REVISTA “MI BIBLIOTECA”. EDITADA POR LA FUNDACIÓN ALONSO QUIJANO. PREMIO NACIONAL AL FOMENTO DE LA LECTURA 2015

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TÍTULO: REVISTA MI BIBLIOTECA

EDITORIAL: FUNDACIÓN ALONSO QUIJANO FACEBOOK TWITTER WEB

PÁGINAS: 113.

¿DÓNDE COMPRARLA?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –
MI BIBLIOTECA es una revista en formato papel, de periodicidad trimestral, que propone un acercamiento divulgativo y riguroso a las múltiples vertientes del sector bibliotecario. Además de ofrecer experiencias y materiales de formación, pretende dar voz a cualquier persona implicada en la realidad bibliotecaria y en el fomento de la lectura.
  – EDITORIAL 
La Fundación Alonso Quijano -creada por el profesor y escritor Raúl Cremades García, con el apoyo de los demás componentes del patronato fundacional- fue constituida el 27 de noviembre de 2000 en la ciudad de Málaga (España), y aprobada por el Ministerio de Cultura por O.M. de 22 de Enero de 2001 (BOE de 15 de Febrero de 2001). El patronato fundacional se compuso de los siguientes miembros: Amaya Bolinaga AltunaRaúl Cremades GarcíaSalvador Fernández FerrerSusana Guerrero Salazar y Emilio Alejandro Núñez Cabezas.
ACTIVIDADES
  • Cooperación internacional. Envío de libros a diversos países del mundo. En colaboración con varias ONG.
  • Mejora con los libros. Campaña permanente de fomento de la lectura con menores hospitalizados en el Materno Infantil de Málaga. En colaboración con el Ayuntamiento de Málaga.
  • Español para inmigrantes. Enseñanza personalizada  y gratuita de español para inmigrantes adultos.
  • MiniBibliotecas Alonso Quijano. Libros disponibles para consulta y autopréstamo gratuito en lugares públicos.
  • Actividades de formación. Cursos, conferencias y seminarios relacionados con el fomento de la lectura. Convenios con varias universidades españolas.
  • Aula LEO – Lectura y Escritura. Animación a la lectura y a la escritura con apoyo de las nuevas tecnologías para alumnado de Primaria, Secundaria y Bachillerato.
  • Revista Mi Biblioteca. Publicación trimestral, en formato papel,  de ámbito nacional e internacional.
  • Anuario de Bibliotecas Españolas. Publicación que ofrece una visión global de la situación bibliotecaria en España.
  • VG Ediciones. Sello editorial con catálogo de manuales universitarios, libros sobre lectura, español para extranjeros y literatura infantil.
  • Calendario de la lectura. Publicación anual con fotografías comentadas y efemérides de cada día.
  • Concurso de fotografía Momentos de lectura. Fomento de la creatividad artística en el ámbito de la lectura.
  • Recursos sobre lectura en la web. Enlaces, bibliotecas, libros, blogs, revistas, imágenes, etc.

PREMIO NACIONAL AL FOMENTO DE LA LECTURA 2015: https://andaluciainformacion.es/andalucia/600419/la-fundacion-alonso-quijano-de-malaga-premio-nacional-de-lectura/

