UN CIERVO EN LA CARRETERA – ALBERTO MARTÍNEZ, EDITORIAL LIBROS.COM, 2019

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TÍTULO: UN CIERVO EN LA CARRETERA.

AUTOR: ALBERTO MARTÍNEZ – FACEBOOK – TWITTER

EDITORIAL: LIBROS.COM, 2019 – WEB

PÁGINAS: 180.

¿DÓNDE COMPRARLO?:  AQUÍ

 

 – SINOPSIS –

Un ciervo en la carretera se trata de una novela de relatos cortos, una antología que encuentra su inspiración en los últimos 2500 años de historia. Entre sus textos encontraremos historias entre la traición y la intriga, enmarcadas en contextos históricos como la Bolivia colonial o el Londres victoriano de Jack el Destripador, y también otras ambientadas en momentos históricos más próximos como la España en los años 20 o ese Madrid de principios de los años 70. Cada relato de este compendio responde a motivaciones distintas, la gran mayoría inspiradas en hechos reales, aunque también los hay meramente de ficción. Y en todas ellos el humor y la ironía están siempre presentes. Todos las historias son, a la vez, un juego y un puzzle en los que hay que desentrañar la historia y descubrir el dibujo final. Un proceso creativo de muchos años condensado en esta recopilación única.En palabras de su autor, Alberto Martínez: «Como un animal que sale del bosque en el que se cobija y se detiene en medio de la calzada, parece que el tiempo haya dejado de latir ante la atmósfera de incertidumbre: flota una amenaza en el aire, un peligro; que un vehículo irrumpa en medio de la noche a toda velocidad y acabe con su belleza, convirtiéndolo de un solo golpe en un montón de carne muerta». De esta forma, también esa amenaza y ese desasosiego están reflejados en su obra.

– AUTOR –

Filólogo de formación y apasionado de la palabra escrita, Domingo Alberto Martínez (Zaragoza, 1977) dirige una librería hasta 2012, momento en el que decide pasar más tiempo con sus hijos pequeños y trasladarse a Tudela, capital de la Ribera navarra. Su primera novela, Las ruinas blancas, es premiada en el XVI Certamen Santa Isabel de Aragón, reina de Portugal, convocado por la Diputación de Zaragoza en 2001. Un año antes, la novela corta Trovas de fierro había recibido el premio Alfonso Sancho Sáez del Ayuntamiento de Jaén. Sus relatos, premiados en más de sesenta certámenes literarios –entre los cabe destacar el De Buena Fuente, del Ayuntamiento de Logroño, el Federico García Lorca de la Universidad de Granada o el XV Certamen de Relato Histórico Álvaro de Luna–, se encuentran recogidos en las antologías El pan nuestro de cada día y Palos de ciego.
Colaborador habitual de revistas digitales (AlmiarNarrativasWall Street International Magazine) y páginas de literatura (Letralia, Resonancias, Trabalibros, Proyecto Sherezade), sus cuentos cada vez son más conocidos entre los lectores españoles. «Su escritura tiene pasión. Incomoda, sorprende, golpea y, a la vez, resulta placentera». Son palabras de Claudia Lipovesky, lectora en francés, traductora y redactora de informes de lectura para la editorial argentina El Ateneo. Actualmente, Alberto –padre a tiempo completo y escritor eventual– trabaja en una nueva novela histórica, Lluvia de primavera, en la antología de relatos El paraíso imaginario y en la novela corta Campo Franco, una ucronía con tintes de pesadilla kafkiana.

– GUSTARÁarrow-145786__340

A los amantes del relato corto y temáticas variadas. A quienes se hacen preguntas sobre los nexos existentes entre la ficción y la realidad canalizados por la voluntad o la imaginación de un autor. A los que agrada encontrar palabras de uso poco habitual en la narrativa actual. Una lectura gratificante para el lector más ávido de nuevas sensaciones poco comunes.

– NO GUSTARÁ arrow-145782__340.png 

A los que prefieren temáticas monográficas. A quienes encuentran ociosa la búsqueda de sentidos figurados y metáforas. A los racionalistas históricos. A los amantes de la novela ligera y lineal con acción trepidante. 

– LA FRASE vintage-1751222__340.png

“Y entre la pupila y el horizonte, atravesaron lentamente, como en un sueño, los austeros ciervos. Ingrávidos, silenciosos y gentiles, entre los troncos rojos, hacia el agua”.

