EL ENIGMA DE ABRAVANEL – JESÚS GREUS – EDITORIAL NAZARÍ, 2020.

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TÍTULO: EL ENIGMA DE ABRAVANEL.

AUTOR: JESÚS GREUS – TWITTER – FACEBOOK

EDITORIAL: EDITORIAL NAZARÍ, 2020 – WEB

PÁGINAS: 287.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 – SINOPSIS –

Un mercader judío, Abravanel, aparece asesinado en su casa en extrañas circunstancias. Investigando, Benigómez se va sumergiendo en un dédalo de enigmas: robos, sospechas, equívocos personajes, asesinatos… Tras todas estas peripecias se oculta una tortuosa e insospechada intriga. De la mano del narrador, el lector pasea por aquella Sevilla andalusí, que palpita ante sus ojos en toda su viveza cotidiana.

– AUTOR –

FERIA DEL LIBRO

Jesús Greus nace en Madrid y es licenciado por el Institute of Linguists de Londres. Ha sido colaborador de los periódicos ABC, Diario 16 de Baleares, El Día del Mundo, Libération du Maroc y, actualmente, de diversas revistas literarias digitales. Novelista, ensayista, poeta, dramaturgo, músico, gestor cultural, conferenciante (Universidad de la Sorbona, Burdeos y Silves, institutos Cervantes…). En el año 2015 fue invitado a participar en la antena de Marrakech de la prestigiosa fundación Ted Talks. Ha publicado las novelas ZiryabJunto al mar amargoAquella noche en el mar de las IndiasSólo una sombra; el libro Así vivieron en al-Andalus, en Ediciones Anaya, que ha sido 13 veces reimpreso; el ensayo Rebuscar entre las nubes. Anécdotas, tormentos y manías de los grandes escritores en Huerga & Fierro; los relatos de Laberinto de aljarafes. Cuentos morunos; un Diccionario español-árabe marroquí y la obra poética Claro de luna. En 2019 publicó Luces de La Habana, libro de relatos ambientados en Cuba.

– GUSTARÁarrow-145786__340

A aquellos que disfrutan de la novela histórica en cualquiera de sus variantes. A quienes aprecian las situaciones de acción y de intriga en espacios temporales distantes más de quinientos años y, si puede ser, más allá.  A los que sacan partido de listados de personajes y de glosarios de términos que facilitan la lectura. A los que saborean la investigación y la intriga exentas de truculencia innecesaria.

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A los que prefieren un mayor protagonismo de personajes reales en la novela histórica. A los que buscan una radical delimitación entre hechos y literatura. A aquellos que encuadran la narración detectivesca en escenarios de gabardina y revólver.  

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Era sagaz el pequeño mercader, y ambicioso. Sus ojos negros brillaban con pasión al hablar de su ocupación. Los más beatos, me dije, son los más implacables negociadores. Mucho golpe de pecho en la iglesia, o de frente en la mezquita, pero luego carecen de la mínima piedad a la hora de mercadear y de regatear”.