 GUSTARÁarrow-145786__340
A todos aquellos que van más allá de la afición a la lectura de las revistas en las que predomina la publicidad de las grandes editoriales, el anuncio de la publicación del bestseller del momento, las listas de los más vendidos, las entrevistas a youtubers metidos a escritores y todo lo relacionado con el libro desde la óptica más comercial. La revista “Mi Biblioteca“, no transita por todos estos lugares comunes.
– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 
A aquellos que buscan y, más en las fechas que se acercan, revistas que vayan a juego con la hamaca del complejo vacacional. Mucha foto, poco texto y, menos aún, arqueología de bibliófilo, relatos humanos entorno al fenómeno literario y modernos proyectos relacionados con el fomento de la lectura y la cultura.
– LA FRASE vintage-1751222__340.png
“En arquitectura, el equivalente al Premio Nobel es el Premio Pritzker, y este año el ganador ha sido el estudio catalán RCR… Según RCR cada vez más bibliotecas han dejado de ser un lugar sagrado para ser un lugar de encuentro de las personas con otras personas y la cultura, y, ante el reto de diseñar un edificio como la mediateca de Gante, las emociones, dudas o sensaciones que les asaltaron fueron, las mismas que nos asaltan y acompañan en todas las obras de arquitectura que creamos… Un impactante edificio provoca un efecto llamada que quizás de otro modo no se produciría, pero puede resultar una pesadilla para los bibliotecarios que trabajan en él. Aunar belleza, vanguardia y originalidad con sencillez en el acceso y versatilidad en el uso de los espacios es extremadamente complicado pero, cuando se logra, se da un paso de gigante en la labor de fortalecimiento de la biblioteca.”
“ULTIMAS MARAVILLAS ARQUITECTÓNICAS DEL MUNDO BIBLIOTECARIO”
María Antonia Moreno Mulas
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Muy amablemente desde la Fundación Alonso Quijano, nos han hecho llegar la revista MI BIBLIOTECA (AÑO XIV – Nº52 – INVIERNO 2018), para que le echásemos un ojo y diésemos nuestra opinión sobre ella. Pues justamente tras leerla, entramos en su página web para ver si coincidíamos en lo que pensábamos sobre la concepción de la misma, sus normas de estilo y planteamiento editorial. Y así es, coincidimos y explicaremos el porqué.
A nuestro juicio, hoy en día existen dos tipologías de revistas bien diferenciadas, para dos sectores de público irreconciliables. “Los especialistas en la materia”: Un grupo heterodoxo de coleccionistas, científicos, médicos, cinéfilos, arquitectos, abogados, amantes de los coches, de pintar soldaditos de plomo o de armar el Juan Sebastián Elcano con palos de polo de limón. Muy conocedores de la materia a tratar y muy específicos en sus exigencias e inquietudes intelectuales. Al término de estas lecturas, la mayoría de las revistas leídas son catalogadas y archivadas sagradamente por el aficionado lector. Un segundo grupo es el de “Los lectores ocasionales”: Un amplio espectro de compradores de revistas por ocio vacacional en gasolineras, aeropuertos, etc… Compra puntual por “cotillear” la boda del año y los modelitos de los invitados, ver la revelación de un artículo escandaloso o la desnudez de la famosa o famoso del momento, pactado o no, en las playas de Formentera. De un lado tenemos revistas demasiado especializadas (cojan como ejemplo una revista al azar de una sala de espera de una clínica dental, de un despacho de abogados o de un organismo público. Te superan) y, de otro, tenemos el batiburrillo de aquelarre de las denominadas “revistas de peluquería” que al final te sorprendes leyendo, por no haber sido previsor al salir de casa con un buen libro debajo del brazo. Luego estaría el asunto de las publicaciones que se han ido pasando al mundo digital y han abandonado el papel para siempre por un tema puramente de supervivencia editorial… Pero esa ya es otra guerra.
Decíamos que compartimos la idea conceptual de la presente revista. (En sus normas de estilo de publicación para colaboradores podemos leer, y copiamos textualmente):
