les gusta bucear en los lugares con historia y desentrañar todo aquello que ahora pasa desapercibido y oculto en un mundo moderno y desubicado de referencias.

– NO GUSTARÁ:
A aquellos que se mueven por el impulso de google maps y evitan saber todo lo subyace detrás.

– LA FRASE:
“Ya os conté la historia de la ciudad, y posteriormente sus misterios, y ahora os voy a hablar de las preciosas calles del Distrito Centro, sus leyendas, sus historias, sus nombres, y por qué se llaman así, todo esto con mi estilo directo, dicharachero y divertido que tanto os gusta”.

– RESEÑA:
Esta obra queda perfectamente resumida en la frase del principio del libro. El Gato Madriles ha persuadido a Manuel G. Sanahuja para escribir otro libro sobre Madrid. Tenemos la sensación de que ese gato “liante” abusa de la paciencia de Manolo y se aprovecha de su erudición y conocimiento de los recovecos y entresijos matritenses. Sobre todo, abusa de “su negro” porque conoce perfectamente sus debilidades y sabe que su mayor punto flaco es su amor por Madrid. Pensándolo bien, ese comportamiento manipulador del Gato Madriles nos beneficia a todos sus seguidores y nos permite disfrutar de lecturas que, de no ser por ello, muy difícilmente hubiesen caído en nuestras manos. Así que perdonamos las tretas de Madriles y le agradecemos su labor. En esta ocasión nos trae un ¡Callejero!

Seguro que esta propuesta sorprende a más de uno y a más de dos. ¿Para qué diantres necesitamos hoy en día un callejero de papel? si tenemos a Siri o al asistente de Google al alcance de un click o de una voz. Es una buena pregunta. Intentamos sintonizar telepáticamente con Madriles, aunque somos de carne y hueso y él suele usar este medio con fantasmas y espíritus, a ver si conseguimos una respuesta satisfactoria. Seguro que el minino enredador la tiene, porque nunca da uñetada sin garra. Nos parece percibir, o lo imaginamos, o lo recordamos, que hubo una época no tan lejana en la que, en la guantera de cada vehículo, dormitaba intermitentemente, entre uso y uso, un callejero de la ciudad residencia habitual del conductor. Normalmente la edición anterior y obsoleta iba a parar al domicilio, pero siempre se le encontraba alguna utilidad. También, en los coches solía viajar un mapa de carretas, pero esa es otra historia. Tenemos la percepción, o sensación, de que “Callejeando por Madrid” está diseñado para funcionar al revés, vamos que seguramente se va a utilizar para saber cómo ir a una determinada calle o para encontrarla. Las calles te encontrarán a ti y puede que te llamen desde sus páginas y te cuenten detalles de su historia y circunstancias que jamás hubieses sospechado. Después, puede que sientas cómo el Gato Madriles te impulsa a visitarlas físicamente y a pasear por ellas.

El ajetreo de los “tiempos modernos” condiciona de tal forma la vida de los humanos, que muchas veces necesitamos la ayuda de un ser “menos racional” para recuperar algo de cordura o, al menos, algo de sensibilidad emocional. Pasamos raudos en coche por escenarios urbanos de impresionante trayectoria sin reparar en ello y, si actuamos como peatones, nuestra atención tampoco suele mejorar, abstraída en la mayor parte de las ocasiones, en la contemplación de la hipnótica pantalla de nuestro móvil. El Gato Madriles, creemos, pone un punto de reflexión y de relajado ocio cultural para aquellos que sentimos la “almendra central” de Madrid como el corazón primigenio de esta gran capital. No importa de dónde procedas o dónde hayas nacido, si te interesas por Madrid, no lo dudes, Madrid te atrapará. Probablemente la mayor parte de la información que ofrece “Callejeando por Madrid” puedes encontrarla en otras fuentes. Prueba de ello es que el propio felino autor incluye, intencionadamente, múltiple bibliografía y enlaces online para que amplíes tus conocimientos y la “trampa madrileña” acabe de cerrarse irremediablemente sobre ti. También proporciona un código QR para facilitar al lector un inmediato y ágil “teletransporte” a todas y cada una de las referencias, calles o plazas, que se citan en el libro. Es justo recordar que, para que estén todas, Manuel G. Sanahuja ha tenido que realizar algún que otro meritorio esfuerzo extra, que nos comenta en la introducción.

Ahora bien, siendo todo lo anterior muy útil, ameno e interesante no es, a nuestro juicio, lo más relevante de la obra. La forma de concebir su estructura, incluyendo desde la imagen identificativa, hasta la forma y materiales de los rótulos de las calles, la selección del territorio geográfico que circunscribe, su división y ordenación por barrios, marcando límites y “fronteras” hacen del recorrido por sus páginas un deseable paseo. Es especialmente de agradecer la medida extensión de cada descripción o comentario, dando a cada calle, plaza, callejón o plazuela aquella explicación que requiere para el caso, ni más ni menos. En cada ocasión el Gato Madriles mide con exquisita delicadeza felina la oportunidad, o no, de incluir sus comentarios y experiencias personales en sus recorridos y visitas en solitario o acompañado de otros congéneres. El peculiar sentido del humor de este gato castizo aparece ocasionalmente en muchos momentos para amenizar la lectura. Baste, como botón de muestra, su comentario sobre la calle Antonio Flores que, lógicamente, no reproduciremos aquí. Hay que decir, que ese comentario (entre otros), pone de manifiesto la cantidad de datos que generalmente se ignoran sobre Madrid y tantos otros que se confunden. Sucintos ejemplos de lo anterior serían, para los no conocedores, la calle de los Abades que hace referencia a un apellido familiar y no a un “oficio” eclesiástico, o que la calle de la Rosa lleva el nombre de la regente de un garito cerrado por un alcalde. Tampoco faltan calles y lugares con denominaciones alimenticias, como pan o pasas, de curioso origen y amplio anecdotario.

En Callejeando por Madrid encontraremos multitud de paradigmas como los citados, que el Gato Madriles nos ofrece con su peculiar estilo, proporcionándonos entretenimiento, orientación y cultura madrileña. Cumple a la perfección la máxima de “enseñar divirtiendo” y, no nos cabe duda, de que los gatos “de pura cepa”, los forasteros y extranjeros, cada cual en su medida, sacarán buen jugo a su lectura. ¡Viva Madrid!


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