– RESEÑAletter-576242__340.png

400px-Reino_de_Sevilla_s._XI.svgEl enigma de Abravanel nos sitúa en el último cuarto del siglo XI, en la taifa de Sevilla regida por el sultán Almutamid. Según algunos románticos un entorno casi idílico para la convivencia de las tres culturas pero, en la prosaica y documentada opinión de los historiadores más sólidos, un periodo especialmente turbulento de la construcción de lo que hoy es el Reino de España. Ahí nos encontramos con el buen Benigómez, un mozárabe de pro, inmerso en un encargo de enjundia que habrá de cumplimentar con toda su diligencia y dedicación, cuidando de sortear los riesgos y asechanzas a que se verá sometido por parte de una banda de delincuentes sin escrúpulos. No será menor la delicadeza de su situación en su relación con políticos, funcionarios y gobernantes que, como avisa el propio personaje, “son gentes embusteras, rapaces, refitoleras y arribistas”.
descargaJesús Greus nos muestra a un investigador un tanto peculiar, también hombre de familia, con corazonadas e intuiciones ora providenciales, ora descaminadas y, ocasionalmente, estrafalarias. Sus métodos y trato con los relacionados, o investigados por el caso, producen en ocasiones el rechazo y la ira de sus interlocutores y, otras veces, colaboraciones y adhesiones incondicionales. Cierto es que un investigador, profesional, aficionado u ocasional siempre tendrá puntos de contacto con otros de la misma ocupación pero, en el caso de nuestro protagonista, aunque alejada su figura por tantas razones de otros sabuesos como Philip Marlowe, Sam Spade, Germán Areta, Poirot, Sherlok Holmes o el mismísimo Guillermo de Baskerville, no podemos dejar de encontrar algún paralelismo o pincelada de cada uno de ellos, bien en el carácter o bien en el entorno de Benigómez. El autor deja claro que la obra es una total ficción con la mención de personajes históricos, como el propio rey de Sevilla Almutamid Ben Abbad (Al-Mu’támid 1069-1091), su visir, poeta y antiguo mentor, Abenamar (Ibn Ammar 1031-1086) y algún otro notable. Así como acontecimientos bélicos o políticos relacionados con otras taifas, como la de Murcia, u otros reinos como el de Castilla o León, le sirven de mero soporte y escenario para construir su relato. De esta forma deja de lado las relaciones entre ellos, afectos y odios, fidelidades, alianzas, amores y desamores, traiciones y cruentas venganzas, para centrarse en una entretenida historia “policíaca”. 
Al-Mutamid-1Ya en las primeras páginas, para abrir boca, se nos presenta un misterioso asesinato como aperitivo, base e hilo conductor de la novela. A partir de aquí acompañaremos a Benigómez desde su domicilio hasta los más variados rincones de la Sevilla del año 475 de la Hégira (año del Señor 1082). Pesquisa tras pesquisa nos adentraremos en escenarios que hoy resultan exóticos para el lector y nos imbuiremos gustosos del ambiente que asociamos subliminalmente a “Las mil y una noches” debido, supuestamente, al traductor y compilador persa Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, o a “Los cuentos de la Alhambra” de Washington IrvingOcasionalmente, algún personaje nos saca de nuestra ensoñación andalusí con un doloroso pellizco (“dita sea” que diría un castizo) como cuando Arnua deja por imposible a su marido cediéndole la “perra gorda” ¿Acaso la “perra gorda” no se acuñó por primera vez en 1870? Más adelante nos interrogaremos sobre el papel de los pavos en la Navidad Cristiana ¿milenarios pavos reales comunes de la india o “modernos” guajolotes mexicanos traídos por los conquistadores? No obstante nos esforzamos para impedir que disquisiciones menores nos distraigan del disfrute de las aventuras de Benigómez y volvemos a pegarnos a sus talones, incluso cuando el propio protagonista decide aprovechar su recorrido para cobrar a un arrendatario y hacerse con unos pesos. Otra vez nos vemos fuera de situación, nuestro apreciado almohade podría haber pensado en feluses, o dírhems o en genérico dinero en todo caso, ya que es de suponer que el arrendamiento no diese para dinares, pero nos da otro pellizquito con los dichosos pesos.
descarga (1)Pero lo importante es seguir la cadena de trepidantes indagaciones. Jesús Greus nos induce a  recorrer calles y plazas, atravesar puertas y postigos, visitar mercados, talleres, almacenes, figones y prostíbulos. A veces nos imaginamos vestidos con chilaba o aljuba mientras sufrimos el hedor de las pieles de animales en proceso de ser curtidas o soportamos estoicamente el ruido ensordecedor de la calle de los herreros. La investigación avanza y se complica, más aún cuando se desvelan nuevos asesinatos. Casi no hay gremio o actividad en la Sevilla retratada con quien no nos encontremos y disfrutemos, o padezcamos, cuando vamos tras los pasos y las investigaciones de Benigómez. Todavía nos sorprendemos con venenos o remedios, de fórmulas complejas, como la Triaca Magna del gran Galeno. A veces, de forma inevitable, nos asomamos a retazos de la propia vida familiar del protagonista que nos llevan a interiorizar sus sentimientos y nos proporcionan enriquecedoras pinceladas de lo que sería la vida de un cristiano, bien considerado y económicamente acomodado, pero no en demasía, en la España musulmana del siglo XI.
Volamos en pos de su rauda estela, y valoramos el esfuerzo mental y físico que, con las amenazas a su integridad y su vida, nuestro investigador afronta en su tarea, simultaneando la búsqueda de un valioso botín y el descubrimiento de uno o varios ladrones y asesinos. Paralelamente habrá de lidiar con algún celoso representante de la justicia, mientras las conveniencias políticas y administrativas no favorecen ni juegan a su favor. Y, en ese camino, no faltan referencias y situaciones que nos colocan, para nuestro deleite, en un “universo” evocador de abigarrados escenarios, con el Guadalquivir por medio, el río mágico desde el que Magallanes inició en 1519 la Primera Vuelta al Mundo, inspirador de cine y literatura y que, para Benigómez, a veces se convierte en un importante obstáculo. Cuando la partida, el juego de engaños y artificios, toca a su fin y todos, o casi todos, los misterios se desvelan, Benigómez, con el mágico escenario de Sevilla al fondo, bien podría decir que él “a las cabañas bajó y a los palacios subió” pero, a diferencia del Don Juan Tenorio de Zorrilla, lo hizo para defender la virtud y procurar justicia.
El lector juzgará si al final consiguió su propósito. Nosotros hemos disfrutado con sus aventuras.

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