“* La revista Mi Biblioteca no es una publicación científica, por lo tanto el contenido y el nivel de los artículos debe ser asequible para cualquier tipo de lector no especializado aunque sí interesado por el mundo de las bibliotecas. * En la medida de lo posible, es preferible no usar excesiva terminología científica, y en el caso de hacerlo, conviene explicar en el mismo texto el significado de palabras o expresiones muy especializadas. * Se recomienda que, en la medida de lo posible, tanto las alusiones bibliográficas como las aclaraciones detalladas no aparezcan en forma de bibliografía final o notas a pie de página respectivamente, sino que vayan integradas en el propio texto del artículo”.
En conclusión, nos encontramos ante una revista, que a poco que el lector tenga algún tipo de inquietud por el mundo del libro en su vertiente menos conocida, pero con una voz desenfadada, actual y multidisciplinar, se puede adaptar perfectamente a su contenido y, por lo tanto, disfrutar de los distintos enfoques que tiene el mundo de la literatura, pasando mayoritariamente por el oasis de las bibliotecas, que viven nuevos tiempos de apertura, con actividades culturales y sociales, haciendo de lugar de encuentro intergeneracional.
Los que hemos vivido mil historias; desde la biblioteca del colegio, a la municipal del barrio, pasando por la de la universidad y por el Bibliobús (ese surtidor de novela infantil y juvenil inagotable), hemos observado todo tipo de comportamientos y necesidades entre los usuarios. Desde los amanuenses en las abadías de la Edad Media donde el conocimiento estaba vedado a unos pocos, a las actuales bibliotecas modernas que hasta recientes fechas, tenían una punta de afluencia en época de exámenes, quedando el resto del año prácticamente desiertas. En un mundo digitalizado ya no se necesita acudir a una biblioteca a hacer los “trabajos” de Historia, Geografía o Literatura del profesor de turno, ya que desde casa “toda” la información está disponible a golpe de fibra óptica. Muchas bibliotecas se han quedado como uno de los últimos lugares en los que los chavales pueden estudiar en silencio sin que los padres les digan que hay que bajar a por el pan o que hay que poner la mesa.
De unos años para acá hemos visto que poco a poco se ha modificado el sentido de la utilidad de las bibliotecas. De un lugar en el que los estudiantes pasaban las tardes entre libros, apuntes y ligoteos en los descansos, y los jubilados echaban la mañana leyendo el periódico (y siempre que se pudiera, entablando largas conversaciones con la bibliotecaria de turno. -Eso yo lo he visto-… Y no era amor por las letras). Ahora se conjugan actividades de todo tipo por el fomento de la lectura, la pasión por los libros y, sobre todo, por la creación de una comunidad activa y cohesionada. Siempre existirá un foro de encuentro físico por mucho que los avances tecnológicos nos quieran ahogar (Véase el mundo distópico de “Ready Player One” de Steven Spielberg o de “Los sustitutos” de Jonathan Mostow). En este nuevo punto de encuentro tenemos: Cuentacuentos, presentaciones de libros, charlas y coloquios de todo tipo, lecturas conjuntas, clubs de lectura, manualidades, talleres de encuadernación, cursos para desempleados, juegos para los más pequeños, etc… Así se crea un vínculo con la biblioteca mucho más férreo que el que tiene el estudiante que es infiel con su  lugar de estudio una vez que le construyen una biblioteca más cercana a su domicilio.
En el número 52, que es el que nos ha facilitado la editorial, podemos aprender de temas tan interesantes como: “Las últimas maravillas arquitectónicas del mundo bibliotecario”, “Entrevista a Carmen Juan Lovera archivera y bibliotecaria de 94 años todavía en activo”, “¿Qué hacer con los libros expurgados?”, “Artículos sobre bibliotecas públicas, escolares y universitarias”, “Clubs de lectura en youtube”, “Bibliobuses”, “Bibliotecarios insignes”, “Recomendaciones literarias”, “Cuentos”, “Instagram de biblioteca” y una largo etcétera. Todo ello siempre desde la óptica más rigorista y formativa, pero sin olvidar la accesibilidad y la modernidad de los contenidos.
No tengan miedo, entren en una biblioteca. Bueno si han leído el relato corto “El policía de la biblioteca” de Stephen King a lo mejor algo de miedo sí puede que tengan… pero entren igualmente, los miedos siempre se superan leyendo. Alonso Quijano superaba sus miedos yendo de frente y a contramarea. Enloquezcamos con él, no tenemos nada que perder y mucho que ganar.
Vale.

 

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