– RESEÑAletter-576242__340.png

c4371390c606444667b169d16c031d8a5758402dHoy traemos para reseñar Un ciervo en la carretera, veinte piezas heterogéneas unidas por la encuadernación en tapa blanda y por la voluntad de Alberto Martínez. Narraciones generalmente muy breves y algunas que adelgazan su tamaño hasta el microrrelato, sin que la extensión haya de relacionarse con la amenidad y calidad de los contenidos. A la hora de comentar cualquier libro provisto de introducción, prólogo o prefacio, el aplicado reseñador se enfrentará al mismo dilema: ¿Cuándo es preferible “acometer” esos aperitivos, antes o después de leer y digerir la obra? No hay regla ni respuesta sencilla, a veces conviene (o habría convenido) hacerlo después, pero en las demás habría sido preferible hacerlo antes. Siempre se corre el riesgo de “contaminarse” a priori con las críticas o alabanzas de otros o de descubrir, a toro pasado,  que se coincide en exceso con lo escrito por otros, o por el propio autor cuando es el caso.
Cuando, en esta ocasión, optamos por la lectura lineal y, tras la jocosa y cabalística dedicatoria a los hijos del narrador, seguimos por el orientador índice, y topamos con el magnífico prólogo de Alberto Montaner  se hizo evidente que, quizás, hubiese sido preferible leerlo al final. En todo caso, tras intentar absorber lo que tiene de clase magistral, que tiene mucho, nos condolemos con Acteón y nos enfrascamos, con espíritu virginal tras escuchar un tango, en el primer relato.
40663494325_095048effa_oCaemos de sopetón en el ultramarino mundo de la Encomienda y la Mita, que se estudiaban en un lejano bachillerato muy distinto del actual, donde la historia de amor y lucha de Juanillo es un cántico a la resistencia y a la esperanza de un futuro dichoso en el Potosí. Es un buen comienzo. A salto de caballo, tres y a un lado o una y tres, pero siempre contando la casilla de partida. Así atisbamos los múltiples estratos de una partida de ajedrez que pudo ser. Nos refresca la memoria sobre el papel del valenciano Luis de Santángel  Vilamarxant en la epopeya del Descubrimiento, desde que conoció a Colón en 1486 y aún antes. Si realmente Doña Isabel y Don Pedro se enfrentaron, tablero por medio, en alguna ocasión lo ignoramos, pero parece probado que la pieza conocida como “alferza” pasó a su categoría de “dama” o “reina”, con todo su poder, por la influencia de Isabel la Católica. En todo caso disfrutamos con lo que se disputa allende el tablero y nos deja la duda de que el “monta tanto” no haya estado sutilmente desequilibrado en la Historia.
isabel-ajedrez--644x362Avanzamos por narraciones de variada longitud, ritmo e  intensidad. Hallamos crueldad, fuego de arcabuces, muñecos disfrazados, náufragos claustrofóbicos, precauciones inútiles, transformaciones urbanas, ironías macabras, desmemorias dramáticas, tristes piruetas que nunca debieron ser. Las historias se suceden en dientes de sierra. Algunas se dejan despachar, sin parpadeos, con un breve vistazo. Otras requieren algo más de tiempo y, en general, merecen reflexión.  Mensajes explícitos o subliminares,  narraciones realistas y prosaicas o pinceladas poéticas. Torbellinos  oníricos o secuencias de ciencia ficción.
Podemos observar que la Dama de la Guadaña se reserva un espacio preeminente en el conjunto de la obra. No deja títere con cabeza, empezando por la del tesorero de la muy noble Orden de San Lamberto. Abate indígenas y soldados, niños, ancianos, bueyes, bailarinas, vacas, guardias civiles, rodaballos y morenas. La Parca recorre incansable las páginas mientras continúa aumentando su colección de víctimas a la que añade sapos, fetos navegando en el Támesis, alguna remesa londinense de cuenta de Jack, la pobre Clementina con su misa de cinco reales, toreros de fuste como Joselito el Gallo, incluso almirantes como Don Luis. El autor toca muchos palillos y no deja fuera retazos de humor, pinceladas costumbristas, o la representación tipográfica de una forma de hablar, que habremos de interpretar  moviendo los labios si queremos extraer todo su jugo. 
El definitiva un libro versátil que merece la pena leer y degustar.

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