EL ESPEJO DONDE NADIE SE REFLEJA – SILVIA MAGO – EDICIONES EN HUIDA, 2019

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TÍTULO: EL ESPEJO DONDE NADIE SE REFLEJA.

AUTORA: SILVIA MAGO – WEB – FACEBOOK – TWITTERINSTAGRAM

EDITORIAL: EDICIONES EN HUIDA, 2019 – WEB

PÁGINAS: 66.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

El espejo donde nadie se refleja es un conjunto de estaciones que han ido pasando delante de mí; con sus cambios de color, hojas marchitas, trenes que se marchan y despedidas forzadas. Escribí en un cuaderno precioso todas las veces en las que me sentí rota, arañada, dolida o esperanzada. El resto lo hizo el viento al reordenar mis ideas y darme el empujón que necesitaba para dejar esas palabras volar. Con estas letras en forma de poemas, canciones al pasado y vistazos al futuro, he tratado de retratar lo que veo del mundo y la sociedad, incluidos sus matices de sombra. Puede que no todos los lectores estén preparados para verse reflejados en el espejo que les ofrezco a modo de libro, pero necesitaba gritarles a los cuatro vientos que un día un espejo me rompió y desde entonces es él quien tiene mala suerte.

 

– AUTORA –

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“Nací en el invierno de 1998, en un pueblecito de la bahía de Cádiz, por lo que el mar y sus reflejos me dibujaron como soy. Llevo escribiendo desde que mi padre me enseñó a unir palabras y mi primer poema fue para mi madre, cuando con cuatro años me referí a ella como un sol. Desde entonces no he vuelto a soltar el lápiz. Me gustan los poetas muertos que, de alguna manera, me resucitan. Bailo a destiempo melodías olvidadas y llevo soñándome toda la vida. De mayor quiero ser niña, y de corazón quiero seguir latiendo. Para mí, la poesía es una manera de sobrevivirme”.

– GUSTARÁarrow-145786__340

A quienes buscan en los poemarios retazos de su propia alma. A los que consideran la poesía, cualquier poesía, como argamasa imprescindible para la existencia.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los que transitan por otros derroteros de la literatura y la palabra verso les resulta ajena. A quienes prefieren degustar estilos pragmáticos de ensayo o el divertimiento literario en escenarios hilarantes, de aventuras, de acción o de misterio. A los que se niegan a mirar un espejo en el que, tal vez, pudieran encontrar su imagen. 

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“A veces piso las hojas del suelo. En ocasiones, no las miro, pero las oigo crujir bajo mis pasos. Nunca me vuelvo para saber si están bien”.

– RESEÑAletter-576242__340.png

Hoy traemos para reseñar: “El espejo donde nadie se refleja”, de Silvia Mago, una obra escueta en su extensión pero con suficiente contenido para la introspección. Cada lector deberá hallar el grado de densidad que para él, o ella, represente. Después de una guerra que no ganó nadie -¿hay alguna guerra en la que vence alguien?-  la autora nos propone todo un año compartimentado a lo Vivaldi  y sitúa en la primavera 15 pensamientos. Así que, antes de acometerlos, podemos caer en la seducción de entrar en un mundo de alegría ingenua y desbordante, con luz y esperanza por doquier. Pero ¿se puede interpretar el alma de un poeta?, ¿es factible predecir el impulso que le lleva a escribir esto sí y aquello no? El esperado lirismo se ensombrece, con tintes más propios de otra estación, cuando tropezamos con demasiadas flores marchitas, hojas crujientes en el suelo, colores que se aborrecen, rosas de hojas heridas o árboles muertos. Más miedo y reproches que ilusiones y felices anhelos. Avanzamos en la lectura confiando en la bonanza de la siguiente estación, pero el verano de Silvia Mago nos sumerge en 6 olas con distinto batiente, de alas y de agua, de idas y regresos, de extraños afluentes, de voces y reflejos. No encontramos balsámico consuelo.
Llegamos a un otoño que pasará en 6 hojas. En una se nos recuerda que Daniel Gilbert (el hombre que, según El País, tiene la receta para ser feliz) apuesta sin reservas por la primera vez que nos ocurre una cosa maravillosa, después viene el olvido. Tal vez el llanto y el rechinar de dientes, realmente cruel. Pero mientras hay vida, hay esperanza. Confiamos por fin en los 9 abrazos que, para el invierno, nos promete la autora. El primero es demoledor, como de gigantesco oso. Suponemos que hemos dado con ese espejo que a nadie devuelve su imagen. Seguimos adelante para descubrir, apesadumbrados, que uno de los platillos de la balanza de los sentimientos está vencido y tremendamente descompensado. Pareciera que el optimismo es la víctima de un contrapeso ominoso y atroz. Sin dejarnos abatir, volvemos a preguntarnos por un fin último que pudiera trocar las sombras por luces, e insistimos: ¿se puede escrutar el alma de un poeta?, más aún ¿la poesía ayuda a cerrar heridas y a reconciliarse con el mundo? El lector tendrá que decidir, cada uno en cada caso, si esta obra le proporciona beneficioso apósito o anímica y letal hemorragia. Porque la indiferencia no será una opción.

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